4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 18

Versículo (Español)

[4:18] Mas no serán perdonados quienes sigan obrando mal [por rebeldía contra Dios] hasta que los sorprenda la muerte y recién entonces digan: "Ahora me arrepiento". Ni tampoco quienes mueran negando la verdad; a éstos les tenemos reservado un castigo doloroso.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y no es el arrepentimiento para quienes cometen las malas acciones, hasta que, cuando a uno de ellos le llega la muerte, dice: «Ahora me arrepiento», ni para quienes mueren siendo incrédulos. A esos les hemos preparado un castigo doloroso} (18) La cuarta: Su dicho —Exaltado sea—: «Y no es el arrepentimiento». Él —Glorificado sea— niega que entre en el dictamen de los arrepentidos aquel a quien le sobreviene la muerte y se halla en el momento de la desesperanza, como le ocurrió a Faraón cuando quedó sumido en la masa de agua y el ahogamiento, y no le aprovechó lo que manifestó de fe; porque el arrepentimiento en ese momento no beneficia, ya que es el estado en que cesa la obligación legal. Esto mismo sostuvieron Ibn ‘Abbās, Ibn Zayd y la mayoría de los exégetas. En cuanto a los incrédulos que mueren en su incredulidad, no hay para ellos arrepentimiento en la Otra Vida, y a ellos apunta Su dicho —Exaltado sea—: «A esos les hemos preparado un castigo doloroso», que es la permanencia eterna. Y si la alusión de Su dicho abarca a todos, entonces, respecto de los desobedientes, es un castigo sin eternidad; y esto, sobre la base de que las «malas acciones» son lo que está por debajo de la incredulidad; es decir: no hay arrepentimiento para quien cometió, por debajo de la incredulidad, malas acciones, y luego se arrepintió al llegarle la muerte; ni para quien murió incrédulo y se arrepintió el Día de la Resurrección. Y se ha dicho: que las «malas acciones» aquí son la incredulidad; de modo que el sentido sería: y no hay arrepentimiento para los incrédulos que se arrepienten al llegarles la muerte, ni para quienes mueren siendo incrédulos. Dijo Abū al-‘Āliya: el comienzo de la aleya descendió acerca de los creyentes: «Ciertamente, el arrepentimiento incumbe a Dios». Y la segunda, acerca de los hipócritas: «Y no es el arrepentimiento para quienes cometen las malas acciones», es decir, la aceptación del arrepentimiento para quienes persistieron obstinadamente en su acto. «Hasta que, cuando a uno de ellos le llega la muerte»; es decir: [4178] el estertor y la agonía, y la contemplación del Ángel de la Muerte. «Dice: “Ahora me arrepiento”»: para este no hay arrepentimiento. Luego mencionó el arrepentimiento de los incrédulos, y dijo —Exaltado sea—: «Ni para quienes mueren siendo incrédulos. A esos les hemos preparado un castigo doloroso», es decir, doloroso y permanente. Ya ha precedido [4179]

Notas y Referencias

[4178] Así en A, B, Ŷ, Z, Ḥ, Ṭ e Y. Y en D: «al-sūq». Y «al-šarq», con la rā’ en fatḥa: de «šariqa» el muerto con su saliva cuando se atraganta con ella.

[4179] Véase t. 1, p. 198.