El Humo
الدخان Ad-DukhanVersículo (Español)
[44:45] Similar al metal fundido, hierve en las entrañas,
Tafsir de Al-Qurtubi
{كَٱلۡمُهۡلِ يَغۡلِي فِي ٱلۡبُطُونِ} (45)
«El pecador».
El libertino; así lo dijo Abū al-Dardā’. Del mismo modo lo leyeron él e Ibn Mas‘ūd.
Y dijo Hammām b. al-Ḥārith:
Abū al-Dardā’ estaba enseñando a recitar a un hombre:
«En verdad, el árbol del Zaqqūm es alimento del pecador»,
y el hombre decía: alimento del huérfano.
Y como no comprendía, le dijo:
«alimento del libertino».
Dijo Abū Bakr al-Anbārī:
Me narró mi padre; dijo: nos narró Naṣr; dijo: nos narró Abū ‘Ubayd; dijo: nos narró Nu‘aym b. Ḥammād, de ‘Abd al-‘Azīz b. Muḥammad, de Ibn ‘Ajlān, de ‘Awn b. ‘Abd Allāh b. ‘Utba b. Mas‘ūd, que dijo: ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd enseñó a un hombre:
«Que el árbol del Zaqqūm… alimento del pecador».
Entonces el hombre dijo: alimento del huérfano. ‘Abd Allāh le repitió lo correcto y el hombre repitió lo erróneo.
Y cuando ‘Abd Allāh vio que la lengua del hombre no se enderezaba hacia lo correcto, le dijo:
«¿Acaso no sabes decir: alimento del libertino?». Dijo: sí. Dijo: «pues hazlo».
Y no hay en esto argumento alguno para los ignorantes de la gente de la desviación, en cuanto a que sea lícito sustituir una letra del Corán por otra; pues eso no fue sino por parte de ‘Abd Allāh como aproximación para el aprendiz, y como preparación por su parte para que regresara a lo correcto, y para emplear la verdad y pronunciar la letra conforme al descenso de Dios y a la transmisión del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—.
Y dijo al-Zamakhsharī:
«Y con esto se infiere que es lícito sustituir una palabra por otra si cumple su significado. Y a partir de ello Abū Ḥanīfa permitió la recitación en persa con una condición: que el recitador exprese los significados en su integridad, sin menoscabar de ellos nada».
Dijeron:
«Y esta condición atestigua que es una concesión que, en realidad, no es concesión; porque en el habla de los árabes —y en particular en el Corán, que es inimitable por su elocuencia, la singularidad de su composición y sus estilos— hay sutilezas de significados y propósitos que ninguna lengua persa u otra puede por sí sola expresar; y Abū Ḥanīfa —Dios tenga misericordia de él— no dominaba el persa, de modo que aquello no procedía de él con verificación y discernimiento. Y ‘Alī b. al-Ja‘d transmitió de Abū Yūsuf, de Abū Ḥanīfa, algo semejante a la palabra de sus dos compañeros en la censura de la recitación en persa».
Y el árbol del Zaqqūm:
es el árbol que Dios creó en el Infierno y lo llamó el árbol maldito; y cuando los moradores del Fuego tengan hambre, recurrirán a él y comerán de él, y entonces hervirá en sus vientres como hierve el agua caliente. Y comparó lo que de él llega a sus vientres con el muhl, que es el cobre fundido.
Y la lectura de la mayoría:
«tughli» (تغلي), con tā’, por concordancia con «el árbol». Y leyeron Ibn Kaṯīr, Ḥafṣ, Ibn Muḥayṣin y Ruways de Ya‘qūb:
«yaghli» (يغلي), con yā’, por concordancia con «el alimento», y ello está en el sentido de «el árbol». Y no se hace concordar con «el muhl», porque se lo menciona a modo de comparación.
Y «al-aṯīm»:
el que comete pecado, de aṯima ya’ṯamu iṯman. Así lo dijeron al-Qušayrī e Ibn ‘Īsā. Y se dijo: es el asociador que adquiere pecado. Así lo dijo Yaḥyā b. Salām.
Y en al-Ṣiḥāḥ:
«qad aṯima al-rajul» (con kasra) iṯman y ma’ṯaman, cuando cae en el pecado; y es āṯim, aṯīm y también aṯūm.
Así, el sentido de «alimento del pecador» es: el del que posee pecado, el libertino; y es Abū Jahl.
Y ello porque dijo:
Muḥammad nos promete que en el Infierno hay zaqqūm, cuando no es sino ṯarīd con manteca y dátiles.
Entonces Dios aclaró lo contrario de lo que él dijo. Y al-Naqqāš transmitió de Muǧāhid que el árbol del Zaqqūm es Abū Jahl.
Dije:
Esto no es auténtico de Muǧāhid; y queda refutado por lo que hemos mencionado acerca de este árbol en las suras «al-Ṣāffāt» y «al-Isrā’» [13753] también.
[13753]: Véase t. 10, p. 283 y t. 15, p. 85.
Notas y Referencias
[13753] Véase t. 10, p. 283 y t. 15, p. 85.