42

La Consulta

الشورى Ash-Shura
Aya 52

Versículo (Español)

[42:52] Te he revelado [oh, Mujámmad] una inspiración Mía [el Corán]. Tú no conocías el Libro [revelado anteriormente] ni la fe [en sus detalles]. Entonces hice que fuera una luz con la que guío a quienes quiero, y tú [¡oh, Mujámmad!] guías al sendero recto,

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y así te hemos revelado un espíritu procedente de Nuestro mandato. No sabías qué era el Libro ni la fe; pero lo hemos hecho una luz con la que guiamos a quien queremos de entre Nuestros siervos. Y ciertamente tú guías hacia un camino recto} (52) Contiene cuatro cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y así te hemos revelado»; esto es: y del mismo modo que revelamos a los profetas antes de ti, te hemos revelado a ti. «un espíritu»; es decir, profecía; así lo dijo Ibn ‘Abbās. Al-Ḥasan y Qatāda: misericordia procedente de Nosotros. As-Suddī: revelación. Al-Kalbī: un Libro. Ar-Rabī‘: es Gabriel. Aḍ-Ḍaḥḥāk: es el Corán; y ésta es la opinión de Mālik b. Dīnār. Lo llamó «espíritu» porque en él hay vida tras la muerte de la ignorancia. Y lo hizo «de Su mandato» en el sentido de: lo hizo descender como quiso, sobre quien quiso, con una disposición (naẓm) inimitable y una composición admirable. Y puede entenderse Su dicho: «Y te preguntan acerca del espíritu» [al-Isrā’: 85] como referido también al Corán. «Di: el espíritu es del mandato de mi Señor» [al-Isrā’: 85]; es decir: te preguntan de dónde te viene este Corán; di: es del mandato de Dios, hecho descender sobre mí como inimitable. Lo mencionó al-Qušayrī. Y Mālik b. Dīnār decía: «¡Gente del Corán! ¿Qué ha sembrado el Corán en vuestros corazones? Pues el Corán es la primavera de los corazones, como la lluvia es la primavera de la tierra».

La segunda.— Su dicho —Exaltado sea—: «No sabías qué era el Libro ni la fe»; es decir: no conocías el camino hacia la fe. Y lo aparente de esto indica que, antes de la revelación, no estaba caracterizado por la fe. Dijo al-Qušayrī: esto pertenece a lo que las mentes admiten como posible; y a lo que se inclinó la mayoría es a que Dios no envió a ningún profeta sino siendo éste creyente en Él antes de la misión. Y en ello hay arbitrariedad, salvo que se establezca por una transmisión (tawqīf) concluyente. Dijo el cadí Abū l-Faḍl ‘Iyāḍ: En cuanto a su inmunidad (ʿiṣma) en este aspecto[13559] antes de la profecía, la gente discrepa al respecto; y lo correcto es que están preservados, antes de la profecía, de la ignorancia acerca de Dios y Sus atributos, y de la duda respecto de algo de ello. Se han reforzado mutuamente las noticias y los relatos sobre los profetas en cuanto a declararlos exentos de esta deficiencia desde que nacieron, y su crianza sobre el monoteísmo y la fe; más aún, sobre el resplandor de las luces de los conocimientos y los soplos de las finezas de la dicha. Quien examine sus biografías desde su niñez hasta su envío, verificará eso, como se conoce del estado de Moisés, Jesús, Juan, Salomón y otros —la paz sea con ellos—. Dijo Dios —Exaltado sea—: «Y le dimos el juicio siendo niño»[13560][Maryam: 12]. Dijeron los exégetas: a Juan se le concedió el conocimiento del Libro de Dios en su niñez. Dijo Maʿmar: tenía dos o tres años, y los niños le dijeron: «¿Por qué no juegas?». Dijo: «¿Acaso fui creado para jugar?». Y se dijo acerca de Su dicho: «confirmador de una Palabra procedente de Dios»[13561][Āl ʿImrān: 39]: Juan confirmó a Jesús cuando tenía tres años, y dio testimonio de que él es la Palabra de Dios y Su espíritu. Y se dijo: lo confirmó estando en el vientre de su madre; y la madre de Juan decía a María: «Siento que lo que hay en mi vientre se postra ante lo que hay en tu vientre, en saludo para él». Y Dios explicitó las palabras de Jesús a su madre cuando ella lo dio a luz, con Su dicho: «No te entristezcas» [Maryam: 24], según la lectura de quien leyó «desde debajo de ella», y según la opinión de quien dijo que el interpelado es Jesús. Y explicitó sus palabras en la cuna, diciendo: «Ciertamente, soy siervo de Dios; Él me ha dado el Libro y me ha hecho profeta» [Maryam: 30]. Y dijo: «Y se la hicimos comprender a Salomón; y a ambos les dimos juicio y conocimiento»[13562][al-Anbiyā’: 79]. Y se ha mencionado, de los juicios de Salomón cuando era niño y jugaba, en el relato de la lapidada y en el relato del niño, aquello por lo que su padre David se guio. Aṭ-Ṭabarī transmitió que su edad, cuando se le dio el reino, era de doce años. Y asimismo el relato de Moisés —la paz sea con él— con Faraón, y su toma de la barba siendo un niño. Y los exégetas dijeron acerca de Su dicho —Exaltado sea—: «Y ciertamente dimos a Abraham su rectitud desde antes»[13563][al-Anbiyā’: 51]: es decir: lo guiamos siendo pequeño; así lo dijo Muǧāhid y otros. Dijo Ibn ʿAṭā’: lo eligió antes de manifestar su creación. Y algunos dijeron: cuando nació Abraham, Dios le envió un ángel que le ordenó, de parte de Dios —Exaltado sea—, que Lo conociera con su corazón y Lo mencionara con su lengua; y él dijo: «Ya lo he hecho», y no dijo: «Lo haré»; ésa fue su rectitud. Y se dijo: el arrojar a Abraham al fuego y su prueba fue cuando tenía dieciséis años; y que la prueba de Isaac con el sacrificio fue cuando tenía siete años; y que la argumentación de Abraham con la estrella, la luna y el sol fue cuando tenía quince años[13564] Y se dijo: se reveló a José cuando era niño, cuando sus hermanos se dispusieron a arrojarlo al aljibe, por Su dicho —Exaltado sea—: «Y le revelamos: ciertamente les informarás de este asunto suyo»[13565][Yūsuf: 15], la aleya; y otras noticias suyas. Y los biógrafos han transmitido que Āmina bt. Wahb informó que nuestro Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— nació, al nacer, extendiendo sus manos hacia la tierra y alzando su cabeza hacia el cielo. Y dijo —Dios le bendiga y le conceda paz— en su ḥadīṯ: «Cuando crecí, se me hicieron odiosos los ídolos y se me hizo odiosa la poesía; y no me propuse nada de lo que la ignorancia (ǧāhiliyya) solía hacer sino dos veces, y Dios me preservó de ambas; luego no volví». Después, el asunto se consolida para ellos, y se suceden sobre ellos los soplos de Dios —Exaltado sea—, y resplandecen las luces de los conocimientos en sus corazones hasta alcanzar la meta y llegar, por la elección de Dios —Exaltado sea— para ellos con la profecía, al término último en la adquisición de las nobles cualidades, sin práctica ni disciplina. Dijo Dios —Exaltado sea—: «Y cuando alcanzó su madurez, le dimos juicio y conocimiento»[13566][Yūsuf: 22]. Dijo el cadí: nadie de los transmisores de noticias ha referido que alguien fuera profetizado y elegido, siendo conocido por incredulidad y asociación antes de ello. El fundamento de este capítulo es la transmisión. Y algunos han argumentado que los corazones se apartan de quien tuvo tal proceder. Dijo el cadí: y yo digo: ciertamente Qurayš imputó a nuestro Profeta —sobre él la paz— todo cuanto inventó; y los incrédulos de las comunidades reprocharon a sus profetas todo lo que pudieron y fabricaron, de lo cual Dios ha dejado constancia o nos lo han transmitido los narradores; y no hallamos en nada de ello que se reprochara a ninguno de ellos el haber rechazado sus divinidades ni que se le afeara por haber abandonado lo que antes compartía con ellos. Si esto hubiera sido así, se habrían apresurado a ello, y habrían alegado su cambio en lo que adoraba; y su censura por prohibirle lo que antes adoraba habría sido más atroz y más concluyente como argumento que su censura por prohibirle abandonar sus divinidades y lo que sus padres adoraban antes. Así, su unanimidad en apartarse de ello es prueba de que no hallaron camino hacia eso; pues, si lo hubiera habido, se habría transmitido y no habrían callado al respecto, como no callaron sobre el cambio de la qibla, y dijeron: «¿Qué los ha desviado de su qibla que antes seguían?» [al-Baqara: 142], como Dios lo narró de ellos.

La tercera.— Los sabios hablaron acerca de nuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: si antes de la revelación estaba sujeto a una religión (dīn) o no. Entre ellos hay quienes lo negaron absolutamente y lo consideraron racionalmente imposible. Dijeron: porque es remoto que sea seguido quien se sabe seguidor; y edificaron esto sobre la doctrina del embellecimiento y el afeamiento (taḥsīn wa-taqbīḥ). Y otro grupo dijo: suspender el juicio sobre su asunto —sobre él la paz— y no dictaminar con certeza nada al respecto, pues la razón no invalida ninguna de las dos posibilidades, y no se les hizo patente[13567] en una de ellas un camino de transmisión. Ésta es la doctrina de Abū l-Maʿālī. Y un tercer grupo dijo: que estaba sujeto a una ley (šarʿ) anterior y obraba conforme a ella. Luego éstos discreparon en la determinación: un grupo sostuvo que estaba sobre la religión de Jesús, pues ésta abroga todas las religiones y confesiones anteriores, y no es lícito que el profeta esté sobre una religión abrogada. Otro grupo sostuvo que estaba sobre la religión de Abraham, porque es de su descendencia y él es el padre de los profetas. Otro grupo sostuvo que estaba sobre la religión de Moisés, por ser la más antigua de las religiones. Y los muʿtazilíes sostuvieron que necesariamente debía estar sobre una religión, pero que la religión concreta no nos es conocida. Nuestros imames han invalidado todas estas opiniones, pues son afirmaciones contradictorias y no hay en ellas prueba concluyente, aunque la razón admite todo ello. Lo que se afirma con certeza es que —sobre él la paz— no estaba adscrito a uno de los profetas con una adscripción que exigiera que fuese uno de su comunidad y destinatario de toda su ley; antes bien, su ley es independiente por sí misma, inaugurada por parte de Dios, el Juez —Glorificado y Exaltado sea—. Y que —Dios le bendiga y le conceda paz— era creyente en Dios —Poderoso y Majestuoso—, no se postró ante un ídolo, no asoció a Dios, no fornicó ni bebió vino, no asistió al samār[13568] ni presenció el juramento de al-maṭar[13569] ni el juramento de al-muṭayyibīn[13570]; antes bien, Dios lo declaró puro y lo preservó de ello. Y si se dijera: ‘Uṯmān b. Abī Šayba transmitió un ḥadīṯ, con su cadena, de Ǧābir: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solía presenciar con los asociadores sus reuniones; y oyó a dos ángeles detrás de él, uno de los cuales decía a su compañero: «Ve hasta ponerte detrás de él». Dijo el otro: «¿Cómo me pondré detrás de él, cuando su pacto incluye tocar los ídolos?». Y después no los presenció. La respuesta es que este ḥadīṯ fue muy severamente rechazado por el imām Aḥmad b. Ḥanbal, y dijo: «Esto es inventado o parecido a lo inventado». Y dijo ad-Dāraquṭnī: ‘Uṯmān se equivocó en su isnād; y el ḥadīṯ, en suma, es reprobable, no hay acuerdo sobre su cadena, así que no se le presta atención. Y lo conocido del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— es lo contrario, entre la gente del saber, por su dicho: «Se me hicieron odiosos los ídolos», y por su dicho en el relato de Baḥīrā cuando hizo jurar al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por al-Lāt y al-ʿUzzā, cuando lo encontró en Siria en su viaje con su tío Abū Ṭālib siendo niño, y vio en él señales de la profecía y lo puso a prueba con ello. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «No me preguntes por ambos; por Dios, jamás he odiado cosa alguna como los odio a ambos». Baḥīrā dijo: «Por Dios, no me informes sino de aquello sobre lo que te pregunto». Él dijo: «Pregunta lo que se te ocurra». Y asimismo lo conocido de su biografía —sobre él la paz— y del auxilio de Dios para él es que, antes de su profecía, contrariaba a los asociadores en su permanencia en Muzdalifa durante la peregrinación: ellos se detenían allí, y él se detenía en ʿArafa, porque ése era el lugar de Abraham —la paz sea con él—. Y si se dijera: Dios —Exaltado sea— dijo: «Di: más bien, la religión de Abraham»[13571][al-Baqara: 135], y dijo: «Que sigas la religión de Abraham»[13572][an-Naḥl: 12], y dijo: «Os ha legislado de la religión» [aš-Šūrā: 13], la aleya. Esto exige que estuviera sujeto a una ley. La respuesta es que eso se refiere a aquello en lo que las leyes no difieren: el monoteísmo y el establecimiento de la religión, conforme a lo ya expuesto en otros lugares, y en esta sura en Su dicho: «Os ha legislado de la religión»[13573][aš-Šūrā: 13]. Y alabado sea Dios.

La cuarta.— Si esto queda establecido, sabe que los sabios discreparon en la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: «No sabías qué era el Libro ni la fe». Un grupo dijo: el sentido de «fe» en esta aleya son las leyes de la fe y sus rasgos distintivos; lo mencionó aṯ-Ṯaʿlabī. Y se dijo: los detalles de esta rama; es decir, estabas ajeno a estos detalles. Y es lícito aplicar el término «fe» a los detalles de la ley; lo mencionó al-Qušayrī. Y se dijo: no sabías, antes de la revelación, recitar el Corán, ni cómo llamar a las criaturas a la fe; y algo semejante se transmitió de Abū l-ʿĀliya. Y dijo Bakr, el cadí: ni la fe que consiste en las obligaciones y las normas. Dijo: antes era creyente en Su unicidad; luego descendieron las obligaciones que no conocía antes, y aumentó en fe por la carga legal. Estas cuatro opiniones son cercanas entre sí. Y dijo Ibn Ḫuzayma: por «fe» se quiso decir la oración (ṣalāt), por Su dicho —Exaltado sea—: «Y Dios no iba a dejar perder vuestra fe» [al-Baqara: 143], es decir: vuestra oración hacia Bayt al-Maqdis; así, el término es general y lo querido es lo particular. Y dijo al-Ḥusayn b. al-Faḍl: es decir, no sabías qué era el Libro ni la gente de la fe. Esto pertenece al capítulo de la elisión del término regido (ḥaḏf al-muḍāf): es decir, ¿quién es el que creerá? ¿Abū Ṭālib, o al-ʿAbbās, u otro? Y se dijo: no sabías nada, pues estabas en la cuna y antes de la pubertad. Al-Māwardī transmitió algo semejante de ʿAlī b. ʿĪsā, quien dijo: no sabías qué era el Libro de no ser por el Mensaje; ni la fe de no ser por la pubertad. Y se dijo: no sabías qué era el Libro de no ser por Nuestro favor sobre ti; ni la fe de no ser por Nuestra guía para ti; y es posible. Y en esta «fe» hay dos aspectos: uno: que es la fe en Dios, y esto lo conoce tras alcanzar la pubertad y antes de su profecía. El segundo: que es la religión del Islam, y esto no lo conoce sino después de la profecía.

Digo: lo correcto es que —Dios le bendiga y le conceda paz— fue creyente en Dios —Poderoso y Majestuoso— desde que creció hasta que alcanzó la pubertad, conforme a lo anterior. Y se dijo: «No sabías qué era el Libro ni la fe»; es decir, eras de un pueblo iletrado que no conoce el Libro ni la fe, de modo que no pudieras haber tomado lo que les trajiste de alguien de entre ellos que supiera eso; y es como Su dicho —Exaltado sea—: «Y no recitabas antes de él ningún libro, ni lo trazabas con tu diestra; de lo contrario, habrían dudado los falsarios»[13574][al-ʿAnkabūt: 48]. Se transmitió su sentido de Ibn ʿAbbās —Dios esté complacido con ambos—. «Pero lo hemos hecho». Dijeron Ibn ʿAbbās y aḍ-Ḍaḥḥāk: se refiere a la fe. As-Suddī: el Corán. Y se dijo: la revelación; es decir, hicimos esta revelación «una luz con la que guiamos a quien queremos de entre Nuestros siervos»; es decir, a quien escogemos para la profecía, como Su dicho —Exaltado sea—: «Él singulariza con Su misericordia a quien quiere»[13575][Āl ʿImrān: 74]. Y se singularizó «la escritura» (al-kitāba) porque el verbo, con la multiplicidad de sus nombres, es como el verbo con un solo nombre. ¿No ves que dices: «Tu venir y tu irme admiran», y lo singularizas, siendo dos? «Y ciertamente tú guías»; es decir, llamas e indicas «hacia un camino recto»: una religión recta, sin desviación. Y dijo ʿAlī: hacia un Libro recto. Y leyeron ʿĀṣim al-Ǧaḥdarī y Ḥawšab: «y ciertamente tú eres guiado» (wa-innaka la-tuhdā), en voz pasiva; es decir, ciertamente eres llamado. Los demás: «ciertamente tú guías» (la-tahdī), en voz activa. Y en la lectura de Ubayy: «y ciertamente tú llamas». Dijo an-Naḥḥās: esto no se recita, porque contradice el rasm; más bien, lo que es de su tipo se entiende como dicho por su autor a modo de exégesis, como cuando dijo: «y ciertamente tú guías», es decir: «ciertamente tú llamas». Y Maʿmar transmitió de Qatāda acerca de Su dicho —Exaltado sea—: «Y ciertamente tú guías hacia un camino recto»; dijo: «Y para cada pueblo hay un guía» [ar-Raʿd: 7].

[13559] [13560] [13561] [13562] [13563] [13564] [13565] [13566] [13567] [13568] [13569] [13570] [13571] [13572] [13573] [13574] [13575]

Notas y Referencias

[13559] Así en el original.

[13560] Aleya 12 de la sura Maryam.

[13561] Aleya 39 de la sura Āl ʿImrān.

[13562] Aleya 79 de la sura al-Anbiyā’.

[13563] Aleya 51 de la sura al-Anbiyā’.

[13564] En los ejemplares: «quince meses». Véase t. 7, p. 25.

[13565] Aleya 15 de la sura Yūsuf.

[13566] Aleya 14 de la sura al-Qaṣaṣ.

[13567] En los ejemplares: «ʿindahumā» (عندهما).

[13568] El lugar donde se reúnen para el samār (conversación nocturna).

[13569] Así en los ejemplares.

[13570] En los ejemplares: «al-muṭayyib» (المطيب). Dijo Ibn al-Aṯīr: «El origen del ḥilf es el pacto y el convenio para el apoyo mutuo, la ayuda recíproca y el acuerdo. Lo que en la época preislámica fue para sediciones, combate entre tribus y razias, es aquello cuya prohibición llegó en el Islam por su dicho —las bendiciones de Dios sean sobre él—: “No hay ḥilf en el Islam”. Y lo que en la época preislámica fue para socorrer al oprimido y mantener los lazos de parentesco, como el ḥilf de al-muṭayyibīn y lo semejante, es aquello sobre lo que dijo el Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—: “Y cualquier ḥilf que hubiera en la época preislámica, el Islam no hizo sino reforzarlo”, queriendo decir: el pacto sobre el bien y el auxilio de la verdad. Así se armonizan ambos ḥadīṯ; y éste es el ḥilf que el Islam exige. Y lo prohibido de ello es lo que contradice el dictamen del Islam”. Y se observa que dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: “Presencié, siendo muchacho, con mis tíos, el ḥilf de al-muṭayyibīn”. Se reunieron Banū Hāšim, Banū Zuhra y Taym en la casa de Ibn Ǧudʿān en la época preislámica; pusieron perfume en una escudilla, mojaron en él sus manos y pactaron apoyarse mutuamente y tomar para el oprimido lo que estuviera en manos del opresor; por eso se llamaron al-muṭayyibīn. Y dijo —sobre él la paz—: “Presencié en la casa de ʿAbd Allāh b. Ǧudʿān un pacto que, si se me llamara a algo semejante en el Islam, respondería”. Dijo Ibn al-Aṯīr: se refiere al ḥilf al-fuḍūl. (Véase Nihāyat Ibn al-Aṯīr, voces: ḥilf, ṭīb, faḍl).

[13571] Aleya 135 de la sura al-Baqara.

[13572] Aleya 123 de la sura an-Naḥl.

[13573] Aleya 13 de esta sura.

[13574] Aleya 48 de la sura al-ʿAnkabūt.

[13575] Aleya 105 de la sura al-Baqara.