Las Mujeres
النساء An-NisaVersículo (Español)
[4:95] Los creyentes que permanecieron pasivos [ante la llamada a luchar por la justicia y la seguridad] no pueden ser equiparados con quienes combatieron por la causa de Dios con sus bienes y sus vidas, excepto los que tengan excusa válida. Dios considera superiores a quienes combaten [por la justicia] con sus bienes y sus vidas, por sobre quienes permanecen pasivos [ante la injusticia]. Pero a todos Dios ha prometido un buen fin [el Paraíso], aunque Dios ha preferido conceder una recompensa más grandiosa a quienes lucharon que a quienes no lo hicieron.
Tafsir de Al-Qurtubi
{لَّا يَسۡتَوِي ٱلۡقَٰعِدُونَ مِنَ ٱلۡمُؤۡمِنِينَ غَيۡرُ أُوْلِي ٱلضَّرَرِ وَٱلۡمُجَٰهِدُونَ فِي سَبِيلِ ٱللَّهِ بِأَمۡوَٰلِهِمۡ وَأَنفُسِهِمۡۚ فَضَّلَ ٱللَّهُ ٱلۡمُجَٰهِدِينَ بِأَمۡوَٰلِهِمۡ وَأَنفُسِهِمۡ عَلَى ٱلۡقَٰعِدِينَ دَرَجَةٗۚ وَكُلّٗا وَعَدَ ٱللَّهُ ٱلۡحُسۡنَىٰۚ وَفَضَّلَ ٱللَّهُ ٱلۡمُجَٰهِدِينَ عَلَى ٱلۡقَٰعِدِينَ أَجۡرًا عَظِيمٗا} (95)
En ella hay cinco cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
«No son iguales los que se quedan sentados, de entre los creyentes».
Dijo Ibn ʿAbbās: no son iguales los que se quedaron atrás de Badr y los que salieron hacia ella.
Luego dijo:
«salvo los que padecen daño».
Y el daño (al-ḍarar) es la invalidez.
Los imames transmitieron —y la formulación es la de Abū Dāwūd— de Zayd ibn Thābit, quien dijo:
Yo estaba junto al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— cuando lo sobrevino la serenidad; entonces descendió, y el muslo del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— cayó sobre mi muslo, y no hallé el peso de cosa alguna más pesado que el muslo del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—. Luego se le pasó y dijo:
(Escribe).
Y escribí en un omóplato
[4815]«No son iguales los que se quedan sentados, de entre los creyentes, y los que combaten en el camino de Dios»,
hasta el final de la aleya. Entonces se levantó Ibn Umm Maktūm —y era un hombre ciego— cuando oyó el mérito de los combatientes, y dijo:
¡Oh Mensajero de Dios! ¿Y qué hay de quien no puede combatir, de entre los creyentes?
Cuando terminó de hablar, sobrevino al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— la serenidad, y su muslo cayó sobre mi muslo; y sentí su peso por segunda vez como lo sentí la primera. Luego se le pasó al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— y dijo:
(Recita, oh Zayd).
Y recité:
«No son iguales los que se quedan sentados, de entre los creyentes».
Entonces el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo:
«salvo los que padecen daño»,
la aleya entera.
Dijo Zayd:
Entonces Dios la hizo descender por sí sola y yo la añadí; y por Aquel en cuya mano está mi alma, es como si estuviera viendo su añadido junto a una hendidura en el omóplato.
Y en al-Bujārī, de Muqsim, liberto de ʿAbd Allāh ibn al-Ḥārith, que oyó a Ibn ʿAbbās decir:
«No son iguales los que se quedan sentados, de entre los creyentes»,
respecto de Badr, y los que salieron hacia Badr.
Dijeron los sabios:
los «que padecen daño» son los que tienen excusas, pues el daño los ha afectado hasta impedirles el combate. Y es auténtico y está firmemente establecido en el relato que él —la paz sea con él— dijo, cuando regresó de una de sus expediciones:
(En Medina hay hombres: no habéis cruzado valle alguno ni habéis recorrido camino alguno sin que ellos estuvieran con vosotros; son gente a la que la excusa retuvo).
Esto implica que el poseedor de una excusa recibe la recompensa del expedicionario.
Se dijo:
puede ser que su recompensa sea igual —y en el favor de Dios hay amplitud—; y Su retribución es gracia, no derecho adquirido; así, recompensa por la intención veraz lo que no recompensa por el acto.
Y se dijo:
se le da su recompensa sin multiplicación, y el expedicionario lo supera por la multiplicación debida a la ejecución directa.
Y Dios sabe más.
Digo:
el primer dicho es más correcto —si Dios quiere—, por el hadiz auténtico al respecto:
(En Medina hay hombres),
y por el hadiz de Abū Kabsha al-Anmārī, su dicho —la paz sea con él—:
(En verdad, el mundo es para cuatro tipos de personas),
el hadiz; y ya ha pasado en la sura «Āl ʿImrān»
[4816]
Y de este sentido es lo que se ha transmitido en el relato:
(Cuando el siervo enferma, Dios —Exaltado sea— dice: Escribid para Mi siervo lo que solía hacer en la salud hasta que sane o hasta que lo tome para Mí).
La segunda:
Algunos sabios se han apoyado en esta aleya para sostener que la gente del dīwān tiene mayor recompensa que la gente del voluntariado; porque la gente del dīwān, al estar en posesión de una asignación, y al ser destinados en las situaciones difíciles, y al sobresaltarlos
[4817] las expediciones y las órdenes, son superiores al voluntario, por la tranquilidad de su ánimo y la comodidad de su mente en las grandes campañas estivales
[4818] y similares.
Dijo Ibn Muḥayriz:
los que reciben asignación son mejores que los voluntarios por los sobresaltos que padecen.
Dijo Makhūl:
los sobresaltos de las expediciones expulsan los sobresaltos del Día de la Resurrección.
La tercera:
Y también se han apoyado en ella quienes dicen que la riqueza es mejor que la pobreza, por la mención que Dios —Exaltado sea— hace del dinero con el que se llega a las obras rectas. La gente ha discrepado en esta cuestión, aun estando de acuerdo en que la pobreza que apremia es reprobable, y que la riqueza que vuelve insolente es censurable. Unos se inclinaron por preferir al rico, porque el rico es capaz y el pobre es incapaz, y la capacidad es mejor que la incapacidad.
Dijo al-Māwardī:
este es el parecer de quien predomina en él el amor por la notoriedad.
Otros se inclinaron por preferir la pobreza, porque el pobre renuncia y el rico se implica; y renunciar al mundo es mejor que implicarse en él.
Dijo al-Māwardī:
este es el parecer de quien predomina en él el amor por la seguridad.
Otros se inclinaron por preferir el término medio entre ambas cosas: que salga del límite de la pobreza hacia los grados más bajos de la riqueza, para alcanzar la virtud de ambas situaciones y librarse de la censura de los dos estados.
Dijo al-Māwardī:
este es el parecer de quien ve preferible la moderación y que
(Lo mejor de los asuntos es su término medio).
Y bien hizo el poeta sabio cuando dijo:
¡Ah, refugiarme en Dios de la carencia de riqueza *** y de desear un día a quien no es deseable!
La cuarta:
Su dicho —Exaltado sea—:
«salvo los que padecen daño».
Es la lectura de la gente de Kufa y de Abū ʿAmr:
«ġayru»
en nominativo.
Dijo al-Ajfaš:
es un atributo de «los que se quedan sentados», porque no se pretendía con ellos a un grupo determinado por sus personas, de modo que vinieron a ser como un indefinido, y fue lícito describirlos con «ġayr»; y el sentido es: no son iguales los que se quedan sentados —no siendo de los que padecen daño—; es decir, no son iguales los que se quedan sentados, que son los que no padecen daño.
El sentido es: no son iguales los que se quedan sentados estando sanos; así lo dijo al-Zajjāj.
Y Abū Ḥaywa leyó:
«ġayru»,
haciéndolo atributo de «los creyentes»; es decir: de entre los creyentes que no padecen daño, de entre los creyentes sanos.
Y la gente de los Dos Santuarios leyó:
«ġayra»,
en acusativo, como excepción de «los que se quedan sentados» o de «los creyentes»; es decir: excepto los que padecen daño, pues ellos se igualan con los combatientes.
Y si quieres, como circunstancial (ḥāl) de «los que se quedan sentados»; es decir: no son iguales los que se quedan sentados, de entre los sanos, esto es, en estado de salud. Y fue lícito el circunstancial respecto de ellos porque su forma verbal es la de lo definido; es como cuando dices: «Me vino Zayd no enfermo».
Y lo que hemos mencionado acerca de la causa de la revelación indica el sentido del acusativo.
Y Dios sabe más.
La quinta:
Su dicho —Exaltado sea—:
«Dios ha preferido a los combatientes con sus bienes y sus personas sobre los que se quedan sentados en un grado».
Y después de esto dijo:
«grados procedentes de Él, y perdón y misericordia».
Unos dijeron: la preferencia por «un grado» y luego por «grados» no es sino hipérbole, exposición y énfasis.
Y se dijo:
Dios ha preferido a los combatientes sobre los que se quedan sentados de entre los que padecen daño con un solo grado, y ha preferido a los combatientes sobre los que se quedan sentados sin excusa con grados; así lo dijeron Ibn Jurayj, al-Suddī y otros.
Y se dijo:
el sentido de «grado» es elevación; es decir, elevó su mención y los alzó mediante elogio, alabanza y encomio. Este es el sentido de «grado»; y «grados» significa en el Paraíso.
Dijo Ibn Muḥayriz:
setenta grados, entre cada dos grados la distancia que recorre un caballo de raza en setenta años.
Y «grados» es aposición de «recompensa» y explicación de ella.
Y también es lícito ponerlo en acusativo con el sentido de circunstancia de lugar/medida, es decir: los prefirió con grados.
Y es lícito que sea un énfasis de su dicho:
«una recompensa inmensa»,
porque la recompensa inmensa son los grados, el perdón y la misericordia.
Y es lícito el nominativo, es decir: eso son grados.
Y «recompensa» está en acusativo por «prefirió»; y si quieres, puede ser un masdar (nombre de acción), y eso es mejor.
Y no está en acusativo por «prefirió», porque ya ha completado sus dos complementos, que son su dicho:
«a los combatientes»
y
«sobre los que se quedan sentados»,
y lo mismo «un grado».
Así pues, los grados son moradas, unas más altas que otras.
Y en el Ṣaḥīḥ, del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—:
(En el Paraíso hay cien grados que Dios ha preparado para los combatientes en Su camino; entre dos grados hay como entre el cielo y la tierra).
«Y a todos Dios ha prometido lo mejor».
«A todos» está en acusativo por «prometió».
Y «lo mejor» es el Paraíso; es decir: Dios prometió a todos lo mejor.
Luego se dijo:
lo que se pretende con «a todos» son solo los combatientes.
Y se dijo:
los combatientes y los que padecen daño.
Y Dios sabe más.
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Notas y Referencias
[4815] El omóplato: hueso ancho que se halla en el origen del hombro del animal, tanto en las personas como en las bestias; solían escribir en él por la escasez de papel entre ellos.
[4816] Véase t. 4, p. 215. Y véase t. 8, p. 292.
[4817] En las copias del original hay discrepancia en esta expresión; lo que hemos fijado es lo que está en Ibn ʿAṭiyya, y es lo claro.
[4818] La campaña estival (ṣāʾifa): la expedición en verano.