El Hierro
الحديد Al-HadidVersículo (Español)
[57:23] No se depriman por lo que pierdan y no se regocijen con arrogancia por lo que se les ha concedido. Dios no ama a los arrogantes, jactanciosos,
Tafsir de Al-Qurtubi
{Para que no os aflijáis por lo que se os haya escapado, ni os regocijéis por lo que Él os haya concedido. Y Allah no ama a todo presuntuoso, jactancioso} (23)
Palabras del Altísimo:
«Para que no os aflijáis por lo que se os haya escapado»
es decir: para que no os entristezcáis por lo que se os haya pasado del sustento; pues, cuando saben que el sustento ya ha sido concluido (y determinado), no se afligen por lo que de él se les escapó.
Y de Ibn Masʿūd se transmite que el Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Ninguno de vosotros halla el sabor de la fe hasta que sepa que lo que le alcanzó no iba a errarle, y que lo que le erró no iba a alcanzarle».
Luego recitó:
«Para que no os aflijáis por lo que se os haya escapado»;
es decir: para que no os entristezcáis por lo que se os haya escapado de lo mundano, pues no os fue decretado; y, si os hubiera sido decretado, no se os habría escapado.
«ni os regocijéis por lo que Él os haya concedido»
es decir: de lo mundano, dijo Ibn ʿAbbās.
Y dijo Saʿīd ibn Ŷubayr:
de la salud y la abundancia.
Y ʿIkrima روایتó de Ibn ʿAbbās:
no hay nadie sino que se entristece y se alegra; pero el creyente hace de su calamidad paciencia, y de su ganancia gratitud. Y la tristeza y la alegría prohibidas son aquellas en las que se transgrede hacia lo que no es lícito.
Dijo Allah, Altísimo:
«Y Allah no ama a todo presuntuoso, jactancioso
[14727]»
es decir: soberbio por lo que se le ha dado de lo mundano, jactancioso de ello ante la gente. La lectura de la generalidad es:
«ātākum»
con alargamiento de la alif, es decir: «os dio» de lo mundano; y lo prefirió Abū Ḥātim. Y leyeron Abū al-ʿĀliya, Naṣr ibn ʿĀṣim y Abū ʿAmr:
«atākum»
con acortamiento de la alif, y lo prefirió Abū ʿUbayd; es decir: «os llegó», y es correlativo de «se os escapó»; por eso no dijo «afātakum».
Dijo Ŷaʿfar ibn Muḥammad al-Ṣādiq:
¡Oh hijo de Adán! ¿Qué tienes para afligirte por un perdido que la pérdida no te devolverá, o para regocijarte por un existente que la muerte no dejará en tus manos?
Y se dijo a Barzuyahmihr:
¡Oh sabio! ¿Por qué no te entristeces por lo que pasó, ni te regocijas por lo que ha de venir?
Dijo:
porque lo pasado no se recupera con la lágrima, y lo venidero no se perpetúa con la alegría.
Y dijo al-Fuḍayl ibn ʿIyāḍ, en este sentido:
lo mundano es aniquilador y provechoso: lo que aniquila no tiene retorno, y lo que provee anuncia la partida.
Y se dijo:
el presuntuoso es quien se mira a sí mismo con el ojo del orgullo, y el jactancioso es quien mira a la gente con el ojo del desprecio; y ambos son una asociación oculta. Y el jactancioso es como la muṣarrāh, a la que se le atan las ubres para que se reúna en ellas la leche, y el comprador imagina que eso es habitual, y no lo es; así también quien ve en sí mismo un estado y un adorno, siendo además un pretendiente (de lo que no es), ese es el jactancioso.
[14727]
:Véase t. 14, p. 69.
Notas y Referencias
[14727] Véase t. 14, p. 69.