Saba
سبأ SabaVersículo (Español)
[34:10] Concedí a David Mi favor [cuando dije:] "¡Oh, montañas y pájaros! Glorifiquen con él [a Dios]", y le facilité moldear el hierro.
Tafsir de Al-Qurtubi
{۞وَلَقَدۡ ءَاتَيۡنَا دَاوُۥدَ مِنَّا فَضۡلٗاۖ يَٰجِبَالُ أَوِّبِي مَعَهُۥ وَٱلطَّيۡرَۖ وَأَلَنَّا لَهُ ٱلۡحَدِيدَ} (10)
Palabra de Él, Altísimo:
«Y, ciertamente, dimos a David, de Nuestra parte, un favor».
Explicó a quienes negaban la profecía de Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz— que el envío de los mensajeros no es cosa inaudita; antes bien, enviamos a los mensajeros, los apoyamos con milagros y descargamos el castigo sobre quienes se les opusieron.
«Dimos»: otorgamos.
«Un favor»: esto es, algo con lo que lo distinguimos por encima de otros.
Y se discrepó acerca de este favor en nueve opiniones:
La primera: la profecía.
La segunda: el Zabūr.
La tercera: el conocimiento. Dijo Dios, Altísimo: «Y, ciertamente, dimos a David y a Salomón conocimiento» [12960][Las hormigas: 15].
La cuarta: la fuerza. Dijo Dios, Altísimo: «Y recuerda a Nuestro siervo David, el de la fortaleza» [12961][Ṣād: 17].
La quinta: el sometimiento de las montañas y de la gente. Dijo Dios, Altísimo: «¡Oh montañas! Repetid con él» [12962]
La sexta: la reflexión. Dijo Dios, Altísimo: «Y le perdonamos eso» [12963][Ṣād: 25].
La séptima: juzgar con justicia. Dijo Dios, Altísimo: «¡Oh David! En verdad, te hemos puesto como jalifa en la tierra» [12964][Ṣād: 26], la aleya.
La octava: el ablandamiento del hierro. Dijo, Altísimo: «Y le ablandamos el hierro» [12965]
La novena: la hermosura de la voz. David —sobre él la paz— tenía una voz hermosa y un rostro hermoso. Y la hermosura de la voz es un don de Dios, Altísimo, y un favor suyo; y es lo que se pretende con Su palabra —Bendito y Altísimo sea—: «Añade a la creación lo que quiere» [12966][El Originador: 1], según se expondrá, si Dios, Altísimo, quiere.
Y dijo —Dios lo bendiga y le conceda paz— a Abū Mūsā: «Se te ha dado una flauta de entre las flautas de la familia de David».
Dijeron los sabios: “flauta” y “flautado” significan la voz hermosa; y por ello se llamó “flauta” al instrumento de soplo. Muchos juristas de las metrópolis consideraron recomendable la recitación con embellecimiento y con modulación. Esto ya se ha mencionado en la introducción del libro [12967]; y alabado sea Dios.
Palabra de Él, Altísimo:
«¡Oh montañas! Repetid con él».
Es decir: y dijimos: ¡oh montañas!, repetid con él; esto es, glorificad con él, porque Él —Bendito y Altísimo sea— dijo: «En verdad, sometimos las montañas con él: glorificaban al atardecer y al amanecer» [Ṣād: 18].
Dijo Abū Maysara: es el tasbīḥ en lengua abisinia.
Y el sentido de la glorificación de las montañas es que Dios, Altísimo, creó en ellas una glorificación, como creó el habla en el árbol; y se oyó de ellas lo que se oye del que glorifica, como milagro para David —sobre él la oración y la paz—.
Y se dijo: el sentido es: caminad con él adonde quiera, a partir de at-taʾwīb, que es el caminar durante todo el día y el lugar de pernocta.
Dijo Ibn Muqbil:
Alcanzamos a un clan que reanudó la marcha después de que *** apartamos el resplandor del sol y la mirada se inclina
Y leyeron al-Ḥasan, Qatāda y otros: «awibī maʿahu» (“repetid con él”), es decir: regresad con él, de āba yaʾūbu (“volver”), awban, awbatan e iyāban.
Y se dijo: el sentido es: moveos con él conforme se mueve David durante el día; de modo que, cuando recitaba el Zabūr, las montañas entonaban con él y las aves le prestaban oído, como si hubieran hecho lo que él hacía.
Y dijo Wahb ibn Munabbih: el sentido es: lamentaos con él, y las aves le ayudan en ello; de modo que, cuando llamaba al lamento, las montañas le respondían con su eco, y las aves se quedaban sobre él. Y el eco de las montañas que la gente oye no fue sino desde aquel día hasta esta hora; así fue apoyado con la ayuda de las montañas y de las aves para que no hallase desfallecimiento [12968]; pues, cuando entraba el desfallecimiento, se agitaba, esto es, se alzaba y se movía; y se fortalecía con la ayuda de las montañas y de las aves. Y se le había dado tal voz que las fieras de las montañas se apiñaban por la hermosura de su voz; y el agua corriente dejaba de correr, deteniéndose por su voz.
«Y las aves»: con nominativo es la lectura de Ibn Abī Isḥāq y de Naṣr, de ʿĀṣim, así como de Ibn Huraymiz y Maslama ibn ʿAbd al-Malik, como coordinación con el término “las montañas”, o con el pronombre implícito en «repetid», y lo embellece la separación con “con él”. Los demás lo leen en acusativo, como coordinación con la posición de «¡oh montañas!», esto es: llamamos a las montañas y a las aves, dijo Sībawayh. Y según Abū ʿAmr ibn al-ʿAlāʾ, con elipsis de un verbo, con el sentido de: y le sometimos las aves.
Dijo al-Kisāʾī: está coordinado, esto es: y le dimos las aves, por analogía con «Y, ciertamente, dimos a David, de Nuestra parte, un favor».
An-Naḥḥās: también es posible que sea un complemento concomitante (mafʿūl maʿahu), como dices: “se niveló el agua y la tabla”. Y oí a az-Zajjāj permitir: “me levanté y a Zayd”; de modo que el sentido sería: repetid con él y con las aves.
Palabra de Él, Altísimo:
«Y le ablandamos el hierro».
Dijo Ibn ʿAbbās: se volvió para él como la cera.
Y dijo al-Ḥasan: como la masa; y lo trabajaba sin fuego.
Dijo as-Suddī: el hierro en su mano era como barro humedecido, como masa y como cera; lo moldeaba como quería, sin introducirlo en el fuego ni golpearlo con martillo. Lo mismo dijo Muqātil. Y terminaba una cota de malla en parte del día o parte de la noche; su precio era de mil dírhams.
Y se dijo: se le dio una fuerza con la que doblaba el hierro. Y la causa de ello fue que David —sobre él la paz—, cuando reinó sobre los Hijos de Israel, se encontró con un rey, y David lo tomó por un hombre. David, disfrazado, salió a preguntar por sí mismo y por su conducta entre los Hijos de Israel, en secreto.
Y David dijo a aquella persona en la que se le había representado: «¿Qué opinas de este rey David?». El rey le dijo: «¡Qué excelente siervo, si no fuera por un defecto en él!». David dijo: «¿Y cuál es?». Dijo: «Se sustenta del tesoro público; si comiera del trabajo de su mano, se completarían sus virtudes».
Entonces regresó y suplicó a Dios que le enseñara un oficio y se lo facilitara; y le enseñó el oficio de la armadura, como dijo —Poderoso y Majestuoso— en la sura de Los Profetas [12969] Así le ablandó el hierro y fabricó cotas de malla. Solía fabricar una cota entre su día y su noche, que valía mil dírhams, hasta que acumuló muchas y se amplió el sustento de su casa; y dio limosna a los pobres y necesitados. Y gastaba un tercio del dinero en los intereses de los musulmanes. Y fue el primero en adoptar las cotas de malla y fabricarlas; antes de ello eran láminas.
Y se dice: vendía cada cota por cuatro mil. “Cota de malla” (dirʿ) es femenino cuando es para la guerra; y la cota de la mujer es masculino.
Cuestión:
En esta aleya hay prueba de que la gente de mérito aprenda oficios, y de que ganarse la vida con ellos no disminuye su rango; antes bien, ello es aumento en su mérito y sus virtudes, pues les aporta humildad en sí mismos, independencia de los demás y ganancia lícita, libre de hacer sentir obligación.
Y en el Ṣaḥīḥ, del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, dijo: «En verdad, lo mejor que come el hombre es de lo que trabaja con su mano; y el Profeta de Dios David comía del trabajo de su mano».
Esto ya se ha expuesto en “Los Profetas” con esmero; y alabado sea Dios.
[12960]
:راجع ج 13 ص 163 فما بعد.
[12961]
:راجع ج 15 ص 158.
[12962]
:راجع ج 15 ص 184 و ص 188 و 159.
[12963]
:راجع ج 15 ص 184 و ص 188 و 159.
[12964]
:راجع ج 15 ص 184 و ص 188 و 159.
[12965]
:راجع ج 15 ص 184 و ص 188 و 159.
[12966]
:راجع ص 318 فما بعد من هذا الجزء.
[12967]
:راجع ج 1 ص 11 فما بعد.
[12968]
:الفترة: الضعف.
[12969]
:راجع ج 11 ص 320.
Notas y Referencias
[12960] Véase t. 13, p. 163 y ss.
[12961] Véase t. 15, p. 158.
[12962] Véase t. 15, p. 184, p. 188 y p. 159.
[12963] Véase t. 15, p. 184, p. 188 y p. 159.
[12964] Véase t. 15, p. 184, p. 188 y p. 159.
[12965] Véase t. 15, p. 184, p. 188 y p. 159.
[12966] Véase p. 318 y ss. de este volumen.
[12967] Véase t. 1, p. 11 y ss.
[12968] Al-fatra: la debilidad.
[12969] Véase t. 11, p. 320.