5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 58

Versículo (Español)

[5:58] Cuando ustedes convocan a la oración, ellos se burlan y la toman a broma, porque son gente que no razona.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y cuando llamáis a la oración, la toman a burla y juego. Eso es porque son gente que no razona} (58) فيه اثنتا عشرة مسألة :

الأولى : Dijo al-Kalbī: cuando el almuecín hacía la llamada y los musulmanes se levantaban para la oración, los judíos decían: «Se han levantado; ¡que no se levanten!», y se reían cuando los musulmanes se inclinaban y se postraban. Y decían respecto del adhān: «Has innovado algo que no habíamos oído en lo pasado de las comunidades; ¿de dónde sacas un griterío como el rebuzno de los asnos? ¡Qué voz tan fea, y qué asunto tan repugnante!». Y se dijo: que, cuando el almuecín llamaba a la oración, se reían entre ellos y se hacían señas con los ojos por vía de necedad y libertinaje, para embrutecer y ahuyentar a la gente de ella y de quien llama a ella. Y se dijo: que consideraban al que llama a ella como a un jugador que se mofa de su práctica, por ignorancia de su rango; entonces descendió esta aleya, y descendió Su dicho —glorificado sea—: «Y ¿quién es mejor en palabra que quien llama a Dios y obra rectamente [5725]» [Fussilat: 33]. El “llamamiento” (an-nidā’) es la invitación elevando la voz; y puede pronunciarse con ḍamma, como ad-du‘ā’ y ar-rughā’. “Le llamó” (nādāhu) es “le llamó a voces”. “Se llamaron” (tanādaw) es “se llamaron unos a otros”. Y “se llamaron” (tanādaw) también: “se sentaron en el club (an-nādī)”, y “le llamó” es “se sentó con él en el club”. En el Libro de Dios —altísimo sea— no hay mención del adhān sino en esta aleya; en cuanto a que se menciona en el viernes, es de modo particular.

الثانية : Dijeron los sabios: no hubo adhān en La Meca antes de la Hégira; más bien se llamaba: «La oración, en congregación». Cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— emigró y la qibla fue orientada hacia la Ka‘ba, ordenó el adhān, y permaneció «La oración, en congregación» para cuando sobreviene algún asunto. Al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le preocupó el asunto del adhān hasta que se le mostró a ‘Abd Allāh ibn Zayd, a ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb y a Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq —Dios esté complacido con ellos—. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— había oído el adhān la noche del Isrā’ en el cielo. Y en cuanto a la visión de ‘Abd Allāh ibn Zayd al-Jazraŷī al-Anṣārī y de ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con ambos—, es célebre: que ‘Abd Allāh ibn Zayd informó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— de ello de noche, yendo a su puerta con ello; y que ‘Umar —Dios esté complacido con él— dijo: «Cuando amanezca informaré al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—». Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó a Bilāl y éste hizo el adhān para la oración, el adhān de la gente hoy. Bilāl añadió en el alba: «La oración es mejor que el sueño», y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo aprobó, y no estaba en lo que se mostró al anṣārī; lo mencionó Ibn Sa‘d de Ibn ‘Umar. Y ad-Dāraquṭnī —Dios tenga misericordia de él— mencionó que a aṣ-Ṣiddīq —Dios esté complacido con él— se le mostró el adhān, y que informó de ello al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó a Bilāl antes de que se lo informara el anṣārī; lo mencionó en su libro «al-Mudabbaŷ», en el ḥadīṯ del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— de Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq y el ḥadīṯ de Abū Bakr de él.

الثالثة : Los sabios discreparon sobre la obligatoriedad del adhān y la iqāma. En cuanto a Mālik y sus compañeros, el adhān, según ellos, sólo es obligatorio en las mezquitas para las congregaciones donde se reúne la gente; Mālik lo explicitó en su Muwaṭṭa’.

Los tardíos de sus compañeros discreparon en dos opiniones: una: que es una sunna confirmada, obligatoria por suficiencia (farḍ kifāya) en la ciudad y en lo que corre el curso de la ciudad de entre las aldeas. Y algunos de ellos dijeron: es una obligación por suficiencia. Asimismo discreparon los compañeros de aš-Šāfi‘ī. Aṭ-Ṭabarī transmitió de Mālik que dijo: si la gente de una ciudad deja el adhān deliberadamente, repiten la oración. Dijo Abū ‘Umar: no conozco discrepancia en la obligatoriedad del adhān, en conjunto, para la gente de la ciudad; porque el adhān es la señal indicadora que distingue entre la Morada del Islam y la Morada de la incredulidad. Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando enviaba una expedición, les decía: «Si oís el adhān, deteneos y absteneos; y si no oís el adhān, atacad —o dijo— lanzad la incursión». Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— atacaba cuando despuntaba el alba; si oía el adhān, se detenía; y si no, atacaba… el ḥadīṯ. Y dijeron ‘Aṭā’, Muŷāhid, al-Awzā‘ī y Dāwūd: el adhān es obligatorio, y no dijeron “por suficiencia”. Dijo aṭ-Ṭabarī: el adhān es sunna y no es obligatorio. Y se mencionó de Ašhab, de Mālik: si un viajero deja el adhān deliberadamente, debe repetir la oración. Y los kufíes reprobaron que el viajero rece sin adhān ni iqāma. Dijeron: en cuanto al residente de la ciudad, se le recomienda que haga el adhān y la iqāma; y si se contenta [5728] con el adhān de la gente y su iqāma, le basta. Y dijo aṯ-Ṯawrī: la iqāma le basta en lugar del adhān en el viaje; y si quieres, haces adhān e iqāma. Y dijo Aḥmad ibn Ḥanbal: el viajero hace el adhān, conforme al ḥadīṯ de Mālik ibn al-Ḥuwayriṯ. Y dijo Dāwūd: el adhān es obligatorio para todo viajero en su ámbito particular, y también la iqāma; por la palabra del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a Mālik ibn al-Ḥuwayriṯ y a su compañero: «Si estáis de viaje, haced el adhān y la iqāma, y que os dirija el mayor de vosotros». Lo transmitió al-Buẖārī, y es la opinión de la gente del literalismo. Dijo Ibn al-Mundhir: está establecido que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a Mālik ibn al-Ḥuwayriṯ y a un primo suyo: «Si viajáis, haced el adhān y la iqāma, y que os dirija el mayor de vosotros». Dijo Ibn al-Mundhir: así pues, el adhān y la iqāma son obligatorios para toda congregación, en residencia y en viaje; porque el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó el adhān, y su orden implica obligatoriedad [5730] Dijo Abū ‘Umar: aš-Šāfi‘ī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros, aṯ-Ṯawrī, Aḥmad, Isḥāq, Abū Ṯawr y aṭ-Ṭabarī coincidieron en que, si el viajero deja el adhān deliberadamente o por olvido, su oración es válida; y lo mismo si deja la iqāma según ellos; y son más severos en reprobar que se deje la iqāma [5731] Aš-Šāfi‘ī argumentó que el adhān no es obligatorio y no es [5732] un pilar de la oración, por la caída del adhān para el individuo cuando se juntan en ‘Arafa y Muzdalifa. Y el resultado de la doctrina de Mālik sobre el adhān en el viaje es como la de aš-Šāfi‘ī, sin diferencia.

الرابعة : Mālik y aš-Šāfi‘ī y sus compañeros coincidieron en que el adhān es de dos en dos y la iqāma de una en una, salvo que aš-Šāfi‘ī hace cuádruple el primer takbīr; y esto está preservado en las transmisiones de los fidedignos en el ḥadīṯ de Abū Maḥḏūra [5733] y en el ḥadīṯ de ‘Abd Allāh ibn Zayd. Dijo: es un añadido que debe aceptarse. Aš-Šāfi‘ī sostuvo que el adhān de la gente de La Meca no dejó de estar así en la familia de Abū Maḥḏūra hasta su tiempo y época. Dijeron sus compañeros: así es también ahora entre ellos. Y lo que sostuvo Mālik se halla asimismo en ḥadīṯes auténticos sobre el adhān de Abū Maḥḏūra y el adhān de ‘Abd Allāh ibn Zayd; y la práctica en Medina entre ellos es conforme a ello en la familia de Sa‘d al-Quraẓī hasta su tiempo. Mālik y aš-Šāfi‘ī coincidieron en el tarŷī‘ del adhān: es el retorno del almuecín cuando dice: «Testifico que no hay divinidad sino Dios» dos veces, «testifico que Muḥammad es el Mensajero de Dios» dos veces; luego vuelve y prolonga su voz con toda su fuerza. No hay discrepancia entre Mālik y aš-Šāfi‘ī en la iqāma salvo en su dicho: «قد قامت الصلاة»; pues Mālik lo dice una vez y aš-Šāfi‘ī dos veces. La mayoría de los sabios está con lo que dijo aš-Šāfi‘ī, y así vinieron los relatos. Y dijo Abū Ḥanīfa y sus compañeros, aṯ-Ṯawrī y al-Ḥasan ibn Ḥayy: el adhān y la iqāma, ambos, son de dos en dos; y el takbīr, según ellos, al inicio del adhān y de la iqāma, «Allāhu akbar», cuatro veces; y no hay tarŷī‘ según ellos en el adhān. Su prueba para ello es el ḥadīṯ de ‘Abd ar-Raḥmān ibn Abī Laylā, que dijo: nos contaron los compañeros de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— que ‘Abd Allāh ibn Zayd vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: «¡Mensajero de Dios! Vi en sueños como si un hombre se levantara, llevando dos mantos verdes, sobre el tronco [5734] de un muro; hizo el adhān de dos en dos e hizo la iqāma de dos en dos, y se sentó entre ambos una sentada». Bilāl oyó eso, se levantó, hizo el adhān de dos en dos, se sentó una sentada e hizo la iqāma de dos en dos. Lo transmitió al-A‘maš y otros, de ‘Umar ibn Murra, de Ibn Abī Laylā. Y es la opinión de un grupo de los tābi‘ūn y de los juristas de Iraq. Dijo Abū Isḥāq as-Sabī‘ī: los compañeros de ‘Alī y de ‘Abd Allāh hacían pares el adhān y la iqāma. Así, este adhān de los kufíes es heredado entre ellos, con práctica siglo tras siglo, como lo heredan los ḥiŷāzíes: su adhān es el cuádruple del takbīr, como los mequíes; luego el testimonio de que no hay divinidad sino Dios una sola vez, y «testifico que Muḥammad es el Mensajero de Dios» una sola vez; luego «venid a la oración» una vez, luego «venid al éxito» una vez; luego el almuecín vuelve y prolonga su voz y dice: «testifico que no hay divinidad sino Dios» —todo el adhān— dos veces dos veces hasta el final. Dijo Abū ‘Umar: Aḥmad ibn Ḥanbal, Isḥāq ibn Rāhawayh, Dāwūd ibn ‘Alī y Muḥammad ibn Ŷarīr aṭ-Ṭabarī fueron a la licitud de decir conforme a todo lo transmitido del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y lo llevaron a la permisión y a la opción. Dijeron: todo ello es lícito, porque está establecido del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— todo ello, y lo practicaron sus compañeros. Quien quiera dice: «Allāhu akbar» dos veces al inicio del adhān; y quien quiera lo dice cuatro; y quien quiera hace tarŷī‘ en su adhān; y quien quiera no lo hace; y quien quiera hace doble la iqāma; y quien quiera la hace simple [5735]; salvo su dicho: «قد قامت الصلاة», pues eso es dos veces dos veces en todo caso.

الخامسة : Discreparon sobre el taṯwīb en la oración del alba —y es el dicho del almuecín: «La oración es mejor que el sueño»—. Mālik, aṯ-Ṯawrī y al-Layṯ dijeron: el almuecín lo dice en la oración del alba, después de su dicho «venid al éxito» dos veces: «la oración es mejor que el sueño» dos veces. Y es la opinión de aš-Šāfi‘ī en Iraq. Y dijo en Egipto: no lo dice. Y dijo Abū Ḥanīfa y sus compañeros: si quiere, lo dice tras terminar el adhān; y se transmitió de ellos que eso está dentro del propio adhān, y así está la gente en el adhān del faŷr. Dijo Abū ‘Umar: se transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, por el ḥadīṯ de Abū Maḥḏūra, que le ordenó decir en el adhān del alba: «la oración es mejor que el sueño». Y se transmitió de él también por el ḥadīṯ de ‘Abd Allāh ibn Zayd. Y se transmitió de Anas que dijo: es de la sunna que se diga en el faŷr: «la oración es mejor que el sueño». Y se transmitió de Ibn ‘Umar que lo decía. En cuanto a la palabra de Mālik en el «Muwaṭṭa’», que le llegó que el almuecín vino a ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb para llamarle a la oración del alba y lo encontró dormido, y dijo: «la oración es mejor que el sueño», y ‘Umar le ordenó [5736] que la pusiera en el llamamiento del alba: no sé que esto se haya transmitido de ‘Umar por una vía con la que se argumente y cuya autenticidad se conozca; pues en ello sólo hay el ḥadīṯ de Hišām ibn ‘Urwa, de un hombre llamado «Ismā‘īl», y no lo conozco. Ibn Abī Šayba mencionó: nos narró ‘Abda ibn Sulaymān, de Hišām ibn ‘Urwa, de un hombre llamado «Ismā‘īl», que dijo: el almuecín vino a llamar a ‘Umar a la oración del alba y dijo: «la oración es mejor que el sueño». A ‘Umar le agradó y dijo al almuecín: «afírmala en tu adhān». Dijo Abū ‘Umar: el sentido, a mi juicio, es que le dijo: el llamamiento del alba es el lugar para decirla, no aquí; como si hubiera reprobado que de él saliera un llamamiento aparte a la puerta del emir, como lo innovaron después los emires. Dijo Abū ‘Umar: sólo me llevó a esta interpretación —aunque lo aparente del relato sea lo contrario— el hecho de que el taṯwīb en la oración del alba es más conocido entre los sabios y el común que para pensar de ‘Umar —Dios esté complacido con él— que ignoró algo [5737] de la sunna del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y lo ordenó a sus almuecines: en Medina, a Bilāl; y en La Meca, a Abū Maḥḏūra. Está preservado y es conocido en el adhān de Bilāl y en el adhān de Abū Maḥḏūra en la oración [5738] del alba para el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, célebre entre los sabios. Waki‘ transmitió de Sufyān, de ‘Imrān ibn Muslim, de Suwayd ibn Ġafala, que éste envió a su almuecín: cuando llegues a «venid al éxito», di: «la oración es mejor que el sueño», pues es el adhān de Bilāl. Y es sabido que Bilāl no hizo jamás el adhān para ‘Umar, ni lo oyó después del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— sino una vez en Šām cuando entró en ella.

السادسة : Los sabios coincidieron en que es de la sunna no hacer el adhān para la oración sino después de la entrada de su tiempo, salvo el alba: pues se hace el adhān antes de la salida del alba según Mālik, aš-Šāfi‘ī, Aḥmad, Isḥāq y Abū Ṯawr. Su prueba es la palabra del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Bilāl hace el adhān de noche; comed y bebed hasta que llame Ibn Umm Maktūm». Y dijo Abū Ḥanīfa, aṯ-Ṯawrī y Muḥammad ibn al-Ḥasan: no se hace el adhān para el alba hasta que entra su tiempo, por la palabra del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a Mālik ibn al-Ḥuwayriṯ y a su compañero: «Cuando llegue la oración, haced el adhān, luego la iqāma, y que os dirija el mayor de vosotros», y por analogía con las demás oraciones. Y un grupo de la gente del ḥadīṯ dijo: si la mezquita tiene dos almuecines, uno hace el adhān antes de la salida del alba, y el otro después de la salida del alba.

السابعة : Discreparon sobre que el almuecín haga el adhān y otro haga la iqāma. Mālik, Abū Ḥanīfa y sus compañeros fueron a que no hay inconveniente en ello, por el ḥadīṯ de Muḥammad ibn ‘Abd Allāh ibn Zayd, de su padre: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le ordenó, cuando vio el llamamiento en sueños, que se lo transmitiera a Bilāl; luego ordenó a ‘Abd Allāh ibn Zayd que hiciera la iqāma. Y aṯ-Ṯawrī, al-Layṯ y aš-Šāfi‘ī dijeron: quien hace el adhān es quien hace la iqāma, por el ḥadīṯ de ‘Abd ar-Raḥmān ibn Ziyād ibn An‘am, de Ziyād ibn Nu‘aym, de Ziyād [5739] ibn al-Ḥāriṯ aṣ-Ṣadā’ī, que dijo: vine al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; cuando fue el primer alba, me ordenó y yo hice el adhān; luego se dispuso a la oración y vino Bilāl para hacer la iqāma. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «El hermano de Ṣadā’ ha hecho el adhān; y quien hace el adhān es quien hace la iqāma». Dijo Abū ‘Umar: ‘Abd ar-Raḥmān ibn Ziyād es al-Ifrīqī; la mayoría lo debilita, y nadie transmite este ḥadīṯ sino él. El primero es mejor en cadena, si Dios quiere. Y si el ḥadīṯ del Ifrīqī es auténtico, entonces entre la gente de conocimiento hay quien lo considera fiable y lo elogia; por tanto, actuar conforme a él es más apropiado, porque es un texto explícito en el lugar de la discrepancia, y es posterior al relato de ‘Abd Allāh ibn Zayd con Bilāl; y lo último de la orden del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— es más digno de seguirse. Con todo, yo considero recomendable que, si el almuecín es uno solo y fijo, se encargue de la iqāma; y si la hace otro, la oración es válida por consenso. Y alabado sea Dios.

الثامنة : La norma del almuecín es que se tome su tiempo en su adhān y no lo cante con melodía [5740], como hacen hoy muchos ignorantes; más aún: muchos de la chusma y del vulgo lo han sacado del límite del canto, y vuelven en él con repeticiones, y multiplican los cortes hasta que no se entiende lo que dice ni con qué arremete. Ad-Dāraquṭnī transmitió, por el ḥadīṯ de Ibn Ŷurayŷ, de ‘Aṭā’, de Ibn ‘Abbās, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— tenía un almuecín que cantaba con melodía; y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «El adhān es fácil y tolerante; si tu adhān es fácil y tolerante, si no, no hagas el adhān». Y se orienta hacia la qibla en su adhān según el conjunto de los sabios [5741], y gira su cabeza a derecha e izquierda en «venid a la oración, venid al éxito» según muchos de la gente de conocimiento. Dijo Aḥmad: no gira salvo que esté en un alminar y quiera que la gente oiga; e Isḥāq dijo lo mismo. Y lo mejor es que esté en estado de ablución.

التاسعة : Se recomienda a quien oye el adhān que lo repita hasta el final de los dos testimonios; y si lo completa, es válido, por el ḥadīṯ de Abū Sa‘īd [5742] Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim, de ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando el almuecín dice: “Allāhu akbar, Allāhu akbar”, y uno de vosotros dice: “Allāhu akbar”; luego dice: “testifico que no hay divinidad sino Dios”, dice: “testifico que no hay divinidad sino Dios”; luego dice: “testifico que Muḥammad es el Mensajero de Dios”, dice: “testifico que Muḥammad es el Mensajero de Dios”; luego dice: “venid a la oración”, dice: “no hay fuerza ni poder sino en Dios”; luego dice: “venid al éxito”, dice: “no hay fuerza ni poder sino en Dios”; luego dice: “Allāhu akbar, Allāhu akbar”, dice: “Allāhu akbar, Allāhu akbar”; luego dice: “no hay divinidad sino Dios”, dice: “no hay divinidad sino Dios” desde su corazón, entrará en el Paraíso». Y en él, de Sa‘d ibn Abī Waqqāṣ, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Quien diga cuando oye al almuecín: “testifico que no hay divinidad sino Dios, Único, sin asociado, y que Muḥammad es Su siervo y Su Mensajero; me complazco con Dios como Señor, con Muḥammad como Mensajero y con el Islam como religión”, se le perdonará lo anterior de su pecado».

العاشرة : En cuanto al mérito del adhān y del almuecín, han venido también sobre ello relatos auténticos. Entre ellos, lo que Muslim transmitió de Abū Hurayra: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando se llama a la oración, el demonio da la espalda, con ventosidades, hasta no oír el adhān»… el ḥadīṯ. Y te basta con que es el emblema del Islam y un signo de la fe, como se ha adelantado. En cuanto al almuecín, Muslim transmitió de Mu‘āwiya, que dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Los almuecines serán los de cuellos más largos el Día de la Resurrección». Esto es una alusión a la seguridad frente al espanto de ese día. Y Dios sabe más. Los árabes usan la perífrasis de “cuello largo” para los nobles y señores del pueblo, como dijo uno de ellos [5743]: «… de largos… los tendones del cuello y el cabello».

Y en el Muwaṭṭa’, de Abū Sa‘īd al-Ḫudrī: oyó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «No oye el alcance de la voz del almuecín ni yinn, ni humano, ni cosa alguna, sin que testifique por él el Día de la Resurrección». Y en las Sunan de Ibn Māŷa, de Ibn ‘Abbās, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien haga el adhān buscando recompensa durante siete años, se le escribirá una absolución del Fuego». Y en él, de Ibn ‘Umar: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien haga el adhān durante doce años, el Paraíso se le hará obligatorio; y se le escriben por su adhān cada día sesenta buenas obras, y por cada iqāma treinta buenas obras». Dijo Abū Ḥātim: esta cadena es reprobable, y el ḥadīṯ es auténtico. Y de ‘Uṯmān ibn Abī al-‘Āṣ, que dijo: lo último que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— me encomendó fue: «que no tome un almuecín que reciba por su adhān un salario». Ḥadīṯ firme.

الحادية عشرة : Discreparon sobre tomar remuneración por el adhān. Lo reprobó al-Qāsim [5745] ibn ‘Abd ar-Raḥmān y la gente de la opinión; y Mālik lo permitió, y dijo: no hay inconveniente. Y dijo al-Awzā‘ī: eso es reprobable; y no hay inconveniente en tomar una asignación, aparte de ello, del Bayt al-Māl. Y dijo aš-Šāfi‘ī: no se asigna al almuecín sino del quinto del quinto, la parte del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijo Ibn al-Mundhir: no es lícito tomar remuneración por el adhān. Nuestros sabios han argumentado a favor de tomar remuneración con el ḥadīṯ de Abū Maḥḏūra, y en ello hay consideración. Lo transmitieron an-Nasā’ī, Ibn Māŷa y otros. Dijo: salí con un grupo; estábamos en parte del camino, y el almuecín del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hizo el adhān para la oración junto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Oímos la voz del almuecín y nosotros nos apartábamos de él [5746], y gritamos imitándolo, burlándonos de él. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo oyó y envió a unos hombres hacia nosotros; nos sentaron ante él y dijo: «¿Cuál de vosotros es aquel cuya voz oí elevarse?». Señaló a todos los del grupo, y dijeron verdad. Los envió a todos y me retuvo a mí, y me dijo: «Levántate y haz el adhān». Me levanté, y no había nada más odioso para mí que el asunto del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ni que lo que me ordenaba. Me puse de pie ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— me dictó el adhān él mismo, y dijo: «Di: Allāhu akbar, Allāhu akbar, Allāhu akbar, Allāhu akbar; testifico que no hay divinidad sino Dios, testifico que no hay divinidad sino Dios; testifico que Muḥammad es el Mensajero de Dios, testifico que Muḥammad es el Mensajero de Dios». Luego me dijo: «Eleva y prolonga tu voz: testifico que no hay divinidad sino Dios; testifico que Muḥammad es el Mensajero de Dios; testifico que Muḥammad es el Mensajero de Dios; venid a la oración, venid a la oración; venid al éxito, venid al éxito; Allāhu akbar, Allāhu akbar; no hay divinidad sino Dios». Luego me llamó cuando terminé el adhān y me dio una bolsa en la que había algo de plata. Luego puso su mano sobre el copete de Abū Maḥḏūra, luego la pasó por su rostro, luego por su pecho [5748], luego por su hígado, hasta que la mano del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— llegó al ombligo de Abū Maḥḏūra. Luego el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Que Dios te bendiga y te bendiga». Dije: «¡Mensajero de Dios! Ordéname el adhān en La Meca». Dijo: «Te lo he ordenado». Entonces se fue todo lo que había en mí de aversión hacia el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y todo ello se tornó amor por el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Llegué a ‘Attāb ibn Asīd, el gobernador del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en La Meca, e hice el adhān con él para la oración por orden del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Es la formulación de Ibn Māŷa.

الثانية عشرة : Su dicho —altísimo sea—: «ذلك بأنهم قوم لا يعقلون»; es decir: que están en la condición de quien no tiene razón que le impida las vilezas. Se transmitió que un hombre de los cristianos, que estaba en Medina, cuando oía al almuecín decir: «testifico que Muḥammad es el Mensajero de Dios», decía: «¡Que se queme el mentiroso!». Entonces cayó en su casa una chispa de fuego mientras dormía; se prendió a la casa, la quemó y quemó con ella a ese incrédulo. Fue una lección para las criaturas: «y la calamidad está ligada al habla». Y solían ser tolerados con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hasta que pedían la apertura; después de eso, no se les demoraba. Lo mencionó Ibn al-‘Arabī.

[5725] :راجع ج 15 ص 359. [5726] :في ز: بقيت. [5727] :من ع. [5728] :من ع. [5729] :في ع: اجتزى. [5730] :في ج، ك، ع، ز، على الفرض. [5731] :من ج، ع. [5732] :من ك. [5733] :هو: أبو محذورة سمرة بن معير، مؤذن النبي صلى الله عليه وسلم، وكان أحسن الناس أذانا وأنداهم صوتا. [5734] :الجذم (بكسر الجيم وسكون الدال): الأصل؛ أراد بقية حائط أو قطعة من حائط. وفي ع: حرم. [5735] :كذا في الأصول. [5736] :الزيادة عن موطأ مالك. [5737] :من ع. [5738] :كذا في ك و ز و ج وع. وفي ا، ل: أذان. [5739] :بالأصل، "عبد الله بن الحرث الصدائي". وهو خطأ والتصويب عن كتب المصطلح والترمذي في سند هذا الحديث. [5740] :التطريب مد الصوت وتحسينه. [5741] :في ع و هـ: جماعة العلماء. [5742] :الظاهر حديث ابن عمر لأنه صح عنه: "إذا سمعتم المؤذن فقولوا مثل ما يقول" الحديث في مسلم والترمذي والنسائي وأبي داود وأحمد. [5743] :قيل: هو لليلى الأخيلية، ويروى للشمردل بن شريك اليربوعي، وهو عجز بيت وصدره: (يشبهون ملوكا في تجلتهم، - ويروى- يشبهون سيوفا في صرائمهم). والنضى ما بين الرأس والكاهل من العنق. واللمة (بالكسر): الشعر المجاوز شحمه الأذن، فإذا بلغت المنكبين فهي جمة. قال في "اللسان": والصحيح (والأمم) جمع أمة وهي القامة، لأن الكهول لا تمدح بطول اللمم إنما تمدح به النساء والأحداث. [5744] :رواية اللسان: وطول أنضبة. [5745] :في ع و ك: القاسم بن محمد. [5746] :متنكبون: اسم فاعل من تنكب عنه أي عدل عنه، أي معرضون متجنبون. وفي ج: متنكرون. [5747] :من ج و ك و ز وع. [5748] :في ج و ك و ع: بين.

Notas y Referencias

[5725] Véase t. 15, p. 359.

[5726] En Z: «permaneció».

[5727] De ‘A.

[5728] De ‘A.

[5729] En ‘A: «اجتزى».

[5730] En Ŷ, K, ‘A, Z: «sobre la obligatoriedad».

[5731] De Ŷ, ‘A.

[5732] De K.

[5733] Es: Abū Maḥḏūra, Samura ibn Mu‘ayr, almuecín del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; era el mejor de la gente en adhān y el de voz más sonora.

[5734] Al-ŷaḏm (con ŷīm en kasra y dāl en sukūn): el origen; quiso decir el resto de un muro o un trozo de muro. En ‘A: «ḥaram».

[5735] Así en los ejemplares base.

[5736] El añadido procede del Muwaṭṭa’ de Mālik.

[5737] De ‘A.

[5738] Así en K, Z, Ŷ, y ‘A. En A, L: «adhān».

[5739] En el original: «‘Abd Allāh ibn al-Ḥāriṯ aṣ-Ṣadā’ī». Es un error; la corrección se toma de los libros de terminología y de at-Tirmiḏī en la cadena de este ḥadīṯ.

[5740] At-taṭrīb: prolongar la voz y embellecerla.

[5741] En ‘A y H: «el conjunto de los sabios».

[5742] Lo aparente es que se trata del ḥadīṯ de Ibn ‘Umar, pues está auténticamente transmitido de él: «Cuando oigáis al almuecín, decid lo mismo que dice», el ḥadīṯ en Muslim, at-Tirmiḏī, an-Nasā’ī, Abū Dāwūd y Aḥmad.

[5743] Se dijo: es de Laylā al-Aḫīliyya; y se transmite también de aš-Šamardal ibn Šarīk al-Yarbū‘ī. Es el hemistiquio final de un verso cuyo inicio es: «Se asemejan a reyes en su majestad» —y se transmite: «se asemejan a espadas en sus tajos»—. An-naḍā: lo que hay entre la cabeza y la cruz (al-kāhil) del cuello. Al-limma (con kasra): el cabello que sobrepasa el lóbulo de la oreja; si llega a los hombros, es ŷumma. Dijo en «Lisān al-‘Arab»: lo correcto es «والأمم», plural de «أمة», que es la estatura; porque a los hombres maduros no se les elogia por la longitud del cabello, sino que se elogia por ello a las mujeres y a los jóvenes.

[5744] La versión del Lisān: «y la longitud de anḍiba».

[5745] En ‘A y K: al-Qāsim ibn Muḥammad.

[5746] Mutanakibūn: participio activo de tanakkaba ‘anhu, es decir, se desvió de él; o sea, apartados, evitándolo. En Ŷ: «mutanakirūn».

[5747] De Ŷ, K, Z y ‘A.

[5748] En Ŷ, K y ‘A: «entre».