La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:113] Dijeron [los discípulos]: "Queremos comer de ella para que nuestros corazones se sosieguen, saber [con certeza] que nos has dicho la verdad y dar testimonio de ella".
Tafsir de Al-Qurtubi
{DIJERON: QUEREMOS COMER DE ELLA, QUE SE SOSIEGUEN NUESTROS CORAZONES, SABER QUE NOS HAS DICHO LA VERDAD Y SER, SOBRE ELLA, DE LOS TESTIGOS} (113)
Palabra del Altísimo:
«Dijeron: Queremos comer de ella».
Se halla en acusativo por «que» (an).
«Y que se sosieguen nuestros corazones, y sepamos que ciertamente nos has dicho la verdad, y seamos, sobre ella, de los testigos».
Todo ello es una coordinación, con la que expusieron la causa de su petición cuando se les prohibió.
En su dicho: «comer de ella» hay dos interpretaciones. La primera: que pretendían comer de ella por una necesidad que los impulsaba a ello. Y es que Jesús —la paz sea con él—, cuando salía, le seguían cinco mil o más: algunos eran sus compañeros; otros le pedían que suplicara por ellos a causa de una enfermedad o dolencia que padecían, pues eran lisiados o ciegos; y otros miraban y se burlaban. Un día salió hacia un lugar y cayeron en un yermo, sin provisiones, y tuvieron hambre. Entonces dijeron a los discípulos: «Decidle a Jesús que suplique para que descienda sobre nosotros una mesa servida del cielo». Acudió a él Simón, jefe de los discípulos, y le informó de que la gente pedía que suplicaras para que descendiera sobre ellos una mesa servida del cielo. Jesús dijo a Simón: «Diles: Temed a Dios, si sois creyentes». Simón informó de ello a la gente, y ellos le dijeron: Dile: «Queremos comer de ella». La aleya.
La segunda: «comer de ella» para alcanzar[6155] su bendición, no por una necesidad que los impulsara a ello. Dijo al-Māwardī: esto es más verosímil; porque, si hubieran tenido necesidad, no se les habría prohibido pedir.
Y su dicho[6156]: «y que se sosieguen sus corazones» admite tres interpretaciones. La primera: que se sosieguen en cuanto a que Dios Altísimo te ha enviado a nosotros como profeta. La segunda: que se sosieguen en cuanto a que Dios Altísimo nos ha escogido para tu llamada[6157] La tercera: que se sosieguen en cuanto a que Dios Altísimo nos ha respondido a lo que le pedimos. Las mencionó al-Māwardī.
Dijo al-Mahdawī: es decir, que se sosieguen porque Dios ha aceptado nuestro ayuno y nuestra obra. Dijo al-Thaʿlabī: que tengamos certeza de Su poder, y así se aquieten nuestros corazones.
«Y sepamos que ciertamente nos has dicho la verdad»: en que eres el Mensajero de Dios.
«Y seamos, sobre ella, de los testigos»: para Dios, de la unicidad; y para ti, de la misión, el mensaje y la profecía.
Y se dijo: «y seamos, sobre ella, de los testigos»: para ti, ante quienes no la vieron, cuando regresemos a ellos.