5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 112

Versículo (Español)

[5:112] Cuando los discípulos de Jesús dijeron: "¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Tu Señor podría hacernos descender del cielo una mesa servida?" Dijo: "Tengan temor de Dios, si es que son verdaderos creyentes".

Tafsir de Al-Qurtubi

{CUANDO los apóstoles dijeron: «¡Oh Jesús, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer descender sobre nosotros una mesa servida desde el cielo?». Dijo: «Temed a Dios, si sois creyentes»} (112) Su dicho —Exaltado sea—: «Cuando los apóstoles dijeron: “¡Oh Jesús, hijo de María!”» según lo ya expuesto acerca del iʿrāb. «¿Puede tu Señor…?». Lectura de al-Kisāʾī, ʿAlī, Ibn ʿAbbās, Saʿīd b. Ŷubayr y Muŷāhid: «¿Puedes tú…?» con tāʾ, «a tu Señor» en acusativo. Al-Kisāʾī, además, asimiló la lām de «hal» en la tāʾ. Los demás leyeron con yāʾ, «tu Señor» en nominativo; y esta lectura es más problemática que la primera. Dijo al-Suddī: el sentido es: “¿Te obedece tu Señor si se lo pides, ‘que haga descender…’?”, de modo que “yastaṭīʿ” tiene el sentido de “yuṭīʿ” (obedecer); como cuando se dice: “istajāba” con el sentido de “aŷāba”, y asimismo “istaṭāʿa” con el sentido de “aṭāʿa”. Y se dijo que el sentido es: “¿Es capaz tu Señor?”, y que esta pregunta tuvo lugar al comienzo de su situación, antes de que su conocimiento de Dios —Poderoso y Majestuoso— se consolidara; por eso Jesús dijo en la respuesta, ante su error y el hecho de que atribuyeran a Dios lo que no es lícito: «Temed a Dios, si sois creyentes», es decir: no dudéis de la capacidad de Dios —Altísimo sea—. Digo: en esto hay materia de examen; porque los apóstoles son los íntimos de los profetas, sus allegados y sus auxiliares, como dijo: «¿Quiénes son mis auxiliares hacia Dios? Dijeron los apóstoles: “Nosotros somos los auxiliares de Dios” [6147]» [al-Ṣaff: 14]. Y dijo —sobre él la paz—: «Cada profeta tiene un apóstol, y mi apóstol es al-Zubayr». Y es sabido que los profetas —las oraciones y la paz de Dios sean sobre ellos— vinieron con el conocimiento de Dios —Altísimo sea—, de lo que Le es debido, de lo que es lícito respecto de Él y de lo que es imposible respecto de Él, y de transmitir eso a sus comunidades. ¿Cómo, entonces, podría ocultarse esto a quienes convivían con ellos íntimamente y fueron distinguidos por ellos, hasta el punto de ignorar la capacidad de Dios —Altísimo sea—? Salvo que sea posible decir que eso procedió de quienes estaban con ellos, como cuando algunos beduinos ignorantes dijeron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: “Haz para nosotros un dhāt anwāṭ como ellos tienen un dhāt anwāṭ [6148]”, y como dijo quien dijo del pueblo de Moisés: «Haz para nosotros una divinidad como ellos tienen divinidades» [al-Aʿrāf: 138], según lo que se expondrá en «al-Aʿrāf [6149]», si Dios —Altísimo sea— quiere. Y se dijo: el grupo no dudó de la “istaṭāʿa” del Creador —Glorificado sea—, porque eran creyentes, conocedores y sabios; sino que es como cuando dices a un hombre: “¿Puede fulano venir?”, aun sabiendo que puede. El sentido, entonces, es: “¿Lo hará? ¿Me responderá a ello o no?”. Y ellos sabían que Dios —Altísimo sea— tiene capacidad para eso y para otras cosas, por un conocimiento de indicación, de transmisión y de reflexión; pero quisieron un conocimiento por visión directa, del mismo modo. Como dijo Abraham —sobre él la paz—: «Señor mío, muéstrame cómo das vida a los muertos» [al-Baqara: 260], según lo ya expuesto. Abraham ya tenía sobre ello un conocimiento por transmisión y reflexión, pero quiso la visión directa en la que no entra duda ni sospecha; porque el conocimiento por reflexión y transmisión puede verse afectado por sospecha y objeciones, mientras que el conocimiento por visión directa no admite nada de eso. Por ello dijeron los apóstoles: «y para que se tranquilicen nuestros corazones», como dijo Abraham: «pero para que se tranquilice mi corazón [6150]» [al-Baqara: 260]. Digo: esta interpretación es buena; y mejor aún es que eso fuera dicho por quienes estaban con los apóstoles, según se expondrá. Ibn al-ʿArabī incluyó “al-Mustaṭīʿ” entre los nombres de Dios —Altísimo sea—, y dijo: no ha venido como nombre ni en el Libro ni en la Sunna, aunque sí ha venido como verbo; y mencionó la palabra de los apóstoles: «¿Puede tu Señor…?». Ibn al-Ḥaṣṣār le refutó en su libro Šarḥ al-Sunna y otros. Dijo Ibn al-Ḥaṣṣār: Su dicho —Glorificado sea— informando de los apóstoles a Jesús: «¿Puede tu Señor…?» no es una duda sobre la capacidad; sino una delicadeza en la petición y un decoro con Dios —Altísimo sea—; pues no todo lo posible está precedido en Su ciencia por su ocurrencia, ni para todo el mundo [6151] Y los apóstoles eran [6152] los mejores de quienes creyeron en Jesús; ¿cómo se podría suponer de ellos ignorancia del poder de Dios —Altísimo sea— sobre toda cosa posible? En cuanto a la lectura con «tāʾ», se dijo que el sentido es: “¿Puedes tú pedir a tu Señor?”. Esto es lo que sostuvieron ʿĀʾiša y Muŷāhid —Dios esté complacido con ambos—. Dijo ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella—: la gente conocía mejor a Dios —Poderoso y Majestuoso— que para decir: «¿Puede tu Señor…?». Dijo [6153]: sino: «¿Puedes tú (tastaṭīʿu) a tu Señor (rabbaka)…?». Y también se transmitió de ella que dijo: los apóstoles no dudaban de que Dios es capaz de hacer descender una mesa servida, pero dijeron: «¿Puede tu Señor…?». Y de Muʿāḏ b. Ŷabal: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— nos hizo recitar: «¿Puede tu Señor…?». Dijo Muʿāḏ: y oí al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en repetidas ocasiones recitar con tāʾ: «¿Puedes tú…?». Al-Zaŷŷāŷ dijo: el sentido es: “¿Solicitas la obediencia de tu Señor en lo que le pides?”. Y se dijo: “¿Puedes tú invocar a tu Señor o pedírselo?”, y el sentido es cercano. Y es necesario suponer una elipsis, como en Su dicho: «Y pregunta a la aldea [6154]» [Yūsuf: 82]. Y según la lectura con yāʾ no se necesita elipsis. «Dijo: Temed a Dios», es decir: temed desobedecerle y la profusión de preguntas; pues no sabéis qué puede sobrevenir sobre vosotros al proponer signos, ya que Dios —Poderoso y Majestuoso— sólo hace lo más conveniente para Sus siervos. «Si sois creyentes», es decir: si creéis en Él y en lo que he traído, ya os han llegado signos suficientes.

[6147] [6148] [6149] [6150] [6151] [6152] [6153] [6154]

Notas y Referencias

[6147] Véase t. 18, p. 89.

[6148] Dhāt anwāṭ: un árbol determinado que era adorado en la época de la ignorancia preislámica. Dijo Ibn al-Aṯīr: los idólatras colgaban en él sus armas, es decir, las suspendían de él, y permanecían retirados a su alrededor.

[6149] Véase t. 7, p. 273.

[6150] Véase t. 3, p. 297.

[6151] En ʿ: «su ocurrencia para todo». Etc.

[6152] En هـ: «ellos, ellos eran».

[6153] De ب y ج y ك y ع.

[6154] Véase t. 9, p. 246.