Las Mujeres
النساء An-NisaVersículo (Español)
[4:32] No codicien lo que Dios ha concedido a unos más que a otros. Los hombres obtendrán una recompensa conforme a sus méritos, y las mujeres obtendrán una recompensa conforme a sus méritos. Rueguen a Dios para que les conceda de Sus favores. Dios conoce todas las cosas.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَلَا تَتَمَنَّوۡاْ مَا فَضَّلَ ٱللَّهُ بِهِۦ بَعۡضَكُمۡ عَلَىٰ بَعۡضٖۚ لِّلرِّجَالِ نَصِيبٞ مِّمَّا ٱكۡتَسَبُواْۖ وَلِلنِّسَآءِ نَصِيبٞ مِّمَّا ٱكۡتَسَبۡنَۚ وَسۡـَٔلُواْ ٱللَّهَ مِن فَضۡلِهِۦٓۚ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ بِكُلِّ شَيۡءٍ عَلِيمٗا} (32)
En ella hay cuatro cuestiones:
La primera:
Al-Tirmidhī transmitió de Umm Salama que dijo: «Los hombres salen a combatir y las mujeres no combaten, y a nosotras solo nos corresponde la mitad de la herencia»; entonces Dios —Altísimo sea— reveló: «Y no codiciéis aquello con lo que Dios ha favorecido a unos de vosotros sobre otros».
Mujāhid dijo: Y se reveló acerca de ella: «En verdad, los musulmanes y las musulmanas» [4329][al-Aḥzāb: 35]. Y Umm Salama fue la primera mujer en litera que llegó a Medina como emigrante.
Abū ʿĪsā dijo: Este ḥadiz es mursal; y algunos lo transmitieron de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, mursal [4330], que Umm Salama dijo tal cosa [4331]
Qatāda dijo: En la época de la ignorancia (ŷāhiliyya) no se hacía heredar a las mujeres ni a los niños; cuando se les hizo heredar y se estableció para el varón una porción equivalente a la de dos hembras, las mujeres desearon que sus partes fueran como las de los hombres. Y los hombres dijeron: «Esperamos ser preferidos sobre las mujeres por nuestras buenas obras en la Otra Vida, así como se nos ha preferido sobre ellas en la herencia»; entonces fue revelada: «Y no codiciéis aquello con lo que Dios ha favorecido a unos de vosotros sobre otros».
La segunda:
Su dicho —Altísimo sea—: «Y no codiciéis».
El deseo (tamannī) es una clase de voluntad referida al futuro, así como la añoranza (talahhuf) es una clase de ella referida al pasado. Dios —Glorificado sea— prohibió a los creyentes el desear, porque en ello hay apego del pensamiento y olvido del término (de la vida). Los sabios discreparon sobre si entra en esta prohibición la ghibṭa, que consiste en que el hombre desee para sí una situación como la de su compañero sin desear que desaparezca la situación de este.
La mayoría sostiene su licitud: Mālik y otros; y para algunos es lo que se pretende en su dicho —la paz y las bendiciones sean con él—: «No hay ḥasad sino en dos casos: un hombre a quien Dios dio el Corán y lo recita en las horas de la noche y en las horas del día, y un hombre a quien Dios dio riqueza y la gasta en las horas de la noche y en las horas del día».
Así, el sentido de su dicho: «No hay ḥasad» es: no hay ghibṭa mayor ni más excelente que la ghibṭa en estas dos cosas. Al-Buẖārī llamó la atención sobre este sentido al titular este ḥadiz: «Capítulo: la ghibṭa en el conocimiento y la sabiduría».
Al-Muhallab dijo: Dios —Altísimo sea— aclaró en esta aleya lo que no es lícito desear: aquello que pertenece a los bienes de este mundo y sus semejantes.
Ibn ʿAṭiyya dijo: En cuanto al deseo respecto de las obras piadosas, ese es el bueno; pero si el hombre desea de Dios sin acompañar su deseo con algo de lo que hemos mencionado, eso es lícito. Y ello se halla en el ḥadiz del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— en su dicho: «Desearía vivir y luego ser matado».
Digo: Este ḥadiz es con el que al-Buẖārī abrió el “Libro del deseo” en su Ṣaḥīḥ; y muestra el desear el bien, las obras de piedad y el anhelo por ellas. En él hay la excelencia del martirio sobre el resto de las obras de piedad, pues —la paz sea con él— lo deseó por encima de otras; ello por la elevada categoría del martirio y el honor de su gente. Y Dios se lo concedió, por su dicho: «La bocado de Ḫaybar no ha dejado de afectarme hasta ahora, en el momento en que me ha cortado la aorta» [4332]
Y en el Ṣaḥīḥ: «Al mártir se le dice: “Desea”, y dice: “Deseo volver al mundo para ser matado en Tu camino una vez más”».
El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— deseaba la fe de Abū Ṭālib y la fe de [4333] Abū Lahab y de los notables de Qurayš, aun sabiendo que no ocurriría; y decía: «¡Cuánto anhelo a mis hermanos que vendrán después de mí: creerán en mí sin haberme visto!».
Todo ello indica que el deseo no está prohibido si no conduce a la envidia y a la animadversión. El deseo prohibido en la aleya es de este tipo: entra en él que el hombre desee la situación de otro, en religión o en mundo, con la condición de que desaparezca lo que el otro posee, tanto si además deseas que eso vuelva a ti como si no. Esto es la envidia (ḥasad) en sí misma, la cual Dios —Altísimo sea— censuró con Su dicho: «¿O acaso envidian a la gente por lo que Dios les ha concedido de Su favor?» [4334][al-Nisāʾ: ].
Entra también en ello que un hombre pida en matrimonio sobre la petición de su hermano, o venda sobre su venta, pues ello conduce a la alabanza (de uno mismo) y al odio. Algunos sabios reprobaron la ghibṭa y consideraron que entra en la prohibición; lo correcto es su licitud, como hemos expuesto. Y en Dios está nuestro éxito.
Al-Ḍaḥḥāk dijo: No es lícito a nadie desear la riqueza de otro. ¿Acaso no has oído a quienes dijeron: «¡Ojalá tuviéramos algo como lo que se dio a Qārūn!» [4335][al-Qaṣaṣ: ], hasta que dijo: «Y amanecieron quienes ayer deseaban estar en su lugar» [al-Qaṣaṣ: ], cuando fue hundido él, su morada y sus bienes: «Si Dios no nos hubiera agraciado, nos habría hundido» [al-Qaṣaṣ: ].
Al-Kalbī dijo: Que el hombre no desee la riqueza de su hermano, ni su esposa, ni su sirviente, ni su montura; sino que diga: “¡Oh Dios, provéeme de algo semejante!”. Así está también en la Torá. Y asimismo Su dicho en el Corán: «Y pedid a Dios de Su favor».
Ibn ʿAbbās dijo: Dios —Glorificado sea— prohibió que el hombre desee la riqueza de fulano y su familia, y ordenó a Sus siervos creyentes que le pidan de Su favor.
Y entre las pruebas de la mayoría está su dicho —Dios lo bendiga y le conceda paz—: «Ciertamente, el mundo es para cuatro tipos de personas: un hombre a quien Dios dio riqueza y conocimiento, y con ello teme a su Señor, mantiene los lazos de parentesco y reconoce el derecho de Dios en ello: ese está en las moradas más excelentes; y un hombre a quien Dios dio conocimiento y no le dio riqueza, y es veraz en su intención, y dice: “Si yo tuviera riqueza, obraría con ella como obra fulano”; entonces, por su intención, ambos tienen la misma recompensa». El ḥadiz… Ya ha precedido. Lo transmitió al-Tirmidhī y lo declaró auténtico.
Al-Ḥasan dijo: Que ninguno de vosotros desee riqueza, pues ¿cómo sabe si quizá su perdición esté en ella? Esto solo es válido si la desea por el mundo; pero si la desea para el bien, la Ley lo ha permitido: el siervo la desea para llegar con ella al Señor, y Dios hace lo que quiere.
La tercera:
Su dicho —Altísimo sea—: «Para los hombres hay una porción de lo que han adquirido».
Se refiere a la recompensa y al castigo; «y para las mujeres», igualmente. Así lo dijo Qatāda. La mujer tiene la retribución por la buena obra multiplicada por diez, igual que los hombres.
Ibn ʿAbbās dijo: Con ello se pretende la herencia. Y “adquisición” (iktisāb), según esta opinión, significa “obtención” (iṣāba): al varón le corresponde una porción equivalente a la de dos hembras. Dios —Poderoso y Majestuoso— prohibió el desear en este sentido por lo que conlleva de motivos de envidia; y porque Dios —Altísimo sea— conoce mejor que ellos sus intereses, y dispuso el reparto entre ellos con desigualdad conforme a lo que sabía de sus intereses.
La cuarta:
Su dicho —Altísimo sea—: «Y pedid a Dios de Su favor».
Al-Tirmidhī transmitió de ʿAbd Allāh que dijo: El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Pedid a Dios de Su favor, pues Él ama que se le pida; y la mejor adoración es aguardar el alivio».
Ibn Māŷa también transmitió de Abū Hurayra que dijo: El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien no pide a Dios, Dios se enoja con él».
Esto indica que la orden de pedir a Dios —Altísimo sea— es obligatoria. Algunos sabios tomaron este sentido y lo versificaron diciendo:
Dios se enoja si abandonas pedirle *** y el hijo de Adán, cuando se le pide, se enoja
Y Aḥmad b. al-Muʿaḏḏal, Abū al-Faḍl, el jurista mālikí, dijo —y lo hizo bien—:
Busca los sustentos junto a Aquel *** ante quien, si se intercede, no hay portero
Aquel que detesta al que lo deja y le pide *** generosidad, y Aquel que se complace con quien solicita
Y Aquel que, cuando dice, su dicho se cumple *** sin necesidad de firma ante un escribano
Hemos tratado ampliamente este sentido en el libro «La represión de la avidez mediante el ascetismo y la satisfacción».
Saʿīd b. Ŷubayr dijo: «Y pedid a Dios de Su favor»: la adoración, no los asuntos del mundo.
Y se dijo: Pedidle el éxito para obrar conforme a lo que Le complace.
De ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella— se transmitió que dijo: Pedid a vuestro Señor incluso la saciedad, pues si Dios —Poderoso y Majestuoso— no la facilita, no se facilitará.
Sufyān b. ʿUyayna dijo: No ordenó pedir sino para dar.
Al-Kisāʾī e Ibn Kaṯīr leyeron: «وَسَلُوا اللهَ مِنْ فَضْلِهِ» sin hamza en todo el Corán. Los demás, con hamza: «وَاسْأَلُوا اللهَ». Su forma originaria es con hamza, pero se suprimió por aligeramiento. Y Dios sabe más.
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Notas y Referencias
[4329] Véase t. 14, p. 185.
[4330] Así aparece en nominativo en todas las copias del original y en el Ṣaḥīḥ de al-Tirmidhī.
[4331] En al-Tirmidhī: «dijo tal y tal».
[4332] Al-ukla (con ḍamma) es el bocado. “Me afecta” (tuʿādinī): me vuelve y me retorna el dolor de su veneno en momentos determinados. Al-abhar: vena interna en la columna y el corazón, conectada con él; si se corta, no hay vida con ello. El ḥadiz de la oveja envenenada y de que —Dios lo bendiga y le conceda paz— comió de ella se menciona en la expedición de Ḫaybar; consúltese.
[4333] De ŷ.
[4334] Véase p. 250 de este tomo.
[4335] Véase t. 13, p. 316.