Las Mujeres
النساء An-NisaVersículo (Español)
[4:8] Si algunos [otros] parientes, huérfanos o pobres, asisten al reparto de la herencia, denles algo y trátenlos con amabilidad.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y cuando asistan al reparto los parientes cercanos, los huérfanos y los pobres, proveedles de ello y decidles una palabra reconocida} (8)
En ella hay cuatro cuestiones:
La primera:
Dios —Exaltado sea— aclaró que a quien no le corresponde nada por herencia y asiste al reparto, siendo de los parientes, o de los huérfanos y pobres que no heredan, se le debe honrar y no privar, si el caudal es abundante; y excusarse ante ellos si se trata de un inmueble o de algo escaso que no admite el رضخ[4035] Y si se da algo de lo poco, en ello hay una recompensa inmensa: un dírham aventaja a cien mil[4036] Según esta opinión, la aleya es normativa (muḥkama); así lo dijo Ibn ʿAbbās.
Y un grupo de los seguidores (tābiʿūn) lo puso en práctica: ʿUrwa b. al-Zubayr y otros.
Abū Mūsā al-Ashʿarī lo ordenó, y se transmitió de Ibn ʿAbbās (que está abrogada; la abrogó la palabra de Dios —Altísimo—: «Dios os prescribe respecto de vuestros hijos: al varón le corresponde una porción igual a la de dos hembras» [al-Nisāʾ: 11]). Y Saʿīd b. al-Musayyab dijo: la abrogó la aleya de la herencia y del testamento. Entre quienes dijeron que está abrogada: Abū Mālik, ʿIkrima y al-Ḍaḥḥāk. Pero lo primero es más correcto, pues ella expone el derecho de los herederos a su parte y la recomendación de compartir con quien no tiene parte, de entre los que asisten.
Dijo Ibn Jubayr: la gente ha desatendido esta aleya.
Dijo al-Ḥasan: pero la gente se volvió avara.
En al-Bujārī, de Ibn ʿAbbās, acerca de la palabra de Dios —Altísimo—: «Y cuando asistan al reparto los parientes cercanos, los huérfanos y los pobres», dijo: (es muḥkama[4037] y no está abrogada).
Y en otra versión dijo: (hay gente que pretende que esta aleya fue abrogada; no, por Dios, no fue abrogada, sino que es de aquello con lo que se ha sido negligente. Son dos gobernantes: un gobernante que hereda, y ese es el que provee; y un gobernante que no hereda, y ese es el que dice la palabra reconocida, y dice: no tengo poder para darte).
Dijo Ibn ʿAbbās: (Dios ordenó a los creyentes, cuando reparten sus herencias, que mantengan los lazos con sus parientes, y con sus huérfanos y sus pobres, a partir del testamento; y si no hay testamento, que les den de la herencia).
Dijo al-Naḥḥās: esto es lo mejor que se ha dicho sobre la aleya: que sea a modo de recomendación y estímulo a obrar el bien y a agradecer a Dios —Poderoso y Majestuoso—.
Y un grupo dijo: este رضخ[4038] es obligatorio a título de deber: los herederos dan a estas categorías lo que sus almas acepten de buen grado, como el maʿūn, una prenda gastada y cosas ligeras. Ibn ʿAṭiyya y al-Qušayrī consignaron esta opinión. Lo correcto es que esto es a modo de recomendación; pues, si fuera obligatorio, sería un derecho en la herencia y una participación en el reparto: para una de las dos partes sería algo conocido, y para la otra, algo desconocido. Y eso contradice la sabiduría y es causa de disputa y ruptura de vínculos.
Y otro grupo sostuvo que el destinatario y lo pretendido en la aleya son los moribundos que distribuyen sus bienes mediante el testamento, no los herederos. Se transmitió de Ibn ʿAbbās, Saʿīd b. al-Musayyab e Ibn Zayd: (cuando el enfermo quiere repartir su hacienda mediante legados y asiste alguien que no hereda, le conviene no privarle). Esto —y Dios sabe más— se aplica al caso en que el testamento era obligatorio y aún no había descendido la aleya de la herencia. Lo correcto es lo primero, y en ello se confía.
La segunda:
Si el heredero es menor y no dispone de su hacienda, un grupo dijo: el tutor del heredero menor da, de los bienes bajo su interdicción, según lo que estime. Y se dijo: no da, sino que dice a quien asiste al reparto[4039]: no tengo nada de este dinero; en verdad pertenece al huérfano; cuando alcance la pubertad le haré conocer vuestro derecho. Esta es, pues, la opinión conocida. Y esto, si el difunto no le dejó nada en testamento; pero si dejó un legado, se le entrega lo que legó.
ʿUbayda y Muḥammad b. Sīrīn opinaron que el “proveer” en esta aleya consiste en prepararles comida para que la coman; y ambos lo hicieron: sacrificaron una oveja de la herencia. Dijo ʿUbayda: de no ser por esta aleya, esto habría salido de mi propio dinero.
Qatāda transmitió de Yaḥyā b. Yaʿmur, quien dijo: tres aleyas muḥkamāt que la gente ha abandonado: esta aleya; la aleya del pedir permiso: «¡Oh vosotros que creéis! Que os pidan permiso aquellos a quienes poseen vuestras diestras»[4040][al-Nūr: 58]; y Su palabra: «¡Oh gente! En verdad os hemos creado de varón y hembra»[4041][al-Ḥuǧurāt: 13].
La tercera:
Su palabra —Altísimo—: «de ello».
El pronombre remite al sentido de “reparto”, pues este equivale a “dinero” y “herencia”; como en Su palabra —Altísimo—: «luego la sacó del recipiente de su hermano»[4042][Yūsuf: 76], es decir, la copa de beber; porque al-ṣuwāʿ es masculino.
Y de ello, la palabra del Profeta —sobre él la plegaria y la paz—: (guárdate de la súplica del oprimido, pues no hay entre ella[4043] y Dios velo). Volvió, pues, en masculino atendiendo al sentido de “súplica”. Asimismo, su dicho a Suwayd b. Ṭāriq al-Ǧuʿfī cuando preguntó por el vino: (no es medicina, sino enfermedad). Volvió el pronombre al sentido de “bebida”. Y ejemplos de esto son muchos.
Se dice: qāsamahu al-māl, taqāsamāhu e iqtasamāhu; el nombre al-qisma es femenino. Y al-qasm es el maṣdar de “qasamtu al-šayʾ fa-inqasama”. Y el lugar es maqsam, como maǧlis. Y “taqassamahum al-dahr fa-taqassamū”, es decir: los dispersó y se dispersaron. Y al-taqsīm es la separación. Y Dios sabe más.
La cuarta:
Su palabra —Altísimo—: «y decidles una palabra reconocida».
Dijo Saʿīd b. Jubayr: se les dice: tomad, que se os bendiga.
Y se dijo: decid, junto con la dádiva: ojalá fuera más que esto.
Y se dijo: con la dádiva no hay necesidad de excusa; sí, si no se les entrega nada, al menos una palabra hermosa y una forma de disculpa.
[4035]
:El رضخ aquí: la dádiva pequeña.
[4036]
:En ǧ: un dírham (vale) setecientos mil.
[4037]
:En y: «aclaró que ella».
[4038]
:El رضخ: la dádiva pequeña.
[4039]
:Omitido en b, ǧ, z, ṭ, y y هـ.
[4040]
:Véase t. 12, p. 302.
[4041]
:Véase t. 16, p. 340.
[4042]
:Véase t. 9, p. 235.
[4043]
:Así en b, d, z, ṭ, هـ y y. La versión parece ser del ḥadiz de Muʿāḏ en los dos Ṣaḥīḥ, y en ella no aparece el masculino del pronombre. Y Dios sabe más. Y en a, ǧ y ḥ: «entre ella».
Notas y Referencias
[4035] El رضخ aquí: la dádiva pequeña.
[4036] En ǧ: un dírham (vale) setecientos mil.
[4037] En y: «aclaró que ella».
[4038] El رضخ: la dádiva pequeña.
[4039] Omitido en b, ǧ, z, ṭ, y y هـ.
[4040] Véase t. 12, p. 302.
[4041] Véase t. 16, p. 340.
[4042] Véase t. 9, p. 235.
[4043] Así en b, d, z, ṭ, هـ y y. La versión parece ser del ḥadiz de Muʿāḏ en los dos Ṣaḥīḥ, y en ella no aparece el masculino del pronombre. Y Dios sabe más. Y en a, ǧ y ḥ: «entre ella».