4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 11

Versículo (Español)

[4:11] Dios prescribe respecto a [la herencia de] sus hijos: Al varón le corresponde lo mismo que a dos mujeres. Si las hermanas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única, le corresponde la mitad. A cada uno de los padres [del difunto] le corresponderá un sexto, si deja hijos; pero si no tiene hijos y le heredan solo sus padres, un tercio es para la madre. Si tiene hermanos, un sexto es lo que corresponde para la madre. Esto luego de cumplir con sus legados y pagar sus deudas. Ustedes ignoran quiénes tienen más derecho al beneficio de la herencia, si sus padres o sus hijos, de ahí este precepto de Dios. Dios es Sabio, todo lo sabe.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Dios os prescribe respecto de vuestros hijos: al varón le corresponde una porción equivalente a la de dos hembras. Y si son mujeres por encima de dos, a ellas les corresponden dos tercios de lo que deje; y si es una sola, a ella le corresponde la mitad. Y a sus padres, a cada uno de ellos, un sexto de lo que deje, si tiene hijo. Pero si no tiene hijo y le heredan sus padres, a su madre le corresponde el tercio. Y si tiene hermanos, a su madre le corresponde el sexto, después de una disposición testamentaria que haya ordenado o de una deuda. Vuestros padres y vuestros hijos: no sabéis cuál de ellos os es más cercano en beneficio. Prescripción obligatoria procedente de Dios. En verdad, Dios es Omnisciente, Sabio} (11) En ella hay treinta y cinco cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: "Dios os prescribe respecto de vuestros hijos". Expuso —Exaltado sea— en esta aleya lo que había dejado en forma general en Su dicho: "A los hombres les corresponde una porción" [an-Nisāʾ: 32] y "A las mujeres les corresponde una porción". Esto indica la licitud de retrasar la aclaración (bayān) respecto del momento de la pregunta. Esta aleya es un pilar entre los pilares de la religión, un fundamento entre los fundamentos de las normas, y una madre entre las aleyas matrices; pues las herencias (farāʾiḍ) son de enorme rango, hasta el punto de que constituyen un tercio del conocimiento; y se ha transmitido: la mitad del conocimiento. Es el primer conocimiento que se arranca de la gente y se olvida. Ad-Dāraquṭnī lo transmitió de Abū Hurayra —Dios esté complacido con él— que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Aprended las herencias y enseñadlas a la gente, pues son la mitad del conocimiento; y es lo primero que se olvida y es lo primero que se arranca de mi comunidad) [4062] Y se transmitió también de ʿAbd Allāh ibn Masʿūd que dijo: Me dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: (Aprended el Corán y enseñadlo a la gente; aprended las herencias y enseñadlas a la gente; aprended el conocimiento y enseñadlo a la gente, pues yo soy un hombre que será recogido, y el conocimiento será recogido, y aparecerán las tribulaciones hasta el punto de que dos personas discreparán en una cuestión de herencia y no encontrarán a quien decida entre ellas) [4063] Y si esto queda establecido, sabe que las herencias constituían gran parte del saber de los Compañeros y el objeto de sus grandes debates; pero la gente lo ha descuidado. Y Muṭarrif transmitió de Mālik —dijo ʿAbd Allāh ibn Masʿūd—: (Quien no aprende las herencias, el divorcio y la peregrinación, ¿en qué aventaja a la gente del desierto?). E Ibn Wahb transmitió de Mālik: solía oír a Rabīʿa decir: (Quien aprende las herencias sin conocimiento de ellas a partir del Corán, ¡qué pronto las olvida!). Dijo Mālik: Y dijo verdad.

La segunda: Abū Dāwūd y ad-Dāraquṭnī transmitieron de ʿAbd Allāh ibn ʿAmr ibn al-ʿĀṣ que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (El conocimiento es tres, y lo demás es superfluo: una aleya concluyente, o una sunna establecida, o una obligación equitativa). Dijo al-Jaṭṭābī Abū Sulaymān: La aleya concluyente es el Libro de Dios —Exaltado sea—; y condicionó en ella la conclusividad, porque entre las aleyas hay algunas abrogadas sobre las que no se actúa, sino que se actúa conforme a su abrogante. Y la sunna establecida es lo firme de lo que ha llegado de él —Dios le bendiga y le conceda paz— de las sunan confirmadas. Y su dicho: (o una obligación equitativa) admite dos posibilidades interpretativas:

La primera: que sea por la equidad en el reparto, de modo que sea ajustada a las porciones y cuotas mencionadas en el Libro y la Sunna.

La segunda: que sea deducida del Libro y la Sunna y de su sentido, de modo que esta obligación iguale lo tomado del Libro y la Sunna, puesto que está en el significado de lo tomado de ambos como texto. Se transmitió de ʿIkrima que dijo: Ibn ʿAbbās envió a preguntar a Zayd ibn Thābit acerca de una mujer que dejó a su esposo y a sus padres. Dijo: Al esposo, la mitad; y a la madre, un tercio de lo que reste. Entonces dijo: ¿Lo encuentras en el Libro de Dios o lo dices por opinión? Dijo: Lo digo por opinión: no prefiero a una madre sobre un padre. Dijo Abū Sulaymān: Esto pertenece al capítulo de ajustar la obligación cuando no hay texto; pues la consideró a la luz de lo establecido por texto, que es Su dicho —Exaltado sea—: "y le heredan sus padres: a su madre le corresponde el tercio". Cuando halló que la porción de la madre era el tercio, y que el resto del patrimonio eran dos tercios para el padre, midió la mitad sobrante del patrimonio tras la porción del esposo con el total del patrimonio cuando no hay con los padres hijo ni titular de cuota; y la dividió entre ambos en tres: para la madre una parte y para el padre dos partes, que es el resto. Esto era más equitativo en el reparto que dar a la madre, de la mitad restante, un tercio del total del patrimonio, y al padre lo que quedase, que sería un sexto; pues la habría preferido sobre él, de modo que ella —siendo postergada en el origen del heredero— tendría más que el padre, que es el antecedente y preferido en el origen. Y eso es más equitativo que lo que sostuvo Ibn ʿAbbās de reservar el tercio a la madre y menguar el derecho del padre devolviéndolo al sexto. Así, se dejó su opinión y la mayoría de los juristas siguió a Zayd. Dijo Abū ʿUmar: Y dijo ʿAbd Allāh ibn ʿAbbās —Dios esté complacido con él— sobre (esposo y padres): (Al esposo, la mitad; a la madre, un tercio de todo el patrimonio; y al padre, lo que reste). Y dijo sobre (mujer y padres): (A la mujer, el cuarto; a la madre, un tercio de todo el patrimonio; y el resto para el padre). Esto mismo sostuvieron Šurayḥ el juez, Muḥammad ibn Sīrīn, Dāwūd ibn ʿAlī, y un grupo entre los cuales Abū al-Ḥasan Muḥammad ibn ʿAbd Allāh al-Faraḍī al-Miṣrī, conocido como Ibn al-Labbān, en ambas cuestiones. Y afirmó que ello es analogía del dicho de ʿAlī en la “compartida” (al-mušarraka). Y dijo en otro lugar: que también se ha transmitido eso de ʿAlī. Dijo Abū ʿUmar: Lo conocido y célebre de ʿAlī, Zayd, ʿAbd Allāh, el resto de los Compañeros y la mayoría de los sabios es lo que Mālik trazó. Y entre los argumentos contra Ibn ʿAbbās: que cuando los dos padres comparten la herencia, sin que haya con ellos nadie más, a la madre le corresponde el tercio y al padre los dos tercios. Asimismo, cuando comparten la mitad que sobra del esposo, es del mismo modo: tercio y dos tercios. Esto es correcto en consideración y analogía.

La tercera: Las transmisiones discrepan acerca de la causa de la revelación de la aleya de las herencias. At-Tirmiḏī, Abū Dāwūd, Ibn Māǧa y ad-Dāraquṭnī transmitieron de Ǧābir ibn ʿAbd Allāh que la esposa de Saʿd ibn ar-Rabīʿ dijo: ¡Oh Mensajero de Dios! Saʿd ha muerto y dejó dos hijas y a su hermano; y su hermano se apoderó de lo que Saʿd dejó. Y las mujeres sólo se casan por sus bienes. No le respondió en aquella sesión. Luego volvió a él y dijo: ¡Oh Mensajero de Dios! ¿Las dos hijas de Saʿd? El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Llamadme a su hermano). Vino y le dijo [4064]: (Entrega a sus dos hijas los dos tercios, y a su esposa el octavo, y para ti lo que reste). Es la formulación de Abū Dāwūd. En la versión de at-Tirmiḏī y otros: Entonces descendió la aleya de las herencias. Dijo: Este es un hadiz auténtico. Y Ǧābir transmitió también que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y Abū Bakr me visitaron en Banū Salima caminando; me encontraron sin conciencia. Pidió agua, hizo ablución, luego me roció con ella y recobré el sentido. Dije: ¿Cómo dispongo de mis bienes, oh Mensajero de Dios? Entonces descendió: "Dios os prescribe respecto de vuestros hijos". Lo sacaron ambos en los dos Ṣaḥīḥ. At-Tirmiḏī lo sacó también, y en él: “Dije: ¡Oh Profeta de Dios! ¿Cómo reparto mis bienes entre mis hijos? No me respondió nada; entonces descendió: ‘Dios os prescribe respecto de vuestros hijos: al varón le corresponde una porción equivalente a la de dos hembras…’ la aleya”. Dijo: “Hadiz bueno y auténtico”. Y en al-Buḫārī, de Ibn ʿAbbās: (que el descenso de ello fue porque el patrimonio era para el hijo y el testamento para los padres; y esto fue abrogado por estas aleyas). Y dijeron Muqātil y al-Kalbī: Descendió acerca de Umm Kuǧǧa, y ya la hemos mencionado. As-Suddī: Descendió por causa de las hijas de ʿAbd ar-Raḥmān ibn Ṯābit, hermano de Ḥassān ibn Ṯābit. Y se dijo: que la gente de la ǧāhiliyya no hacía heredar sino a quien afrontaba las guerras y combatía al enemigo; entonces descendió la aleya aclarando [4065] que a todo pequeño y grande le corresponde su porción. No es improbable que sea respuesta para todos; por eso se retrasó su descenso. Y Dios sabe más. Dijo al-Kiyā aṭ-Ṭabarī: Y ha llegado [4066] en algunos relatos que lo que la ǧāhiliyya hacía de dejar sin herencia al pequeño se mantuvo en los inicios del Islam hasta que esta aleya lo abrogó. Pero no se nos ha confirmado que la Ley incluyera eso; antes bien, se ha confirmado lo contrario, pues esta aleya descendió acerca de los herederos de Saʿd ibn ar-Rabīʿ. Y se dijo: que descendió acerca de los herederos de Ṯābit ibn Qays ibn Šammās. La primera es la más correcta según la gente de la transmisión. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recuperó la herencia del tío; y si eso hubiera estado establecido antes en nuestra Ley, no la habría recuperado. Y jamás se estableció en nuestra Ley que al niño no se le diera herencia hasta que combatiera a caballo y defendiera el harén. Digo: Y así lo dijo también el juez Abū Bakr ibn al-ʿArabī: dijo: el descenso de esta aleya indica una sutilidad admirable: que lo que la ǧāhiliyya hacía de apropiarse del patrimonio no fue, en los inicios del Islam, una norma silenciada y aprobada; pues si hubiera sido una norma aprobada, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no habría juzgado contra el tío de las dos niñas ordenándole devolver lo que tomó de sus bienes; porque cuando los juicios han transcurrido y luego llega la abrogación, ésta sólo afecta al futuro y no anula lo anterior; sino que fue una injusticia que se elevó [4068] Lo dijo Ibn al-ʿArabī.

La cuarta: Su dicho —Exaltado sea—: "Dios os prescribe respecto de vuestros hijos". Los šāfiʿíes dijeron: el dicho de Dios —Exaltado sea— "Dios os prescribe respecto de vuestros hijos" es literal respecto de los hijos de la línea directa; en cuanto al hijo del hijo, sólo entra por vía metafórica. Así, si alguien jura [4069] que no tiene hijo, teniendo un hijo de hijo, no incurre en perjurio; y si lega a “los hijos de fulano”, no entra en ello el hijo de su hijo. Y Abū Ḥanīfa dice: que entra en ello si no tiene hijo de línea directa. Y es sabido que los términos no cambian [4070] por lo que ellos han dicho.

La quinta: Dijo Ibn al-Munḏir: cuando —Exaltado sea— dijo: "Dios os prescribe respecto de vuestros hijos", lo que se exige por el ظاهر (sentido aparente) de la aleya es que la herencia sea para todos los hijos, creyente y no creyente. Pero cuando se confirmó del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: (El musulmán no hereda del incrédulo), se supo que Dios quiso a algunos hijos y no a otros: el musulmán no hereda del incrédulo, ni el incrédulo del musulmán, conforme al ظاهر del hadiz [4071] Digo: Y cuando —Exaltado sea— dijo: "respecto de vuestros hijos", entran en ello [4072] el cautivo en manos de los incrédulos, pues hereda mientras se conozca su vida en el Islam. Esto lo sostuvo la totalidad de la gente del saber, excepto an-Naḫaʿī, pues dijo: el cautivo no hereda. En cuanto a si no se conoce su vida, su norma es la del desaparecido. Y no entró en la generalidad de la aleya la herencia del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por su dicho: (No heredamos: lo que dejamos es limosna). Su explicación vendrá en “Maryam” [4073]—si Dios, Exaltado sea, quiere—. Asimismo, no entró el homicida intencional de su padre, o su abuelo, o su hermano, o su tío, por la Sunna y el consenso de la comunidad: que no hereda de los bienes de quien mató ni de su indemnización (diya) nada, según lo ya expuesto en al-Baqara [4074] Y si lo mató por error, no hereda de la indemnización; y hereda de los bienes según Mālik. Y no hereda, según aš-Šāfiʿī, Aḥmad, Sufyān y los compañeros de la opinión, ni de los bienes ni de la indemnización nada, conforme a lo ya expuesto en al-Baqara [4075] La opinión de Mālik es la más correcta; y así lo sostuvieron Isḥāq y Abū Ṯawr. Es la opinión de Saʿīd ibn al-Musayyib, ʿAṭāʾ ibn Abī Rabāḥ, Muǧāhid, az-Zuhrī, al-Awzāʿī e Ibn al-Munḏir; porque la herencia de quien Dios —Exaltado sea— hizo heredero en Su Libro es firme y no se exceptúa de ella sino por Sunna o consenso. Y todo aquello en lo que hay discrepancia se devuelve al sentido aparente de las aleyas de las herencias.

La sexta: Sabe que la herencia, en los inicios del Islam, se adquiría por causas: entre ellas el juramento, la emigración y los pactos (muʿāqada). Luego fue abrogado, como vendrá su explicación en esta sura en Su dicho —Exaltado sea—: "Y para cada uno hemos establecido herederos" [4076][an-Nisāʾ: 33], si Dios —Exaltado sea— quiere. Los sabios han consensuado que, si los hijos están junto con quien tiene una cuota determinada, se le da su cuota, y lo que reste del patrimonio es para el varón como la porción de dos hembras, por su dicho —sobre él la paz—: (Adjuntad las cuotas obligatorias a sus titulares). Lo transmitieron los imames; es decir, las cuotas establecidas en el Libro de Dios —Exaltado sea—. Son seis: la mitad, el cuarto, el octavo, los dos tercios, el tercio y el sexto. La mitad es cuota de cinco: la hija de línea directa, la hija del hijo, la hermana germana, la hermana por parte de padre, y el esposo; todo ello cuando están solos, sin quien los prive de ello [4077] El cuarto es cuota del esposo con impedimento (ḥāǧib), y cuota de la esposa o esposas sin él. El octavo es cuota de la esposa o esposas con impedimento. Los dos tercios son cuota de cuatro: dos [4078] o más de las hijas de línea directa, y de las hijas del hijo, y de las hermanas germanas o por parte de padre; todas ellas cuando están solas, sin quien las prive de ello. El tercio es cuota de dos clases: la madre cuando no hay hijo ni hijo del hijo, y cuando no hay dos o más de hermanos y hermanas; y la cuota de dos o más de los hijos de la madre. Este es el tercio de todo el patrimonio. En cuanto al tercio de lo que reste, eso es para la madre en la cuestión de esposo o esposa y dos padres: a la madre le corresponde en ella un tercio de lo que reste. Ya se explicó. Y en las cuestiones del abuelo con los hermanos cuando con ellos hay un titular de cuota y el tercio de lo que reste es más ventajoso para él. El sexto es cuota de siete: los dos padres y el abuelo con el hijo o el hijo del hijo; la abuela y las abuelas cuando se reúnen; las hijas del hijo con la hija de línea directa; las hermanas por parte de padre con la hermana germana; y el único de los hijos de la madre, sea varón o hembra. Todas estas cuotas se toman del Libro de Dios —Exaltado sea— excepto la cuota de la abuela y las abuelas, que se toma de la Sunna. Y las causas que hacen obligatorias estas cuotas por herencia son tres cosas: parentesco firme, matrimonio válido, y walāʾ de manumisión. Pueden reunirse las tres cosas: que el hombre sea esposo de la mujer, su patrono (mawlā) y su primo. Y pueden reunirse dos de ellas, no más: como que sea su esposo y su patrono, o su esposo y su primo; entonces hereda por dos vías y le corresponde todo el patrimonio si está solo: la mitad por el vínculo conyugal y la mitad por el walāʾ o por el parentesco. Y como que la mujer sea hija del hombre y su liberta: también a ella le corresponde el patrimonio si está sola: la mitad por parentesco y la mitad por walāʾ.

La séptima: No hay herencia sino después de satisfacer la deuda y el testamento. Cuando el difunto muere, se extraen de su herencia los derechos determinados; luego lo necesario para amortajarlo y enterrarlo; luego las deudas según sus rangos; luego se extraen del tercio las disposiciones testamentarias y lo que sea de su mismo tipo, también según sus rangos; y lo restante es herencia entre los herederos. Su número total es diecisiete. Diez de los varones: el hijo, y el hijo del hijo aunque descienda; el padre y el padre del padre, que es el abuelo aunque ascienda; el hermano y el hijo del hermano; el tío y el hijo del tío; el esposo y el patrono del favor. Y heredan de las mujeres siete: la hija y la hija del hijo aunque descienda; la madre y la abuela aunque ascienda; la hermana y la esposa; y la patrona del favor, que es la manumisor. Algunos virtuosos los versificaron diciendo:

Los herederos, si quieres reunirlos *** con las hembras herederas junto a ellos

son diez del conjunto de los varones *** y siete personas de las mujeres

y ellos —los he circunscrito en el verso—: *** el hijo, el hijo del hijo y el hijo del tío

y el padre entre ellos, en el orden, *** y el abuelo antes que el hermano cercano

y el hijo del hermano, el más próximo, y el tío, *** y el esposo, y el señor, luego la madre

y la hija del hijo después, y la hija, *** y la esposa, y la abuela, y la hermana

y la mujer patrona —quiero decir, la manumisor— *** tómala: un cómputo verificado.

La octava: Cuando —Exaltado sea— dijo: "respecto de vuestros hijos", abarca a todo hijo, existente o embrión en el vientre de su madre, cercano [4080] o lejano, varón o hembra, excepto el incrédulo, como se adelantó. Algunos dijeron: es literal respecto de los más cercanos y metafórico respecto de los más lejanos. Y algunos dijeron: es literal respecto de todos, porque procede del engendramiento; sólo que heredan según el grado de cercanía [4081] con él. Dijo Dios —Exaltado sea—: "¡Oh hijos de Adán!" [4082][al-Aʿrāf: 26]. Y dijo —sobre él la paz—: (Yo soy el señor de los hijos de Adán). Y dijo: (¡Oh hijos de Ismāʿīl! Lanzad, pues vuestro padre era arquero). Sin embargo, el uso consuetudinario ha predominado en aplicar esa denominación a los individuos más cercanos conforme a esa literalidad. Si entre los hijos de línea directa hay varón, el hijo del hijo no tiene nada; y esto es objeto de consenso entre la gente del saber. Y si entre los hijos de línea directa no hay varón, pero sí entre los hijos del hijo, se comienza por las hijas de línea directa: se les da hasta completar los dos tercios; luego se da el tercio restante a los hijos del hijo si están al mismo nivel, o si el varón está más abajo que las hijas superiores: al varón como la porción de dos hembras. Esta es la opinión de Mālik, aš-Šāfiʿī y los compañeros de la opinión. Y así lo sostuvo la mayoría de la gente del saber entre Compañeros, Seguidores y quienes vinieron después, excepto lo que se transmite de Ibn Masʿūd, que dijo: (Si el varón de los hijos del hijo está a la par de la hija, se le devuelve a ella; y si está más abajo que ella, se le devuelve a ella), atendiendo en ello a Su dicho —Exaltado sea—: "Y si son mujeres por encima de dos, a ellas les corresponden dos tercios de lo que deje" [an-Nisāʾ: 11], pues no asignó a las hijas, aunque sean muchas, sino los dos tercios. Digo: Así mencionó Ibn al-ʿArabī este detalle de Ibn Masʿūd. Pero lo que mencionaron Ibn al-Munḏir y al-Bāǧī de él es: (que lo que sobra tras las hijas de línea directa es para los hijos varones del hijo, excluyendo a las hijas del hijo), sin detallar. Ibn al-Munḏir lo transmitió de Abū Ṯawr. Algo semejante narró Abū ʿUmar. Dijo Abū ʿUmar: Ibn Masʿūd discrepó en ello y dijo: cuando las hijas completan los dos tercios, el resto es para los hijos varones del hijo, excluyendo a sus hermanas, y excluyendo a las hijas del hijo que estén por encima de ellos y por debajo de ellos. A esto fue Abū Ṯawr y Dāwūd ibn ʿAlī. Se transmitió algo semejante de ʿAlqama. El argumento de quienes sostuvieron esta opinión es el hadiz de Ibn ʿAbbās del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: (Repartid el patrimonio entre los titulares de las cuotas según el Libro de Dios; y lo que las cuotas dejen, para el varón más próximo). Lo sacaron al-Buḫārī, Muslim y otros. Y entre los argumentos de la mayoría está el dicho de Dios —Poderoso y Majestuoso—: "Dios os prescribe respecto de vuestros hijos: al varón le corresponde una porción equivalente a la de dos hembras"; porque el hijo del hijo es hijo. Y desde la consideración y la analogía: todo aquel que convierte en ʿaṣaba a quien está en su mismo grado en el conjunto del patrimonio, necesariamente lo convierte en ʿaṣaba en el sobrante del patrimonio, como los hijos de línea directa. Por ello, es obligatorio que el hijo del hijo haga participar a su hermana, como el hijo de línea directa hace participar a su hermana. Si se objeta en favor de Abū Ṯawr y Dāwūd que, puesto que la hija del hijo no hereda nada del sobrante tras los dos tercios cuando está sola, su hermano no la convierte en ʿaṣaba, la respuesta es que cuando está con su hermano se fortalece por él y se convierte en ʿaṣaba con él. Y el sentido aparente de Su dicho —Exaltado sea—: "Dios os prescribe respecto de vuestros hijos" la incluye, pues es de los hijos.

La novena: Su dicho —Exaltado sea—: "Y si son mujeres por encima de dos, a ellas les corresponden dos tercios de lo que deje", la aleya. Dios —Exaltado sea— asignó a la única la mitad, y asignó a las que están por encima de dos los dos tercios, pero no asignó a las dos [4083] una cuota explícita en Su Libro. Los sabios hablaron entonces sobre cuál es la prueba que obliga para ambas los dos tercios. Se dijo: el consenso; pero se rechaza, porque lo auténtico de Ibn ʿAbbās es que dio a las dos hijas la mitad, pues Dios —Poderoso y Majestuoso— dijo: "Y si son mujeres por encima de dos, a ellas les corresponden dos tercios de lo que deje" [an-Nisāʾ: 11]. Esto es condición y consecuencia. Dijo: Así pues, no doy a las dos hijas los dos tercios. Y se dijo: se les dio los dos tercios por analogía con las dos hermanas; pues Dios —Glorificado sea— cuando dijo al final de la sura: "y si tiene una hermana, a ella le corresponde la mitad de lo que deje" [an-Nisāʾ: 176], y dijo —Exaltado sea—: "y si son dos, a ambas les corresponden dos tercios de lo que deje" [4084][an-Nisāʾ: 176], se equipararon las dos hijas a las dos hermanas en compartir los dos tercios, y se equipararon las hermanas cuando exceden de dos a las hijas en compartir los dos tercios. Se objetó que esto está explicitado en las hermanas, y el consenso está establecido sobre ello, por lo que se admite. Y se dijo: En la aleya hay lo que indica que a las dos hijas les corresponden los dos tercios: pues cuando a la única, con su hermano, le corresponde un tercio si está sola, supimos que a las dos les corresponden los dos tercios [4085] Con este argumento se argumentó, y esta opinión la sostuvo Ismāʿīl al-Qāḍī y Abū al-ʿAbbās al-Mubarrad. Dijo an-Naḥḥās: Este razonamiento, para la gente de la النظر (consideración), es erróneo; porque la discrepancia está en las dos hijas, no en la única. Entonces su contradictor dice: Si deja dos hijas y un hijo, a las dos hijas les corresponde la mitad; esto prueba que esa es su cuota. Y se dijo: "por encima" (fawqa) es زائد (superfluo), es decir: “si son mujeres dos”. Como Su dicho —Exaltado sea—: "Golpead por encima de los cuellos" [al-Anfāl: 12], es decir: los cuellos. An-Naḥḥās e Ibn ʿAṭiyya rechazaron esta opinión y dijeron: Es un error; porque los adverbios y todos los nombres no es admisible en el habla de los árabes que se añadan sin significado. Dijo Ibn ʿAṭiyya: Y porque Su dicho —Exaltado sea—: "Golpead por encima de los cuellos" [4086] es lo elocuente; y “por encima” no es superfluo, sino que es determinante del sentido: porque el golpe del cuello debe ser por encima de los huesos, en la articulación, no en el cráneo. Como dijo Durayd ibn aṣ-Ṣimma: Baja [4087] del cráneo y eleva sobre el hueso: así solía yo golpear las riendas de los campeones. El argumento más fuerte de que a las dos hijas les corresponden los dos tercios es el hadiz auténtico transmitido en la causa de la revelación. Y la lengua de la gente del Ḥiǧāz y de Banū Asad: aṯ-ṯuluṯ y ar-rubuʿ hasta al-ʿušr. Y la lengua de Banū Tamīm y Rabīʿa: aṯ-ṯuluṯ con la lām en sukūn hasta al-ʿušr. Y se dice: ṯallaṯtu al-qawma uṯalliṯuhum, y ṯallaṯtu ad-darāhima uṯalliṯuhā cuando las completé en tres; y ellas: aṯlaṯat. Pero dijeron en cien y mil: amʾaytuhā wa-ālaftuhā, y amʾat wa-ālafat.

La décima: Su dicho —Exaltado sea—: "y si es una sola, a ella le corresponde la mitad". Nāfiʿ y la gente de Medina leyeron "una sola" en nominativo, con el sentido de “ocurrió” y “sucedió”; así, kāna es completa, como dijo el poeta:

Si llega el invierno, abrigadme *** pues al anciano lo envejece el invierno

Y los demás, en acusativo. Dijo an-Naḥḥās: Esta lectura es buena; es decir: “y si la dejada” o “la nacida” es “una sola”, como "si son mujeres". Si junto con las hijas de línea directa hay hijas del hijo, y las hijas de línea directa son dos o más, privan a las hijas del hijo de heredar por cuota, porque las hijas del hijo no tienen entrada a heredar por cuota sino en los dos tercios. Y si la hija de línea directa es una sola, entonces la hija del hijo o las hijas del hijo heredan con la hija de línea directa para completar los dos tercios, porque es una cuota que heredan dos hijas o más. Y las hijas del hijo ocupan el lugar de las hijas cuando éstas faltan. Asimismo, los hijos varones de los hijos ocupan el lugar de los hijos varones en el impedimento y la herencia. Cuando falta quien de ellas merezca el sexto, eso es para la hija del hijo; y ella es más merecedora del sexto que la hermana germana del difunto. Esto es la opinión de la mayoría de los juristas entre Compañeros y Seguidores, excepto lo que se transmite de Abū Mūsā y Sulaymān ibn Abī Rabīʿa: que a la hija le corresponde la mitad, y la segunda mitad a la hermana, y la hija del hijo no tiene derecho a ello. Se ha autenticado de Abū Mūsā lo que implica que se retractó de ello. Al-Buḫārī lo transmitió: Adam nos narró; Šuʿba nos narró; Abū Qays nos narró: oí a Huzayl [4088] ibn Šuraybil decir: se preguntó a Abū Mūsā acerca de una hija, una hija del hijo y una hermana. Dijo: (A la hija, la mitad; y a la hermana, la mitad). Y acudid a Ibn Masʿūd, pues me seguirá. Se preguntó a Ibn Masʿūd y se le informó de la opinión de Abū Mūsā. Dijo: (Entonces me habría extraviado y no sería de los guiados. Juzgo en ella conforme juzgó el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: a la hija, la mitad; a la hija del hijo, el sexto para completar los dos tercios; y lo que reste, para la hermana). Fuimos a Abū Mūsā y le informamos de la opinión de Ibn Masʿūd. Dijo: (No me preguntéis mientras este sabio esté entre vosotros). Y si junto con la hija del hijo o las hijas del hijo hay un hijo varón en su mismo grado o más abajo, la convierte en ʿaṣaba: la segunda mitad es entre ambos, al varón como la porción de dos hembras, sea cual sea el monto; en discrepancia con Ibn Masʿūd, según lo ya expuesto, cuando las hijas de línea directa, o la hija de línea directa y las hijas del hijo, completan los dos tercios. Y así dice también sobre la hermana germana y hermanos y hermanas por parte de padre: a la hermana germana, la mitad; y el resto para los hermanos y hermanas, mientras que en el reparto no les toque más que el sexto; si les toca más que el sexto, se les da el sexto para completar los dos tercios y no se les aumenta más allá de ello. Así lo sostuvo Abū Ṯawr.

La undécima: Si el hombre muere y deja a su esposa embarazada, el patrimonio se retiene hasta que se aclare lo que dé a luz. La gente del saber ha consensuado que si el hombre muere y su esposa está embarazada, el hijo que está en su vientre hereda y es heredado si sale vivo y da señal de vida [4089] Y dijeron todos: si sale muerto, no hereda. Y si sale vivo pero no da señal de vida, un grupo dijo: no tiene herencia aunque se mueva o estornude, mientras no dé señal de vida. Esta es la opinión de Mālik, al-Qāsim ibn Muḥammad, Ibn Sīrīn, aš-Šaʿbī, az-Zuhrī y Qatāda. Y otro grupo dijo: si se conoce la vida del recién nacido por movimiento, o grito, o succión, o respiración, sus normas son las del vivo. Esta es la opinión de aš-Šāfiʿī, Sufyān aṯ-Ṯawrī y al-Awzāʿī. Dijo Ibn al-Munḏir: Lo que dijo aš-Šāfiʿī admite consideración; pero el relato lo impide, y es el dicho del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: (No hay recién nacido que nazca sin que el demonio lo pinche, y entonces da señal de vida gritando por el pinchazo del demonio, excepto el hijo de Maryam y su madre). Esto es un relato, y no cabe abrogación sobre el relato.

La duodécima: Cuando —Exaltado sea— dijo: "respecto de vuestros hijos", abarca al hermafrodita (ḫunṯā), que es quien tiene dos órganos. Los sabios han consensuado [4090] que hereda según por donde orina: si orina por donde orina el varón, hereda herencia de varón; y si orina por donde orina la mujer, hereda herencia de mujer. Dijo Ibn al-Munḏir: No conservo de Mālik nada al respecto; más bien, Ibn al-Qāsim mencionó que temió preguntar a Mālik sobre ello. Si orina por ambos, se considera la precedencia de la micción; lo dijeron Saʿīd ibn al-Musayyib, Aḥmad e Isḥāq. Se atribuyó esto a los compañeros de la opinión. Qatāda transmitió de Saʿīd ibn al-Musayyib que dijo sobre el hermafrodita: se le hace heredar [4091] según por donde orina; si orina por ambos, por aquel por el que preceda; y si orina por ambos a la vez, mitad varón y mitad hembra. Y dijeron Yaʿqūb y Muḥammad: hereda según por donde salga más; y se atribuyó a al-Awzāʿī. Y dijo an-Nuʿmān: si sale por ambos a la vez, es problemático, y no considero cuál es más. Se transmitió de él que lo suspendía si era así. Y se atribuyó a él que dijo: si es problemático, se le da la menor de las dos porciones. Y dijo Yaḥyā ibn Ādam: si orina por donde orina el varón y menstrúa como menstrúa la mujer, hereda según por donde orina; porque en el أثر: se hace heredar según su lugar de micción. En la opinión de aš-Šāfiʿī: si sale por ambos y ninguno precede al otro, es problemático; se le da de la herencia la porción de hembra, y se retiene el resto entre él y el resto de los herederos hasta que se aclare su situación o lleguen a un acuerdo. Así lo sostuvo Abū Ṯawr. Y dijo aš-Šaʿbī: se le da la mitad de la porción del varón y la mitad de la porción de la hembra. Así lo sostuvo al-Awzāʿī, y es la escuela de Mālik. Dijo Ibn Šās en sus “Joyas preciosas”, según la escuela de Mālik, sabio de Medina: el hermafrodita, si tiene dos órganos —el de la mujer y el del varón—, se considera por el lugar de micción; se le da el dictamen conforme a por donde orine. Si orina por ambos, se considera la mayor cantidad por cuál de los dos; si se iguala, se considera la precedencia; si es a la vez, se considera el crecimiento de la barba o el aumento de los pechos y su semejanza con los pechos de las mujeres; si se reúnen ambas cosas, se considera el estado en la pubertad: si aparece la menstruación, se juzga por ella; si aparece el sueño húmedo solo, se juzga por él; si se reúnen ambos, es problemático. Asimismo, si no tiene órgano —ni el propio de los varones ni el propio de las mujeres—, sino sólo un lugar por donde orina, se espera hasta la pubertad: si aparece un signo distintivo, y si no, es problemático. Luego, cuando juzgamos por la problematicidad, su herencia es la mitad de las dos porciones: varón y hembra. Digo: Esto que mencionaron son signos del hermafrodita problemático. Ya señalamos un signo [4092] en “al-Baqara” [4093] y al inicio de esta sura que lo adscribe a uno de los dos tipos: considerar las costillas; se transmite de ʿAlī —Dios esté complacido con él— y con ello juzgó. Y algunos virtuosos [4094] de los sabios versificaron el dictamen del hermafrodita en muchos versos, cuyo primero [4095] es:

Y que se consideran los estados *** por el pecho, la barba y la micción

Y en ellos dice:

Y si se igualan sus estados *** y no se aclaran y se confunden sus signos

su porción del pariente que hereda *** es seis octavos de la porción

esto es lo que se merece por la problematicidad *** y en ello hay lo que hay de castigo

y es obligatorio, en verdad, que no se case *** mientras viva en el mundo, y que no se le case

pues no es de la prole pura *** ni llega a ser del conjunto de los varones

y todo lo que he mencionado en el verso *** lo han dicho los notables de la gente del saber

y rehusaron hablar de ello algunos *** y no se inclinaron a ello, sin reproche

por lo excesivo de lo que aparece de fealdad *** en su mención y la evidente repugnancia

y ya pasó, en su asunto oculto, *** el dictamen del imán, el complacido, ʿAlī

de que si disminuyen sus costillas *** debe seguirse a los varones

en herencia, matrimonio e iḥrām *** en la peregrinación, la oración y las normas

y si aumenta una costilla sobre los varones *** entonces es del conjunto de las mujeres

porque las mujeres tienen una costilla adicional *** sobre los varones: aprovéchala como beneficio

pues fue disminuida de Adán en lo anterior *** para la creación de Ḥawwāʾ, y esta opinión es verdad

sobre ello, de lo que dijo el Mensajero *** —Dios le bendiga— hay prueba.

Dijo Abū al-Walīd ibn Rušd: el hermafrodita problemático no puede ser esposo ni esposa, ni padre ni madre. Y se ha dicho: que se ha encontrado quien tiene un hijo de su vientre y un hijo de su espalda. Dijo Ibn Rušd: si eso fuera auténtico, heredaría de su hijo de su línea directa la herencia completa del padre, y de su hijo de su vientre la herencia completa de la madre. Esto es remoto; y Dios sabe más. Y en las Sunan de ad-Dāraquṭnī, de Abū Hānī ʿUmar ibn Bašīr, dijo: Se preguntó a ʿĀmir aš-Šaʿbī sobre un recién nacido que no es varón ni hembra, no tiene lo del varón ni lo de la hembra, y sale de su ombligo algo semejante a la orina y las heces. Se preguntó a ʿĀmir sobre su herencia y dijo: la mitad de la porción del varón y la mitad de la porción de la hembra.

La decimotercera: Su dicho —Exaltado sea—: "Y a sus padres"; es decir, a los padres del difunto. Esto es una alusión a algo no mencionado, y se permitió por la indicación del discurso sobre ello, como Su dicho: "hasta que se ocultó tras el velo" [4096][Ṣād: 32], y: "En verdad, lo hicimos descender en la Noche del Decreto" [4097][al-Qadr: 1]. Y "el sexto" está en nominativo por ser مبتدأ (inicio), y lo anterior es su predicado. Así también "el tercio" y "el sexto". Así también "la mitad de lo que deje"; así también "a vosotros os corresponde el cuarto"; así también "a ellas les corresponde el cuarto"; y "a ellas les corresponde el octavo"; así también "a cada uno de ellos, el sexto". Y “los dos padres” (al-abawān) es el dual de “el padre” (al-ab) y “la madre” (al-abbah). Se prescindió del término “la madre” (al-umm) para no decirle “abbah”. Entre los árabes hay quien trata a los dos diferentes como si fueran dos iguales, y hace prevalecer uno sobre el otro por su ligereza o su notoriedad. Esto se ha oído en nombres correctos, como decir del padre y la madre: “dos padres”; del sol y la luna: “los dos astros”; de la noche y el día: “los dos oscuros”. Asimismo, “los dos ʿUmar” para Abū Bakr y ʿUmar —Dios esté complacido con ambos—. Hicieron prevalecer la luna sobre el sol por la ligereza del masculino; e hicieron prevalecer a ʿUmar sobre Abū Bakr porque los días de ʿUmar se prolongaron y se hicieron célebres. Y quien pretenda que por “los dos ʿUmar” se quiso decir ʿUmar ibn al-Ḫaṭṭāb y ʿUmar ibn ʿAbd al-ʿAzīz, su dicho no vale nada; porque pronunciaron “los dos ʿUmar” antes de ver a ʿUmar ibn ʿAbd al-ʿAzīz. Lo dijo Ibn aš-Šaǧarī. Y no entró en Su dicho —Exaltado sea—: "Y a sus padres" quien asciende de los padres, como entró quien desciende de los hijos en Su dicho: "vuestros hijos"; porque Su dicho: "Y a sus padres" es un dual que no admite generalidad ni plural, a diferencia de Su dicho: "vuestros hijos". La prueba [4098] de la corrección de esto es Su dicho —Exaltado sea—: "Pero si no tiene hijo y le heredan sus padres, a su madre le corresponde el tercio". La madre superior es abuela, y no se le asigna el tercio por consenso; así, la exclusión de la abuela de este término es concluyente. Y su inclusión del abuelo es objeto de discrepancia. Entre quienes dijeron: que es “padre” y con él se impide a los hermanos, está Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq —Dios esté complacido con él—; y ninguno de los Compañeros le contradijo en ello durante su vida. Discreparon después de su muerte. Entre quienes dijeron que el abuelo es “padre” están Ibn ʿAbbās, ʿAbd Allāh ibn az-Zubayr, ʿĀʾiša, Muʿāḏ ibn Ǧabal, Ubayy ibn Kaʿb, Abū ad-Dardāʾ y Abū Hurayra: todos hacen al abuelo, en ausencia del padre, como el padre: impiden con él a todos los hermanos, y éstos no heredan con él nada. Y lo dijeron ʿAṭāʾ, Ṭāwūs, al-Ḥasan y Qatāda. A ello fue Abū Ḥanīfa, Abū Ṯawr e Isḥāq. Su argumento es Su dicho —Exaltado sea—: "la religión de vuestro padre Ibrāhīm" [4099][al-Ḥaǧǧ: 78], y: "¡Oh hijos de Adán!" [4100][al-Aʿrāf: 26], y el dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: (¡Oh hijos de Ismāʿīl! Lanzad, pues vuestro padre era arquero). Y ʿAlī ibn Abī Ṭālib, Zayd e Ibn Masʿūd fueron a heredar al abuelo junto con los hermanos; y no se le reduce del tercio con los hermanos germanos o por parte de padre sino cuando hay titulares de cuotas: entonces no se le reduce con ellos del sexto nada, según Zayd. Esta es la opinión de Mālik, al-Awzāʿī, Abū Yūsuf, Muḥammad y aš-Šāfiʿī. Y ʿAlī hacía participar a los hermanos con el abuelo hasta el sexto, y no se lo reducía del sexto nada con titulares de cuotas ni con otros. Esta es la opinión de Ibn Abī Laylā y un grupo. Los sabios han consensuado que el abuelo no hereda con el padre, y que el hijo impide a su padre. Y colocaron al abuelo en el lugar del padre en el impedimento y la herencia cuando el difunto no deja un padre más cercano que él, en todos los casos. La mayoría sostuvo que el abuelo hace caer a los hijos de los hermanos de la herencia, excepto lo que se transmitió de aš-Šaʿbī de ʿAlī: que hizo a los hijos de los hermanos en el reparto como los hermanos. El argumento de la mayoría es que éste es un varón que no convierte en ʿaṣaba a su hermana, por lo que no comparte con el abuelo, como el tío y el hijo del tío. Dijo aš-Šaʿbī: El primer abuelo que heredó en el Islam fue ʿUmar ibn al-Ḫaṭṭāb —Dios esté complacido con él—. Murió un hijo de ʿĀṣim ibn ʿUmar y dejó dos hermanos; ʿUmar quiso apropiarse de todo el patrimonio, y consultó a ʿAlī y a Zayd. Le pusieron un ejemplo y dijeron: (Si no fuera porque vuestra opinión coincide, no vería que él sea mi hijo y yo no sea su padre). Ad-Dāraquṭnī transmitió de Zayd ibn Ṯābit que ʿUmar ibn al-Ḫaṭṭāb pidió permiso para entrar un día; se le dio permiso, y la cabeza de Zayd estaba en manos de una esclava suya que se la peinaba. Retiró su cabeza. ʿUmar le dijo: Déjala que te peine. Zayd dijo: ¡Oh Príncipe de los Creyentes! Si me hubieras enviado a llamar, habría ido a ti. ʿUmar dijo: La necesidad es mía: he venido para que consideres el asunto del abuelo. Zayd dijo: ¡No, por Dios [4101]! No digo nada sobre ello. ʿUmar dijo: No es revelación para que aumentemos o disminuyamos; es algo que tú ves [4102] Si lo ves conforme a mí, lo seguiré; y si no, no habrá nada contra ti. Zayd se negó. ʿUmar salió airado y dijo: He venido a ti pensando que terminarías mi necesidad. Luego volvió a él otra vez a la misma hora en que había venido la primera vez, y no dejó de insistirle hasta que dijo: Te escribiré sobre ello. Lo escribió en un trozo de madera de silla [4103] y le puso un ejemplo: su ejemplo es como el de un árbol que brota sobre un solo tronco; de él sale una rama, y luego de la rama sale otra rama. El tronco riega la rama: si cortas la primera rama, el agua vuelve a la rama; y si cortas la segunda, el agua vuelve a la primera. Lo llevó y ʿUmar pronunció un sermón ante la gente; luego les leyó el trozo de madera y dijo: Zayd ibn Ṯābit ha dicho sobre el abuelo una opinión, y yo la he hecho efectiva. Dijo: Y ʿUmar fue el primer abuelo que existió; quiso tomar todo el patrimonio —el patrimonio del hijo de su hijo— excluyendo a sus hermanos; luego lo repartió después ʿUmar ibn al-Ḫaṭṭāb —Dios esté complacido con él—.

La decimocuarta: En cuanto a la abuela, la gente del saber ha consensuado que a la abuela le corresponde el sexto si el difunto no tiene madre. Y han consensuado que la madre impide a su madre y a la madre del padre. Y han consensuado que el padre no impide a la madre de la madre. Discreparon sobre si la abuela hereda estando vivo su hijo. Un grupo dijo: (La abuela no hereda estando vivo su hijo). Se transmitió de Zayd ibn Ṯābit, ʿUṯmān y ʿAlī. Y así lo sostuvieron Mālik, aṯ-Ṯawrī, al-Awzāʿī, Abū Ṯawr y los compañeros de la opinión. Y otro grupo dijo: (La abuela hereda junto con su hijo). Se transmitió de ʿUmar, Ibn Masʿūd, ʿUṯmān, ʿAlī y Abū Mūsā al-Ašʿarī. Y lo sostuvieron Šurayḥ, Ǧābir ibn Zayd, ʿUbayd Allāh ibn al-Ḥasan, Šarīk, Aḥmad, Isḥāq e Ibn al-Munḏir. Dijo: Así como al abuelo no lo impide sino el padre, del mismo modo a la abuela no la impide sino la madre. At-Tirmiḏī transmitió de ʿAbd Allāh sobre la abuela con su hijo: (que fue la primera abuela a la que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dio de comer un sexto [4104] con su hijo, estando vivo su hijo). Y Dios sabe más.

La decimoquinta: Los sabios discreparon sobre la herencia de las abuelas. Mālik dijo: no heredan sino dos abuelas: la madre de la madre y la madre del padre, y las madres de ambas. Así lo transmitió Abū Ṯawr de aš-Šāfiʿī, y lo sostuvo un grupo de los Seguidores. Si una de ellas está sola, el sexto es para ella; y si se reúnen y su cercanía es igual, el sexto es entre ambas. Asimismo, si son muchas cuando se igualan en el grado. Todo esto es objeto de consenso. Si la que procede por parte de la madre es más cercana, el sexto es para ella excluyendo a las demás. Y si la que procede por parte del padre es más cercana, entonces comparte con la que procede por parte de la madre aunque ésta sea más lejana. No hereda sino una sola abuela por parte de la madre. Y la abuela —madre del padre de la madre— no hereda en ningún caso. Esta es la escuela de Zayd ibn Ṯābit, y es lo más firme que se transmitió de él al respecto. Es la opinión de Mālik y la gente de Medina. Y se dijo: las abuelas son madres; si se reúnen, el sexto es para la más cercana, como los padres cuando se reúnen: el más cercano es el más merecedor de la herencia. Así también los hijos, los hermanos, los hijos de los hermanos y los hijos de los tíos: cuando se reúnen, el más cercano es el más merecedor de la herencia. Así también las madres. Dijo Ibn al-Munḏir: Esto es lo más correcto, y es lo que sostengo. Al-Awzāʿī hacía heredar a tres abuelas: una por parte de la madre y dos por parte del padre. Esta es la opinión de Aḥmad ibn Ḥanbal. Ad-Dāraquṭnī lo transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en forma mursal. Y se transmitió de Zayd ibn Ṯābit lo contrario: que hacía heredar a tres abuelas: dos por parte de la madre y una por parte del padre. La opinión de ʿAlī —Dios esté complacido con él— es como la de Zayd. Ambos asignaban el sexto a la más cercana, sea por parte de la madre o por parte del padre; y no la hacían compartir con quien no está en su mismo grado. Así lo sostuvieron aṯ-Ṯawrī, Abū Ḥanīfa y sus compañeros, y Abū Ṯawr. En cuanto a ʿAbd Allāh ibn Masʿūd e Ibn ʿAbbās, hacían heredar a las cuatro abuelas. Esta es la opinión de al-Ḥasan al-Baṣrī, Muḥammad ibn Sīrīn y Ǧābir ibn Zayd. Dijo Ibn al-Munḏir: Toda abuela que, al remontar su genealogía hasta el difunto, se encuentre en su linaje un padre entre dos madres, no hereda, según todos aquellos de quienes se conserva opinión entre la gente del saber.

La decimosexta: Su dicho —Exaltado sea—: "a cada uno de ellos, el sexto". Asignó —Exaltado sea— a cada uno de los dos padres, junto con el hijo, el sexto; y dejó indeterminado el “hijo”, de modo que el varón y la hembra son iguales en ello. Si un hombre muere y deja un hijo varón y dos padres, a cada uno de sus padres le corresponde el sexto, y lo que reste es para el hijo. Y si deja una hija y dos padres, a la hija le corresponde la mitad, y a los dos padres los dos sextos; y lo que reste es para el ʿaṣaba más cercano, que es el padre, por el dicho del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: (Lo que las cuotas dejen, para el varón más próximo). Así, para el padre se reúnen dos vías de derecho: el taʿṣīb y la cuota. "Pero si no tiene hijo y le heredan sus padres, a su madre le corresponde el tercio". Informó —Glorificado sea Su recuerdo— que si los dos padres le heredan, a la madre le corresponde el tercio. Y señaló, con Su dicho: "y le heredan sus padres" y con Su información de que a la madre le corresponde el tercio, que el resto —que son dos tercios— es para el padre. Esto es como si dijeras a dos hombres: Este dinero es entre vosotros; y luego dices a uno de ellos: Tú, fulano, tienes de él un tercio; pues has determinado para el otro los dos tercios por el tenor de tus palabras. Y porque la fuerza del discurso en Su dicho: "y le heredan sus padres" indica que ambos están solos, excluyendo a todos los titulares de cuotas, de hijo y de otros. No hay discrepancia en esto.

Digo: Conforme a esto, los dos tercios serían una cuota asignada al padre, no sería ʿaṣaba. Ibn al-ʿArabī mencionó que el sentido de preferir al padre con los dos tercios, en ausencia de hijo, es la virilidad y el auxilio, y la obligación del gasto sobre él; y que la madre quedó en una cuota por razón del parentesco.

Digo: Esto queda refutado, pues eso existe con su vida: ¿por qué se le privó del sexto? Lo que parece es que sólo se le privó del sexto en su vida por consideración hacia el niño y por salvaguarda de su patrimonio, pues puede que extraer una parte de su patrimonio sea perjudicial para él. O bien que sea un acto de adoración (taʿabbud), y esto es lo más apropiado que se diga. Y Dios es Quien concede el acierto. La decimoséptima: Si se dijera: ¿cuál es el beneficio de añadir la wāw en Su dicho: «y lo heredaron sus padres», cuando lo aparente del discurso sería que dijera: «pues si no tiene hijo, lo heredaron sus padres»? Se le responde: con su adición quiso informar, para dejar claro que se trata de un asunto asentado y firme; así informa de su firmeza y estabilidad. De este modo, la situación de los dos padres cuando heredan en solitario es como la de los dos hijos: al varón le corresponde una porción igual a la de dos hembras. Y con ello se reúnen para el padre dos derechos: la parte obligatoria (fard) y la agnación (taʿṣīb), pues excluye a los hermanos como lo hace el hijo. Esto es justicia en el dictamen, manifiesta en la sabiduría. Y Allah sabe más.

Decimoctava: Su dicho, Altísimo: «y a su madre le corresponde un tercio». Los de Kufa leyeron: «y a su madre le corresponde un tercio» (con kasra en la hamza: فلِإِمِّه), y es una variante lingüística que Sibawayh transmitió. Dijo al-Kisāʾī: es la lengua de muchos de Hawāzin y Hudhayl; y como la lām estaba con kasra y unida a la letra, les resultó desagradable una ḍamma tras una kasra, y sustituyeron la ḍamma por kasra, porque no hay en el habla un verbo. Quien la pronuncia con ḍamma la trae conforme al الأصل (la forma originaria); y porque la lām puede separarse, ya que entra sobre el nombre. Todo ello lo dijo al-Naḥḥās.

Decimonovena: Su dicho, Altísimo: «y si tiene hermanos, a su madre le corresponde un sexto». Los hermanos reducen a la madre del tercio al sexto; esto es la exclusión por disminución (ḥaǧb al-nuqṣān). Da igual que los hermanos sean germanos, o por parte de padre, o por parte de madre; y no tienen cuota asignada. Se transmitió de Ibn ʿAbbās que solía decir: «el sexto del que los hermanos privaron a la madre es para los hermanos». Y se transmitió de él también lo mismo que dice la gente: «que es para el padre». Dijo Qatāda: el padre lo toma, y no ellos, porque él los mantiene, se encarga de sus matrimonios y de su manutención. Los sabios han consensuado que dos hermanos o más —sean varones o mujeres—, de padre y madre, o de padre, o de madre, reducen a la madre del tercio al sexto; excepto lo transmitido de Ibn ʿAbbās: «dos hermanos tienen el dictamen de uno solo, y no se reduce a la madre por menos de tres». Y algunos han sostenido que las hermanas no reducen a la madre del tercio al sexto, porque el Libro de Allah menciona a los “hermanos”, y la fuerza hereditaria de las mujeres no es como la fuerza hereditaria de los varones, de modo que la analogía exija la asimilación. Dijo al-Kiyā al-Ṭabarī: lo que se sigue de sus palabras es que ellas no entren junto con los hermanos; pues el término “hermanos” en su sentido absoluto no abarca a las hermanas, como el término “hijos varones” no abarca a las hijas. Eso implicaría que la madre no quedara reducida del tercio al sexto por un solo hermano y una hermana, lo cual contradice el consenso de los musulmanes. Y si ellas están incluidas por la aleya junto con los hermanos, entonces están incluidas cuando se mencionan por separado. Todos argumentaron que el mínimo del plural es dos, porque el dual es la reunión de una cosa con otra semejante; así, el sentido exige que sea plural. Y dijo —sobre él la paz—: «dos y lo que está por encima de dos son جماعة (un grupo)». Se narró de Sibawayh que dijo: pregunté a al-Jalīl acerca de su expresión: «¡Qué hermosos son sus dos rostros!»; y dijo: “dos” es جماعة. Y es correcto el dicho del poeta:

Y (en) dos desiertos vastos, dos lejanos, dos estériles *** sus dos lomos como los lomos de dos escudos [4105]

Y al-Ajfaš recitó:

Cuando nos llegaron las dos mujeres con la noticia *** dijeron: en nosotros el asunto ya se ha divulgado

Y dijo otro:

Se saluda con el saludo al rico de un pueblo *** y se escatima el saludo al pobre

¿Acaso la muerte no es igual entre ambos *** cuando mueren y pasan a estar en las tumbas?

Y cuando se produjo discusión sobre ello entre ʿUṯmān e Ibn ʿAbbās, ʿUṯmān le dijo: «tu gente la redujo —es decir, Qurayš—, y ellos son gente de elocuencia y retórica». Y entre quienes dijeron: «el mínimo del plural es tres» —aunque aquí no lo sostuvieran— están Ibn Masʿūd, al-Šāfiʿī, Abū Ḥanīfa y otros. Y Allah sabe más.

Vigésima (que completa veinte): Su dicho, Altísimo: «después de un testamento que se haya dispuesto o de una deuda». Ibn Kaṯīr, Abū ʿAmr, Ibn ʿĀmir y ʿĀṣim leyeron [4106]«yūṣā» con فتح (fatḥ) en la ṣād. Los demás, con kasr; y asimismo la otra (ocurrencia). La transmisión difirió en ambas lecturas respecto de ʿĀṣim. La lectura con kasr es la preferida de Abū ʿUbayd y Abū Ḥātim, porque antes se había mencionado al difunto. Dijo al-Ajfaš: y lo confirma Su dicho, Altísimo: «yūṣīna» y «tūṣūna».

Vigésima primera: Si se dijera: ¿cuál es la sabiduría de anteponer la mención del testamento a la mención de la deuda, cuando la deuda tiene prioridad sobre él por consenso? Y al-Tirmiḏī transmitió de al-Ḥāriṯ, de ʿAlī, que el Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— dictaminó la deuda antes que el testamento, mientras vosotros recitáis [4107] el testamento antes que la deuda. Dijo: y la práctica, según la mayoría de la gente de conocimiento, es que se comienza por la deuda antes que el testamento. Y al-Dāraquṭnī transmitió, por el ḥadīṯ de ʿĀṣim b. Ḍamra, de ʿAlī, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «la deuda antes que el testamento, y no hay testamento para un heredero». Lo narró de ambos Abū Isḥāq al-Hamdānī. La respuesta es por cinco vías: La primera: solo pretendió anteponer estos dos apartados a la herencia, y no pretendió ordenarlos entre sí; por eso el testamento precedió en la expresión. Segunda respuesta: como el testamento es menos vinculante que la deuda, lo antepuso por darle importancia; como dijo, Altísimo: «no deja nada, ni pequeño ni grande» [4108][al-Kahf: 49]. Tercera respuesta: lo antepuso por su frecuente existencia y ocurrencia; así se volvió como algo necesario para todo difunto, junto con el texto legal que lo establece; y retrasó la deuda por su rareza, pues puede existir o no. Comenzó mencionando lo que no puede faltar, y coordinó con lo que puede ocurrir a veces. Y esto se refuerza por la coordinación con “o” (aw); si la deuda fuera algo ordenado en secuencia, la coordinación habría sido con “y” (wāw). Cuarta respuesta: solo se antepuso el testamento porque es la porción de pobres y débiles; y se retrasó la deuda porque es la porción de un acreedor que la reclama con fuerza y autoridad, y tiene en ello palabra. Quinta respuesta: como el testamento lo instituye [4109] por iniciativa propia, lo antepuso; mientras que la deuda es algo firme, se mencione o no se mencione.

Vigésima segunda: Y una vez establecido esto, al-Šāfiʿī se apoyó en ello para anteponer la deuda de la zakāt y del ḥaǧǧ a la herencia, y dijo: si el hombre fue negligente con su zakāt, es obligatorio tomarla del capital de sus bienes. Esto es evidente a primera vista, porque es un derecho entre los derechos, y por tanto debe cumplirse por él tras la muerte, como los derechos de los seres humanos; máxime cuando el destino de la zakāt se dirige a los seres humanos. Y Abū Ḥanīfa y Mālik dijeron: si lo dispuso en testamento, se paga de su tercio; y si guardó silencio sobre ello, no se extrae nada por él. Dijeron: porque eso conllevaría dejar a los herederos pobres; además, podría deliberadamente dejarlo todo, de modo que, cuando muera, ello absorba toda su hacienda y no quede a los herederos derecho alguno.

Vigésima tercera: Su dicho, Altísimo: «vuestros padres y vuestros hijos». Está en nominativo por ser مبتدأ (sujeto inicial), y el predicado está elidido; su estimación es: “ellos son los destinatarios de la partición y ellos son los que reciben”.

Vigésima cuarta: Su dicho, Altísimo: «no sabéis cuál de ellos os es más cercano en beneficio». Se dijo: en la vida mundana, por la súplica y la limosna, como ha llegado en el أثر: «ciertamente, al hombre se le eleva (su grado) por la súplica de su hijo después de él». Y en el ḥadīṯ auténtico: «cuando el hombre muere, se interrumpe su obra salvo por tres —y mencionó—: o un hijo virtuoso que ruega por él» [4110] Y se dijo: en la Otra Vida; pues puede que el hijo sea mejor y entonces interceda por su padre; de Ibn ʿAbbās y al-Ḥasan. Y algunos exégetas dijeron: si el hijo está en un grado más elevado que su padre en la Otra Vida, pide a Allah que eleve hacia él a su padre; y asimismo el padre si está más elevado que su hijo. Y vendrá en «al-Ṭūr» [4111] su explicación. Y se dijo: en la vida mundana y en la Otra Vida; lo dijo Ibn Zayd. Y el tenor literal lo exige.

Vigésima quinta: Su dicho, Altísimo: «obligación prescrita» (farīḍa). Está en acusativo como maṣdar confirmativo, pues el sentido de «os prescribe» es: os impone como obligación. Y dijo Makki y otros: es un ḥāl (circunstancial) confirmativo, y el عامل (rector) es «os prescribe»; pero eso es débil. La aleya está vinculada a lo anterior: esto es, que informó a los siervos de que se les ha evitado la carga del esfuerzo interpretativo en la asignación testamentaria a los parientes, pese a su coincidencia en el parentesco; es decir, que padres e hijos se benefician mutuamente en la vida mundana mediante el apoyo y la solidaridad, y en la Otra Vida mediante la intercesión. Y si esto queda establecido respecto de padres e hijos, queda establecido respecto de todos los parientes. Así, si la partición se dejara al esfuerzo interpretativo, por la obligación de considerar la riqueza de cada uno de ellos, entonces el asunto saldría de control, pues las circunstancias pueden variar. Por ello, el Señor —Bendito y Altísimo— aclaró que lo más conveniente para el siervo es no ser remitido a su propio iǧtihād en las cuantías de las herencias, sino que Él determinó las cuantías por ley revelada. «Ciertamente, Allah es Omnisciente»; es decir, respecto de la partición de las herencias; «Sabio»: dictaminó su partición y la aclaró a sus destinatarios. Y dijo al-Zaǧǧāǧ: «Omnisciente», es decir, de las cosas antes de crearlas; «Sabio» en lo que de ellas determina y ejecuta. Y algunos dijeron: Allah —Glorificado sea— no ha cesado ni cesará; y Su información en pasado es como Su información en futuro. Y la doctrina de Sibawayh es que, al ver sabiduría y conocimiento, se les dijo: Allah —Poderoso y Majestuoso— era así, y no ha cesado siendo como lo que habéis visto.

[4062] : así en al-Dāraquṭnī. [4063] : en Kašf al-Jafāʾ: «entonces no encuentran», y en y no está. [4064] : de z. [4065] : en b: «a modo de advertencia». [4066] : en b: «narró». [4067] : de b, ǧ, y, ṭ y z. [4068] : en Ibn al-ʿArabī: «ocurrió», y en y: «catástrofe». [4069] : en y: «juró para él». [4070] : en z: «no se considera». [4071] : esto es lo que sostiene la mayoría; y algunos opinan que el musulmán hereda del incrédulo, y así lo dictaminaron Muʿāḏ y Muʿāwiya, hasta el punto de que algunos dijeron: ¡qué bueno lo que dictaminó Muʿāwiya: heredamos de la Gente del Libro y ellos no heredan de nosotros, así como nos casamos con ellas y ellos no se casan con las nuestras! Véase Fatḥ al-Bārī, t. 12, p. 43, ed. Būlāq. [4072] : en b e y: «en ellos»; y en otros: «en él». [4073] : véase t. 11, p. 78. [4074] : véase t. 1, p. 456. [4075] : véase t. 1, p. 456. [4076] : p. 165 de este tomo. [4077] : de y; y en el resto de los testimonios: «las excluye». [4078] : en b y ǧ: «para dos hijas». [4079] : es decir, una o más. [4080] : así en b, ǧ y z; y en ṭ e y: «mundo o lejanía». [4081] : en aw o ḥ: «de ellos». [4082] : véase t. 7, p. 182. [4083] : en b, d, z, ṭ e y: «más de dos hijas; para dos hijas». [4084] : véase t. 6, p. 28. [4085] : en y: «para las dos hijas». [4086] : véase t. 7, p. 378. [4087] : lo que está en la Sīra de Ibn Hišām, t. 2, p. 852, ed. Europa: «y eleva (la espada) sobre los huesos y baja sobre el cerebro, pues así era como yo golpeaba a los hombres». [4088] : así lo vocalizó en Asad al-Ġāba y en el margen de al-Tahḏīb; y en ǧ, y y ṭ: «Hudhayl» con ḏāl, y no se sostiene. [4089] : istahalla el recién nacido: alzó su voz llorando al nacer. [4090] : en b: «la gente de conocimiento». [4091] : en d e y: «lo heredamos». [4092] : en ṭ: «su señal». [4093] : véase t. 1, p. 302. [4094] : de ǧ. [4095] : así en todos los testimonios; y lo que se entiende de inmediato es que el verso está coordinado con el anterior. [4096] : véase t. 15, p. 192. [4097] : véase t. 20, p. 129. [4098] : en y: «indica». [4099] : véase t. 12, p. 99. [4100] : véase t. 7, p. 182. [4101] : su dicho: «no, por Allah». Es decir: no es como dices el dictamen que corresponde en esta cuestión para este caso. [4102] : su dicho: «no es revelación». Es decir: lo que ocurrió entre tú y yo no tiene un texto del Corán que prohíba contradecirlo, añadirle o disminuirlo. Y su dicho: «solo es algo que tú ves». Es decir: lo dices por tu opinión, y yo digo por mi opinión. (De Šarḥ Sunan al-Dāraquṭnī). [4103] : al-qitb (con kasra en la qāf, sukūn en la tāʾ, y también con ambas vocalizadas): las entrañas. [4104] : en b e y: «su sexto». [4105] : este verso es del raǧaz de al-Jiṭām al-Muǧāšiʿī, y es un poeta islámico. Y al-mahmah: el yermo temible. Y al-qadhf (con dos fatḥa y con dos ḍamma): lo lejano de la tierra. Y en ǧ: «fadafdayn», y es una variante. Y al-fadafd: la tierra llana. Y al-mart (con fatḥa en la mīm y sukūn en la rāʾ, seguida de una letra con dos puntos encima): la tierra en la que no hay agua ni vegetación. Y al-ẓahr: lo elevado de la tierra. [4106] : en la transmisión de Abū Bakr. [4107] : así en al-Tirmiḏī y en b, y, z y ṭ; y en otros: «recitáis». Y no es correcto. [4108] : véase t. 10, p. 418. [4109] : así en los testimonios, excepto d: «la establece», y z: «la estableció». [4110] : el ḥadīṯ: «Cuando muere el hijo de Adán, se interrumpe su obra salvo por tres: una limosna continua, o un conocimiento del que se beneficie, o un hijo virtuoso que ruega por él». [4111] : véase t. 17, p. 66. [4112] : en b: «de él».

Notas y Referencias

[4062] Así en al-Dāraquṭnī.

[4063] En Kašf al-Jafāʾ: «entonces no encuentran», y en y no está.

[4064] De z.

[4065] En b: «a modo de advertencia».

[4066] En b: «narró».

[4067] De b, ǧ, y, ṭ y z.

[4068] En Ibn al-ʿArabī: «ocurrió», y en y: «catástrofe».

[4069] En y: «juró para él».

[4070] En z: «no se considera».

[4071] Esto es lo que sostiene la mayoría; y algunos opinan que el musulmán hereda del incrédulo, y así lo dictaminaron Muʿāḏ y Muʿāwiya, hasta el punto de que algunos dijeron: ¡qué bueno lo que dictaminó Muʿāwiya: heredamos de la Gente del Libro y ellos no heredan de nosotros, así como nos casamos con ellas y ellos no se casan con las nuestras! Véase Fatḥ al-Bārī, t. 12, p. 43, ed. Būlāq.

[4072] En b e y: «en ellos»; y en otros: «en él».

[4073] Véase t. 11, p. 78.

[4074] Véase t. 1, p. 456.

[4075] Véase t. 1, p. 456.

[4076] P. 165 de este tomo.

[4077] De y; y en el resto de los testimonios: «las excluye».

[4078] En b y ǧ: «para dos hijas».

[4079] Es decir, una o más.

[4080] Así en b, ǧ y z; y en ṭ e y: «mundo o lejanía».

[4081] En aw o ḥ: «de ellos».

[4082] Véase t. 7, p. 182.

[4083] En b, d, z, ṭ e y: «más de dos hijas; para dos hijas».

[4084] Véase t. 6, p. 28.

[4085] En y: «para las dos hijas».

[4086] Véase t. 7, p. 378.

[4087] Lo que está en la Sīra de Ibn Hišām, t. 2, p. 852, ed. Europa: «y eleva (la espada) sobre los huesos y baja sobre el cerebro, pues así era como yo golpeaba a los hombres».

[4088] Así lo vocalizó en Asad al-Ġāba y en el margen de al-Tahḏīb; y en ǧ, y y ṭ: «Hudhayl» con ḏāl, y no se sostiene.

[4089] Istahalla el recién nacido: alzó su voz llorando al nacer.

[4090] En b: «la gente de conocimiento».

[4091] En d e y: «lo heredamos».

[4092] En ṭ: «su señal».

[4093] Véase t. 1, p. 302.

[4094] De ǧ.

[4095] Así en todos los testimonios; y lo que se entiende de inmediato es que el verso está coordinado con el anterior.

[4096] Véase t. 15, p. 192.

[4097] Véase t. 20, p. 129.

[4098] En y: «indica».

[4099] Véase t. 12, p. 99.

[4100] Véase t. 7, p. 182.

[4101] Su dicho: «no, por Allah». Es decir: no es como dices el dictamen que corresponde en esta cuestión para este caso.

[4102] Su dicho: «no es revelación». Es decir: lo que ocurrió entre tú y yo no tiene un texto del Corán que prohíba contradecirlo, añadirle o disminuirlo. Y su dicho: «solo es algo que tú ves». Es decir: lo dices por tu opinión, y yo digo por mi opinión. (De Šarḥ Sunan al-Dāraquṭnī).

[4103] Al-qitb (con kasra en la qāf, sukūn en la tāʾ, y también con ambas vocalizadas): las entrañas.

[4104] En b e y: «su sexto».

[4105] Este verso es del raǧaz de al-Jiṭām al-Muǧāšiʿī, y es un poeta islámico. Y al-mahmah: el yermo temible. Y al-qadhf (con dos fatḥa y con dos ḍamma): lo lejano de la tierra. Y en ǧ: «fadafdayn», y es una variante. Y al-fadafd: la tierra llana. Y al-mart (con fatḥa en la mīm y sukūn en la rāʾ, seguida de una letra con dos puntos encima): la tierra en la que no hay agua ni vegetación. Y al-ẓahr: lo elevado de la tierra.

[4106] En la transmisión de Abū Bakr.

[4107] Así en al-Tirmiḏī y en b, y, z y ṭ; y en otros: «recitáis». Y no es correcto.

[4108] Véase t. 10, p. 418.

[4109] Así en los testimonios, excepto d: «la establece», y z: «la estableció».

[4110] El ḥadīṯ: «Cuando muere el hijo de Adán, se interrumpe su obra salvo por tres: una limosna continua, o un conocimiento del que se beneficie, o un hijo virtuoso que ruega por él».

[4111] Véase t. 17, p. 66.

[4112] En b: «de él».