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Los Rebaños

الأنعام Al-An'am
Aya 110

Versículo (Español)

[6:110] Desviaré sus corazones y sus ojos [de la verdad], ya que se negaron a creer desde la primera vez. Los dejaré vagar ciegos en su extravío.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَنُقَلِّبُ أَفۡـِٔدَتَهُمۡ وَأَبۡصَٰرَهُمۡ كَمَا لَمۡ يُؤۡمِنُواْ بِهِۦٓ أَوَّلَ مَرَّةٖ وَنَذَرُهُمۡ فِي طُغۡيَٰنِهِمۡ يَعۡمَهُونَ} (110) Palabras del Altísimo: «Y hacemos que se vuelvan sus corazones y sus miradas». Esta es una aleya problemática, y más aún por lo que contiene: «y los dejamos en su rebeldía, vagando a ciegas». Se ha dicho: el sentido es: hacemos que se vuelvan sus corazones y sus miradas el Día de la Resurrección hacia la llama del Fuego y el ardor de las brasas, tal como no creyeron en la vida mundanal. «Y los dejamos» en la vida mundanal, es decir, les damos tregua y no los castigamos; de modo que una parte de la aleya se refiere a la Otra Vida y otra parte a la vida mundanal. Su paralelo es: «Rostros, ese día, humillados [6651]» [La Envolvente: 2]; esto es en la Otra Vida. «Trabajando, fatigados» en la vida mundanal. Y se ha dicho: «y hacemos que se vuelvan» en la vida mundanal, es decir, interponemos una barrera entre ellos y la fe si les llegara esa aleya, tal como interpusimos una barrera entre ellos y la fe la primera vez, cuando los llamé y manifesté el milagro. Y en la Revelación se dice: «Y sabed que Dios se interpone entre el hombre y su corazón [6652]» [Los Botines: 24]. Y el sentido es: debían creer cuando les llegara la aleya, pues la verían con sus ojos y la reconocerían con sus corazones; y si no creyeron, ello fue por el hacer de Dios al volver sus corazones y sus miradas. «Tal como no creyeron en él la primera vez». Y la kāf ha entrado sobre un elidido, es decir: no creerán tal como no creyeron en él la primera vez; esto es, la primera vez que les llegaron las aleyas ante las cuales fueron incapaces de oponer nada, como el Corán y otras. Y se ha dicho: hacemos que se vuelvan los corazones de estos para que no crean, tal como no creyeron los incrédulos de las comunidades antiguas cuando vieron las aleyas que habían propuesto. Y se ha dicho: en el discurso hay anteposición y posposición; es decir: que, si llega, no creerán tal como no creyeron la primera vez, y hacemos que se vuelvan sus corazones y sus miradas. «Y los dejamos en su rebeldía, vagando a ciegas»: se desconciertan. Ya se trató en «La Vaca» [6653]

[6651] :véase t. 20, p. 26. [6652] :véase p. 169 y p. 390 de este tomo. [6653] :véase t. 1, p. 209.

Notas y Referencias

[6651] Véase t. 20, p. 26.

[6652] Véase p. 169 y p. 390 de este tomo.

[6653] Véase t. 1, p. 209.