Los Rebaños
الأنعام Al-An'amVersículo (Español)
[6:140] Están perdidos quienes maten a sus hijos por necedad e ignorancia, y prohíban lo que Dios les ha proveído como sustento, atribuyendo [esas prohibiciones] a Dios. Se han extraviado y no encuentran la guía.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Ciertamente han perdido quienes mataron a sus hijos por necedad, sin conocimiento, y prohibieron lo que Allah les había provisto, inventándolo contra Allah. Ciertamente se extraviaron y no estaban bien guiados} (140)
Informó de su perdición por haber enterrado vivas a las niñas y por haber prohibido la bahīra y otras cosas por sus propios juicios; así, mataron a sus hijos por necedad, por temor a la indigencia, y se impusieron restricciones a sí mismos en sus bienes sin temer la indigencia; con ello dejó patente la contradicción de su parecer.
Dije:
En efecto, entre los árabes había quien mataba a su hijo por temor a la indigencia, como Allah —Exaltado y Glorificado sea— lo mencionó en otro lugar. Y entre ellos había quien lo mataba por necedad, sin argumento alguno por su parte para tal muerte; estos eran Rabīʿa y Muḍar, y mataban a sus hijas por motivo de la ḥamiyya (celo tribal).
Y entre ellos había quien decía: «Los ángeles son hijas de Allah», y así asimilaron las hijas a las hijas.
Y se transmitió que un hombre de los compañeros del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— no dejaba de estar apesadumbrado ante el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «(¿Qué te ocurre, que estás triste?)». Dijo: «¡Oh Mensajero de Allah! Ciertamente cometí un pecado en la época de la ignorancia y temo que Allah no me lo perdone[6756] aun si me islamizo». Él le dijo: «(Infórmame de tu pecado)».
Dijo: «¡Oh Mensajero de Allah! Yo era de los que mataban a sus hijas. Me nació una hija y rogué a mi mujer que la dejara, y la dejó hasta que creció y alcanzó la edad, y llegó a ser de las mujeres más hermosas; la pidieron en matrimonio, y me entró la ḥamiyya, y mi corazón no soportó casarla ni dejarla en casa sin marido.
Entonces dije a la mujer: “Quiero ir a la tribu de tal y tal, a visitar a mis parientes; envíala conmigo”. Ella se alegró de ello, la engalanó con vestidos y alhajas, y me tomó juramentos solemnes de que no la traicionaría. La llevé hasta la boca de un pozo; miré dentro del pozo y la muchacha comprendió que yo quería arrojarla al pozo. Se abrazó a mí y se echó a llorar, diciendo: “¡Padre mío! ¿Qué[6757] quieres hacer conmigo?”. Me apiadé de ella; luego miré al pozo y me volvió a entrar la ḥamiyya.
Después se abrazó a mí y se puso a decir: “¡Padre mío! No malogres la confianza de mi madre”. Yo, unas veces miraba al pozo y otras la miraba a ella y me apiadaba, hasta que Satanás me venció: la tomé y la arrojé al pozo cabeza abajo, mientras ella clamaba en el pozo: “¡Padre mío! Me has matado”. Permanecí[6758] allí hasta que su voz se cortó; luego regresé».
Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— lloró, y también sus compañeros, y dijo: «(Si se me ordenara castigar a alguien por lo que hizo en la época de la ignorancia, te castigaría)».
[6756]
:من ب.
[6757]
:في ك: أي شيء.
[6758]
:في ب: فكنت.