Las Dunas
الأحقاف Al-AhqafVersículo (Español)
[46:4] Diles [¡oh, Mujámmad!]: "Aquellos [dioses y divinidades] que ustedes invocan en lugar de Dios, ¿acaso crearon algo en la Tierra o fueron partícipes [en la creación] de los cielos? Presenten ante Mí algún Libro revelado antes de este o algún vestigio de un [antiguo] conocimiento [que avale la idolatría] si es que dicen la verdad.
Tafsir de Al-Qurtubi
{قُلۡ أَرَءَيۡتُم مَّا تَدۡعُونَ مِن دُونِ ٱللَّهِ أَرُونِي مَاذَا خَلَقُواْ مِنَ ٱلۡأَرۡضِ أَمۡ لَهُمۡ شِرۡكٞ فِي ٱلسَّمَٰوَٰتِۖ ٱئۡتُونِي بِكِتَٰبٖ مِّن قَبۡلِ هَٰذَآ أَوۡ أَثَٰرَةٖ مِّنۡ عِلۡمٍ إِن كُنتُمۡ صَٰدِقِينَ} (4)
Contiene cinco cuestiones:
La primera.—
Su dicho, Altísimo sea:
«Di: ¿Habéis considerado lo que invocáis fuera de Dios?»
es decir, lo que adoráis de ídolos y pares fuera de Dios.
«Mostradme qué han creado de la tierra»,
es decir, si han creado algo de la tierra.
«¿O tienen participación?»,
es decir, una porción.
«En los cielos»,
es decir, en la creación de los cielos junto con Dios.
«Traedme un Libro anterior a éste»,
es decir, anterior a este Corán.
La segunda.—
Su dicho, Altísimo sea:
«o una أثارة de conocimiento».
La lectura de la mayoría es:
«o أثارة»,
con alif después de la thā’.
Dijo Ibn ʿAbbās, del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—:
«Es un trazo que los árabes trazaban en la tierra»,
lo mencionaron al-Mahdawī y al-Thaʿlabī.
Y dijo Ibn al-ʿArabī:
No se ha autenticado.
Y en la versión conocida del hadiz, del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—, dijo:
«Había un profeta de entre los profetas que trazaba; quien coincida con su trazo, ése es»,
y tampoco se ha autenticado.
Digo:
Está establecido por el hadiz de Muʿāwiya b. al-Ḥakam al-Sulamī; lo transmitió Muslim.
Y al-Naḥḥās lo transmitió con isnād:
Nos narró Muḥammad b. Aḥmad
(conocido como al-Jarāyijī
[13810]),
dijo: nos narró Muḥammad b. Bundār; dijo: nos narró Yaḥyà b. Saʿīd, de Sufyān al-Thawrī, de Ṣafwān b. Sulaym, de Abū Salama, de Ibn ʿAbbās, del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—, acerca de Su dicho —Poderoso y Majestuoso—:
«o una أثارة de conocimiento»,
dijo:
[el trazo].
Y esto también es auténtico.
Dijo Ibn al-ʿArabī:
Discreparon sobre su interpretación: entre ellos, quien dijo que vino para permitir el trazar, porque algunos profetas lo hacían; y entre ellos, quien dijo que vino para prohibirlo, porque —Dios le bendiga y le dé paz— dijo:
[quien coincida con su trazo, ése es].
Y no hay modo de conocer la vía de la prohibición que lo precede; por tanto, no hay modo de obrar conforme a ello.
Dijo:
Por tu vida, no saben los que golpean con guijarros *** ni las que auguran por las aves qué hará Dios
[13811]
Y su realidad, según sus practicantes, remite a las figuras de los astros: lo que de ellas resulta indica lo que esos astros indican de ventura o infortunio que les sobreviene; así se convirtió en una conjetura edificada sobre conjetura, y en un aferrarse a un asunto oculto cuya vía se ha borrado y cuya verificación se ha perdido. La Ley lo ha prohibido y ha informado que eso es de lo que Dios se ha reservado en exclusiva, vedándolo a las criaturas; y aunque antes de ello tuvieran causas a las que se aferraban para alcanzar las cosas ocultas, Dios ha levantado esas causas, ha cegado esas puertas y se ha singularizado con el conocimiento de lo oculto. No es lícito disputarle eso, ni es lícito a nadie pretenderlo. Y buscarlo es fatiga, aun si no hubiera prohibición; y cuando ya ha llegado la prohibición, buscarlo es desobediencia o incredulidad, según la intención del que lo busca.
Digo:
Lo que él escogió es la opinión de al-Khaṭṭābī.
Dijo al-Khaṭṭābī:
Su dicho —sobre él la paz—: [quien coincida con su trazo, ése es] puede significar disuasión, pues era un conocimiento propio de su profecía y ésta se ha interrumpido; así, se nos prohibió practicarlo.
Dijo el cadí ʿIyāḍ:
Lo más aparente del enunciado es lo contrario de esto, y la validación del trazo de quien coincida con su trazo; pero ¿de dónde se conoce la coincidencia? Y la Ley ha prohibido el conjeturar y la pretensión de lo oculto en general. Su sentido, pues, es que quien coincida con su trazo es aquel cuya acierto encuentran, no que pretenda permitirlo a quien lo hace, como lo interpretaron algunos.
Y Makkī transmitió, en la exégesis de su dicho:
[había un profeta de entre los profetas que trazaba],
que trazaba con los dedos índice y medio en la arena y luego auguraba.
Y dijo Ibn ʿAbbās en la exégesis de su dicho:
[entre nosotros hay hombres que trazan]: es el trazo que traza el ḥāzī
[13812] a quien se le da una gratificación, y dice: «Siéntate hasta que te trace». Y ante el ḥāzī hay un muchacho con una vara; luego va a una tierra blanda y el maestro traza líneas apresuradas para que no las alcance el conteo; después vuelve y va borrando despacio, de dos líneas en dos. Si quedan dos líneas, es señal de éxito; y si queda una línea, es señal de fracaso. Los árabes lo llaman al-asḥam, y es de mal agüero para ellos.
La tercera.—
Dijo Ibn al-ʿArabī:
Dios —Altísimo sea— no ha dejado, de las causas indicadoras de lo oculto a las que permitió aferrarse y de las que autorizó inferir, sino el sueño (ruʾyā): lo permitió e informó que es una parte de la profecía; y asimismo el buen augurio (faʾl). En cuanto a la superstición (ṭiyarah) y el augurio por aves (zajr), los prohibió.
Y el faʾl es: inferir, de lo que se oye de palabras, lo que se pretende de un asunto, si es bueno; y si se oye algo detestable, es superstición. La Ley le ordenó alegrarse por el buen augurio y seguir adelante con su asunto, contento; y si oye lo detestable, apartarse de ello y no desistir por su causa.
Y el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— dijo:
[¡Oh Dios! No hay augurio sino Tu augurio, ni bien sino Tu bien, y no hay divinidad fuera de Ti].
Y algunos literatos han transmitido:
El buen augurio, el augurio por aves y la adivinación: todos ellos *** extraviadores, y ante lo oculto hay cerrojos
Y esto es un dicho verdadero, salvo en lo del buen augurio, pues la Ley lo exceptuó y lo ordenó; por tanto, no se acepta de este poeta lo que compuso al respecto: habló por ignorancia, y el Legislador es más veraz, más sabio y más juicioso.
Digo:
Ya pasó, sobre la superstición y el buen augurio, y sobre la diferencia entre ambos, lo que basta en (La Mesa)
[13813] y en otros lugares. Y pasó en (Los Rebaños)
[13814] que Dios —Glorificado sea— es el único en el conocimiento de lo oculto, y que nadie sabe eso sino aquello que Dios le hace saber, o aquello para lo cual establece una indicación habitual por la que se conoce lo que será según el curso de la costumbre. Y su ejemplo puede variar: si ve una palmera que ha echado espata, sabe que dará fruto; y si la ve con su espata desgranada, sabe que no dará fruto. Y puede ocurrirle una plaga que destruya su fruto y no fructifique; así como es posible que la palmera cuya espata se desgranó, Dios le haga brotar una segunda espata y fructifique. Y asimismo es posible que no siga a su mes un mes, ni a su día un día, si Dios quiere aniquilar el mundo en ese momento; y otras cosas de las que ya se expuso en (Los Rebaños).
La cuarta.—
Dijo Ibn Khuwayz Mandād:
Su dicho, Altísimo sea:
«o una أثارة de conocimiento»
quiere decir: el trazo. Y Mālik —Dios tenga misericordia de él— juzgaba por el trazo cuando el testigo reconocía su letra. Y si el juez conocía su propia letra, o la letra de quien le escribía, juzgaba conforme a ella; luego se retractó de ello cuando apareció entre la gente lo que apareció de ardides y falsificación.
Se ha transmitido de él que dijo:
[La gente introduce libertinaje, y se introducen para ellos sentencias].
En cuanto a cuando los testigos dan testimonio sobre el trazo por el que se juzga —por ejemplo, que atestigüen que éste es tal juez y su escrito: nos hizo testigos de lo que contiene, aunque no sepan lo que hay en el escrito—, y asimismo el testamento o la letra de un hombre por su reconocimiento de un bien a favor de otro, atestiguando que es su letra y cosas semejantes: no difiere su doctrina en que se juzgue por ello.
Y se dijo:
«o una أثارة de conocimiento»,
es decir, un resto de conocimiento; así lo sostuvieron Ibn ʿAbbās, al-Kalbī, Abū Bakr b. ʿAyyāsh y otros.
Y en al-Ṣiḥāḥ:
«o una أثارة de conocimiento»: un resto de él.
Y asimismo al-atharah (con vocalización).
Y se dice:
Los camellos engordaron sobre una athārah, es decir, un resto de grasa que había antes.
Y al-Māwardī y al-Thaʿlabī citaron el verso de al-Rāʿī:
Y una de resto, comió sobre ella *** una planta en su capullo, y se desbordó
Y dijo al-Harawī:
Al-athārah y al-athar: el resto.
Se dice:
No hay allí ni ojo ni rastro.
Y Maymūn b. Mihrān, Abū Salama b. ʿAbd al-Raḥmān y Qatāda dijeron:
«o una أثارة de conocimiento»: una particularidad de conocimiento.
Dijo Mujāhid:
Una transmisión que tomáis de quienes os precedieron.
Y dijeron ʿIkrima y Muqātil:
Una transmisión de los profetas.
Y dijo al-Quraẓī:
Es el isnād.
Al-Ḥasan:
el sentido es: algo que se suscita o se extrae.
Y dijo al-Zajjāj:
«o una أثارة», es decir, una señal. Y al-athārah es un maṣdar, como al-samāḥah (generosidad) y al-shajāʿah (valentía). El origen de la palabra es al-athar, y es la transmisión.
Se dice:
Athartu el hadiz, lo athuruhu: atharan, athāratan y atharatan; yo soy āthir, cuando lo mencionas de otro.
De ahí se dice:
hadiz maʾthūr, es decir, transmitido por una generación de otra.
Dijo al-Aʿshà:
Aquello sobre lo que disputabais ambos *** quedó claro para el oyente y el transmisor
Y se transmite:
«quedó claro».
Y se leyó:
«o uthrah», con ḍamma en la hamza y sukūn en la thā’.
Y es posible que su sentido sea: un resto de conocimiento; y es posible que su sentido sea: algo transmitido de los libros de los antiguos.
Y lo transmitido (maʾthūr) es: aquello de lo que se habla, cuya cadena se ha autenticado de quien lo transmitió.
Y al-Sulamī, al-Ḥasan y Abū Rajāʾ leyeron con fatḥa en la hamza y en la thā’, sin alif: es decir, una particularidad de conocimiento que se os dio, o con la que fuisteis preferidos sobre otros.
Y se transmitió también de al-Ḥasan y de un grupo:
«athrah», con la alif abierta y la thā’ en sukūn; la primera la mencionó al-Thaʿlabī y la segunda al-Māwardī.
Y al-Thaʿlabī transmitió de ʿIkrima:
O una herencia de conocimiento.
«Si sois veraces».
La quinta.—
Su dicho, Altísimo sea:
«Traedme un Libro anterior a éste o una أثارة de conocimiento»
contiene la exposición de todas las vías de las pruebas: la primera de ellas es la racional, y es Su dicho, Altísimo sea:
«Di: ¿Habéis considerado lo que invocáis fuera de Dios? Mostradme qué han creado de la tierra. ¿O tienen participación en los cielos?»
Y es una argumentación por la prueba de la razón: que lo inerte no es válido que sea invocado fuera de Dios, pues no perjudica ni beneficia.
Luego dijo:
«Traedme un Libro anterior a éste»;
en ello está la exposición de las pruebas de la transmisión.
«o una أثارة de conocimiento».
Notas y Referencias
[13810] Los manuscritos han vacilado en la escritura de esta nisba.
[13811] El verso es de Labīd. En su transmisión figura «الطوارق» en lugar de «الضوارب». Y al-ṭarq: golpear con guijarros. Y al-ṭawāriq: las adivinas.
[13812] El ḥāzī: el adivino.
[13813] Véase t. 6, p. 59 y ss.
[13814] Véase t. 7, p. 2.