49

Los Aposentos

الحجرات Al-Hujurat
Aya 2

Versículo (Español)

[49:2] ¡Oh, creyentes! No levanten sus voces sobre la voz del Profeta, y no hablen con él del mismo modo que hablan entre ustedes, pues sus obras se podrían malograr sin que se dieran cuenta.

Tafsir de Al-Qurtubi

{¡Oh vosotros que habéis creído! No elevéis vuestras voces por encima de la voz del Profeta, ni le habléis en voz alta como habláis en voz alta unos a otros, no sea que se malogren vuestras obras sin que os deis cuenta} (2) فيه ست مسائل :

الأولى- Su dicho —Exaltado sea—: «¡Oh vosotros que habéis creído! No elevéis vuestras voces por encima de la voz del Profeta». Al-Bujārī y al-Tirmiḏī transmitieron, de Ibn Abī Mulayka, que dijo: Me refirió ʿAbd Allāh b. al-Zubayr que al-Aqraʿ b. Ḥābis llegó ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y Abū Bakr dijo: ¡Mensajero de Dios! Ponlo al frente de su gente. Y ʿUmar dijo: No lo pongas al frente, ¡Mensajero de Dios! Hablaron ambos ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hasta que elevaron sus voces. Entonces Abū Bakr dijo a ʿUmar: No has querido sino contradecirme. Y ʿUmar dijo: No he querido contradecirte. Dijo: Entonces descendió esta aleya: «¡Oh vosotros que habéis creído! No elevéis vuestras voces por encima de la voz del Profeta». Dijo: Y ʿUmar, después de eso, cuando hablaba ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, no se oía su palabra hasta que se le pedía que la repitiese. Dijo: E Ibn al-Zubayr no mencionó a su abuelo, es decir, a Abū Bakr. Dijo: Este es un ḥadiz extraño y bueno. Y algunos lo transmitieron de Ibn Abī Mulayka como mursal, sin mencionar en él a ʿAbd Allāh b. al-Zubayr.

Digo: es el de al-Bujārī. Dijo: De Ibn Abī Mulayka: «Por poco perecen los dos virtuosos, Abū Bakr y ʿUmar: elevaron sus voces ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando llegó ante él una delegación de Banū Tamīm. Uno de ellos señaló a al-Aqraʿ b. Ḥābis, hermano de Banū Muǧāšiʿ, y el otro señaló a otro hombre». Dijo Nāfiʿ: No recuerdo su nombre. Entonces Abū Bakr dijo a ʿUmar: No has querido sino contradecirme. Y él dijo: No he querido contradecirte. Se elevaron sus voces en ello, y Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender: «¡Oh vosotros que habéis creído! No elevéis vuestras voces por encima de la voz del Profeta», la aleya. Ibn al-Zubayr dijo: Y ʿUmar no hacía oír al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— después de esta aleya hasta que se le pedía que la repitiese. Y no mencionó eso acerca de su padre[14049], es decir, Abū Bakr al-Ṣiddīq. Y al-Mahdawī mencionó, de ʿAlī —Dios esté complacido con él—: Descendió Su dicho: «No elevéis vuestras voces por encima de la voz del Profeta» acerca de nosotros, cuando se elevaron nuestras voces —la mía, la de Ǧaʿfar y la de Zayd b. Ḥāriṯa— disputándonos por la hija de Ḥamza cuando Zayd la trajo de La Meca. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— falló a favor de Ǧaʿfar, porque su tía materna estaba con él. Este ḥadiz ya ha precedido en «Āl ʿImrān»[14050]

Y en los dos Ṣaḥīḥ, de Anas b. Mālik, que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— echó en falta a Ṯābit b. Qays. Un hombre dijo: ¡Mensajero de Dios! Yo sé de él lo que tú sabes. Fue a verlo y lo encontró sentado en su casa, con la cabeza inclinada. Le dijo: ¿Qué te ocurre? Dijo: Mal me ha sucedido[14051]: elevo mi voz por encima de la voz del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; se ha malogrado mi obra y soy de la gente del Fuego. El hombre fue al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y le informó de que había dicho tal y tal. Mūsā[14052] dijo: Volvió a él por segunda vez con una gran buena nueva, y dijo: «Ve a él y dile: no eres de la gente del Fuego, sino que eres de la gente del Paraíso» (expresión de al-Bujārī). Este Ṯābit es Ṯābit b. Qays b. Šammās al-Jazraǧī; su kunya era Abū Muḥammad por su hijo Muḥammad. Y se dijo: Abū ʿAbd al-Raḥmān. En el día de al-Ḥarra[14053] le fueron muertos tres hijos: Muḥammad, Yaḥyā y ʿAbd Allāh. Era un orador elocuente, conocido por ello; se le llamaba «el orador del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—», como se llama a Ḥassān «el poeta del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—». Cuando llegó la delegación de Tamīm al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y pidieron jactancia competitiva, se levantó su orador y se jactó; luego se levantó Ṯābit b. Qays y pronunció un discurso elocuente y recio, y los venció. Se levantó su poeta —y es al-Aqraʿ b. Ḥābis— y recitó:

Hemos venido a ti para que la gente conozca nuestro mérito *** cuando nos dejan atrás al mencionar las nobles acciones

Y somos las cabezas de la gente en toda asamblea *** y no hay en la tierra del Ḥiǧāz como Dārim

Y tenemos el mirbāʿ en toda incursión *** sea en Naǧd o en la tierra de las Tihāmas [14054]

Entonces se levantó Ḥassān y dijo:

Hijos de Dārim, no os jactéis, pues vuestra jactancia *** vuelve como calamidad al mencionar las nobles acciones

¡Que seáis privados! Os jactáis ante nosotros, siendo vosotros *** para nosotros siervos, entre nodriza y criado [14055]

En unos versos de ambos.

Entonces dijeron: Su orador es más elocuente que nuestro orador, y su poeta es más poeta que nuestro poeta. Se elevaron sus voces y Dios —Exaltado sea— hizo descender: «No elevéis vuestras voces por encima de la voz del Profeta, ni le habléis en voz alta». Y ʿAṭāʾ al-Jurāsānī dijo: Me contó la hija de Ṯābit b. Qays; dijo: Cuando descendió: «¡Oh vosotros que habéis creído! No elevéis vuestras voces por encima de la voz del Profeta», la aleya, mi padre entró en su casa y cerró su puerta. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo echó en falta y envió a preguntarle qué le ocurría. Dijo: Soy un hombre de voz fuerte; temo que se haya malogrado mi obra. Él —la paz sea con él— dijo: «No eres de ellos; antes bien, vivirás en bien y morirás en bien». Dijo: Luego Dios hizo descender: «En verdad, Dios no ama a todo engreído jactancioso»[14056][Luqmān: 18]. Cerró su puerta y se puso a llorar. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo echó en falta y envió a por él; se le informó, y dijo: ¡Mensajero de Dios! Amo la belleza y amo ser el señor de mi gente. Dijo: «No eres de ellos; antes bien, vivirás loado, serás muerto como mártir y entrarás en el Paraíso». Ella dijo: Cuando fue el día de al-Yamāma, salió con Jālid b. al-Walīd contra Musaylima. Cuando se encontraron, se desbandaron. Entonces Ṯābit y Sālim, el liberto de Abū Ḥuḏayfa, dijeron: No así combatíamos con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Luego cada uno de ellos cavó para sí un hoyo; se mantuvieron firmes y combatieron hasta que fueron muertos. Ṯābit llevaba aquel día una cota de malla preciosa. Pasó junto a él un hombre de los musulmanes y la tomó. Mientras un hombre de los musulmanes dormía, Ṯābit se le apareció en sueños y le dijo: Te encargo un encargo: guárdate de decir «esto es un sueño» y perderlo. Ayer, cuando fui muerto, pasó junto a mí un hombre de los musulmanes y tomó mi cota; su morada está en el extremo de la gente. Junto a su tienda hay un caballo que se encabrita[14057] en su cuerda; y sobre la cota ha volcado una marmita, y encima de la marmita hay una albarda. Ve a Jālid y ordénale que envíe por mi cota para tomarla. Y cuando llegues a Medina ante el sucesor del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, es decir, Abū Bakr, dile: Sobre mí pesa una deuda de tanto y tanto; y fulano de mis esclavos es libre, y fulano. El hombre fue a Jālid y se lo contó; envió por la cota y se la trajeron. E informó a Abū Bakr de su visión, y este ejecutó su disposición. Dijo: Y no sabemos de nadie cuya disposición fuese ejecutada después de su muerte sino de Ṯābit —Dios tenga misericordia de él—. Lo mencionó Abū ʿUmar en al-Istīʿāb.

الثانية- Su dicho —Exaltado sea—: «ni le habléis en voz alta»; es decir, no os dirijáis a él diciendo: «¡Oh Muḥammad!» y «¡Oh Aḥmad!», sino: «¡Oh Profeta de Dios!» y «¡Oh Mensajero de Dios!», en reverencia hacia él. Y se dijo: Los hipócritas elevaban sus voces ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para que los musulmanes débiles los imitasen; por ello se prohibió a los musulmanes. Y se dijo: «no le habléis en voz alta»; es decir, no alcéis la voz contra él, como se dice: «cayó en su boca», es decir, sobre su boca. «como habláis en voz alta unos a otros»: la kāf es de comparación en posición de acusativo; es decir, no le habléis en voz alta con un alzar de voz semejante al alzar de voz de unos de vosotros a otros. En esto hay prueba de que no se les prohibió el alzar la voz de manera absoluta —de modo que no les fuese lícito sino hablarle con susurro y en voz baja—, sino que se les prohibió un alzar de voz específico, restringido por una cualidad: quiero decir, el alzar de voz descrito por la semejanza con lo que habían acostumbrado entre ellos, que es la ausencia de consideración por la majestad de la profecía, la grandeza de su rango y la inferioridad de todos los demás rangos, por elevados que sean, respecto de su rango. «no sea que se malogren vuestras obras sin que os deis cuenta»: es decir, por causa de que se malogren; esto es, se anulen. Esta es la opinión de los basríes. Y los kufíes dijeron: es decir, para que no se malogren vuestras obras.

الثالثة- El sentido de la aleya es la orden de engrandecer al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y reverenciarlo, y bajar la voz en su presencia y al dirigirse a él: esto es, cuando él habla y vosotros habláis, debéis no llevar vuestras voces más allá del límite al que llega su voz, y rebajarlas de modo que su palabra prevalezca sobre la vuestra, y su alzar de voz eclipse vuestro alzar de voz, hasta que su ventaja sobre vosotros sea patente, su precedencia clara, y su distinción respecto del conjunto de vosotros como la marca del caballo pío. No que cubráis su voz con vuestro barullo, ni que deslumbréis su discurso con vuestro estrépito. En la lectura de Ibn Masʿūd: «no elevéis con vuestras voces». Algunos sabios han considerado reprobable elevar la voz junto a su tumba —la paz sea con él—. Y algunos sabios consideraron reprobable elevar la voz en las asambleas de los sabios en honor a ellos, pues son los herederos de los profetas.

الرابعة- Dijo el juez Abū Bakr b. al-ʿArabī: La inviolabilidad del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— muerto es como su inviolabilidad vivo; y su palabra transmitida tras su muerte, en cuanto a elevación, es análoga a su palabra oída de su propia pronunciación. Así, cuando se recita su palabra, es obligatorio para todo presente no elevar su voz por encima de ella ni apartarse de ella, tal como le era obligatorio en su asamblea cuando él la pronunciaba. Dios —Glorificado sea— ha señalado la permanencia de la inviolabilidad mencionada a través del paso de los tiempos con Su dicho —Exaltado sea—: «Y cuando se recite el Corán, escuchadlo y guardad silencio»[14058][al-Aʿrāf: 204]. Y su palabra —Dios le bendiga y le conceda paz— es parte de la Revelación, y tiene de la sabiduría algo semejante a lo del Corán, salvo significados exceptuados, cuya exposición está en los libros de fiqh.

الخامسة- No se pretende con «elevar la voz» ni con «hablar en voz alta» aquello que busque el desprecio y la desconsideración, pues eso es incredulidad y los destinatarios son creyentes. Antes bien, se pretende un tono que, en sí mismo y en lo que se oye de su timbre[14059], no es apropiado para aquello con lo que se teme a los grandes y se reverencia a los magnates; por ello se exige rebajarlo y devolverlo a un límite que lo incline hacia aquello en lo que se hace manifiesto lo ordenado de veneración y respeto. La prohibición tampoco abarca el elevar la voz que perjudica al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que es lo que se daba en guerra, o en disputa con un obstinado, o en amedrentamiento de un enemigo, o cosas semejantes. En el ḥadiz, él —la paz sea con él— dijo a al-ʿAbbās b. ʿAbd al-Muṭṭalib cuando la gente huyó el día de Ḥunayn: «Grita a la gente». Y al-ʿAbbās era el de voz más potente. Se transmite que un día les llegó una incursión y al-ʿAbbās gritó: «¡Compañeros!»; y las embarazadas abortaron por la fuerza de su voz. Sobre ello dijo Nābiġa de Banū Ǧaʿda:

El grito de Abū ʿUrwa[14060] a las fieras cuando *** temía que se mezclaran con el ganado

Los transmisores afirmaron que ahuyentaba a las fieras del ganado y reventaba la vesícula del fiero en su interior.

السادسة- Dijo al-Zaǧǧāǧ: «no sea que se malogren vuestras obras»: la estimación es «para que se malogren», es decir, y así se malogren vuestras obras. La lām implícita es la lām de resultado. Y Su dicho: «no sea que se malogren vuestras obras sin que os deis cuenta» no implica que el hombre se haga incrédulo sin saberlo; pues, así como el incrédulo no es creyente sino por escoger la fe frente a la incredulidad, del mismo modo el creyente no se hace incrédulo cuando no se dirige a la incredulidad ni la escoge, por consenso. Asimismo, el incrédulo no es incrédulo por el mero hecho de no saber.

[14049] [14050] [14051] [14052] [14053] [14054] [14055] [14056] [14057] [14058] [14059] [14060]

Notas y Referencias

[14049] Su dicho «acerca de su padre»: quiere decir su abuelo materno, Asmāʾ.

[14050] Véase t. 4, p. 88.

[14051] Esto es un cambio de la segunda persona a la tercera; y lo originario sería: «yo solía elevar mi voz».

[14052] Es Ibn Anas, uno de los transmisores de la cadena del ḥadiz.

[14053] Al-Ḥarra: terreno a las afueras de Medina con grandes piedras negras, conocido como Ḥarrat Wāqim. Allí tuvo lugar el combate en el año 63 de la hégira, en tiempos de Yazīd b. Muʿāwiya, cuando su ejército —gente de al-Šām a quienes convocó para combatir a la gente de Medina entre compañeros y seguidores— saqueó la ciudad; y puso al mando a Muslim b. ʿUqba al-Murrī.

[14054] En la Sīra de Ibn Hišām: «... o en la tierra de los no árabes». Y el mirbāʿ: lo que toma el jefe, que es la cuarta parte del botín.

[14055] «Habiltum»: fuisteis privados/perdisteis. Y «al-jawal»: la servidumbre del hombre y sus seguidores.

[14056] Aleya 18 de la sura Luqmān.

[14057] Istan(a) el caballo: se encabrita y corre yendo y viniendo. Y al-ṭawl y al-ṭīl (con kasra): la cuerda larga cuyo extremo se ata a una estaca o similar y el otro extremo queda en la mano del caballo, para que gire en ella, paste y no se vaya a su antojo.

[14058] Aleya 204 de la sura al-Aʿrāf.

[14059] Al-ǧaras (con ǧīm con fatḥa o con kasra): el sonido.

[14060] Abū ʿUrwa: kunya de al-ʿAbbās.