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Aya 104

Versículo (Español)

[37:104] Lo llamé: "¡Oh, Abraham!

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَنَٰدَيۡنَٰهُ أَن يَـٰٓإِبۡرَٰهِيمُ} (104) Y se le llamó: «¡Oh Ibrāhīm! Has confirmado la visión». Entonces se volvió, y he aquí un carnero. Lo mencionó al-Mahdawī. Ya se ha indicado anteriormente que ello no es correcto, y que el sentido es que, cuando tuvo por obligatoria (la orden) y se dispuso a ejecutarla —éste con la forma de quien degüella y aquél con la apariencia de degollado—, se les concedió un lugar para el degüello como rescate, y no hubo allí paso de cuchillo. Conforme a esto, es concebible la abrogación antes del acto, según lo ya expuesto. Y Dios sabe más. Dijo al-Ŷawharī: «Y lo derribó sobre la frente», es decir, lo tumbó, como cuando dices: «lo volcó sobre su rostro». Al-Harawī: «al-tall» es el empuje y el derribo; y de ello (proviene) el hadiz de Abū al-Dardā’ —Dios esté complacido con él—: («y te dejaron para tu caída»), es decir, para tu derribo. Y en otro hadiz: («trajo una camella de gran joroba y la “tallā”»), es decir, la hizo arrodillarse. Y en el hadiz: («mientras yo dormía, se me trajeron las llaves de los tesoros de la tierra y fueron “tullat” en mi mano»). Dijo Ibn al-Anbārī: es decir, fueron arrojadas en mi mano. Se dice: «tallaltu al-raŷul» cuando lo arrojaste. Dijo Ibn al-A‘rābī: «fueron vertidas en mi mano», y «al-tall» es el verter. Se dice: «talla yatullu» cuando vierte, y «talla yatillu» (con kasra) cuando cae.

Digo: En el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Sahl ibn Sa‘d al-Sā‘idī, que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recibió una bebida y bebió de ella; a su derecha había un muchacho y a su izquierda unos ancianos; y dijo al muchacho: («¿Me permites que se la dé a éstos?»). El muchacho dijo: No, por Dios; no antepondré a nadie a mi parte de ti. Dijo: «Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se la “tallā” en su mano», queriendo decir: la puso en su mano. Y algunos de la gente de la alusión (espiritual) dijeron: Ibrāhīm pretendió el amor de Dios; luego miró al hijo con amor, y Su Amado no aceptó un amor compartido. Así se le dijo: «¡Oh Ibrāhīm! Degüella a tu hijo por Mi complacencia». Entonces se dispuso, tomó el cuchillo y recostó a su hijo, y luego dijo: «¡Oh Dios! Acéptalo de mí en Tu complacencia». Y Dios le reveló: «¡Oh Ibrāhīm! No se pretendía degollar al hijo; lo que se pretendía era que devolvieras tu corazón a Nosotros. Y cuando devolviste tu corazón por entero a Nosotros, te devolvimos a tu hijo». Y dijo Ka‘b y otros: Cuando a Ibrāhīm se le mostró en sueños el degüello de su hijo, dijo el Demonio: «Por Dios, si no logro tentar en esto a la familia de Ibrāhīm, no tentaré a ninguno de ellos jamás». Entonces el Demonio se les apareció con la figura de un hombre; luego fue a la madre del muchacho y dijo: «¿Sabes adónde va Ibrāhīm con tu hijo?». Ella dijo: «No». Dijo: «Se lo lleva para degollarlo». Ella dijo: «No; él es más compasivo con él que eso». Dijo: «Él afirma que su Señor se lo ha ordenado». Ella dijo: «Si su Señor se lo ha ordenado, ha obrado bien en obedecer a su Señor». Luego fue al muchacho y dijo: «¿Sabes adónde te lleva tu padre?». Él dijo: «No». Dijo: «Te lleva para degollarte». Él dijo: «¿Y por qué?». Dijo: «Alega que su Señor se lo ha ordenado». Él dijo: «Que haga lo que Dios le ha ordenado: escucha y obediencia al mandato de Dios». Luego vino a Ibrāhīm y dijo: «¿Adónde vas? Por Dios, pienso que el Demonio vino a ti en tu sueño y te ordenó degollar a tu hijo». Ibrāhīm lo reconoció y dijo: «¡Apártate de mí, enemigo de Dios! Por Dios, cumpliré la orden de mi Señor». Y el maldito no obtuvo nada de ellos. Y dijo Ibn ‘Abbās: Cuando se ordenó a Ibrāhīm degollar a su hijo, el Demonio se le presentó junto a la ŷamra de al-‘Aqaba, y le arrojó siete piedrecillas hasta que se fue; luego se le presentó junto a la ŷamra intermedia, y le arrojó siete piedrecillas hasta que se fue; luego se le presentó junto a la otra ŷamra, y le arrojó siete piedrecillas hasta que se fue. Después Ibrāhīm prosiguió con la orden de Dios —Exaltado sea—.

Se discrepó acerca del lugar en el que quiso degollarlo. Se dijo: en La Meca, en el Maqām. Y se dijo: en el lugar del sacrificio de Minā, junto a las ŷamarāt con las que arrojó a Iblīs —Dios lo maldiga—. Esto lo dijeron Ibn ‘Abbās, Ibn ‘Umar, Muḥammad ibn Ka‘b y Sa‘īd ibn al-Musayyib. Y se transmitió de Sa‘īd ibn Ŷubayr: que lo degolló sobre la roca que está al pie de Ṯabīr, en Minā. Y dijo Ibn Ŷurayŷ: lo degolló en al-Šām, que está a dos millas de Bayt al-Maqdis. Pero la primera opinión es más extendida, pues se ha transmitido en los relatos la suspensión del cuerno del carnero en la Ka‘ba, lo cual indica que lo degolló en La Meca. Y dijo Ibn ‘Abbās: «Por Aquel en cuya mano está mi alma: ciertamente, en los comienzos del Islam, la cabeza del carnero estaba colgada por sus dos cuernos del canalón de la Ka‘ba, y se había secado». Respondió quien dijo que el degüello ocurrió en al-Šām: quizá la cabeza fue llevada de al-Šām a La Meca. Y Dios sabe más.

Notas y Referencias

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