5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 3

Versículo (Español)

[5:3] Les es prohibido [comer] la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo, el animal que haya sido sacrificado invocando otro en lugar de Dios, la del animal muerto por asfixia, golpe, caída, cornada o herido por las fieras, a menos que alcancen a degollarlo [antes de que muera], y lo que es inmolado en altares [en honor a un ídolo]. [También es prohibido] consultar la suerte echando flechas. [Violar alguna de estas leyes] es un pecado. Quienes se empeñan en negar la verdad han perdido la esperanza de [hacerlos renunciar a] su religión. No tengan temor de ellos, sino que tengan temor de Mí. Hoy les he perfeccionado su forma de adoración, he completado Mi gracia sobre ustedes y he dispuesto que el Islam sea su religión. Pero quien, [en caso extremo] por hambre, se vea forzado [y coma de lo prohibido] pero sin intención de transgredir la ley ni excederse, Dios es Perdonador, Misericordioso.

Tafsir de Al-Qurtubi

{حُرِّمَتۡ عَلَيۡكُمُ ٱلۡمَيۡتَةُ وَٱلدَّمُ وَلَحۡمُ ٱلۡخِنزِيرِ وَمَآ أُهِلَّ لِغَيۡرِ ٱللَّهِ بِهِۦ وَٱلۡمُنۡخَنِقَةُ وَٱلۡمَوۡقُوذَةُ وَٱلۡمُتَرَدِّيَةُ وَٱلنَّطِيحَةُ وَمَآ أَكَلَ ٱلۡسَّبُعُ إِلَّا مَا ذَكَّيۡتُمۡ وَمَا ذُبِحَ عَلَى ٱلنُّصُبِ وَأَن تَسۡتَقۡسِمُواْ بِٱلۡأَزۡلَٰمِۚ ذَٰلِكُمۡ فِسۡقٌۗ ٱلۡيَوۡمَ يَئِسَ ٱلَّذِينَ كَفَرُواْ مِن دِينِكُمۡ فَلَا تَخۡشَوۡهُمۡ وَٱخۡشَوۡنِۚ ٱلۡيَوۡمَ أَكۡمَلۡتُ لَكُمۡ دِينَكُمۡ وَأَتۡمَمۡتُ عَلَيۡكُمۡ نِعۡمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ ٱلۡإِسۡلَٰمَ دِينٗاۚ فَمَنِ ٱضۡطُرَّ فِي مَخۡمَصَةٍ غَيۡرَ مُتَجَانِفٖ لِّإِثۡمٖ فَإِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٞ رَّحِيمٞ} (3) En él hay veintiséis cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Se os ha prohibido la carroña, la sangre, la carne de cerdo y aquello sobre lo que se haya invocado otro nombre que el de Dios». Ya se adelantó su explicación completa en Al-Baqara [5250]

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «y la estrangulada». Es la que muere por estrangulamiento, que es la retención del aliento, tanto si lo hace un ser humano como si le acontece por una cuerda, o entre dos palos, o cosa semejante. Y Qatāda mencionó: que la gente de la época de la ignorancia estrangulaba la oveja y otras (reses); cuando moría, se la comían. E Ibn ʿAbbās mencionó algo semejante.

La tercera: Su dicho —Exaltado sea—: «y la apaleada». La apaleada es la que se arroja o se golpea con una piedra o un palo hasta que muere sin degüello ritual; según Ibn ʿAbbās, al-Ḥasan, Qatāda, aḍ-Ḍaḥḥāk y as-Suddī. Se dice de ello: waqaḏa, yaqiḏuhu, waqḏan; y es waqīḏ. Y al-waqḏ es la intensidad del golpe; y fulano es waqīḏ, es decir, magullado por los golpes. Dijo Qatāda: la gente de la época de la ignorancia hacía eso y se lo comía. Y dijo aḍ-Ḍaḥḥāk: golpeaban el ganado con madera para sus divinidades hasta matarlo y luego se lo comían; y de ello (es) la muerta con arco de avellano. Y dijo al-Farazdaq:

«Šaġāra [5251] golpea al camellito con su pata *** y ella, ligera, (golpea) las plumas remeras de las camellas jóvenes».

Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim, de ʿAdī b. Ḥātim, dijo: Dije: ¡Oh Mensajero de Dios! Yo disparo con el miʿrāḍ [5252] a la presa y acierto. Dijo: «Si disparas con el miʿrāḍ y perfora [5253], cómelo; pero si lo alcanza de lado, no lo comas». Y en otra versión: «pues es waqīḏ». Dijo Abū ʿUmar: Los sabios, antiguos y modernos, discreparon acerca de la caza con la bola (de honda), la piedra y el miʿrāḍ. Quien sostuvo que es waqīḏ no lo permitió salvo aquello cuya degollación se alcance a realizar, conforme a lo transmitido de Ibn ʿUmar; y es la opinión de Mālik, Abū Ḥanīfa y sus compañeros, aṯ-Ṯawrī y aš-Šāfiʿī. Los sirios discreparon en ello: al-Awzāʿī dijo sobre el miʿrāḍ: cómelo, perfore o no perfore; pues Abū ad-Dardāʾ, Fuḍāla b. ʿUbayd, ʿAbd Allāh b. ʿUmar y Makḥūl no veían inconveniente en ello. Dijo Abū ʿUmar: Así lo mencionó al-Awzāʿī de ʿAbd Allāh b. ʿUmar; pero lo conocido de Ibn ʿUmar es lo que mencionó Mālik de Nāfiʿ, de él. Y el fundamento en este capítulo —y lo que se practica—, y en ello está la prueba para quien se acoge a ello, es el ḥadiz de ʿAdī b. Ḥātim, en el que (se dice): «Y lo que alcance de lado, no lo comas, pues no es sino waqīḏ».

La cuarta: Su dicho —Exaltado sea—: «y la despeñada». La despeñada es la que cae desde lo alto hacia lo bajo y muere, ya sea desde una montaña o en un pozo y semejantes. Es (forma) mutafaʿʿila de ar-radā, que es la perdición. Y es igual que se despeñe por sí misma o que otro la despeñe. Y si la flecha alcanza a la presa y esta se despeña de una montaña a la tierra, también queda prohibida; porque quizá murió por el golpe y la caída, no por la flecha. De ello (es) el ḥadiz: «Y si la encuentras ahogada en el agua, no la comas, pues no sabes si la mató el agua o tu flecha». Lo transmitió Muslim. Y la época de la ignorancia comía la despeñada, y no consideraba “carroña” sino lo que moría por enfermedad y semejantes, sin causa conocida; en cambio, estas causas, para ellos, eran como el degüello. Así, la Ley restringió el degüello a una modalidad específica, como vendrá su explicación, y todas estas quedaron como carroña. Y todo esto pertenece a lo inequívoco (muḥkam) sobre lo que hay acuerdo. Y lo mismo la embestida y la devorada por la fiera, cuya vida se pierde por la cornada y el comer.

La quinta: Su dicho —Exaltado sea—: «y la embestida». An-naṭīḥa es faʿīla con sentido de mafʿūla: es la oveja a la que otra embiste —u otra cosa— y muere antes de ser degollada. Y algunos interpretaron an-naṭīḥa con el sentido de an-nāṭiḥa (la que embiste), porque dos ovejas pueden embestirse mutuamente y morir. Y se dijo: Se dijo naṭīḥa y no naṭīḥ, cuando lo propio de faʿīl es que no se mencione la hāʾ, como se dice: kaff ḫaḍīb y liḥya dahīn; pero aquí se mencionó la hāʾ porque la hāʾ solo se omite de faʿīla cuando es atributo de un calificado expresado. Se dice: šāt naṭīḥ y imraʾa qatīl. Pero si no se menciona el calificado, se mantiene la hāʾ y se dice: “Vi a la qatīla de los Banū Fulān” y “esta es la naṭīḥa del ganado ovino”; porque si no se mencionara la hāʾ y dijeras: “Vi al qatīl de los Banū Fulān”, no se sabría si es varón o mujer. Y Abū Maysara leyó: «y la embestida (al-manṭūḥa)».

La sexta: Su dicho —Exaltado sea—: «y lo que devoró la fiera». Incluye todo lo que haya depredado un animal de colmillos y garras, como el león, el tigre, el zorro, el lobo, la hiena y semejantes: todos estos son fieras. Se dice: sabaʿa fulān fulānan, es decir, lo mordió con su diente; y sabaʿahu, es decir, lo denigró y habló mal de él. En la expresión hay una elipsis: es decir, “y lo que de ello devoró la fiera”; porque lo que la fiera devora se ha consumido. Y entre los árabes hay quien restringe el nombre “fiera” al león. Y los árabes, si la fiera tomaba una oveja y luego esta se libraba de ella, se la comían; y lo mismo si había comido parte de ella. Lo dijo Qatāda y otros. Y al-Ḥasan y Abū Ḥaywa leyeron: «as-sabʿ» con sukūn en la bāʾ; y es una lengua de la gente de Naǧd. Y dijo Ḥassān sobre ʿUtba b. Abī Lahab:

«Quien regrese este año a los suyos *** no regresará como el devorado por la fiera».

Y Ibn Masʿūd leyó: «y la devorada por la fiera (akīlat as-sabuʿ)». Y ʿAbd Allāh b. ʿAbbās leyó: «y el devorado por la fiera (akīl as-sabuʿ)».

La séptima: Su dicho —Exaltado sea—: «excepto lo que degolléis». Está en acusativo por la excepción conectada, según la mayoría de los sabios y juristas. Y se remite a todo lo mencionado de lo que se alcance a degollar mientras aún tenga vida; pues el degüello opera en ello, porque lo propio de la excepción es que se refiera a lo precedente del discurso, y no se la hace discontinua sino con una prueba a la que deba asentirse. Ibn ʿUyayna, Šarīk y Ǧarīr transmitieron de ar-Rukayn b. ar-Rabīʿ, de Abū Ṭalḥa al-Asadī, que dijo: Pregunté a Ibn ʿAbbās acerca de un lobo que acometió a una oveja y le rasgó el vientre hasta que se desparramaron sus intestinos [5254]; y alcancé a degollarla, y la degollé. Dijo: “Come; pero lo que se desparramó de sus intestinos no lo comas”. Dijo Isḥāq b. Rāhawayh: La Sunna respecto de la oveja es como describió Ibn ʿAbbās: pues, aunque se le hayan salido las tripas, aún está viva, y el lugar del degüello permanece íntegro. Solo se considera, al degollar, si está viva o muerta; y no se considera el hecho de si una como ella viviría. Así también la enferma. Dijo Isḥāq: Quien contradiga esto ha contradicho la Sunna de la mayoría de los Compañeros y de la generalidad de los sabios. Digo: A ello fue Ibn Ḥabīb, y lo mencionó de los compañeros de Mālik; y es la opinión de Ibn Wahb y la más conocida del madhhab de aš-Šāfiʿī. Dijo al-Muzanī: Y conservo de aš-Šāfiʿī otra opinión: que no se come si la fiera o la caída la han llevado a un punto en que ya no hay vida; y es la opinión de los medinenses, y la conocida de Mālik, y es la que mencionó ʿAbd al-Wahhāb en su Talqīn. Y se transmitió de Zayd b. Ṯābit; lo mencionó Mālik en su Muwaṭṭaʾ. Y a ello fue Ismāʿīl al-Qāḍī y un grupo de mālikíes bagdadíes. La excepción, según esta opinión, es discontinua: es decir, se os han prohibido estas cosas; pero lo que degolléis es lo que no se ha prohibido. Dijo Ibn al-ʿArabī: La opinión de Mālik sobre estas cosas discrepó: se transmitió de él que no se come sino lo que se degüella con un degüello válido; y lo que está en el Muwaṭṭaʾ es que, si la degolló y su aliento aún corre, y se agita, que coma. Y esta es la correcta de sus opiniones: la que escribió de su puño y letra y leyó a la gente de toda región durante toda su vida; por ello es más digna que las transmisiones raras. Y nuestros sabios han expresado, respecto de la enferma, que el madhhab es la licitud de degollarla aunque esté al borde de la muerte, si en ella queda un resto de vida. Y me pregunto: ¿qué diferencia hay entre un resto de vida por enfermedad y un resto de vida por fiera, si el examen fuera coherente y el pensamiento quedara a salvo de la sospecha? Y dijo Abū ʿUmar: Han acordado, respecto de la enferma cuya vida no se espera, que su degüello es degüello para ella si tenía vida en el momento de degollarla; y eso se conoce por lo que mencionaron de movimiento de su mano, o su pata, o su cola, o semejante. Y acordaron que, si llega al estado de agonía y no mueve mano ni pata, no hay degüello para ella. Y así debería ser, por analogía, el dictamen de la despeñada y lo mencionado con ella en la aleya. Y Dios sabe más [5255]

La octava: Su dicho —Exaltado sea—: «degolléis». La ḏakāh en el habla de los árabes es el degüello. Lo dijo Quṭrub. Y dijo Ibn Sīda en “al-Muḥkam”: y los árabes dicen: «La ḏakāh del feto es la ḏakāh de su madre». Dijo Ibn ʿAṭiyya: Esto no es sino un ḥadiz. Y ḏakkā el animal: lo degolló. Y de ello el dicho del poeta:

«*La degüella la lanza*» [5256]

Digo: El ḥadiz al que aludió lo transmitió ad-Dāraquṭnī por el ḥadiz de Abū Saʿīd, Abū Hurayra, ʿAlī y ʿAbd Allāh, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «La ḏakāh del feto es la ḏakāh de su madre». Y con ello sostiene un grupo de la gente del saber, salvo lo transmitido de Abū Ḥanīfa, que dijo: Si el feto sale del vientre de su madre muerto, no es lícito comerlo; porque el degüello de un alma no puede ser degüello de dos almas. Dijo Ibn al-Munḏir: En el dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «La ḏakāh del feto es la ḏakāh de su madre» hay prueba de que el feto no es la madre. Y él dice: Si se manumite una esclava embarazada, su manumisión es la manumisión de su madre; y esto le obliga a que su degüello sea el degüello de su madre, porque si permitió que una sola manumisión sea manumisión de dos, es posible que un solo degüello sea degüello de dos. Además, está la noticia del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y lo que vino de sus Compañeros, y lo que practica la mayoría de la gente, con lo cual se prescinde de la opinión de cualquier opinante [5257] Y la gente del saber acordó que, si el feto sale vivo, el degüello de su madre no es degüello para él. Y discreparon si se degüella a la madre teniendo en su vientre un feto. Dijeron Mālik y todos sus compañeros: Su degüello es el degüello de su madre si ya se completó su creación y le creció el pelo; y ello tanto si sale muerto como si sale con un resto de vida, si bien se recomienda degollarlo si sale moviéndose; y si se les adelanta muriendo por sí mismo, se come. Dijo Ibn al-Qāsim: Sacrifiqué una oveja; cuando la degollé, su cría empezó a dar patadas en su vientre. Les ordené que la dejaran hasta que muriera en el vientre; luego les ordené que le abrieran el vientre, lo sacaran y lo degollaran. Le salió sangre, y ordené a mi familia que lo asaran. Y dijo ʿAbd Allāh b. Kaʿb b. Mālik: Los Compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solían decir: si al feto le ha salido pelo, su degüello es el degüello de su madre. Dijo Ibn al-Munḏir: Y entre quienes dijeron que su degüello es el degüello de su madre, sin mencionar “le salió pelo” o “no le salió”, están ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—, Saʿīd b. al-Musayyab, aš-Šāfiʿī, Aḥmad e Isḥāq. Dijo el juez Abū al-Walīd al-Bāǧī: Se ha transmitido del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: «La ḏakāh del feto es la ḏakāh de su madre, le haya salido pelo o no»; pero es un ḥadiz débil. Así, el madhhab de Mālik es el correcto de las opiniones, el que sigue la generalidad de los juristas de las regiones. Y en Dios está el éxito.

La novena: Su dicho —Exaltado sea—: «degolléis». La ḏakāh en la lengua, su origen es la plenitud; de ello, la plenitud de la edad. Y el caballo muḏakkā es el que viene tras la completa curación de las llagas [5258] al cabo de un año: esto es la plenitud del perfeccionamiento de la fuerza. Y se dice: ḏakā, yaḏkī. Y los árabes dicen: “Corren [5259] los muḏakkiyāt, vencedoras”. Y aḏ-ḏakāʾ es la agudeza del entendimiento. Y dijo el poeta [5260]:

«Lo aventaja, cuando se esfuerzan contra él, *** la plenitud de su edad y la agudeza».

Y aḏ-ḏakāʾ es la rapidez de la perspicacia; y el verbo de ello es ḏakī, yaḏkā, ḏakāʾan. Y aḏ-ḏakwa es con lo que se aviva el fuego. Y “aḏkaytu la guerra y el fuego”: los avivé. Y Ḏakāʾ es nombre del sol, porque aviva como el fuego; y el alba es “hijo de Ḏakāʾ” porque procede de su luz. Así, el sentido de «degolléis» es: alcanzasteis su degüello en plenitud. “Ḏakkaytu la res degollada, uḏakkīhā” es derivado de “perfumar”. Se dice: “olor ḏakiyy”. Así, el animal, cuando se le hace fluir la sangre, queda “perfumado”, porque se acelera su secado. Y en el ḥadiz de Muḥammad b. ʿAlī —Dios esté complacido con ambos—: «La ḏakāh de la tierra es su sequedad»; quiere decir su purificación de la impureza. Así, la ḏakāh para la res degollada es para ella, y es licitud para comerla; y se hizo la sequedad de la tierra tras la impureza como purificación para ella y licitud de rezar en ella, a modo del degüello para la res degollada. Y esta es la opinión de la gente de Iraq. Y, establecido esto, sabe que en la Ley es una expresión de hacer manar la sangre y seccionar las yugulares en lo degollado, y el nahr en lo degollado por nahr, y el ʿaqr en lo no dominable, unido a la intención de dirigirse a Dios y mencionarlo sobre ello; como vendrá su explicación.

La décima: Los sabios discreparon acerca de con qué se realiza el degüello. Lo que sostiene la mayoría de los sabios es que todo lo que seccione las yugulares y haga manar la sangre es instrumento de degüello, salvo el diente y el hueso. Sobre esto se han sucedido las tradiciones, y lo sostuvieron los juristas de las regiones. Y el diente y la uña prohibidos en el degüello son los no arrancados, porque eso se convierte en estrangulamiento. Y así dijo Ibn ʿAbbās: eso es el estrangulamiento. En cuanto a los arrancados, si seccionan las yugulares, el degüello con ambos es lícito para ellos. Y algunos reprobaron el diente, la uña y el hueso en todo caso, arrancados o no arrancados; entre ellos Ibrāhīm, al-Ḥasan y al-Layṯ b. Saʿd; y se transmitió de aš-Šāfiʿī. Su prueba es el sentido aparente del ḥadiz de Rāfiʿ b. Ḫadīǧ, que dijo: Dije: ¡Oh Mensajero de Dios! Mañana nos encontraremos con el enemigo y no tenemos cuchillos —en una versión—: ¿degollamos con al-līṭ? Y en el Muwaṭṭaʾ de Mālik, de Nāfiʿ, de un hombre de los Anṣār, de Muʿāḏ b. Saʿd o Saʿd b. Muʿāḏ: que una esclava de Kaʿb b. Mālik pastoreaba para él un rebaño en Salaʿ [5262]; una oveja fue herida, y ella la alcanzó y la degolló con una piedra. Se preguntó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— sobre ello, y dijo: «No hay inconveniente; comedla». Y en el Muṣannaf de Abū Dāwūd: ¿Degollamos con la piedra de sílex [5263] y con una astilla [5264] de palo? Dijo: «Apresúrate y muestra [5265]: lo que haga manar la sangre y se mencione el nombre de Dios sobre ello, comedlo; no (sea) el diente ni la uña. Y te informaré: el diente es hueso, y la uña son los cuchillos de los abisinios». El ḥadiz lo transmitió Muslim. Y se transmitió de Saʿīd b. al-Musayyab que dijo: Lo que se degüelle con al-līṭa, aš-šaṭīr y aẓ-ẓarar es lícito, degollado. Al-līṭa es una astilla de caña, y con ella es posible degollar y hacer nahr. Aš-šaṭīr es una astilla de madera, y puede servir para degollar porque tiene un lado fino. Aẓ-ẓarar es una astilla de piedra: puede degollarse con ella, pero no puede hacerse nahr. Y lo contrario es aš-šaẓāẓ [5266]: se hace nahr con ello, porque es como la punta de una lanza, pero no puede degollarse con ello.

La undécima: Dijo Mālik y un grupo: el degüello no es válido sino cortando la tráquea y las dos yugulares. Y dijo aš-Šāfiʿī: Es válido cortando la tráquea y el esófago, y no se requiere las dos yugulares; porque ambos son el conducto de la comida y la bebida, con los cuales no hay vida, y ese es el propósito de la muerte. Y Mālik y otros consideraron la muerte de un modo con el que la carne quede buena, y por el que se distinga lo lícito —que es la carne— de lo ilícito que sale al cortar las yugulares; y es el madhhab de Abū Ḥanīfa. Y a ello apunta el ḥadiz de Rāfiʿ b. Ḫadīǧ en su dicho: «lo que haga manar la sangre». Y los bagdadíes transmitieron de Mālik que exige cortar cuatro: la tráquea, las dos yugulares y el esófago; y es la opinión de Abū Ṯawr [5267] Lo conocido es lo anterior, y es la opinión de al-Layṯ. Luego nuestros compañeros discreparon sobre si cortar una de las yugulares y la tráquea es degüello o no: según dos opiniones.

La duodécima: Los sabios acordaron que, si el degüello se realiza en la garganta por debajo de la glotis, el degüello se ha completado. Discreparon si, cuando se degüella por encima de ella y se la sobrepasa [5268] hacia el cuerpo, eso es degüello o no, según dos opiniones. Y se transmitió de Mālik que no se come; y lo mismo si se degüella desde la nuca y se completa el corte, se hace manar la sangre y se corta la tráquea y las yugulares: no se come. Y dijo aš-Šāfiʿī: Se come, porque el objetivo se ha alcanzado. Esto se fundamenta en un principio: que el degüello, aunque su propósito sea hacer manar la sangre, contiene un aspecto de acto devocional. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— degolló en la garganta y realizó nahr en la base del cuello [5269], y dijo: «El degüello solo está en la garganta y en la base del cuello». Así indicó su lugar y determinó su emplazamiento. Y dijo, explicando su utilidad: «Lo que haga manar la sangre y se mencione el nombre de Dios sobre ello, comedlo». Así, si se descuida eso y no ocurre con intención, ni con condición, ni con modalidad específica, se pierde de ello la parte de devoción, y por eso no se come. Y Dios sabe más.

La decimotercera: Discreparon sobre quien levanta su mano antes de completar el degüello y luego vuelve de inmediato y completa el degüello. Se dijo: Le basta. Y se dijo: No le basta. Y la primera es más correcta, porque la hirió y luego la degolló, y su vida estaba íntegra en ella.

La decimocuarta: Se recomienda no degollar sino por quien se esté satisfecho de su estado. Y todo aquel que pueda hacerlo y lo realice conforme a su Sunna, varón o mujer, adulto o no adulto, es válido su degüello si es musulmán o gente del Libro. Y el degüello del musulmán es mejor que el degüello del gente del Libro. Y no degüella un sacrificio ritual sino un musulmán. Si el sacrificio ritual lo degüella un gente del Libro, se ha discrepado al respecto; y no es permitido según la determinación del madhhab, aunque Ašhab lo permitió.

La decimoquinta: Lo que se ha vuelto arisco de lo doméstico no es válido en su degüello sino lo que es válido en el degüello de lo doméstico, según Mālik y sus compañeros, Rabīʿa y al-Layṯ b. Saʿd. Y asimismo la despeñada en el pozo: el degüello en ella no es sino entre la garganta y la base del cuello, conforme a la Sunna del degüello. Algunos de la gente de Medina y otros discreparon en estas dos cuestiones. En el capítulo está el ḥadiz de Rāfiʿ b. Ḫadīǧ ya mencionado; y su continuación, tras su dicho: «los cuchillos de los abisinios», dijo: Obtuvimos botín de camellos y ovejas; un camello se nos escapó, y un hombre le disparó una flecha y lo detuvo. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Estos camellos tienen ariscos como los ariscos [5270] de las fieras; si alguno de ellos os domina, haced con él así» —y en una versión—: «y comedlo». Y con ello sostuvo Abū Ḥanīfa y aš-Šāfiʿī. Dijo aš-Šāfiʿī: Que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— autorizara este acto es prueba de que es degüello. Y argumentó con lo que transmitieron Abū Dāwūd y at-Tirmiḏī de Abū aš-Šaʿrāʾ, de su padre, que dijo: Dije: ¡Oh Mensajero de Dios! ¿Acaso el degüello solo está en la garganta y en la base del cuello? Dijo: «Si la hubieras herido en su muslo, te habría bastado». Dijo Yazīd b. Hārūn: Es un ḥadiz auténtico; agradó a Aḥmad b. Ḥanbal, y lo transmitió de Abū Dāwūd [5271], e indicó a quienes entraban donde él, de entre los ḥuffāẓ, que lo escribieran. Dijo Abū Dāwūd: Esto solo es válido para la despeñada y la arisca. E Ibn Ḥabīb interpretó este ḥadiz como referido a lo que cae en un despeñadero y no se puede llegar a su degüello sino hiriendo fuera del lugar del degüello; y es una opinión en la que se singularizó respecto de Mālik y sus compañeros. Dijo Abū ʿUmar: La opinión de aš-Šāfiʿī es más manifiesta entre la gente del saber: que se come con aquello con lo que se come lo salvaje, por el ḥadiz de Rāfiʿ b. Ḫadīǧ. Y es la opinión de Ibn ʿAbbās e Ibn Masʿūd. Y por analogía: puesto que lo salvaje, si se lo domina, no es lícito sino con lo que es lícito para lo doméstico, porque ya es dominable; así también, por analogía, si se vuelve arisco o pasa a ser como lo salvaje por su resistencia, es lícito con lo que es lícito para lo salvaje.

Digo: Nuestros sabios respondieron al ḥadiz de Rāfiʿ b. Ḫadīǧ diciendo: la autorización del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— es solo para detenerlo, no para su degüello; y eso es lo que exige el ḥadiz y su sentido aparente, por su dicho: «y lo detuvo», y no dijo que la flecha lo mató. Además, en la mayoría de los casos es dominable, así que no se considera lo raro de ello; eso solo ocurre en la caza. El ḥadiz ha explicitado que la flecha lo detuvo; y después de quedar detenido, pasó a ser dominable, por lo que no se come sino mediante degüello y nahr. Y Dios sabe más.

En cuanto al ḥadiz de Abū al-ʿAšrāʾ, at-Tirmiḏī dijo sobre él: «Es un ḥadiz extraño; no lo conocemos sino por el ḥadiz de Ḥammād b. Salama; y no conocemos de Abū aš-Šaʿrāʾ, de su padre, otro ḥadiz que este. Discreparon sobre el nombre del padre de Abū aš-Šaʿrāʾ: algunos dijeron que se llamaba Usāma b. Qahṭam; y se dijo que se llamaba Yasār b. Barz —y se dijo: Balz—; y se dijo: más bien se llamaba ʿAṭārid, atribuido a su abuelo». Así, esta cadena es desconocida y no hay prueba en ella. Y aun si se concediera su autenticidad, como dijo Yazīd b. Hārūn, no habría en ella prueba, pues su sentido exige la licitud del degüello en cualquier miembro, de manera absoluta, tanto en lo dominable como en lo no dominable; y nadie lo sostiene respecto de lo dominable, por lo que su sentido aparente no es pretendido con certeza. Y la interpretación de Abū Dāwūd e Ibn Ḥabīb no es objeto de acuerdo, así que no hay en ello prueba. Y Dios sabe más.

Dijo Abū ʿUmar: La prueba de Mālik es que han acordado que, si lo doméstico no se escapara [5272], no se degüella sino con lo con que se degüella lo dominable; luego discreparon, así que permanece sobre su principio hasta que acuerden. Y esto no es prueba, porque su consenso solo se estableció sobre lo dominable, y esto no es dominable.

La decimosexta: Y como complemento de este capítulo está su dicho —la paz sea con él—: «Dios ha prescrito la excelencia (iḥsān) en toda cosa: si matáis, haced bien la muerte; y si degolláis, haced bien el degüello. Que uno de vosotros afile su hoja y dé descanso a su res degollada». Lo transmitió Muslim de Šaddād b. Aws, que dijo: Dos cosas memoricé del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijo: «Dios ha prescrito…», y lo mencionó. Dijeron nuestros sabios: La excelencia en el degüello de las bestias es la suavidad con ellas: no derribarlas con violencia ni arrastrarlas de un lugar a otro; afilar el instrumento; traer presente la intención de licitud y de acercamiento (a Dios); orientarla hacia la qibla; rematar [5273]; cortar las yugulares y la tráquea; darles descanso y dejarlas hasta que se enfríen; reconocer a Dios el favor y agradecerle la gracia, pues nos sometió lo que, si quisiera, lo habría hecho dominar sobre nosotros, y nos permitió lo que, si quisiera, nos habría prohibido. Y dijo Rabīʿa: De la excelencia en el degüello es no degollar una bestia mientras otra la mira. Se transmitió de Mālik la permisibilidad de ello; pero lo primero es mejor. En cuanto a la buena muerte, es general en toda cosa: en el degüello, el talión, los castigos legales y otros. Y Abū Dāwūd transmitió de Ibn ʿAbbās y Abū Hurayra que dijeron: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— prohibió la “corteza del demonio” (šarīṭat aš-šayṭān). Ibn ʿĪsā añadió en su ḥadiz: «Es la que se degüella, se corta pero no se seccionan las yugulares, y luego se deja hasta que muere».

La decimoséptima: Su dicho —Exaltado sea—: «y lo que se degolló sobre los altares (nuṣub)». Dijo Ibn Fāris: An-nuṣub es una piedra que se erigía para ser adorada, y sobre la cual se vertían las sangres de las reses degolladas; y eso mismo es nuṣub. Y an-nuṣāʾib son piedras que se erigen alrededor del brocal del pozo y se ponen como soportes. Y un polvo erguido es elevado. Y se dijo: Nuṣub es plural; su singular es nuṣāb, como ḥimār y ḥumur. Y se dijo: Es un nombre singular, y su plural es anṣāb; y eran trescientas sesenta piedras. Y Ṭalḥa leyó: «an-nuṣb», con ǧazm en la ṣād. Y se transmitió de Ibn ʿUmar: «an-naṣb», con fatḥa en la nūn y ǧazm en la ṣād. Al-Ǧaḥdarī: con fatḥa en la nūn y la ṣād, haciéndolo nombre singular como al-ǧabal y al-ǧamal; y su plural es anṣāb, como al-aǧmāl y al-aǧbāl. Dijo Muǧāhid: Son piedras que estaban alrededor de La Meca, sobre las que degollaban. Dijo Ibn Ǧurayǧ: Los árabes degollaban en La Meca y salpicaban con sangre lo que daba hacia la Casa, y cortaban la carne y la ponían sobre las piedras. Cuando llegó el Islam, los musulmanes dijeron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: nosotros somos más dignos de engrandecer esta Casa con estos actos. Como si él —la oración y la paz— no lo hubiera reprobado. Entonces Dios —Exaltado sea— reveló: «No alcanzarán a Dios ni sus carnes ni sus sangres» [5274][Al-Ḥaǧǧ: 37] Y se reveló: «y lo que se degolló sobre los altares». El sentido es: y la intención en ello es engrandecer los altares, no que el degollar sobre ellos sea en sí no permitido. Y dijo al-Aʿšā:

«Y al nuṣub [5276] erigido, no le ofrezcas culto *** por bienestar [5277]; y a Dios, tu Señor, adora». Y se dijo: «ʿalā» con el sentido de “li-”, es decir, por causa de ellos. Dijo Quṭrub. Dijo Ibn Zayd: Lo degollado sobre los altares y lo consagrado a otro que Dios es una misma cosa. Dijo Ibn ʿAṭiyya: Lo degollado sobre los altares es una parte de lo consagrado a otro que Dios, pero se lo mencionó específicamente tras su género por la notoriedad del asunto, la nobleza del lugar y la veneración de las almas por ello.

La decimoctava: Su dicho —Exaltado sea—: «y que echéis suertes con las flechas (azlām)». Está coordinado con lo anterior, y «an» está en posición de nominativo: es decir, y se os ha prohibido el echar suertes. Los azlām son las varillas del juego de azar; su singular es zalam y zulam. Dijo:

«Pasa la noche sufriéndola un muchacho como la varilla (zalam)» [5278]

Y dijo otro, en plural:

«Si Ǧaḏīma mató a sus notables *** sus mujeres golpearán con las flechas (azlām)».

Y Muḥammad b. Ǧarīr mencionó: que Ibn Wakīʿ les narró de su padre, de Šarīk, de Abū Ḥuṣayn, de Saʿīd b. Ǧubayr, que los azlām eran guijarros blancos con los que echaban suertes. Dijo Muḥammad b. Ǧarīr: Sufyān b. Wakīʿ nos dijo: es el ajedrez. En cuanto al dicho de Labīd:

«Se deslizan de la tierra sus azlām» [5279], dijeron: Quiso decir las pezuñas de la vaca salvaje. Los azlām para los árabes eran de tres tipos: De ellos, los tres que cada persona solía hacerse para sí: en uno (se escribía) “haz”, en el segundo “no hagas”, y el tercero era en blanco, sin nada escrito. Los ponía en una bolsa que llevaba consigo; cuando quería hacer algo, metía la mano —siendo semejantes— y, si salía uno de ellos, obedecía o se abstenía según lo que le saliera. Si salía la varilla en blanco, repetía el sorteo. Y estas son las que usó Surāqa b. Mālik b. Ǧaʿšam cuando siguió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y a Abū Bakr en el momento de la Hégira. Y solo se llamó a este acto istiqlām (echar suertes) porque con ello repartían (yastaqsimūn) la provisión y lo que pretendían; como se dice istisqāʾ en el sentido de pedir riego. Y análogo a esto que Dios —Exaltado sea— prohibió es el dicho del astrólogo: no salgas por tal estrella, y sal por tal estrella. Y —Glorificado sea— dijo: «Y ningún alma sabe lo que ganará mañana [5280]» la aleya [Luqmān: 34]. Y vendrá la explicación de esto de manera completa, si Dios quiere.

El segundo tipo: Siete varillas que estaban junto a Hubal en el interior de la Kaʿba, escritas con lo que circulaba entre la gente de sucesos. Cada varilla tenía una inscripción: una varilla tenía “la indemnización” (al-ʿaql) de la madre de las indemnizaciones; y en otra “de vosotros”; y en otra “de otros que vosotros”; y en otra “adherido” [5281]; y en las restantes, dictámenes sobre aguas y otras cosas. Estas son con las que ʿAbd al-Muṭṭalib echó suertes entre sus hijos cuando había hecho voto de degollar a uno de ellos si llegaban a diez: la noticia conocida que mencionó Ibn Isḥāq. Estas siete también estaban junto a cada adivino de los adivinos árabes y sus jueces, de modo semejante a como estaban en la Kaʿba junto a Hubal.

El tercer tipo: Son las varillas del maysir, que son diez: siete de ellas con porciones, y tres en blanco. Echaban suertes con ellas como lugar de diversión y juego. Sus sensatos pretendían con ello alimentar a los pobres y al indigente en tiempo de invierno, cuando el frío muerde y se dificulta el ganarse la vida [5282]

Y dijo Muǧāhid: Los azlām son los dados [5283] de Persia y Roma con los que juegan a apostar. Y dijeron Sufyān y Wakīʿ: Es el ajedrez. Así, el echar suertes con todo ello es buscar la porción y el lote, como hemos explicado. Y es de comer el dinero injustamente, y es ilícito. Y toda apuesta con palomas, o con nard, o con ajedrez, o con otras de estas diversiones, es echar suertes con lo que está en el sentido de los azlām: todo ello es ilícito. Y es una modalidad de adivinación y de exponerse a la pretensión de conocer lo oculto. Dijo Ibn Ḫuwayz Mandād: Por ello nuestros compañeros prohibieron las cosas que hacen los astrólogos en los caminos, con las flechas que llevan, y las papeletas de augurio y cosas semejantes. Y dijo al-Kiyā aṭ-Ṭabarī: Dios solo las prohibió en lo que se relaciona con asuntos del mundo invisible, pues ningún alma sabe lo que le acontecerá mañana. Los azlām no tienen efecto en dar a conocer lo oculto. Así, algunos ignorantes dedujeron de esto una refutación contra aš-Šāfiʿī en el uso del sorteo entre los esclavos en la manumisión; y no supo este ignorante que lo que dijo aš-Šāfiʿī se basó en noticias auténticas, y no es de lo que se objeta con la prohibición de echar suertes con los azlām. Pues la manumisión es un dictamen legal: la Ley puede hacer que la salida de la suerte sea un signo para establecer el dictamen de la manumisión, cortando la disputa, o por un interés que se considere. Y eso no equivale al dicho de quien dice: si haces tal o dices tal, eso te indicará en el futuro tal asunto. No es lícito hacer que la salida de las varillas sea signo de algo que se renueva en el futuro; y sí es lícito hacer que la salida del sorteo sea signo de la manumisión de manera decisiva. Así se manifestó la diferencia entre ambos capítulos.

La decimonovena: No pertenece a este capítulo la búsqueda del buen augurio (faʾl). Al Profeta —la paz sea con él— le agradaba oír: “¡Oh Rāšid! ¡Oh Naǧīḥ!”. Lo transmitió at-Tirmiḏī y dijo: ḥadiz auténtico, extraño. Solo le agradaba el buen augurio porque el alma se le ensancha y se alegra por la satisfacción de la necesidad y el logro de la esperanza, y así se tiene buena opinión de Dios —Poderoso y Majestuoso—. Y él dijo: «Yo estoy según la opinión que Mi siervo tenga de Mí». Y —la paz sea con él— detestaba la superstición (ṭiyara), porque es de las obras de la gente del politeísmo, y porque trae mala opinión de Dios —Poderoso y Majestuoso—. Dijo al-Ḫaṭṭābī: La diferencia entre el buen augurio y la superstición es que el buen augurio es solo por la vía de la buena opinión de Dios, mientras que la superstición es por la vía de apoyarse en algo distinto de Él. Y dijo al-Aṣmaʿī: Pregunté a Ibn ʿAwn sobre el buen augurio y dijo: es que uno esté enfermo y oiga “¡Oh Sālim!”, o que esté buscando algo [5284] y oiga “¡Oh Wāǧid!”. Y este es el sentido del ḥadiz de at-Tirmiḏī. Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Abū Hurayra, dijo: Oí al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «No hay superstición, y lo mejor de ella es el buen augurio». Se dijo: ¡Oh Mensajero de Dios! ¿Y qué es el buen augurio? Dijo: «La palabra buena que uno de vosotros oye». Y vendrá, si Dios —Exaltado sea— quiere, mayor explicación del sentido de la superstición. Se transmitió de Abū ad-Dardāʾ —Dios esté complacido con él— que dijo: El conocimiento solo es por aprender, y la clemencia por ejercitar la clemencia. Quien busca el bien, se le concede; y quien se guarda del mal, se le protege. Y tres no alcanzan los grados supremos: quien practica la adivinación, o echa suertes, o regresa de un viaje por superstición.

La vigésima: Su dicho —Exaltado sea—: «Eso es perversidad (fisq)». Es una referencia al echar suertes con los azlām. Y el fisq es la salida (del camino), y ya se adelantó [5285] Y se dijo que se remite a todo lo mencionado, en cuanto a considerar lícitas todas estas prohibiciones; y cada una de ellas es fisq y salida de lo lícito a lo ilícito. Y abstenerse de estas prohibiciones forma parte del cumplimiento de los pactos, pues dijo: «Cumplid los pactos» [Al-Māʾida: 1].

La vigesimoprimera: Su dicho —Exaltado sea—: «Hoy han desesperado los que no creen de vuestra religión». Es decir: de que volváis a su religión como incrédulos. Dijo aḍ-Ḍaḥḥāk: Esta aleya descendió cuando se conquistó La Meca. Eso fue que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— conquistó La Meca cuando quedaban ocho (días) de Ramaḍān del año nueve —y se dice: del año ocho—. Entró en ella y el pregonero del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— proclamó: «Quien diga: no hay divinidad sino Dios, está a salvo; quien deponga las armas, está a salvo; y quien cierre su puerta, está a salvo». En «yaʾisa» hay dos lenguas: yaʾisa, yayʾasu, yaʾsan; y ayisa, yaʾyasu, iyāsan e iyāsatan. Lo dijo an-Naḍr b. Šumayl. «No les temáis y temedme a Mí»: es decir, no les tengáis miedo; temedme a Mí, pues Yo soy el Poderoso para auxiliaros.

La vigesimosegunda: Su dicho —Exaltado sea—: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión». Eso es que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando estaba en La Meca, no tenía sino la obligación de la oración solamente. Luego, cuando llegó a Medina, Dios reveló lo lícito y lo ilícito hasta que realizó la peregrinación. Cuando peregrinó y la religión quedó completa, descendió esta aleya: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión…», según explicaremos. Los imames transmitieron de Ṭāriq b. Šihāb, que dijo: Un hombre de los judíos vino a ʿUmar y dijo: ¡Oh Príncipe de los Creyentes! Hay una aleya en vuestro Libro que recitáis; si hubiera descendido sobre nosotros, la comunidad de los judíos, habríamos tomado ese día como festividad. Dijo: ¿Y qué aleya? Dijo: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado sobre vosotros Mi gracia y he aceptado para vosotros el Islam como religión». Entonces ʿUmar dijo: Ciertamente sé el día en que descendió y el lugar en que descendió [5286]: descendió sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en ʿArafa, en un día viernes. Es la formulación de Muslim. Y en an-Nasāʾī: la noche del viernes. Y se transmitió que, cuando descendió en el Día de la Peregrinación Mayor y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la recitó, ʿUmar lloró. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «¿Qué te hace llorar?» Dijo: Me hizo llorar que estábamos en aumento de nuestra religión; pero, cuando se completa, nada se completa sino que mengua. Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Has dicho verdad». Y Muǧāhid transmitió que esta aleya descendió el día de la conquista de La Meca.

Digo: La primera opinión es la más correcta: que descendió en un día viernes, y fue el día de ʿArafa, después de la oración de la tarde, en la Peregrinación de Despedida, en el año diez, mientras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba de pie en ʿArafa sobre su camella al-ʿAḍbāʾ [5287] Casi el [5288] brazo de la camella se quebró por su peso, y se arrodilló.

Y «hoy» puede expresarse con una parte de él para referirse a todo él; y lo mismo con el mes por una parte de él. Dices: “hicimos en tal mes” y “en tal año”, y es sabido que no abarcaste el mes ni el año. Esto es usado en la lengua de árabes y no árabes. Y la religión es expresión de las legislaciones que se nos prescribieron y se nos abrieron. Descendieron por etapas; y lo último que descendió de ellas fue esta aleya, y no descendió después de ella ningún dictamen. Lo dijeron Ibn ʿAbbās y as-Suddī. Y dijo la mayoría: Lo pretendido es la mayor parte de las obligaciones y de lo lícito y lo ilícito. Dijeron: Después de eso descendió mucho Corán; descendió la aleya de la usura; descendió la aleya de la kalāla, y otras. Solo se completó la mayor parte de la religión y el asunto de la peregrinación, pues en ese año no peregrinó con ellos ningún idólatra, ni circunvaló la Casa ningún desnudo, y toda la gente se detuvo en ʿArafa. Y se dijo: «Os he perfeccionado vuestra religión» es decir, al destruir para vosotros [5289] a vuestro enemigo y hacer prevalecer vuestra religión sobre toda religión, como se dice: “se nos ha completado lo que queremos” cuando se te ha bastado contra tu enemigo.

La vigesimotercera: Su dicho —Exaltado sea—: «y he completado sobre vosotros Mi gracia». Es decir, con la perfección de las legislaciones y los dictámenes, y la manifestación de la religión del Islam como os prometí, pues dije: «y para completar Mi gracia sobre vosotros» [Al-Baqara: 150]. Y ello es la entrada en La Meca, seguros y tranquilos, y otras cosas que esta comunidad hanifí abarca, hasta la entrada en el Paraíso por la misericordia de Dios —Exaltado sea—.

La vigesimocuarta: Quizá alguien diga: Su dicho —Exaltado sea—: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión» indica que la religión no estaba completa en algún tiempo. Eso exige que todos los que murieron de los emigrados y los auxiliares, y quienes presenciaron Badr y al-Ḥudaybiya, y prestaron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ambas lealtades, y entregaron sus vidas a Dios con la grandeza de lo que les sobrevino de tipos de pruebas, murieron sobre una religión incompleta; y que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en ese tiempo llamaba a la gente a una religión incompleta. Y es sabido que la incompletud es defecto, y la religión de Dios —Exaltado sea— es recta, como dijo —Exaltado sea—: «una religión recta» [5290][Al-Anʿām: 161]. La respuesta es decirle: ¿por qué afirmas que toda incompletud es defecto, y cuál es tu prueba de ello? Luego se le dice: ¿Acaso la incompletud del mes es defecto? ¿Y la reducción de la oración del viajero es defecto para ella? ¿Y la reducción de la vida, que Dios quiso con su dicho: «Y no se prolonga la vida de un longevo ni se reduce de su vida» [5291][Fāṭir: 11], es defecto para él? ¿Y la reducción de los días de la menstruación respecto de lo habitual, y la reducción de los días del embarazo, y la reducción del dinero por robo, incendio o naufragio si su dueño no cae en pobreza? ¿Qué te impide que la reducción de partes de la religión en la Ley, antes de que se le unan las partes restantes en el conocimiento de Dios —Exaltado sea—, no sea deshonra ni defecto? ¿Y qué te impide que el sentido del dicho de Dios —Exaltado sea—: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión» se entienda de dos maneras?

La primera: Que lo pretendido sea: la he llevado al límite máximo que tenía ante Mí en lo que decreté y determiné. Eso no exige que lo anterior fuera incompleto con una incompletud de defecto; sino que se describe con una incompletud restringida, y se le dice [5292]: era incompleta respecto de lo que Dios —Exaltado sea— sabía que le añadiría y le uniría. Como al hombre a quien Dios hace llegar a cien años: se dice “Dios completó su vida”; y no se exige por ello que su vida cuando tenía sesenta fuera incompleta por una incompletud de insuficiencia y defecto. Pues el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— decía: «A quien Dios le prolonga la vida hasta sesenta años, ya le ha dado excusa en la vida». Pero puede describirse con una incompletud restringida, y se dice: era incompleta respecto de lo que Dios —Exaltado sea— sabía que le haría alcanzar y le prolongaría. Y Dios hizo que el ẓuhr, el ʿaṣr y el ʿišāʾ fueran cuatro rakʿāt. Si se dijera entonces “las completó”, el discurso sería correcto; y no se exige por ello que cuando eran dos rakʿāt fueran incompletas por una incompletud de insuficiencia y defecto. Y si se dijera: eran incompletas respecto de lo que Dios sabía que les añadiría y sumaría, eso sería correcto. Así también aquí: en las legislaciones del Islam, que fueron legisladas poco a poco hasta que Dios llevó la religión a su término, el que tenía ante Él. Y Dios sabe más.

La segunda manera: Que quiso con su dicho: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión» que los asistió para la peregrinación, que era lo único que quedaba para ellos de los pilares de la religión. Peregrinaron, y así se les reunió la religión por el cumplimiento de sus pilares y el establecimiento de sus obligaciones. Pues él —la paz sea con él— dice: «El Islam se ha edificado sobre cinco». El ḥadiz. Ya habían atestiguado, orado, dado el zakāt, ayunado, combatido y hecho la ʿumra, pero no habían peregrinado. Cuando peregrinaron ese día con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, Dios —Exaltado sea— reveló mientras estaban en el lugar de detención, en la tarde de ʿArafa: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado sobre vosotros Mi gracia». Solo quiso decir: completé su disposición para vosotros. Y en ello hay indicación de que todas las obediencias son religión, fe e Islam.

La vigesimoquinta: Su dicho —Exaltado sea—: «y he aceptado para vosotros el Islam como religión». Es decir: os informé de Mi aceptación de él para vosotros como religión; pues Él —Exaltado sea— no ha dejado de aceptar el Islam para nosotros como religión, de modo que no hay utilidad en restringir la aceptación a ese día si lo llevamos a su sentido aparente. Y «religión» está en acusativo como especificación (tamyīz); y si quieres, como segundo objeto. Y se dijo: El sentido es: y he aceptado de vosotros si os sometéis [5293] a Mí con la religión que os he legislado. Y es posible que quiera decir: «He aceptado para vosotros el Islam como religión», es decir: he aceptado vuestro Islam, el que estáis hoy, como religión permanente, con su perfección, hasta el final de la aleya [5294]: no abrogaré de él nada. Y Dios sabe más.

Y «el Islam» en esta aleya es el mismo que en Su dicho —Exaltado sea—: «Ciertamente, la religión ante Dios es el Islam» [Āl ʿImrān: 19]. Y es el que se explica en la pregunta de Gabriel al Profeta —sobre ambos la oración y la paz—: es la fe, las obras y las ramas.

La vigesimosexta: Su dicho —Exaltado sea—: «Y quien se vea forzado en hambruna». Es decir: quien sea llevado por necesidad a comer la carroña y las demás prohibiciones de esta aleya. Y al-maḫmaṣa es el hambre y el vacío del vientre de alimento. Y al-ḫamaṣ es la delgadez del vientre. Y un hombre ḫamīṣ y ḫamṣān, y una mujer ḫamīṣa y ḫamṣāna; y de ello el arco del pie. Se usa mucho para el hambre y la inanición. Dijo al-Aʿšā:

«Pasáis la noche en invierno con los vientres llenos *** y vuestras vecinas, hambrientas [5295], pasan la noche con vientres hundidos».

Es decir, recogidas por el hambre: sus vientres se han adelgazado. Y dijo an-Nābiġa sobre el vientre hundido por su delgadez:

«Y el vientre, de pliegues, hundido y suave *** y el cuello lo hincha [5297] con un pecho asentado» [5296]

Y en el ḥadiz: «Vientres vacíos, espaldas ligeras». Al-ḫimāṣ es plural de ḫamīṣ al-baṭn, que es el delgado. Informó que están libres de los bienes de la gente. Y de ello el ḥadiz: «Ciertamente las aves salen por la mañana con los vientres vacíos y regresan con los vientres llenos». Y al-ḫamīṣa también es una prenda. Dijo al-Aṣmaʿī: Al-ḫamāʾiṣ son prendas de brocado o lana con marcas; son negras; eran de la vestimenta de la gente. Ya se adelantó el sentido de la necesidad y su dictamen en Al-Baqara [5298]

La vigesimoséptima: Su dicho —Exaltado sea—: «sin inclinarse a pecado». Es decir, sin inclinarse a lo ilícito; y es con el sentido de: «sin ser transgresor ni excederse» [Al-Baqara: 173]. Ya se adelantó. Y al-ǧanaf es la inclinación; y al-iṯm es lo ilícito. De ello el dicho de ʿUmar [5299]—Dios esté complacido con él—: “No nos inclinamos en ello a pecado”, es decir, no nos desviamos ni lo hicimos deliberadamente sabiendo. Y todo el que se inclina es mutaǧānif y ǧanif. Y an-Naḫaʿī, Yaḥyā b. Waṯṯāb y as-Sulamī leyeron "mutajannif" Sin alif, y ello es más elocuente en el sentido, porque la geminación de la ʿayn implica intensificación, penetración en el significado y firmeza del dictamen; mientras que la forma tafaʿʿala no es sino imitación de la cosa y aproximación a ella. ¿Acaso no ves que, cuando dices: «tamāyala la rama», eso implica un balanceo y una aproximación al inclinarse; y cuando dices: «tamīl», queda establecido el dictamen de la inclinación? Y de igual modo: «taṣāwana» el hombre y «taṣūn», y «taʿāqala» y «taʿqal». Así pues, el sentido es: no deliberadamente encaminado a una desobediencia en su propósito. Así lo dijeron Qatāda y al-Shāfiʿī. "Pues, ciertamente, Allah es Perdonador, Misericordioso" Es decir: «pues, ciertamente, Allah es para él Perdonador, Misericordioso», y se ha suprimido (algo). Y Sībawayh recitó: [5300]:

Ya ha amanecido Umm al-Jiyār alegando *** contra mí una culpa que en su totalidad no cometí

Quiso decir: «no la cometí», y lo suprimió. Y Allah sabe más.

[5250] :véase t. 2, p. 216 y ss. [5251] :al-shaghāra: es la camella que alza sus patas para cocear. Al-faṭr: el ordeño con el índice y el medio, ayudándose con la punta del pulgar. Y «los dos posteriores» y «los dos anteriores» de la ubre: son los dos delanteros, y su plural es al-qawādim. Y a las primerizas se las ordeña «faṭran», porque no es posible ordeñarlas «ḍabban» por la cortedad de los posteriores, ya que son pequeñas. [5252] :al-miʿrāḍ: flecha que se dispara sin plumas, y la mayoría de las veces hiere con el costado de su asta, no con su filo. [5253] :«jazq» de la flecha: atravesó en el tiro; el sentido es: penetró e hizo manar sangre, pues quizá mate con su costado, y no es lícito. [5254] :en A: «luego se dispersó». Y al-qaṣab: el intestino; su plural: aqṣāb. [5255] :de J, Z y K. [5256] :al-asl aquí: las lanzas y las flechas. [5257] :de K. [5258] :«qariḥa» el caballo «qurūḥan»: cuando se le han completado los dientes; y ello no se completa sino a los cinco años. [5259] :el sentido: que los caballos «musān» y «qurḥ» corran compitiendo en la carrera, rivalizando... [5260] :es Zuhayr. [5261] :de J, Z y K. [5262] :al-salʿ: la hendidura en la montaña. [5263] :al-marwa: piedra blanca y brillante de la que se hace algo semejante a un cuchillo. [5264] :en J, K y Z: «shuʿba». [5265] :«arn»: apresúrate. Dijo al-Nawawī: arn (con hamza abierta, rā’ con kasra y nūn en sukūn); y se transmitió (con rā’ en sukūn y nūn con kasra); y se transmitió «arnī» (con rā’ en sukūn y añadiendo yā’). Y dijo al-Khaṭṭābī: arn, en el patrón de «aʿjil», y es su mismo significado; procede de la viveza y ligereza, es decir: apresúrate a degollarla para que no muera de muerte natural. [5266] :al-shaẓāẓ: el palito de punta afilada que se introduce en las dos presillas de los dos sacos para juntarlos al cargarlos sobre el camello. [5267] :en K: Ibn Abī Thawr. [5268] :en J, K y Z: «ḥāzahā». [5269] :al-lubba: la depresión sobre el pecho, donde se degüellan los camellos. [5270] :al-awābid (plural de ābida): las que se han vuelto ariscas y han huido del humano. [5271] :en Z: «lo narró Abū Dāwūd». Pero en al-Tahdhīb: dijo Abū Dāwūd: Aḥmad ibn Ḥanbal lo oyó de mí. [5272] :así en los manuscritos: quizá el original de la expresión sea: «law nud...», etc. [5273] :«ajhaztu ʿalā al-jarīḥ»: cuando te apresuras a rematarlo, habiendo acabado con él. [5274] :véase t. 12, p. 65. [5275] :en K y Z: porque degollar sobre ellas no es lícito. [5276] :y «dhā al-nuṣub» con el sentido de «iyyāka wa-dhā al-nuṣub» (Lisān). [5277] :en A y J: «li-ʿāqiba»; y en Ḥ del dīwān: «bi-ʿāqiba». [5278] :ya se habló de ello en más de un lugar; véase «los dardos del maysir» en t. 3, p. 58. [5279] :el verso completo: «hasta que la oscuridad se retiró y clareó *** madrugó, apartando del polvo (sus azlām)». [5280] :véase t. 14, p. 82. [5281] :los árabes, cuando dudaban del linaje de alguno de ellos, lo llevaban ante Hubal con cien dírhams y una res. Se los entregaban al dueño de los dardos con los que se sorteaba; luego acercaban a su compañero, respecto del cual querían lo que querían, y decían: «¡Oh, nuestro dios! Este es Fulano hijo de Fulano; hemos querido respecto de él tal y tal; haz salir la verdad sobre ello». Luego decían al dueño de los dardos: «golpea». Si salía sobre él «min-kum» («de vosotros»), era de ellos como mediador; si salía «min ghayri-kum» («de fuera de vosotros»), era aliado; y si salía «mulṣaq» («adherido»), quedaba en su posición entre ellos: sin linaje ni alianza. (Sīra de Ibn Hishām). [5282] :en K: al-mutaḥarrif. [5283] :«kaʿāb» (plural de kaʿb): es una pieza como la del dado. [5284] :al-bāghī: el que busca la cosa extraviada. [5285] :véase t. 1, p. 244 y ss. [5286] :de J, K y Z. Al-ʿAḍbā’: nombre de la camella del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—. [5287] :de J, K y Z. Al-ʿAḍbā’: nombre de la camella del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—. [5288] :en Z: «kādat». Es lengua de Tihāma. [5289] :de K. [5290] :véase t. 7, p. 153. [5291] :véase t. 14, p. 332. [5292] :de K. [5293] :en K: «aqrartum». [5294] :en todos los manuscritos: «hasta el final de la aleya». Y lo correcto es lo que está en al-Baḥr de Abū Ḥayyān: «hasta el fin de los tiempos: nada de ello se abroga». [5295] :gharṯā: hambrienta. [5296] :al-ʿukan y al-aʿkān: los pliegues del vientre por la gordura. [5297] :«nafaja» el pecho de la mujer su camisa: cuando la levantó. [5298] :véase t. 2, p. 224 y ss., y p. 231. [5299] :la gente ya había roto el ayuno en Ramadán, luego apareció el sol, y dijo: «lo repondremos, mientras no hayamos incurrido en tajānuf...», etc. [5300] :el rajaz es de Abū al-Najm al-ʿIjlī; y Umm al-Jiyār es su esposa.

Notas y Referencias

[5250] Véase t. 2, p. 216 y ss.

[5251] Al-shaghāra: es la camella que alza sus patas para cocear. Al-faṭr: el ordeño con el índice y el medio, ayudándose con la punta del pulgar. Y «los dos posteriores» y «los dos anteriores» de la ubre: son los dos delanteros, y su plural es al-qawādim. Y a las primerizas se las ordeña «faṭran», porque no es posible ordeñarlas «ḍabban» por la cortedad de los posteriores, ya que son pequeñas.

[5252] Al-miʿrāḍ: flecha que se dispara sin plumas, y la mayoría de las veces hiere con el costado de su asta, no con su filo.

[5253] «Jazq» de la flecha: atravesó en el tiro; el sentido es: penetró e hizo manar sangre, pues quizá mate con su costado, y no es lícito.

[5254] En A: «luego se dispersó». Y al-qaṣab: el intestino; su plural: aqṣāb.

[5255] De J, Z y K.

[5256] Al-asl aquí: las lanzas y las flechas.

[5257] De K.

[5258] «Qariḥa» el caballo «qurūḥan»: cuando se le han completado los dientes; y ello no se completa sino a los cinco años.

[5259] El sentido: que los caballos «musān» y «qurḥ» corran compitiendo en la carrera, rivalizando...

[5260] Es Zuhayr.

[5261] De J, Z y K.

[5262] Al-salʿ: la hendidura en la montaña.

[5263] Al-marwa: piedra blanca y brillante de la que se hace algo semejante a un cuchillo.

[5264] En J, K y Z: «shuʿba».

[5265] «Arn»: apresúrate. Dijo al-Nawawī: arn (con hamza abierta, rā’ con kasra y nūn en sukūn); y se transmitió (con rā’ en sukūn y nūn con kasra); y se transmitió «arnī» (con rā’ en sukūn y añadiendo yā’). Y dijo al-Khaṭṭābī: arn, en el patrón de «aʿjil», y es su mismo significado; procede de la viveza y ligereza, es decir: apresúrate a degollarla para que no muera de muerte natural.

[5266] Al-shaẓāẓ: el palito de punta afilada que se introduce en las dos presillas de los dos sacos para juntarlos al cargarlos sobre el camello.

[5267] En K: Ibn Abī Thawr.

[5268] En J, K y Z: «ḥāzahā».

[5269] Al-lubba: la depresión sobre el pecho, donde se degüellan los camellos.

[5270] Al-awābid (plural de ābida): las que se han vuelto ariscas y han huido del humano.

[5271] En Z: «lo narró Abū Dāwūd». Pero en al-Tahdhīb: dijo Abū Dāwūd: Aḥmad ibn Ḥanbal lo oyó de mí.

[5272] Así en los manuscritos: quizá el original de la expresión sea: «law nud...», etc.

[5273] «Ajhaztu ʿalā al-jarīḥ»: cuando te apresuras a rematarlo, habiendo acabado con él.

[5274] Véase t. 12, p. 65.

[5275] En K y Z: porque degollar sobre ellas no es lícito.

[5276] Y «dhā al-nuṣub» con el sentido de «iyyāka wa-dhā al-nuṣub» (Lisān).

[5277] En A y J: «li-ʿāqiba»; y en Ḥ del dīwān: «bi-ʿāqiba».

[5278] Ya se habló de ello en más de un lugar; véase «los dardos del maysir» en t. 3, p. 58.

[5279] El verso completo: «hasta que la oscuridad se retiró y clareó *** madrugó, apartando del polvo (sus azlām)».

[5280] Véase t. 14, p. 82.

[5281] Los árabes, cuando dudaban del linaje de alguno de ellos, lo llevaban ante Hubal con cien dírhams y una res. Se los entregaban al dueño de los dardos con los que se sorteaba; luego acercaban a su compañero, respecto del cual querían lo que querían, y decían: «¡Oh, nuestro dios! Este es Fulano hijo de Fulano; hemos querido respecto de él tal y tal; haz salir la verdad sobre ello». Luego decían al dueño de los dardos: «golpea». Si salía sobre él «min-kum» («de vosotros»), era de ellos como mediador; si salía «min ghayri-kum» («de fuera de vosotros»), era aliado; y si salía «mulṣaq» («adherido»), quedaba en su posición entre ellos: sin linaje ni alianza. (Sīra de Ibn Hishām).

[5282] En K: al-mutaḥarrif.

[5283] «Kaʿāb» (plural de kaʿb): es una pieza como la del dado.

[5284] Al-bāghī: el que busca la cosa extraviada.

[5285] Véase t. 1, p. 244 y ss.

[5286] De J, K y Z. Al-ʿAḍbā’: nombre de la camella del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—.

[5287] De J, K y Z. Al-ʿAḍbā’: nombre de la camella del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—.

[5288] En Z: «kādat». Es lengua de Tihāma.

[5289] De K.

[5290] Véase t. 7, p. 153.

[5291] Véase t. 14, p. 332.

[5292] De K.

[5293] En K: «aqrartum».

[5294] En todos los manuscritos: «hasta el final de la aleya». Y lo correcto es lo que está en al-Baḥr de Abū Ḥayyān: «hasta el fin de los tiempos: nada de ello se abroga».

[5295] Gharṯā: hambrienta.

[5296] Al-ʿukan y al-aʿkān: los pliegues del vientre por la gordura.

[5297] «Nafaja» el pecho de la mujer su camisa: cuando la levantó.

[5298] Véase t. 2, p. 224 y ss., y p. 231.

[5299] La gente ya había roto el ayuno en Ramadán, luego apareció el sol, y dijo: «lo repondremos, mientras no hayamos incurrido en tajānuf...», etc.

[5300] El rajaz es de Abū al-Najm al-ʿIjlī; y Umm al-Jiyār es su esposa.