La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:45] He prescrito en ella [la Tora, la justicia retributiva]: Vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por oreja, diente por diente, y con las heridas una similar. Pero si la víctima perdona [que se aplique la pena al culpable] esto le servirá de expiación. Quienes no juzgan conforme a lo que Dios ha revelado [por considerarlo inferior], ésos son los verdaderos ofensores.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَكَتَبۡنَا عَلَيۡهِمۡ فِيهَآ أَنَّ ٱلنَّفۡسَ بِٱلنَّفۡسِ وَٱلۡعَيۡنَ بِٱلۡعَيۡنِ وَٱلۡأَنفَ بِٱلۡأَنفِ وَٱلۡأُذُنَ بِٱلۡأُذُنِ وَٱلسِّنَّ بِٱلسِّنِّ وَٱلۡجُرُوحَ قِصَاصٞۚ فَمَن تَصَدَّقَ بِهِۦ فَهُوَ كَفَّارَةٞ لَّهُۥۚ وَمَن لَّمۡ يَحۡكُم بِمَآ أَنزَلَ ٱللَّهُ فَأُوْلَـٰٓئِكَ هُمُ ٱلظَّـٰلِمُونَ} (45)
En ella hay treinta cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
"Y prescribimos para ellos en ella: que vida por vida".
Aclaró —Exaltado sea— que igualó vida con vida en la Torá, y ellos contravinieron eso; así se extraviaron. La indemnización (diya) del nadirí era mayor, y el nadirí no era ejecutado por el qurazí, mientras que el qurazí sí era ejecutado por él. Cuando llegó el Islam, Banū Qurayẓa consultó sobre ello al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él juzgó la igualdad.
Entonces Banū al-Naḍīr dijeron: «Nos has rebajado», y descendió esta aleya. Y "prescribimos" significa: impusimos como obligación. Ya se ha mencionado. Su ley era el talión (qiṣāṣ) o el perdón, y no había entre ellos indemnización (diya), como ya se adelantó en "Al-Baqara" [5629] en su explicación.
Abū Ḥanīfa y otros se apoyaron en esta aleya y dijeron: el musulmán es ejecutado por el dimmí, porque es «vida por vida». Ya se expuso en "Al-Baqara" [5630] la explicación de esto. Abū Dāwūd, al-Tirmiḏī y al-Nasā’ī transmitieron de ʿAlī —Dios esté complacido con él— que se le preguntó: «¿Te distinguió el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— con algo?» Dijo: «No, salvo lo que hay en esto», y sacó un escrito de la vaina de su espada, y en él estaba: (Los creyentes son equivalentes en sus sangres y son una sola mano contra quienes están fuera de ellos; no se mata a un musulmán por un incrédulo, ni a un hombre de pacto mientras esté en su pacto).
Además, la aleya vino únicamente para refutar a los judíos en su preferencia entre tribus, y en que tomaban de una tribu a un hombre por un hombre, y de otra tribu a un hombre por dos.
Los šāfiʿíes dijeron: esto es una noticia acerca de la ley de quienes nos precedieron, y la ley de quienes nos precedieron no es ley para nosotros. Ya pasó en "Al-Baqara" [5631] lo suficiente para refutarlos; considérese allí.
Y un cuarto aspecto: que —Exaltado sea— dijo: "Y prescribimos para ellos en ella: que vida por vida". Eso estaba escrito para la gente de la Torá, siendo ellos una sola comunidad religiosa, y no tenían gente de protección (ahl al-ḏimma) como los musulmanes; porque la yizya es fay’ y botín que Dios concedió a los creyentes, y no hizo el fay’ para nadie antes de esta comunidad. Y no hubo profeta en el pasado enviado sino a su propio pueblo. Así, la aleya obligó el juicio sobre los Hijos de Israel, puesto que sus sangres eran equivalentes. Es como si uno de nosotros dijera, respecto a sangres distintas de las de los musulmanes: «vida por vida», señalando a un grupo determinado, y dijera: el juicio sobre estos es que la vida de ellos [5632] por la vida. Así, lo que se exige por el juicio de esta aleya a la gente del Corán es que se les diga, entre ellos —según este aspecto—: «vida por vida». Y no hay en el Libro de Dios nada que indique «vida por vida» con diferencia de religión.
La segunda:
Los compañeros de al-Šāfiʿī y Abū Ḥanīfa dijeron: si hiere o corta la oreja o la mano y luego mata, se le hace eso mismo; porque Dios —Exaltado sea— dijo: "Y prescribimos para ellos en ella: que vida por vida y ojo por ojo". De ello se toma lo que él tomó, y se le hace como él hizo.
Nuestros sabios dijeron: si con ello pretendió la mutilación (muṯla), se le hace lo mismo; y si eso ocurrió en el curso de su golpeo y forcejeo, se le mata con la espada. Solo dijeron eso porque en la mutilación se impone; pues el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— cegó (saml) los ojos de los ʿuraniyyūn, según se adelantó su explicación en esta sura [5633]
La tercera:
Su dicho —Exaltado sea—: "y ojo por ojo".
Nāfiʿ, ʿĀṣim, al-Aʿmaš y Ḥamza leyeron en acusativo en todas ellas, por coordinación. Es posible aligerar "an" y elevar todo por inicio (ibtidā’) y coordinación. Ibn Kaṯīr, Ibn ʿĀmir, Abū ʿAmr y Abū Ǧaʿfar leyeron en acusativo todo excepto "las heridas". Al-Kisā’ī y Abū ʿUbayd leían: "y ojo por ojo, y nariz por nariz, y oreja por oreja, y diente y heridas" en nominativo en todas.
Dijo Abū ʿUbayd: nos narró Ḥaǧǧāǧ, de Hārūn, de ʿAbbād b. Kaṯīr, de ʿUqayl, de al-Zuhrī, de Anas, que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó: "Y prescribimos para ellos en ella: [5634] que vida por vida, y ojo por ojo, y nariz por nariz, y oreja por oreja, y diente por diente, y las heridas: talión".
El nominativo tiene tres aspectos: por inicio y predicado; y por el sentido, en el lugar de "que vida"; porque el sentido es: les dijimos: «vida por vida». Y el tercer aspecto —lo dijo al-Zaǧǧāǧ— es que sea coordinación con el implícito en «vida», porque el pronombre en «vida» está en posición de nominativo; pues la estimación es: «la vida es tomada por la vida», y los nombres se coordinan con «es».
Dijo Ibn al-Munḏir: quien lee en nominativo hace de ello el inicio de un enunciado: un juicio para los musulmanes [5635]; y esto es el más correcto de los dos dichos, pues es la lectura del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: "y ojo por ojo" y así lo que sigue. Y el discurso es para los musulmanes, a quienes se ordenó esto. Quien singulariza "las heridas" en nominativo, lo hace por separación de lo anterior y reinicio con ello, como si los musulmanes hubieran sido ordenados específicamente con esto, y no se les hubiera dirigido lo anterior.
La cuarta:
Esta aleya indica la vigencia del talión en lo mencionado. Ibn Šubruma se aferró a la generalidad de Su dicho: "y ojo por ojo", sosteniendo que el derecho se saca por el izquierdo y asimismo a la inversa; y aplicó eso a la mano derecha y la izquierda. Y dijo: se toma el incisivo por el molar y el molar por el incisivo, por la generalidad de Su dicho —Exaltado sea—: "y diente por diente".
Quienes le contradijeron —y son los sabios de la comunidad— dijeron: el ojo derecho es el que se toma por el derecho cuando existe, y no se pasa de ello al izquierdo, aun con consentimiento. Esto nos muestra que lo pretendido por Su dicho: "y ojo por ojo" es la satisfacción de lo equivalente del agresor; no le es lícito excederse a otro, como no se pasa del hombre a la mano en todos los casos. En esto no hay duda.
La quinta:
Los sabios han consensuado que, si ambos ojos son lesionados por error, en ellos está la indemnización completa; y en un solo ojo, la mitad de la indemnización. Y en el ojo del tuerto, si se le vacía, la indemnización completa. Se transmitió eso de ʿUmar y ʿUṯmān; y lo sostuvieron ʿAbd al-Malik b. Marwān, al-Zuhrī, Qatāda, Mālik, al-Layṯ b. Saʿd, Aḥmad e Isḥāq.
Y se dijo: la mitad de la indemnización. Se transmitió eso [5637] de ʿAbd Allāh b. al-Muġaffal, Masrūq y al-Naḫaʿī; y lo sostuvieron al-Ṯawrī, al-Šāfiʿī y al-Nuʿmān.
Dijo Ibn al-Munḏir: y con ello decimos; porque en el ḥadiz: (En los dos ojos, la indemnización). Y es razonable, siendo así, que en uno de ellos esté la mitad de la indemnización.
Dijo Ibn al-ʿArabī: es el qiyās evidente; pero nuestros sabios dijeron: el beneficio del tuerto con su vista es como el beneficio del sano, o cercano a ello; por eso se le impuso como su indemnización.
La sexta:
Discreparon sobre el tuerto que vacía el ojo de un sano. Se transmitió de ʿUmar, ʿUṯmān y ʿAlī que no hay talión contra él, y que debe la indemnización completa; y lo sostuvieron ʿAṭā’ y Saʿīd b. al-Musayyab y Aḥmad b. Ḥanbal.
Mālik dijo: si quiere, aplica el talión y lo deja ciego; y si quiere, toma la indemnización completa (la indemnización del ojo del tuerto) [5638]
Al-Naḫaʿī dijo: si quiere, aplica el talión; y si quiere, toma la mitad de la indemnización.
Al-Šāfiʿī, Abū Ḥanīfa y al-Ṯawrī dijeron: contra él hay talión. Se transmitió eso también de ʿAlī; y es el dicho de Masrūq, Ibn Sīrīn e Ibn Maʿqil. Lo eligieron Ibn al-Munḏir e Ibn al-ʿArabī; porque Dios —Exaltado sea— dijo: "y ojo por ojo". Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estableció en los dos ojos la indemnización; así, en un ojo está la mitad de la indemnización. Y el talión entre el de ojo sano y el tuerto es como su talión entre el resto de la gente.
La base de Aḥmad b. Ḥanbal es que en el talión contra él se toma toda la vista al sumarla, y eso no es igualdad; y por lo transmitido de ʿUmar, ʿUṯmān y ʿAlī al respecto. Y el apoyo de Mālik es que, al contraponerse las pruebas, se da opción al lesionado.
Dijo Ibn al-ʿArabī: tomar la generalidad del Corán es más preferible, pues es más seguro ante Dios —Exaltado sea—.
La séptima:
Discreparon sobre el ojo del tuerto con el que no ve. Se transmitió de Zayd b. Ṯābit que dijo: en él hay cien dinares. Y de ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb que dijo: en él hay un tercio de su indemnización; y lo sostuvo Isḥāq.
Muǧāhid dijo: en él hay la mitad de su indemnización.
Masrūq, al-Zuhrī, Mālik, al-Šāfiʿī, Abū Ṯawr y al-Nuʿmān dijeron: en él hay una tasación (ḥukūma).
Dijo Ibn al-Munḏir: y con ello decimos, porque es lo menor de lo que se ha dicho.
La octava:
En la anulación de la vista de ambos ojos, permaneciendo las pupilas, está la indemnización completa; y en ello se igualan el legañoso (al-aʿmaš) [5639] y el de ojos pequeños (al-aḫfaš) [5640] Y en la anulación de uno de ellos, permaneciendo, la mitad.
Dijo Ibn al-Munḏir: lo mejor que se ha dicho en ello es lo que dijo ʿAlī b. Abī Ṭālib: que ordenó cubrir su ojo sano, y se dio a un hombre un huevo; se fue con él mirando hasta donde alcanzó su visión, y luego se trazó una línea allí. Después se cubrió el otro ojo y se abrió el sano, y se dio a un hombre un huevo; se fue con él mirando hasta donde alcanzó su visión, y se trazó una línea allí. Luego se le trasladó a otro lugar y se hizo con él lo mismo, y se halló igual. Entonces se le dio, por lo que disminuyó de su vista, lo equivalente al otro. Esto según la escuela de al-Šāfiʿī, y es el dicho de nuestros sabios.
La novena:
No hay discrepancia entre la gente de conocimiento en que no hay talión en parte de la vista, pues no es posible alcanzarlo. La forma del talión en el ojo es calentar un espejo, luego poner sobre el otro ojo un copo de algodón, y acercar el espejo a su ojo hasta que se derrame su humor. Se transmitió de ʿAlī —Dios esté complacido con él—; lo mencionaron al-Mahdawī e Ibn al-ʿArabī.
Discreparon sobre el párpado del ojo. Zayd b. Ṯābit dijo: en él hay un cuarto de la indemnización; y es el dicho de al-Šaʿbī, al-Ḥasan, Qatāda, Abī Hāšim [5641], al-Ṯawrī, al-Šāfiʿī y los compañeros de la opinión.
Y se transmitió de al-Šaʿbī que dijo: en el párpado superior hay un tercio de la indemnización y en el inferior dos tercios; y lo sostuvo Mālik.
La décima:
Su dicho —Exaltado sea—: "y nariz por nariz".
Ha llegado el ḥadiz del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: (En la nariz, si se corta por completo, la indemnización) [5642]
Dijo Ibn al-Munḏir: todos los sabios de los que se conserva memoria han consensuado decirlo. Y el talión de la nariz, si la agresión fue intencional, es como el talión de los demás miembros, conforme al Libro de Dios —Exaltado sea—.
Discreparon sobre la fractura de la nariz. Mālik veía en lo intencional el talión, y en el error el iǧtihād. Ibn Nāfiʿ narró que no hay indemnización por la nariz hasta que se la extirpe desde su raíz.
Dijo Abū Isḥāq al-Tūnisī: esto es anómalo; lo conocido es lo primero. Si se toma lo conocido, entonces en parte del cartílago nasal (mārin) hay de la indemnización según la proporción del mārin.
Dijo Ibn al-Munḏir: lo que se corte de la nariz es según su proporción. Se transmitió eso de ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz y al-Šaʿbī; y lo sostuvo al-Šāfiʿī.
Dijo Abū ʿUmar: discreparon sobre el mārin si se corta sin extirpar la nariz. Mālik, al-Šāfiʿī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros sostuvieron que en ello está la indemnización completa; y si después se corta algo de ella, entonces hay tasación (ḥukūma).
Mālik dijo: lo que conlleva indemnización en la nariz es que se corte el mārin, y está por debajo del hueso.
Ibn al-Qāsim dijo: tanto si se corta el mārin del hueso como si se extirpa la nariz desde el hueso por debajo de los ojos, en ambos casos solo hay indemnización, como el glande conlleva indemnización, y en la extirpación del pene hay indemnización.
La undécima:
Ibn al-Qāsim dijo: si se perfora la nariz o se fractura y sana con deformidad (ʿaṯam) [5643], hay iǧtihād, y no hay una indemnización determinada. Y si sana sin deformidad, no hay nada.
Dijo: la nariz, si se perfora y sana sin deformidad, no es como la herida que deja el hueso al descubierto (al-mūḍiḥa) [5644] que sana sin defecto y tiene su indemnización; porque esa vino por la Sunna, y en la perforación de la nariz no hay rastro transmitido.
Dijo: la nariz es un hueso aislado; no hay en ella mūḍiḥa.
Mālik, al-Šāfiʿī y sus compañeros coincidieron en que no hay herida penetrante (ǧā’ifa) en ella; y para ellos no hay ǧā’ifa sino en lo que está en la cavidad interna. El mārin es lo blando de la nariz; así lo dijo al-Ḫalīl y otros.
Dijo Abū ʿUmar: y creo que su roṯa es su mārin, y su arnaba es su punta.
Y se ha dicho: la arnaba, la roṯa y la ʿartama son la punta de la nariz.
Lo que sostienen los juristas —Mālik, al-Šāfiʿī, los kufíes y quienes los siguieron— es que, en el olfato, si disminuye o se pierde, hay tasación (ḥukūma).
La duodécima:
Su dicho —Exaltado sea—: "y oreja por oreja".
Nuestros sabios —Dios tenga misericordia de ellos— dijeron: quien corta las dos orejas de un hombre, sobre él recae una tasación (ḥukūma); la indemnización solo se debe por la audición. Y se mide su disminución como se mide en la vista. Y en la anulación de la audición de una de ellas, la mitad de la indemnización, aunque no oyera sino con ella; a diferencia del ojo del tuerto, en el que hay indemnización completa, como se adelantó.
Ašhab dijo: si, al ser preguntado por la audición, se dice que uno de los oídos oye lo que oyen los dos, entonces para mí es como la vista. Si se duda de la audición, se prueba gritándole desde varios lugares; se mide eso. Si se igualan o se aproximan, se le da según lo que se fue de su audición, y jura sobre ello.
Ašhab dijo: se le calcula sobre una audición media de un hombre como él. Si se le examina y su dicho difiere, no tiene nada.
ʿĪsā b. Dīnār dijo: si su dicho difiere, se le fija lo menor con su juramento.
La decimotercera:
Su dicho —Exaltado sea—: "y diente por diente".
Dijo Ibn al-Munḏir: está firmemente establecido del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que aplicó el talión por un diente y dijo: (El Libro de Dios: el talión).
Y llegó el ḥadiz del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: (En el diente, cinco camellos).
Dijo Ibn al-Munḏir: por el sentido aparente de este ḥadiz decimos: no hay superioridad de los incisivos sobre los caninos, los molares y los premolares (al-rubāʿiyyāt) [5645], pues todos entran en el sentido aparente del ḥadiz; y con ello dice la mayoría de la gente de conocimiento. Entre quienes sostuvieron el sentido aparente del ḥadiz y no prefirieron unos sobre otros: ʿUrwa b. al-Zubayr, Ṭāwūs, al-Zuhrī, Qatāda, Mālik, al-Ṯawrī, al-Šāfiʿī, Aḥmad, Isḥāq, al-Nuʿmān e Ibn al-Ḥasan. Se transmitió eso de ʿAlī b. Abī Ṭālib, Ibn ʿAbbās y Muʿāwiya.
Y hay un segundo dicho —lo transmitimos de ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb—: que juzgó respecto a lo que está al frente de la boca con cinco fracciones obligatorias (farā’iḍ) y cinco fracciones obligatorias, es decir, cincuenta dinares, siendo el valor de cada fracción diez dinares; y en los molares, un camello por camello.
ʿAṭā’ decía: en el diente, los premolares y los dos caninos, cinco y cinco; y en lo restante, dos camellos y dos camellos; la parte superior e inferior de la boca son iguales, y los molares son iguales.
Dijo Abū ʿUmar: en cuanto a lo que Mālik narró en su Muwaṭṭa’ de Yaḥyā b. Saʿīd, de Saʿīd b. al-Musayyab, que ʿUmar juzgó en los molares con un camello por camello, el sentido de ello es que los molares son veinte muelas, y los dientes son doce: cuatro incisivos, cuatro premolares y cuatro caninos. Según el dicho de ʿUmar, la indemnización resulta en ochenta camellos: en los dientes, cinco y cinco; y en los molares, un camello por camello. Según el dicho de Muʿāwiya, en molares y dientes, cinco camellos y cinco camellos: la indemnización resulta en ciento sesenta camellos. Según el dicho de Saʿīd b. al-Musayyab: dos camellos y dos camellos en los molares —que son veinte—, se deben cuarenta; y en los dientes, cinco camellos, eso es sesenta, completando cien camellos, que es la indemnización completa en camellos. Su discrepancia es solo sobre los molares, no sobre los dientes.
Dijo Abū ʿUmar: la discrepancia de los sabios, entre compañeros y seguidores, sobre las indemnizaciones de los dientes y la preferencia de unos sobre otros es muy abundante. La prueba se establece para lo que sostuvieron los juristas Mālik, Abū Ḥanīfa y al-Ṯawrī, por el sentido aparente del dicho del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: (En el diente, cinco camellos). Y el molar es un diente entre los dientes.
Ibn ʿAbbās narró que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Los dedos son iguales y los dientes son iguales: el incisivo y el molar son iguales; este y este son iguales). Este es un texto explícito que sacó Abū Dāwūd.
Y Abū Dāwūd también narró de Ibn ʿAbbās que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hizo iguales los dedos de las manos y los pies.
Dijo Abū ʿUmar: sobre estos reportes, un grupo de juristas de las ciudades y la mayoría de la gente de conocimiento sostienen que los dedos en la indemnización son todos iguales, y que los dientes en la indemnización son todos iguales: incisivos, molares y caninos; no se prefiere ninguno sobre otro, conforme a lo que hay en el escrito de ʿAmr b. Ḥazm.
Al-Ṯawrī mencionó de Azhar b. Muḥārib que dijo: dos hombres litigaron ante Šurayḥ; uno golpeó el incisivo del otro, y el otro dañó su molar. Šurayḥ dijo: el incisivo y su belleza, y el molar y su utilidad: diente por diente; igualad.
Dijo Abū ʿUmar: sobre esto se obra hoy en todas las ciudades. Y Dios sabe más.
La decimocuarta:
Si se golpea su diente y se ennegrece, en él está su indemnización completa según Mālik y al-Layṯ b. Saʿd; y lo sostuvo Abū Ḥanīfa. Se transmitió de Zayd b. Ṯābit; y es el dicho de Saʿīd b. al-Musayyab, al-Zuhrī, al-Ḥasan, Ibn Sīrīn y Šurayḥ. Se transmitió de ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb —Dios, Exaltado sea, esté complacido con él— que en ello hay un tercio de su indemnización; y lo sostuvieron Aḥmad e Isḥāq.
Al-Šāfiʿī y Abū Ṯawr dijeron: en ello hay tasación (ḥukūma).
Dijo Ibn al-ʿArabī: para mí, esta discrepancia se reduce a concordancia: si su negrura hizo desaparecer su utilidad, y solo quedó su forma, como la mano paralizada y el ojo ciego, no hay discrepancia en la obligación de la indemnización. Si quedó algo de su utilidad o toda ella, no se debe sino según lo que disminuyó de la utilidad, como tasación. Y lo transmitido de ʿUmar —Dios esté complacido con él— de que en ello hay un tercio de su indemnización no es auténtico ni en cadena ni en jurisprudencia [5646]
La decimoquinta:
Discreparon sobre el diente del niño que se arranca antes de que cambie la dentición (yaṯġur) [5647] Mālik, al-Šāfiʿī y los compañeros de la opinión dijeron: si se arranca el diente del niño y vuelve a salir, no hay nada contra quien lo arrancó. Excepto que Mālik y al-Šāfiʿī dijeron: si sale más corto que el que se le aproxima, se le toma por su indemnización (arš) según la medida de su defecto.
Un grupo dijo: en ello hay tasación (ḥukūma). Se transmitió eso de al-Šaʿbī; y lo sostuvo al-Nuʿmān.
Dijo Ibn al-Munḏir: se espera hasta el tiempo en que la gente experta diga que no vuelve a salir; si llega ese momento, entonces en él está su valor completo, según el sentido aparente del ḥadiz; y si vuelve a salir, se devuelve el arš.
La mayoría de quienes se conserva su opinión entre la gente de conocimiento dicen: se espera un año. Se transmitió eso de ʿAlī, Zayd, ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz, Šurayḥ, al-Naḫaʿī, Qatāda, Mālik y los compañeros de la opinión. Al-Šāfiʿī no fijó para ello un plazo determinado [5648]
La decimosexta:
Si se arranca el diente del adulto y se toma su indemnización, y luego vuelve a salir, Mālik dijo: no se devuelve lo tomado.
Los kufíes dijeron: se devuelve si vuelve a salir.
Al-Šāfiʿī tiene dos opiniones: se devuelve y no se devuelve; porque este brote no es habitual, y el juicio no se establece por lo raro. Este es el dicho de nuestros sabios.
Los kufíes se aferraron a que su sustituto ha brotado, por lo que se devuelve; su base es el diente del niño.
Al-Šāfiʿī dijo: si otro agresor cometiera una agresión contra él después de haber brotado sano, en él habría su arš completo.
Dijo Ibn al-Munḏir: este es el más correcto de los dos dichos; porque cada uno de ellos es arrancador de un diente, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estableció en el diente cinco camellos [5649]
La decimoséptima:
Si un hombre arranca el diente de otro y el dueño lo devuelve y se suelda, entonces no hay nada en ello según nosotros.
Al-Šāfiʿī dijo: no le es lícito devolverlo porque es impuro; y lo dijeron Ibn al-Musayyab y ʿAṭā’. Si lo devolviera, repetiría toda oración que hubiera rezado, porque es un cadáver. Y así también si se corta su oreja y la devuelve con el calor de la sangre y se adhiere, lo mismo.
ʿAṭā’ dijo: el sultán lo obliga a arrancarlo porque es un cadáver que pegó.
Dijo Ibn al-ʿArabī: esto es un error; y ha ignorado quien se le ocultó que devolverlo y su retorno a su forma no obliga a su retorno a su estatuto; porque la impureza estaba en él por la separación, y ha vuelto a estar unido. Y los dictámenes de la ley no son atributos de las entidades, sino juicios que retornan a la palabra de Dios —Glorificado sea— sobre ellas y a Su información acerca de ellas.
Digo: lo que Ibn al-ʿArabī atribuyó a ʿAṭā’ contradice lo que Ibn al-Munḏir atribuyó de él.
Dijo Ibn al-Munḏir: discreparon sobre el diente que se arranca como talión y luego se devuelve a su lugar y brota.
ʿAṭā’ al-Ḫurāsānī y ʿAṭā’ b. Abī Rabāḥ dijeron: no hay inconveniente en ello.
Al-Ṯawrī, Aḥmad e Isḥāq dijeron: se arranca, porque el talión es por la desfiguración.
Al-Šāfiʿī dijo: no le es lícito devolverlo porque es impuro, y el sultán lo obliga a arrancarlo.
La decimoctava:
Si tiene un diente adicional y se le arranca, en ello hay tasación (ḥukūma); y así lo sostuvieron los juristas de las ciudades.
Zayd b. Ṯābit dijo: en él hay un tercio de la indemnización.
Dijo Ibn al-ʿArabī: no hay prueba para esa estimación; la tasación es más justa.
Dijo Ibn al-Munḏir: no es auténtico lo transmitido de Zayd.
Y se transmitió de ʿAlī que dijo: en el diente, si se rompe una parte, se da a su dueño según la proporción de lo que disminuyó; y este es el dicho de Mālik, al-Šāfiʿī y otros.
Digo: aquí termina lo que Dios —Poderoso y Majestuoso— ha explicitado de los miembros, y no mencionó los labios ni la lengua, que son:
La decimonovena:
La mayoría dijo: en los dos labios está la indemnización; y en cada uno de ellos, la mitad de la indemnización; no hay superioridad del superior sobre el inferior.
Se transmitió de Zayd b. Ṯābit, Saʿīd b. al-Musayyab y al-Zuhrī: en el labio superior hay un tercio de la indemnización, y en el inferior dos tercios.
Dijo Ibn al-Munḏir: y por el primer dicho digo, por el ḥadiz elevado al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: (En los dos labios, la indemnización). Y porque en las dos manos está la indemnización, aunque sus utilidades sean distintas. Lo que se corte de los labios es según su proporción.
En cuanto a la lengua, llegó el ḥadiz del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: (En la lengua, la indemnización). Y la gente de conocimiento de Medina, la gente de Kufa, los partidarios del ḥadiz, la gente de la opinión, han consensuado decirlo. Lo dijo Ibn al-Munḏir.
La que completa veinte:
Discreparon sobre el hombre que agrede la lengua de otro y corta de ella algo, y se va parte del habla.
La mayoría de la gente de conocimiento dijo: se considera la cantidad de habla que se fue, de entre veintiocho letras, y se le impone de la indemnización según lo que se fue de su habla. Si se va todo el habla, en ello está la indemnización. Este es el dicho de Mālik, al-Šāfiʿī, Aḥmad, Isḥāq y los compañeros de la opinión.
Mālik dijo: no hay talión en la lengua por no poder abarcar la satisfacción del talión. Si fuera posible, el talión es el fundamento.
La vigésimo primera:
Discreparon sobre la lengua del mudo si se corta.
Al-Šaʿbī, Mālik, la gente de Medina, al-Ṯawrī, la gente de Iraq, al-Šāfiʿī, Abū Ṯawr, al-Nuʿmān y sus dos compañeros dijeron: en ella hay tasación (ḥukūma).
Dijo Ibn al-Munḏir: y hay dos dichos anómalos: uno, el dicho de al-Naḫaʿī, que en ella hay indemnización; y el otro, el dicho de Qatāda, que en ella hay un tercio de la indemnización.
Dijo Ibn al-Munḏir: el primer dicho es más correcto, porque es lo menor de lo que se ha dicho.
Dijo Ibn al-ʿArabī: Dios —Glorificado sea— explicitó los miembros principales y dejó el resto para el qiyās sobre ellos. Así, todo miembro en el que haya talión si es posible y no se teme por él la muerte; y asimismo todo miembro cuya utilidad se anule y permanezca su forma: no hay talión en él, y en él está la indemnización por la imposibilidad del talión.
La vigésimo segunda:
Su dicho —Exaltado sea—: "y las heridas: talión".
Es decir, compensación equivalente; ya pasó en "Al-Baqara" [5651] No hay talión en toda herida temible, ni en aquello en lo que no se llega al talión sino errando el golpeador, o excediendo, o quedándose corto. Se aplica el talión en las heridas intencionales cuando es de lo que admite talión. Todo esto es en lo intencional; en cuanto al error, es la indemnización. Si hay indemnización en el homicidio por error, así también en las heridas.
En Ṣaḥīḥ Muslim, de Anas: que la hermana de al-Rabīʿ —Umm Ḥāriṯa— hirió a una persona, y litigaron ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (El talión, el talión). Umm al-Rabīʿ dijo: «¡Oh Mensajero de Dios! ¿Se aplicará el talión a fulana? ¡Por Dios, no se le aplicará el talión!» El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (¡Gloria a Dios, Umm al-Rabīʿ! El talión es el Libro de Dios). Ella dijo: «No, por Dios, no se le aplicará el talión jamás». Dijo [5652]: y no cesó hasta que aceptaron la indemnización. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Entre los siervos de Dios hay quien, si jurara por Dios, Él le cumpliría su juramento) [5653]
Digo: la herida en este ḥadiz fue a una esclava, y la herida fue la fractura de su incisivo. Al-Nasā’ī lo transmitió también de Anas: que su tía rompió el incisivo de una esclava, y el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— juzgó el talión. Entonces su hermano Anas b. al-Naḍr dijo: «¿Se romperá el incisivo de fulana? No, por Aquel que te envió con la verdad, no se romperá su incisivo». Dijo: y antes de eso habían pedido a su familia el perdón y el arš; cuando su hermano juró —y era el tío de Anas, el mártir del día de Uḥud—, la gente aceptó el perdón. Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Entre los siervos de Dios hay quien, si jurara por Dios, Él le cumpliría su juramento). Y lo sacó Abū Dāwūd también.
Y dijo: oí a Aḥmad b. Ḥanbal, se le dijo: «¿Cómo se aplica el talión en el diente?» Dijo: «Se lima».
Digo: no hay contradicción entre los dos ḥadices, pues es posible que cada uno de ellos jurara y Dios cumpliera el juramento de ambos. En esto hay lo que indica las karāmāt de los santos, según vendrá su explicación en la historia de al-Ḫaḍir [5654] si Dios —Exaltado sea— quiere. Pedimos a Dios la firmeza en la fe en sus karāmāt y que nos incluya en su senda sin prueba ni tribulación [5655]
La vigésimo tercera:
Los sabios han consensuado que Su dicho —Exaltado sea—: "y diente por diente" es en lo intencional. Quien lesiona el diente de alguien intencionalmente, en ello hay talión, según el ḥadiz de Anas.
Discreparon sobre los demás huesos del cuerpo si se rompen intencionalmente.
Mālik dijo: todos los huesos del cuerpo tienen talión, excepto lo temible, como el muslo, la columna, la herida que alcanza el cerebro (ma’mūma), la dislocante (munqila) y la fracturante (hāšima); en eso hay indemnización.
Los kufíes dijeron: no hay talión en hueso que se rompa, salvo el diente, por Su dicho —Exaltado sea—: "y diente por diente". Y es el dicho de al-Layṯ y al-Šāfiʿī.
Al-Šāfiʿī dijo: una fractura no es nunca como otra; por eso se impide.
Al-Ṭaḥāwī dijo: acordaron que no hay talión en el hueso de la cabeza; así también en el resto de los huesos.
La prueba para Mālik es el ḥadiz de Anas sobre el diente, y es un hueso; así también el resto de los huesos, salvo un hueso sobre el que consensuaron que no hay talión, por temor a la pérdida de la vida.
Dijo Ibn al-Munḏir: quien dice que no hay talión en hueso contradice el ḥadiz, y no es lícito pasar al análogo existiendo el reporte.
Digo: también indica esto Su dicho —Exaltado sea—: "Quien os agreda, agredidle con algo semejante a aquello con que os agredió" [5656][Al-Baqara: 194], y Su dicho: "Y si castigáis, castigad con algo semejante a aquello con que fuisteis castigados" [5657][Al-Naḥl: 126]. Y aquello sobre lo que consensuaron no entra en las aleyas. Y Dios sabe más [5658] Y en Dios está el éxito.
La vigésimo cuarta:
Dijo Abū ʿUbayd sobre el ḥadiz del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de la mūḍiḥa, y lo que llegó de otros sobre las heridas de la cabeza (šiǧāǧ).
Al-Aṣmaʿī y otros dijeron: se mezcló el habla de unos con la de otros. El inicio de las heridas de la cabeza —las leves— es la que rasga la piel, es decir, la que la abre un poco; de ahí se dijo: «ḥaraṣa el batanero la tela» cuando la rasga. También se le dice: al-ḥarṣa.
Luego al-bāḍiʿa: la que abre la carne, la desgarra tras la piel.
Luego al-mutalāḥima: la que penetra en la piel y no alcanza el periostio (al-samḥāq).
Y al-samḥāq: una piel o membrana fina entre la carne y el hueso.
Al-Wāqidī dijo: para nosotros es al-mulṭā.
Y otro dijo: es al-mulṭāh. Dijo: y es aquella sobre la que vino el ḥadiz: (Se juzga en la mulṭāh por su sangre).
Luego al-mūḍiḥa: la que raspa esa membrana o abre hasta que aparece la blancura del hueso; esa es la mūḍiḥa.
Dijo Abū ʿUbayd: no hay talión en ninguna de las heridas de la cabeza salvo en la mūḍiḥa en particular, porque ninguna de ellas tiene un límite al que se llegue salvo ella. En cuanto a las demás heridas de la cabeza, en ellas está su indemnización.
Luego al-hāšima: la que fractura el hueso.
Luego al-munqila —con qāf en kasra, lo registró al-Ǧawharī—: la que desplaza el hueso, es decir, lo rompe, hasta que sale de ella el lecho de los huesos con el tratamiento.
Luego al-āma —y se le dice al-ma’mūma—: la que alcanza la «madre» de la cabeza, es decir, el cerebro.
Dijo Abū ʿUbayd: se dice sobre su dicho: (Se juzga en la mulṭāh por su sangre) que, si el agresor hiere, se juzga contra él para el herido por el alcance de la herida en el momento de herir, y no se espera.
Dijo: y el resto de las heridas de la cabeza, para nosotros, se espera hasta ver en qué termina su estado, y entonces se juzga.
Dijo Abū ʿUbayd: el asunto para nosotros en todas las heridas de la cabeza y todas las heridas es que se espera.
Nos narró Hušaym, de Ḥuṣayn, que dijo: ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz dijo: lo que está por debajo de la mūḍiḥa son rasguños, y en ello hay arreglo.
Al-Ḥasan al-Baṣrī dijo: no hay talión en lo que está por debajo de la mūḍiḥa.
Mālik dijo: hay talión en lo que está por debajo de la mūḍiḥa: la mulṭā, la dāmiyya, la bāḍiʿa y lo semejante. Así dijeron los kufíes, y añadieron al-samḥāq; lo transmitió Ibn al-Munḏir.
Dijo Abū ʿUbayd: al-dāmiyya es la que sangra sin que la sangre fluya. Y al-dāmiʿa: que la sangre fluya. No hay talión en lo que está por debajo de la mūḍiḥa.
Al-Ǧawharī dijo: al-dāmiyya es la herida que sangra y no fluye.
Nuestros sabios dijeron: al-dāmiyya es la que hace fluir la sangre. No hay talión en lo que está después de la mūḍiḥa: desde la hāšima del hueso, y la munqila —con discrepancia en ella en particular—, y la āma es la que alcanza la «madre» de la cabeza; y al-dāmiġa es la que perfora la envoltura del cerebro.
En la hāšima del cuerpo hay talión, salvo lo temible como el muslo y lo semejante.
En cuanto a la hāšima de la cabeza, Ibn al-Qāsim dijo: no hay talión en ella, porque necesariamente vuelve munqila.
Ašhab dijo: en ella hay talión, salvo que desplace y se vuelva munqila, y entonces no hay talión.
En cuanto a las extremidades, el talión es obligatorio en todas las articulaciones salvo las temibles.
En el sentido de las articulaciones entran partes del mārin, las orejas, el pene, los párpados y los labios, porque admiten estimación. En la lengua hay dos transmisiones.
Hay talión en la fractura de huesos, salvo lo que sea destructivo, como los huesos del pecho, el cuello, la columna, el muslo y lo semejante. En la fractura de los huesos del brazo superior (ʿuḍud) hay talión.
Abū Bakr b. Muḥammad b. ʿAmr b. Ḥazm juzgó sobre un hombre que rompió el muslo de otro que se le rompiera su muslo; y ʿAbd al-ʿAzīz b. ʿAbd Allāh b. Ḫālid b. Asīd lo ejecutó en La Meca. Se transmitió de ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz que lo hizo. Este es el madhhab de Mālik según lo que hemos mencionado.
Dijo: es el asunto consensuado entre ellos [5661], y lo practicado en nuestras tierras: el hombre golpea a otro, este se protege con su mano y se la rompe; se aplica el talión contra él.
La vigésimo quinta:
Los sabios dijeron: las heridas de la cabeza (šiǧāǧ) son en la cabeza; y las heridas (ǧirāḥ) en el cuerpo. La gente de conocimiento ha consensuado que en lo que está por debajo de la mūḍiḥa hay arš, como lo mencionó Ibn al-Munḏir.
Discreparon sobre ese arš. Las heridas por debajo de la mūḍiḥa son cinco: al-dāmiyya, al-dāmiʿa, al-bāḍiʿa, al-mutalāḥima y al-samḥāq.
Mālik, al-Šāfiʿī, Aḥmad, Isḥāq y los compañeros de la opinión dijeron: en la dāmiyya hay tasación (ḥukūma), en la bāḍiʿa hay tasación, y en la mutalāḥima hay tasación.
ʿAbd al-Razzāq mencionó de Zayd b. Ṯābit que dijo: en la dāmiyya, un camello; en la bāḍiʿa, dos camellos; en la mutalāḥima, tres camellos; en la samḥāq, cuatro; en la mūḍiḥa, cinco; en la hāšima, diez; en la munqila, quince; en la ma’mūma, un tercio de la indemnización; en el hombre al que se golpea hasta que se le va la razón, la indemnización completa; o se le golpea hasta que balbucea (yaġinn) [5663] y no comprende, la indemnización completa; o hasta que queda afónico (yubaḥḥ) y no comprende, la indemnización completa; en el párpado del ojo, un cuarto de la indemnización; y en el pezón del pecho, un cuarto de la indemnización [5664]
Dijo Ibn al-Munḏir: se transmitió de ʿAlī sobre la samḥāq como el dicho de Zayd.
Y se transmitió de ʿUmar y ʿUṯmān que dijeron: en ella hay la mitad de la mūḍiḥa.
Al-Ḥasan al-Baṣrī, ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz y al-Naḫaʿī dijeron: en ella hay tasación; así dijeron Mālik, al-Šāfiʿī y Aḥmad.
Los sabios no discrepan en que la mūḍiḥa conlleva cinco camellos, conforme a lo que hay en el ḥadiz de ʿAmr b. Ḥazm, y en él: «y en la mūḍiḥa, cinco».
La gente de conocimiento ha consensuado que la mūḍiḥa se da en la cabeza y el rostro. Discreparon sobre preferir la mūḍiḥa del rostro sobre la de la cabeza. Se transmitió de Abū Bakr y ʿUmar que son iguales; y un grupo de seguidores dijo con su dicho; y así dicen al-Šāfiʿī e Isḥāq.
Se transmitió de Saʿīd b. al-Musayyab duplicar la mūḍiḥa del rostro respecto a la de la cabeza.
Aḥmad dijo: la mūḍiḥa del rostro es más merecedora de aumento.
Mālik dijo: la ma’mūma, la munqila y la mūḍiḥa no se dan sino en la cabeza y el rostro; y la ma’mūma no se da sino en la cabeza en particular, cuando llega al cerebro.
Dijo: la mūḍiḥa es la que está en el cráneo de la cabeza; lo que está por debajo es del cuello, y no hay en ello mūḍiḥa.
Mālik dijo: la nariz no es de la cabeza y no hay en ella mūḍiḥa; y asimismo la mandíbula inferior no tiene mūḍiḥa.
Discreparon sobre la mūḍiḥa fuera de la cabeza y el rostro.
Ašhab e Ibn al-Qāsim dijeron: en la mūḍiḥa del cuerpo, su munqila y su ma’mūma, solo hay iǧtihād, y no hay arš determinado.
Dijo Ibn al-Munḏir: este es el dicho de Mālik, al-Ṯawrī, al-Šāfiʿī, Aḥmad e Isḥāq; y con ello decimos.
Se transmitió de ʿAṭā’ al-Ḫurāsānī que la mūḍiḥa, si está en el cuerpo del hombre, en ella hay veinticinco dinares.
Dijo Abū ʿUmar: Mālik, al-Šāfiʿī y sus compañeros acordaron que quien hiere a un hombre con dos ma’mūmas o dos mūḍiḥas, o tres ma’mūmas o mūḍiḥas o más, en un solo golpe, en todas ellas —aunque se abran y se vuelvan una sola— hay una indemnización completa.
En cuanto a la hāšima, no hay indemnización determinada en ella según nosotros, sino tasación.
Dijo Ibn al-Munḏir: no hallé en los libros de los medinenses mención de la hāšima. Mālik dijo sobre quien rompe la nariz de un hombre: si fue por error, en ello hay iǧtihād. Al-Ḥasan al-Baṣrī no fijaba nada en la hāšima.
Abū Ṯawr dijo: si discrepan en ello, en ella hay tasación.
Dijo Ibn al-Munḏir: la consideración indica esto, pues no hay Sunna en ello ni consenso.
El juez Abū al-Walīd al-Bāǧī dijo: en ella hay lo que en la mūḍiḥa; si se vuelve munqila, entonces quince; y si se vuelve ma’mūma, entonces un tercio de la indemnización.
Dijo Ibn al-Munḏir: hallamos que la mayoría de los sabios con quienes nos encontramos y de quienes nos llegó noticia ponen en la hāšima diez camellos. Transmitimos este dicho de Zayd b. Ṯābit; y lo sostuvieron Qatāda, ʿUbayd Allāh b. al-Ḥasan y al-Šāfiʿī.
Al-Ṯawrī y los compañeros de la opinión dijeron: en ella hay mil dírhams; y su intención es un décimo de la indemnización.
En cuanto a la munqila, dijo Ibn al-Munḏir: llegó el ḥadiz del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: (En la munqila, quince camellos). Y la gente de conocimiento ha consensuado decirlo.
Dijo Ibn al-Munḏir: todos los sabios de los que se conserva memoria dijeron que la munqila es aquella en la que se desplazan los huesos.
Mālik, al-Šāfiʿī, Aḥmad y los compañeros de la opinión —y es el dicho de Qatāda e Ibn Šubruma— dijeron: no hay talión en la munqila. Transmitimos de Ibn al-Zubayr —y no es firme de él— que aplicó talión en la munqila.
Dijo Ibn al-Munḏir: lo primero es más preferible, porque no sé de nadie que lo haya contradicho.
En cuanto a la ma’mūma, dijo Ibn al-Munḏir: llegó el ḥadiz del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: (En la ma’mūma, un tercio de la indemnización). Y la mayoría de la gente de conocimiento ha consensuado decirlo [5665] No sabemos de nadie que lo haya contradicho salvo Makḥūl, pues dijo: si la ma’mūma es intencional, en ella hay dos tercios de la indemnización; y si es por error, en ella hay un tercio de la indemnización. Este es un dicho anómalo; y por el primer dicho digo.
Discreparon sobre el talión en la ma’mūma. Muchos sabios dijeron: no hay talión en ella. Se transmitió de Ibn al-Zubayr que aplicó talión en la ma’mūma, y la gente lo reprobó.
ʿAṭā’ dijo: no supimos de nadie que aplicara talión entre nosotros antes de Ibn al-Zubayr.
En cuanto a la ǧā’ifa, en ella hay un tercio de la indemnización según el ḥadiz de ʿAmr b. Ḥazm; no hay discrepancia en ello salvo lo transmitido de Makḥūl: si es intencional, en ella hay dos tercios de la indemnización; y si es por error, en ella hay un tercio de la indemnización.
La ǧā’ifa es todo lo que perfora hasta la cavidad interna, aunque sea la entrada de una aguja. Si atraviesa por dos lados, para ellos son dos ǧā’ifas, y en ellas hay dos tercios de la indemnización.
Ašhab dijo: Abū Bakr al-Ṣiddīq —Dios esté complacido con él— juzgó en una ǧā’ifa que atravesó hasta el otro costado con la indemnización de dos ǧā’ifas.
ʿAṭā’, Mālik, al-Šāfiʿī y los compañeros de la opinión, todos dijeron: no hay talión en la ǧā’ifa.
Dijo Ibn al-Munḏir: y con ello decimos.
La vigésimo sexta:
Discreparon sobre el talión por el bofetón y lo semejante. Al-Buḫārī mencionó de Abū Bakr, ʿAlī, Ibn al-Zubayr y Suwayd b. Muqarrin —Dios esté complacido con ellos— [5666] que aplicaron talión por el bofetón y lo semejante. Se transmitió de ʿUṯmān y Ḫālid b. al-Walīd algo semejante. Es el dicho de al-Šaʿbī y un grupo de la gente del ḥadiz.
Al-Layṯ dijo: si el bofetón es en el ojo, no hay talión en él, por temor [5667] al ojo, y el sultán lo castiga. Si es en la mejilla, en él hay talión.
Un grupo dijo: no hay talión en el bofetón. Se transmitió esto de al-Ḥasan y Qatāda; y es el dicho de Mālik, los kufíes y al-Šāfiʿī.
Mālik argumentó: el bofetón del enfermo débil no es como el bofetón del fuerte; y el esclavo negro no abofetea como el hombre de condición y porte. En todo ello hay iǧtihād, por nuestra ignorancia de la medida del bofetón.
La vigésimo séptima:
Discreparon sobre el talión por el golpe de látigo. Al-Layṯ y al-Ḥasan [5669] dijeron: se aplica talión por él, y se le añade por la transgresión [5670]
Ibn al-Qāsim dijo: se aplica talión por él.
Para los kufíes y al-Šāfiʿī no hay talión por él salvo que produzca herida. Al-Šāfiʿī dijo: si el látigo hiere, en ello hay tasación.
Dijo Ibn al-Munḏir: lo que se cause con látigo, bastón o piedra, y sea por debajo de la vida, es intencional, y en ello hay talión. Este es el dicho de un grupo de los compañeros del ḥadiz.
En al-Buḫārī: ʿUmar aplicó talión por un golpe con la vara (durra) [5672]; y ʿAlī b. Abī Ṭālib aplicó talión por tres latigazos. Šurayḥ aplicó talión por un látigo y arañazos.
Ibn Baṭṭāl dijo: el ḥadiz del ladūd [5673] del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— a la gente de la casa es prueba para quien establece talión en todo dolor, aunque no haya herida.
La vigésimo octava:
Discreparon sobre la indemnización (ʿaql) de las heridas de las mujeres. En "Al-Muwaṭṭa’", de Mālik, de Yaḥyā b. Saʿīd, de Saʿīd b. al-Musayyab, que decía: la mujer se equipara al hombre hasta un tercio de la indemnización del hombre [5674]; su dedo como su dedo, su diente como su diente, su mūḍiḥa como su mūḍiḥa, su munqila como su munqila.
Ibn Bukayr dijo: Mālik dijo: cuando alcanza un tercio de la indemnización del hombre, entonces es la mitad de la indemnización del hombre.
Dijo Ibn al-Munḏir: transmitimos este dicho de ʿUmar y Zayd b. Ṯābit; y lo sostuvieron Saʿīd b. al-Musayyab, ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz, ʿUrwa b. al-Zubayr, al-Zuhrī [5675], Qatāda, Ibn Hurmuz, Mālik, Aḥmad b. Ḥanbal y ʿAbd al-Malik b. al-Māǧišūn.
Un grupo dijo: la indemnización de la mujer es la mitad de la indemnización del hombre, sea poco o mucho. Transmitimos este dicho de ʿAlī b. Abī Ṭālib; y lo sostuvieron al-Ṯawrī, al-Šāfiʿī, Abū Ṯawr, al-Nuʿmān y sus dos compañeros. Argumentaron que, cuando consensuaron sobre lo mucho —que es la indemnización—, lo poco es igual. Y con ello decimos.
La vigésimo novena:
Dijo el juez ʿAbd al-Wahhāb: todo aquello en lo que hay belleza separada de utilidad, en principio, en ello hay tasación (ḥukūma), como las cejas, la pérdida del pelo de la barba y del pelo de la cabeza, los dos pechos del hombre y su nalga [5676]
La forma de la tasación es que se valore al lesionado como si fuera un esclavo sano, luego se le valore con la lesión; lo que disminuya de su precio se hace una parte de su indemnización, llegue a lo que llegue. Ibn al-Munḏir lo transmitió de todos los sabios de los que se conserva memoria.
Dijo: se acepta en ello el testimonio de dos hombres fiables de la gente experta.
Y se dijo: más bien se acepta el testimonio de un solo justo.
Y Dios —Glorificado sea— sabe más. Estas son sumas de los dictámenes sobre heridas y miembros que abarca el sentido de esta aleya; en ello hay suficiencia para quien se limite a ello. Y Dios es quien concede el éxito hacia la guía, por Su favor y generosidad [5677]
La que completa treinta:
Su dicho —Exaltado sea—: "Quien lo done, será expiación para él".
Es una condición y su respuesta: es decir, quien done el talión y perdone, será expiación para él, es decir, para ese donante.
Y se dijo: es expiación para el agresor, de modo que no se le toma en cuenta su delito en la Otra Vida, porque hace las veces de tomar el derecho de él; y la recompensa es para el donante. Ibn ʿAbbās mencionó ambos dichos. Según el primero está la mayoría de los compañeros y quienes vinieron después. El segundo se transmitió de Ibn ʿAbbās y Muǧāhid, y de Ibrāhīm al-Naḫaʿī y al-Šaʿbī con discrepancia respecto a ambos. El primero es más evidente, porque el pronombre que retorna vuelve a un mencionado, y es "quien".
Y de Abū al-Dardā’ del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
NOTAS (árabe, diccionario):
{}
( No hay musulmán que sea alcanzado por algo en su cuerpo y lo done, sino que Allah lo eleva con ello un grado y le borra con ello un pecado )
Dijo Ibn al-‘Arabī:
Y quien afirma que, si el lesionado lo perdona, Allah lo perdona, no se ha establecido para ello prueba alguna; por tanto, no tiene sentido.
[5629]
:véase t. 2, p. 244, 246.
[5630]
:véase t. 2, p. 244, 246.
[5631]
:véase t. 2, p. 244.
[5632]
:en ع: «que la vida por la vida entre ellos».
[5633]
:véase p. 148 de este tomo.
[5634]
:en al-Baḥr: con «anna» en forma aligerada, etc.; luego dijo: es posible que haya dos aspectos, uno de ellos que sea masdaríyya, etc.
[5635]
:es decir, y exposición de un nuevo dictamen respecto de los musulmanes, como en «Rūḥ al-Ma‘ānī».
[5636]
:así en los originales, y lo correcto es: «salvo con consentimiento», como en al-Baḥr.
[5637]
:de ع y ك.
[5638]
:así en los originales, salvo en ع: «la indemnización del que no es tuerto». Y es la lectura correcta.
[5639]
:al-‘amaš (con vocalización): debilidad de la vista con lagrimeo la mayor parte del tiempo.
[5640]
:al-ḫafaš (con vocalización): debilidad congénita de la vista y estrechez del ojo; o deterioro en los párpados sin dolor; o ver de noche y no de día; y en día nublado y no en despejado.
[5641]
:se omitió Abū Hāšim en ك y ع; es al-Rummānī, de los coetáneos de al-Ṯawrī. Y en ج: Ibn Hāšim.
[5642]
:es decir, se le extirpó el corte.
[5643]
:al-‘aṯm: la recomposición (del hueso) sin rectitud.
[5644]
:al-mūḍiḥa: la que alcanza el hueso y lo deja al descubierto. Y se dijo: la que pela la piel que hay entre la carne y el hueso, o la hiende, hasta que aparece la blancura del hueso.
[5645]
:al-rubā‘iyya (como «ṯamāniyya»): el diente entre el incisivo y el colmillo.
[5646]
:de ع.
[5647]
:«aṯġara el muchacho»: se le cayeron los dientes de leche.
[5648]
:en ع y ك: «para ella».
[5649]
:en ع: «en ella».
[5650]
:en ع: «se fue».
[5651]
:véase t. 2, p. 244 y lo que sigue.
[5652]
:el añadido procede de Ṣaḥīḥ Muslim.
[5653]
:de ج y ع y ك.
[5654]
:es su célebre historia con nuestro señor Mūsā —sobre ambos la paz—, y vendrá en la sura al-Kahf, si Allah quiere, t. 11, p. 16 y lo que sigue.
[5655]
:de ع.
[5656]
:véase t. 2, p. 354.
[5657]
:véase t. 10, p. 200.
[5658]
:de ع.
[5659]
:la blancura del hueso: su blancura.
[5660]
:de ع.
[5661]
:en ع: «según nosotros».
[5662]
:de ج y ك y هـ y ع، ز.
[5663]
:«yaġinn», es decir, hace salir su voz por las fosas nasales. Y en ك, ع: «yajunn». Y se omitió en ج: «o golpea», etc.
[5664]
:en ع: «la indemnización es completa».
[5665]
:de ع y ك.
[5666]
:de ع.
[5667]
:en ج y ك y هـ: «no hay talión».
[5668]
:en ك: «por temor en ella».
[5669]
:de ع y ك.
[5670]
:en ع: «a causa de la transgresión».
[5671]
:en ع: «fui alcanzado».
[5672]
:al-durra (con kasra): con la que se golpea.
[5673]
:al-ladd: tomar la lengua del niño y estirarla hacia uno de sus lados, y hacerle tragar por el otro lado el medicamento, en el espacio entre la lengua y la mejilla. Y el ḥadiz del ladd: que se le practicó el ladd al Profeta —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— en su enfermedad; cuando recobró el sentido dijo: «Que no quede nadie en la casa sin que se le practique el ladd». Lo hizo como castigo para ellos, porque se lo practicaron sin su permiso.
[5674]
:de ك y ع. Quiere decir que lo que está por debajo de un tercio de la indemnización, su ‘aql en ello es como el ‘aql del varón; hasta que, cuando en el ‘aql por lo que se cometió contra ella alcanza un tercio de la indemnización, su ‘aql es la mitad del ‘aql del varón. Y su dicho: «su dedo como su dedo… etc.» quiere decir que el ‘aql de todo ello está por debajo del tercio; por eso en ello iguala al varón (al-Muwaṭṭa’).
[5675]
:de ج y ك y هـ y ع.
[5676]
:en ع y ك: «sus nalgas».
[5677]
:de ع y ك.
Notas y Referencias
[5629] Véase t. 2, p. 244, 246.
[5630] Véase t. 2, p. 244, 246.
[5631] Véase t. 2, p. 244.
[5632] En ع: «que la vida por la vida entre ellos».
[5633] Véase p. 148 de este tomo.
[5634] En al-Baḥr: con «anna» en forma aligerada, etc.; luego dijo: es posible que haya dos aspectos, uno de ellos que sea masdaríyya, etc.
[5635] Es decir, y exposición de un nuevo dictamen respecto de los musulmanes, como en «Rūḥ al-Ma‘ānī».
[5636] Así en los originales, y lo correcto es: «salvo con consentimiento», como en al-Baḥr.
[5637] De ع y ك.
[5638] Así en los originales, salvo en ع: «la indemnización del que no es tuerto». Y es la lectura correcta.
[5639] Al-‘amaš (con vocalización): debilidad de la vista con lagrimeo la mayor parte del tiempo.
[5640] Al-ḫafaš (con vocalización): debilidad congénita de la vista y estrechez del ojo; o deterioro en los párpados sin dolor; o ver de noche y no de día; y en día nublado y no en despejado.
[5641] Se omitió Abū Hāšim en ك y ع; es al-Rummānī, de los coetáneos de al-Ṯawrī. Y en ج: Ibn Hāšim.
[5642] Es decir, se le extirpó el corte.
[5643] Al-‘aṯm: la recomposición (del hueso) sin rectitud.
[5644] Al-mūḍiḥa: la que alcanza el hueso y lo deja al descubierto. Y se dijo: la que pela la piel que hay entre la carne y el hueso, o la hiende, hasta que aparece la blancura del hueso.
[5645] Al-rubā‘iyya (como «ṯamāniyya»): el diente entre el incisivo y el colmillo.
[5646] De ع.
[5647] «Aṯġara el muchacho»: se le cayeron los dientes de leche.
[5648] En ع y ك: «para ella».
[5649] En ع: «en ella».
[5650] En ع: «se fue».
[5651] Véase t. 2, p. 244 y lo que sigue.
[5652] El añadido procede de Ṣaḥīḥ Muslim.
[5653] De ج y ع y ك.
[5654] Es su célebre historia con nuestro señor Mūsā —sobre ambos la paz—, y vendrá en la sura al-Kahf, si Allah quiere, t. 11, p. 16 y lo que sigue.
[5655] De ع.
[5656] Véase t. 2, p. 354.
[5657] Véase t. 10, p. 200.
[5658] De ع.
[5659] La blancura del hueso: su blancura.
[5660] De ع.
[5661] En ع: «según nosotros».
[5662] De ج y ك y هـ y ع، ز.
[5663] «Yaġinn», es decir, hace salir su voz por las fosas nasales. Y en ك, ع: «yajunn». Y se omitió en ج: «o golpea», etc.
[5664] En ع: «la indemnización es completa».
[5665] De ع y ك.
[5666] De ع.
[5667] En ج y ك y هـ: «no hay talión».
[5668] En ك: «por temor en ella».
[5669] De ع y ك.
[5670] En ع: «a causa de la transgresión».
[5671] En ع: «fui alcanzado».
[5672] Al-durra (con kasra): con la que se golpea.
[5673] Al-ladd: tomar la lengua del niño y estirarla hacia uno de sus lados, y hacerle tragar por el otro lado el medicamento, en el espacio entre la lengua y la mejilla. Y el ḥadiz del ladd: que se le practicó el ladd al Profeta —la paz y las bendiciones de Allah sean con él— en su enfermedad; cuando recobró el sentido dijo: «Que no quede nadie en la casa sin que se le practique el ladd». Lo hizo como castigo para ellos, porque se lo practicaron sin su permiso.
[5674] De ك y ع. Quiere decir que lo que está por debajo de un tercio de la indemnización, su ‘aql en ello es como el ‘aql del varón; hasta que, cuando en el ‘aql por lo que se cometió contra ella alcanza un tercio de la indemnización, su ‘aql es la mitad del ‘aql del varón. Y su dicho: «su dedo como su dedo… etc.» quiere decir que el ‘aql de todo ello está por debajo del tercio; por eso en ello iguala al varón (al-Muwaṭṭa’).
[5675] De ج y ك y هـ y ع.
[5676] En ع y ك: «sus nalgas».
[5677] De ع y ك.