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La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 42

Versículo (Español)

[5:42] Prestan oídos a la mentira y se benefician vorazmente del soborno. Si se presentan ante ti [para que juzgues] sobre un pleito entre ellos, puedes juzgar o abstenerte. Si te abstienes no podrán perjudicarte en nada; pero si juzgas entre ellos, hazlo con equidad y justicia, porque Dios ama a los justos.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Son muy dados a escuchar la mentira, devoradores de lo ilícito. Si acuden a ti, juzga entre ellos o desentiéndete de ellos. Y si te desentiendes de ellos, no podrán perjudicarte en nada. Y si juzgas, juzga entre ellos con equidad. Ciertamente, Allah ama a los equitativos} (42) فيه مسألتان :

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: "samma‘ūna lil-kadhib" (muy dados a escuchar la mentira). Lo repitió a modo de énfasis y magnificación; y ya se ha mencionado antes [5608]

La segunda: Y Su dicho —Exaltado sea—: "akkālūna lil-suḥt" (devoradores de lo ilícito), con sentido de abundancia. Y el suḥt, en la lengua, su origen es la perdición y la dureza. Dijo Allah —Exaltado sea—: "fayusḥitakum bi-‘adhāb" (y os aniquilará con un castigo) [5609] Y dijo al-Farazdaq:

«Y mordió el tiempo, ¡oh hijo de Marwān!, y no dejó *** de la riqueza sino مُسْحَتًا» [5610] o «mujlaf» [5611]

Así es la transmisión. Y «o mujlaf», en nominativo, por coordinación al sentido; pues el sentido de «no dejó» es «no quedó». Y al que afeita se le dice: «isḥat», es decir, «extirpa». Y se llamó suḥt al dinero ilícito porque «arrastra» (yasḥat) las obediencias, esto es, las hace desaparecer y las extirpa. Al-Farrā’ dijo: su origen es la voracidad del hambre; se dice: «un hombre masḥūt al-ma‘ida», es decir, comilón; como si en el sobornador y en el que come lo ilícito hubiera, por la avidez hacia lo que se le da, algo semejante a lo que hay en el «masḥūt al-ma‘ida» de ansia. Y se dijo: se llamó suḥt a lo ilícito porque arrasa la hombría (murū’a) del hombre.

Digo: la primera opinión es más adecuada; porque, al desaparecer la religión, desaparece la hombría; y no hay hombría para quien no tiene religión. Dijo Ibn Mas‘ūd y otros: el suḥt es el soborno. Y dijo ‘Umar b. al-Jaṭṭāb —Allah esté complacido con él—: el soborno del juez es suḥt. Y del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— se transmitió que dijo: «Toda carne que ha crecido con suḥt, el Fuego tiene más derecho sobre ella». Dijeron: ¡Mensajero de Allah!, ¿y qué es el suḥt? Dijo: «El soborno en el juicio». Y de Ibn Mas‘ūd también: el suḥt es que un hombre satisfaga a su hermano una necesidad y éste le regale un obsequio, y él lo acepte. Dijo Ibn Juwayz Mandād: del suḥt es que un hombre coma por su prestigio; y ello es que tenga prestigio ante el sultán, y alguien le pida una necesidad, y no se la satisfaga sino mediante un soborno que toma. Y no hay discrepancia entre los salaf en que tomar soborno para anular un derecho o para lo que no es lícito es suḥt prohibido. Y dijo Abū Ḥanīfa: si el juez acepta soborno, queda depuesto en el acto aunque no sea depuesto, y queda nulo todo juicio que haya dictado después de ello.

Digo: esto no es admisible que se discrepe sobre ello, si Allah quiere; porque tomar soborno por su parte es perversión (fisq), y el perverso no es válido para juzgar. Y Allah sabe más.

Y dijo —la oración y la paz sean con él—: «Allah maldijo al que soborna y al sobornado». Y de ‘Alī —Allah esté complacido con él— que dijo: el suḥt es el soborno, y el “ḥulwān” [5612] del adivino, y el apresuramiento en el litigio [5613] Y se transmitió de Wahb b. Munabbih que se le dijo: ¿el soborno es ilícito en toda cosa? Dijo: no; sólo es reprobable del soborno que sobornes para obtener lo que no es tuyo, o para rechazar un derecho que te era obligatorio; en cuanto a sobornar para apartar de ti (un daño) respecto a tu religión, tu sangre y tu hacienda, no es ilícito. Dijo Abū al-Layth al-Samarqandī, el jurista: y con esto tomamos; no hay inconveniente en que el hombre se proteja a sí mismo y a su hacienda mediante el soborno. Y esto es como lo transmitido de ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd: que estaba en Abisinia y sobornó con dos dinares, y dijo: el pecado recae sobre el que recibe, no sobre el que da. Dijo al-Mahdawī: y quien consideró ilícita (suḥt) la ganancia del sangrador y de quienes se mencionan con él, su sentido es que arrasa la hombría de quien la toma.

Digo: lo correcto respecto a la ganancia del sangrador es que es lícita y buena; y quien toma algo bueno no pierde su hombría ni desciende su rango. Mālik transmitió de Ḥumayd al-Ṭawīl, de Anas, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— se hizo sangrar; le sangró Abū Ṭayba, y el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— ordenó que se le diera [5614] un sā‘ de dátiles, y ordenó a su familia que le aligeraran de su tributo. Dijo Ibn ‘Abd al-Barr: esto indica que la ganancia del sangrador es lícita y buena; porque el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— no hace precio, ni estipendio, ni [5615] compensación por cosa alguna de lo falso. Y este ḥadīṯ de Anas abroga lo que el Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— prohibió del precio de la sangre, y abroga lo que reprobó del alquiler del sangrador. Y al-Bujārī y Abū Dāwūd transmitieron de Ibn ‘Abbās que dijo: el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— se hizo sangrar y dio al sangrador su salario; y si hubiera sido suḥt no se lo habría dado. Y al-suḥut y al-suḥt son dos variantes lingüísticas con las que se ha recitado: Abū ‘Amr, Ibn Kaṯīr y al-Kisā’ī leyeron con dos ḍamma, y los demás con ḍamma sólo en la sīn. Y al-‘Abbās b. al-Faḍl transmitió de Jāriǧa b. Muṣ‘ab, de Nāfi‘: "akkālūna lil-saḥt" con fatḥa en la sīn y sukūn en la ḥā’; y esto es un maṣdar de «saḥata»; se dice: «asḥata» y «saḥata» con un mismo sentido. Y dijo al-Zajjāj: «saḥatahu» es: se lo llevó poco a poco.

Su dicho —Exaltado sea—: "Si acuden a ti, juzga entre ellos o desentiéndete de ellos". Esto es una opción concedida por Allah —Exaltado sea—; lo mencionó al-Qušayrī. Y ya se ha explicado su sentido: que ellos eran gente de pacto de no agresión, no gente de dhimma; pues el Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando llegó a Medina, pactó con los judíos. Y no nos es obligatorio juzgar entre los incrédulos si no son gente de dhimma; más bien es lícito juzgar si queremos. En cuanto a la gente de dhimma, ¿es obligatorio para nosotros juzgar entre ellos si litigan ante nosotros? Hay dos opiniones de al-Šāfi‘ī. Y si el litigio está vinculado a un musulmán, es obligatorio juzgar. Dijo al-Mahdawī: los sabios han consensuado que corresponde al juez juzgar entre el musulmán y el dhimmī. Y discreparon respecto a dos dhimmíes: algunos sostuvieron que la aleya es concluyente (muḥkama) y que el juez tiene elección; se transmitió esto de al-Naja‘ī, al-Ša‘bī y otros; y es la doctrina de Mālik, al-Šāfi‘ī y otros, salvo lo transmitido de Mālik acerca de no aplicar el ḥadd a la gente del Libro en el caso de fornicación: si el musulmán fornica con una kitābiyya se le aplica el ḥadd y a ella no; y si ambos fornicadores son dhimmíes, no hay ḥadd para ellos; y ésta es la doctrina de Abū Ḥanīfa, Muḥammad b. al-Ḥasan y otros. Y también se transmitió de Abū Ḥanīfa que dijo: se les azota, pero no se les lapida. Y dijo al-Šāfi‘ī, Abū Yūsuf, Abū Ṯawr y otros: a ambos les corresponde el ḥadd si vienen conformes con nuestro juicio. Dijo Ibn Juwayz Mandād: el imām no envía a por ellos si uno de ellos pide auxilio contra otro, ni hace comparecer al adversario ante su asamblea, salvo en lo relativo a agravios de los que se difunde la corrupción, como el homicidio, el saqueo de viviendas y cosas semejantes. En cuanto a deudas, divorcio y el resto de transacciones, no juzga entre ellos sino tras el consentimiento mutuo; y lo preferible para él es no juzgar y devolverlos a sus jueces. Si juzga entre ellos, juzga conforme al juicio del Islam. En cuanto a obligarlos al juicio del musulmán en aquello de lo que se difunde la corrupción: no los pactamos sobre la corrupción; y es obligatorio cortar la corrupción respecto a ellos, de ellos y de otros; porque en ello hay preservación de sus bienes y de sus vidas; y quizá en su religión sea lícito eso, y se difunda la corrupción entre nosotros. Por eso les impedimos vender vino públicamente, y manifestar la fornicación y otras inmundicias, para que no corrompan a los necios de los musulmanes. En cuanto al juicio en lo que es propio de su religión, como el divorcio, la fornicación y demás, no se les obliga a profesar nuestra religión; y en juzgar entre ellos sobre ello hay [5616] perjuicio para sus jueces y alteración de su confesión. No es así en las deudas y transacciones, pues en ellas hay un aspecto de agravios y de cortar la corrupción. Y Allah sabe más. Y en la aleya hay una segunda opinión: la que se transmitió de ‘Umar b. ‘Abd al-‘Azīz y también de al-Naja‘ī: que la opción mencionada en la aleya está abrogada por Su dicho —Exaltado sea—: "Y juzga entre ellos conforme a lo que Allah ha hecho descender", y que corresponde al juez juzgar entre ellos. Y ésta es la doctrina de ‘Aṭā’ al-Jurāsānī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros, y otros. Y se transmitió de ‘Ikrima que dijo: "Si acuden a ti, juzga entre ellos o desentiéndete de ellos" la abrogó otra aleya: "Y juzga entre ellos conforme a lo que Allah ha hecho descender" [al-Mā’ida: 49]. Y dijo Muǧāhid: no se abrogó de «al-Mā’ida» sino dos aleyas: Su dicho: "juzga entre ellos o desentiéndete de ellos" la abrogó: "Y juzga entre ellos conforme a lo que Allah ha hecho descender"; y Su dicho: "No profanéis los ritos de Allah" [5617][al-Mā’ida: 2] la abrogó: "Matad a los asociadores dondequiera que los encontréis" [5618][al-Tawba: 5]. Y dijo al-Zuhrī: la Sunna ha quedado establecida en devolver a la gente del Libro, en sus derechos y herencias, a la gente de su religión; salvo que vengan deseando el juicio de Allah, y entonces se juzga entre ellos por el Libro de Allah. Dijo al-Samarqandī: y esta opinión concuerda con la de Abū Ḥanīfa: que no se juzga entre ellos mientras no consientan nuestro juicio. Y dijo al-Naḥḥās en su «al-Nāsij wa-l-Mansūj»: Su dicho —Exaltado sea—: "Si acuden a ti, juzga entre ellos o desentiéndete de ellos" es abrogado; porque sólo descendió al comienzo, cuando el Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— llegó a Medina y los judíos eran entonces numerosos; y lo que más los atraía y era más conveniente era devolverlos a sus propios juicios. Luego, cuando el Islam se fortaleció, Allah —Poderoso y Majestuoso— hizo descender: "Y juzga entre ellos conforme a lo que Allah ha hecho descender". Lo dijeron Ibn ‘Abbās, Muǧāhid, ‘Ikrima, al-Zuhrī, ‘Umar b. ‘Abd al-‘Azīz y al-Suddī; y es lo correcto de la opinión de al-Šāfi‘ī. Dijo en el Libro de la yizya: no tiene elección si litigan ante él, por el dicho de Allah —Poderoso y Majestuoso—: "hasta que paguen la yizya de propia mano, estando humillados" [5619][al-Tawba: 29]. Dijo al-Naḥḥās: éste es de los argumentos más sólidos; porque si el sentido de Su dicho: "estando humillados" es que se les apliquen las normas de los musulmanes, entonces es obligatorio que no se les devuelva a sus propios juicios; y si esto es obligatorio, la aleya queda abrogada. Y ésta es también la opinión de los kufíes: Abū Ḥanīfa, Zufar, Abū Yūsuf y Muḥammad. No hay discrepancia entre ellos en que, si la gente del Libro litiga ante el imām, no le es lícito desentenderse de ellos; salvo que Abū Ḥanīfa dijo: si vienen la mujer y el marido, debe juzgar entre ellos con justicia; y si viene la mujer sola y el marido no consiente, no juzga. Y los demás dijeron: juzga. Queda así establecido que la opinión de la mayoría de los sabios es que la aleya está abrogada, junto con lo que se ha confirmado en ella del dictamen de Ibn ‘Abbās. Y aunque no hubiera llegado el ḥadīṯ de Ibn ‘Abbās, la consideración racional exigiría que estuviera abrogada; porque han consensuado que, si la gente del Libro litiga ante el imām, él puede examinar su caso; y que, si lo examina, acierta según la comunidad; y que no debe desentenderse de ellos, pues entonces, según algunos sabios, estaría abandonando una obligación, haciendo lo que no le es lícito ni le es permitido. Dijo al-Naḥḥās: y quienes sostienen que está abrogada, de entre los kufíes, tienen otra opinión: algunos dicen que corresponde al imām, si conoce de la gente del Libro un ḥadd de los ḥudūd de Allah —Poderoso y Majestuoso—, aplicarlo aunque no litiguen ante él; y argumentan que el dicho de Allah —Poderoso y Majestuoso—: "Y juzga entre ellos" admite dos sentidos: uno, «juzga entre ellos si litigan ante ti»; y el otro, «juzga entre ellos aunque no litiguen ante ti —si lo sabes de ellos—». Dijeron: y hallamos en el Libro de Allah —Exaltado sea— y en la Sunna de Su Mensajero —Allah le bendiga y le conceda paz— lo que obliga a establecer el derecho sobre ellos aunque no litiguen ante nosotros. En cuanto a lo del Libro de Allah, Su dicho —Exaltado sea—: "¡Oh vosotros que creéis! Sed firmes en la equidad, testigos para Allah" [5620][al-Nisā’: 135]. Y en cuanto a lo de la Sunna, el ḥadīṯ de al-Barā’ b. ‘Āzib, que dijo: pasó ante el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— un judío que había sido azotado y embadurnado de negro; y dijo: «¿Así es el ḥadd del fornicador entre vosotros?» Dijeron: sí. Entonces llamó a un hombre de sus sabios y dijo: «Te conjuro por Allah: ¿así es el ḥadd del fornicador entre vosotros?» Dijo: no... el ḥadīṯ; y ya se ha mencionado. Dijo al-Naḥḥās: argumentaron que el Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— juzgó entre ellos sin que litigaran ante él en este ḥadīṯ. Si alguien dijera: pero en el ḥadīṯ de Mālik, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, que los judíos acudieron al Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz—, se le dirá: tampoco en el ḥadīṯ de Mālik consta que los dos que fornicaron consintieran el juicio, y el Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— los lapidó. Dijo Abū ‘Umar b. ‘Abd al-Barr: si quien argumenta con el ḥadīṯ de al-Barā’ lo meditara, no lo usaría como prueba; porque en el curso del ḥadīṯ hay una explicación del dicho de Allah —Poderoso y Majestuoso—: "Si se os da esto, tomadlo; y si no se os da, guardaos" [al-Mā’ida: 41], es decir: si os dictamina el azote y el embadurnamiento, tomadlo; y si os dictamina la lapidación, guardaos. Es una prueba de que lo tomaron como árbitro. Y eso es claro en el ḥadīṯ de Ibn ‘Umar y otros. Si alguien dijera: no consta en el ḥadīṯ de Ibn ‘Umar que los dos fornicadores tomaran como árbitro al Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— ni que consintieran su juicio, se le dirá: el ḥadd del fornicador es un derecho de entre los derechos de Allah —Exaltado sea— que corresponde al juez establecer. Y es sabido que los judíos tenían un juez que juzgaba entre ellos y aplicaba sus ḥudūd sobre ellos; y él fue quien tomó como árbitro al Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz—. Y Allah sabe más.

Su dicho —Exaltado sea—: "Y si juzgas, juzga entre ellos con equidad". Al-Nasā’ī transmitió de Ibn ‘Abbās que dijo: eran Qurayẓa y al-Naḍīr; y al-Naḍīr era más noble que Qurayẓa. Si un hombre de Qurayẓa mataba a un hombre de al-Naḍīr, se le daba muerte por él; y si un hombre de al-Naḍīr mataba a un hombre de Qurayẓa, se pagaba una indemnización de cien wasq [5621] de dátiles. Cuando fue enviado el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz—, un hombre de al-Naḍīr mató a un hombre de Qurayẓa, y dijeron: entregádnoslo para que lo matemos. Dijeron: entre nosotros y vosotros está el Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz—. Entonces descendió: "Y si juzgas, juzga entre ellos con equidad": vida por vida. Y descendió: "¿Acaso buscan el juicio de la ignorancia?" [al-Mā’ida: 50].

Notas y Referencias

[5608] Véase t. 11, p. 211.

[5609] En ج y ز: «y ya se ha mencionado en al-Baqara».

[5610] Y se transmite: «(إلا مسحت)». Quien lo transmite así hace que (el sentido de «لم يدع») sea «no dejó nada». (Lisān al-‘Arab), raíz سحت.

[5611] Al-mujlaf: aquel del que ha quedado un resto.

[5612] Es lo que se da por la adivinación.

[5613] En ج, ك, ع, ز: «el apresuramiento en la desobediencia».

[5614] De ج y ك y هـ y ع.

[5615] De ج y ك y هـ y ع.

[5616] De ع.

[5617] Véase p. 37 de este volumen.

[5618] Véase t. 8, p. 72.

[5619] Véase t. 8, p. 109.

[5620] Véase t. 5, p. 410.

[5621] El wasq: sesenta sā‘.