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La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 101

Versículo (Español)

[5:101] ¡Oh, creyentes! No ahonden en asuntos que si fueran revelados [en forma de ley] les causarían dificultad [en la práctica de la religión]. Pero si los indagan cuando hayan sido revelados en el Corán, les serán explicados. Dios los perdona por sus indagaciones [fuera de lugar] porque es Perdonador, Tolerante.

Tafsir de Al-Qurtubi

{¡Oh vosotros que habéis creído! No preguntéis por cosas que, si se os manifestaran, os afligirían; y si preguntáis por ellas mientras se va revelando el Corán, se os manifestarán. Dios las ha pasado por alto; y Dios es Perdonador, Indulgente.} (101) En ella hay diez cuestiones:

La primera: Al-Bujārī, Muslim y otros —y la redacción es la de al-Bujārī— transmitieron de Anas, quien dijo: Un hombre dijo: ¡Oh Profeta de Dios!, ¿quién es mi padre? Dijo: [Tu padre es fulano] Dijo [6026] Entonces descendió: «¡Oh vosotros que habéis creído! No preguntéis por cosas que, si se os manifestaran, os afligirían» [6027] la aleya. Y también lo transmitió de Anas, del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, y en ello dice: [Por Dios, no me preguntéis por nada sin que os informe de ello mientras permanezca en este lugar mío]. Entonces se levantó ante él un hombre y dijo: ¿Dónde está mi entrada, Mensajero de Dios? Dijo: [El Fuego]. Luego se levantó ʿAbd Allāh b. Ḥudāfa y dijo: ¿quién es mi padre, Mensajero de Dios? Dijo: [Tu padre es Ḥudāfa]. Y mencionó el hadiz. Dijo Ibn ʿAbd al-Barr: ʿAbd Allāh b. Ḥudāfa abrazó el islam tempranamente, emigró a la tierra de Abisinia en la segunda emigración, presenció Badr y tenía un talante jocoso [6028]; y el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— lo envió a Cosroes con una carta del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—. Y cuando dijo: «¿quién es mi padre, Mensajero de Dios?», dijo: [Tu padre es Ḥudāfa]. Su madre le dijo: «¡No he oído de un hijo más desobediente que tú! ¿Acaso te sentiste seguro de que tu madre hubiera incurrido en lo que incurrían las mujeres de la ignorancia preislámica, y la expones a la vergüenza ante los ojos de la gente?» Él dijo: «¡Por Dios!, si me hubiera atribuido a un esclavo negro, me habría atribuido a él». Y al-Tirmiḏī y al-Dāraquṭnī transmitieron de ʿAlī —Dios esté complacido con él—, quien dijo: Cuando descendió esta aleya: «Y es deber de los hombres para con Dios peregrinar a la Casa, quien pueda encontrar un camino hacia ella» [6029][Āl ʿImrān: 97]. Dijeron: «¡Mensajero de Dios!, ¿cada año?»; y guardó silencio. Dijeron: «¿Cada año?» Dijo: [No; y si hubiera dicho “sí”, habría sido obligatoria], Entonces Dios —Exaltado sea— reveló: «¡Oh vosotros que habéis creído! No preguntéis por cosas que, si se os manifestaran, os afligirían» hasta el final de la aleya. Y la redacción es la de al-Dāraquṭnī. Se preguntó a al-Bujārī por este hadiz y dijo: Es un hadiz bueno, salvo que es mursal: Abū al-Bujtarī no alcanzó a ʿAlī, y su nombre es Saʿīd. Y al-Dāraquṭnī lo transmitió también de Abū ʿIyāḍ, de Abū Hurayra, quien dijo: El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: [¡Oh gentes!, se os ha prescrito la peregrinación]. Entonces se levantó un hombre y dijo: «¿Cada año, Mensajero [6030] de Dios?»; y se apartó de él. Luego volvió y dijo: «¿Cada año, Mensajero de Dios?» Dijo: (¿Y quién es el que pregunta?). Dijeron: «Fulano». Dijo: [Por Aquel en cuya mano está mi alma: si hubiera dicho “sí”, habría sido obligatoria; y si hubiera sido obligatoria, no habríais podido con ella; y si no hubierais podido con ella, habríais incurrido en incredulidad]. Entonces Dios —Exaltado sea— reveló: «¡Oh vosotros que habéis creído! No preguntéis por cosas que, si se os manifestaran, os afligirían» la aleya. Y al-Ḥasan al-Baṣrī dijo acerca de esta aleya: Preguntaron al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— sobre asuntos de la ignorancia preislámica que Dios había pasado por alto; y no hay motivo para preguntar por aquello que Dios ha pasado por alto. Y Muǧāhid transmitió de Ibn ʿAbbās que descendió acerca de unas gentes que preguntaron al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— sobre la baḥīra, la sāʾiba, la waṣīla y el ḥām; y es la opinión de Saʿīd b. Ǧubayr. Y dijo: ¿No ves que después de ello dice: «Dios no ha establecido ni baḥīra, ni sāʾiba, ni waṣīla, ni ḥām» [al-Māʾida: 103]. Digo: En el Ṣaḥīḥ y el Musnad hay suficiencia. Y es posible que la aleya descendiera como respuesta a todo ello, de modo que las preguntas fueran cercanas unas a otras. Y Dios sabe más.

Y «ašyāʾ» (أشياء): su patrón es afʿāl; y no se declina porque se asemeja a ḥamrāʾ (roja), dijo al-Kisāʾī. Y se dijo: Su patrón es afʿilāʾ, como cuando dices: hayn y ahwināʾ, según al-Farrāʾ y al-Ajfaš. Y se hace diminutivo diciendo: ašyāʾ. Dijo al-Māzinī: Debe hacerse diminutivo como šayyayāt, del mismo modo que se hace diminutivo de aṣdiqāʾ; en femenino ṣadīqāt y en masculino ṣadīqūn.

La segunda: Dijo Ibn ʿAwn: pregunté a Nāfiʿ acerca de la palabra de Dios —Exaltado sea—: «No preguntéis por cosas que, si se os manifestaran, os afligirían». Dijo: «Las preguntas no han dejado, desde siempre, de ser detestadas». Muslim transmitió de al-Muġīra b. Šuʿba, del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, que dijo: [Dios os ha prohibido la desobediencia a las madres, enterrar vivas a las hijas, el “dame” y el “toma”, y os ha reprobado tres cosas: el “se dice” y el “dijo”, la abundancia de preguntas y el derroche de bienes]. Dijo un gran [6031] número de sabios: lo que se pretende con su dicho [la abundancia de preguntas] es multiplicar las preguntas en cuestiones de fiqh por afectación (tanattuʿ), y por forzar lo que no ha descendido, así como las cuestiones capciosas (aġlūṭāt) y la disección de supuestos engendrados; y los salaf detestaban eso y lo consideraban parte de la afectación [6032], y decían: Cuando sobrevenga el caso, el consultado emitirá dictamen conforme a él. Dijo Mālik: Alcancé a la gente de esta ciudad y no tenían otro saber que el Libro y la Sunna; y cuando sobrevenía un caso, el gobernador reunía para ello a quienes estaban presentes de los sabios, y lo que acordaban lo ejecutaba. Y vosotros multiplicáis las preguntas, y el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— las reprobó. Y se dijo: Lo que se pretende con la abundancia de preguntas es preguntar mucho a la gente por dinero y necesidades, con insistencia y afán de acaparar. Y también lo dijo Mālik. Y se dijo: Lo que se pretende con la abundancia de preguntas es preguntar por lo que no incumbe de los estados de la gente, de modo que ello conduzca a descubrir sus vergüenzas y a conocer sus defectos. Y esto es como la palabra de Dios —Exaltado sea—: «Y no os espiéis, ni calumniéis unos a otros» [6033][al-Ḥuǧurāt: 12]. Dijo Ibn Juwayz Mandād: por eso algunos [6034] de nuestros compañeros dijeron: cuando se le presentaba comida, no preguntaba por ella: «¿de dónde es esto?»; o si se le ofrecía algo para comprar, no preguntaba: «¿de dónde procede?»; y se interpretan los asuntos de los musulmanes sobre la base de la integridad y la corrección.

Digo: Lo correcto es llevar el hadiz a su generalidad, de modo que abarque todos esos aspectos. Y Dios sabe más [6035]

La tercera: Dijo Ibn al-ʿArabī: un grupo de negligentes creyó que estaban prohibidas las preguntas sobre casos nuevos hasta que acontecieran, aferrándose a esta aleya; y no es así, porque esta aleya declara expresamente que la pregunta prohibida era únicamente acerca de aquello cuya respuesta ocasiona aflicción; y no hay aflicción en la respuesta a los casos del momento, así que se diferencian.

Digo: su dicho: «un grupo de negligentes» encierra fealdad; y lo que habría sido más apropiado por su parte era decir: «un grupo sostuvo la prohibición de preguntar sobre casos nuevos». Pero procedió conforme a su costumbre. Y dijimos que habría sido más apropiado porque, en efecto, hubo gentes de los salaf que lo detestaban. Y ʿUmar b. al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él— solía maldecir a quien preguntaba por lo que no había ocurrido; lo mencionó al-Dārimī en su Musnad. Y mencionó, de al-Zuhrī, que dijo: Nos ha llegado que Zayd b. Thābit al-Anṣārī solía decir cuando se le preguntaba por un asunto: «¿Ha ocurrido esto?». Si decían: «Sí, ya ha ocurrido», dictaminaba sobre ello con lo que sabía. Y si decían: «No ha ocurrido», decía: «Dejadlo hasta que ocurra». Y lo transmitió con cadena de ʿAmmār b. Yāsir: se le preguntó por una cuestión y dijo: «¿Ha ocurrido ya esto?». Dijeron: «No». Dijo: «Dejadnos hasta que ocurra; y cuando ocurra, nos haremos cargo de ello para vosotros». Dijo al-Dārimī: Nos narró ʿAbd Allāh b. Muḥammad b. Abī Šayba; dijo: nos narró Ibn Fuḍayl, de ʿAṭāʾ, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: No he visto a un pueblo mejor que los compañeros del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—: no le preguntaron sino por trece cuestiones hasta que murió; todas ellas están en el Corán. Entre ellas: «Te preguntan acerca del mes sagrado» [6036][al-Baqara: 217], «Y te preguntan acerca de la menstruación» [al-Baqara: 222] y lo semejante [6037] No preguntaban sino por lo que les beneficiaba.

La cuarta: Dijo Ibn ʿAbd al-Barr: hoy no se teme, por causa de la pregunta, que descienda una prohibición o una licitud. Así pues, quien pregunta buscando comprender, deseoso de conocimiento y de apartar la ignorancia de sí mismo, indagando el sentido de aquello sobre lo que es necesario detenerse en la religión, no hay inconveniente en ello, pues la cura de la incapacidad [6038] es la pregunta. Y quien pregunta con obstinación, sin buscar comprensión ni aprendizaje, ese es aquel para quien no es lícito ni poco ni mucho de su preguntar. Dijo Ibn al-ʿArabī: Lo que conviene que el sabio se ocupe es desplegar las pruebas, esclarecer los caminos del examen racional, obtener los preliminares del iǧtihād y preparar el instrumento que ayuda a extraer; y cuando se presente un caso nuevo, se acude a él por su puerta y se busca en sus lugares propios, y Dios abre en su acierto.

La quinta: La palabra de Dios —Exaltado sea—: «Y si preguntáis por ellas mientras se va revelando el Corán, se os manifestarán» encierra oscuridad. Y ello porque al comienzo de la aleya hay prohibición de preguntar, y luego dijo: «Y si preguntáis por ellas mientras se va revelando el Corán, se os manifestarán», con lo cual se lo permitió. Se dijo: El sentido es: y si preguntáis por otras cosas, en aquello en lo que la necesidad lo requiera; se ha omitido el término regente (muḍāf), y no es correcto entenderlo sin suponer esa omisión. Dijo al-Ǧurǧānī: La alusión en «por ellas» retorna a otras cosas, como la palabra de Dios —Exaltado sea—: «Y ciertamente creamos al ser humano de una esencia de barro» [al-Muʾminūn: 12], queriendo decir: Adán; luego dijo: «Luego lo hicimos una gota seminal» [6039][al-Muʾminūn: 13], es decir: el hijo de Adán; porque Adán no fue hecho gota seminal en un receptáculo firme. Pero cuando mencionó al ser humano —y era Adán—, ello indicó a un ser humano como él; y eso se conoce por la indicación del contexto. Así, el sentido es: y si preguntáis por cosas, mientras se va revelando el Corán, acerca de licitud o prohibición, o de un dictamen, o porque vuestra necesidad requiera la explicación, entonces, si preguntáis, en ese momento se os manifestarán. Así pues, se permitió este tipo de pregunta. Y su ejemplo es que se aclaró el plazo de espera (ʿidda) de la divorciada, de la viuda y de la embarazada, pero no fue posible mencionar el plazo de espera de la que no menstrúa ni está embarazada; entonces preguntaron por ella y descendió: «Y aquellas que han desesperado de la menstruación» [6040][al-Ṭalāq: 4]. La prohibición, pues, es respecto de algo para lo cual no tenían necesidad de preguntar; en cuanto a aquello para lo cual la necesidad apremia, no.

La sexta: La palabra de Dios —Exaltado sea—: «Dios las ha pasado por alto; y Dios es Perdonador, Indulgente» es decir: respecto de la pregunta que ya había ocurrido por parte de ellos. Y se dijo: respecto de las cosas por las que preguntaron, de asuntos de la ignorancia preislámica y lo semejante. Y se dijo: el “perdón” (ʿafw) con el sentido de “dejar”: es decir, las dejó y no dio a conocer sobre ellas licitud ni prohibición; por tanto, están “pasadas por alto”, así que no indaguéis sobre ello, pues quizá, si se os manifestara su dictamen, os afligiría. Y ʿUbayd b. ʿUmayr solía decir: Dios ha hecho lícito y ha hecho ilícito: lo que ha hecho lícito, tenedlo por lícito; y lo que ha hecho ilícito, evitadlo. Y dejó, entre ambos, cosas que no hizo ni lícitas ni ilícitas: eso es un “pasar por alto” de parte de Dios. Luego recitaba esta aleya. Y al-Dāraquṭnī transmitió de Abū Thaʿlaba al-Jušanī, quien dijo: El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: [Dios —Exaltado sea— ha impuesto obligaciones, no las descuidéis; y ha prohibido cosas sagradas, no las vulneréis; y ha fijado límites, no los transgredáis; y ha guardado silencio sobre cosas, no por olvido, así que no indaguéis sobre ellas]. Y, según esta estimación, el discurso contiene anteposición y posposición; es decir: no preguntéis por cosas que Dios ha pasado por alto: si se os manifestaran, os afligirían; es decir, se abstuvo de mencionarlas y no impuso en ellas un dictamen. Y se dijo: no hay en ello anteposición ni posposición; antes bien, el sentido es: Dios ha pasado por alto vuestra pregunta anterior, aunque el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— la reprobó; así que no volváis a cosas semejantes. Así, su dicho: «por ellas» es decir: por la pregunta, o por las preguntas, como ya mencionamos.

Notas y Referencias

[6026] De ج y ب y و y هـ y ع.

[6027] De ب y و y ج y و y هـ y ع.

[6028] Al-duʿāba: la broma.

[6029] Véase t. 4, p. 137.

[6030] Con supresión de la hamza interrogativa en esta versión, como en al-Dāraquṭnī.

[6031] En ك: “un grupo”.

[6032] Es decir: no se hace obligatorio sino mediante una aclaración. Dijo Ibn al-ʿArabī: la palabra de Dios —Exaltado sea— {Y si preguntáis por ellas mientras se va revelando el Corán, se os manifestarán} da testimonio de que pertenece al ámbito de la carga legal (taklīf) que no se esclarece sino con el descenso del Corán, y convirtió el descenso del Corán en causa de la obligatoriedad de la respuesta.

[6033] Véase t. 16, p. 330.

[6034] De ع.

[6035] Se halló en ي una cadena de transmisión de la šayja Šahda bt. Abī Naṣr al-Dīnūrī sobre un suceso; lo omitimos por aparecer en t. 10, p. 5.

[6036] Véase t. 3, p. 40 y p. 80.

[6037] De ك.

[6038] Al-ʿayy: la ignorancia.

[6039] Véase t. 12, p. 108.

[6040] Véase t. 18, p. 162.