La Arrodillada
الجاثية Al-JathiyahVersículo (Español)
[45:5] En la sucesión de la noche y el día, en las lluvias que Dios envía del cielo como sustento, con las cuales revive la tierra árida, y en los cambios de los vientos hay, sin duda, signos para gente que reflexiona.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y la alternancia de la noche y el día, y lo que Allah hace descender del cielo como sustento, con lo cual da vida a la tierra después de su muerte, y la variación de los vientos: son signos para un pueblo que razona} (5)
Su dicho —Exaltado sea—:
«Ciertamente, en los cielos y la tierra»; es decir, en su creación.
«hay signos para los creyentes; y en vuestra creación y en lo que Él esparce de criatura viviente hay signos para un pueblo que tiene certeza; y la alternancia de la noche y el día, y lo que Allah hace descender del cielo como sustento»; esto es, la lluvia.
«y con ello da vida a la tierra después de su muerte, y la variación de los vientos: son signos para un pueblo que razona».
Todo ello ha sido expuesto anteriormente de manera completa en «Al-Baqara» y en otros lugares
[13771] La lectura de la generalidad es: «y lo que Él esparce de criatura viviente, signos» y «y la variación de los vientos, signos», con nominativo en ambos. Hamza y Al-Kisā’ī leyeron con kasra en la tā’ en ambos. No hay discrepancia respecto del primero en que está en acusativo como nombre de «inna» y su predicado es «en los cielos». La justificación de la kasra en el segundo «signos» es la coordinación con aquello sobre lo que actúa, siendo la elipsis: Ciertamente, en vuestra creación y en lo que Él esparce de criatura viviente, hay signos.
En cuanto al tercero, se dijo: que la razón del acusativo en él es la repetición de «signos» por haberse prolongado el discurso, como cuando dices: «golpeé a Zayd, a Zayd». Y se dijo: que es por arrastre a aquello sobre lo que actúa «inna», suponiendo la elisión de «en». La elipsis sería: «y en la alternancia de la noche y el día hay signos». Se omitió «en» por haberse mencionado antes.
Sībawayh citó, respecto de la elisión:
¿Acaso a todo hombre crees tú que es un hombre *** y a un fuego que en la noche se enciende, fuego?
[13772]
Pues se omitió «todo», el mudāf, añadido a «fuego» en genitivo, por haberse mencionado antes.
Y se dijo: que pertenece al capítulo de la coordinación sobre dos regentes. Sībawayh no lo permitió; lo permitió Al-Ajfaš y un grupo de los kufíes. Así, coordinó «y la alternancia» con su dicho: «y en vuestra creación», y luego dijo: «y la variación de los vientos, signos»; con lo cual se requeriría coordinar sobre dos regentes. La coordinación sobre dos regentes es reprobable, porque las partículas de coordinación hacen las veces del regente; y no tienen fuerza para hacer las veces de dos regentes distintos, pues si hicieran las veces de un elevador y un acusador, serían elevadoras y acusadoras a la vez.
En cuanto a la lectura con nominativo, es por consideración al lugar sintáctico de «inna» junto con aquello sobre lo que actúa. Los gramáticos también han objetado aquí la coordinación sobre dos regentes, porque coordinó «y la alternancia» con «y en vuestra creación», y coordinó «signos» con el lugar de «signos» primero; pero se estima posible repetir «en». Y es lícito que se eleve por corte respecto de lo anterior, elevándose por inicio, siendo lo anterior su predicado, y resultando la coordinación de una oración con otra. Al-Farrā’ transmitió el nominativo de «y la alternancia» y «signos» ambos, e hizo de la alternancia los signos.