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Aya 33

Versículo (Español)

[38:33] [Dijo Salomón:] "Traédmelos". Y acarició sus cuellos y sus patas.

Tafsir de Al-Qurtubi

{رُدُّوهَا عَلَيَّۖ فَطَفِقَ مَسۡحَۢا بِٱلسُّوقِ وَٱلۡأَعۡنَاقِ} (33) «Devolvedlas a mí; y se puso a “masḥ”». Es decir: se puso a acariciarlas, acariciándolas. En cuanto a su sentido, hay dos opiniones: Una de ellas: que se puso a acariciar con su mano sus corvejones y sus cuellos, en señal de honra hacia ellas, y para mostrar que al hombre ilustre no le afea hacer algo así con sus caballos. Y quien sostuvo esta opinión dijo: ¿cómo habría de matarlas? Pues en ello hay malogro de bienes y castigo de quien no tiene culpa. Y se dijo: el “masḥ” aquí significa el corte; se le permitió matarlas. Dijeron al-Ḥasan, al-Kalbī y Muqātil: Salomón realizó la primera oración y se sentó en su sitial mientras se le presentaban; eran mil caballos, y le fueron presentados novecientos de ellos, hasta que cayó en la cuenta de la oración del ‘aṣr; y he aquí que el sol ya se había puesto y la oración se le había pasado, y nadie se lo hizo saber por el respeto reverencial que le tenían; así que se apesadumbró. Entonces dijo: «Devolvedlas a mí». Se las devolvieron y las desjarretó con la espada, como acercamiento a Dios; y quedaron de ellas cien. Y los caballos nobles que hoy están en manos de la gente descienden de aquellos caballos. Dijo al-Qušayrī: Y se dijo: en aquel tiempo no existían la oración del mediodía (ẓuhr) ni la del ‘aṣr; más bien, aquella oración era supererogatoria, y se distrajo de ella. Y Salomón —la paz sea con él— era un hombre imponente, de modo que nadie le mencionó lo que había olvidado de lo obligatorio o de lo voluntario, y pensaron que el retraso era lícito. Entonces Salomón recordó aquella oración perdida, y dijo, a modo de lamento: «Ciertamente, he preferido el amor del bien a la mención de mi Señor», es decir, a la oración. Y ordenó que le devolvieran los caballos, y ordenó golpear sus corvejones y sus cuellos. Y no fue aquello un castigo para los caballos, pues degollar bestias es lícito si son comestibles; más bien, se castigó a sí mismo para que los caballos no lo distrajeran después de la oración. Y quizá los desjarretó para degollarlos, reteniéndolos mediante el desjarrete para que no se espantaran; luego los degolló en el acto, para dar su carne en limosna; o porque eso era lícito en su ley, y los destruyó por haberlo distraído de la mención de Dios, a fin de cortar de sí mismo aquello que lo aparta de Dios. Por ello Dios lo elogió, y mostró que lo recompensó sometiéndole el viento, de modo que recorría en un día, con él, la distancia que se recorre con caballos en dos meses, de mañana y de tarde. Y se ha dicho: que el pronombre -hā en su dicho: «Devolvedla a mí» se refiere al sol, no a los caballos.

Dijo Ibn ‘Abbās: Pregunté a ‘Alī acerca de esta aleya y me dijo: ¿qué te ha llegado sobre ella? Dije: oí a Ka‘b decir: que Salomón, cuando se ocupó en la exhibición de los caballos hasta que el sol se ocultó tras el velo y se le pasó la oración, dijo: «Ciertamente, he preferido el amor del bien a la mención de mi Señor», es decir: preferí «el amor del bien a la mención de mi Señor». La aleya. «Devolvedlas a mí», esto es, los caballos; y eran catorce. Entonces golpeó sus corvejones y sus cuellos con la espada; y que Dios le arrebató su reino durante catorce días, porque había oprimido a los caballos. Entonces ‘Alī ibn Abī Ṭālib dijo: Ka‘b miente. Antes bien, Salomón se ocupó en la exhibición de los caballos para la yihād, hasta que se ocultó —es decir, se puso— el sol tras el velo; y dijo, por orden de Dios, a los ángeles encargados del sol: «Devolvedla», es decir, el sol; y se lo devolvieron hasta que rezó el ‘aṣr en su tiempo. Y los profetas de Dios no oprimen, porque están preservados del pecado.

Digo: Lo más extendido en la exégesis es que lo que se ocultó tras el velo fue el sol; y se lo omitió por ser suficiente, para el oyente, la indicación que se desprende de lo mencionado, por lo que se vincula a ello y por su relación con su mención, según lo ya explicado. Y con frecuencia eliden el sol. Dijo Labīd:

«Hasta que, cuando ella arrojó una mano en Kāfir *** y la oscuridad cubrió las vergüenzas de las fronteras».

Y el pronombre -hā en «Devolvedla» se refiere a los caballos. Y en cuanto a «masḥ» de ellos, dijeron al-Zuhrī e Ibn Kaysān: que se puso a acariciar sus corvejones y sus cuellos, y a quitarles el polvo por amor hacia ellos. Y lo dijeron al-Ḥasan, Qatāda e Ibn ‘Abbās. Y en el ḥadiz se menciona que el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— fue visto mientras acariciaba su caballo con su manto. Y dijo: «Esta noche he sido reprendido a causa de los caballos». Lo transmitió al-Muwaṭṭa’ de Yaḥyà ibn Sa‘īd, de forma mursal. Y fuera del Muwaṭṭa’ está como isnād musnad y continuo, de Mālik, de Yaḥyà ibn Sa‘īd, de Anas. Y ya pasó en «al-Anfāl» su dicho —la paz sea con él—: «Y acariciad sus copetes y sus ancas». E Ibn Wahb روایتó de Mālik que él pasó sus cuellos y sus corvejones con espadas. Digo: Al-Šiblī y otros sufíes han aducido como prueba, para cortar sus ropas y rasgarlas, este acto de Salomón. Y es una inferencia inválida, porque no es lícito atribuir a un profeta preservado que haya cometido corrupción. Y los exegetas discreparon sobre el sentido de la aleya: Entre ellos, quien dijo: pasó la mano por sus cuellos y sus corvejones en señal de honra hacia ellos, y dijo: «Estáis en el camino de Dios»; y esto es rectificación. Y entre ellos, quien dijo: los desjarretó y luego los degolló; y degollar caballos y comer su carne es lícito. Y ya pasó en «al-Naḥl» su explicación. Según esto, no hizo nada por lo que hubiera culpa sobre él. En cuanto a estropear una prenda sana sin un fin válido, no es lícito. Y es posible que en la ley de Salomón fuera lícito lo que hizo, y que no lo sea en la nuestra. Y se ha dicho: que lo que hizo con los caballos lo hizo por permiso de Dios —poderoso y majestuoso—. Y se ha dicho: que al acariciarlos los marcó con hierro candente y los destinó al camino de Dios; y Dios sabe más. Y se ha debilitado esta opinión por cuanto los corvejones no son, en modo alguno, lugar de marcaje. Y puede decirse: que el cauterio en la pierna es ‘ilāṭ, y en el cuello es wiṯāq. Y lo que está en al-Ṣiḥāḥ de al-Ǧawharī: «‘alaṭa el camello, ‘alṭan: lo cauterizó en su cuello con la marca del ‘ilāṭ. Y los ‘ilāṭān son los dos lados del cuello».

Digo: Quien dijo que el pronombre -hā en «Devolvedla» vuelve al sol, eso forma parte de sus milagros. Y algo semejante ocurrió a nuestro Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—. Al-Ṭaḥāwī sacó en Muškil al-ḥadīṯ, de Asmā’ bint ‘Umays, por dos vías, que el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— estaba recibiendo revelación mientras su cabeza reposaba en el regazo de ‘Alī, y no rezó el ‘aṣr hasta que el sol se puso. Entonces el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Has rezado, ‘Alī?» Dijo: No. Entonces el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Oh Dios! Él estaba en Tu obediencia y en la obediencia de Tu Mensajero; devuélvele el sol». Dijo Asmā’: lo vi ponerse, y luego lo vi, después de haberse puesto, salir de nuevo sobre las montañas y la tierra; y eso fue en al-Ṣahbā’, en Jaybar. Dijo al-Ṭaḥāwī: Estos dos ḥadices son firmes, y sus transmisores son dignos de confianza.

Digo: Abū al-Faraǧ Ibn al-Ǧawzī debilitó este ḥadiz y dijo: el exceso de los rāfiḍíes en el amor a ‘Alī —la paz sea con él— los llevó a inventar muchos ḥadices sobre sus méritos; entre ellos, que el sol se puso y a ‘Alī —la paz sea con él— se le pasó el ‘aṣr, y se le devolvió el sol. Esto, desde el punto de vista de la transmisión, es imposible; y desde el punto de vista del sentido, el tiempo ya había pasado, y su retorno sería una nueva salida, que no devuelve el tiempo. Y quien dijo: que el pronombre -hā vuelve a los caballos, y que estos se alejaban de la vista de Salomón en la carrera, en ello hay prueba de la competición con caballos, y es un asunto legislado. Y ya pasó la palabra sobre ello en «Yūsuf».

Notas y Referencias

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