Saba
سبأ SabaVersículo (Español)
[34:17] Así los castigué por ser desagradecidos, y no castigo así sino al desagradecido.
Tafsir de Al-Qurtubi
{ذَٰلِكَ جَزَيۡنَٰهُم بِمَا كَفَرُواْۖ وَهَلۡ نُجَٰزِيٓ إِلَّا ٱلۡكَفُورَ} (17)
Palabras del Altísimo:
«Eso les retribuimos por lo que negaron».
Es decir: este cambio es la retribución de su incredulidad. Y la posición de «eso» es de acusativo; esto es: les retribuimos eso por su incredulidad.
«¿Y acaso se retribuye sino al muy ingrato?».
La lectura de la generalidad es «yujāzā» con yā’ con ḍamma y zāy con fatḥa; y «al-kafūr» en nominativo, por estar en voz pasiva (con agente no mencionado).
Y leyeron Ya‘qūb, Ḥafṣ, Ḥamza y al-Kisā’ī: «nujāzī» con nūn y kasra en la zāy; y «al-kafūr» en acusativo. Lo prefirieron Abū ‘Ubayd y Abū Ḥātim; dijeron: porque antes está «les retribuimos» y no dijo «fueron retribuidos».
Al-Naḥḥās: en esto hay amplitud, y el sentido es claro. Y si alguien dijera: “Dios —Altísimo— creó a Adán —sobre él la plegaria y la paz— de barro”, y otro dijera: “Creó a Adán de barro”, el sentido sería uno.
Cuestión:
En esta aleya hay una pregunta, y no hay en esta sura otra más difícil que ella: a saber, que se diga: ¿por qué Dios —Altísimo— restringió la retribución al muy ingrato y no mencionó a los autores de pecados? Los sabios hablaron sobre ello.
Unos dijeron: no se retribuye con esta retribución —que es el aniquilamiento total[13024] y la destrucción— sino a quien ha negado.
Y dijo Muǧāhid: «yujāzā» significa “se castiga”; pues al creyente Dios —Altísimo— le expía sus malas obras, mientras que al incrédulo se le retribuye por toda mala obra que haya hecho; así, el creyente es recompensado y no “retribuido”, porque es premiado[13025].
Y dijo Ṭāwūs: se trata del ajuste minucioso en la rendición de cuentas; en cuanto al creyente, no se le somete a un ajuste minucioso.
Y dijo Quṭrub lo contrario de esto, y consideró ignorancia aplicarlo a los autores de pecados que no son incrédulos; y dijo: el sentido es: quien negó los favores y cometió los pecados mayores.
Al-Naḥḥās: lo más adecuado de cuanto se ha dicho sobre esta aleya, y lo más eminente de lo transmitido acerca de ella, es que al-Ḥasan dijo: “un ejemplo por un ejemplo”.
Y de ‘Ā’iša —Dios esté complacido con ella—, que dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Quien sea sometido a rendición de cuentas, perecerá». Entonces dije: ¡oh Profeta de Dios!, ¿y dónde queda Su dicho —Majestuoso y Poderoso—: «será juzgado con un juicio fácil» [al-Inšiqāq: 8]?[13026]
Dijo: «Eso es sólo la exposición; y a quien se le ajuste minuciosamente la cuenta, perecerá».
Esta cadena de transmisión es auténtica. Y su explicación es: que el incrédulo es compensado por sus obras y se le pide cuenta por ellas, y queda anulado lo que haya hecho de bien. Esto lo aclara Su dicho —Altísimo— en lo primero: «Eso les retribuimos por lo que negaron», y en lo segundo: «¿Y acaso se retribuye sino al muy ingrato?».
Y el sentido de «yujāzā» es: se le compensa por toda obra que haya realizado; y el sentido de «ǧazaynāhum» es: les dimos su paga completa. Esto es la realidad de la lengua, aunque «ǧāzā» puede emplearse con el sentido de «ǧazā», por vía figurada.
[13024]: aniquilamiento total: exterminio.
[13025]: en copias del original: «no es premiado».
[13026]: véase t. 19, p. 270.