44

El Humo

الدخان Ad-Dukhan
Aya 46

Versículo (Español)

[44:46] como si fuera agua hirviente.

Tafsir de Al-Qurtubi

{كَغَلۡيِ ٱلۡحَمِيمِ} (46) «El pecador». El libertino (fāǧir); así lo dijo Abū al-Dardā’. Y así lo leyeron él e Ibn Mas‘ūd. Y dijo Hammām b. al-Ḥāriṯ: Abū al-Dardā’ estaba enseñando a leer a un hombre: «En verdad, el árbol del Zaqqūm es el alimento del pecador», y el hombre decía: alimento del huérfano; y como no comprendía, le dijo: «alimento del libertino». Dijo Abū Bakr al-Anbārī: Me narró mi padre; dijo: nos narró Naṣr; dijo: nos narró Abū ‘Ubayd; dijo: nos narró Nu‘aym b. Ḥammād, de ‘Abd al-‘Azīz b. Muḥammad, de Ibn ‘Aǧlān, de ‘Awn b. ‘Abd Allāh b. ‘Utba b. Mas‘ūd, que dijo: ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd enseñó a un hombre: «que el árbol del Zaqqūm… es el alimento del pecador». Entonces el hombre dijo: alimento del huérfano. ‘Abd Allāh le repitió lo correcto y el hombre repitió el error. Y cuando ‘Abd Allāh vio que la lengua del hombre no se enderezaba hacia lo correcto, le dijo: «¿Acaso no sabes decir: alimento del libertino?». Dijo: sí. Dijo: «Entonces hazlo». Y no hay en esto argumento alguno para los ignorantes de la gente de la desviación, en cuanto a que sea lícito sustituir una letra del Corán por otra; pues eso no fue sino por parte de ‘Abd Allāh como aproximación para el aprendiz, y como preparación por su parte para que regresara a lo correcto, y para usar la verdad y pronunciar la letra conforme al descenso de Dios y a la transmisión del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—. Y dijo al-Zamaḫšarī: «Y con esto se infiere que es lícito sustituir una palabra por otra si cumple su significado. Y por ello Abū Ḥanīfa permitió la recitación en persa con una condición: que el recitador exprese los significados en su totalidad, sin quebrantar de ellos nada». Dijeron: «Y esta condición atestigua que es una concesión que, en realidad, no es concesión; porque en el habla de los árabes —y en particular en el Corán, que es inimitable por su elocuencia, la singularidad de su composición y sus estilos— hay sutilezas de significados y propósitos que ninguna lengua persa u otra puede, por sí sola, hacerse cargo de expresar. Y Abū Ḥanīfa —Dios tenga misericordia de él— no dominaba el persa, de modo que aquello no procedía de él con verificación y discernimiento. Y ‘Alī b. al-Ǧa‘d transmitió de Abū Yūsuf, de Abū Ḥanīfa, algo semejante a la palabra de sus dos compañeros en la censura de la recitación en persa». Y el árbol del Zaqqūm: es el árbol que Dios creó en el Infierno y lo llamó el árbol maldito; y cuando la gente del Fuego tiene hambre, se refugia en él y come de él, y entonces hierve en sus vientres como hierve el agua caliente. Y comparó lo que de él llega a sus vientres con el muhl, que es el cobre fundido. Y la lectura de la mayoría: «tughlī» (hierve), con tā’, por referencia al árbol. E Ibn Kaṯīr, Ḥafṣ, Ibn Muḥayṣin y Ruways, de Ya‘qūb, leyeron: «yaghlī» (hierve), con yā’, por referencia al alimento, y ello está en el sentido del árbol. Y no se remite al muhl, porque fue mencionado para la comparación. Y «al-aṯīm» es «al-āṯim» (el que comete pecado), de aṯima ya’ṯamu iṯman. Así lo dijeron al-Qušayrī e Ibn ‘Īsā. Y se dijo: es el asociador (mušrik) que adquiere pecado. Así lo dijo Yaḥyā b. Salām. En al-Ṣiḥāḥ: qad aṯima al-raǧul (con kasra) iṯman wa ma’ṯaman, cuando cae en el pecado; y es āṯim, aṯīm y también aṯūm. Así, el sentido de «alimento del pecador» es: el del que posee pecado, el libertino; y es Abū Ǧahl. Y ello porque dijo: Muḥammad nos promete que en el Infierno hay zaqqūm, cuando no es sino ṯarīd con manteca y dátiles. Entonces Dios aclaró lo contrario de lo que él dijo. Y al-Naqqāš transmitió de Muǧāhid que el árbol del Zaqqūm es Abū Ǧahl. Dije: Esto no es auténtico de Muǧāhid; y queda refutado por lo que ya mencionamos acerca de este árbol en la sura «al-Ṣāffāt y al-Isrā’» [13753] también

[13753] :Véase t. 10, p. 283 y t. 15, p. 85.

Notas y Referencias

[13753] Véase t. 10, p. 283 y t. 15, p. 85.