4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 59

Versículo (Español)

[4:59] ¡Oh, creyentes! Obedezcan a Dios, obedezcan al Mensajero y a aquellos de ustedes que tengan autoridad y conocimiento. Si realmente creen en Dios y en el Día del Juicio, cuando tengan discrepancias remítanlas al juicio de Dios y del Mensajero, porque en ello hay bien y es el camino correcto.

Tafsir de Al-Qurtubi

{¡Oh vosotros que habéis creído! Obedeced a Dios, y obedeced al Mensajero, y a los que detentan la autoridad entre vosotros. Y si discrepáis acerca de algo, remitidlo a Dios y al Mensajero, si es que creéis en Dios y en el Último Día. Eso es mejor y de más excelente interpretación} (59) فيه ثلاث مسائل :

الأولى : Puesto que en la aleya precedente se dirigió a los gobernantes y comenzó por ellos, ordenándoles cumplir los depósitos (amānāt) y juzgar entre la gente con justicia, en esta aleya se dirige a la grey (ra‘iyya) y ordena, en primer lugar, obedecerle —Glorioso y Poderoso—, lo cual consiste en cumplir Sus mandatos y evitar Sus prohibiciones; luego, en segundo lugar, obedecer a Su Mensajero en lo que ordenó y prohibió; y, en tercer lugar, obedecer a los emires, según la opinión de la mayoría, y de Abū Hurayra, Ibn ‘Abbās y otros. Sahl b. ‘Abd Allāh al-Tustarī dijo: Obedeced al sultán en siete cosas: la acuñación de dírhams y dinares, las medidas y los pesos, las sentencias, el ḥaŷŷ, la oración del viernes, las dos festividades y el yihād. Sahl dijo: Y si el sultán prohíbe al sabio emitir fatwā, no le es lícito emitirla; y si la emite, es desobediente, aunque el emir sea injusto. Ibn Juwayz Mandād dijo: En cuanto a la obediencia al sultán, es obligatoria en aquello en lo que le corresponde obediencia, y no es obligatoria en aquello en lo que hay desobediencia a Dios; por ello dijimos: que a los gobernantes de nuestro tiempo no es lícito obedecerlos, ni auxiliarlos, ni engrandecerlos; y es obligatorio combatir con ellos cuando combatan, y juzgar conforme a lo que dictaminen, y conferir los cargos de imāmato y ḥisba, y establecer todo ello según el modo de la Ley revelada. Y si rezan con nosotros siendo pecadores por causa de las desobediencias, la oración con ellos es válida; pero si son innovadores (mubtadi‘a), no es válida la oración con ellos, salvo que se les tema: entonces se reza con ellos por disimulo (taqiyya) y se repite la oración. Digo: Se transmitió de ‘Alī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— que dijo: Es deber del imām juzgar con justicia y cumplir el depósito; y si hace eso, es obligatorio para los musulmanes obedecerle, pues Dios —Altísimo— nos ordenó cumplir el depósito y la justicia, y luego ordenó obedecerle. Yābir b. ‘Abd Allāh y Muŷāhid dijeron: «أولو الأمر» son la gente del Corán y del conocimiento; y esta es la elección de Mālik —Dios tenga misericordia de él—. Y semejante es la palabra de al-Ḍaḥḥāk, quien dijo: se refiere a los juristas y a los sabios en la religión. Y se transmitió de Muŷāhid que son, en particular, los Compañeros de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y se transmitió de ‘Ikrima que es una alusión, en particular, a Abū Bakr y ‘Umar —Dios esté complacido con ambos—. Sufyān b. ‘Uyayna روایتó de al-Ḥakam b. Abān que preguntó a ‘Ikrima acerca de las madres de los hijos (ummuhāt al-awlād), y dijo: son mujeres libres. Y yo dije: ¿por qué cosa? Dijo: por el Corán. Dije: ¿por qué cosa en el Corán? Dijo: Dios —Altísimo— dijo: «Obedeced a Dios y obedeced al Mensajero y a los que detentan la autoridad entre vosotros» y ‘Umar era de los que detentan la autoridad; dijo: Queda libre, aunque sea por un aborto.

Este sentido vendrá explicado en la sura «al-Ḥašr» en la palabra de Dios —Altísimo—: «Y lo que el Mensajero os dé, tomadlo; y lo que os prohíba, absteneos de ello [4582]» [al-Ḥašr: 7]. Ibn Kaysān dijo: son los dotados de intelecto y opinión, quienes administran el asunto de la gente.

Digo: Las más correctas de estas opiniones son la primera y la segunda. En cuanto a la primera, porque el origen del mando procede de ellos y el juicio recae en ellos. Los dos Ṣaḥīḥ transmiten de Ibn ‘Abbās que dijo: Descendió «¡Oh vosotros que habéis creído! Obedeced a Dios y obedeced al Mensajero y a los que detentan la autoridad entre vosotros» acerca de ‘Abd Allāh b. Ḥuḏāfa b. Qays b. ‘Adī al-Sahmī, cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo envió al mando de una expedición. Abū ‘Umar dijo: En ‘Abd Allāh b. Ḥuḏāfa había una conocida faceta de broma; y entre sus bromas está que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo puso al mando de una expedición y él les ordenó reunir leña y encender un fuego; y cuando lo encendieron, les ordenó arrojarse en él. Y les dijo: ¿Acaso no os ordenó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— obedecerme? Y dijo: (Quien obedece a mi emir, me ha obedecido a mí). Ellos dijeron: ¡No hemos creído en Dios y seguido a Su Mensajero sino para salvarnos del fuego! El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— aprobó su proceder y dijo: (No hay obediencia a una criatura en desobediencia al Creador). Dijo Dios —Altísimo—: «Y no os matéis a vosotros mismos [4583]» [al-Nisā’: 29]. Es un suceso de cadena auténtica y célebre. Muḥammad b. ‘Amr b. ‘Alqama transmitió de ‘Umar b. al-Ḥakam [4584] b. Ṯawbān que Abū Sa‘īd al-Judrī dijo: ‘Abd Allāh b. Ḥuḏāfa b. Qays, al-Sahmī, era de los compañeros de Badr y tenía una faceta de broma. Y al-Zubayr mencionó: ‘Abd al-Ŷabbār b. Sa‘īd me narró, de ‘Abd Allāh b. Wahb, de al-Layṯ b. Sa‘d, que dijo: Me ha llegado que desató el cincho de la montura del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en uno de sus viajes, hasta el punto de que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estuvo a punto de caer. Ibn Wahb dijo: Y yo dije a al-Layṯ: ¿para hacerlo reír? Dijo: Sí; tenía una faceta de broma. Maymūn b. Mihrān, Muqātil y al-Kalbī dijeron: «أولوا الأمر» son los jefes de las expediciones. En cuanto a la segunda opinión, su corrección la indica la palabra de Dios —Altísimo—: «Y si discrepáis acerca de algo, remitidlo a Dios y al Mensajero». Pues —Exaltado sea— ordenó remitir lo disputado al Libro de Dios y a la Sunna de Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y nadie salvo los sabios conoce el modo de remitir al Libro y a la Sunna. Esto indica la corrección de que preguntar a los sabios es obligatorio y que cumplir sus dictámenes es vinculante. Sahl b. ‘Abd Allāh —Dios tenga misericordia de él— dijo: La gente no cesará de estar bien mientras engrandezca al sultán y a los sabios; si engrandecen a estos dos, Dios rectifica su vida mundana y su otra vida; y si menosprecian a estos dos, corrompe su vida mundana y su otra vida. En cuanto a la tercera opinión, es particular; y más particular aún es la cuarta. En cuanto a la quinta, la rechaza el ظاهر del enunciado, aunque el sentido sea correcto: pues el intelecto es fundamento de toda virtud y manantial de toda buena educación; y es lo que Dios hizo fundamento de la religión y sostén del mundo. Así, Dios impuso la obligación legal con perfección, e hizo que el mundo fuese administrado por sus juicios; y el sensato está más cerca de su Señor —Altísimo— que todos los esforzados (muŷtahidūn) sin intelecto. Este sentido se transmitió de Ibn ‘Abbās. Y un grupo pretendió que lo que se entiende por «los que detentan la autoridad» es ‘Alī y los imames infalibles. Si así fuera, la palabra «remitidlo a Dios y al Mensajero» no tendría sentido; más bien diría: remitidlo al imām y a los que detentan la autoridad, pues su palabra, según ellos, es la que decide sobre el Libro y la Sunna. Esta es una opinión abandonada, contraria a lo que sostiene la mayoría. La realidad de la obediencia es cumplir la orden, así como la desobediencia es su opuesto: contradecir la orden. La obediencia deriva de «أطاع» cuando se somete; y la desobediencia deriva de «عصى» cuando se endurece. Y «أولو»; su singular es «ذو», contra la analogía, como «mujeres», «camellos» y «caballos»: cada uno es un nombre colectivo y no tiene singular de su misma forma. Y se ha dicho que el singular de «caballos» es «jā’il», y ya se mencionó [4585]

الثانية : La palabra de Dios —Altísimo—: «فَإِن تَنَازَعْتُمْ فِي شَيْءٍ» es decir, si disputáis y discrepáis; como si cada uno arrancara (yantazi‘) el argumento del otro y lo anulara. «Al-naz‘» es tirar; y «al-munāza‘a» es el forcejeo de los argumentos. De ello, el ḥadiz: (Y yo digo: ¿qué tengo yo para que el Corán me dispute?) [4586] Y dijo al-A‘šā:

«Os disputasteis, recostados, las varas del arrayán *** y un café de sabor vivo, cuyo colador [4587] está húmedo»

«Al-jaḍl» es la planta tierna; y «al-jaḍīla», el prado [4588] «فِي شَيْءٍ» es decir, en algún asunto de vuestra religión. «فَرُدُّوهُ إِلَى اللَّهِ وَالرَّسُولِ» es decir, devolved ese juicio al Libro de Dios, o al Mensajero consultándole en vida, o mediante el examen de su Sunna tras su muerte —Dios le bendiga y le conceda paz—. Esta es la opinión de Muŷāhid, al-A‘maš y Qatāda, y es la correcta. Quien no lo considere así, su fe queda defectuosa, por la palabra de Dios —Altísimo—: «إِن كُنتُمْ تُؤْمِنُونَ بِاللَّهِ وَالْيَوْمِ الْآخِرِ». Y se dijo: el sentido es: decid «Dios y Su Mensajero saben más»; pues ese es el remitir. Esto es como dijo ‘Umar b. al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él—: volver a la verdad es mejor que persistir en lo falso. Pero la primera opinión es más correcta, por la palabra de ‘Alī —Dios esté complacido con él—: No tenemos sino lo que hay en el Libro de Dios y lo que hay en esta hoja, o una comprensión que se conceda a un hombre musulmán. Si fuera como dijo ese que lo dijo, quedaría anulado el iŷtihād con el que esta comunidad fue distinguida y la inferencia (istinbāṭ) que se le concedió; pero se proponen ejemplos y se busca el caso análogo hasta que salga lo correcto. Abū al-‘Āliya dijo: Y eso es la palabra de Dios —Altísimo—: «Y si lo hubieran remitido al Mensajero y a los que detentan la autoridad entre ellos, lo habrían sabido quienes lo infieren de entre ellos» [al-Nisā’: 83]. Sí: aquello cuyo conocimiento Dios se reservó y no hizo conocer a nadie de Su creación, eso es lo que se dice de ello: «Dios sabe más». Y ‘Alī —Dios esté complacido con él— infirió la duración mínima del embarazo —seis meses— de la palabra de Dios —Altísimo—: «Y su gestación y su destete son treinta meses [4589]» [al-Aḥqāf: 15] y de Su palabra —Altísimo—: «Y las madres amamantarán a sus hijos dos años completos [4590]» [al-Baqara: 233]. Si restamos los dos años de los treinta meses, quedan seis meses; y hay muchos ejemplos semejantes. Y en Su palabra —Altísimo—: «وَإِلَى الرَّسُولِ» hay prueba de que la Sunna del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se aplica y se cumple lo que contiene. Dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: (Lo que os he prohibido, evitadlo; y lo que os he ordenado, haced de ello lo que podáis. Pues lo que destruyó a quienes os precedieron fue la abundancia de sus preguntas y su discrepancia con sus profetas). Lo transmitió Muslim. Y Abū Dāwūd transmitió de Abū Rāfi‘, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: (No encontraré a ninguno de vosotros recostado en su diván, a quien le llegue una orden mía —de lo que he ordenado o prohibido— y diga: “No sabemos; lo que hallamos en el Libro de Dios, eso seguimos”). Y de al-‘Irbāḍ b. Sāriya, que asistió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras exhortaba a la gente diciendo: (¿Acaso piensa alguno de vosotros, recostado [4591] en su diván, que quizá Dios no ha prohibido nada sino lo que hay en este Corán? ¡No! Por Dios, ciertamente he ordenado, exhortado y prohibido cosas: son como el Corán, o más). Y al-Tirmiḏī lo transmitió, con ese sentido, del ḥadiz de al-Miqdām b. Ma‘dīkarib, y dijo: ḥadiz حسن غريب. Y lo decisivo es la palabra de Dios —Altísimo—: «Que se guarden quienes se apartan de su orden, no sea que les alcance una prueba [4592]» [al-Nūr: 63], la aleya. Y vendrá.

الثالثة : La palabra de Dios —Altísimo—: «ذَٰلِكَ خَيْرٌ» es decir, que remitáis lo que discrepáis al Libro y a la Sunna es mejor que la disputa. «وَأَحْسَنُ تَأْوِيلًا» es decir, de mejor retorno (marŷi‘), de «āla ya’ūlu ilā kaḏā», esto es, “volvió a tal cosa”, es decir, “llegó a ser”. Y se dijo: de «altu al-šay’» cuando lo reuní y lo arreglé. Así, el ta’wīl es reunir los significados de expresiones cuyas palabras resultan problemáticas mediante una formulación en la que no hay problema. Se dice: «awwala Allāhu ‘alayka amraka», es decir, Dios te reunió tu asunto. Y es posible que el sentido sea: “y mejor que vuestra interpretación”.

[4582] [4583] [4584] [4585] [4586] [4587] [4588] [4589] [4590] [4591] [4592]

Notas y Referencias

[4582] Véase t. 18, p. 10 y ss.

[4583] Ya se mencionó en la p. 149.

[4584] ‘Umar b. al-Ḥakam b. Ṯawbān, Abū Ḥafṣ al-Madanī.

[4585] Véase t. 4, p. 22.

[4586] En la Nihāya de Ibn al-Aṯīr y en Lisān al-‘Arab: {¿qué tengo yo para que el Corán me dispute?}. «Me disputa»: me forcejea en la recitación; ello se debe a que algunos de los orantes detrás de él recitaban en voz alta y le disputaban su recitación, distrayéndolo; por eso les prohibió recitar en voz alta en la oración detrás de él.

[4587] Al-rāwūq: el colador (filtro).

[4588] Adición en ŷ.

[4589] Véase t. 16, p. 192.

[4590] Véase t. 3, p. 160.

[4591] Su expresión: «recostado en su diván»: sentado en su lecho adornado; esto expone su necedad y su mala educación, como es la conducta de los regalados, engañados por la riqueza. Al-Jaṭṭābī dijo: con ello se refiere a la gente del lujo y la comodidad, que se quedaron en las casas y no buscaron, viajando, el ḥadiz de sus transmisores, y lo rechazan cuando no concuerda con su capricho (según Ibn Māŷa).

[4592] Véase t. 12, p. 322.