Las Mujeres
النساء An-NisaVersículo (Español)
[4:34] Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres debido a las diferencias [físicas] que Dios ha puesto entre ellos, y por su obligación de mantenerlas con sus bienes materiales. Las mujeres piadosas e íntegras obedecen a Dios y en ausencia de su marido se mantienen fieles, tal como Dios manda. A aquellas de quienes teman maltrato y animadversión, exhórtenlas, tomen distancia no compartiendo el lecho, y por último pongan un límite físico; si les obedecen [en lo que Dios ordena], no les reclamen ni recriminen más. Dios es Sublime, Grande.
Tafsir de Al-Qurtubi
{ٱلرِّجَالُ قَوَّـٰمُونَ عَلَى ٱلنِّسَآءِ بِمَا فَضَّلَ ٱللَّهُ بَعۡضَهُمۡ عَلَىٰ بَعۡضٖ وَبِمَآ أَنفَقُواْ مِنۡ أَمۡوَٰلِهِمۡۚ فَٱلصَّـٰلِحَٰتُ قَٰنِتَٰتٌ حَٰفِظَٰتٞ لِّلۡغَيۡبِ بِمَا حَفِظَ ٱللَّهُۚ وَٱلَّـٰتِي تَخَافُونَ نُشُوزَهُنَّ فَعِظُوهُنَّ وَٱهۡجُرُوهُنَّ فِي ٱلۡمَضَاجِعِ وَٱضۡرِبُوهُنَّۖ فَإِنۡ أَطَعۡنَكُمۡ فَلَا تَبۡغُواْ عَلَيۡهِنَّ سَبِيلًاۗ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ عَلِيّٗا كَبِيرٗا} (34)
En ella hay once cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
«Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres».
Es un inicio y un predicado; es decir, se encargan de gastar en ellas y de defenderlas; y además, entre ellos están los jueces, los emires y quienes combaten, y eso no se da en las mujeres.
Se dice: qawwām y qayyim. La aleya descendió acerca de Sa‘d b. al-Rabī‘ [4345]; su esposa Ḥabība bt. Zayd b. Ḫāriǧa b. Abī Zuhayr se rebeló contra él y él le dio una bofetada.
Entonces su padre dijo: «¡Oh Mensajero de Dios! Le he entregado mi hija —una noble— como lecho, ¡y él le ha abofeteado!». Él —sobre él la paz— dijo: «Que se le aplique el talión de su marido». Ella se marchó con su padre para aplicarle el talión, y él —sobre él la paz— dijo: «Regresad: este es Gabriel que ha venido a mí». Entonces Dios hizo descender esta aleya, y él —sobre él la paz— dijo: «Nosotros quisimos una cosa, y Dios quiso otra».
Y en otra versión: «Quise algo, y lo que Dios quiso es mejor». Y quedó revocado el primer dictamen.
Se ha dicho: que respecto de este dictamen revocado descendió: «Y no te apresures con el Corán antes de que se te haya concluido su revelación» [Ṭā Hā: 114].
Ismā‘īl b. Isḥāq mencionó —dijo—: nos narraron Ḥaǧǧāǧ b. al-Minhal y ‘Ārim b. al-Faḍl —y la formulación es la de Ḥaǧǧāǧ—; dijo: nos narró Ǧarīr b. Ḥāzim; dijo: oí a al-Ḥasan decir: «Una mujer vino al Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— y dijo: “Mi marido me ha abofeteado el rostro”. Él dijo: “Entre vosotros dos, el talión”». Entonces Dios —Exaltado sea— hizo descender: «Y no te apresures con el Corán antes de que se te haya concluido su revelación» [4346]
Y el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— se abstuvo hasta que descendió: «Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres».
Abū Rūq dijo: descendió acerca de Ǧamīla bt. [4347] Abī, y de su marido Ṯābit b. Qays b. Šammās.
Al-Kalbī dijo: descendió acerca de ‘Umayra bt. Muḥammad b. Maslama y de su marido Sa‘d b. al-Rabī‘.
Y se dijo: su causa fue la palabra precedente de Umm Salama. La coherencia es que ellas hablaron sobre la preferencia de los hombres sobre las mujeres en la herencia, y descendió «Y no codiciéis…», la aleya. Luego —Exaltado sea— aclaró que su preferencia sobre ellas en la herencia se debe a lo que recae sobre los hombres de dote y manutención; y después, el beneficio de su preferencia revierte en ellas.
Y se dice: que los hombres tienen una excelencia en el aumento de razón y de capacidad de gobierno; por ello se les otorgó el derecho de encargarse de ellas.
Y se dijo: los hombres tienen un aumento de fuerza en el alma y en la naturaleza que no tienen las mujeres; porque la naturaleza de los hombres está dominada por el calor y la sequedad, y en ellos hay fuerza y dureza; y la naturaleza de las mujeres está dominada por la humedad y el frío, y en ellas hay blandura y debilidad. Por ello se les otorgó el derecho de encargarse de ellas, y por Su dicho —Exaltado sea—: «y por lo que gastan de sus bienes».
La segunda:
Esta aleya indica la facultad de los hombres de disciplinar a sus mujeres; y si ellas guardan los derechos de los hombres, no conviene que el hombre les haga mala convivencia.
«Qawwām» es la forma fa‘‘āl de intensificación, derivada de encargarse de una cosa, asumir en exclusiva su consideración y preservarla con diligencia. Así es el hacerse cargo de los hombres respecto de las mujeres: que se encargue de su administración, de su disciplina, de retenerla en su casa y de impedirle salir; y que a ella le incumbe obedecerle y aceptar su orden mientras no sea desobediencia. Y se fundamenta esto en la excelencia, el gasto, la razón y la fuerza en el asunto del yihād, la herencia, ordenar el bien y prohibir el mal.
Algunos consideraron en la preferencia la barba —y no es nada—, pues puede haber barba sin nada de lo que hemos mencionado. Ya pasó la refutación de esto en «al-Baqara» [4348]
La tercera:
Los sabios entendieron de Su dicho —Exaltado sea—: «y por lo que gastan de sus bienes», que cuando él es incapaz de mantenerla, no es qawwām sobre ella; y si no es qawwām sobre ella, ella tiene derecho a rescindir el contrato, por desaparecer el propósito por el cual se legisló el matrimonio.
En ello hay una indicación clara, desde este aspecto, de la validez de la rescisión del matrimonio por insolvencia respecto de la manutención y el vestido; y es la doctrina de Mālik y aš-Šāfi‘ī.
Abū Ḥanīfa dijo: no se rescinde, por Su dicho —Exaltado sea—: «Y si está en estrechez, entonces una espera hasta la holgura» [4349][al-Baqara: 280]. Ya se adelantó la discusión de esto en esta sura.
La cuarta:
Su dicho —Exaltado sea—: «Las virtuosas son devotas, guardianas de lo oculto».
Todo ello es predicado, y su propósito es ordenar la obediencia al marido y el cumplimiento de su derecho en sus bienes y en sí misma durante la ausencia del marido.
En el Musnad de Abū Dāwūd aṭ-Ṭayālisī, de Abū Hurayra, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— dijo: «La mejor de las mujeres es aquella que, cuando la miras, te alegra; cuando le ordenas, te obedece; y cuando estás ausente, te guarda en sí misma y en tus bienes». Dijo: y recitó esta aleya: «Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres» hasta el final de la aleya.
Y dijo —Dios le bendiga y le dé paz— a ‘Umar: «¿No he de informarte de lo mejor que el hombre atesora? La mujer virtuosa: cuando la mira, le alegra; cuando le ordena, le obedece; y cuando está ausente, le guarda». Lo transmitió Abū Dāwūd.
Y en el muṣḥaf de Ibn Mas‘ūd: «faṣ-ṣawāliḥ qawānit ḥawāfiẓ» [4350] Esta es una estructura propia del femenino.
Ibn Ǧinnī dijo: la forma de plural fracto es más cercana, en el plano de la expresión, al sentido, pues aporta la idea de abundancia, que es lo pretendido aquí.
Y «mā» en Su dicho: «bimā ḥafiẓa Allāh» es masdarí, es decir: por la preservación de Dios para ellas. Y es válido que sea con el sentido de «lo que», y entonces el referente en «ḥafiẓa» sería un pronombre de acusativo.
En la lectura de Abū Ǧa‘far: «bimā ḥafiẓa Allāh» con acusativo.
An-Naḥḥās dijo: el nominativo es más claro: es decir, guardianas de lo oculto de sus maridos por la preservación de Dios, Su auxilio y Su rectificación [4351]
Y se dijo: por lo que Dios las preservó en sus dotes [4352] y en su convivencia.
Y se dijo: por lo que Dios les confió de devolver los depósitos a sus maridos.
Y el sentido de la lectura en acusativo es: por su preservación de Dios; es decir, por preservar Su mandato o Su religión.
Y se dijo en la elipsis: «por lo que preservaron a Dios», y luego se singularizó el verbo, como se dijo:
«pues los sucesos la hicieron perecer» [4353]
Y se dijo: el sentido es «por la preservación de Dios», como en «preservé a Dios».
La quinta:
Su dicho —Exaltado sea—: «Y aquellas de quienes teméis su nushūz».
«Allātī» es el plural de «allatī», y ya se adelantó.
Ibn ‘Abbās dijo: «teméis» con el sentido de «sabéis» y «tenéis certeza». Y se dijo: es según su sentido propio.
El nushūz es la desobediencia, tomado de an-našz, que es lo elevado de la tierra.
Se dice: našaza el hombre, yanšuzu y yanšizu, cuando estando sentado se levanta en pie; y de ello Su dicho —Poderoso y Majestuoso—: «Y cuando se os dice: “Levantaos”, levantaos» [4354][al-Muǧādala: 11], es decir, elevaos y alzaos hacia una guerra o hacia un asunto de los asuntos de Dios —Exaltado sea—.
El sentido es: teméis su desobediencia y su altivez frente a lo que Dios les impuso de obedecer a los maridos.
Abū Manṣūr, el lingüista, dijo: el nushūz es que cada uno de los cónyuges aborrezca al otro.
Se dice: našazat, tanšuz, y ella es nāšiz, sin tā’ marbūṭa. Y našaṣat, tanšaṣ, y es la de mala convivencia.
Ibn Fāris dijo: cuando la mujer incurre en nushūz, se vuelve difícil para su marido; y el marido incurre en nushūz contra ella cuando la golpea y la trata con aspereza.
Ibn Durayd dijo: našazat la mujer, y našisat, y našaṣat, con un mismo significado.
La sexta:
Su dicho —Exaltado sea—: «Amonestadlas».
Es decir, con el Libro de Dios: recordadles lo que Dios les impuso de buena compañía y bella convivencia con el marido, y el reconocimiento del grado que él tiene sobre ella.
Y se dice: que el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— dijo: «Si yo ordenara a alguien postrarse ante alguien, ordenaría a la mujer postrarse ante su marido».
Y dijo: «Que no le niegue su persona, aunque esté sobre la montura (qatab)» [4355]
Y dijo: «Cualquier mujer que pase la noche abandonando el lecho de su marido, los ángeles la maldicen hasta que amanece»; en una versión: «hasta que regrese y ponga su mano en la de él». Y cosas semejantes.
La séptima:
Su dicho —Exaltado sea—: «Y abandonadlas en los lechos».
Ibn Mas‘ūd, an-Naḫa‘ī y otros leyeron: «en el lecho» en singular, como si fuera un nombre de género que suple al plural.
El abandono en los lechos consiste en acostarse con ella, darle la espalda y no mantener relaciones con ella; según Ibn ‘Abbās y otros.
Muǧāhid dijo: apartaos de sus lechos; según esto, se sobreentiende una elipsis en el discurso, y lo apoya «abandonadlas» en el sentido de «hijrān», que es alejamiento; se dice: hajara, es decir, se apartó y se alejó de él. Y no es posible el alejamiento sino dejando de compartir el lecho.
En el mismo sentido hablaron Ibrāhīm an-Naḫa‘ī, aš-Ša‘bī, Qatāda y al-Ḥasan al-Baṣrī; y lo transmitieron Ibn Wahb e Ibn al-Qāsim de Mālik; lo eligió Ibn al-‘Arabī y dijo: interpretaron la orden según lo más frecuente y completo.
Y este dicho es como cuando dices: «abandónalo por Dios». Este es el fundamento de Mālik.
Digo: es un buen dicho, pues si el marido se aparta de su lecho, si ella ama al marido eso le resulta duro y vuelve a la rectitud; y si lo aborrece, se manifiesta en ella el nushūz, y queda claro que el nushūz procede de su parte.
Y se dijo: «abandonadlas» proviene de «hajr», que es lo feo del habla; es decir, endureced el trato verbal con ellas, y compartid el lecho con ellas para el coito y para otras cosas; así lo entendió Sufyān, y se transmitió de Ibn ‘Abbās.
Y se dijo: es decir, atadlas con ligaduras en sus casas, por el dicho: «hajara el camello», es decir, lo ató con el hiǧār, que es una cuerda con la que se ata el camello. Esta es la elección de aṭ-Ṭabarī, y descalificó las demás opiniones. En sus palabras, en este lugar, hay algo que considerar.
El juez Abū Bakr b. al-‘Arabī lo refutó en sus Aḥkām, y dijo: «¡Qué desliz el de un sabio del Corán y la Sunna!». Lo que lo llevó a esta interpretación fue un ḥadiz extraño que Ibn Wahb transmitió de Mālik: que Asmā’ bt. Abī Bakr aṣ-Ṣiddīq, esposa de az-Zubayr b. al-‘Awwām, solía salir y se le reprochó por ello.
Dijo: él la reprendió a ella y a su coesposa; entonces trenzó el cabello de una con el de la otra y las golpeó con un golpe severo. La coesposa era mejor para protegerse, y Asmā’ no se protegía, por lo que el golpe recayó más sobre ella.
Ella se quejó a su padre Abū Bakr —Dios esté complacido con él—, y él le dijo: «Hija mía, ten paciencia, pues az-Zubayr es un hombre virtuoso, y quizá sea tu esposo en el Paraíso. Me ha llegado que cuando un hombre desflora a una mujer, se casa con ella en el Paraíso». Entonces vio en el atar y anudar, junto con la posibilidad del término y el acto de az-Zubayr, y se adelantó a esta exégesis.
Este abandono, según los sabios, tiene como límite un mes, como hizo el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— cuando confió un secreto a Ḥafṣa y ella lo divulgó a ‘Ā’iša, y ambas se confabularon contra él. Y no llega a los cuatro meses que Dios fijó como plazo y excusa para el que hace īlā’.
La octava:
Su dicho —Exaltado sea—: «Y golpeadlas».
Dios ordenó comenzar con las mujeres por la exhortación primero, luego por el abandono; y si no surten efecto, entonces el golpe, pues es lo que la corrige para él y la lleva a cumplir su derecho.
El golpe en esta aleya es el golpe disciplinario no violento, el que no rompe hueso ni desfigura miembro, como un empujón y similares; pues su propósito no es sino la rectificación. Por ello, si conduce a la muerte, es obligatoria la indemnización; y lo mismo se aplica al golpe del educador a su muchacho para enseñarle el Corán y la buena conducta.
En el Ṣaḥīḥ de Muslim: «Temed a Dios respecto de las mujeres, pues las habéis tomado con el depósito de Dios y habéis hecho lícitas sus partes con la palabra de Dios; y tenéis sobre ellas que no hagan que nadie a quien detestáis pise vuestros lechos; y si lo hacen, golpeadlas con un golpe no violento». El ḥadiz. Lo transmitió a partir del largo ḥadiz de Ǧābir sobre el ḥaǧǧ: es decir, que no hagan entrar en vuestras casas a nadie de quienes detestáis, de entre parientes y mujeres ajenas [4358]
Y conforme a esto se entiende lo que at-Tirmiḏī transmitió y declaró auténtico, de ‘Amr b. al-Aḥwaṣ: que presenció la Peregrinación de Despedida con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz—. Dijo: alabó a Dios, Lo ensalzó, recordó y exhortó, y dijo: «En verdad, os recomiendo tratar bien a las mujeres, pues ellas son ‘awān [4359] junto a vosotros: no poseéis de ellas nada más que eso, salvo que cometan una indecencia manifiesta; si lo hacen, entonces abandonadlas en los lechos y golpeadlas con un golpe no violento; y si os obedecen, no busquéis contra ellas camino alguno. En verdad, tenéis un derecho sobre vuestras mujeres, y vuestras mujeres tienen un derecho sobre vosotros. En cuanto a vuestro derecho sobre vuestras mujeres: que no hagan que pisen vuestros lechos quienes detestáis, y que no permitan entrar en vuestras casas a quienes detestáis. Y en cuanto a su derecho sobre vosotros: que seáis buenos con ellas en su vestido y su alimento».
Dijo: este ḥadiz es bueno y auténtico.
Su dicho: «con una indecencia manifiesta» [an-Nisā’: 19] quiere decir: que no hagan entrar a quienes sus maridos detestan y que no los irriten. No se pretende con ello el adulterio, pues eso es ilícito y conlleva el ḥadd.
Él —la oración y la paz sean con él— dijo: «Golpead a las mujeres cuando os desobedezcan en lo reconocido, con un golpe no violento».
‘Aṭā’ dijo: pregunté a Ibn ‘Abbās: «¿Qué es el golpe no violento?». Dijo: «Con el siwāk y algo semejante».
Y se transmitió que ‘Umar —Dios esté complacido con él— golpeó a su esposa, y se le reprochó por ello; entonces dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— decir: «No se pregunta al hombre por qué golpeó a su familia».
La novena:
Su dicho —Exaltado sea—: «Y si os obedecen», es decir, si abandonan el nushūz.
«Entonces no busquéis contra ellas camino alguno», es decir, no cometáis injusticia contra ellas con palabra o acto. Esto es una prohibición de oprimirlas tras afirmar la preferencia sobre ellas y conceder la posibilidad de disciplinarlas.
Y se dijo: el sentido es: no les impongáis que os amen, pues eso no está en su mano.
La décima:
Su dicho —Exaltado sea—: «En verdad, Dios es Altísimo, Grande».
Es una alusión a los maridos para que bajen el ala y suavicen el trato: es decir, si podéis sobre ellas, recordad el poder de Dios; Su mano de poder está por encima de toda mano. Que nadie se engrandezca sobre su esposa: Dios está al acecho. Por eso es apropiado aquí describirse con la Altura y la Grandeza.
La undécima:
Y una vez establecido esto, sabe que Dios —Poderoso y Majestuoso— no ordenó en nada de Su Libro el golpe de manera explícita sino aquí y en los grandes ḥudūd; así equiparó su desobediencia a sus maridos [4360] con la desobediencia de los pecados mayores. Y confió esto a los maridos, no a los imames; y lo hizo para ellos, no para los jueces, sin testigos ni pruebas, como un depósito de confianza de Dios —Exaltado sea— hacia los maridos respecto de las mujeres.
Al-Muhallab dijo: solo se permitió golpear a las mujeres por su negativa a los maridos en la relación sexual. Se discrepó sobre la obligatoriedad de golpearla por el servicio; y la analogía exige que, si se permite golpearla por la relación sexual, se permita golpearla [4361] por el servicio debido al marido según lo reconocido.
Ibn Ḫuwayz Mandād dijo: el nushūz hace caer la manutención y todos los derechos conyugales; y con él es lícito que el marido la golpee con el golpe disciplinario no violento, y que la exhorte y la abandone hasta que regrese de su nushūz. Si regresa, vuelven sus derechos. Y asimismo, todo lo que requiera disciplina: es lícito que el marido la discipline.
La situación difiere en la disciplina de la mujer noble y la de baja condición: la disciplina de la noble es la reprensión; la disciplina de la de baja condición es el látigo.
El Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— dijo: «Que Dios tenga misericordia del hombre que cuelga su látigo y disciplina a su familia».
Y dijo: «En verdad, Abū Ǧahm no deja su bastón de su hombro».
Y Baššār dijo:
«Al libre se le reprende, y el bastón es para el siervo»
«Yulḥā» significa: se le censura.
Ibn Durayd dijo:
«La censura para el libre es un freno permanente; y al siervo no lo frena sino el bastón»
Ibn al-Munḏir dijo: la gente de conocimiento está de acuerdo en la obligatoriedad de la manutención de las esposas a cargo de sus maridos cuando ambos son púberes, excepto la que incurre en nushūz y se niega.
Abū ‘Umar dijo: quien incurre en nushūz contra su marido después de la consumación, cae de él su manutención, salvo que esté embarazada. Ibn al-Qāsim discrepó de la mayoría de los juristas respecto de la manutención de la nāšiẓ, y la hizo obligatoria.
Y cuando la nāšiẓ vuelve a su marido, su manutención es obligatoria en lo sucesivo.
La manutención de la mujer no cae de su marido por nada distinto del nushūz: ni por enfermedad, ni menstruación, ni puerperio, ni ayuno, ni peregrinación, ni ausencia del marido, ni por que él la retenga lejos de sí por un derecho o por injusticia, fuera de lo que hemos mencionado. Y Dios sabe más.
[4345]: هو سعد بن الربيع بن عمرو بن أبي زهير بن مالك بن امرىء القيس الخزرجي عقبي بدري وكان أحد فقهاء الأنصار وكان له زوجتان. (عن أسد الغابة).
[4346]: راجع ج 11 ص 250.
[4347]: في ب و ج و ز و ط: جميلة بنت عبد الله بن أبي. قال في أسد الغابة: وقيل كانت ابنة عبد الله وهو وهم.
[4348]: راجع ج 3 ص 124.
[4349]: راجع ج 3 ص 371.
[4350]: وفي الشواذ لابن خالويه هي قراءة طلحة بن مصرف.
[4351]: تسديده في ج و ب و ز و د. من السداد.
[4352]: كذا في الأصول جميعها، وهو ما ذهب إليه الزجاج كما في الألوسي. وفي النحاس: في أمورهن.
[4353]: يريد أو دين بها. البحر.
[4354]: راجع ج 17 ص 299.
[4355]: القتب (محركة) للبعير كالإكاف –برذعة- لغيره. ومعناه الحث لهن على مطاوعة أزواجهن، وأنه لا يسعهن الامتناع في هذه الحال فكيف في غيرها.
[4356]: في ج و ز و ي: فيتقرر.
[4357]: كذا في الأصول.
[4358]: في أ و ح و ز: والأجانب.
[4359]: واحدة العواني: الأسيرات أي إنما هن عندكم بمنزلة الأسرى.
[4360]: كذا في الأصول: يصح أن تكون الباء سببية.
[4361]: من ج.
Notas y Referencias
[4345] Es Sa‘d b. al-Rabī‘ b. ‘Amr b. Abī Zuhayr b. Mālik b. Imru’ al-Qays, al-Ḫazraǧī; participó en al-‘Aqaba y en Badr; fue uno de los juristas de los Anṣār y tuvo dos esposas. (Según Asad al-Ġāba).
[4346] Véase t. 11, p. 250.
[4347] En B, Ǧ, Z, Ṭ: «Ǧamīla bt. ‘Abd Allāh b. Ubayy». En Asad al-Ġāba dijo: «y se dijo que era hija de ‘Abd Allāh», lo cual es un error.
[4348] Véase t. 3, p. 124.
[4349] Véase t. 3, p. 371.
[4350] Y en aš-Šawāḏḏ de Ibn Ḫālawayh es la lectura de Ṭalḥa b. Muṣarrif.
[4351] «Su rectificación» en Ǧ, B, Z, D; de as-sadād.
[4352] Así en todos los ejemplares; es lo que sostuvo az-Zaǧǧāǧ, como en al-Ālūsī. En an-Naḥḥās: «en sus asuntos».
[4353] Quiere decir: «o se contrajo una deuda por ella». Al-Baḥr.
[4354] Véase t. 17, p. 299.
[4355] Al-qatab (con vocales) es para el camello como el ikāf —albarda— para otros. Su sentido es incitarlas a complacer a sus maridos, y que no les es posible negarse en tal situación; ¿cómo, entonces, en otra distinta?
[4356] En Ǧ, Z, Y: «fayataqarrar».
[4357] Así en los ejemplares.
[4358] En A, Ḥ, Z: «y los extraños».
[4359] El singular de al-‘awānī: las cautivas; es decir, que ellas están junto a vosotros como si fueran prisioneras.
[4360] Así en los ejemplares: es válido que la bā’ sea causal.
[4361] De Ǧ.