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La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 95

Versículo (Español)

[5:95] ¡Oh, creyentes! No cacen mientras estén consagrados a la peregrinación. Quien lo haga deliberadamente deberá compensarlo sacrificando una res de ganado equivalente a la que mató, la que será determinada por dos personas justas y será ofrendada [a Dios] ante la Ka‘bah [y repartida entre los necesitados], o deberá hacer una expiación alimentando a pobres o ayunando un plazo equivalente, para que sufra y comprenda las consecuencias de sus ofensas. Dios no les pedirá cuentas por lo que hayan hecho antes de descender la legislación. Pero quien reincida, sepa que Dios lo retribuirá con lo que se merece. Dios es Poderoso, Dueño de la retribución.

Tafsir de Al-Qurtubi

{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُواْ لَا تَقۡتُلُواْ ٱلصَّيۡدَ وَأَنتُمۡ حُرُمٞۚ وَمَن قَتَلَهُۥ مِنكُم مُّتَعَمِّدٗا فَجَزَآءٞ مِّثۡلُ مَا قَتَلَ مِنَ ٱلنَّعَمِ يَحۡكُمُ بِهِۦ ذَوَا عَدۡلٖ مِّنكُمۡ هَدۡيَۢا بَٰلِغَ ٱلۡكَعۡبَةِ أَوۡ كَفَّـٰرَةٞ طَعَامُ مَسَٰكِينَ أَوۡ عَدۡلُ ذَٰلِكَ صِيَامٗا لِّيَذُوقَ وَبَالَ أَمۡرِهِۦۗ عَفَا ٱللَّهُ عَمَّا سَلَفَۚ وَمَنۡ عَادَ فَيَنتَقِمُ ٱللَّهُ مِنۡهُۚ وَٱللَّهُ عَزِيزٞ ذُو ٱنتِقَامٍ} (95) En ella hay treinta cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «¡Oh vosotros que habéis creído!» Este es un خطاب general para todo musulmán, varón y mujer; y esta prohibición es la prueba mencionada en Su dicho —Exaltado sea—: «¡Oh vosotros que habéis creído! Dios os probará con algo de la caza…» la aleya. Se transmitió que Abū al-Yusr, cuyo nombre era ʿAmr b. Mālik al-Anṣārī [5955] se hallaba en estado de iḥrām el año de al-Ḥudaybiyya para una ʿumra, y mató un asno salvaje; entonces descendió acerca de él: «No matéis la caza mientras estéis en iḥrām».

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «No matéis la caza». Matar es todo acto que extingue el alma, y es de varios tipos: entre ellos, el degüello por nahr, el degüello por ḏabḥ, el estrangulamiento, el aplastamiento y lo semejante. Así, Dios —Exaltado sea— prohibió al muḥrim, respecto de la caza, todo acto que sea mortífero para el alma.

La tercera: Quien mate una pieza de caza o la degüelle y luego coma de ella, sobre él recae una sola compensación por haberla matado, no por haber comido; así lo dijo al-Šāfiʿī. Y Abū Ḥanīfa dijo: sobre él recae la compensación de lo que comió, es decir, su valor; pero sus dos compañeros discreparon y dijeron: no hay nada sobre él salvo pedir perdón, pues ha consumido carroña, como si consumiera otra carroña; por eso, si la comiera otro muḥrim, no le incumbiría sino pedir perdón. La prueba de Abū Ḥanīfa es que ha cometido una prohibición de su iḥrām; pues matarla era de las prohibiciones del iḥrām, y es sabido que el propósito de matar es el consumo. Así, si aquello por lo que se llega al propósito —siendo una prohibición del iḥrām— obliga a compensación, entonces lo que es el propósito es con mayor razón más merecedor.

La cuarta: No es lícito, según nosotros, que el muḥrim degüelle la caza, por cuanto Dios —Glorificado sea— le ha prohibido matarla; y así lo dijo Abū Ḥanīfa. Al-Šāfiʿī dijo: el degüello del muḥrim sobre la caza es una degollación válida (ḏakāh), y se apoyó en que es un degüello procedente de quien es apto para ello —el musulmán—, atribuido a su محلّ, que son los ganados; por lo cual produce su efecto, que es la licitud de comer. Su fundamento es el degüello del no consagrado. Decimos: vuestra afirmación «un degüello procedente de quien es apto»; pero el muḥrim no es apto para degollar la caza, pues la aptitud no se adquiere por razón, sino que la confiere la Ley: ya sea por permitir el degüello, o por negarla mediante la prohibición de degollar. Y el muḥrim está prohibido de degollar la caza, por Su dicho: «No matéis la caza»; así, la aptitud queda negada por la prohibición. Y vuestra afirmación «produjo su efecto»: hemos convenido en que, si el muḥrim degüella la caza, no le es lícito comerla; sino que, según vosotros, come de ella otro. Si el degüello no produce licitud para el degollador, con mayor razón y más aún no la producirá para otro, porque la rama sigue al أصل en sus normas; no es válido que se establezca para ella lo que no se establece para su أصل.

La quinta: Su dicho —Exaltado sea—: «la caza». Es un maṣdar tratado como nombre, y se aplica al animal cazado. Y el término «caza» aquí es general para toda caza terrestre y marina, hasta que vino Su dicho —Exaltado sea—: «Y se os ha prohibido la caza de tierra mientras estéis en iḥrām» [al-Māʾida: 96]. Entonces permitió la caza del mar con una permisión absoluta, según se expondrá en la aleya siguiente, si Dios —Exaltado sea— quiere.

La sexta: Los sabios discreparon acerca de si las fieras quedan excluidas de la caza terrestre y se las especifica fuera de ella. Mālik dijo: todo lo que no ataca de entre las fieras, como el gato, el zorro, la hiena y lo semejante, el muḥrim no lo mata; y si lo mata, lo compensa. Dijo: y los lobeznos no veo que el muḥrim los mate; si los mata, los compensa; y son como los polluelos de los cuervos. No hay inconveniente en matar todo lo que, por lo común, ataca a la gente, como el león, el lobo, el tigre y el leopardo; y asimismo no hay inconveniente en matar serpientes, escorpiones, ratón, cuervo y milano. Ismāʿīl dijo: eso es por el dicho del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—: «Cinco fawāsiq se matan en lo lícito y en lo sagrado», el ḥadīṯ. Las llamó «fāsiq», y las describió por sus actos, porque el fāsiq es quien realiza el fisq [5956]; y las crías no tienen acto. Y describió al perro como «rabioso» (ʿaqūr), y sus crías no muerden; por tanto, no entran en este calificativo. Dijo el cadí [5957] Ismāʿīl: el perro rabioso es de aquello cuyo daño sobre la gente es grande. Dijo: y de ello son la serpiente y el escorpión, porque se les teme; y asimismo el milano y el cuervo, porque arrebatan la carne de las manos de la gente. Ibn Bukayr dijo: sólo se permitió matar al escorpión porque es venenoso [5958]; y al ratón por roer el odre [5959] y la sandalia, con los cuales se sostiene el viajero. Y al cuervo por posarse sobre el lomo [5960](y) perforarlo para llegar a sus carnes. Y se transmitió de Mālik que dijo: no se mata al cuervo ni al milano salvo que dañen. Dijo el cadí [5961] Ismāʿīl: y se discrepó sobre la avispa; algunos la asimilaron a la serpiente y al escorpión. Dijo: si no fuera porque la avispa no inicia el ataque, sería más grave para la gente que la serpiente y el escorpión; pero no hay en su naturaleza la agresión que hay en la serpiente y el escorpión; la avispa sólo se defiende cuando es molestada. Dijo: si la avispa se presenta a alguien y éste la aparta de sí, no hay nada sobre él por matarla. Y está establecido de ʿUmar b. al-Jaṭṭāb la licitud de matar la avispa. Mālik dijo: quien la mate da de comer algo; y así dijo Mālik sobre quien mata la pulga, la mosca, la hormiga y lo semejante. Los أصحاب الرأي dijeron: no hay nada sobre quien mate a todas éstas. Abū Ḥanīfa dijo: el muḥrim no mata de las fieras sino al perro rabioso y al lobo en particular, tanto si éste lo atacó primero como si él los atacó primero; y si mata otra fiera, la compensa. Dijo: si otra fiera distinta lo atacó primero y él la mató, no hay nada sobre él. Dijo: y no hay nada sobre él por matar serpiente, escorpión, cuervo y milano. Éste es el compendio de la opinión de Abū Ḥanīfa y sus compañeros, salvo Zufar; y así lo dijeron al-Awzāʿī, al-Ṯawrī y al-Ḥasan. Argumentaron que el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— especificó animales concretos y concedió al muḥrim licencia para matarlos por su daño; no hay razón para añadir otros, salvo que haya consenso sobre algo que entre en su significado.

Digo: es asombroso que Abū Ḥanīfa —Dios tenga misericordia de él— haga analogía del polvo con el trigo por la causa de la medida, y no haga analogía de las fieras agresoras con el perro por la causa del fisq y de morder, como hicieron Mālik y al-Šāfiʿī —Dios tenga misericordia de ambos—. Zufar b. al-Huḏayl dijo: no se mata sino al lobo únicamente; y quien mate otro siendo muḥrim, sobre él recae la expiación, tanto si lo atacó primero como si no lo atacó primero; porque es un animal irracional, y su acto es en vano. Esto es rechazar el ḥadīṯ y contradecirlo. Al-Šāfiʿī dijo: todo aquello cuya carne no se come, al muḥrim le es lícito matarlo; y sus crías y sus adultos son iguales, salvo el simʿ, que es el engendrado entre el lobo y la hiena. Dijo: y no hay nada respecto de la graja, los escarabajos, las garrapatas y los ácaros [5962] y lo que no se come, porque esto no es de la caza, por Su dicho —Exaltado sea—: «Y se os ha prohibido la caza de tierra mientras estéis en iḥrām» [al-Māʾida: 96]. Esto indica que la caza que se les prohibió es aquello que antes del iḥrām les era lícito. Al-Muzanī y al-Rabīʿ transmitieron de él este conjunto. Si se dijera: ¿por qué se compensa el piojo, siendo que daña y no se come? Se le responde: no se compensa sino con aquello con lo que se compensa el cabello, la uña y vestir lo que no le es lícito vestir; porque al quitar el piojo se elimina el daño de sí mismo si está en su cabeza o barba, como si hubiera eliminado parte de su cabello. Pero si aparece y se mata, entonces no daña. Y la opinión de Abū Ṯawr en este capítulo es como la de al-Šāfiʿī; así lo dijo Abū ʿUmar.

La séptima: Los imames transmitieron de Ibn ʿUmar que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— dijo: «Cinco animales no implican falta para el muḥrim al matarlos: el cuervo, el milano, el escorpión, el ratón y el perro rabioso». La formulación es de al-Buḫārī; y así lo dijeron Aḥmad e Isḥāq. En el libro de Muslim, de ʿĀʾiša, del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—, que dijo: «Cinco fawāsiq se matan en lo lícito y en lo sagrado: la serpiente, el cuervo moteado, el ratón, el perro rabioso y el milano». Y así lo dijo un grupo de gente de ciencia: no se mata de los cuervos sino el moteado en particular, porque es una restricción de lo absoluto. En el libro de Abū Dāwūd, de Abū Saʿīd al-Ḫudrī, del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—: «Y se ahuyenta al cuervo y no se lo mata». Y así lo dijo Muǧāhid. La mayoría de los sabios se atiene al ḥadīṯ de Ibn ʿUmar. Y Dios sabe más. Y en Abū Dāwūd y al-Tirmiḏī: «y la fiera agresora»; esto es una indicación de la causa.

La octava: Su dicho —Exaltado sea—: «mientras estéis en iḥrām». Es general para los dos tipos: hombres y mujeres, libres y esclavos. Se dice: hombre ḥarām y mujer ḥarām; y el plural es ḥurum; como su dicho: qaḏāl y qaḏal. Y aḥrama el hombre: entró en el ḥaram, como se dice: ashala: entró en la llanura. Este término abarca el tiempo, el lugar y el estado de iḥrām por participación, no por generalidad. Se dice: hombre ḥarām si entra en los meses sagrados, o en el ḥaram, o se reviste del iḥrām; salvo que la sacralidad del tiempo quedó excluida por consenso de ser considerada, y permanecieron la sacralidad del lugar y el estado de iḥrām conforme al أصل del encargo legal. Así lo dijo Ibn al-ʿArabī.

La novena: El ḥaram del lugar es de dos: el ḥaram de Medina y el ḥaram de La Meca; y al-Šāfiʿī añadió al-Ṭāʾif. Según él, no es lícito cortar sus árboles ni cazar su caza; y quien haga eso no tiene compensación. En cuanto al ḥaram de Medina, no es lícito en él cazar para nadie ni cortar árboles, como en el ḥaram de La Meca; si alguien lo hace, peca, y no hay compensación sobre él según Mālik, al-Šāfiʿī y sus compañeros. Ibn Abī Ḏiʾb dijo: sobre él recae compensación. Saʿd dijo: su compensación es tomarle el despojo; y se transmitió de al-Šāfiʿī. Abū Ḥanīfa dijo: la caza de Medina no está prohibida, y asimismo cortar sus árboles. Algunos de quienes siguieron su escuela argumentaron con el ḥadīṯ de Saʿd b. Abī Waqqāṣ, del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—, que dijo: «A quien encontréis cazando dentro de los límites de Medina o cortando sus árboles, tomadle su despojo». Y Saʿd tomó el despojo de quien hizo eso. Dijo: los juristas han convenido en que no se toma despojo de quien caza en Medina; esto indica que está abrogado. Al-Ṭaḥāwī también argumentó para ellos con el ḥadīṯ de Anas —«¿qué hizo el destacamento?»—, y no reprobó su caza ni su retención. Todo esto no es prueba. En cuanto al primer ḥadīṯ, no es fuerte; y aun si fuera auténtico, la abrogación del despojo no anula lo que es auténtico de la sacralidad de Medina: cuántas cosas prohibidas no tienen castigo en este mundo. En cuanto al segundo ḥadīṯ, es posible que la caza fuera fuera del ḥaram. Y asimismo el ḥadīṯ de ʿĀʾiša: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— tenía una bestia salvaje; cuando él salía, ella jugaba, se agitaba, iba y venía; pero cuando percibía al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz—, se echaba y no se movía [5963] por aversión a dañarlo. Nuestra prueba contra ellos es lo que Mālik transmitió de Ibn Šihāb, de Saʿīd b. al-Musayyib, que Abū Hurayra dijo: si viera a las gacelas pastando en Medina, no las espantaría. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— dijo: «Lo que hay entre sus dos lavas es sagrado» [5964] La frase de Abū Hurayra «no las espantaría» es prueba de que no es lícito atemorizar la caza en el ḥaram de Medina, como no es lícito atemorizarla en el ḥaram de La Meca. Y asimismo, que Zayd b. Ṯābit arrebatara el nahs —que es un ave— de la mano de Šuraḥbīl b. Saʿd, que lo había cazado en Medina, es prueba de que los Compañeros comprendieron la intención del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— en la prohibición de la caza de Medina, y no permitieron en ella ni la caza ni la apropiación de lo cazado.

Y el apoyo de Ibn Abī Ḏiʾb es el dicho del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— en el Ṣaḥīḥ: «¡Oh Dios! Ciertamente Abraham declaró sagrada La Meca, y yo declaro sagrada Medina como él declaró sagrada La Meca, y otro tanto con ella: no se corta [5965] su hierba, no se podan sus árboles y no se espanta su caza». Y porque es un ḥaram en el que se prohíbe la caza, se vincula a él la compensación, como el ḥaram de La Meca. Dijo el cadí ʿAbd al-Wahhāb: esta opinión es, para mí, la más conforme con nuestros principios, sobre todo porque Medina, según nuestros compañeros, es mejor que La Meca, y la oración en ella es mejor que la oración en la Mezquita Sagrada. Y entre las pruebas de Mālik y al-Šāfiʿī de que no se le impone compensación ni se le toma despojo —en la opinión conocida de al-Šāfiʿī— está la generalidad del dicho del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— en el Ṣaḥīḥ: «Medina es ḥaram entre ʿAyr y Ṯawr [5966]; quien introduzca en ella una innovación o dé refugio a un innovador, sobre él sea la maldición de Dios, de los ángeles y de toda la gente: Dios no le aceptará el Día de la Resurrección ni arrepentimiento ni rescate» [5967] Envió —Dios le bendiga y le dé paz— una amenaza severa y no mencionó expiación. En cuanto a lo transmitido de Saʿd, eso es una escuela suya particular, por lo que se narró de él en el Ṣaḥīḥ: que cabalgó hacia su palacio en al-ʿAqīq y encontró a un esclavo cortando un árbol —o vareándolo—, y le tomó el despojo. Cuando Saʿd regresó, vinieron los dueños del esclavo y le hablaron para que devolviera a su muchacho —o a ellos— lo que había tomado de su muchacho. Él dijo: «¡Dios me libre de devolver algo que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— me concedió como botín!» y se negó a devolvérselo. Su dicho: «me lo concedió» indica, en apariencia, particularidad. Y Dios sabe más.

La décima: Su dicho —Exaltado sea—: «Y quien de vosotros la mate deliberadamente». Dios —Glorificado sea— mencionó al deliberado y no mencionó al que yerra ni al que olvida. El deliberado aquí es quien pretende la cosa sabiendo que está en iḥrām. El que yerra es quien pretende algo y acierta a una pieza de caza. Y el que olvida es quien pretende la caza sin recordar su iḥrām. Los sabios discreparon sobre ello en cinco opiniones:

La primera: lo que al-Dāraquṭnī atribuyó con cadena a Ibn ʿAbbās: la expiación es sólo en el deliberado; y sólo endurecieron en el error para que no reincidan. La segunda: que Su dicho «deliberadamente» salió conforme a lo más frecuente, y se anexó a ello lo raro, como en los fundamentos de la Ley. La tercera: que no hay nada sobre el que yerra ni sobre el que olvida. Así lo dijo al-Ṭabarī y Aḥmad b. Ḥanbal en una de sus dos transmisiones; y se transmitió de Ibn ʿAbbās y Saʿīd b. Ǧubayr; y así lo dijeron Ṭāwūs y Abū Ṯawr; y es la opinión de Dāwūd. Aḥmad se apoyó en que, cuando Dios —Glorificado sea— especificó al deliberado con la mención, ello indica que lo demás es distinto. Y añadió: el أصل es la exención de la responsabilidad; quien afirme su ocupación debe aportar prueba. La cuarta: que se le impone en el deliberado, el error y el olvido. Lo dijo Ibn ʿAbbās. Y se transmitió de ʿUmar, Ṭāwūs, al-Ḥasan, Ibrāhīm e Ibrāhīm; y así lo dijeron Mālik, al-Šāfiʿī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros. Al-Zuhrī dijo: la compensación es obligatoria en el deliberado por el Corán, y en el error y el olvido por la Sunna. Ibn al-ʿArabī dijo: si con «Sunna» quiere decir los آثار transmitidos de Ibn ʿAbbās y ʿUmar, entonces sí: qué excelentes son como ejemplo. La quinta: que lo mate deliberadamente en cuanto a matarlo, pero olvidando su iḥrām; y ésta es la opinión de Muǧāhid; por Su dicho —Exaltado sea— después de ello: «Y quien reincida, Dios se vengará de él». Dijo: si hubiera recordado su iḥrām, le habría sido obligatoria la sanción desde la primera vez. Dijo: esto indica que quiso decir: deliberado en matarlo, olvidando su iḥrām. Muǧāhid dijo: si recordaba su iḥrām, entonces se ha desconsagrado y no hay ḥaǧǧ para él por haber cometido una prohibición del iḥrām; se invalida para él como si hablara en la oración o cometiera una ablución menor en ella. Dijo: y quien yerra, ése es a quien le basta. Nuestra prueba contra Muǧāhid es que Dios —Glorificado sea— impuso la compensación y no mencionó invalidez; y no hay diferencia entre recordar el iḥrām u olvidarlo. No es válido asimilar el ḥaǧǧ a la oración, pues son distintos. Y se transmitió de él que no se le impone حكم por matarlo deliberadamente, sino que pide perdón a Dios, y su ḥaǧǧ es completo; y así lo dijo Ibn Zayd. Nuestra prueba contra Dāwūd es que al Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— se le preguntó por la hiena y dijo: «Es caza», y estableció en ella, si el muḥrim la alcanza, un carnero; y no dijo: deliberado ni por error. Ibn Bukayr, de nuestros sabios, dijo: Su dicho —Exaltado sea— «deliberadamente» no quiso con ello pasar por alto el error; sino que quiso «deliberadamente» para mostrar que no es como el hijo de Adán, en cuyo homicidio deliberado no se estableció expiación; mientras que en la caza hay expiación. No quiso con ello suprimir la compensación en el homicidio por error de la caza. Y Dios sabe más.

La undécima: Si la mata en su iḥrām una vez tras otra, se le impone حكم cada vez que la mata, según Mālik, al-Šāfiʿī, Abū Ḥanīfa y otros; por el dicho de Dios —Exaltado sea—: «¡Oh vosotros que habéis creído! No matéis la caza mientras estéis en iḥrām. Y quien de vosotros la mate deliberadamente, su compensación es…». La prohibición es permanente y continua sobre él mientras sea muḥrim; cuando la mata, la compensación le es obligatoria por ello. Y se transmitió de Ibn ʿAbbās que dijo: no se le impone حكم dos veces en el Islam; sólo se le impone una vez. Si reincide una segunda vez, no se le impone حكم, y se le dice: «Dios se vengará de ti», por Su dicho —Exaltado sea—: «Y quien reincida, Dios se vengará de él». Así lo dijeron al-Ḥasan, Ibrāhīm, Muǧāhid y Šurayḥ. Nuestra prueba contra ellos es lo que mencionamos: la continuidad de la prohibición en el iḥrām y la dirección del خطاب sobre él en la religión del Islam.

La duodécima: Su dicho —Exaltado sea—: «Entonces, una compensación: semejante a lo que mató, de los ganados». En ello hay cuatro lecturas: «fa-ǧazāʾun miṯlu» con ǧazāʾ en nominativo e indefinido, y «miṯlu» como adjetivo; y el predicado está elidido: la estimación es «sobre él hay una compensación semejante, obligatoria o debida, de los ganados». Esta lectura exige que el «semejante» sea la compensación misma. Y «ǧazāʾu» en nominativo sin tanwīn y «miṯli» en iḍāfa: es decir, «sobre él hay la compensación de lo semejante a lo que mató»; y «miṯl» es زائد, como cuando dices: «yo honro a alguien como tú», queriendo decir: «yo te honro a ti». Análogo a esto es Su dicho —Exaltado sea—: «¿Acaso quien estaba muerto y le dimos vida… es como aquel cuyo semejante está en las tinieblas…?» [5968][al-Anʿām: 122], la estimación es: «como quien está en las tinieblas». Y Su dicho: «No hay nada como Su semejante» [5969][al-Šūrā: 11], es decir: «no hay nada como Él» [5970] Esta lectura exige que la compensación sea distinta del semejante, pues una cosa no se añade a sí misma. Abū ʿAlī dijo: lo que se le impone es la compensación de lo matado, no la compensación de lo semejante a lo matado; y la iḍāfa exige la compensación del semejante, no la compensación de lo matado. Y ésta es la opinión de al-Šāfiʿī, como vendrá. Y Su dicho «de los ganados» es وصف de «compensación» en ambas lecturas. Al-Ḥasan leyó «min al-naʿm» con sukūn en la ʿayn, y es una lengua. Y ʿAbd al-Raḥmān leyó «fa-ǧazāʾun» en nominativo e indefinido, y «miṯla» en acusativo. Abū al-Fatḥ dijo: «miṯla» está en acusativo por el propio «ǧazāʾ», y el sentido es: que se compense con lo semejante a lo que mató. Ibn Masʿūd y al-Aʿmaš leyeron: «fa-ǧazāʾuhu miṯlu» mostrando la (hāʾ). Puede volver a la caza o al cazador que mató.

La decimotercera: La compensación sólo es obligatoria por matar la caza, no por el mero hecho de capturarla, como dijo —Exaltado sea—. En la (Mudawwana): quien caza un ave, le arranca las plumas y luego la retiene hasta que le vuelven a crecer las plumas y vuela, dijo: no hay compensación sobre él. Dijo [5971]: y asimismo si corta la mano o la pata de una pieza de caza, o algo de sus miembros, y su vida se salva, sana y se reincorpora a la caza, no hay nada sobre él. Y se dijo: sobre él recae de la compensación en proporción a lo que la disminuyó. Si se fue y no supo qué hizo, sobre él recae su compensación. Si dejó a la caza tullida y no se reincorporó a la caza, o la dejó expuesta [5972] a ello, sobre él recae su compensación completa.

La decimocuarta: Lo que se compensa de la caza es de dos tipos: cuadrúpedos y aves. Lo que sea de cuadrúpedos se compensa por su análogo en constitución y forma: en el avestruz, una camella; en el asno salvaje y la vaca salvaje, una vaca; en la gacela, una oveja. Así lo dijo al-Šāfiʿī. Y lo mínimo que basta según Mālik es lo que sea fácil de ofrecer como hady y sea sacrificio: como el ǧaḏaʿ de ovino y el ṯanī de lo demás. Y lo que no alcance a que su compensación sea eso, entonces en ello hay alimentación o ayuno. Y en toda paloma, su valor, salvo la paloma de La Meca: pues en su paloma hay una oveja, siguiendo a los predecesores en ello. Y el dabasī [5973], las fawāḫit, las qumrī y las de collar: todo ello es «paloma». Ibn ʿAbd al-Ḥakam transmitió de Mālik que en las palomas de La Meca y sus polluelos hay una oveja. Dijo: y asimismo las palomas del ḥaram. Dijo: y en las palomas del ḥill hay una tasación. Abū Ḥanīfa dijo: el semejante se considera sólo en el valor, no en la constitución: se tasa la caza en dírhams en el lugar donde la mató, o en el lugar más cercano si la caza no se vende en el lugar donde la mató; con ese valor compra un hady si quiere, o compra con él comida y alimenta a los pobres: a cada pobre medio ṣāʿ de trigo, o un ṣāʿ de cebada, o un ṣāʿ de dátiles. En cuanto a al-Šāfiʿī, él considera el semejante de los ganados, luego tasa el semejante, como en los bienes destruidos: se tasa el semejante y se toma el valor del semejante como el valor de la cosa; pues el semejante es el أصل de la obligación. Esto es claro, y conforme a ello se interpreta la lectura de la iḍāfa (fa-ǧazāʾu miṯl). Abū Ḥanīfa argumentó: si la semejanza por vía de constitución fuera considerada —en el avestruz una camella, en el asno una vaca, en la gacela una oveja—, no lo habría supeditado a dos justos que juzgaran, porque eso ya es conocido y no necesita duda ni examen; sólo necesita justos y examen aquello cuya situación es confusa y en lo cual se perturba el وجه de consideración. Nuestra prueba es el dicho de Dios —Exaltado sea—: «Entonces, una compensación: semejante a lo que mató, de los ganados», la aleya. El «semejante» exige, por su ظاهر, la semejanza de constitución y forma, no la de significado. Luego dijo: «de los ganados», y aclaró el género del semejante. Luego dijo: «lo juzgarán dos justos de entre vosotros». Este pronombre vuelve a «semejante de los ganados», pues no se mencionó antes otra cosa a la que el pronombre pudiera volver. Luego dijo: «como ofrenda que llegue a la Kaʿba». Lo que se concibe como hady es el semejante de los ganados a lo matado; en cuanto al valor, no se concibe que sea hady, ni se lo mencionó en el texto de la aleya. Así se confirma lo que dijimos. Alabado sea Dios. Y su dicho: «si la semejanza fuera considerada no lo habría supeditado a dos justos»; la respuesta es que la consideración de los dos justos sólo se hizo obligatoria para examinar el estado de la caza: su pequeñez y su grandeza, y lo que no tiene género entre lo que sí tiene género, y para anexar lo que no tiene نص a lo que sí lo tiene.

La decimoquinta: Quien entra en iḥrām desde La Meca y cierra la puerta de su casa sobre polluelos de paloma y mueren, sobre él recae por cada polluelo una oveja. Mālik dijo: en las crías de la caza hay lo mismo que en sus adultos; y es la opinión de ʿAṭāʾ. Y según Mālik no se compensa nada con una ʿanāq [5974] ni con una ǧafra. Mālik dijo: eso es como la diya: en ella el pequeño y el grande son iguales. Y en el ḍabb, según él, y el yarbūʿ [5975], su valor en comida. Y entre la gente de Medina hay quien le discrepa respecto de las crías de la caza y respecto de considerar el ǧaḏaʿ y el ṯanī, y sostiene la opinión de ʿUmar: en el conejo una ʿanāq y en el yarbūʿ una ǧafra. Mālik lo transmitió como mawqūf. Abū al-Zubayr transmitió de Ǧābir, del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—, que dijo: «En la hiena, si el muḥrim la alcanza, un carnero; en la gacela, una oveja; en el conejo, una ʿanāq; y en el yarbūʿ, una ǧafra». Dijo: y la ǧafra es la que ya ha pastado. En otra vía, dije a Abū al-Zubayr: ¿y qué es la ǧafra? Dijo: la que ya fue destetada y pastó. Lo transmitió al-Dāraquṭnī. Al-Šāfiʿī dijo: en el avestruz, una camella; en su polluelo, un camellito; en el asno salvaje, una vaca; y en la cría [5976], un ternero; porque Dios —Exaltado sea— juzgó por la semejanza en constitución, y lo pequeño y lo grande difieren, por lo que debe considerarse lo pequeño y lo grande, como en los demás bienes destruidos. Ibn al-ʿArabī dijo: esto es correcto y es la elección de nuestros sabios. Dijeron: si la caza fuera tuerta, coja o quebrada, el semejante sería conforme a su وصف para que se realice la semejanza; así, no se impone al causante del daño más de lo que destruyó. Nuestra prueba es Su dicho —Exaltado sea—: «Entonces, una compensación: semejante a lo que mató, de los ganados», y no distinguió entre pequeño y grande. Y Su dicho: «como ofrenda» exige lo que abarca el nombre de hady conforme a la generalidad. Y eso exige el hady completo. Y Dios sabe más.

La decimosexta: En los huevos de avestruz hay, según Mālik, un décimo del precio de la camella. Y en los huevos de la paloma mequí, según él, un décimo del precio de la oveja. Ibn al-Qāsim dijo: es igual que haya en ellos polluelo o no, mientras el polluelo no haya emitido sonido tras la rotura; si emitió sonido, sobre él recae la compensación completa, como la compensación del adulto de esa ave. Ibn al-Mawwāz dijo: por tasación de dos justos. La mayoría de los sabios considera en los huevos de toda ave el valor. ʿIkrima transmitió de Ibn ʿAbbās, de Kaʿb b. ʿUǧra, que el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— juzgó sobre huevos de avestruz alcanzados por un muḥrim: conforme a su precio. Lo transmitió al-Dāraquṭnī. Y se transmitió de Abū Hurayra [5977] que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— dijo: «Por cada huevo de avestruz, ayuno de un día o alimentar a un pobre».

La decimoséptima: En cuanto a lo que no tiene semejante, como los pajarillos y los elefantes, entonces el valor de su carne o su equivalente en comida, no lo que se pretende de él para fines [5978]; porque lo considerado en lo que tiene semejante es la obligación de su semejante; si falta el semejante, el valor ocupa su lugar, como en el usurpamiento y otros. Y porque la gente sostiene dos posturas: quien considera el valor en toda caza, y quien lo restringe a lo que no tiene semejante de los ganados; esto implica consenso sobre considerar el valor en lo que no tiene semejante. En cuanto al elefante, se dijo: en él hay una camella de las grandes de raza, de las que tienen dos gibas, blancas de Jorasán. Si no se encuentra nada de estos camellos, se mira su valor en comida, y eso recae sobre él. Y el procedimiento en ello es que se coloca el elefante en una embarcación y se observa hasta dónde desciende la embarcación en el agua; luego se saca el elefante y se pone en la embarcación comida hasta que descienda al límite al que descendió con el elefante dentro: ése es su equivalente en comida. En cuanto a mirar su valor, tendría un precio enorme por sus huesos y colmillos, y se multiplicaría la comida, lo cual es perjuicio.

La decimoctava: Su dicho —Exaltado sea—: «lo juzgarán dos justos de entre vosotros». Mālik transmitió de ʿAbd al-Malik b. Qurayb, de Muḥammad b. Sīrīn, que un hombre vino a ʿUmar b. al-Jaṭṭāb y dijo: hice correr yo y un compañero mío dos caballos, compitiendo hacia la abertura de un paso de montaña [5979], y alcanzamos una gacela estando ambos en iḥrām; ¿qué opinas? ʿUmar dijo a un hombre a su lado: ven para que juzguemos, yo y tú. Y juzgaron sobre él una cabra. El hombre se fue diciendo: «Este أمير المؤمنين no puede juzgar sobre una gacela hasta que llamó a un hombre para juzgar con él». ʿUmar b. al-Jaṭṭāb oyó las palabras del hombre, lo llamó y le preguntó: ¿lees la sura «al-Māʾida»? Dijo: no. Dijo: ¿conoces al hombre que juzgó conmigo? Dijo: no. Entonces ʿUmar —Dios esté complacido con él— dijo: si me hubieras dicho que lees la sura «al-Māʾida», te habría hecho doler a golpes. Luego dijo: ciertamente Dios —Glorificado sea— dice en Su Libro: «lo juzgarán dos justos de entre vosotros, como ofrenda que llegue a la Kaʿba». Y éste es ʿAbd al-Raḥmān b. ʿAwf.

La decimonovena: Si los dos árbitros coinciden, el juicio se hace vinculante; así lo dijeron al-Ḥasan y al-Šāfiʿī. Si discrepan, se recurre a otros. Muḥammad b. al-Mawwāz dijo: no se toma el más alto de sus dos dictámenes, porque sería actuar sin arbitraje. Y asimismo no se pasa del semejante de constitución, si juzgaron por él, a la comida, porque es un asunto que ya quedó vinculante. Así lo dijo Ibn Šaʿbān. Ibn al-Qāsim dijo: si les ordenó que juzgaran por la compensación del semejante y lo hicieron, y luego quiso pasar a la comida, le es lícito. Ibn Wahb —Dios tenga misericordia de él— dijo en la (ʿUtbiyya): es de la Sunna que los dos árbitros den a elegir a quien alcanzó la caza, como Dios le dio a elegir: «una ofrenda que llegue a la Kaʿba, o una expiación: alimentar a pobres, o el equivalente de ello en ayuno». Si elige el hady, le juzgan por lo que vean análogo a lo que alcanzó, entre ello y que sea el equivalente de una oveja, porque la oveja es el mínimo del hady. Y lo que no alcance a una oveja, juzgan en ello por comida; luego se le da a elegir entre darla de comer o ayunar un día por cada mudd. Así dijo Mālik en la (Mudawwana).

La que completa veinte: Se reinicia el juicio en todo aquello en lo que hubo tasación o no la hubo. Si se bastara con la tasación de los Compañeros —Dios esté complacido con ellos— en lo que juzgaron de compensación de la caza, sería bueno. Y se transmitió de Mālik que, salvo la paloma de La Meca, el asno salvaje, la gacela y el avestruz, no hay más remedio que el arbitraje; y en estos cuatro se basta con el arbitraje de quienes precedieron de los salaf —Dios esté complacido con ellos—.

La vigesimoprimera: No es lícito que el infractor sea uno de los dos árbitros; así lo dijo Abū Ḥanīfa. Al-Šāfiʿī dijo en una de sus opiniones: el infractor puede ser uno de los dos árbitros. Esto es una laxitud por su parte, pues el ظاهر de la aleya exige un infractor y dos árbitros; suprimir parte del número es anular el ظاهر y corromper el sentido, porque el juicio del hombre para sí mismo no es lícito. Si eso fuera lícito, se bastaría a sí mismo sin otro, pues es un juicio entre él y Dios —Exaltado sea—; el añadir un segundo junto a él es prueba de que el juicio se inicia por dos hombres.

La vigesimosegunda: Si un grupo de muḥrimūn participa en matar una pieza de caza, Mālik y Abū Ḥanīfa dijeron: sobre cada uno recae una compensación completa. Al-Šāfiʿī dijo: sobre todos ellos recae una sola expiación, por el fallo de ʿUmar y ʿAbd al-Raḥmān. Al-Dāraquṭnī transmitió que unos clientes de Ibn al-Zubayr entraron en iḥrām; pasó junto a ellos una hiena y la arrojaron [5980] con sus bastones y la alcanzaron. Se inquietaron por ello y fueron a Ibn ʿUmar y se lo mencionaron. Él dijo: sobre todos vosotros, un carnero. Dijeron: ¿o sobre cada uno de nosotros un carnero? Dijo: «¡Qué severidad se os impone [5981]! Sobre todos vosotros, un carnero». Los lingüistas dijeron: «lamuʿazzazun bikum» es decir: se os endurece. Y se transmitió de Ibn ʿAbbās sobre un grupo que alcanzó una hiena: dijo: sobre ellos un carnero, que se repartan [5982] entre ellos. Nuestra prueba es el dicho de Dios —Glorificado sea—: «Y quien de vosotros la mate deliberadamente, su compensación es semejante a lo que mató, de los ganados». Esto es خطاب para todo matador. Y cada uno de los que matan la caza es matador de un alma de manera completa y total, como lo prueba que se mate a un grupo por uno; si no fuera así, no sería obligatorio el talión. Y ya dijimos que es obligatorio por consenso nuestro y de ellos; así queda establecido lo que dijimos.

La vigesimotercera: Abū Ḥanīfa dijo: si un grupo mata una pieza de caza en el ḥaram y todos ellos son [5983] no consagrados, sobre ellos recae una sola compensación; a diferencia de si la matan muḥrimūn en el ḥill o en el ḥaram, pues eso no difiere. Mālik dijo: sobre cada uno de ellos recae una compensación completa, sobre la base de que el hombre es muḥrim por entrar en el ḥaram, como es muḥrim por su talbiya de iḥrām; y cada uno de los dos actos le confiere una cualidad a la que se vincula una prohibición, y él la vulnera en ambos estados. La prueba de Abū Ḥanīfa es lo que mencionó el cadí Abū Zayd al-Dabūsī. Dijo: el secreto es que la infracción en el iḥrām recae sobre el acto de culto, y cada uno de ellos cometió una prohibición de su iḥrām. Y si los no consagrados matan una pieza de caza [5984] en el ḥaram, sólo han destruido un animal prohibido, como si un grupo destruyera un animal: cada uno es matador del animal, y comparten el valor. Ibn al-ʿArabī dijo: Abū Ḥanīfa es más fuerte que nosotros; y esta prueba nuestros sabios la menosprecian, pero es difícil separarse de ella.

La vigesimocuarta: Su dicho —Exaltado sea—: «como ofrenda que llegue a la Kaʿba». El sentido es que, si los dos juzgan por el hady, se hace con él lo que se hace con el hady: marcarlo y colgarle el collar, y se envía desde el ḥill a La Meca; se sacrifica y se da en caridad allí; por Su dicho: «como ofrenda que llegue a la Kaʿba». No quiso decir la Kaʿba misma, pues el hady no llega a ella, ya que está en la mezquita; sino que quiso decir el ḥaram, y no hay discrepancia en esto. Al-Šāfiʿī dijo: el hady no necesita el ḥill, sobre la base de que lo pequeño del hady es obligatorio por lo pequeño de la caza; entonces se compra en el ḥaram y se ofrece en él.

La vigesimoquinta: Su dicho —Exaltado sea—: «o una expiación: alimentar a pobres». La expiación es sólo por la caza, no por el hady. Ibn Wahb dijo: Mālik dijo: lo mejor que oí sobre quien mata la caza y se le juzga por ello es que se tasa la caza que alcanzó, y se mira cuánto vale en comida; entonces se da a cada pobre un mudd, o se ayuna un día por cada mudd. Ibn al-Qāsim transmitió de él: si tasó la caza en dírhams y luego los tasó en comida, le basta; pero lo correcto es lo primero. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam dijo lo mismo, transmitiéndolo de él: y en estas tres cosas tiene elección; cualquiera que haga le basta, sea pudiente o indigente. Así lo dijeron ʿAṭāʾ y la mayoría de los juristas, porque «o» es para la elección. Mālik dijo: todo lo que en el Libro de Dios, en las expiaciones, viene «tal o cual», su autor tiene elección: lo que prefiera hacer, lo hace. Y se transmitió de Ibn ʿAbbās que dijo: si el muḥrim mata una gacela o semejante, sobre él recae una oveja que se degüella en La Meca; si no encuentra, entonces alimentar a seis pobres; si no encuentra, entonces ayunar tres días. Y si mata un ciervo [5985] o semejante, sobre él recae una vaca; si no encuentra, alimenta a veinte pobres; si no encuentra, ayuna veinte días. Y si mata un avestruz o un asno, sobre él recae una camella [5986]; si no encuentra, entonces alimentar a treinta pobres; si no encuentra, entonces ayunar treinta días. Y la comida es mudd por mudd hasta saciarlos. Ibrāhīm al-Naḫaʿī y Ḥammād b. Salama dijeron: el sentido de «o expiación: alimentar» es: si no encuentra el hady. Al-Ṭabarī transmitió de Ibn ʿAbbās que dijo: si el muḥrim alcanza la caza, se le juzga por su compensación; si encuentra su compensación, la degüella y la da en caridad; si no tiene su compensación, se tasa su compensación en dírhams; luego se tasan los dírhams en trigo; luego ayuna un día por cada medio ṣāʿ. Dijo: con la comida sólo se quiso aclarar el asunto del ayuno: quien no encuentra comida, encuentra su compensación. También lo atribuyó con cadena a al-Suddī. A esta opinión se objeta el ظاهر de la aleya, pues lo contradice.

La vigesimosexta: Los sabios discreparon sobre el momento en que se considera el valor del bien destruido. Unos dijeron: el día de la destrucción. Otros dijeron: el día del fallo. Otros dijeron: al causante del daño le incumbe el mayor de los dos valores, desde el día de la destrucción hasta el día del juicio. Ibn al-ʿArabī dijo: nuestros sabios discreparon como discreparon ellos; y lo correcto es que le incumbe el valor el día de la destrucción. La prueba de ello es que la existencia era un derecho del perjudicado; cuando el causante del daño la anula, le incumbe restituirla por su semejante, y eso es en el momento de la anulación.

La vigesimoséptima: En cuanto al hady, no hay discrepancia en que no hay más remedio que sea en La Meca, por Su dicho —Exaltado sea—: «como ofrenda que llegue a la Kaʿba». En cuanto a la alimentación, la opinión de Mālik difiere sobre si es en La Meca o en el lugar de la infracción; y al-Šāfiʿī fue a que sea en La Meca. ʿAṭāʾ dijo: lo que sea de sangre o comida, en La Meca; y ayuna donde quiera. Ésta es la opinión de Mālik respecto del ayuno, y no hay discrepancia en ello. Dijo el cadí Abū Muḥammad ʿAbd al-Wahhāb: no es lícito sacar nada de la compensación de la caza fuera del ḥaram, salvo el ayuno. Ḥammād y Abū Ḥanīfa dijeron: expía en el lugar de la infracción de manera absoluta. Al-Ṭabarī dijo: expía donde quiera de manera absoluta. En cuanto a la opinión de Abū Ḥanīfa, no tiene وجه en la consideración, ni hay أثر en ello. En cuanto a quien dijo que ayuna donde quiera: porque el ayuno es un acto de culto que se restringe al ayunante, y por ello es en todo lugar, como el ayuno de las demás expiaciones y otras. En cuanto al وجه de decir que la comida sea en La Meca: porque es sustituto del hady o su análogo; y el hady es un derecho de los pobres de La Meca; por ello, su sustituto o análogo es en La Meca. Y quien dijo que es en todo lugar, lo consideró como toda comida y toda fidya, pues son válidas en todo lugar. Y Dios sabe más.

La vigesimoctava: Su dicho —Exaltado sea—: «o el equivalente de ello en ayuno». Al-ʿadl y al-ʿidl, con la ʿayn abierta o cerrada, son dos lenguas, y ambos significan «semejante». Así lo dijo al-Kisāʾī. Al-Farrāʾ dijo: ʿidl, con la ʿayn cerrada, es su semejante de su mismo género; y ʿadl, con la ʿayn abierta, es su semejante de otro género. Esta opinión se atribuye a al-Kisāʾī. Dices: «tengo el ʿidl de tus dírhams de entre los dírhams», y «tengo el ʿadl de tus dírhams de entre las ropas». Lo correcto de al-Kisāʾī es que son dos lenguas; y es la opinión de los basríes. No es posible que el ayuno sea semejante a la comida en un aspecto más cercano que el número. Mālik dijo: ayuna un día por cada mudd, aunque exceda de dos o tres meses; y así lo dijo al-Šāfiʿī. Yaḥyā b. ʿUmar, de nuestros compañeros, dijo: se dice: ¿a cuántos hombres sacia esta pieza de caza?, y se conoce el número; luego se dice: ¿cuánta comida sacia a este número? Si quiere, entrega esa comida; y si quiere, ayuna el número de sus mudds. Ésta es una buena opinión, en la que se fue precavido, porque el valor de la caza en comida puede ser poco; con esta consideración se incrementa la alimentación. Y entre la gente de ciencia hay quien no ve que se exceda en el ayuno de la compensación de dos meses. Dijeron: porque son las expiaciones más altas. Ibn al-ʿArabī lo prefirió. Y Abū Ḥanīfa —Dios tenga misericordia de él— dijo: ayuna un día por cada dos mudds, por analogía con la fidya del daño.

La vigesimonovena: Su dicho —Exaltado sea—: «para que pruebe la perniciosidad de su asunto». El «probar» aquí es metafórico, como Su dicho —Exaltado sea—: «Prueba: ciertamente tú eres el poderoso, el noble» [5987][al-Duḫān: 49]. Y Su dicho: «Entonces Dios le hizo probar el vestido del hambre y del miedo» [5988][al-Naḥl: 112]. La realidad del gusto sólo está en el sentido de la lengua; en todo esto es metáfora. Y de ello es el ḥadīṯ: «Ha probado el sabor de la fe quien se complace con Dios como Señor…», el ḥadīṯ. Y al-wabāl es la mala consecuencia. El pasto wabīl es aquel del que se sufre tras comerlo. Y comida wabīla cuando es pesada. Y de ello su dicho [5989]:

«Una noble anciana de un anciano, como lo wabīl, que no cesa» [5990]

Y expresó con «su asunto» el conjunto de su estado.

La que completa treinta: Su dicho —Exaltado sea—: «Dios ha perdonado lo pasado». Es decir: en vuestra ǧāhiliyya, por haber matado caza. Así lo dijo ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ y un grupo con él. Y se dijo: antes del descenso de la expiación. «Y quien reincida» es decir, en lo prohibido [5991] «Dios se vengará de él», es decir, mediante la expiación. Y se dijo: el sentido de «Dios se vengará de él» es en la Otra Vida si lo considera lícito; y expía en el حكم ظاهر. Šurayḥ y Saʿīd b. Ǧubayr dijeron: se le juzga la primera vez; si reincide, no se le juzga, y se le dice: «ve, Dios se vengará de ti»; es decir, tu pecado es mayor que para ser expiado, como el juramento perjuro no tiene expiación según la mayoría de la gente de ciencia por la enormidad de su pecado. Los escrupulosos se protegen de la venganza expiando. Y se transmitió de Ibn ʿAbbās: se le llena la espalda de latigazos hasta que muera. Y se transmitió de Zayd b. Abī al-Muʿallā: que un hombre alcanzó una pieza de caza estando en iḥrām y se le pasó por alto; luego reincidió, y Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender un fuego del cielo que lo quemó. Esto es una lección para la comunidad y un freno para los transgresores frente al pecado.

Su dicho —Exaltado sea—: «Y Dios es Poderoso, Dueño de venganza». «Poderoso»: es decir, inexpugnable en Su dominio, y nada de lo que quiere se le resiste. «Dueño de venganza»: de quien Le desobedece, si Él quiere.

[5955] :Así en el original; y su nombre en «al-Tahḏīb» y otros es: Kaʿb b. ʿAmr… etc. [5956] :De K. [5957] :De K. [5958] :Al-ḥumma: el veneno o el aguijón con el que pica el escorpión, la avispa y cosas semejantes. [5959] :Al-siqāʾ: el odre. [5960] :Al-ẓahr: los camellos sobre los que se carga y se monta. [5961] :De K. [5962] :Al-ḥalam —con vocalización— plural de (al-ḥalama), y es la pequeña de las garrapatas. Y se dijo: la grande de ellas. [5963] :Es decir, se aquietó y no se movió. [5964] :Las dos lavas de Medina son dos campos de lava que la flanquean. [5965] :Al-ḫalā: la planta fina mientras está húmeda; y yuḫtalā: se corta. [5966] :ʿAyr es un monte en la región de Medina; en cuanto a Ṯawr, algunos expertos en ḥadīṯ consideran que su mención aquí es un error del transmisor, pues es un monte en La Meca; y lo correcto es «de ʿAyr a Uḥud», aunque es una transmisión poco frecuente. Y algunos estimaron: el ḥaram de Medina tiene la extensión de lo que hay entre ʿAyr y Ṯawr. En «al-Nawawī», el cadí dijo: la mayoría de los transmisores en el libro de al-Buḫārī mencionaron ʿAyr; en cuanto a Ṯawr, algunos lo aludieron con «tal», y otros dejaron su lugar en blanco, porque consideraron que mencionar Ṯawr aquí es un error. [5967] :«No se le acepta ṣarf ni ʿadl»: el ṣarf es el arrepentimiento, y el ʿadl es el rescate. Y se dijo: el ṣarf es la obra supererogatoria, y el ʿadl es la obligatoria. Y se dijo: otra cosa. [5968] :Véase t. 7, p. 78. [5969] :Véase t. 16, p. 7. [5970] :De B, Y; y la frase con la aleya cayó de J, K, H, ʿ, Z. En A, W, L: «no es Él como cosa alguna». [5971] :De K. [5972] :De ʿ, K. En J, A: «maḫūfan». [5973] :Al-dabasī: un tipo de fawāḫit. [5974] :Al-ʿanāq: la hembra de las crías de cabra. [5975] :Al-yarbūʿ: un animalito mayor que el ratón. [5976] :En todos los originales: saḫla. Al-saḫl es la cría de ovino y caprino. En cuanto a la cría del asno salvaje, es al-ǧaḥš, al-hanbar, al-dūbal, al-qalw, al-lakʿ. [5977] :Así en B, J, ʿ. [5978] :En Y: «al-aġrāḍ» con letra ġayn. En el resto de los originales, con hāʾ. [5979] :Al-ṯaniyya: todo paso de montaña transitado. [5980] :Al-ḥaḏf: el lanzamiento. [5981] :Los mawālī habían preguntado antes que a Ibn ʿUmar —Dios esté complacido con él— a un Compañero, y éste impuso a cada uno de ellos una expiación; luego preguntaron a Ibn ʿUmar y le informaron de la fatwā de quien les había dictaminado, y él dijo: «Ciertamente, sois… por vosotros…», etc.

[5982]

:«Yataḫāraǧ» con el sentido de que cada uno de ellos hace salir su parte del precio.

[5983]

:De ʿ.

[5984]

:El añadido es de Ibn al-ʿArabī.

[5985]

:Al-īl: se ha dicho que es (con hamza en sus tres vocalizaciones), pero la forma preferible es con kasra; y es el macho de los íbices.

[5986]

:En ʿ, k e y: «entonces le corresponde su sustitución en comida para treinta pobres».

[5987]

:Véase t. 16, p. 151.

[5988]

:Véase t. 10, p. 193.

[5989]

:El verso es de Ṭarafa, y el primer hemistiquio del verso es:

فمرت كهاة ذات خيف جلالة

[5990]

:Al-yilindid: el de dura contienda.

[5991]

:Así en هـ, ʿ; y en j, y: «para la prohibición».

Notas y Referencias

[5955] Así en el original; y su nombre en «al-Tahḏīb» y otros es: Kaʿb b. ʿAmr… etc.

[5956] De k.

[5957] De k.

[5958] Al-ḥumma: el veneno o la aguja con la que pica el escorpión, el avispón y cosas semejantes.

[5959] Al-siqāʾ: el odre.

[5960] Al-ẓahr: los camellos sobre los que se carga y se monta.

[5961] De k.

[5962] Al-ḥilm —con vocalización— es el plural de (al-ḥilma), y es la pequeña de las garrapatas. Y se ha dicho: la grande de ellas.

[5963] Es decir, se aquietó y no se movió.

[5964] Las dos lavas (lābatā) de Medina son dos ḥarra que la flanquean.

[5965] Al-ḫalā: la planta fina mientras está húmeda; y «yuḫtalā»: se corta.

[5966] ʿAyr es un monte en la región de Medina. En cuanto a Ṯawr, algunos expertos en ḥadiz consideran que su mención aquí es un error del transmisor; pues es un monte en La Meca. Lo correcto es «de ʿAyr a Uḥud», y es una transmisión poco frecuente. Algunos estimaron: el ḥaram de Medina tiene la extensión de lo que hay entre ʿAyr y Ṯawr. En «al-Nawawī», el qāḍī dijo: la mayoría de los transmisores en el libro de al-Buḫārī mencionaron ʿAyr; en cuanto a Ṯawr, unos lo aludieron con «así», y otros dejaron su lugar en blanco, porque consideraron que la mención de Ṯawr aquí era un error.

[5967] «No se le acepta ni ṣarf ni ʿadl»: ṣarf es el arrepentimiento, y ʿadl es el rescate. Y se ha dicho: ṣarf es la obra supererogatoria, y ʿadl es la obligatoria. Y se ha dicho: otra cosa.

[5968] Véase t. 7, p. 78.

[5969] Véase t. 16, p. 7.

[5970] De b, y; y la frase, junto con la aleya, cayó de j, k, هـ, ʿ, z. Y en a, w, l: «no es como cosa alguna».

[5971] De k.

[5972] De ʿ, k. Y en j, a: «atemorizante».

[5973] Al-dabsī: un tipo de paloma torcaz.

[5974] Al-ʿanāq: la hembra de las crías de cabra.

[5975] Al-yarbūʿ: un animalillo mayor que el ratón.

[5976] En todos los originales: «saḫla». Y al-saḫl es la cría de oveja y cabra. En cuanto a la cría del asno salvaje, es al-ǧaḥš, al-hanbar, al-dūbal, al-qalw, al-lakʿ.

[5977] Así en b, j, ʿ.

[5978] En y: «al-aġrāḍ» con letra diacrítica. El resto de los originales, sin ella.

[5979] Al-ṯaniyya: todo paso transitable en la montaña.

[5980] Al-ḥaḏf: el lanzamiento.

[5981] Los mawālī habían preguntado antes que a Ibn ʿUmar —Dios esté complacido con él— a un Compañero, y éste impuso a cada uno de ellos una expiación; luego preguntaron a Ibn ʿUmar y le informaron de la fatwā de quien les había dictaminado, y él dijo: «Ciertamente, sois… por vosotros…», etc.

[5982] «Yataḫāraǧ» con el sentido de que cada uno de ellos hace salir su parte del precio.

[5983] De ʿ.

[5984] El añadido es de Ibn al-ʿArabī.

[5985] Al-īl: se ha dicho que es (con hamza en sus tres vocalizaciones), pero la forma preferible es con kasra; y es el macho de los íbices.

[5986] En ʿ, k e y: «entonces le corresponde su sustitución en comida para treinta pobres».

[5987] Véase t. 16, p. 151.

[5988] Véase t. 10, p. 193.

[5989] [5989] :El verso es de Ṭarafa, y el primer hemistiquio del verso es: فمرت كهاة ذات خيف جلالة

[5990] Al-yilindid: el de dura contienda.

[5991] Así en هـ, ʿ; y en j, y: «para la prohibición».