42

La Consulta

الشورى Ash-Shura
Aya 38

Versículo (Español)

[42:38] para quienes responden a su Señor, cumplen con la oración prescrita, se consultan para resolver sus asuntos y con lo que les he concedido hacen caridades,

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَٱلَّذِينَ ٱسۡتَجَابُواْ لِرَبِّهِمۡ وَأَقَامُواْ ٱلصَّلَوٰةَ وَأَمۡرُهُمۡ شُورَىٰ بَيۡنَهُمۡ وَمِمَّا رَزَقۡنَٰهُمۡ يُنفِقُونَ} (38) En ella hay tres cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y quienes respondieron a su Señor y establecieron la oración». Dijo ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd: son los Anṣār en Medina; respondieron a la fe en el Mensajero cuando envió a ellos a doce naqībs de entre ellos antes de la Hégira. «Y establecieron la oración»; es decir, la cumplieron en sus tiempos, con sus condiciones y sus formas.

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «Y su asunto es consulta entre ellos»; es decir, se consultan en los asuntos. Y «šūrā» es un maṣdar de «šāwartuhu» (le consulté), como «bušrā» (buena nueva), «ḏikrā» (recuerdo) y semejantes. Los Anṣār, antes de la llegada del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando querían un asunto lo consultaban y luego actuaban conforme a ello; y Dios —Exaltado sea— los elogió por ello; así lo dijo al-Naqqāš. Y dijo al-Ḥasan: esto es: que, por su docilidad a la opinión en sus asuntos, están concordes y no discrepan; y fueron elogiados por la unidad de su palabra. Dijo al-Ḥasan: ningún pueblo consultó jamás sin ser guiado hacia lo más recto de sus asuntos. Y dijo al-Ḍaḥḥāk: es su consulta cuando oyeron de la aparición del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y llegaron a ellos los naqībs hasta que su parecer se reunió en la casa de Abū Ayyūb en creer en él y auxiliarle. Y se dijo: su consulta en lo que se les presenta, de modo que ninguno de ellos se apropie de una noticia sin los demás. Y dijo Ibn al-ʿArabī: la consulta es concordia para la comunidad, piedra de toque de las inteligencias y causa que conduce a lo correcto; y ningún pueblo consultó sin ser guiado. Y ciertamente dijo el sabio:

Cuando la opinión alcance la consulta, apóyate *** en el parecer de un sensato o en la consulta de un prudente [13531]

Y no hagas de la consulta para ti una mengua *** pues las plumas cobertoras son fuerza [13532] para las plumas remeras

Así, Dios elogió la consulta en los asuntos al elogiar al pueblo que la practicaba. Y el Profeta —Dios, Glorificado sea, le bendiga— consultaba a sus compañeros en las opiniones relativas a los intereses de las guerras; y eso pertenece en gran medida al ámbito de las opiniones. Y no los consultaba en los dictámenes legales, porque éstos descienden de parte de Dios en todas sus categorías: lo obligatorio, lo recomendable, lo reprobable, lo permitido y lo prohibido. En cuanto a los Compañeros, después de que Dios —Exaltado sea— se lo llevó de entre nosotros, consultaban en los dictámenes y los deducían del Libro y de la Sunna. Lo primero sobre lo que consultaron los Compañeros fue el califato, pues el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no lo designó explícitamente, hasta que ocurrió entre Abū Bakr y los Anṣār lo que ya se ha expuesto [13533] Y dijo ʿUmar —Dios esté complacido con él—: «Aceptamos para nuestra vida mundana a quien el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— aceptó para nuestra religión». Y consultaron acerca de la gente de la apostasía, y se asentó la opinión de Abū Bakr en combatir. Y consultaron acerca del abuelo y su herencia, y acerca del ḥadd del vino y su número. Y consultaron, después del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, sobre las guerras, hasta que ʿUmar consultó a al-Hurmuzān cuando llegó a él como musulmán acerca de las campañas, y al-Hurmuzān le dijo: «Su ejemplo y el ejemplo de quienes hay en ella de gente, frente al enemigo de los musulmanes, es como un ave que tiene plumas y tiene un ala: si se rompe una de las alas, se alzan las dos patas con un ala y la cabeza; y si se rompe la otra ala, se alzan las dos patas y la cabeza; y si se aplasta la cabeza, se van las dos patas y las dos alas. La cabeza es Kisrā; un ala es César y la otra es Fāris. Ordena, pues, a los musulmanes que marchen contra Kisrā…». Y mencionó el ḥadiz. Y dijo uno de los sensatos: ¡Nunca me equivoqué! Cuando un asunto me apremia, consulto a mi gente y hago lo que ellos ven; si acierto, entre ellos están los acertados; y si yerro, ellos son los que yerran.

La tercera: Ya ha pasado en «Āl ʿImrān» lo que la consulta contiene de normas, en la palabra de Dios —Exaltado sea—: «Y consúltales en el asunto» [13534][Āl ʿImrān: 159]. Y la consulta es bendición. Y «al-mušāwara» (la consulta): es «aš-šūrā»; y asimismo «al-mušāwara» (con ḍamma en la šīn); se dice de ello: «šāwartuhu fī l-amr» (le consulté en el asunto) y «istašartuhu», con el mismo sentido. Y al-Tirmiḏī transmitió de Abū Hurayra que dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Si vuestros gobernantes son los mejores de vosotros, y vuestros ricos son los más generosos de vosotros, y vuestro asunto es consulta entre vosotros, entonces la faz de la tierra es mejor para vosotros que su vientre; y si vuestros gobernantes son los peores de vosotros, y vuestros ricos son los más avaros de vosotros, y vuestros asuntos quedan en manos de vuestras mujeres, entonces el vientre de la tierra es mejor para vosotros que su faz». Dijo: es un ḥadiz extraño. «Y de lo que les hemos provisto gastan»; es decir, y de lo que les hemos dado dan limosna. Ya ha precedido en «al-Baqara» [13535]

Notas y Referencias

[13531] Los dos versos son de Baššār b. Burd. «Al-ḫawāfī»: plumas que, cuando el ave junta sus alas, quedan ocultas. «Al-qawādim»: diez plumas en la parte delantera del ala, y son las plumas mayores.

[13532] En los ejemplares base: «nāfiʿ».

[13533] Véase t. 4, p. 224.

[13534] Aleya 159; véase t. 4, p. 248 y siguientes.

[13535] Véase t. 1, p. 178 y siguientes.