La Reunión
الحشر Al-HashrVersículo (Español)
[59:9] Quienes estaban establecidos y aceptaron la fe antes de su llegada, aman a los que emigraron, no sienten envidia alguna en sus corazones por lo que se les ha dado y los prefieren a sí mismos aunque estén en extrema necesidad. Quienes hayan sido preservados de la avaricia serán los triunfadores.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y quienes se establecieron en la Morada y en la fe antes que ellos, aman a quienes emigraron hacia ellos, y no encuentran en sus pechos necesidad alguna de lo que se les ha dado; y los prefieren a sí mismos, aun cuando padezcan estrechez. Y quien sea preservado de la avaricia de su propia alma, esos son los triunfadores} (9)
فيه إحدى عشرة مسألة :
الأولى-
Su dicho —Exaltado sea—:
{Y quienes se establecieron en la Morada y en la fe antes que ellos}
No hay discrepancia en que quienes se establecieron en la Morada son los Anṣār, quienes se asentaron en Medina antes de que los Muhāŷirūn emigrasen hacia ella.
{y la fe}
está en acusativo por un verbo distinto de «establecerse» (tabawwa’a); pues el «establecimiento» solo se da en los lugares. Y
«antes que ellos»
«min» es complemento de «tabawwa’a», y el sentido es: y quienes se establecieron en la Morada antes que los emigrados, y profesaron la fe y la purificaron; porque la fe no es un lugar en el que uno se establezca,
como Su dicho —Exaltado sea—:
«Reunid, pues, vuestro asunto y a vuestros asociados
[14841]» [Jonás: 71] esto es: e invocad a vuestros asociados; lo mencionaron Abū ‘Alī, al-Zamaḫšarī y otros.
Y entra en el mismo capítulo que el dicho:
Le di de comer salvado y agua fría.
También es posible entenderlo como elipsis del término regido, como si dijera: se establecieron en la Morada y en los ámbitos de la fe. Y es posible entenderlo según lo que indica «tabawwa’a», como si dijera: se aferraron a la Morada y se aferraron a la fe, sin separarse de ambas. Y es posible que «establecerse en la fe» sea a modo de metáfora, como cuando dices: «se estableció, de los Banū Fulān, en lo más puro (al-ṣamīm)».
El «tabawwu’» es: afianzamiento y asentamiento. Y no pretende que los Anṣār creyeran antes que los Muhāŷirūn; sino que quiso decir: creyeron antes de la emigración del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— hacia ellos.
الثانية-
También se discrepó acerca de si esta aleya está desligada de lo anterior o coordinada (con ello). Unos interpretaron que está coordinada con Su dicho:
«{para los pobres emigrados}»,
y que las aleyas de al-Ḥašr están todas coordinadas unas con otras. Si lo considerasen con detenimiento y fuesen justos, hallarían que es contrario a lo que sostuvieron;
pues Dios —Exaltado sea— dice:
{Él es Quien expulsó a los que descreyeron, de la Gente del Libro, de sus moradas, para el primer destierro; no pensasteis que saldrían}
hasta Su dicho:
«los perversos» [al-Ḥašr: 2] Con ello informó acerca de Banū al-Naḍīr y Banū Qaynuqā‘.
Luego dijo:
{Y lo que Dios concedió como botín a Su Mensajero de ellos, no espoleasteis para ello ni caballos ni monturas; pero Dios da poder a Sus mensajeros sobre quien quiere}
Con ello informó de que eso pertenecía al Mensajero —Dios le bendiga y le dé paz—, porque no se espoleó para ello cuando lo abandonaron. Y lo que precedió respecto a combatirlos y talar sus árboles, ya se había desistido de ello y aquel asunto había cesado.
Luego dijo:
«Lo que Dios concedió como botín a Su Mensajero de la gente de las aldeas, pertenece a Dios, al Mensajero, a los parientes, a los huérfanos, a los pobres y al viajero»; y este es un discurso no coordinado con el primero. Y asimismo,
{Y quienes se establecieron en la Morada y en la fe}
es el inicio de un discurso en elogio de los Anṣār y en alabanza de ellos; pues entregaron ese fay’ a los Muhāŷirūn,
como si dijera: el fay’ es para los pobres emigrados, y los Anṣār los aman: no los envidiaron por lo que les quedó puro del fay’. Y asimismo,
{Y quienes vinieron después de ellos} [al-Ḥašr: 10] es el inicio de un discurso, y la proposición principal es:
{dicen: “¡Señor nuestro! Perdónanos”}
[al-Ḥašr: 10].
Dijo Ismā‘īl b. Isḥāq:
que Su dicho
{Y quienes se establecieron en la Morada}
y
{Y quienes vinieron}
está coordinado con lo anterior, y que ellos son copartícipes en el fay’; esto es: este dinero es para los emigrados y para quienes se establecieron en la Morada.
Y dijo Mālik b. Aws:
que ‘Umar b. al-Ḫaṭṭāb —Dios esté complacido con él— recitó esta aleya:
{Ciertamente, las limosnas son para los pobres} [al-Tawba: 60] y dijo: «Esto es para esos». Luego recitó:
«Y sabed que, de cualquier cosa que obtengáis como botín, a Dios pertenece su quinto»,
y dijo: «Esto es para esos». Luego recitó:
{Lo que Dios concedió como botín a Su Mensajero —hasta llegar— para los pobres emigrados},
{Y quienes se establecieron en la Morada y en la fe},
{Y quienes vinieron después de ellos}.
Luego dijo: «Si vivo, ciertamente le llegará al pastor —estando en بِسَرْوِ حِمْيَر
[14842]— su parte de ello, sin que su frente haya sudado por ello».
Y se dijo:
que convocó a los emigrados y a los Anṣār y los consultó acerca de lo que Dios le abrió de aquello,
y les dijo: «Asegurad el asunto y meditadlo; luego venid a mí por la mañana». Reflexionó aquella noche y se le hizo claro que estas aleyas fueron reveladas sobre ello.
Cuando acudieron por la mañana, dijo: «Anoche pasé por las aleyas de la sura “al-Ḥašr”», y recitó:
{Lo que Dios concedió como botín a Su Mensajero de la gente de las aldeas —hasta Su dicho— para los pobres emigrados}.
Cuando llegó a Su dicho:
{Esos son los veraces} [al-Ḥuŷurāt: 15] dijo: «No es solo para esos».
Y recitó Su dicho:
{Y quienes vinieron después de ellos}
hasta Su dicho:
{Compasivo, Misericordioso} [al-Ḥašr: 10] Luego dijo: «No queda nadie de la gente del Islam sino que ha entrado en ello». Y Dios sabe más.
الثالثة-
Mālik روایتó de Zayd b. Aslam, de su padre, que ‘Umar dijo:
«De no ser por quienes vendrán al final de la gente, no habría conquistado aldea alguna sin repartirla como repartió el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— Jaybar».
Y en las transmisiones ampliamente difundidas por numerosas vías:
que ‘Umar dejó como dominio público el Sawād
[14843] de Iraq y Egipto, y lo que se obtuvo de botines; para que fuese de las asignaciones de los combatientes y de los estipendios de la guarnición y de los niños; y que al-Zubayr, Bilāl y más de uno de los Compañeros le instaron a repartir lo que se les había abierto, pero él lo desaprobó por parte de ellos. Se discrepó acerca de lo que hizo al respecto:
se dijo:
que pidió el consentimiento de los hombres del ejército; a quien se complació en dejar su parte sin precio para que quedase para los musulmanes, lo dejó; y a quien se negó, le dio el precio de su parte.
Quien dijo:
que solo dejó la tierra tras obtener el consentimiento de la gente, hizo su acto semejante al del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—; pues él repartió Jaybar, ya que su compra de ella y el desistimiento de quien desistió de buen grado equivalen a su reparto.
Y se dijo:
que la dejó sin dar nada a la gente de los ejércitos.
Y se dijo:
que interpretó en ello la palabra de Dios —Glorificado sea—:
{para los pobres emigrados —hasta Su dicho— “¡Señor nuestro! Ciertamente Tú eres Compasivo, Misericordioso”}
según lo ya expuesto. Y Dios sabe más
[14844]
الرابعة-
Los sabios discreparon acerca del reparto de los bienes inmuebles.
Mālik dijo:
que al imām le es lícito dejarlos como habiz (bien inalienable) para los intereses de los musulmanes.
Abū Ḥanīfa dijo:
que el imām puede elegir entre repartirlos o convertirlos en habiz para los intereses de los musulmanes.
Al-Šāfi‘ī dijo:
que no le es lícito retenerlos de ellos sin su consentimiento; antes bien, los reparte entre ellos como el resto de los bienes. Quien, de buen grado, renuncie a su derecho, al imām le es lícito convertirlo en habiz para ellos; y quien no lo haga de buen grado, tiene más derecho a su propiedad. Y ‘Umar —Dios esté complacido con él— obtuvo el consentimiento de los ganadores y se la compró.
Digo:
según esto, Su dicho:
{Y quienes vinieron después de ellos} [al-Ḥašr: 10] queda desligado de lo anterior, y se les exhortó a suplicar por los primeros y a elogiarlos.
الخامسة-
Dijo Ibn Wahb:
Oí a Mālik mencionar la excelencia de Medina sobre los demás horizontes, y dijo: «Medina fue “establecida” con la fe y la hégira, mientras que otras ciudades fueron conquistadas por la espada». Luego recitó:
{Y quienes se establecieron en la Morada y en la fe antes que ellos, aman a quienes emigraron hacia ellos}
la aleya.
Ya ha precedido la exposición sobre esto,
y sobre el mérito de la oración en las dos mezquitas: la Mezquita Sagrada y la Mezquita de Medina; no hay, pues, sentido en repetirlo.
السادسة-
Su dicho —Exaltado sea—:
{y no encuentran en sus pechos necesidad alguna de lo que se les ha dado}
esto es: no envidian a los emigrados por lo que se les distinguió de la riqueza del fay’ y de otras cosas; así lo dijeron las gentes. En ello hay una elipsis de dos términos regidos; el sentido es:
«el toque de una necesidad» por la pérdida de lo que se les dio. Y todo lo que el ser humano encuentra en su pecho y necesita eliminar es «necesidad».
Los emigrados estaban en las casas de los Anṣār. Cuando el Profeta —la oración y la paz sean con él— obtuvo los bienes de Banū al-Naḍīr, convocó a los Anṣār y les agradeció lo que habían hecho con los emigrados al alojarlos en sus moradas y compartir con ellos sus bienes.
Luego dijo:
«Si queréis, repartiré lo que Dios me concedió de Banū al-Naḍīr entre vosotros y ellos, y los emigrados permanecerán como están en cuanto a habitar en vuestras casas y (compartir) vuestros bienes; y si queréis, se lo daré a ellos y saldrán de vuestras casas».
Entonces Sa‘d b. ‘Ubāda y Sa‘d b. Mu‘āḏ dijeron:
«Más bien repártelo entre los emigrados, y que permanezcan en nuestras casas como estaban».
Y los Anṣār clamaron:
«Estamos complacidos y nos sometemos, ¡oh Mensajero de Dios!».
Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— dijo:
«¡Oh Dios! Ten misericordia de los Anṣār y de los hijos de los Anṣār».
Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— dio a los emigrados y no dio a los Anṣār nada, salvo a los tres que ya mencionamos
[14846]
Y cabe que con ello se quiera decir:
{y no encuentran en sus pechos necesidad alguna de lo que se les ha dado}
cuando es poco; antes bien, se contentan con ello y quedan satisfechos. Estaban en tal estado durante la vida del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— en lo mundano; y permanecieron en ello tras su muerte —Dios le bendiga y le dé paz— por el juicio de lo mundano.
Y el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— les advirtió y dijo:
«Veréis después de mí favoritismo; sed pacientes hasta que me encontréis en la Fuente».
السابعة-
Su dicho —Exaltado sea—:
{y los prefieren a sí mismos, aun cuando padezcan estrechez}
En al-Tirmiḏī, de Abū Hurayra: que un hombre pasó la noche con un huésped, y no tenía sino su sustento y el sustento de sus hijos pequeños.
Dijo a su mujer:
«Duerme a los niños, apaga la lámpara y acerca al huésped lo que tienes».
Entonces descendió esta aleya:
{y los prefieren a sí mismos, aun cuando padezcan estrechez}.
Dijo: este ḥadīṯ es حسن صحيح. También lo transmitió Muslim.
Y transmitió de Abū Hurayra, que dijo:
Vino un hombre al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— y dijo: «Estoy exhausto».
Entonces envió a una de sus esposas, y ella dijo: «Por Aquel que te envió con la verdad, no tengo sino agua». Luego envió a otra, y dijo lo mismo, hasta que todas dijeron lo mismo: «No, por Aquel que te envió con la verdad, no tengo sino agua».
Entonces dijo:
«¿Quién hospedará a este esta noche, que Dios tenga misericordia de él?».
Se levantó un hombre de los Anṣār y dijo: «Yo, ¡oh Mensajero de Dios!».
Se fue con él a su morada y dijo a su mujer:
«¿Tienes algo?».
Ella dijo: «No, salvo el sustento de mis hijos».
Él dijo:
«Engáñalos
[14847] con algo; y cuando entre nuestro huésped, apaga la lámpara y hazle ver que comemos. Y cuando él se incline para comer, levántate hacia la lámpara para apagarla».
Dijo: se sentaron y el huésped comió.
Cuando amaneció, fue al Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—, y él dijo:
«Dios
[14848]—Poderoso y Majestuoso— se ha maravillado de lo que hicisteis con vuestro huésped esta noche».
Y en una versión de Abū Hurayra, dijo:
Vino un hombre al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— para que lo hospedase, y no tenía con qué hospedarlo.
Entonces dijo:
«¿No hay un hombre que lo hospede, que Dios tenga misericordia de él?».
Se levantó un hombre de los Anṣār llamado Abū Ṭalḥa. Se fue con él a su morada... y relató el ḥadīṯ de modo semejante al anterior, y mencionó en él el descenso de la aleya.
Y al-Mahdawī mencionó de Abū Hurayra que esto descendió acerca de Ṯābit b. Qays y un hombre de los Anṣār —en cuya casa se alojó Ṯābit— llamado Abū al-Mutawakkil; y Abū al-Mutawakkil no tenía sino su sustento y el sustento de sus hijos.
Dijo a su mujer:
«Apaga la lámpara y duerme a los niños, y presenta lo que tengas a tu huésped».
Así lo mencionó también al-Naḥḥās, y dijo:
Abū Hurayra dijo: Ṯābit b. Qays se alojó como huésped en casa de un hombre de los Anṣār —llamado Abū al-Mutawakkil—, y no tenía sino su sustento y el sustento de sus hijos.
Dijo a su mujer:
«Apaga la lámpara y duerme a los niños».
Entonces descendió:
{y los prefieren a sí mismos, aun cuando padezcan estrechez —hasta Su dicho— y esos son los triunfadores}.
Y se dijo:
que quien hizo eso fue Abū Ṭalḥa.
Y al-Qušayrī, Abū Naṣr ‘Abd al-Raḥīm b. ‘Abd al-Karīm, mencionó:
Ibn ‘Umar dijo: se regaló a un hombre de los Compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— una cabeza de oveja, y dijo: «Mi hermano Fulān y su familia la necesitan más que nosotros». Se la envió a ellos. Y no cesó de enviarse de uno a otro hasta que circuló por siete casas, hasta que volvió a los primeros. Entonces descendió:
{y los prefieren a sí mismos}.
Lo mencionó al-Ṯa‘labī de Anas, que dijo:
Se regaló a un hombre de los Compañeros una cabeza de oveja, y estaba exhausto; la envió a un vecino suyo. Circuló entre siete personas en siete casas, y luego volvió al primero.
Entonces descendió:
{y los prefieren a sí mismos}
la aleya.
Ibn ‘Abbās dijo:
el Profeta dijo a los Anṣār el día de Banū al-Naḍīr:
«Si queréis, repartiré para los emigrados de vuestras casas y bienes, y compartiréis con ellos este botín; y si queréis, vuestras casas y bienes serán para vosotros, y no os repartiremos nada del botín».
Los Anṣār dijeron: «Más bien repartimos para nuestros hermanos de nuestras casas y bienes, y los preferimos con el botín».
Entonces descendió:
«y los prefieren a sí mismos»
la aleya.
Y lo primero es más correcto.
En los dos Ṣaḥīḥ, de Anas:
que un hombre solía asignar al Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— palmeras de su tierra, hasta que se le abrió Qurayẓa y al-Naḍīr; luego, tras eso, comenzó a devolverle lo que le había dado. Es la formulación de Muslim.
Y al-Zuhrī dijo, de Anas b. Mālik:
Cuando los emigrados llegaron de La Meca a Medina, llegaron sin tener nada en sus manos; y los Anṣār eran gente de tierra y de bienes inmuebles. Los Anṣār los hicieron copartícipes con la condición de darles la mitad de los frutos de sus bienes cada año, y de que ellos les bastasen en el trabajo y el gasto. La madre de Anas b. Mālik se llamaba Umm Sulaym, y era la madre de ‘Abd Allāh b. Abī Ṭalḥa, que era hermano de Anas por parte de madre. La madre de Anas dio al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— unos racimos de palmera
[14849] que eran suyos; y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— se los dio a Umm Ayman, su liberta; luego (los tuvo) Usāma b. Zayd.
Ibn Šihāb dijo:
Anas b. Mālik me informó: cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— terminó de combatir a la gente de Jaybar y regresó a Medina, los emigrados devolvieron a los Anṣār sus donaciones (manā’iḥ) que les habían concedido de sus frutos.
Dijo:
Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— devolvió a mi madre sus racimos, y dio a Umm Ayman, en lugar de ellos, de su huerto. También lo transmitió Muslim.
الثامنة-
El īṯār (preferencia altruista) es anteponer al otro a uno mismo y a sus porciones mundanas, por deseo de las porciones religiosas. Esto nace de la fuerza de la certeza, del afianzamiento del amor y de la paciencia ante la dificultad.
Se dice: «āṯartuhu bi-kadhā», esto es: lo distinguí con ello y lo preferí.
El objeto directo de «īṯār» está elidido: es decir, los prefieren a sí mismos con sus bienes y sus moradas; no por riqueza, sino con necesidad de ello, según lo ya expuesto.
En el Muwaṭṭa’ de Mālik:
«Le llegó que ‘Ā’iša, esposa del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—, que un pobre le pidió mientras ella ayunaba, y en su casa no había sino un pan.
Dijo a una sierva suya:
“Dáselo”.
Ella dijo:
“¿No tienes con qué romper el ayuno?”.
Ella dijo:
“Dáselo”.
Dijo: y lo hizo.
Dijo: cuando anocheció, una familia —o una persona— nos regaló lo que solía regalarnos: una oveja y su “kafan”
[14850]
‘Ā’iša me llamó y dijo:
“Come de esto: esto es mejor que tu torta”».
Nuestros sabios dijeron:
esto es de la ganancia provechosa y de la obra pura ante Dios —Exaltado sea—: Él adelanta de ello lo que quiere, y eso no disminuye de lo que le reserva. Quien deja algo por Dios no halla su pérdida. Y ‘Ā’iša —Dios esté complacido con ella—, en este acto suyo, es de aquellos a quienes Dios alabó por preferir a otros sobre sí mismos pese a la estrechez en que se hallan; y que quien hace eso ha sido preservado de la avaricia de su alma y ha triunfado con un triunfo tras el cual no hay pérdida.
Y el sentido de:
«una oveja y su “kafan”»
es que los árabes —o algunos árabes, o algunas de sus maneras— tenían esto entre sus comidas: cuando desollaban la oveja o el carnero, lo cubrían todo con masa de trigo y lo amortajaban con ella; luego lo colgaban en el horno, y no salía nada de su grasa sino en ese “kafan”. Eso era, para ellos, de lo más exquisito.
Al-Nasā’ī روایتó de Nāfi‘ que Ibn ‘Umar enfermó y deseó uvas. Se le compró un racimo por un dírham. Vino un pobre y pidió.
Dijo: «Dádselo».
Entonces alguien lo compró por un dírham y se lo trajo a Ibn ‘Umar. Vino el pobre y pidió.
Dijo: «Dádselo».
Entonces alguien lo compró por un dírham y se lo trajo. El mendigo quiso volver, pero se le impidió. Si Ibn ‘Umar hubiera sabido que era aquel racimo, no lo habría probado; porque lo que sale por Dios no vuelve a entrar en ello.
Ibn al-Mubārak mencionó, y dijo:
Nos informó Muḥammad b. Muṭarrif, dijo: nos narró Abū Ḥāzim, de ‘Abd al-Raḥmān b. Sa‘īd b. Yarbu‘, de Mālik al-Dār: que ‘Umar b. al-Ḫaṭṭāb —Dios esté complacido con él— tomó cuatrocientos dinares, los puso en una bolsa y dijo al muchacho:
«Llévaselos a Abū ‘Ubayda b. al-Ŷarrāḥ; luego demora un rato en la casa hasta ver qué hace con ellos».
El muchacho se los llevó y le dijo:
«El Príncipe de los Creyentes te dice: pon esto en alguna de tus necesidades».
Él dijo:
«Que Dios lo recompense y tenga misericordia de él».
Luego dijo:
«Ven, muchacha: lleva estos siete a Fulān, y estos cinco a Fulān», hasta agotarlos.
El muchacho volvió a ‘Umar y se lo informó, y lo encontró habiendo preparado otros tantos para Mu‘āḏ b. Ŷabal.
Dijo:
«Lleva esto a Mu‘āḏ b. Ŷabal, y demora un rato en la casa hasta ver qué hace».
Se los llevó y le dijo:
«El Príncipe de los Creyentes te dice: pon esto en alguna de tus necesidades».
Él dijo:
«Que Dios tenga misericordia de él y lo recompense».
Y dijo:
«Muchacha: lleva a la casa de Fulān tanto, y a la casa de Fulān tanto».
La esposa de Mu‘āḏ miró y dijo:
«¿Y nosotros? Por Dios, somos pobres: danos».
No quedaban en el paño sino dos dinares, y se los dio a ella.
El muchacho volvió a ‘Umar y se lo informó. ‘Umar se alegró de ello y dijo:
«¡Son hermanos! Unos proceden de otros».
Y algo semejante se narra de ‘Ā’iša —Dios esté complacido con ella— respecto a lo que Mu‘āwiya le dio; eran diez mil, y al-Munkadir había entrado donde ella
[14851]
Si se dijera:
han llegado noticias auténticas prohibiendo dar en limosna todo lo que uno posee.
Se le responde:
solo se reprobó eso respecto de quien no se confía que soporte la pobreza, y se teme que se exponga a pedir si pierde lo que gasta. En cuanto a los Anṣār, a quienes Dios alabó por preferir a otros sobre sí mismos, no eran de esa condición;
antes bien, eran como dijo Dios —Exaltado sea—:
«y los pacientes en la adversidad, en la aflicción y en el momento del combate
[14852]»
[al-Baqara: 177].
En ellos, el īṯār era mejor que retener. Y retener, para quien no soporta y se expone a pedir, es más apropiado que el īṯār.
Y se narró que un hombre vino al Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— con algo como un huevo de oro y dijo:
«Esto es limosna».
Se lo arrojó y dijo:
«Uno de vosotros viene con todo lo que posee y lo da en limosna, y luego se sienta a mendigar a la gente».
Y Dios sabe más.
التاسعة-
El īṯār con la propia vida está por encima del īṯār con el dinero, aunque revierta en la propia persona.
Y entre los proverbios corrientes:
Y la generosidad con la vida es el extremo límite de la generosidad
[14853]
Y entre las expresiones sutiles de los sufíes al definir el amor:
que es el īṯār. ¿No ves que la mujer del ‘Azīz, cuando llegó al extremo en su amor por Yūsuf —sobre él la paz—, lo prefirió a sí misma y dijo:
«Yo lo solicité para sí mismo».
Y la mejor generosidad con la vida es la generosidad en la protección del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz—. En el Ṣaḥīḥ se narra que Abū Ṭalḥa fue escudo del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— el día de Uḥud, y el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— se asomaba para ver al enemigo.
Abū Ṭalḥa le decía:
«No te asomes, ¡oh Mensajero de Dios! ¡Que no te alcancen! Mi cuello por tu cuello».
Y protegió con su mano al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz—, y quedó paralizada.
Y dijo Ḥuḏayfa al-‘Adawī:
Salí el día de al-Yarmūk buscando a un primo mío —y llevaba conmigo algo de agua—, y decía: «Si le queda aliento, le daré de beber». Entonces lo encontré.
Le dije: «¿Te doy de beber?». Señaló con la cabeza que sí.
Entonces oí a un hombre que decía: «¡Ay! ¡Ay!». Mi primo me señaló que fuese hacia él.
Fui y era Hišām b. al-‘Āṣ. Le dije: «¿Te doy de beber?». Señaló que sí.
Oyó a otro que decía: «¡Ay! ¡Ay!». Hišām me señaló que fuese hacia él. Fui y lo hallé ya muerto.
Volví a Hišām y lo hallé muerto.
Volví a mi primo y lo hallé muerto.
Y dijo Abū Yazīd al-Bisṭāmī:
Nadie me venció como me venció un joven de Balḫ. Vino a nosotros como peregrino y me dijo: «¡Abū Yazīd! ¿Cuál es el límite del ascetismo entre vosotros?».
Dije: «Si encontramos, comemos; y si no encontramos, somos pacientes».
Dijo: «Así son los perros de Balḫ entre nosotros».
Dije: «¿Y cuál es el límite del ascetismo entre vosotros?».
Dijo: «Si no encontramos, damos gracias; y si encontramos, preferimos a otros».
Y se preguntó a Ḏū al-Nūn al-Miṣrī:
«¿Cuál es el límite del asceta de pecho dilatado?».
Dijo tres:
«Dispersar lo reunido, dejar de buscar lo perdido, y el īṯār cuando hay sustento».
Y se contó de Abū al-Ḥasan al-Anṭākī:
que se reunieron con él más de treinta hombres en una aldea de las aldeas de al-Rayy, y tenían panes contados que no saciaban a todos. Partieron los panes, apagaron la lámpara y se sentaron a comer. Cuando se retiró, el alimento estaba tal cual: nadie había comido nada, por preferir cada uno a su compañero sobre sí mismo.
العاشرة-
Su dicho —Exaltado sea—
[14854]:
«aun cuando padezcan estrechez»
La ḫaṣāṣa es la necesidad por la cual el estado queda quebrantado. Su origen es al-iḫtiṣāṣ (exclusividad), que es singularizarse en un asunto. Así, la ḫaṣāṣa es singularizarse en la necesidad; esto es: aun cuando padezcan penuria y necesidad.
De ello es el dicho del poeta:
En cuanto a la primavera, cuando hay estrechez, *** vive el enfermo con ella y se enriquece el indigente
الحادية عشرة-
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y quien sea preservado de la avaricia de su propia alma, esos son los triunfadores»
Al-šuḥḥ y al-buḫl son lo mismo;
se dice: hombre šaḥīḥ, manifiesto en al-šuḥḥ, al-šaḥḥ y al-šuḥḥāḥa.
Dijo ‘Amr b. Kulṯūm:
Ves al estrecho, avaro, cuando se hace pasar sobre él *** (la bebida), por su riqueza, humillado
[14855]
Algunos lingüistas hicieron del šuḥḥ algo más intenso que el buḫl.
En al-Ṣiḥāḥ:
šuḥḥ es avaricia con codicia.
Dices: šiḥiḥtu (con kasra) tašiḥḥ. Y también šaḥaḥtu tašuḥḥ y tašiḥḥ.
Y (se dice): hombre šaḥīḥ; y gente šiḥāḥ y ašiḥḥa.
Lo que se pretende en la aleya es:
la avaricia respecto al zakāt y respecto a lo que no es obligatorio, como el mantenimiento de los parientes, la hospitalidad y lo semejante. No es avaro ni tacaño quien gasta en ello, aunque retenga para sí mismo. Y quien se da holgura a sí mismo y no gasta en lo que hemos mencionado de zakāt y obediencias, no ha sido preservado de la avaricia de su alma.
Al-Aswad روایتó de Ibn Mas‘ūd:
que un hombre vino a él y le dijo: «Temo haber perecido».
Dijo: «¿Y eso por qué?».
Dijo: «Oí a Dios —Poderoso y Majestuoso— decir:
{Y quien sea preservado de la avaricia de su propia alma, esos son los triunfadores}
y yo soy un hombre avaro: apenas saco nada de mi mano».
Ibn Mas‘ūd dijo:
«Eso no es el šuḥḥ que Dios —Exaltado sea— mencionó en el Corán. El šuḥḥ que Dios —Exaltado sea— mencionó en el Corán es que comas injustamente el dinero de tu hermano. Eso es buḫl, y qué cosa tan mala es el buḫl».
Así distinguió —Dios esté complacido con él— entre šuḥḥ y buḫl.
Y dijo Ṭāwūs:
buḫl es que el hombre sea tacaño con lo que tiene en su mano; y šuḥḥ es que codicie lo que está en manos de la gente: ama que sea suyo lo que está en sus manos, por lo lícito y lo ilícito; no se contenta.
Ibn Ŷubayr:
šuḥḥ es impedir el zakāt y atesorar lo ilícito.
Ibn ‘Uyayna:
šuḥḥ es la injusticia.
Al-Layṯ:
abandonar las obligaciones y violar las prohibiciones.
Ibn ‘Abbās:
quien sigue su pasión y no acepta la fe, ese es el avaro.
Ibn Zayd:
quien no toma nada por algo que Dios le prohibió, y el šuḥḥ no lo lleva a impedir algo de aquello que Dios le ordenó, Dios lo ha preservado de la avaricia de su alma.
Y dijo Anas:
El Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— dijo:
«Está libre del šuḥḥ quien entrega el zakāt, hospeda al huésped y da en la calamidad».
Y de él: que el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— solía suplicar:
«¡Oh Dios! Me refugio en Ti de la avaricia de mi alma, de su derroche y de sus susurros».
Y dijo Abū al-Hayāŷ al-Asadī:
Vi a un hombre en el ṭawāf que suplicaba: «¡Oh Dios! Presérvame de la avaricia de mi alma». No añadía nada a eso.
Le dije: «¿(Por qué)?».
Dijo: «Si soy preservado de la avaricia de mi alma, no robaré, no fornicaré, ni haré (otras cosas)».
Y el hombre era ‘Abd al-Raḥmān b. ‘Awf.
Digo:
esto lo indica Su dicho —Dios le bendiga y le dé paz—:
«Guardaos de la injusticia, pues la injusticia son tinieblas el Día de la Resurrección; y guardaos del šuḥḥ, pues el šuḥḥ destruyó a quienes os precedieron: los llevó a derramar su sangre y a considerar lícitas sus prohibiciones».
Lo hemos explicado al final de
«Āl ‘Imrān
[14856]».
Y Kisrā dijo a sus compañeros:
«¿Qué cosa es más dañina para el hijo de Adán?».
Dijeron: «La pobreza».
Kisrā dijo:
«El šuḥḥ es más dañino que la pobreza; porque el pobre, cuando encuentra, se sacia; y el avaro, cuando encuentra, jamás se sacia».
[14841]
:راجع جـ 8 ص 362.
[14842]
:سرو حمير: منازل حمير بأرض اليمن. والسرو من الجبل: ما ارتفع عن مجرى السيل وانحدر عن غلظ الجبل.
[14843]
:سواد البلدة: ما حولها من الريف والقرى.
[14844]
:جملة "والله أعلم" ساقطة من س.
[14845]
:في ح، س: "وعلى هذا يجيء".
[14846]
:راجع ص 11 من هذا الجزء.
[14847]
:علله بكذا: شغله ولهاه به.
[14848]
:أي عظم ذلك عنده وكبر عليه، وإطلاق العجب على الله مجاز؛ لأنه لا يخفى عليه أسباب الأشياء.
[14849]
:العذاق ـ بكسر العين جمع عذق بفتحها ـ ومعناها النخلات.
[14850]
:أي أنها كانت ملفوفة بالرغف، وسيأتي معناه بأوضح من هذا. وقولها: "ما كان يهدي لنا" تريد أن عائشة رضي الله عنها تعلم بذلك ولم تحتسب به فتثق به وتعول عليه، ولكن الله سبحانه عوضها من حيث لا تحتسب. (شرح الموطأ).
[14851]
:بعد كلمة "عليها" بياض في ح، ز، س، هـ، نبه عليه الناسخ بقوله: بياض في الأصل.
[14852]
:راجع جـ 2 ص 243.
[14853]
:هو من بيت لمسلم بن الوليد، صدره:
*تجود بالنفس إذ أنت الضنين بها*
يقول: تجود بنفسك في الحرب إذ أنت الضنين بها في الذم. ويروى:
*يجود بالنفس إذ ضن الجواد بها*
[14854]
:جملة "قوله تعالى" ساقطة من س.
[14855]
:في شرح التبريزي: اللحز: الضيق البخيل. وقيل: هو السيء الخلق اللئيم. وقوله: إذا أمرت عليه. أي أديرت، والمعنى: أن الخمر إذا كثر دورانها عليه أهان ماله، يقال: فلا مهين لماله، إذا كان سخيا. وفلان معز لماله، إذا كان بخيلا".
[14856]
:راجع جـ 4 ص 293.
Notas y Referencias
[14841] Véase t. 8, p. 362.
[14842] سرو Ḥimyar: moradas de Ḥimyar en la tierra del Yemen. Y al-sarw, de la montaña: lo que se eleva por encima del cauce de la avenida y desciende desde la aspereza de la montaña.
[14843] El sawād de una ciudad: lo que la rodea de campiña y aldeas.
[14844] La frase «Y Dios sabe más» falta en S.
[14845] En Ḥ y S: «Y según esto, resulta».
[14846] Véase p. 11 de este volumen.
[14847] «Lo entretuvo con tal cosa»: lo ocupó y lo distrajo con ello.
[14848] Es decir: eso fue magnificado ante Él y tuvo gran importancia; y atribuir el «asombro» a Dios es figurado, pues no se le ocultan las causas de las cosas.
[14849] Al-‘iḏāq —con kasra en la ‘ayn, plural de ‘iḏq con fatḥa—: significa las palmeras.
[14850] Es decir: estaba envuelta en panes; y su sentido vendrá más claro que esto. Y su dicho: «lo que solía regalarnos» quiere decir que ‘Ā’iša —Dios esté complacido con ella— no lo sabía ni lo contaba de antemano para confiar en ello y apoyarse en ello; pero Dios —Glorificado sea— la compensó por donde no esperaba. (Šarḥ al-Muwaṭṭa’).
[14851] Tras la palabra «عليها» hay un espacio en blanco en Ḥ, Z, S, H y N; el copista lo señaló diciendo: «blanco en el original».
[14852] Véase t. 2, p. 243.
[14853] Es de un verso de Muslim b. al-Walīd; su primer hemistiquio: *تجود بالنفس إذ أنت الضنين بها*. Dice: entregas tu vida en la guerra, siendo tú quien la escatima, en el vituperio. Y se transmite también: *يجود بالنفس إذ ضن الجواد بها*.
[14854] La frase «Su dicho —Exaltado sea—» falta en S.
[14855] En el comentario de al-Tabrīzī: al-laḥiz: el estrecho, el avaro. Y se dijo: es el de mal carácter, el vil. Y su dicho: «si se hace pasar sobre él», es decir, si se hace girar. El sentido: que el vino, cuando se hace girar mucho sobre él, humilla su riqueza. Se dice: «no hay quien humille su riqueza», cuando es generoso; y «Fulān ennoblece su riqueza», cuando es tacaño.
[14856] Véase t. 4, p. 293.