La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:93] Quienes creen y hacen buenas obras no serán reprochados por lo que disfrutaron [de lo que era lícito] antes [de su prohibición] siempre que tengan temor de Dios, crean y obren rectamente, luego tengan temor de Dios y crean [en las leyes], luego tengan temor de Dios y hagan el bien [manteniéndose firmes], porque Dios ama a los que hacen el bien.
Tafsir de Al-Qurtubi
{No hay culpa para quienes creen y obran rectamente por lo que hayan consumido, si temen (a Dios) y creen y obran rectamente; luego temen (a Dios) y creen; luego temen (a Dios) y hacen el bien. Y Dios ama a los bienhechores} (93)
فيه تسع مسائل :
La primera:
Dijeron Ibn ‘Abbās, al-Barā’ ibn ‘Āzib y Anas ibn Mālik que, cuando descendió la prohibición del vino, algunos de los Compañeros dijeron: «¿Qué hay de quien murió de entre nosotros mientras lo bebía y comía del juego de azar?» —y algo semejante—; entonces descendió la aleya.
Al-Bujārī transmitió de Anas, quien dijo:
«Yo era el escanciador del grupo en la casa de Abū Ṭalḥa, cuando descendió la prohibición del vino; entonces ordenó
[5931] a un pregonero que proclamara.
Abū Ṭalḥa dijo: “Sal y mira qué es esa voz”. Salí y dije: “Es un pregonero que proclama: ‘Sabed que el vino ha sido prohibido’”.
Dijo: “Ve y derrámalo” —y el vino era de al-faḍīḫ
[5932]—.
Dijo: “Corrió por las callejuelas de Medina”.
Entonces algunos del grupo dijeron: “Han muerto gentes teniéndolo en sus vientres”; y Dios, Poderoso y Majestuoso, hizo descender: “No hay culpa para quienes creen y obran rectamente por lo que hayan consumido”, la aleya».
La segunda:
Esta aleya y este ḥadiz son análogos a su pregunta acerca de quien murió orientándose hacia la primera qibla; entonces descendió: “Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe
[5933]” [al-Baqara: 143].
Quien realiza lo que le fue permitido hasta morir perseverando en ello, no tiene ni a favor ni en contra nada: ni pecado, ni reproche, ni censura, ni recompensa, ni elogio; porque lo lícito es, respecto de la Ley, de dos extremos equivalentes. Conforme a esto, no debía temerse ni preguntarse por el estado de quien murió con el vino en su vientre en el tiempo de su licitud. O bien aquel que lo dijo se distrajo del indicio de la licitud y no le vino a la mente, o bien, por el predominio de su temor de Dios —Exaltado sea— y su compasión por sus hermanos creyentes, imaginó que habría reproche y castigo por el beber vino anterior. Dios levantó esa suposición con Su dicho: “No hay culpa para quienes creen y obran rectamente por lo que hayan consumido”, la aleya.
La tercera:
Este ḥadiz sobre el descenso de la aleya contiene una prueba clara de que el nabīḏ de dátiles, si embriaga, es vino; es un texto explícito y no es lícito objetarlo, porque los Compañeros —Dios tenga misericordia de ellos—
[5934] son la gente de la lengua, y comprendieron que su bebida era vino, pues no tenían en Medina, en aquel tiempo, otra bebida que esa.
Y al-Ḥakamī dijo:
«Tenemos vino, y no es vino de vid; *** sino del fruto de las altas palmeras»
«Nobles en el cielo, se alzaron en altura; *** y sus frutos escaparon a las manos de los saqueadores»
Y entre las pruebas claras de ello está lo que transmitió al-Nasā’ī:
Nos informó al-Qāsim ibn Zakariyyā;
nos informó ‘Ubayd Allāh, de Šaybān, de al-A‘maš, de Muḥārib ibn Diṯār, de Jābir, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo:
«[Las pasas y los dátiles son el vino]».
Y quedó establecido por transmisión auténtica que ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él—, y te basta con él como conocedor de la lengua y de la Ley, pronunció un sermón en el púlpito del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo:
«¡Oh gentes! Sabed que la prohibición del vino descendió el día que descendió, y que procede de cinco: de la uva, del dátil, de la miel, del trigo y de la cebada; y el vino es lo que cubre la razón».
Esto es lo más claro que puede haber en el significado de “vino”: ‘Umar lo proclama en Medina desde el púlpito, en presencia de un grupo de Compañeros, y ellos —gente de la lengua— no entendieron por “vino” sino lo que hemos mencionado. Cuando esto queda establecido, se invalida la doctrina de Abū Ḥanīfa y de los kufíes, quienes sostienen que el vino no es sino el de uva, y que lo que procede de otra cosa no se llama vino ni queda comprendido en el nombre de vino, sino que se llama nabīḏ.
Y dijo el poeta:
«Dejé el nabīḏ para la gente del nabīḏ, *** y me hice aliado de quien lo censura»
«Bebida que mancilla el honor del joven, *** y abre para el mal sus puertas»
La cuarta:
Dijo el imán Abū ‘Abd Allāh al-Māzarī: La mayoría de los sabios, de los primeros y de otros, sostuvo que todo aquello cuya especie embriaga es ilícito beberlo, sea poco o mucho, crudo o cocido; y que no hay diferencia entre lo extraído de la uva o de otra cosa; y que quien bebe algo de ello es castigado con el ḥadd. En cuanto a lo extraído de la uva, embriagante y crudo, es aquello sobre cuya prohibición —poco y mucho, aunque sea una gota— se ha trabado el consenso. En cuanto a lo demás, la mayoría sostiene su prohibición. Los kufíes discreparon respecto de la pequeña cantidad de lo que no sea lo mencionado —lo que no alcanza la embriaguez—, y respecto de lo cocido extraído de la uva. Un grupo de la gente de Basora sostuvo restringir la prohibición al zumo de uva y a la infusión de pasas cruda; en cuanto a lo cocido de ambos, y lo crudo y lo cocido de lo que no sea ambos, es lícito mientras no se produzca embriaguez. Abū Ḥanīfa sostuvo restringir la prohibición a lo exprimido de los frutos de las palmeras y de las vides, con un detalle: considera que el mosto puro de uva es ilícito en poca y mucha cantidad, salvo que se cueza hasta que disminuya en dos tercios. En cuanto a la infusión de pasas y de dátiles, permite lo cocido de ambas aunque el fuego lo haya tocado con un contacto leve, sin consideración de un límite; en cuanto a lo crudo de ello, es ilícito, pero, pese a declararlo ilícito, no impone el ḥadd por ello. Todo esto, mientras no se produzca embriaguez; si se produce embriaguez, todo queda igualado.
Dijo nuestro šayj, el jurista, el imán Abū al-‘Abbās Aḥmad
[5935]—Dios esté complacido con él—: Es asombroso lo de los discrepantes en esta cuestión. Pues ellos dijeron: “La pequeña cantidad del vino exprimido de uva es ilícita como la mucha”, y ello es objeto de consenso. Si se les dice: “¿Por qué se prohibió la pequeña cantidad del vino, cuando no hace perder la razón?”, necesariamente se responde: “Porque conduce a la mucha”, o “por devoción (ta‘abbud)”. Entonces se les dice: “Todo lo que habéis supuesto respecto de la pequeña cantidad del vino se halla exactamente en la pequeña cantidad del nabīḏ, por lo que también es ilícita; pues no hay diferencia entre ambos sino el mero nombre, si se concede eso”. Este qiyās es de los más elevados tipos de analogía, porque en él la rama es igual al fundamento en todas sus cualidades. Esto es como quien dice, en la analogía de la esclava con el esclavo, respecto de la propagación de la manumisión.
Luego, ¡qué asombro el de Abū Ḥanīfa y sus compañeros —Dios tenga misericordia de ellos—! Pues se adentran en el qiyās y lo prefieren a los aḥādīṯ de transmisión única; y, con todo, han abandonado este qiyās manifiesto, apoyado por el Libro, la Sunna y el consenso de los primeros de la comunidad, por unos aḥādīṯ de los que no es auténtico ninguno, según han expuesto sus defectos los muḥaddiṯūn en sus libros; y no hay nada de ello en los Ṣaḥīḥ. En la sura “al-Naḥl”
[5936] vendrá, si Dios quiere, la culminación de esta cuestión.
La quinta:
Su dicho —Exaltado sea—: “ṭa‘imū” (consumieron).
El origen de este vocablo está en el comer: se dice “ṭa‘ima al-ṭa‘ām” (comió la comida) y “šariba al-šarāb” (bebió la bebida). Pero se usa figuradamente, y se dice: “No he probado pan, ni agua, ni sueño”. Dijo el poeta:
«Avestruces en Waǧra
[5937], de mejillas enjutas, *** no prueban el sueño sino en ayuno»
Ya se ha adelantado lo suficiente en “al-Baqara”
[5938], en Su dicho —Exaltado sea—: “y quien no lo pruebe” [al-Baqara: 249].
La sexta:
Dijo Ibn Juwayz Mandād: Esta aleya incluye el consumo de lo lícito y de los deseos, y el disfrute de todo lo deleitable en comida, bebida y matrimonio, aunque se exagere en ello y se sea exquisito en su precio.
Y esta aleya es análoga a Su dicho —Exaltado sea—: “No prohibáis las cosas buenas que Dios os ha hecho lícitas” [al-Mā’ida: 87], y análoga a Su dicho: “Di: ¿Quién ha prohibido el adorno de Dios que Él ha sacado para Sus siervos, y las cosas buenas del sustento
[5939]?” [al-A‘rāf: 32].
La séptima:
Su dicho —Exaltado sea—: “si temen (a Dios) y creen y obran rectamente; luego temen (a Dios) y creen; luego temen (a Dios) y hacen el bien. Y Dios ama a los bienhechores”, contiene cuatro opiniones.
La primera: que en la mención de la taqwā no hay repetición; y el sentido es: temieron beberla, y creyeron en su prohibición. El segundo sentido: perseveraron en su taqwā y su fe. Y el tercero: en el sentido de la excelencia (iḥsān) respecto de la taqwā.
La segunda: temieron (a Dios) antes de la prohibición, respecto de otras cosas prohibidas; luego temieron (a Dios) después de su prohibición, evitando beberla; luego temieron (a Dios) en lo que restaba de sus obras
[5940], e hicieron excelente la obra.
La tercera: temieron el politeísmo y creyeron en Dios y en Su Mensajero; el segundo sentido: luego temieron los pecados mayores y aumentaron en fe; y el tercero: luego temieron los pecados menores e hicieron el bien, es decir, realizaron obras supererogatorias.
Y dijo Muḥammad ibn Ǧarīr: la primera taqwā es la taqwā consistente en recibir la orden de Dios con aceptación, confirmación, adhesión religiosa y obra; la segunda taqwā, la taqwā consistente en la firmeza sobre la confirmación; y la tercera taqwā, la taqwā consistente en el iḥsān y en acercarse mediante las obras supererogatorias.
La octava:
Su dicho —Exaltado sea—: “luego temen (a Dios) y hacen el bien. Y Dios ama a los bienhechores” es prueba de que el temeroso de Dios que hace el bien es superior al temeroso de Dios creyente que obra rectamente; lo ha favorecido con la recompensa del iḥsān.
La novena:
Qudāma ibn Maẓ‘ūn al-Ǧumaḥī, de los Compañeros —Dios esté complacido con ellos—, interpretó esta aleya (de cierto modo). Fue de quienes emigraron a la tierra de Abisinia con sus dos hermanos ‘Uṯmān y ‘Abd Allāh; luego emigró a Medina, presenció Badr, y vivió largo tiempo
[5942] Era cuñado
[5943] de ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb, tío materno de ‘Abd Allāh y Ḥafṣa. ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb lo nombró gobernador de Baréin, luego lo destituyó por el testimonio de al-Ǧārūd —señor de ‘Abd al-Qays— contra él por beber vino.
Al-Dāraquṭnī transmitió, diciendo:
Nos narró Abū al-Ḥasan ‘Alī ibn Muḥammad al-Miṣrī; nos narró Yaḥyā ibn Ayyūb al-‘Allāf; me narró Sa‘īd ibn ‘Ufayr; me narró Yaḥyā ibn Fulayḥ ibn Sulaymān, quien dijo: me narró Ṯawr ibn Zayd, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās: que a los bebedores se les golpeaba en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— con las manos, las sandalias y los bastones, hasta que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— falleció. En el califato de Abū Bakr eran más que en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; Abū Bakr los azotaba con cuarenta hasta que falleció. Luego ‘Umar, después de él, los azotaba igualmente con cuarenta, hasta que le fue traído un hombre de los primeros emigrados que había bebido, y ordenó que se le azotara.
Dijo: “¿Por qué me azotas? ¡Entre tú y yo está el Libro de Dios!”. ‘Umar dijo: “¿Y en qué parte del Libro de Dios encuentras que no deba azotarte?”.
Le dijo: “Porque Dios —Exaltado sea— dice en Su Libro: ‘No hay culpa para quienes creen y obran rectamente por lo que hayan consumido’, la aleya. Yo soy de quienes creen y obran rectamente; luego temen (a Dios) y creen; luego temen (a Dios) y hacen el bien: estuve con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en Badr, Uḥud, al-Jandaq y en todas las campañas
[5944]”.
‘Umar dijo: “¿No le respondéis a lo que dice?”.
Ibn ‘Abbās dijo: “Estas aleyas descendieron como excusa para quienes ya pasaron y como prueba contra la gente; porque Dios —Exaltado sea— dice: ‘¡Oh, quienes creéis! Ciertamente el vino y el juego de azar…’, la aleya”; luego recitó hasta completar la otra aleya. “Si es de quienes creen y obran rectamente, la aleya, entonces Dios le ha prohibido beber vino”.
‘Umar dijo: “Has dicho verdad. ¿Qué opináis?”.
‘Alī —Dios esté complacido con él— dijo: “Si bebe, se embriaga; si se embriaga, delira; y si delira, calumnia; y al calumniador le corresponden ochenta azotes”. Entonces ‘Umar ordenó que se le azotara con ochenta.
Al-Ḥumaydī mencionó, de Abū Bakr al-Barqānī
[5945], de Ibn ‘Abbās, que dijo: Cuando al-Ǧārūd llegó de Baréin, dijo: “¡Príncipe de los creyentes! Qudāma ibn Maẓ‘ūn ha bebido un embriagante, y si veo un derecho de entre los derechos de Dios, me incumbe elevarlo a ti”.
‘Umar dijo: “¿Quién atestigua lo que dices?”.
Dijo: “Abū Hurayra”.
‘Umar llamó a Abū Hurayra y dijo: “¿Sobre qué atestiguas, Abū Hurayra?”.
Dijo: “No lo vi cuando bebía, pero lo vi embriagado, vomitando”.
‘Umar dijo: “Has incurrido en afectación en el testimonio
[5946]”.
Luego ‘Umar escribió a Qudāma, estando este en Baréin, ordenándole acudir ante él. Cuando Qudāma llegó y al-Ǧārūd estaba en Medina, al-Ǧārūd habló con ‘Umar y dijo: “Aplica sobre este el Libro de Dios”.
‘Umar dijo a al-Ǧārūd: “¿Eres testigo o litigante?”.
Dijo al-Ǧārūd: “Soy testigo”.
Dijo: “Ya habías cumplido con el testimonio”.
Luego dijo a ‘Umar: “Te conjuro por Dios”. ‘Umar dijo: “¡Por Dios!, o dominas tu lengua o te trataré mal”.
Al-Ǧārūd dijo: “¡Por Dios!, eso no es lo justo: que beba el hijo de tu tío y me trates mal”. ‘Umar lo amenazó.
Abū Hurayra, sentado, dijo: “¡Príncipe de los creyentes! Si dudas de nuestro testimonio, pregunta a la hija de al-Walīd, la esposa de Ibn Maẓ‘ūn”.
‘Umar envió a llamar a Hind, conjurándola por Dios, y Hind sostuvo el testimonio contra su esposo.
‘Umar dijo: “Qudāma, voy a azotarte”.
Qudāma dijo: “¡Por Dios! Si yo hubiera bebido —como dicen—, no te sería lícito azotarme, ‘Umar”.
Dijo: “¿Y por qué, Qudāma?”.
Dijo: “Porque Dios —Glorificado sea— dice: ‘No hay culpa para quienes creen y obran rectamente por lo que hayan consumido’, la aleya, hasta ‘los bienhechores’”.
‘Umar dijo: “Has errado en la interpretación, Qudāma: cuando temes a Dios, evitas lo que Dios ha prohibido”.
Luego ‘Umar se volvió hacia la gente y dijo: “¿Qué opináis sobre azotar a Qudāma?”.
La gente dijo: “No vemos que lo azotes mientras esté enfermo
[5947]”.
‘Umar guardó silencio sobre azotarlo. Luego, una mañana, dijo a sus compañeros: “¿Qué opináis sobre azotar a Qudāma?”.
Dijeron: “No vemos que lo azotes mientras esté enfermo”.
‘Umar dijo: “¡Por Dios!, que se encuentre con Dios bajo el látigo me es más querido que encontrarme con Dios teniéndolo yo sobre mi cuello. ¡Por Dios, lo azotaré! Traedme un látigo”.
Su liberto Aslam le trajo un látigo fino, pequeño. ‘Umar lo tomó, lo pasó por su mano y dijo a Aslam: “Te ha tomado la daqarāra
[5948] de tu gente: traedme otro látigo distinto de este”.
Dijo: Aslam le trajo un látigo completo. ‘Umar ordenó traer a Qudāma y lo azotó. Qudāma se enemistó con ‘Umar y lo evitó.
Luego realizaron la peregrinación, y Qudāma se mantuvo apartado de ‘Umar hasta que regresaron de su ḥaǧǧ. ‘Umar se detuvo en al-Suqyā
[5949] y durmió allí. Cuando ‘Umar despertó, dijo: “Apresuraos a traerme a Qudāma; id y traédmelo”.
“¡Por Dios!, he visto en sueños que vino a mí alguien y dijo: ‘Reconcíliate con Qudāma, pues es tu hermano’”.
Cuando fueron a Qudāma, este rehusó acudir. ‘Umar ordenó que arrastraran a Qudāma hasta él; entonces ‘Umar le habló y pidió perdón por él, y fue esa la primera reconciliación entre ambos.
Dijo Ayyūb ibn Abī Tamīma: Nadie de la gente de Badr fue castigado con el ḥadd por el vino sino él.
Dijo Ibn al-‘Arabī:
Esto te indica la interpretación de la aleya, y lo que se mencionó en ello de Ibn ‘Abbās en el ḥadiz de al-Dāraquṭnī, y de ‘Umar en el ḥadiz de al-Barqānī —y es auténtico—. Su explicación es que, si quien bebiera vino y temiera a Dios en lo demás no fuera castigado por el vino, entonces nadie sería castigado por el vino; y esta sería una de las interpretaciones más corruptas. Se le ocultó a Qudāma, y lo comprendió quien Dios favoreció, como ‘Umar e Ibn ‘Abbās —Dios esté complacido con ambos—.
Dijo el poeta:
«Y, ciertamente, algo ilícito: no veo al tiempo llorar *** por su pena
[5950], sino que lloro por ‘Umar»
Y se transmitió de ‘Alī —Dios esté complacido con él—
[5951] que unas gentes bebieron en al-Šām y dijeron: “Nos es lícito”, e interpretaron esta aleya; entonces ‘Alī y ‘Umar acordaron unánimemente que se les pidiera arrepentimiento: si se arrepentían, (bien), y si no, se les mataría. Lo mencionó al-Kiyā al-Ṭabarī.
Notas y Referencias
[5931] Es decir, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
[5932] Al-faḍīḫ: bebida que se elabora únicamente con dátiles verdes machacados, sin que el fuego la toque; y “machacado” es “aplastado”.
[5933] Véase t. 2, p. 157.
[5934] De ب y ج y و y ك.
[5935] De ك.
[5936] Véase t. 10, p. 127.
[5937] Waǧra: lugar entre La Meca y Basora. Dice el poeta: está en ayuno respecto de él, no lo prueba. Y se transmitió en Lisān ("no prueba el agua"), y dijo: eso es porque el avestruz no acude al agua ni la prueba. Y antes de ello: «En cuanto a Banū ‘Āmir en al-Nisār, criadores nos encontraron, y fueron avestruces».
[5938] Véase t. 3, p. 252.
[5939] Véase t. 7, p. 195.
[5940] En ع: “sus vidas”.
[5941] Quizá la opinión de Ibn Ǧarīr sea la cuarta.
[5942] ‘Ummira: vivió largo tiempo.
[5943] Al-ḫatan (con vocalización): el yerno; o todo pariente por parte de la mujer, como el padre y el hermano.
[5944] De ع.
[5945] Al-Barqānī (con la bā’ abierta y la rā’ en sukūn): esta nisba se refiere a una aldea que estaba en los alrededores de Jwārazm; quedó arruinada y pasó a ser una granja. (Al-Ansāb) de al-Sam‘ānī.
[5946] Tanṭa‘a en el habla: profundizó en exceso y exageró.
[5947] Waǧa‘: enfermo.
[5948] Al-daqarāra (singular de al-daqārīr): son falsedades y malas costumbres. Quiso decir: la mala costumbre —la costumbre de tu gente—, que es apartarse de la verdad y obrar con falsedad, te ha dominado y se te ha presentado, y has obrado conforme a ella. Y Aslam era un esclavo de Java.
[5949] Al-Suqyā (con ḍamma): lugar entre Medina y Wādī al-Ṣafrā’.
[5950] Al-šaǧw: la preocupación y la tristeza.
[5951] De ع.