6

Los Rebaños

الأنعام Al-An'am
Aya 141

Versículo (Español)

[6:141] Él es Quien ha creado huertos, unos cultivados y otros silvestres, [y ha creado también] las palmeras, las plantas de diferentes frutos, los olivos y los granados, [todos de aspecto] similar pero distintos. Coman de sus frutos cuando maduren, pero el día de la cosecha den la parte que corresponde [a los pobres] y no derrochen, porque Dios no ama a los derrochadores.

Tafsir de Al-Qurtubi

{۞وَهُوَ ٱلَّذِيٓ أَنشَأَ جَنَّـٰتٖ مَّعۡرُوشَٰتٖ وَغَيۡرَ مَعۡرُوشَٰتٖ وَٱلنَّخۡلَ وَٱلزَّرۡعَ مُخۡتَلِفًا أُكُلُهُۥ وَٱلزَّيۡتُونَ وَٱلرُّمَّانَ مُتَشَٰبِهٗا وَغَيۡرَ مُتَشَٰبِهٖۚ كُلُواْ مِن ثَمَرِهِۦٓ إِذَآ أَثۡمَرَ وَءَاتُواْ حَقَّهُۥ يَوۡمَ حَصَادِهِۦۖ وَلَا تُسۡرِفُوٓاْۚ إِنَّهُۥ لَا يُحِبُّ ٱلۡمُسۡرِفِينَ} (141) En ella hay veintitrés cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «أَنشَأَ» esto es: creó. «جَنَّاتٍ مَعْرُوشَاتٍ» esto es: huertos sostenidos, [6759] levantados. «وَغَيْرَ مَعْرُوشَاتٍ» no levantados. Dijo Ibn ʿAbbās: «مَعْرُوشَاتٍ» son lo que se extiende sobre la tierra, de lo que se tiende como alfombra, como las vides, los cultivos y el melón. «وَغَيْرَ مَعْرُوشَاتٍ» es lo que se yergue sobre un tronco, como la palmera y el resto de los árboles. Y se dijo: las «مَعْرُوشَاتٍ» son aquellas cuyos árboles se elevan. Y el origen de «التعريش» es el alzamiento. Y también de Ibn ʿAbbās: las «مَعْرُوشَاتٍ» son las que la gente fija y eleva; y las «غَيْرَ مَعْرُوشَاتٍ» son las frutas que brotan en los despoblados y en las montañas. Lo indica la lectura de ʿAlī —Dios esté complacido con él—: «مَغْرُوسَاتٍ وَغَيْرَ مَغْرُوسَاتٍ» con غ no punteada como ʿayn y con س sin punto.

La segunda.— Su dicho —Exaltado sea—: «وَالنَّخْلَ وَالزَّرْعَ» los singularizó mencionándolos, estando ambos incluidos en «los huertos», por la excelencia que hay en ellos, según lo ya expuesto en «al-Baqara», en Su dicho: «مَنْ كَانَ عَدُوًّا [6760]لِلَّهِ وَمَلَائِكَتِهِ» [al-Baqara: 98], la aleya.

«مُخْتَلِفًا أُكُلُهُ» esto es: su sabor, de él lo bueno y lo inferior; y lo llamó «أُكُلًا» porque se come. «أُكُلُهُ» está en nominativo por ser مبتدأ (sujeto inicial), y «مُخْتَلِفًا» es su adjetivo; pero, al antecederle y venir en posición de منصوب, se puso en acusativo. Como dices: «عندي طباخًا غلامٌ». Dijo:

«El mal, difundido, te sale al paso de frente; y a las buenas obras, una puerta cerrada.»

Y se dijo: «مُخْتَلِفًا» está en acusativo por الحال. Dijo Abū Isḥāq az-Zajjāj: esta es una cuestión problemática de gramática; porque se dice: «Él la creó» y no «se diferenció su alimento», que es su fruto. La respuesta es que Dios —Glorificado sea— la creó conforme a Su dicho: «خَالِقُ كُلِّ شَيْءٍ» [al-Anʿām: 102]; así, sabe que la creó con alimento diverso; es decir, [6761] que la creó habiendo determinado en ella la diversidad. Y esto lo aclaró Sībawayh con su dicho: «Pasé junto a un hombre que llevaba un halcón, cazando con él mañana», como الحال; como dices: «Entraréis en la casa comiendo y bebiendo», es decir, con ello determinado. Tercera respuesta: esto es, cuando lo creó, era diverso su alimento; con el sentido de que, si lo tuviera, sería diverso su alimento. Y no dijo «أُكُلُهُمَا» porque se contentó con reiterar la mención en uno de los dos, como Su dicho: «وَإِذَا رَأَوْا تِجَارَةً أَوْ لَهْوًا انْفَضُّوا إِلَيْهَا [6762]» [al-Jumuʿa: 11], es decir: a ambos. Ya se ha adelantado este sentido.

La tercera.— Su dicho —Exaltado sea—: «وَالزَّيْتُونَ وَالرُّمَّانَ» lo coordinó con: «مُتَشَابِهًا وَغَيْرَ مُتَشَابِهٍ» en acusativo por الحال; ya se ha adelantado lo dicho al respecto. En esto hay tres indicios: El primero: lo ya mencionado, de que la prueba se ha establecido en que lo mudable no puede sino tener un agente que lo mude. El segundo: el favor de Él —Glorificado sea— sobre nosotros; pues, si hubiera querido, al crearnos no habría creado para nosotros alimento; y, si lo hubiera creado, no habría sido de bella apariencia y buen sabor; y, si lo hubiera creado así, no habría sido fácil de recolectar. No estaba obligado a hacer eso desde el inicio, pues nada le es obligatorio. El tercero: la demostración del poder, en que el agua —cuya naturaleza es asentarse— asciende, por el poder de Dios, el Único, el Conocedor de lo oculto, desde las partes bajas del árbol hasta sus partes altas; hasta que, cuando llega a su extremo, brotan en él hojas que no son de su género, y fruto que excede su cualidad: cuerpo abundante, color brillante, cosecha nueva y sabor delicioso. ¿Dónde quedan las naturalezas y sus géneros? ¿Y dónde los filósofos y su gente? ¿Está en poder de la naturaleza perfeccionar esta perfección, o disponer este orden admirable? ¡No! Esto no se consuma en las mentes sino por un Viviente, Sapiente, Poderoso, Volente. ¡Glorificado sea Aquel que en toda cosa tiene un signo y un término! Y el modo de conexión de esto con lo anterior es que, cuando los incrédulos inventaron contra Dios la mentira, asociaron con Él, y declararon lícito e ilícito, Él les indicó Su unicidad mostrando que Él es el Creador de las cosas y que hizo estas cosas como sustento para ellos.

La cuarta.— Su dicho —Exaltado sea—: «كُلُوا مِنْ ثَمَرِهِ إِذَا أَثْمَرَ وَآتُوا حَقَّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ» son dos construcciones venidas en la forma «أفعل»: una es permisiva, como Su dicho: «فَانْتَشِرُوا فِي الْأَرْضِ [6763]» [al-Jumuʿa: 10]; y la otra es obligatoria.

Y no es imposible en la Ley que se junten lo permisible y lo obligatorio. Y comenzó mencionando la gracia de comer antes de ordenar dar el derecho, para mostrar que el inicio con la gracia fue por Su favor antes de la carga legal.

La quinta.— Su dicho —Exaltado sea—: «وَآتُوا حَقَّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ» la gente discrepó sobre la interpretación de este «derecho»: ¿qué es? Anas b. Mālik, Ibn ʿAbbās, Ṭāwūs, al-Ḥasan, Ibn Zayd, Ibn al-Ḥanafiyya, aḍ-Ḍaḥḥāk y Saʿīd b. al-Musayyib dijeron: es el zakāt obligatorio: el diezmo y el medio diezmo. Lo transmitieron Ibn Wahb e Ibn al-Qāsim de Mālik en la exégesis de la aleya; y lo sostuvo parte de los compañeros de aš-Šāfiʿī. Az-Zajjāj relató que se dijo de esta aleya que descendió en Medina. Y ʿAlī b. al-Ḥusayn, ʿAṭāʾ, al-Ḥakam, Ḥammād, Saʿīd b. Jubayr y Mujāhid dijeron: es un derecho en la riqueza aparte del zakāt, que Dios ordenó como recomendación. Se transmitió también de Ibn ʿUmar y de Muḥammad b. al-Ḥanafiyya; y Abū Saʿīd al-Judrī lo transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijo Mujāhid: cuando siegues y estén presentes los pobres, échales de las espigas; y cuando cortes, arrójales de los racimos; y cuando lo trilles, lo pises [6765] y lo avientes, arrójales de ello; y cuando conozcas [6766] la medida, extrae de ello su zakāt. Y una tercera opinión: que fue abrogado por el zakāt; porque esta sura es mequí y la aleya del zakāt no descendió sino en Medina: «خُذْ مِنْ أَمْوَالِهِمْ صَدَقَةً [6767]» [at-Tawba: 103], y «وَأَقِيمُوا الصَّلَاةَ وَآتُوا الزَّكَاةَ [6768]» [al-Baqara: 43]. Se transmitió de Ibn ʿAbbās, Ibn al-Ḥanafiyya, al-Ḥasan, ʿAṭiyya al-ʿAwfī, an-Najaʿī y Saʿīd b. Jubayr. Sufyān dijo: pregunté a as-Suddī por esta aleya y dijo: la abrogó el diezmo y el medio diezmo. Le dije: ¿de quién? Dijo: de los sabios.

La sexta.— Abū Ḥanīfa se aferró a esta aleya y a la generalidad de lo que hay en el dicho del Profeta —sobre él la paz—: «En lo que riega el cielo, el diezmo; y en lo que se riega con riego por extracción [6769] o con noria, el medio diezmo» para imponer el zakāt en todo lo que hace brotar la tierra, sea alimento o no. Y Abū Yūsuf, de él, dijo: excepto la leña, la hierba, el forraje verde, los higos, las palmas [6770] y la caña de aḏ-ḏarīra [6771] y la caña de azúcar. La mayoría lo rechazó, apoyándose en que el propósito del ḥadīṯ es aclarar de qué se toma el diezmo y de qué se toma el medio diezmo. Dijo Abū ʿUmar: no hay discrepancia entre los sabios —según sé— en que el zakāt es obligatorio en el trigo, la cebada, los dátiles y las pasas [6772] Y un grupo dijo: no hay zakāt fuera de ellas. Se transmitió de al-Ḥasan, Ibn Sīrīn y aš-Šaʿbī. Y lo sostuvieron, entre los kufíes, Ibn Abī Laylā, aṯ-Ṯawrī, al-Ḥasan b. Ṣāliḥ, Ibn al-Mubārak y Yaḥyā b. Ādam; y a ello fue Abū ʿUbayd. Se transmitió de Abū Mūsā del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y es la escuela de Abū Mūsā, pues no tomaba zakāt sino de trigo, cebada, dátiles y pasas; lo mencionó Wakīʿ de Ṭalḥa b. Yaḥyā, de Abū Burda, de su padre. Mālik y sus compañeros dijeron: el zakāt es obligatorio en todo alimento básico almacenable; y así dijo aš-Šāfiʿī. Aš-Šāfiʿī dijo: el zakāt solo es obligatorio en lo que se seca y se almacena, en todo alimento básico comestible. Y no hay nada en el olivo porque es condimento. Abū Ṯawr dijo lo mismo. Aḥmad dijo varias opiniones; la más manifiesta es que el zakāt solo es obligatorio en todo aquello de lo que dijo Abū Ḥanīfa, si alcanza el wasq; por eso lo impuso en la almendra porque se mide, pero no en la nuez porque se cuenta. Y argumentó con el dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «No hay limosna en menos de cinco awsuq de dátiles o grano». Dijo: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— aclaró que el lugar del deber es el wasq, y aclaró la cantidad de la que debe extraerse el derecho. An-Najaʿī sostuvo que el zakāt es obligatorio en todo lo que la tierra produce, incluso en diez haces [6773] de verdura: un haz de verdura. Se discrepó de él en ello. Y es la opinión de ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz, pues escribió que se tomara de lo que hace brotar la tierra, poco o mucho, el diezmo. Lo mencionó ʿAbd ar-Razzāq de Maʿmar, de Sammāk b. al-Faḍl, quien dijo: escribió ʿUmar [6774]..; y lo mencionó. Y es la opinión de Ḥammād b. Abī Sulaymān y de su discípulo Abū Ḥanīfa. A esto se inclinó Ibn al-ʿArabī en sus «Aḥkām», y dijo: en cuanto a Abū Ḥanīfa, hizo de la aleya su espejo, vio la verdad, y se puso a apoyar la escuela ḥanafí y a fortalecerla. Y dijo en el libro «al-Qabas bimā ʿalayhi al-imām Mālik b. Anas»: Dios —Exaltado sea— dijo: «وَالزَّيْتُونَ وَالرُّمَّانَ مُتَشَابِهًا وَغَيْرَ مُتَشَابِهٍ» [al-Anʿām: 141]. La gente discrepó sobre la obligatoriedad del zakāt en todo lo que contiene o en parte de ello; ya lo hemos expuesto. Y en «al-Aḥkām» su núcleo es que el zakāt solo se vincula al alimento básico, como hemos explicado, no a las hortalizas. Y en aṭ-Ṭāʾif había granadas, melocotones [6775] y cidros; y no se opuso a ello el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, ni lo mencionó, ni ninguno de sus califas.

Digo: esto, aunque no lo mencionó en «al-Aḥkām», es lo correcto en la cuestión: que en las hortalizas no hay nada. En cuanto a la aleya, se discrepó sobre ella: si es concluyente, o abrogada, o llevada al sentido de recomendación. No hay un decisivo que determine uno de sus posibles sentidos [6776]; antes bien, lo decisivo conocido es lo que mencionó Ibn Bukayr en sus «Aḥkām»: que Kufa fue conquistada después de la muerte del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y después de asentarse las normas en Medina. ¿Es lícito que alguien imagine —o quien tenga la menor perspicacia— que una ley como esta quedó anulada y no se aplicó en la Morada de la Hégira y sede de la Revelación, ni en el califato de Abū Bakr, hasta que la aplicaron los kufíes? ¡Esto es una calamidad para quien lo supuso y lo dijo!

Digo: y de lo que indica esto, por el sentido de la Revelación, está Su dicho —Exaltado sea—: «يَا أَيُّهَا الرَّسُولُ بَلِّغْ مَا أُنْزِلَ إِلَيْكَ مِنْ رَبِّكَ وَإِنْ لَمْ تَفْعَلْ فَمَا بَلَّغْتَ رِسَالَتَهُ [6777]» [al-Māʾida: 67]. ¿Acaso ocultaría algo que se le ordenó transmitir o aclarar? Lejos de ello. Y dijo —Exaltado sea—: «الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَأَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي [6778]» [al-Māʾida: 3]. Y de la perfección de la religión está que no tomó nada de las hortalizas. Y dijo Jābir b. ʿAbd Allāh, en lo que transmitió ad-Dāraquṭnī: los pepinares [6779] solían estar entre nosotros, producían diez mil, y no había en ello nada. Az-Zuhrī y al-Ḥasan dijeron: se paga zakāt sobre el precio de las hortalizas cuando se venden [6780] y el precio alcanza doscientos dírhams; y al-Awzāʿī lo dijo sobre el precio de las frutas. No hay prueba en su dicho por lo que hemos mencionado. At-Tirmiḏī transmitió de Muʿāḏ que escribió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— preguntándole por las hortalizas, que son las verduras, y dijo: «No hay nada en ellas». Y se transmitió este sentido de Jābir, Anas, ʿAlī, Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. Jaḥš, Abū Mūsā y ʿĀʾiša. Ad-Dāraquṭnī mencionó sus ḥadīṯes —Dios tenga misericordia de él—. At-Tirmiḏī dijo: no es auténtico en este capítulo nada del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Algunos compañeros de Abū Ḥanīfa argumentaron con el ḥadīṯ de Ṣāliḥ b. Mūsā, de Manṣūr, de Ibrāhīm, de al-Aswad, de ʿĀʾiša, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «En lo que hace brotar la tierra de hortalizas hay zakāt». Abū ʿUmar dijo: este ḥadīṯ no lo transmitió así ninguno de los compañeros fiables de Manṣūr; más bien es dicho de Ibrāhīm.

Digo: si cae la argumentación por la Sunna, por la debilidad de sus cadenas, no queda sino lo que hemos mencionado: la especificación de la generalidad de la aleya y la generalidad del dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «En lo que riega el cielo, el diezmo», por lo que hemos expuesto. Abū Yūsuf y Muḥammad dijeron: no hay zakāt en nada de las hortalizas, salvo lo que tiene fruto perdurable; excepto el azafrán y lo semejante de lo que se pesa, pues en ello hay zakāt. Muḥammad consideraba, en el cártamo y el lino, la semilla; si su semilla, de cártamo y lino, alcanzaba cinco awsuq, el cártamo y el lino seguían a la semilla, y se tomaba de ello el diezmo o el medio diezmo. En cuanto al algodón, no hay en él [6781] según él nada por debajo de cinco cargas; y la carga es trescientos mann iraquí. Y en el wars y el azafrán no hay nada por debajo de cinco amnān. Si uno de ellos alcanza cinco amnān, hay en él la limosna: diezmo o medio diezmo. Abū Yūsuf dijo: y asimismo la caña de azúcar de la que se obtiene azúcar, si está en tierra del diezmo y no en tierra del jarāǧ, en ella hay lo que en el azafrán. ʿAbd al-Malik b. al-Māǧišūn impuso el zakāt en los árboles frutales, no en las verduras. Esto contradice lo que sigue Mālik y sus compañeros: para ellos no hay zakāt ni en la almendra, ni en la nuez, ni en la avellana [6782] y lo semejante, aunque se almacene; como tampoco hay zakāt para ellos en el peral [6783] ni en la manzana ni en la pera, ni en lo semejante de todo ello, de lo que no se seca ni se almacena. Discreparon sobre el higo; y lo más conocido entre la gente del Magreb, de quienes siguen la escuela de Mālik, es que no hay zakāt en el higo. Excepto ʿAbd al-Malik b. Ḥabīb, que veía en él el zakāt según la escuela de Mālik, por analogía con los dátiles y las pasas. A esto fue un grupo de los sabios bagdadíes malikíes: Ismāʿīl b. Isḥāq y quienes lo siguieron. Mālik dijo en «al-Muwaṭṭaʾ»: la Sunna en la que no hay discrepancia entre nosotros, y lo que he oído de la gente de conocimiento, es que no hay limosna en ninguna de las frutas: la granada, el melocotón, el higo y lo semejante; y lo que no se le asemeje, si es de las frutas. Abū ʿUmar dijo: incluyó el higo en este capítulo, y creo —y Dios sabe más— que no supo que se seca, se almacena y es alimento básico; si lo hubiera sabido, no lo habría incluido en este capítulo, pues se asemeja más a los dátiles y las pasas que a la granada. Me ha llegado de al-Abharī y de un grupo de sus compañeros que dictaminaban el zakāt en él, y lo consideraban la escuela de Mālik según sus fundamentos. El higo se mide; se considera en él los cinco awsuq, y lo semejante por peso; y se juzga el higo, según ellos, con el juicio de los dátiles y las pasas, sobre los que hay consenso. Aš-Šāfiʿī dijo: no hay zakāt en ningún fruto salvo en los dátiles y las uvas; porque el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— tomó la limosna de ambos, y eran alimento en el Ḥiǧāz, almacenables. Dijo: puede almacenarse la nuez y la almendra, y no hay zakāt en ellas, porque no eran en el Ḥiǧāz alimento —según sé—, sino fruta. Y no hay zakāt en el olivo, por Su dicho —Exaltado sea—: «وَالزَّيْتُونَ وَالرُّمَّانَ» [al-Anʿām: 141]; lo emparejó con la granada, y no hay zakāt en él. Además, el higo es más útil que él como alimento, y no hay zakāt en él. Aš-Šāfiʿī tiene una opinión sobre el zakāt del olivo, que dijo en Irak; y la primera [6784] la dijo en Egipto. Así, se perturbó la opinión de aš-Šāfiʿī sobre el olivo, y no discrepó en ello la opinión de Mālik. Esto indica que la aleya es concluyente para ambos, no abrogada. Y ambos acordaron [6785] que no hay zakāt en la granada; y les habría sido necesario imponer el zakāt en ella. Abū ʿUmar dijo: si la granada quedó fuera por consenso, se ha hecho claro con ello que la aleya no está en su generalidad, y que el pronombre retorna a parte de lo mencionado, no a todo. Y Dios sabe más.

Digo: con esto argumentó quien impuso el diezmo en las hortalizas, pues —Exaltado sea— dijo: «وَآتُوا حَقَّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ», y lo mencionado antes es el olivo y la granada; y lo mencionado tras una frase retorna al último sin discrepancia. Lo dijo al-Kiyā aṭ-Ṭabarī. Y se transmitió de Ibn ʿAbbās que dijo: ninguna granada fue fecundada jamás sino con una gota del agua del Paraíso. Y se transmitió de ʿAlī —Dios ennoblezca su rostro— que dijo: cuando comáis la granada, comedla con su sebo, pues es curtido del estómago. Ibn ʿAsākir mencionó en «Tārīḫ Dimašq», de Ibn ʿAbbās, que dijo: no rompáis la granada por su cabeza, pues en ella hay un gusano del que sobreviene la lepra. Y vendrán los beneficios del aceite de oliva en la sura «al-Muʾminūn [6786]», si Dios —Exaltado sea— quiere. Entre quienes dijeron la obligatoriedad del zakāt del olivo están az-Zuhrī, al-Awzāʿī, al-Layṯ, aṯ-Ṯawrī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros, y Abū Ṯawr. Az-Zuhrī, al-Awzāʿī y al-Layṯ dijeron: se estima [6787] como olivo y se toma aceite puro. Mālik dijo: no se estima, sino que se toma el diezmo después de exprimir y cuando su medida alcance cinco awsuq. Abū Ḥanīfa y aṯ-Ṯawrī dijeron: se toma de su grano.

La séptima.— Su dicho —Exaltado sea—: «يَوْمَ حَصَادِهِ» Abū ʿAmr, Ibn ʿĀmir y ʿĀṣim leyeron «حَصَادِهِ» con فتح en la ḥāʾ; los demás, con كسرة. Son dos lenguas conocidas. Y es semejante: «الصِّرام» y «الصَّرام», «الجِذاذ» y «الجَذاذ», «القِطاف» y «القَطاف». Los sabios discreparon sobre el momento de la obligatoriedad en tres opiniones: La primera: que es el momento del corte. Lo dijo Muḥammad b. Maslama, por Su dicho —Exaltado sea—: «يَوْمَ حَصَادِهِ». La segunda: el día de la maduración; porque antes de la maduración es forraje, no alimento básico ni comida. Cuando madura y llega el tiempo de comer —que es la gracia con la que Dios favoreció— se hace obligatorio el derecho que Dios ordenó, pues con la perfección de la gracia se hace obligatorio el agradecimiento de la gracia; y el dar será el día de la siega por lo que ya se hizo obligatorio el día de la maduración. La tercera: que es después de completarse la estimación; porque entonces se verifica lo obligatorio en él del zakāt, y sería condición para su obligatoriedad. Su fundamento es la venida del recaudador en el ganado. Lo dijo al-Muġīra. Lo correcto es la primera, por el texto de la Revelación. Lo conocido en la escuela es la segunda, y así dijo aš-Šāfiʿī. El fruto de la discrepancia: si muere después de la maduración, ¿se paga el zakāt sobre su propiedad, o si muere antes de la estimación, sobre sus herederos? Muḥammad b. Maslama dijo: la estimación se adelantó solo como facilidad para los dueños de los frutos; si un hombre adelantara su zakāt después de la estimación y antes del corte, no le valdría, porque lo habría sacado antes de su obligatoriedad. Los sabios discreparon sobre la estimación, y es:

La octava.— Aṯ-Ṯawrī la reprobó y no la permitió en ningún caso, y dijo: la estimación no se practica. Dijo: al dueño del huerto solo le corresponde entregar el diezmo de lo que llegue a su mano a los pobres, si alcanza cinco awsuq. Aš-Šaybānī transmitió de aš-Šaʿbī que dijo: la estimación hoy es una innovación. La mayoría sostiene lo contrario. Luego discreparon: la mayor parte permite la estimación en la palmera y la vid, por el ḥadīṯ de ʿAttāb b. Asīd: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo envió y le ordenó estimar la uva como se estima la palmera, y que se tome su zakāt como pasas, como se toma el zakāt de la palmera como dátiles. Lo transmitió Abū Dāwūd. Dāwūd b. ʿAlī dijo: la estimación para el zakāt es lícita en la palmera y no es lícita en la vid. Rechazó el ḥadīṯ de ʿAttāb b. Asīd porque es mursal y no se conecta por una vía auténtica. Lo dijo Abū Muḥammad ʿAbd al-Ḥaqq.

La novena.— La forma de la estimación es calcular lo que hay en su palmera en fresco y calcular lo que disminuiría si se hiciera dátil [6789]; luego se cuenta lo que queda tras la disminución y se suma parte de ello a parte hasta completar el huerto [6790]; y así en la uva, en cada parra [6791]

La décima.— Basta uno solo para estimar, como el juez. Si en los dátiles hay aumento sobre lo estimado, no se obliga al dueño del huerto a sacar por ello, porque es un juicio ya ejecutado. Lo dijo ʿAbd al-Wahhāb. Y asimismo, si disminuye, no disminuye el zakāt. Al-Ḥasan dijo: los musulmanes solían estimarles y luego se tomaba de ellos conforme a esa estimación.

La undécima.— Si el dueño del huerto considera excesiva la estimación, el estimador le da a elegir entre que entregue lo estimado o que se tome su estimación. ʿAbd ar-Razzāq lo mencionó: nos informó Ibn Jurayj, de Abū [6792] az-Zubayr, que oyó a Jābir b. ʿAbd Allāh decir: Ibn Rawāḥa estimó cuarenta mil wasq; y afirmó que, cuando dio a elegir a los judíos, tomaron los dátiles y le dieron veinte mil wasq. Ibn Jurayj dijo: dije a ʿAṭāʾ: ¿es deber del estimador, si el dueño de la riqueza considera excesiva la estimación, darle a elegir como Ibn Rawāḥa dio a elegir a los judíos? Dijo: sí, por mi vida. ¿Y qué Sunna es mejor que la Sunna del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—?

La duodécima.— La estimación solo se hace después de la maduración, por el ḥadīṯ de ʿĀʾiša, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— enviaba a Ibn Rawāḥa a los judíos y les estimaba las palmeras cuando maduraba el primer dátil, antes de que se comiera de él; luego daba a elegir a los judíos: o la tomaban conforme a esa estimación o se la entregaban a él. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó la estimación para que se contabilizara el zakāt antes de que los frutos se comieran y se dispersaran. Lo sacó ad-Dāraquṭnī del ḥadīṯ de Ibn Jurayj, de az-Zuhrī, de ʿUrwa, de ʿĀʾiša. Dijo: y lo transmitió Ṣāliḥ b. Abī al-Aḫḍar, de az-Zuhrī, de Ibn al-Musayyib, de Abū Hurayra; y Mālik, Maʿmar y ʿAqīl lo transmitieron mursal, de az-Zuhrī, de Saʿīd, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.

La decimotercera.— Cuando el estimador estima, su norma es que rebaje de su estimación una cantidad, por lo que transmitieron Abū Dāwūd, at-Tirmiḏī y al-Bustī [6793] en su Ṣaḥīḥ, de Sahl b. Abī Ḥaṯma: que el Profeta solía decir: «Cuando estiméis, tomad y dejad el tercio; y si no dejáis el tercio, dejad el cuarto». Es la formulación de at-Tirmiḏī. Abū Dāwūd dijo: el estimador deja el tercio por la «خُرْفَة»; y así dijo Yaḥyā al-Qaṭṭān. Abū Ḥātim al-Bustī dijo: este reporte tiene dos modalidades: una, que se deje el tercio o el cuarto del diezmo; y la segunda, que se deje eso del propio dátil antes de diezmar, si es un huerto grande que lo soporte. «الخُرْفَة», con ḍamma en la ḫāʾ: lo que se recolecta de la palmera cuando madura su fruto, es decir, lo que se cosecha. Se dice: el dátil es la «خُرْفَة» del ayunante. Según al-Jawharī y al-Harawī. Lo conocido de la escuela de Mālik es que el estimador no deja nada, en el momento de su estimación, de los dátiles de la palmera y de la uva, sino que lo estima todo. Algunos medinenses transmitieron que se aligera en la estimación y se deja para las «العرايا» [6794] y los regalos y lo semejante.

La decimocuarta.— Si a los frutos les sobreviene una calamidad después de la estimación y antes del corte, cae el zakāt por consenso de la gente de conocimiento, salvo que lo que quede alcance cinco awsuq o más.

La decimoquinta.— No hay zakāt en menos de cinco awsuq: así vino aclarado del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. En el Libro está de modo general. Dijo Dios —Exaltado sea—: «يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَنْفِقُوا مِنْ طَيِّبَاتِ مَا كَسَبْتُمْ وَمِمَّا أَخْرَجْنَا لَكُمْ مِنَ الْأَرْضِ [6795]» [al-Baqara: 267]. Y dijo —Exaltado sea—: «وَآتُوا حَقَّهُ». Luego vino la aclaración con el diezmo y el medio diezmo. Y, como la cantidad a partir de la cual se toma el derecho era general, también la aclaró diciendo: «No hay limosna en menos de cinco awsuq de dátiles o grano». Esto niega la limosna en las hortalizas, pues no son de lo que se mide por wasq. Quien obtenga cinco awsuq en su parte de dátiles o grano, le es obligatorio el zakāt; y asimismo en pasas. Esto es lo llamado «niṣāb» por los sabios. Se dice: «وَسْق» y «وِسْق» (con kasra y con fatḥa en la wāw). Es sesenta ṣāʿ; el ṣāʿ son cuatro mudd; el mudd es un raṭl y un tercio según el bagdadí. La cantidad de cinco awsuq en mudd es mil doscientos mudd; y por peso, mil raṭl y seiscientos raṭl [6796]

La decimosexta.— Quien obtenga de dátiles y pasas juntos cinco awsuq no está obligado al zakāt por consenso [6797], porque son dos clases distintas. Asimismo, acordaron que no se suma dátil a trigo, ni trigo a pasas; ni camellos a vacas, ni vacas a ovejas. Y se suma el ovino al caprino por consenso. Discreparon sobre sumar el trigo a la cebada y al sult, y es:

La decimoséptima.— Mālik lo permitió en estas tres solamente, porque son, en el sentido, como una sola clase, por su cercanía en el beneficio y su coincidencia en el lugar de crecimiento y de cosecha; y su diferencia en el nombre no obliga a diferencia en el حکم, como los búfalos y las vacas, y las cabras y las ovejas. Aš-Šāfiʿī y otros dijeron: no se reúnen, porque son clases distintas, sus cualidades son diferentes, sus nombres son diversos y su sabor es distinto; y eso obliga a separarlas. Y Dios sabe más. Mālik dijo: todas las legumbres son una sola clase; se suma unas a otras. Aš-Šāfiʿī dijo: no se suma un grano conocido por un nombre independiente, distinto de su compañero y diferente en constitución y sabor, a otro. Se suma cada clase consigo misma: su malo con su bueno, como los dátiles y sus variedades, y las pasas negras y rojas, y el trigo y sus variedades, del castaño y otros. Y es la opinión de aṯ-Ṯawrī, Abū Ḥanīfa, sus dos compañeros Abū Yūsuf y Muḥammad, y Abū Ṯawr. Al-Layṯ dijo: se suman todos los granos: las legumbres [6798] y otros, unos a otros en el zakāt. Aḥmad b. Ḥanbal solía mostrarse reticente a sumar el oro a la plata y a sumar los granos unos a otros; luego, al final de su vida, decía en ello la opinión de aš-Šāfiʿī.

La decimoctava.— Mālik dijo: lo que su dueño consuma de ello después de aparecer su madurez, o después de que haya granado, se le computa; y lo que su dueño dé de ello en su siega y su corte, y del olivo en su recolección, lo estima y se le computa. La mayoría de los juristas lo contradicen en ello, y no hacen obligatorio el zakāt sino en lo que llega a su mano después de la trilla. Al-Layṯ dijo sobre el zakāt de los granos: se comienza por él antes del gasto; y lo que coma de grano tostado él y su familia no se le computa, como lo que se deja a la gente del huerto para que lo coman: no se les estima. Aš-Šāfiʿī dijo: el estimador deja al dueño del huerto lo que coma él y su familia en fresco; no se les estima. Y lo que coma en fresco no se le computa. Abū ʿUmar dijo: aš-Šāfiʿī y quienes lo siguieron argumentaron con el dicho de Dios —Exaltado sea—: «كُلُوا مِنْ ثَمَرِهِ إِذَا أَثْمَرَ وَآتُوا حَقَّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ», y dedujeron de esta aleya que no se computa lo comido antes de la siega. Y argumentaron con el dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Cuando estiméis, dejad el tercio; y si no dejáis el tercio, dejad el cuarto». Y lo que coman las bestias y las vacas de ello en la trilla no se computa a su dueño según Mālik y otros.

La decimonovena.— Lo que se venda de habas, garbanzos y guisantes verdes, se estima su cantidad en seco y se saca su zakāt en grano. Y así lo que se venda de fruto verde: se considera, se estima y se calcula en seco, y se saca su zakāt conforme a esa estimación: pasas y dátiles. Y se dijo: se saca de su precio.

La vigésima.— En cuanto a lo que no se hace dátil del fruto de la palmera ni se hace pasa de la uva, como la uva de Egipto y sus dátiles frescos [6799], y asimismo su olivo que no se exprime: Mālik dijo: se saca su zakāt de su precio; no se carga a su dueño con otra cosa. Y no se considera en ello que su precio alcance veinte dinares o doscientos dírhams; más bien se mira lo que se estime que alcanza cinco awsuq o más. Aš-Šāfiʿī dijo: se saca [6800] su diezmo o medio diezmo de su término medio en dátiles, si su gente lo come en fresco o lo da de comer.

La vigésimo primera.— Abū Dāwūd transmitió de Ibn ʿUmar que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «En lo que riega el cielo, los ríos y los manantiales, o lo que sea de secano, el diezmo [6801]; y en lo que se riega con norias [6802] o por extracción, el medio diezmo; y asimismo, si bebe por agua corriente, en ello hay diezmo». Es el agua que corre sobre la faz de la tierra. Lo dijo Ibn as-Sikkīt. La palabra «سيح» está mencionada en el ḥadīṯ; lo transmitió an-Nasāʾī [6803] Si se riega con agua corriente, pero el dueño de la tierra no posee el agua sino que la alquila, es como el cielo, según lo conocido de la escuela. Abū al-Ḥasan al-Laḫmī vio que es como el riego por extracción. Si se riega una vez con agua del cielo y otra con noria, Mālik dijo: se mira con qué se completó el cultivo y revivió, y cuál fue más; y el حکم se vincula a ello. Esta es la transmisión de Ibn al-Qāsim de él. Ibn Wahb transmitió de él: si se riega medio año con manantiales y luego se corta, y se riega el resto del año por extracción, entonces sobre la mitad de su zakāt hay diezmo, y sobre la otra mitad, medio diezmo. Y dijo una vez: su zakāt es conforme a aquello con lo que se completó su vida. Aš-Šāfiʿī dijo: se paga el zakāt de cada uno según su proporción. Ejemplo: si bebe dos meses por extracción y cuatro por el cielo, entonces hay dos tercios del diezmo por el agua del cielo y un sexto del diezmo por la extracción; y así lo que aumente o disminuya, según el cómputo. Con esto dictaminaba Bakkār b. Qutayba. Abū Ḥanīfa y Abū Yūsuf dijeron: se mira lo predominante y se paga el zakāt por ello, sin atender a lo demás. Se transmitió de aš-Šāfiʿī. Aṭ-Ṭaḥāwī dijo: todos han acordado que si lo riega con agua de lluvia uno o dos días, no se considera y no se le asigna parte; esto indica que la consideración es por lo predominante. Y Dios sabe más.

Digo: este es un conjunto de normas de esta aleya; quizá otro aporte más que esto, según lo que Dios le abra. Ya pasó en «al-Baqara» [6804] un conjunto del sentido de esta aleya. Y alabado sea Dios.

La vigésimo segunda.— En cuanto al dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «No hay limosna en grano ni en dátil [6805]» lo transmitió an-Nasāʾī. Ḥamza al-Kinānī dijo: no mencionó en este ḥadīṯ «en grano» sino Ismāʿīl b. Umayya, y es un fiable qurayší, de la descendencia de Saʿīd b. al-ʿĀṣ. Dijo: y esta Sunna no la transmitió de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— sino Abū Saʿīd al-Judrī. Abū ʿUmar dijo: es como dijo Ḥamza; y esta es una Sunna ilustre que todos recibieron con aceptación, y no la transmitió nadie del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por una vía firme y preservada sino Abū Saʿīd. Jābir transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— algo semejante, pero es extraño; y lo hemos hallado en el ḥadīṯ de Abū Hurayra con una cadena buena.

La vigésimo tercera.— Su dicho —Exaltado sea—: «وَلَا تُسْرِفُوا» El «isrāf» en la lengua es el error. Un beduino dijo, queriendo decir a una gente: «Os busqué y os ‘asraftukum’», es decir: erré vuestro lugar. Y dijo el poeta:

«Y dijo uno de ellos, mientras los caballos los golpeaban: ‘Habéis incurrido en isrāf’; y respondimos: ‘somos sَرف’.»

Y el «isrāf» en el gasto es el derroche. «Musrif» es el sobrenombre de Muslim b. ʿUqba al-Murrī, el de la batalla de al-Ḥarra [6806], porque se excedió en ella. ʿAlī b. ʿAbd Allāh b. al-ʿAbbās dijo:

«Ellos impidieron mi amparo el día que llegaron las cohortes de Musrif y de los Banū al-Lakīʿa [6807]»

El sentido pretendido de la aleya es: no toméis la cosa sin su derecho y luego la pongáis fuera de su derecho. Lo dijo Aṣbaġ b. al-Faraǧ. Y semejante es el dicho de Iyās b. Muʿāwiya: lo que sobrepase la orden de Dios es «sarf» e «isrāf». Ibn Zayd dijo: es un خطاب a los gobernantes: no toméis por encima de vuestro derecho ni lo que no es obligatorio para la gente. Ambos sentidos los admite el dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «El que se excede en la limosna es como quien la niega». Mujāhid dijo: si Abū Qubays fuera oro para un hombre y lo gastara en obediencia a Dios, no sería derrochador; y si gastara un dírham o un mudd en desobediencia a Dios, sería derrochador. Y en este sentido se dijo a Ḥātim: no hay bien en el derroche; y dijo: no hay derroche en el bien.

Digo: esto es débil; lo refuta lo que se transmitió de Ibn ʿAbbās: que Ṯābit b. Qays b. Šammās se dirigió a quinientas palmeras, las cortó y las repartió en un solo día, sin dejar nada para su familia; entonces descendió «وَلَا تُسْرِفُوا», es decir: no lo deis todo. ʿAbd ar-Razzāq transmitió de Ibn Jurayj, que dijo: Muʿāḏ b. Jabal cortó sus palmeras y no dejó de dar limosna hasta que no quedó nada de ello; entonces descendió «وَلَا تُسْرِفُوا». As-Suddī dijo: «وَلَا تُسْرِفُوا», es decir: no deis vuestras riquezas hasta quedar sentados pobres. Y se transmitió de Muʿāwiya b. Abī Sufyān que fue preguntado por Su dicho —Exaltado sea—: «وَلَا تُسْرِفُوا»; dijo: el isrāf es lo que se quede corto [6808] de lo debido a Dios —Exaltado sea—.

Digo: según esto, la limosna con toda la riqueza —y de ello la entrega del derecho de los pobres— entra en el حكم del isrāf; y la justicia es lo contrario: da limosna y deja, como dijo —sobre él la paz—: «La mejor limosna es la que se da desde la suficiencia» [6809], salvo que sea fuerte de ánimo, rico en Dios, confiado en Él, solo y sin dependientes: entonces puede dar limosna con toda su riqueza. Y asimismo saca el derecho obligatorio que le incumbe de zakāt y lo que sobrevenga, en algunas circunstancias, de derechos determinados en la riqueza. ʿAbd ar-Raḥmān b. Zayd b. Aslam dijo: el isrāf es lo que no puede devolverse a la rectitud; y el sarf es lo que puede devolverse a la rectitud. An-Naḍr b. Šumayl dijo: el isrāf es el derroche y el exceso; y el sarf es la negligencia y la ignorancia. Jarīr dijo:

«Dad a Hunayda —la conducen ocho—: en su dar no hay reproche ni sarf.»

esto es: no hay descuido. Y se dice: error. Y un hombre «sarf al-fuʾād», es decir: de corazón errado, negligente. Ṭarafa dijo:

«Ciertamente, un hombre de corazón sarif ve miel en el agua de una nube invernal.»

Notas y Referencias

[6759] Así en ا y ك y ج. Quizá el الأصل: «مسموكات». En «al-Baḥr»: «عرشت الكرم» cuando se le ponen soportes y un armazón sobre el que se curvan los sarmientos.

[6760] Véase t. 2, p. 36.

[6761] Así en los ejemplares; y lo que se entiende de inmediato es que la frase sea: «أو أنه أنشأها...»; de modo que esto sería una segunda respuesta, como se desprende de la frase siguiente y de an-Naḥḥās.

[6762] Véase t. 18, p. 109.

[6763] Véase t. 18, p. 108.

[6764] Y ello es Su dicho —Exaltado sea—: {وفي أموالهم حق للسائل والمحروم}, pues es mequí.

[6765] De ك, ز.

[6766] En ع: «وإذا عزمت عليه كيله فأخرج لهم زكاته».

[6767] Véase t. 8, p. 144.

[6768] Véase t. 1, p. 343.

[6769] «النضح»: regar el cultivo y otros con la «سانية», que es la camella con la que se extrae agua.

[6770] En ك: «الشعف»: es la corteza del árbol del ghāf.

[6771] «الذريرة»: caña que se trae de la India, como la caña de flecha, roja, con la que se medica.

[6772] Quiere decir: los seis granos; esto es, también el maíz y el sult, pues no hay discrepancia entre ellos sobre su zakāt.

[6773] «الدستجة»: el haz. Vincular el حکم al wasq no concuerda con este relato por su especificación; pero sí con el relato de al-Buḫārī: «ليس فيما دون خمسة أوسق صدقة». Reflexiona.

[6774] De ك.

[6775] «الفرسك» (como زبرج): el melocotón, o una variedad de él, lampiña y roja; o lo que se abre dejando ver el hueso.

[6776] En ك: «محتملاتها».

[6777] Véase t. 6, p. 242.

[6778] Véase t. 6, p. 61.

[6779] «المقاثيء» (plural de «مقثأة», con ث en fatḥa o ḍamma): lugar de pepinos.

[6780] Así en ج y ك y ز: y en ا y ب: «أينعت».

[6781] De ك.

[6782] «الجلوز»: la avellana.

[6783] «الإجاص»: árbol conocido; su singular es «إجاصة». Su fruto es dulce y sabroso.

[6784] En ك: «والأولى ما قاله بمصر».

[6785] En ك: «والفقهاء جميعا».

[6786] Véase t. 12, p. 114.

[6787] Vendrán los sentidos de «الخرص» en la cuestión novena.

[6788] En ك y ز y ي: «وكان».

[6789] En ك: «تتمر», es decir: se convirtió en dátil al secarse.

[6790] «الحائط»: el huerto.

[6791] De ك.

[6792] En ك: «ابن الزبير».

[6793] En ك: «النسائي».

[6794] «العرايا» (singular «عرية»): la palmera que su dueño entrega a un hombre necesitado. «الإعراء» es asignarle su fruto de ese año.

[6795] Véase t. 3, p. 320.

[6796] En «al-Miṣbāḥ»: el raṭl bagdadí son doce onzas; la onza es un «أستار» y dos tercios de «أستار»; el «أستار» son cuatro mithqāl y medio; el mithqāl es un dírham y tres séptimos de dírham; el dírham son seis «داوئق»; y el «دائق» son ocho granos y un quinto de grano. Según esto, el raṭl son noventa mithqāl: ciento veintiocho dírhams y cuatro séptimos de dírham.

[6797] De ب y ز y ك.

[6798] «القطنية» (con ḍamma o kasra en la qāf): lo que no sea trigo, cebada, pasas y dátiles. En «at-Tahḏīb»: «القطنية» es un nombre colectivo para los granos que se cuecen, como las lentejas, las habas, las alubias, los garbanzos... etc.

[6799] De ك. En ا y ب: «نخيلها».

[6800] De ك. En ا y ب: «نخيلها».

[6801] «البعل»: lo que crece de palmeras en una tierra cuya agua está cercana; sus raíces se hunden en el agua y se basta sin el agua del cielo ni de los ríos. También se transmite: «أو كان عثريا», y es «البعلى».

[6802] «السواني»: plural de «سانية», la camella con la que se extrae agua.

[6803] No hallamos este añadido en an-Nasāʾī; y Dios sabe más.

[6804] Véase t. 3, p. 321.

[6805] Su continuación: «حتى تبلغ خمسة أوسق», el ḥadīṯ.

[6806] En las afueras de Medina, en tiempos de Yazīd b. Muʿāwiya.

[6807] En «Lisān al-ʿArab»: «بنو اللكيعة», coordinado con el sujeto de «جاءت». En la raíz س ر ف, y en ل ك ع: «بنى».

[6808] En ك: «ما يصرف».

[6809] Es decir: lo que se da como excedente que sobra de una suficiencia. Y se dijo: quiso decir lo que sobra de las cargas familiares. «الظهر» puede añadirse en expresiones como esta para dar plenitud al discurso y afianzarlo; como si su limosna se apoyara en una espalda fuerte de riqueza (según Ibn al-Aṯīr).