5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 4

Versículo (Español)

[5:4] Te preguntan qué es lícito [comer]. Responde: "Se les permite comer todas las cosas buenas [y sanas]. Pueden comer lo que hayan atrapado los animales de caza que han entrenado, conforme a lo que Dios les ha enseñado. Coman de lo que cacen para ustedes, pero mencionen el nombre de Dios sobre esos alimentos, y tengan temor de Dios, porque Dios es rápido en ajustar cuentas.

Tafsir de Al-Qurtubi

{يَسۡـَٔلُونَكَ مَاذَآ أُحِلَّ لَهُمۡۖ قُلۡ أُحِلَّ لَكُمُ ٱلطَّيِّبَٰتُ وَمَا عَلَّمۡتُم مِّنَ ٱلۡجَوَارِحِ مُكَلِّبِينَ تُعَلِّمُونَهُنَّ مِمَّا عَلَّمَكُمُ ٱللَّهُۖ فَكُلُواْ مِمَّآ أَمۡسَكۡنَ عَلَيۡكُمۡ وَٱذۡكُرُواْ ٱسۡمَ ٱللَّهِ عَلَيۡهِۖ وَٱتَّقُواْ ٱللَّهَۚ إِنَّ ٱللَّهَ سَرِيعُ ٱلۡحِسَابِ} (4) En ella hay dieciocho cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Te preguntan». La aleya descendió a causa de ‘Adī b. Ḥātim y Zayd b. Muhalhil —que es Zayd al-Jayl, a quien el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— llamó Zayd al-Jayr—. Dijeron: ¡Oh Mensajero de Dios! Somos gente que caza con perros y con halcones; y los perros atrapan vacas, asnos y gacelas: de ello hay lo que alcanzamos a degollar ritualmente, y hay lo que matan y no alcanzamos a degollar. Y Dios ha prohibido la carroña: ¿qué nos es lícito? Entonces descendió la aleya.

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «¿Qué se les ha hecho lícito? Di: Se os han hecho lícitas las cosas buenas». «مَا» está en posición de nominativo como مبتدأ (sujeto inicial), y el predicado es «se les ha hecho lícito»; y «ذَا» es زائد (pleonástico). Y, si quieres, puede ser con el sentido de «el que», y entonces el predicado sería: «Di: Se os han hecho lícitas las cosas buenas», y eso es lo lícito; y todo lo ilícito no es bueno. Y se dijo: (son) aquello que su comensal y bebedor disfruta, sin que haya en ello perjuicio en este mundo ni en el Más Allá. Y se dijo: las «cosas buenas» son las reses degolladas, porque se han vuelto buenas por la degollación ritual.

La tercera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y lo que habéis enseñado»; es decir: y (es lícita) la caza de lo que habéis enseñado. En el discurso hay una elipsis imprescindible; pues, de no ser así, el sentido exigiría que lo preguntado como lícito incluyera a lo enseñado de entre las fieras de presa, siendo adiestradores, y eso no es doctrina de nadie: porque quien permite la carne del perro no restringe la permisión al adiestrado. Y vendrá lo que los sabios han dicho sobre comer perro en «Los Rebaños» [5301], si Dios —Exaltado sea— quiere. Y algunos de quienes compusieron sobre los preceptos del Corán han mencionado que la aleya indica que la permisión abarca lo que hemos enseñado de entre las fieras de presa, lo cual incluye al perro y a todas las aves de presa; y ello exige la licitud de todas las formas de aprovechamiento. Así, indica la licitud de vender el perro y las fieras de presa y beneficiarse de ellas por todas las vías de utilidad, salvo aquello que la prueba particulariza: que es comer de las fieras de presa, es decir, de las que adquieren (la presa), de entre los perros y las rapaces. Y ‘Adī tenía cinco perros, a los que había puesto nombres propios; y los nombres de sus perros eran: Salhab, Ghallāb, al-Mujtalis y al-Mutanā‘is. Dijo al-Suhaylī: Y del quinto dudo: dijo de él Ajṭab, o dijo de él Waṯṯāb.

La cuarta: La comunidad ha consensuado que, si el perro no es negro y lo ha adiestrado un musulmán —de modo que se lanza cuando se le incita [5302], responde cuando se le llama, y se detiene tras apresar la presa cuando se le reprende—, y que no coma de su presa, y que haya dejado huella en ella mediante herida o colmilleo, y que un musulmán cace con él y mencione el nombre de Dios al soltarlo, entonces su caza es válida y se come sin discrepancia. Si se quebranta una condición de estas, entra la discrepancia. Y si lo que se usa para cazar no es un perro —como el guepardo y lo semejante—, o como el azor, el halcón y similares de entre las aves, la mayoría de la comunidad sostiene que todo lo que caza tras el adiestramiento es جارح (fiera de presa) que adquiere. Se dice: «jaraḥa fulān» y «ijtaraḥa» cuando adquiere; de ahí «al-jāriḥa», porque con ella se adquiere; y de ahí «ijtirāḥ al-sayyi’āt» (cometer malas acciones). Dijo al-A‘shā:

«Un agravio —[5303]— cuya marca, ya hecha, madura: recuerda al agresor lo que cometió».

Y en la Revelación: «y sabe lo que cometéis de día» [5304][Los Rebaños: 60]. Y dijo: «¿O acaso creen quienes cometen malas acciones…?» [5305][La Arrodillada: 21].

La quinta: Su dicho —Exaltado sea—: «mukallibīn». El sentido de «mukallibīn» es: dueños de perros; es como «mu’addib» (educador), dueño de la educación. Y se dijo: su sentido es: incitadores a la caza, como se incita a los perros. Dijo al-Rummānī: Ambas interpretaciones son posibles. Y en «mukallibīn» no hay prueba de que solo se haya permitido la caza de perros en particular; pues es como Su dicho: «creyentes», aunque se aferró a ello quien restringió la permisión a los perros exclusivamente. Se transmitió de Ibn ‘Umar —según lo que Ibn al-Mundhir narró de él— que dijo: En cuanto a lo que se caza con azores y otras aves, lo que alcances a degollar, degüéllalo y es lícito para ti; y si no, no lo comas. Dijo Ibn al-Mundhir: Y se preguntó a Abū Ja‘far sobre el azor: ¿es lícita su caza? Dijo: no, salvo que alcances su degüello. Y al-Ḍaḥḥāk y al-Suddī dijeron: «Y lo que habéis enseñado de entre las fieras de presa, siendo adiestradores» son los perros en particular. Y si el perro es negro azabache, al-Ḥasan, Qatāda y al-Naja‘ī reprobaron su caza. Y Aḥmad dijo: No conozco a nadie que lo permita cuando es azabache. Y así lo sostuvo Isḥāq b. Rāhawayh. En cuanto a la generalidad de los sabios de Medina y Kufa, ven lícita la caza de todo perro adiestrado. Quien prohibió la caza del perro negro lo hizo por el dicho del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—: «El perro negro es un demonio», lo sacó مسلم. La mayoría argumentó con la generalidad de la aleya; y argumentaron también, para permitir la caza del azor, con lo mencionado sobre la causa del descenso, y con lo que al-Tirmiḏī transmitió de ‘Adī b. Ḥātim, que dijo: Pregunté al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— sobre la caza del azor, y dijo: «Lo que retenga para ti, cómelo». En su cadena está Mujālid, y no se conoce sino por su vía, y es débil. Y (argumentaron) por el sentido: que todo lo que se logra con el perro se logra con el guepardo, por ejemplo; no hay diferencia sino en algo que no interviene en el efecto. Y esto es el qiyās en el sentido del أصل (fundamento), como el qiyās de la espada respecto del cuchillo, y de la esclava respecto del esclavo; y ya se ha mencionado.

La sexta: Una vez establecido esto, sabe que es imprescindible que el cazador, al soltar (el animal), pretenda la degollación ritual y la licitud; y en esto no hay discrepancia, por su dicho —la paz sea con él—: «Si sueltas tu perro y mencionas el nombre de Dios sobre él, come». Esto exige intención y tasmiyya. Si, junto a ello, pretendiera el mero entretenimiento, Mālik lo reprobó e Ibn ‘Abd al-Ḥakam lo permitió; y es el sentido aparente de la palabra de al-Layṯ: No he visto algo verdadero que se parezca más a lo falso que ello —es decir, la caza—. Pero si lo hiciera sin intención de degollación ritual, es ilícito, porque entra en باب الفساد (la vía de la corrupción) y en destruir un animal sin beneficio; y el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— prohibió matar un animal salvo para comer. La mayoría de los sabios sostuvo que la tasmiyya es imprescindible verbalmente al soltarlo, por su dicho: «y mencionas el nombre de Dios». Si no se da, de cualquier modo que sea, no se come la caza; y es la doctrina de los Ẓāhiríes y de un grupo de أهل الحديث. Y un grupo de nuestros compañeros y otros sostuvo que es lícito comer lo que el musulmán caza y degüella aunque omita la tasmiyya deliberadamente, y llevaron la orden de la tasmiyya a la recomendación. Y Mālik, en lo مشهور, fue a distinguir entre omitirla deliberadamente u olvidándola, y dijo: no se come con deliberación, y se come con olvido. Es la opinión de los juristas de las grandes ciudades, y una de las dos opiniones de al-Šāfi‘ī. Esta cuestión vendrá en «Los Rebaños» [5306], si Dios —Exaltado sea— quiere. Luego, es imprescindible que el impulso del perro sea por un envío desde la mano del cazador, de modo que su correa esté en su mano: lo suelta y lo incita, y entonces se lanza. O que la fiera esté quieta viendo la presa y no se mueva hacia ella sino por la incitación del cazador: esto es como si su correa estuviera en su mano y lo soltara incitándolo, según una de las dos opiniones. Pero si la fiera se lanza por sí misma, sin envío ni incitación, no es lícita su caza ni es lícito comerla según la mayoría, y según Mālik, al-Šāfi‘ī, Abū Ṯawr y los أصحاب الرأي; porque solo cazó para sí misma, sin envío, y no retuvo para él; y el cazador no intervino en ello, por lo que no se le atribuye envío: pues no se verifica en él su dicho —la paz sea con él—: «Si envías tu perro adiestrado». Y ‘Aṭā’ b. Abī Rabāḥ y al-Awzā‘ī dijeron: Se come su caza si lo sacó para cazar.

La séptima: La mayoría leyó «عَلَّمْتُمْ» con فتح de la ‘ayn y la lām. E Ibn ‘Abbās y Muḥammad b. al-Ḥanafiyya con ḍamm de la ‘ayn y kasr de la lām, es decir: (lo que habéis aprendido) acerca del asunto de las fieras de presa y de cazar con ellas. Y «al-jawāriḥ» son las que adquieren; y se llamaron «jawāriḥ» a los miembros del ser humano porque adquieren y actúan. Y se dijo: se llamaron «jawāriḥ» porque hieren y hacen fluir la sangre, y se toma de «al-jarāḥ» (heridas). Esto es débil; y los lingüistas sostienen lo contrario; e Ibn al-Mundhir lo transmitió de un grupo. Y «mukallibīn» es la lectura de la mayoría con فتح de la kāf y geminación de la lām; y el «mukallib» es quien adiestra a los perros y los incita [5307] Y se dice de quien adiestra a otro que no sea perro: «mukallib», porque hace volver a ese animal como el perro; así lo narró alguno. Y se dice del cazador: «mukallib»; según esto, su sentido es: cazadores. Y se dijo: el «mukallib» es el dueño de perros. Se dice: «kalaba», y él es «mukallib» y «kallāb». Y al-Ḥasan leyó «muklibīn» con sukūn de la kāf y sin geminación de la lām; y su sentido es: dueños de perros. Se dice: «amšā al-rajul» cuando se multiplicó su ganado; y «aklaba» cuando se multiplicaron sus perros. Al-Aṣma‘ī recitó [5308]:

«Y todo joven, aunque tenga mucho ganado y se enriquezca, la Muerte lo arrancará del mundo».

La octava: Su dicho —Exaltado sea—: «les enseñáis de lo que Dios os ha enseñado». Feminiza el pronombre atendiendo a la forma لفظية de «al-jawāriḥ», pues es plural de «jāriḥa». No hay discrepancia entre los sabios en dos condiciones del adiestramiento, a saber: que obedezca cuando se le ordena [5309] y que se detenga cuando se le reprende. No hay discrepancia en estas dos condiciones respecto de los perros y lo semejante a ellos de entre las fieras.

Discreparon respecto de lo que se caza con aves. Lo مشهور es que ello se exige en ellas según la mayoría. Ibn Ḥabīb mencionó que no se exige en ellas que se detengan cuando se les reprende, pues eso no suele ser posible en ellas; basta con que, cuando se les ordena, obedezcan. Y Rabī‘a dijo: Lo que de ellas responde cuando se le llama es el adiestrado y habituado; porque la mayoría de los animales, por naturaleza, se lanzan [5310] Al-Šāfi‘ī y la mayoría de los sabios exigieron en el adiestramiento que retenga para su dueño; Mālik no lo exigió en lo مشهور de su doctrina. Al-Šāfi‘ī dijo: El adiestrado es el que, cuando su dueño lo incita, se lanza; y cuando lo llama para volver, vuelve a él; y retiene la presa para su dueño y no come de ella. Si hace esto repetidas veces y la gente de la costumbre dice: se ha vuelto adiestrado, entonces es el adiestrado. Y también de al-Šāfi‘ī y de los kufíes: Si, cuando se le incita, se lanza, y cuando atrapa retiene, y hace eso una vez tras otra, se come su caza en la tercera. Y algunos sabios dijeron: Lo hace tres veces y se come su caza en la cuarta. Y otros dijeron: Si lo hace una vez, es adiestrado y se come su caza en la segunda.

La novena: Su dicho —Exaltado sea—: «Comed, pues, de lo que retengan para vosotros»; es decir: lo que os hayan retenido. Los sabios discreparon en su interpretación. Ibn ‘Abbās, Abū Hurayra, al-Naja‘ī, Qatāda, Ibn Jubayr, ‘Aṭā’ b. Abī Rabāḥ, ‘Ikrima, al-Šāfi‘ī, Aḥmad, Isḥāq, Abū Ṯawr, al-Nu‘mān y sus compañeros dijeron: El sentido es: y no comió; si comió, no se come lo que queda, porque retuvo para sí mismo y no retuvo para su dueño. Y el guepardo, según Abū Ḥanīfa y sus compañeros, es como el perro; y no exigieron eso en las aves: se come lo que hayan comido de ello. Y Sa‘d b. Abī Waqqāṣ, ‘Abd Allāh b. ‘Umar, Salmān al-Fārisī y también Abū Hurayra dijeron: El sentido es: aunque coma. Si la fiera come —sea perro, guepardo o ave—, se come lo que queda de la presa, aunque no quede sino un trozo. Esta es la opinión de Mālik y de todos sus compañeros; y es la segunda opinión de al-Šāfi‘ī; y es el qiyās. En el asunto hay dos hadices con el sentido de lo que hemos mencionado. Uno: el hadiz de ‘Adī sobre el perro adiestrado: «Y si come, no comas, pues solo retuvo para sí mismo», lo sacó مسلم. El segundo: el hadiz de Abū Ṯa‘laba al-Jušanī, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo sobre la caza del perro: «Si sueltas tu perro y mencionas el nombre de Dios sobre él, come, aunque coma de ello; y come lo que tu mano te devuelva», lo sacó Abū Dāwūd. Y se transmitió de ‘Adī, pero no es auténtico; lo auténtico de él es el hadiz de Muslim. Cuando las dos transmisiones se contrapusieron, algunos de nuestros compañeros y otros intentaron conciliarlas: llevaron el hadiz de la prohibición a la reprobación y al escrúpulo, y el hadiz de la permisión a la licitud. Dijeron: ‘Adī tenía holgura, y el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— le dictaminó abstenerse por escrúpulo; y Abū Ṯa‘laba estaba necesitado, y le dictaminó la licitud. Y Dios sabe más. Y lo que indica la corrección de esta interpretación es su dicho —la paz sea con él— en el hadiz de ‘Adī: «Pues temo que solo haya retenido para sí mismo». Esta es la interpretación de nuestros sabios. Y Abū ‘Umar dijo en el libro «al-Istidhkār»: Este hadiz de ‘Adī ha sido contrapesado por el hadiz de Abū Ṯa‘laba, y lo aparente es que el hadiz de Abū Ṯa‘laba lo abroga; pues dijo: ¿Y aunque coma, oh Mensajero de Dios? Dijo: «Y aunque coma». Digo: esto es discutible, porque la cronología es desconocida; y conciliar ambos hadices es lo preferible mientras no se conozca la cronología. Y Dios sabe más. En cuanto a los compañeros de al-Šāfi‘ī, dijeron: Si el comer se debe a hambre extrema del perro, se come; si no, no se come, pues eso es por mala enseñanza. Y se transmitió de un grupo de los salaf la distinción entre lo que el perro y el guepardo comieron —y lo prohibieron—, y lo que el azor comió —y lo permitieron—. Lo dijo al-Naja‘ī, al-Ṯawrī, los أصحاب الرأي y Ḥammād b. Abī Sulaymān; y se atribuyó a Ibn ‘Abbās. Dijeron: Al perro y al guepardo se les puede golpear y reprender; al ave no se le puede hacer eso. El límite de su adiestramiento es que, cuando se la llama, responda, y que, cuando se la incita, se lance; no es posible más que eso, y el golpe la daña.

La décima: La mayoría de los sabios sostuvo que, si la fiera bebe de la sangre de la presa, la presa se come. Dijo ‘Aṭā’: Beber sangre no es comer. Y al-Ša‘bī y Sufyān al-Ṯawrī reprobaron comer esa presa. No hay discrepancia entre ellos en que la causa de la licitud de la caza —que es el desgarro de la fiera sobre ella— debe estar verificada, no dudosa; con la duda no es lícito comer. Y esta es:

La undécima: Si el cazador encuentra junto a su perro otro perro, se entiende que no fue enviado por otro cazador, sino que se lanzó en busca de la presa por su naturaleza y por sí mismo; y no hay discrepancia en esto, por su dicho —la paz sea con él—: «Y si se mezclan con ella perros distintos, no comas —en una versión—, pues solo pronunciaste (el nombre de Dios) sobre tu perro y no lo pronunciaste sobre otro». Pero si lo envió otro cazador y ambos perros participaron en ello, entonces pertenece a ambos cazadores, siendo copartícipes. Si uno de los dos perros alcanzó sus puntos mortales y luego llegó el otro, pertenece a quien alcanzó sus puntos mortales. Asimismo, no se come lo que se hirió con una flecha y luego se despeñó de una montaña o se ahogó en agua, por su dicho —la paz sea con él— a ‘Adī: «Y si disparas con tu flecha, menciona el nombre de Dios. Si se te ausenta un día y no encuentras en ella sino la huella de tu flecha, come. Y si la encuentras ahogada en el agua, no comas, pues no sabes si la mató el agua o tu flecha». Esto es un texto explícito.

La duodécima: Si la presa muere en las fauces de los perros sin desgarro, no se come, porque murió por estrangulamiento; se asemeja a que se degüelle con un cuchillo romo y muera durante el degüello antes de que se le corte la garganta. Y si le fuera posible tomarla de las fieras y degollarla, y no lo hiciera hasta que muriera, no se come, y habría incurrido en negligencia en la degollación ritual; porque ya se había vuelto posible degollarla, y la degollación de lo que está bajo control difiere de la degollación de lo que no está bajo control. Y si la toma y luego muere antes de sacar el cuchillo, o mientras lo toma y ella está con él, es lícito comerla. Y si no tenía cuchillo consigo y se ocupó en buscarlo, no se come. Al-Šāfi‘ī dijo: Respecto de lo que las fieras alcanzan y no sangran, hay dos opiniones: una, que no se come hasta que hiera, por Su dicho —Exaltado sea—: «de entre las fieras de presa»; y esta es la opinión de Ibn al-Qāsim. La otra: que es lícito, y es la opinión de Ašhab. Ašhab dijo: Si muere por el golpe del perro, se come.

La decimotercera: Su dicho: «Si se te ausenta un día y no encuentras en ella sino la huella de tu flecha, come». Y algo semejante en el hadiz de Abū Ṯa‘laba que sacó Abū Dāwūd, salvo que añadió: «Cómelo después de tres (días), mientras no apeste». Esto se contrapone a su dicho —la paz sea con él—: «Come lo que mates de inmediato y deja lo que hieras y se te pierda». El «iṣmā’» es lo que mata rápidamente mientras lo ves; y el «inmā’» es que hieras la presa y se te ausente y muera sin que la veas. Se dice: «anmaytu al-ramya fa-namat tanmī» cuando se ausenta y luego muere. Dijo Imru’ al-Qays:

«Su tiro no se pierde: ¿por qué no se cuenta entre su gente?».

Los sabios discreparon sobre comer la presa ausente en tres opiniones: (1) Se come, tanto si la mató la flecha como el perro. (2) No se come nada de ello si se ausenta, por su dicho: «Come lo que mates de inmediato y deja lo que hieras y se te pierda»; y no se come por temor a que haya ayudado a matarla algo distinto de la flecha, de entre alimañas. (3) Distinguir entre la flecha —se come— y el perro —no se come—. Su fundamento es que la flecha mata de una sola manera, sin ambigüedad; la fiera, en cambio, por múltiples vías, y se vuelve ambiguo. Las tres opiniones son de nuestros sabios.

Y Mālik dijo fuera del Muwaṭṭa’: Si la presa pasa la noche y luego la encuentra muerta, y el azor, el perro o la flecha no alcanzaron sus puntos mortales, no la come. Dijo Abū ‘Umar: Esto te indica que, si alcanzó sus puntos mortales, para él era lícito comerla aunque hubiera pasado la noche, salvo que lo reprueba si pasó la noche, por lo que se transmitió de Ibn ‘Abbās: «Y si se te ausenta una noche, no comas». Y algo semejante de al-Ṯawrī, que dijo: si se te ausenta un día, reprobé comerla. Al-Šāfi‘ī dijo: El qiyās es que no la coma si se le ausentó el lugar de su muerte. Al-Awzā‘ī dijo: Si la encuentra al día siguiente muerta y halla en ella su flecha o una huella de su perro, que la coma. Y algo semejante dijeron Ašhab, ‘Abd al-Malik y Aṣbagh. Dijeron: Es lícito comer la presa aunque haya pasado la noche si alcanzó sus puntos mortales. Y su dicho en el hadiz: «mientras no apeste» es una causalidad; porque si apesta, se une a las cosas repugnantes que las naturalezas rechazan, y se reprueba comerla. Si la comiera, sería lícito, como el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— comió la grasa rancia [5312], que es la maloliente. Y se dijo: Se debe a lo que se teme de perjuicio para quien la come; según esta causalidad, comerla sería ilícito si el temor es cierto. Y Dios sabe más.

La decimocuarta: Los sabios discreparon, en este capítulo, sobre la caza con el perro del judío y del cristiano si está adiestrado. Al-Ḥasan al-Baṣrī lo reprobó. En cuanto al perro del mago, y su azor y su halcón, reprobó cazar con ellos Jābir b. ‘Abd Allāh, al-Ḥasan, ‘Aṭā’, Mujāhid, al-Naja‘ī, al-Ṯawrī e Isḥāq. Y Mālik, al-Šāfi‘ī y Abū Ḥanīfa permitieron cazar con sus perros si el cazador es musulmán. Dijeron: Eso es como su cuchillo. Pero si el cazador es de la Gente del Libro, la mayoría de la comunidad sostuvo la licitud de su caza, salvo Mālik; y distinguió entre ello y su degollado. Y recitó: «¡Oh, creyentes! Dios os probará con algo de caza que alcancen vuestras manos y vuestras lanzas» [5313][La Mesa Servida: 94]. Dijo: Dios no mencionó aquí ni a judíos ni a cristianos. Ibn Wahb y Ašhab dijeron: La caza del judío y del cristiano es lícita como su degollado. Y en el libro de Muḥammad: No es lícita la caza del sabeo ni su degollado; son un pueblo entre judíos y cristianos, y no tienen religión. Y si el cazador es mago, Mālik, al-Šāfi‘ī, Abū Ḥanīfa, sus compañeros y la mayoría de la gente prohibieron comerlo. Abū Ṯawr tiene dos opiniones: una, como la de هؤلاء; y la otra: que los magos son de la Gente del Libro y que su caza es lícita. Y si el ebrio cazara o degollara, no se come su caza ni su degollado, porque la degollación ritual necesita intención, y el ebrio no tiene intención.

La decimoquinta: Los gramáticos discreparon sobre «مِنْ» en Su dicho —Exaltado sea—: «de lo que retengan para vosotros». Al-Ajfaš dijo: es زائد, como Su dicho: «comed de su fruto» [5314][Los Rebaños: 141]. Los basríes lo consideraron erróneo y dijeron: «مِنْ» no se añade en la afirmación; solo se añade en la negación y en la interrogación. Y Su dicho: «de su fruto», y «expiará de vuestras malas acciones» [5315][La Vaca: 271], y «os perdonará de vuestros pecados» [5316][Las Dunas: 31], es para la partición. Respondió diciendo: Ya dijo: «os perdonará de vuestros pecados» [Noé: 4] omitiendo «مِنْ», lo cual indica su زائد en la afirmación. Se respondió: «مِنْ» aquí es para la partición, porque solo es lícito de la presa la carne, no el estiércol ni la sangre.

Digo: Esto no es lo pretendido ni lo habitual en el comer, y enturbia lo que dijo. Y cabe que quiera decir: «de lo que retengan», es decir, de lo que las fieras os dejen. Esto según la opinión de quien dijo: si el perro comió de la presa, no perjudica. Y por esta posibilidad discreparon los sabios sobre la licitud de comer la presa si la fiera comió de ella, como se ha adelantado.

La decimosexta: La aleya indica la licitud de tomar perros y poseerlos para la caza. Esto está establecido en la Sunna auténtica, y añadió el cultivo y el ganado. Al comienzo del Islam se ordenó matar a los perros, hasta el punto de que se mataba el perro de la perrita [5317] del desierto que la seguía. Muslim transmitió de Ibn ‘Umar, del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Quien posea un perro —salvo perro de caza o de ganado—, se le disminuye de su recompensa cada día dos qīrāṭ». Y también se transmitió de Abū Hurayra, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien tome un perro —salvo perro de ganado, o de caza, o de cultivo—, se le disminuye de su recompensa cada día un qīrāṭ». Al-Zuhrī dijo: Se mencionó a Ibn ‘Umar la palabra de Abū Hurayra, y dijo: que Dios tenga misericordia de Abū Hurayra: era hombre de cultivo. La Sunna ha indicado lo que hemos mencionado, y estableció la disminución de la recompensa para quien los posee fuera de esa utilidad: o bien por aterrorizar el perro a los musulmanes y perturbarlos con su ladrido —como dijo uno de los poetas de Basora; descendió en casa de ‘Ammār y oyó ladridos de sus perros, y compuso diciendo:

«Nos alojamos en ‘Ammār —[5318]— y azuzó sus perros contra nosotros, y casi fuimos comidos entre sus dos casas.

Dije a mis compañeros, en secreto: ¿es este el Día (presente) o el Día de la Resurrección el más largo?»

O bien por impedir la entrada de los ángeles en la casa; o por su impureza, según lo que ve al-Šāfi‘ī; o por transgredir la prohibición de tomar lo que no tiene utilidad. Y Dios sabe más. Y en una de las versiones: «dos qīrāṭ», y en la otra: «un qīrāṭ». Esto puede deberse a dos tipos de perros, uno más dañino que el otro, como el negro que el Profeta —la paz sea con él— ordenó matar, y no lo incluyó en la excepción cuando prohibió matarlos, pues dijo: «Aferraos al negro azabache de dos manchas, pues es un demonio», lo sacó Muslim. Y puede deberse a la diferencia de lugares: quien lo retiene en Medina, por ejemplo, o en La Meca, se le disminuyen dos qīrāṭ; y en otros lugares, un qīrāṭ. Y Dios sabe más. En cuanto a lo permitido de tomar, no disminuye la recompensa de quien lo toma, como el caballo y el gato; y es lícito venderlo y comprarlo, hasta el punto de que Saḥnūn dijo: y se hace la peregrinación con su precio. Y el perro de ganado permitido de tomar según Mālik es el que sale a pastar con él, no el que lo guarda en la casa de los ladrones. Y el perro de cultivo es el que lo guarda de las fieras de noche y de día, no de los ladrones. Otros distintos de Mālik permitieron tomarlos contra los ladrones del ganado, del cultivo y de la casa en el desierto.

La decimoséptima: En esta aleya hay prueba de que el sabio tiene una virtud que el ignorante no tiene; pues el perro, cuando es adiestrado, tiene una virtud sobre los demás perros. Así, el ser humano, si posee conocimiento, es más digno de tener mérito sobre el resto de la gente, especialmente si obra conforme a lo que sabe. Esto es como lo transmitido de ‘Alī b. Abī Ṭālib —que Dios ennoblezca su faz—, que dijo: Toda cosa tiene un valor, y el valor del hombre es lo que hace bien.

La decimoctava: Su dicho —Exaltado sea—: «Y mencionad el nombre de Dios sobre ello». Es una orden de tasmiyya. Se dijo: al soltarlo sobre la presa; y la jurisprudencia de la caza y del degüello en el sentido de la tasmiyya es una sola; vendrá su explicación en «Los Rebaños» [5319][5320] Y se dijo: lo pretendido por la tasmiyya aquí es la tasmiyya al comer, y esto es lo más evidente. En el Ṣaḥīḥ de Muslim, el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo a ‘Umar b. Abī Salama: «Muchacho, di: en el nombre de Dios; come con tu derecha; y come de lo que está delante de ti». Y se transmitió en el hadiz de Ḥuḏayfa que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «El demonio no hace lícito el alimento sino cuando no se menciona el nombre de Dios sobre él…», el hadiz. Si olvida la tasmiyya al inicio de la comida, que la pronuncie al final. Al-Nasā’ī transmitió de Umayya b. Majšī —y era de los compañeros del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—— que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— vio a un hombre comer sin mencionar el nombre de Dios; cuando estaba en el último bocado dijo: «En el nombre de Dios, al principio y al final». Entonces el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «El demonio no dejó de comer con él; pero cuando mencionó (el nombre de Dios), vomitó lo que había comido».

La decimonovena: Su dicho —Exaltado sea—: «Y temed a Dios». Es una orden general de taqwā; y la alusión cercana es lo que estas aleyas contienen de mandatos. Y la rapidez del cómputo es en cuanto a que Él —Exaltado sea— abarca toda cosa con conocimiento y ha enumerado toda cosa con número; no necesita intentar contar ni hacer cálculos como hacen los contables. Por eso dijo: «Y bastamos Nosotros como contables» [5321][Los Profetas: 47]. Él —Glorificado sea— ajusta cuentas a las criaturas de una sola vez. Y cabe que sea una amenaza del Día de la Resurrección, como si dijera: el cómputo de Dios para vosotros es de pronta llegada, pues el Día de la Resurrección está cercano. Y cabe que quiera por «cómputo» la retribución: como si amenazara en este mundo con una retribución rápida y cercana si no temen a Dios.

Notas y Referencias

[5301] Véase t. 7, p. 115.

[5302] «Ašlaytu» el perro sobre la presa: lo llamé y lo solté; y se dijo: lo incité.

[5303] Al-jabbār: lo impune (sin compensación). Al-mīsam: nombre de la huella del marcaje, que es el cauterio. El sentido: a quien satirizo, mi sátira permanece manifiesta sobre él y no puede eliminarla. Y el primer hemistiquio en los ejemplares base es: «ذات جد منضج ميسمها»; la corrección según (al-Ṣubḥ al-munīr fī ši‘r Abī Baṣīr).

[5304] Véase t. 7, p. 5.

[5305] Véase t. 16, p. 165.

[5306] Véase t. 7, p. 75.

[5307] Su habituación a la caza.

[5308] El verso es de al-Nābiga. «Tajlujuhu»: lo arranca.

[5309] En K: «si lo envía».

[5310] Incita.

[5311] De J, W, K.

[5312] Se narró que un sastre invitó al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— a una comida y le presentó grasa rancia y pan de cebada. «Al-ihāla»: la grasa, sea la que sea; y «al-sanija»: la de olor cambiado.

[5313] Véase p. 299 de este volumen.

[5314] Véase t. 7, p. 99.

[5315] Véase t. 3, p. 332.

[5316] Véase t. 18, p. 299 y p. 86.

[5317] «Al-mariyya»: es el diminutivo de «al-mar’a» (la mujer); el original es «al-mari’a».

[5318] El verso es de Ziyāda al-A‘jam; ‘Ammār es nombre de una persona. Y se transmitió en (Lisān al-‘Arab): «Ataynā Abā ‘Amr…», etc.

[5319] De J, W, K y Z.

[5320] Véase t. 7, p. 75.

[5321] Véase t. 11, p. 293.