La Luna
القمر Al-QamarVersículo (Español)
[54:14] que navegó bajo la protección de Mis ojos. Así recompensé a quien había sido rechazado.
Tafsir de Al-Qurtubi
{CORRE BAJO NUESTRA MIRADA, COMO RECOMPENSA PARA AQUEL A QUIEN SE HABÍA NEGADO} (14)
Palabras del Altísimo:
«Corre bajo Nuestra mirada»;
es decir, a la vista de Nosotros.
Y se ha dicho: por Nuestro mandato.
Y se ha dicho: por una protección y custodia de Nuestra parte; y ya se trató en «Hūd [14463]».
De ello procede la expresión de la gente al despedir a alguien: «El ojo de Dios sobre ti», es decir, Su protección y custodia.
Y se ha dicho: por Nuestra revelación.
Y se ha dicho: es decir, por los manantiales que brotaban de la tierra.
Y se ha dicho: por los ojos de Nuestros aliados, de entre los ángeles encargados de su custodia; y todo lo que Dios —Altísimo sea— ha creado puede ser atribuido a Él.
Y se ha dicho: es decir, corre con Nuestros aliados, como en el relato: «Enfermó un ojo de entre Nuestros ojos y no lo visitaste».
«Como recompensa para aquel a quien se había negado»;
es decir, hicimos de ello una retribución y recompensa para Noé por su paciencia ante el daño de su pueblo, siendo él aquel a quien se negó; así, la lām de «para aquel» es lām de finalidad.
Y se ha dicho: «se negó» es decir, se rechazó; y «aquel» es una perífrasis por Noé.
Y se ha dicho: es una perífrasis por Dios, y “recompensa” con el sentido de castigo; es decir, como castigo por su incredulidad en Dios —Altísimo sea—.
Yazīd ibn Rumān, Qatāda, Mujāhid y Ḥumayd leyeron: «recompensa para quien fue negado», con apertura de la kāf y la fā’, con el sentido de: el ahogamiento fue recompensa y castigo para quien descreyó de Dios; y no se salvó del ahogamiento sino ‘Ūj ibn ‘Unuq [14464], pues el agua le llegaba hasta la cintura. La causa de su salvación fue que Noé necesitó una tabla de teca para construir el arca y no pudo cargarla; entonces ‘Ūj le llevó aquella tabla desde el Šām, y Dios se lo agradeció por ello y lo salvó del ahogamiento.
[14463]
:véase t. 9, p. 30.
[14464]
:‘Ūj ibn ‘Unuq es lo más conocido; y lo que el autor de al-Qāmūs consideró correcto es que es ibn ‘Ūq, no ‘Unuq.