La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:96] Es permitido [durante la peregrinación comer de] lo que pesquen en el mar, para los residentes y los viajeros. Pero está prohibida la caza mientras estén consagrados a la peregrinación. Tengan temor de Dios, ante Quien serán congregados [para ser juzgados por sus obras].
Tafsir de Al-Qurtubi
{Se os ha hecho lícita la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros; y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis en estado de consagración. Y temed a Dios, hacia Quien seréis congregados} (96)
En ella hay trece cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
«Se os ha hecho lícita la caza del mar».
Este es un dictamen que declara lícita la caza del mar, y es todo aquello que se caza de sus peces. Aquí, “la caza” se entiende con el sentido de “lo cazado”; y se la atribuyó al mar por ser de él en cuanto causa. Ya se trató lo relativo al mar en «Al-Baqara»[5992]—y alabado sea Dios—. Y «como disfrute» (matāʿan) está en acusativo como masdar, es decir: “os beneficiáis de ello como disfrute”.
La segunda:
Su dicho —Exaltado sea—:
«y su alimento».
“Alimento” es un vocablo polisémico: se aplica a todo lo que se come, y se aplica también a un alimento particular, como el agua sola, o el trigo solo, o los dátiles solos, o la leche sola; e incluso puede aplicarse al sueño, como ya se mencionó. Aquí significa aquello que el mar arroja y queda flotando sobre él.
Ad-Dāraquṭnī transmitió de Ibn ʿAbbās, acerca de la palabra de Dios —Poderoso y Majestuoso—: «Se os ha hecho lícita la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros», que “su caza” es lo que se caza, y “su alimento” es lo que el mar expulsa[5993] Se narró de Abū Hurayra algo semejante; y es la opinión de un gran número de compañeros y seguidores. Y se narró de Ibn ʿAbbās “su alimento”, con ese mismo sentido.
Y se narró de él que dijo: “Su alimento es lo que de él se sala y permanece”; y lo dijeron con él un grupo.
Y dijo un grupo: “Su alimento es su sal, la que se cuaja a partir de su agua, y todo lo que hay en él de plantas y demás”.
La tercera:
Dijo Abū Ḥanīfa: no se come el pez que flota, y se come lo demás de los peces; y no se come nada de los animales del mar salvo el pez. Esta es la opinión de aṯ-Ṯawrī en la transmisión de Abū Isḥāq al-Fazārī de él. Al-Ḥasan consideró reprobable comer el pez flotante. Y se narró de ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—[5994] que lo consideró reprobable; y se narró también de él que consideró reprobable comer el ǧarī[5995] Y se narró de él la licitud de comer todo eso, y es lo más correcto.
Lo mencionó ʿAbd ar-Razzāq de aṯ-Ṯawrī, de Ǧaʿfar b. Muḥammad, de ʿAlī, que dijo: “La langosta y los peces quedan degollados (ḏakiyy)”. Así pues, de ʿAlī hay اختلاف respecto a comer el pez flotante; y no hay اختلاف de Ǧābir[5996] en que lo consideró reprobable. Es la opinión de Ṭāwūs, Muḥammad b. Sīrīn y Ǧābir b. Zayd.
Y argumentaron con el sentido general de Su dicho —Exaltado sea—: «Se os ha prohibido la carroña» [Al-Māʾida: 3].
Y con lo que transmitieron Abū Dāwūd y ad-Dāraquṭnī de Ǧābir b. ʿAbd Allāh, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Comed lo que el mar deja al descubierto[5997] y lo que arroja; pero lo que encontréis muerto o flotando sobre el agua, no lo comáis».
Dijo ad-Dāraquṭnī: se singularizó en ello ʿAbd al-ʿAzīz b. ʿUbayd Allāh, de Wahb b. Kaysān, de Ǧābir; y ʿAbd al-ʿAzīz es débil, no se prueba con él. Y Sufyān aṯ-Ṯawrī narró de Abū az-Zubayr, de Ǧābir, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.
Dijo ad-Dāraquṭnī: no lo elevó (a marfūʿ) de aṯ-Ṯawrī sino Abū Aḥmad az-Zubayrī; y le contradijeron Wakīʿ, los dos ʿAdaníes[5998], ʿAbd ar-Razzāq, Muʾammal, Abū ʿĀṣim y otros: lo narraron de aṯ-Ṯawrī como dicho detenido (mawqūf), y eso es lo correcto. Asimismo lo narraron Ayyūb as-Saḫtiyānī, ʿUbayd Allāh b. ʿUmar, Ibn Ǧurayǧ, Zuhayr, Ḥammād b. Salama y otros, de Abū az-Zubayr, como mawqūf.
Dijo Abū Dāwūd: este ḥadiz fue elevado (musnad) por una vía débil, de Ibn Abī Ḏiʾb, de Abū az-Zubayr, de Ǧābir, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijo ad-Dāraquṭnī: se narró de Ismāʿīl b. Umayya e Ibn Abī Ḏiʾb, de Abū az-Zubayr, como marfūʿ; pero no es válido elevarlo. Lo elevó Yaḥyā b. Salīm de Ismāʿīl b. Umayya, y otros lo detuvieron.
Y dijeron Mālik, aš-Šāfiʿī, Ibn Abī Laylā, al-Awzāʿī y aṯ-Ṯawrī en la transmisión de al-Ašǧaʿī: se come todo lo que hay en el mar, de peces y bestias, y todo lo demás que hay en el mar de animales; y es igual que se cace o que se encuentre muerto.
Mālik y quienes le siguieron argumentaron con su dicho —la plegaria y la paz sean con él— acerca del mar: «Su agua es purificadora; lícita es su carroña».
Y lo más auténtico en este capítulo, por la vía de transmisión, es el ḥadiz de Ǧābir sobre el pez llamado: «al-ʿanbar», uno de los ḥadices más firmes; lo sacaron los dos Ṣaḥīḥ.
En él: “Cuando llegamos a Medina, fuimos al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y le mencionamos aquello; y dijo: «Es una provisión que Dios ha hecho salir para vosotros. ¿Tenéis algo de su carne para que nos deis de comer?»”. Entonces enviamos al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— parte de ella, y la comió. Es la formulación de Muslim.
Y ad-Dāraquṭnī transmitió de Ibn ʿAbbās que dijo: “Doy testimonio sobre Abū Bakr de que dijo: el pez flotante es lícito para quien quiera comerlo”.
Y transmitió también de él que dijo: “Doy testimonio sobre Abū Bakr de que comió pez flotante sobre el agua”. Y transmitió de Abū Ayyūb que se embarcó en el mar con un grupo de sus compañeros, y hallaron un pez flotando sobre el agua; le preguntaron por ello y dijo: “¿Está bueno, no ha cambiado?”. Dijeron: “Sí”. Dijo: “Entonces comedlo y reservadme mi parte”; y él estaba ayunando.
Y transmitió de Ǧabala b. ʿAṭiyya que los compañeros de Abū Ṭalḥa obtuvieron un pez flotante y preguntaron a Abū Ṭalḥa por ello; y dijo: “Regaládmelo”.
Y dijo ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb: “El pez queda degollado, y la langosta queda degollada: toda ella”. Lo narró de él ad-Dāraquṭnī. Estos آثار refutan la opinión de quien lo consideró reprobable y especifican el sentido general de la aleya; y es prueba para la mayoría.
No obstante, Mālik consideraba reprobable el “cerdo de agua” por razón de su nombre, pero no lo prohibió; y dijo: “¡Vosotros lo llamáis cerdo!”. Y aš-Šāfiʿī dijo: no hay inconveniente con el “cerdo de agua”. Y al-Layṯ dijo: no hay problema con la carroña del mar.
Dijo: y asimismo el “perro de agua” y el “caballo de agua”.
Dijo: y no se come el “hombre de agua” ni el “cerdo de agua”.
La cuarta:
Los sabios discreparon acerca del animal que vive en tierra y mar: ¿es lícita su caza para el consagrado (muḥrim) o no?
Dijeron Mālik, Abū Maǧlaz, ʿAṭāʾ, Saʿīd b. Ǧubayr y otros: todo lo que vive en tierra y tiene en ella vida es “caza de tierra”; si el muḥrim lo mata, debe indemnización. Abū Maǧlaz añadió a ello las ranas, las tortugas y el cangrejo. Las ranas y sus clases son ilícitas según Abū Ḥanīfa; y no hay اختلاف de aš-Šāfiʿī en que no es lícito comer la rana. Y su opinión difirió respecto de lo que tiene semejanza en tierra de lo que no se come, como el cerdo, el perro y otros.
Lo correcto es comer todo eso, pues estableció explícitamente el cerdo en la licitud de comerlo, y tiene semejanza en tierra con lo que no se come. Y según él no se come el cocodrilo, ni el tiburón[5999], ni el delfín, ni todo lo que tenga colmillo, por su prohibición —la plegaria y la paz sean con él— de comer todo animal provisto de colmillo.
Dijo Ibn ʿAṭiyya: entre estos hay tipos que no se apartan del agua; esos, sin duda, son de la caza del mar. Sobre esto se entiende la respuesta de Mālik acerca de las ranas en «Al-Mudawwana», pues dijo: “las ranas son de la caza del mar”.
Y se narró de ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ lo contrario de lo que hemos mencionado: que se atiende a la mayor parte de la vida del animal. Se le preguntó por el “hijo del agua”: ¿es caza de tierra o caza de mar? Dijo: “de donde sea la mayor parte, de ello es; y de donde desove, de ello es”. Esta es la opinión de Abū Ḥanīfa.
Y lo correcto respecto del “hijo del agua” es que es caza de tierra: pace y come grano.
Dijo Ibn al-ʿArabī: lo correcto respecto del animal que vive en tierra y mar es prohibirlo, porque concurren en él dos pruebas: una de licitud y otra de prohibición; y se hace prevalecer la prueba de la prohibición por cautela. Y Dios sabe más.
La quinta:
Su dicho —Exaltado sea—: «y para los viajeros».
En ello hay dos opiniones. Una: para el residente y el viajero, como vino en el ḥadiz de Abū ʿUbayda: lo comieron estando de viaje, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo comió estando residente; así Dios —Exaltado sea— aclaró que es lícito para quien reside, como lo hizo lícito para quien viaja.
La segunda: que “los viajeros” son quienes lo montan, como vino en el ḥadiz de Mālik y an-Nasāʾī: que un hombre preguntó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: “Nos embarcamos en el mar y llevamos con nosotros poca agua; si hacemos ablución con ella, padeceremos sed. ¿Hacemos ablución con el agua del mar?”. Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Su agua es purificadora; lícita es su carroña».
Dijo Ibn al-ʿArabī. Dijeron nuestros sabios: si el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le hubiera dicho: “sí”, no habría sido lícito hacer ablución con ella sino al temer la sed, porque la respuesta está ligada a la pregunta y habría quedado remitida a ella; pero el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— comenzó estableciendo el fundamento y exponiendo la norma, y dijo: «Su agua es purificadora; lícita es su carroña».
Digo:
Y la respuesta habría quedado restringida a ellos, sin extenderse a otros, de no ser por lo establecido como norma de la Ley: que su dictamen sobre uno es su dictamen sobre todos, salvo lo que se haya especificado expresamente, como su dicho a Abū Burda respecto de la cabrita: «Sacrifícala, y no será válida para nadie fuera de ti».
La sexta:
Su dicho —Exaltado sea—: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis en estado de consagración».
La prohibición no es atributo de las entidades; solo se refiere a los actos. Así, el sentido de Su dicho: «y se os ha prohibido la caza de la tierra» es: el acto de cazar; es decir, la prohibición de cazar. O bien “caza” con el sentido de “lo cazado”, en el sentido de denominar el objeto por el acto, como se mencionó; y esto es lo más evidente, por el consenso de los sabios en que al muḥrim no le es lícito aceptar una presa que se le regale, ni le es lícito comprarla, ni cazarla, ni adquirir su propiedad por ninguna vía; y no hay اختلاف entre los sabios de los musulmanes en ello, por el sentido general de Su dicho —Exaltado sea—: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis en estado de consagración», y por el ḥadiz de aṣ-Ṣaʿb b. Ǧaṯṯāma, como vendrá.
La séptima:
Los sabios discreparon acerca de lo que el muḥrim puede comer de la caza. Dijo Mālik, aš-Šāfiʿī y sus compañeros, Aḥmad, y se narró de Isḥāq —y es lo correcto de ʿUṯmān b. ʿAffān—: no hay inconveniente en que el muḥrim coma caza si no fue cazada para él ni por causa de él, por lo que transmitieron at-Tirmiḏī, an-Nasāʾī y ad-Dāraquṭnī de Ǧābir: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «La caza de tierra os es lícita mientras no la cacéis vosotros ni sea cazada para vosotros».
Dijo Abū ʿĪsā: este es el mejor ḥadiz en el capítulo.
Y dijo an-Nasāʾī: ʿAmr b. Abī ʿAmr no es fuerte en ḥadiz, aunque Mālik narró de él.
Si come de una presa cazada por causa de él, debe indemnización. Así lo dijo al-Ḥasan b. Ṣāliḥ y al-Awzāʿī. Y la opinión de Mālik difirió respecto de lo cazado para un muḥrim en particular.
Lo conocido de su escuela, según sus compañeros, es que el muḥrim no come de lo cazado para un muḥrim determinado o indeterminado; y no tomó la palabra de ʿUṯmān a sus compañeros cuando se le trajo carne de caza estando él en iḥrām: “comed, pues no soy como vosotros: fue cazada por causa de mí”. Así lo sostuvo un grupo de la gente de Medina; y se narró de Mālik.
Y dijo Abū Ḥanīfa y sus compañeros: comer caza para el muḥrim es جائز en todo caso si la cazó un no consagrado (ḥalāl), tanto si fue cazada por causa de él como si no, por el sentido aparente de Su dicho —Exaltado sea—: «No matéis la caza mientras estéis consagrados», pues prohibió su caza y su muerte a los consagrados, no lo que otros cazan.
Y argumentaron con el ḥadiz de al-Bahzī —su nombre es Zayd b. Kaʿb— del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— sobre el asno salvaje herido: que ordenó a Abū Bakr que lo repartiera entre los compañeros de viaje, en el ḥadiz de Mālik y otros. Y con el ḥadiz de Abū Qatāda del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, en el que dice: «No es sino un alimento con el que Dios os ha alimentado».
Esta es la opinión de ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb, y de ʿUṯmān b. ʿAffān en una transmisión de él, y de Abū Hurayra, az-Zubayr b. al-ʿAwwām, Muǧāhid, ʿAṭāʾ y Saʿīd b. Ǧubayr.
Y se narró de ʿAlī b. Abī Ṭālib, Ibn ʿAbbās e Ibn ʿUmar que no es lícito al muḥrim comer caza en ningún caso, tanto si fue cazada por causa de él como si no, por el sentido general de Su dicho —Exaltado sea—: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis en estado de consagración».
Dijo Ibn ʿAbbās: “es ambigua”; y así lo dijo Ṭāwūs y Ǧābir b. Zayd Abū aš-Šaʿṯāʾ. Y se narró eso de aṯ-Ṯawrī; y así lo dijo Isḥāq.
Y argumentaron con el ḥadiz de aṣ-Ṣaʿb b. Ǧaṯṯāma al-Layṯī: que regaló al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— un asno salvaje, estando él en al-Abwāʾ o en Waddān, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se lo devolvió.
Dijo: cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— vio lo que había en mi rostro, dijo: «No te lo hemos devuelto sino porque estamos en iḥrām».
Lo sacaron los imames; y la formulación es la de Mālik.
Dijo Abū ʿUmar: Ibn ʿAbbās narró, por la vía de Saʿīd b. Ǧubayr, Miqsam, ʿAṭāʾ y Ṭāwūs de él, que aṣ-Ṣaʿb b. Ǧaṯṯāma regaló al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— carne de asno salvaje.
Y Saʿīd b. Ǧubayr dijo en su ḥadiz: “la grupa de un asno salvaje”; y se lo devolvió chorreando sangre, como si hubiera sido cazado en ese momento.
Y Miqsam dijo en su ḥadiz: “la pata de un asno salvaje”.
Y ʿAṭāʾ dijo en su ḥadiz: “le regaló un brazo de caza, y no lo aceptó, y dijo: «Estamos en iḥrām»”.
Y Ṭāwūs dijo en su ḥadiz: “un brazo de carne de caza”.
Lo transmitió Ismāʿīl de ʿAlī b. al-Madīnī[6000], de Yaḥyā b. Saʿīd, de Ibn Ǧurayǧ, de al-Ḥasan b. Muslim, de Ṭāwūs, de Ibn ʿAbbās; salvo que algunos lo hacen de Ibn ʿAbbās, de Zayd b. Arqam.
Dijo Ismāʿīl: oí a Sulaymān b. Ḥarb interpretar este ḥadiz como que fue cazado por causa del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y de no ser así, habría sido lícito comerlo.
Dijo Sulaymān: y lo que indica que fue cazado por causa del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— es su dicho en el ḥadiz: “se lo devolvió chorreando sangre, como si fuera en ese momento”.
Dijo Ismāʿīl: Sulaymān solo interpretó este ḥadiz porque necesita interpretación. En cuanto a la transmisión de Mālik, no necesita interpretación, porque al muḥrim no le es lícito retener una presa viva ni degollarla.
Dijo Ismāʿīl: según la interpretación de Sulaymān b. Ḥarb, todos los ḥadices elevados no presentan اختلاف entre sí[6001], si Dios —Exaltado sea— quiere.
La octava:
Si entra en iḥrām teniendo una presa en la mano o en su casa con su familia, dijo Mālik: si está en su mano, debe soltarla; y si está con su familia, no debe soltarla. Esta es la opinión de Abū Ḥanīfa y Aḥmad b. Ḥanbal.
Y aš-Šāfiʿī dijo en una de sus opiniones: tanto si está en su mano como si está en su casa, no tiene que soltarla. Así lo dijo Abū Ṯawr; y se narró[6002] de Muǧāhid y ʿAbd Allāh b. al-Ḥāriṯ algo semejante; y se narró de Mālik.
Y dijo Ibn Abī Laylā, aṯ-Ṯawrī y aš-Šāfiʿī en la otra opinión: debe soltarla, tanto si está en su casa como si está en su mano; y si no la suelta, responde por ella.
La وجه de la opinión de soltarla es Su dicho —Exaltado sea—: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis en estado de consagración»; y esto es general respecto de la propiedad y toda disposición.
Y la وجه de la opinión de retenerla: que es un significado que no impide iniciar el iḥrām, por lo que no impide la continuidad de su propiedad; su أصل es el matrimonio.
La novena:
Si un no consagrado la caza en territorio profano (ḥill) y la introduce en el ḥaram, le es lícito disponer de ella de cualquier modo: degollarla y comer su carne.
Y dijo Abū Ḥanīfa: no es lícito.
Y nuestra prueba es que es un significado que se realiza respecto de la presa, por lo que es جائز en el ḥaram para el no consagrado, como retenerla y comprarla; y no hay اختلاف en ello.
La décima:
Si el muḥrim indica a un no consagrado (ḥill) una presa y el no consagrado la mata, se discrepó al respecto.
Dijeron Mālik, aš-Šāfiʿī y Abū Ṯawr: no hay nada contra él. Esta es la opinión de Ibn al-Māǧišūn.
Y dijeron los kufíes, Aḥmad, Isḥāq y un grupo de compañeros y seguidores: debe la compensación, porque el muḥrim, por su iḥrām, se comprometió a dejar de exponerse a ello, y responde por la indicación, como el depositario cuando indica a un ladrón dónde robar.
La undécima:
Y discreparon sobre el muḥrim que indica a otro muḥrim. Los kufíes y Ašhab, de nuestros compañeros, sostuvieron que sobre cada uno de los dos recae una compensación.
Y dijeron Mālik, aš-Šāfiʿī y Abū Ṯawr: la compensación recae sobre el muḥrim que mata, por Su dicho —Exaltado sea—: «Y quien de vosotros lo mate deliberadamente», pues vinculó la obligatoriedad de la compensación al acto de matar, lo que indica su inexistencia fuera de él; y porque es un mero indicador, y no se le impone por su indicación un pago, como si un no consagrado en el ḥaram indicara una presa en el ḥaram.
Y los kufíes y Ašhab se aferraron a su dicho —la plegaria y la paz sean con él— en el ḥadiz de Abū Qatāda: «¿Acaso señalasteis o ayudasteis?». Esto indica la obligatoriedad de la compensación. Lo primero es más correcto. Y Dios sabe más.
La duodécima:
Si un árbol crece en el ḥill y su rama está en el ḥaram, y se toma la presa que está sobre él, hay compensación, porque se tomó en el ḥaram.
Y si su raíz está en el ḥaram y su rama en el ḥill, nuestros sabios discreparon sobre lo que se tome de él en dos opiniones: la compensación, atendiendo a la raíz; y su negación, atendiendo a la rama.
La decimotercera:
Su dicho —Exaltado sea—: «Y temed a Dios, hacia Quien seréis congregados».
Es un énfasis y una advertencia tras esta licitud y prohibición; luego mencionó la congregación y la Resurrección como intensificación de la amonestación. Y Dios sabe más.
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[6002]
Notas y Referencias
[5992] Véase t. 1, p. 388.
[5993] El añadido procede de «ad-Dāraquṭnī» en la transmisión de Ibn ʿAbbās.
[5994] De ʿA.
[5995] Al-ǧarī: un tipo de pez, alargado en el lomo, de boca ancha, y no tiene hueso salvo el hueso de las dos mandíbulas y la espina.
[5996] En Ǧ: Ibn Zayd.
[5997] Ḥasara, naḍaba y ǧazara: con el mismo significado.
[5998] Así en los originales, salvo en: L., pues ha caído de ella.
[5999] Al-qirš: bestia depredadora de las bestias del mar salado. Y ad-dulfīn (con ḍamma): bestia marina que salva al que se ahoga; y el vulgo dice: ad-darfīl.
[6000] Esta nisba a la Ciudad del Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—: su origen era de ella y se estableció en Basora. «Al-Ansāb».
[6001] De Y.
[6002] De ʿA.