El Acontecimiento
الواقعة Al-Waqi'ahVersículo (Español)
[56:28] Estarán entre azufaifos sin espinas,
Tafsir de Al-Qurtubi
{EN AZUFAIFO DESPOJADO DE ESPINAS} (28)
"En azufaifo despojado de espinas"
Es decir: en azufaifo al que se le han desmochado las espinas, esto es, se le han cortado; así lo dijo Ibn ‘Abbās y otros.
Ibn al-Mubārak mencionó:
Nos narró Ṣafwān, de Sulaym ibn ‘Āmir, que dijo: Los compañeros del Profeta —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— solían decir: “En verdad, los beduinos y sus preguntas nos resultan provechosos”.
Dijo:
Un beduino se presentó un día y dijo:
“¡Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él—! Ciertamente Dios ha mencionado en el Corán un árbol dañino, y yo no creía que en el Paraíso hubiera un árbol que dañase a quien lo posee”.
El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo:
“¿Y cuál es?”.
Dijo: “El azufaifo, pues tiene espinas dañinas”. Entonces —la paz y las bendiciones de Dios sean con él— dijo: “¿Acaso no dice:
‘En azufaifo despojado de espinas’?
Dios le desmochó las espinas y puso, en lugar de cada espina, un fruto; y ciertamente produce un fruto del que se abre paso setenta y dos clases de alimento, sin que haya un color que se parezca a otro”.
Abū al-‘Āliya y al-Ḍaḥḥāk dijeron:
Los musulmanes miraron a Wajj
(que es un valle
[14638] en al-Ṭā’if, fértil)
y les agradó su azufaifo; y dijeron: “¡Ojalá tuviéramos algo como esto!”, y entonces descendió.
Umayya ibn Abī al-Ṣalt dijo, describiendo el Paraíso:
Ciertamente los vergeles en los jardines son umbríos *** en ellos las doncellas de pechos turgentes; su azufaifo está despojado de espinas
Al-Ḍaḥḥāk, Muǧāhid y Muqātil ibn Ḥayyān dijeron:
“En azufaifo despojado de espinas”,
y es el cargado de fruto. Esto es cercano a lo que hemos mencionado en el relato.
Sa‘īd ibn Ǧubayr dijo:
Su fruto es mayor que las tinajas. Esto ya ha pasado en la sura
“An-Naǧm
[14639]”
cuando Su dicho —Exaltado sea—:
“junto al azufaifo del confín”
[An-Naǧm: 14],
y que su fruto es como las tinajas de Haǧar, según el ḥadiz de Anas, del Profeta —la paz y las bendiciones de Dios sean con él—.