4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 1

Versículo (Español)

[4:1] ¡Oh, seres humanos! Tengan temor de su Señor, Quien los ha creado de un solo ser, del que creó a su cónyuge e hizo descender de ambos muchos hombres y mujeres. Tengan temor de Dios, en Cuyo nombre se reclaman sus derechos, y respeten los lazos familiares. Dios los observa.

Tafsir de Al-Qurtubi

{¡Oh gentes! Temed a vuestro Señor, que os creó de una sola alma, y de ella creó a su pareja, y de ambos diseminó muchos hombres y mujeres. Y temed a Allah, en cuyo nombre os reclamáis unos a otros, y [temed] los lazos de parentesco. Ciertamente, Allah es sobre vosotros Vigilante} (1) Introducción de la sura: Es medinense, salvo una sola aleya que descendió en La Meca el año de la Conquista, acerca de ‘Uzmán ibn Talha al-Ḥaŷabí, y es Su dicho: «Ciertamente, Allah os ordena que devolváis los depósitos a sus dueños» [1][Las mujeres: 58] según se expondrá. Dijo al-Naqqāš: Y se ha dicho: descendió cuando la emigración del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— de La Meca a Medina. Y algunas gentes han dicho: Que Su dicho —Exaltado sea—: «¡Oh gentes!» dondequiera que ocurra, es mequí; y lo dijo [2]‘Alqama y otros. Así, parece que el comienzo de la sura sea mequí, y lo que descendió tras la Hégira es, en realidad, medinense. Y dijo al-Naḥḥās: Esta sura es mequí.

Dije: Lo correcto es lo primero; pues en el Ṣaḥīḥ de al-Buẖārī, de ‘Ā’iša, que ella dijo: No descendió la sura de Las mujeres sino estando yo junto al Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—; es decir, después de que consumó el matrimonio con ella. Y no hay discrepancia entre los sabios en que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— consumó el matrimonio con ‘Ā’iša en Medina. Quien examine sus disposiciones sabrá que es medinense, sin duda alguna. En cuanto a quien dijo: Que Su dicho: «¡Oh gentes!» es mequí dondequiera que ocurra, no es correcto; pues al-Baqara es medinense y en ella aparece Su dicho: «¡Oh gentes!» en dos lugares [3], y ya se ha mencionado. Y Allah sabe más.

En ella hay seis cuestiones [3860]:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «¡Oh gentes! Temed a vuestro Señor, que os creó» Ya se ha tratado en «al-Baqara» la etimología de «al-nās» y el sentido de la taqwà, del Señor, de la creación, de la pareja y de la diseminación; por lo que no hay sentido en repetirlo [3861] En la aleya hay una indicación del Hacedor. Y dijo «una» por concordar con el femenino del término «alma». El término «alma» se feminiza aunque se pretenda con él un masculino. Y es admisible en el habla: «de un alma uno», atendiendo al sentido; pues lo que se pretende con «alma» es Adán —la paz sea con él—, como lo dijeron Muŷāhid y Qatāda. Y es la lectura de Ibn Abī ‘Abla: «uno» sin hā’. «Y diseminó»: su significado es [3862] separó y esparció por la tierra; y de ello: «y alfombras extendidas» [3863][La envolvente: 16]. Ya se trató en «al-Baqara» [3864] Y «de ambos» se refiere a Adán y Eva. Dijo Muŷāhid: Eva fue creada de la parte inferior de las costillas [3865] de Adán. Y en el ḥadiz: «La mujer fue creada de una costilla torcida», y ya se trató en al-Baqara [3866]

«Muchos hombres y mujeres» Restringió su descendencia a dos tipos, lo cual implica que el hermafrodita no es un tipo; pero tiene una realidad que lo remite a esos dos tipos, y es la condición adámica, por lo que se adscribe a uno de ellos, conforme a lo ya mencionado en «al-Baqara» acerca de considerar la disminución de los órganos y su aumento.

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «Y temed a Allah, en cuyo nombre os reclamáis unos a otros, y los lazos de parentesco» Repitió el mandato de temer para enfatizar y para advertir a las almas de los destinatarios del mandato. Y «el que» está en acusativo como adjetivo. «Y los lazos de parentesco» está coordinado; es decir: temed a Allah, no desobedeciéndole, y temed los lazos de parentesco, no cortándolos. Los lectores de Medina leyeron «tas-sā’alūna» con asimilación de la tā’ en la sīn. Y los de Kufa, suprimiendo la tā’ por la concurrencia de dos tā’, y aligerando la sīn, pues el sentido se entiende; y es como Su dicho: «Y no os ayudéis mutuamente en el pecado» [3868][La mesa servida: 2], y «tanazzalu» y lo semejante. E Ibrāhīm al-Naẖa‘ī, Qatāda, al-A‘maš y Ḥamza leyeron [3869]«al-arḥāmi» en genitivo. Los gramáticos han hablado sobre ello. En cuanto a los basríes, sus principales dijeron: Es un solecismo; no es lícito recitarlo. En cuanto a los kufíes, dijeron: Es feo; y no añadieron a esto, ni mencionaron la causa de su fealdad, dijo al-Naḥḥās: según lo que sé. Y dijo Sībawayh: No se coordina al pronombre implícito en genitivo, porque es como el tanwīn, y al tanwīn no se le coordina. Y un grupo dijo: Está coordinado al pronombre; pues ellos se reclamaban por ella, diciendo el hombre: «Te pido por Allah y por el parentesco». Así lo interpretaron al-Ḥasan, al-Naẖa‘ī y Muŷāhid; y es lo correcto en la cuestión, según se expondrá. Lo debilitaron algunos, entre ellos al-Zaŷŷāŷ, y dijeron: Es feo coordinar el nombre manifiesto al pronombre en genitivo salvo haciendo explícita la preposición, como Su dicho: «E hicimos que la tierra se lo tragase a él y a su morada» [3871][El relato: 81]. Y es feo: «Pasé por él y Zayd». Dijo al-Zaŷŷāŷ, de al-Māzinī: Porque el coordinado y el coordinante son copartícipes: cada uno de ellos puede ocupar el lugar del otro; así como no es lícito «Pasé por Zayd y por ti», tampoco es lícito «Pasé por ti y Zayd». En cuanto a Sībawayh, para él es feo y no es admisible sino en poesía, como dijo:

«Hoy te has acercado: nos satirizas y nos insultas; vete, pues no hay en ti —ni en los días— nada de asombroso»

Coordinó «los días» al kāf de «en ti» sin la bā’, por necesidad. Y asimismo el dicho de otro:

«Colgamos en semejanza de los mástiles nuestras espadas, y entre ellas y el tobillo hay un abismo de aires» [3872]

Coordinó «el tobillo» al pronombre en «entre ellas», por necesidad. Y dijo Abū ‘Alī: Eso es débil según la analogía. Y en el libro al-Tadhkira al-Mahdiyya [3873], de al-Fārisī, que Abū al-‘Abbās al-Mubarrad dijo: Si rezara detrás de un imán que recita: «No sois mis socorredores» [3874][Abraham: 22] y «Temed a Allah, en cuyo nombre os reclamáis unos a otros, y los lazos de parentesco», tomaría mis sandalias y me iría. Dijo al-Zaŷŷāŷ: La lectura de Ḥamza, con su debilidad y fealdad en árabe, es un grave error en los fundamentos del asunto de la religión; porque el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No juréis por vuestros padres». Si no es lícito jurar por otro que Allah, ¿cómo sería lícito por el parentesco? Y vi a Ismā‘īl ibn Isḥāq inclinarse a que jurar por otro que Allah es un asunto grave, y que es exclusivo [3875] de Allah —Altísimo sea—. Dijo al-Naḥḥās: Y la afirmación de algunos de que «y los lazos de parentesco» es un juramento es errónea en el sentido y en la declinación; porque el ḥadiz del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— indica el acusativo. Y Šu‘ba transmitió, de ‘Awn ibn Abī Ŷuḥayfa, de al-Mundhir ibn Ŷarīr, de su padre, que dijo: Estábamos [3876] con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hasta que llegó un grupo de Muḍar, descalzos y desnudos; vi el rostro del Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— cambiar por lo que vio de su indigencia. Luego rezó el ẓuhr y pronunció un sermón a la gente, diciendo: «¡Oh gentes! Temed a vuestro Señor, hasta: ‘y los lazos de parentesco’». Luego dijo: «Que dé limosna un hombre con su dinar; que dé limosna un hombre con su dírham; que dé limosna un hombre con un ṣā‘ de dátiles...», y mencionó el ḥadiz [3877] El sentido de esto es conforme al acusativo, pues los exhortó a mantener los lazos de parentesco. Además, se ha establecido del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Quien haya de jurar, que jure por Allah o que calle». Esto refuta la afirmación de quien dijo: El sentido es: «Te pido por Allah y por el parentesco». Y Abū Isḥāq dijo: El sentido de «os reclamáis en Su nombre» es: reclamáis vuestros derechos en Su nombre. Y tampoco hay sentido para el genitivo con esto. Dije: Esto es lo que he hallado de las palabras de los sabios de la lengua acerca de impedir la lectura «y los lazos de parentesco» en genitivo; y lo eligió Ibn ‘Aṭiyya. Y lo refutó el imán Abū Naṣr ‘Abd al-Raḥīm ibn ‘Abd al-Karīm al-Qušayrī, y eligió la coordinación, diciendo: Un discurso como este es rechazable entre los imanes de la religión; porque las lecturas con las que recitaron los imanes de los recitadores se han establecido del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por transmisión masiva (tawātur) conocida por los especialistas. Si algo se establece del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, quien lo rechaza ha rechazado al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y ha considerado feo lo que él recitó; y esta es una posición peligrosa. No se sigue en ello a los imanes de la lengua y la gramática, pues el árabe se recibe del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y nadie duda de su elocuencia. En cuanto a lo mencionado del ḥadiz, en ello hay consideración; porque él —la paz sea con él— dijo a Abī al-‘Ašrā’ [3879]: «¡Por tu padre! Si lo hubieras herido en el costado...». Luego, la prohibición solo vino respecto del juramento por otro que Allah; y esto es una intercesión hacia otro por el derecho del parentesco, y no hay prohibición en ello. Dijo al-Qušayrī: Y se ha dicho que esto es un juramento por el parentesco; es decir: temed a Allah y el derecho del parentesco [3880], como dices: «Haz tal cosa, y por el derecho de tu padre». Y ha venido en la Revelación: «Por la estrella», y «Por el monte», y «Por el higo», y «Por tu vida». «Esto es forzado». Y dije: no hay forzamiento en ello, pues no es remoto que «y los lazos de parentesco» sea de este género: que haya jurado por ellos [3881] como juró por Sus criaturas indicadoras de Su unicidad y de Su poder, para afirmarlas, hasta el punto de unirlas a Sí mismo. Y Allah sabe más. Y a Allah le corresponde jurar por lo que quiera, y prohibir lo que quiera, y permitir lo que quiera; no es remoto que sea un juramento. Los árabes juran por el parentesco. Y es válido que la bā’ sea pretendida y se haya omitido [3882], como se omitió en su dicho:

«Auspiciosos: no son quienes reforman una tribu, ni graznador sino por la separación el cuervo de ella»

pues está en genitivo aunque no haya precedido bā’. Dijo Ibn al-Dahhān, Abū Muḥammad Sa‘īd ibn Mubārak: El kufí permite coordinar el manifiesto al pronombre en genitivo y no lo impide. Y de ello su dicho:

«¡Ay de ti!, ¿acaso por mí, o por el de pecho recio, de rojas bestias de carga, de pecho grueso, ligero?» [3883]

Y de ello:

«Vete, pues no hay en ti —ni en los días— nada de asombroso»

Y el dicho de otro:

«Y entre ellas y el tobillo hay un abismo de aires»

Y de ello:

«Te basta —y al-Ḍaḥḥāk— una espada hindí»

Y el dicho de otro:

«Y pretendió los confines del cielo, mas no halló para él en él ascenso, ni en la tierra asiento»

Y el dicho de otro:

«No hay en ella —y los asuntos, de ruina— sino lo decretado de un asunto oculto, acontecido» [3884]

Y el dicho de otro:

«Paso junto a la cohorte; no sé: ¿acaso Ḥatfī estaba en ella o alguien distinto de ella?»

pues «distinto de ella» está en posición de genitivo por «en». Y sobre esto algunos interpretaron Su dicho —Exaltado sea—: «Y os hemos puesto en ella medios de vida, y a quienes no sois vosotros sus proveedores» [3885][Al-Ḥiŷr: 20], coordinándolo al kāf y al mīm. Y ‘Abd Allāh ibn Yazīd leyó «y los lazos de parentesco» en nominativo, como inicio, con un predicado elíptico, con el sentido: Y los lazos de parentesco son dignos de ser mantenidos. Y cabe que sea una forma de exhortación (iġrā’), pues entre los árabes hay quien eleva el término exhortado. Al-Farrā’ recitó [3886]:

«Ciertamente, un pueblo entre ellos: ‘Umayr y los semejantes de ‘Umayr; y entre ellos el sanguinario, son dignos del encuentro cuando dice el dueño del arrojo: ¡Las armas, las armas!»

Y se ha dicho: Que «y los lazos de parentesco» en acusativo está coordinado al lugar de «en Su nombre», pues su lugar es acusativo; y de ello su dicho:

«No somos montañas ni hierro» [3887]

Y solían decir: «Te conjuro por Allah y por el parentesco». Lo más evidente es que está en acusativo por elipsis de un verbo, como hemos mencionado.

La tercera: La comunidad ha convenido en que mantener los lazos de parentesco es obligatorio y que cortarlos es ilícito. Se ha establecido que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a Asmā’, cuando ella le preguntó: ¿Mantengo a mi madre? [3888]«Sí, mantén a tu madre» [3889] Le ordenó mantenerla, siendo ella incrédula. Por su énfasis, el mérito se extendió al mantenimiento del incrédulo, hasta el punto de que Abū Ḥanīfa y sus compañeros dijeron: Que heredan los parientes uterinos (ḏawū al-arḥām) si no hay ‘aṣaba ni cuota obligatoria determinada; y que se emancipan para quien los compre de entre sus parientes, por la inviolabilidad del parentesco. Y apoyaron esto con lo que transmitió Abū Dāwūd: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien posea a un pariente de parentesco prohibido (raḥim maḥram), queda libre». Y es la opinión de la mayoría de la gente de conocimiento. Se transmitió de ‘Umar ibn al-Ḫaṭṭāb —Allah esté complacido con él— y de ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd, y no se conoce para ambos discrepante entre los Compañeros. Y es la opinión de al-Ḥasan al-Baṣrī, Ŷābir ibn Zayd, ‘Aṭā’, al-Ša‘bī y al-Zuhrī; y a ella fueron al-Ṯawrī, Aḥmad e Isḥāq. Nuestros sabios tienen al respecto tres opiniones: La primera: que está restringido a los padres y abuelos. La segunda: «las dos alas», es decir, los hermanos. La tercera: como la de Abū Ḥanīfa. Y dijo al-Šāfi‘ī: No se emancipa para él sino sus hijos, sus padres y sus madres; no se emancipan para él sus hermanos ni ninguno de sus parientes y consanguíneos. Lo correcto es lo primero, por el ḥadiz que hemos mencionado, y lo transmitieron al-Tirmiḏī y al-Nasā’ī. La mejor de sus vías es la de al-Nasā’ī: lo transmitió en el ḥadiz de Ḍamra, de Sufyān, de ‘Abd Allāh ibn Dīnār, de Ibn ‘Umar, que dijo: Dijo el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Quien posea a un pariente de parentesco prohibido, queda emancipado para él». Es un ḥadiz firme por transmisión de un justo de un justo, y ninguno de los imanes lo ha impugnado con una causa que obligue a abandonarlo, salvo que al-Nasā’ī dijo al final: Este es un ḥadiz reprobable (munkar). Y otro dijo: Ḍamra se singularizó en él. Este es el sentido de «munkar» y «šāḏḏ» en la terminología de los muhaddizūn. Y Ḍamra es justo y fiable; la singularidad del fiable en un ḥadiz no lo perjudica. Y Allah sabe más.

La cuarta: Discreparon, en este capítulo, sobre los parientes prohibidos por lactancia. La mayoría de la gente de conocimiento dijo: No entran en lo implicado por el ḥadiz. Y Šarīk [3890] al-qāḍī sostuvo su emancipación. Y la gente del literalismo (ahl al-ẓāhir) y algunos teólogos fueron a que el padre no se emancipa para el hijo si este lo posee, y argumentaron con su dicho —la paz sea con él—: «Un hijo no retribuye a su padre sino que, si lo encuentra esclavizado, lo compra y lo emancipa». Dijeron: Si la compra es válida, el dominio queda establecido; y el dueño del dominio dispone. Esto es ignorancia de los fines de la Ley, pues Allah —Altísimo sea— dice: «Y con los padres, excelencia» [3891][El viaje nocturno: 23]. Ha unido Su adoración con la excelencia hacia los padres en la obligatoriedad; y no es excelencia que su padre permanezca en su dominio y bajo su autoridad. Por ello, le es obligatorio emanciparlo: o bien por razón del dominio, actuando conforme al ḥadiz «lo compra y lo emancipa», o bien por razón de la excelencia, actuando conforme a la aleya. El sentido del ḥadiz, según la mayoría, es que, como el hijo fue causa de la emancipación de su padre mediante su compra, la Ley atribuyó la emancipación a él como atribución del acto. En cuanto a la discrepancia de los sabios sobre quién se emancipa por el dominio: el fundamento de la primera opinión es lo que hemos mencionado del sentido del Libro y de la Sunna; el fundamento de la segunda es asimilar el parentesco cercano y prohibido al padre mencionado en el ḥadiz. Y no hay para el hombre nadie más cercano que su hijo, por lo que se asimila al padre; y el hermano se le aproxima en ello porque se vincula por la paternidad, pues dice: «Yo soy hijo de su padre». En cuanto a la tercera opinión, su apoyo es el ḥadiz de Ḍamra, y ya lo hemos mencionado. Y Allah sabe más.

La quinta: Su dicho —Exaltado sea—: «y los lazos de parentesco». «Al-raḥim» es un nombre para todos los parientes, sin diferenciar entre el pariente prohibido y el no prohibido. Abū Ḥanīfa considera el parentesco prohibido (raḥim maḥram) para impedir la retractación en la donación; y permite la retractación respecto de los hijos de los tíos paternos, pese a que existe el corte y el parentesco está presente; por ello se vincularon a él la herencia, la tutela y otras disposiciones. Considerar el «prohibido» es un añadido al texto del Libro sin apoyo. Y ellos lo consideran abrogación, especialmente porque en ello hay indicación de la causalidad por el corte; y, sin embargo, lo permitieron respecto de los hijos de los tíos paternos y de los hijos de los [3893] tíos maternos y de las tías. Y Allah sabe más.

La sexta: Su dicho —Exaltado sea—: «Ciertamente, Allah es sobre vosotros Vigilante». (Es decir: Guardián), según Ibn ‘Abbās y Muŷāhid. Ibn Zayd: Conocedor. Y se ha dicho: «Vigilante»: protector. Se ha dicho: con el sentido de nombre de agente. «Al-Raqīb» es uno de los atributos de Allah —Altísimo sea—. Y «al-raqīb» es el guardián y el que aguarda; dices: raqabtu arqabu raqba wa raqbānan cuando aguardas. «Al-murqab» es el lugar elevado y dominante, sobre el que se sitúa el vigilante. Y «al-raqīb» es la tercera flecha de las siete que tienen porciones [3894] Y se dice: Que «al-raqīb» es una clase de serpientes; es, pues, un término homónimo. Y Allah sabe más.

Notas y Referencias

[1] Quizá sea ‘Amr ibn Murra, mencionado en la cadena del ḥadiz (véase Ibn Māŷa, t. 1, p. 139, y Sunan Abī Dāwūd, t. 1, p. 77, edición de Egipto).

[2] En algunos manuscritos: «Abī Qāsim».

[3] En algunos manuscritos: «al-Masīy».

[3860] En D, Ṭ, ى y B: «siete»; pero las cuestiones son seis. Parece que la tercera comienza en: «Y leyó Ibrāhīm al-Naẖa‘ī...»; entonces serían siete.

[3861] Véase t. 1, pp. 136, 161, 226 y 310; y t. 2, p. 196.

[3862] De B, Ŷ, Z, Ṭ y D.

[3863] Véase t. 20, p. 33.

[3864] Véase t. 2, p. 196.

[3865] Al-qaṣīrā: la parte inferior de las costillas. Y se dijo: la costilla contigua a la zona entre el costado y el vientre.

[3866] Véase t. 1, p. 301.

[3867] En D, Y y B: «se suprime».

[3868] Véase t. 6, p. 47.

[3869] Quizá este sea el inicio de la tercera cuestión, según las copias que traen siete cuestiones.

[3870] De B, Ŷ, D y Ṭ.

[3871] Véase t. 13, p. 317.

[3872] Al-mahwà y al-mahwāh: lo que hay entre dos montañas y semejante. Al-nafnaf: el aire. Y se dijo: el aire entre dos cosas; y todo aquello entre lo cual y la tierra hay un vacío (mahwà) es nafnaf. En al-Naḥḥās: «y entre ellas y el tobillo hay una amplitud de aires»; y al-ġawṭ (con ġayn en fatḥa): la extensión de tierra con depresión.

[3873] En B, Ṭ y Z.

[3874] Esta es la lectura de Ḥamza. Véase t. 9, p. 357.

[3875] En Ṭ: «desobediente a Allah».

[3876] En B, Ŷ, Ṭ y Z: «estaba».

[3877] La versión está en Ṣaḥīḥ Muslim, Libro del zakāt: «Que dé limosna un hombre con su dinar, con su dírham, con su vestido, con un ṣā‘ de trigo, con un ṣā‘ de dátiles». No hay repetición. Es la misma versión y la misma cadena.

[3878] En B y Ṭ: «la recitó».

[3879] En Tahḏīb al-Tahḏīb: «Abū al-‘Ašrā’ al-Dārimī, de su padre, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: “Si la hubieras herido en el muslo, te habría bastado”». El ḥadiz trata de la degollación ritual.

[3880] En Ŷ: «al-arḥām».

[3881] En B, Ŷ, Ṭ, D y Y.

[3882] Así en los ejemplares base. Lo primero: «se omitió», en pasiva, por decoro.

[3883] «Ābaka»: como «waylaka». «Al-ta’yīk»: la invocación; se dice: ayyahtu bi-l-ibil cuando les gritas. «Al-muṣaddar»: el de pecho recio. «Al-ŷa’b»: el grueso. «Al-ḥašwar»: el ligero. «Al-ŷilla»: las bestias de carga ancianas; su singular es ŷalīl. El ejemplo probatorio está en coordinar «al-muṣaddar» al pronombre en genitivo sin repetir la preposición.

[3884] En Ŷ, B y Z: «un asunto de ausencia».

[3885] Véase t. 10, p. 12.

[3886] De Z, Ŷ, هـ y Y.

[3887] Este es el segundo hemistiquio de un verso de ‘Uqayba al-Asadī; su primer hemistiquio es: «Mu‘āwiya, ciertamente somos humanos: sé indulgente». Se refería a Mu‘āwiya ibn Abī Sufyān; se quejó ante él de la injusticia de sus gobernadores. «Asŷiḥ»: sé fácil y amable.

[3888] De Z.

[3889] De Ibn al-‘Arabī.

[3890] En Ŷ, Z y Ṭ: «Y Šarīk, el juez, sostenía su emancipación».

[3891] Véase t. 10, p. 236.

[3892] En B: «de».

[3893] En B, Ŷ, D, Ṭ y Y.

[3894] Son: al-faḏḏ, al-taw’am, al-raqīb, al-ḥils, al-nāfiẓ, al-musbil, al-mu‘allà. Véase t. 3, p. 58.