Los Confederados
الأحزاب Al-AhzabVersículo (Español)
[33:53] ¡Oh, creyentes! No entren en la casa del Profeta a menos que los invite a comer, y no estén procurando la ocasión [de que los invite]. Si fueran invitados, entren, y cuando hayan terminado de comer, retírense y no se demoren hablando, porque eso incomoda al Profeta y se avergüenza [de pedirles que se retiren]; pero Dios no se avergüenza de [decir] la verdad. Cuando les pidan algo [a las esposas del Profeta], háganlo detrás de una cortina. Esto es más puro para los corazones de ustedes y los de ellas. No deben molestar al Mensajero de Dios ni deben casarse nunca con quienes fueron sus esposas, porque eso es grave ante Dios.
Tafsir de Al-Qurtubi
{¡Oh vosotros que habéis creído! No entréis en las casas del Profeta, a menos que se os dé permiso para una comida, sin estar aguardando su preparación; pero cuando se os invite, entrad; y cuando hayáis comido, dispersaos, sin buscar familiaridad para conversar. Ciertamente, eso molestaba al Profeta y él se avergonzaba de vosotros; pero Allah no se avergüenza de la verdad. Y cuando les pidáis a ellas algún objeto, pedídselo desde detrás de un velo. Eso es más puro para vuestros corazones y para los corazones de ellas. Y no os es lícito molestar al Mensajero de Allah, ni casaros jamás con sus esposas después de él. En verdad, eso es, ante Allah, algo enorme.} (53)
فيه ست عشرة مسألة :
La primera-
Su dicho —Exaltado sea—:
"¡Oh vosotros que habéis creído! No entréis en las casas del Profeta, a menos que se os dé permiso"
"an" (أن)
está en posición de acusativo, con el sentido de: «salvo que se os dé permiso», y así se realiza la excepción; no es del primer tipo.
"sin estar aguardando su preparación"
va en acusativo como حال (circunstancial), es decir: no entréis en este estado. Y no es admisible, en
"sin" (غير)
la lectura en genitivo como adjetivo de «comida»; porque, si fuese adjetivo, sería imprescindible explicitar el sujeto, y diría:
«sin estar aguardando su preparación, vosotros».
Y un paralelo de esto en gramática es: «Este es un hombre con un hombre que le acompaña constantemente», y si quieres dices: «Este es un hombre con un hombre que le acompaña constantemente, él».
Esta aleya incluye dos relatos: uno de ellos, la etiqueta respecto a la comida y el sentarse; y el segundo, el mandato del velo.
Dijo Ḥammād ibn Zayd: esta aleya descendió acerca de los pesados.
En cuanto al primer relato, la mayoría de los exegetas sostiene que su causa fue: que el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando se casó con Zaynab bint Jaḥsh, la mujer de Zayd[12900], ofreció un banquete; invitó a la gente y, cuando comieron, grupos de ellos se quedaron conversando en la casa del Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz—, mientras su esposa volvía el rostro hacia la pared; y se hicieron pesados para el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz—.
Dijo Anas: no sé si fui yo quien informó al Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— de que la gente había salido, o si él me informó a mí.
Dijo: entonces se dirigió hasta entrar en la casa; yo fui a entrar con él, pero echó el cortinaje entre él y yo, y descendió el velo.
Dijo: y amonestó a la gente con aquello con lo que fueron amonestados, y Allah —Poderoso y Majestuoso— hizo descender: «¡Oh vosotros que habéis creído! No entréis en las casas del Profeta…» hasta Su dicho: «En verdad, eso es, ante Allah, algo enorme».
Lo transmitió el Ṣaḥīḥ.
Y dijeron Qatāda y Muqātil, en el libro de al-Thaʿlabī: que esta causa ocurrió en la casa de Umm Salama. Pero lo primero es lo correcto, tal como lo narra el Ṣaḥīḥ.
Dijo Ibn ʿAbbās: descendió acerca de unas gentes de los creyentes que aguardaban la comida del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz—; entraban antes de que la comida estuviese lista, se sentaban hasta que estuviese lista, luego comían y no se marchaban.
Dijo Ismāʿīl ibn Abī Ḥakīm: y Allah disciplinó con ello a los pesados.
Y dijo Ibn Abī ʿĀʾisha, en el libro de al-Thaʿlabī: te basta, respecto a los pesados, con que la Ley no los soportó.
En cuanto al relato del velo, dijeron Anas ibn Mālik y un grupo: su causa fue el hecho de permanecer sentado en la casa de Zaynab, el relato mencionado antes.
Y dijeron ʿĀʾisha —Allah esté complacido con ella— y un grupo: su causa fue que ʿUmar dijo: «Dije: ¡Oh Mensajero de Allah! A tus mujeres entran el virtuoso y el libertino; si les ordenaras cubrirse». Entonces descendió la aleya.
Y el Ṣaḥīḥ transmitió de Ibn ʿUmar que dijo: dijo ʿUmar: «Coincidí con mi Señor en tres: en el مقام de Ibrāhīm, en el velo, y en los cautivos de Badr». Esto es lo más auténtico que se ha dicho sobre el asunto del velo; y, fuera de estas dos opiniones, las demás opiniones y relatos son endebles, no se sostienen en absoluto; y el más débil de ellos es lo transmitido de Ibn Masʿūd: que ʿUmar ordenó a las mujeres del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— el velo, y Zaynab bint Jaḥsh dijo: «¡Oh hijo de al-Khaṭṭāb! Tú sientes celos por nosotras mientras la revelación desciende en nuestras casas», y entonces Allah —Exaltado sea— hizo descender: «Y cuando les pidáis a ellas algún objeto, pedídselo desde detrás de un velo».
Esto es falso; porque el velo descendió el día de la consumación con Zaynab, como ya lo hemos aclarado. Lo transmitieron al-Bujārī, Muslim, al-Tirmidhī y otros.
Y se dijo: que el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— estaba comiendo con algunos de sus compañeros, y la mano de uno de ellos tocó la mano de ʿĀʾisha; al Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— le desagradó y descendió la aleya del velo.
Dijo Ibn ʿAṭiyya: la costumbre de la gente, cuando tenían una comida de banquete o similar, era que quien quisiera acudía temprano a la invitación, esperando la cocción y maduración de la comida. Y del mismo modo, cuando terminaban, se quedaban sentados así. Entonces Allah prohibió a los creyentes cosas semejantes en la casa del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz—; y en la prohibición entraron el resto de los creyentes. La gente se comprometió con la etiqueta que Allah —Exaltado sea— les estableció en ello: les impidió entrar salvo con permiso en el momento de comer, no antes, para esperar a que la comida madurase.
La segunda-
Su dicho —Exaltado sea—:
"las casas del Profeta"
es una prueba de que la casa pertenece al hombre y queda jurídicamente establecida para él, pues Allah —Exaltado sea— la atribuyó a él.
Si se dijera: pero Allah —Exaltado sea— dijo: «Y recordad lo que se recita en vuestras casas de las aleyas de Allah y de la Sabiduría; ciertamente, Allah es Sutil, Conocedor»[12901][al-Aḥzāb: 34].
Diríamos: la atribución de las casas al Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— es una atribución de propiedad; y la atribución de las casas a las esposas es una atribución de lugar. La prueba de ello es que en ellas hizo que el permiso correspondiera al Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz—, y el permiso solo corresponde al propietario.
La tercera-
Los sabios discreparon acerca de las casas del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz—, puesto que su familia habitó en ellas tras su muerte: ¿eran propiedad de ellas o no? Hay dos opiniones.
Un grupo dijo: eran propiedad de ellas, como prueba de ello que habitaron en ellas tras la muerte del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— hasta su fallecimiento; y ello porque el Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— se las donó en vida.
La segunda: que aquello fue alojamiento, como el hombre aloja a su familia, y no fue donación; y su permanencia en ellas se prolongó hasta la muerte. Esto es lo correcto, y es lo que prefirieron Abū ʿUmar ibn ʿAbd al-Barr, Ibn al-ʿArabī y otros. Pues ello formaba parte de su manutención, que el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— había exceptuado para ellas, del mismo modo que exceptuó para ellas sus gastos cuando dijo: «Mis herederos no se repartirán de mí ni un dinar ni un dírham; lo que deje tras el gasto de mi familia y la manutención de mi agente es caridad». Así lo dijeron los sabios.
Dijeron: y lo indica el hecho de que sus viviendas no fueron heredadas de ellas por sus herederos.
Dijeron: si hubiese sido propiedad de ellas, sin duda sus herederos lo habrían heredado.
Dijeron: y el hecho de que sus herederos lo dejaran es prueba de que no era propiedad de ellas; sino que tenían derecho de habitación durante su vida. Cuando fallecieron, aquello se incorporó como ampliación a la mezquita, cuyo beneficio alcanza a los musulmanes; del mismo modo que aquello que tenían de gastos, en la herencia del Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando ellas siguieron su camino, se añadió al capital originario y se destinó a los beneficios de los musulmanes, de lo que alcanza a todos por igual. Y Allah es Quien concede el acierto.
Su dicho —Exaltado sea—:
"sin estar aguardando su preparación"
es decir, sin esperar el momento de su cocción.
"su preparación" (إناه)
es un término con alif maqṣūra, y tiene variantes lingüísticas: «inā» (إنى) con kasra en la hamza.
Dijo al-Shaybānī:
«Y Kisrā, cuando lo repartieron sus hijos *** con espadas, como se reparte la carne»
«La muerte le hizo parir un día: anā[12902]*** y toda gestante tiene su término»
Y leyó Ibn Abī ʿUbla: «sin estar aguardando su preparación», en genitivo, como adjetivo de «comida».
Al-Zamajsharī: y no es la opción correcta, porque concuerda con algo distinto de aquello a lo que pertenece; y es derecho del pronombre de aquello a lo que pertenece que se haga explícito en la expresión, de modo que se diga: «sin estar aguardando su preparación, vosotros», como cuando dices: «Hind, Zayd la ha golpeado, ella».
Y «anā» (أَنَى) con fatḥa, y «anāʾ» (أَناء) con fatḥa en la hamza y alargamiento.
Dijo al-Ḥuṭayʾa:
«Y retrasé la cena hasta Suhayl *** o al-Shiʿrā, y se me prolongó el anāʾ»
Es decir, hasta la salida de Suhayl. Y «su preparación» (إناه) es el maṣdar de «anā» (أَنَى) —la cosa— «yaʾnī» (يأني): cuando termina, llega su momento y madura.
La cuarta-
Su dicho —Exaltado sea—:
"pero cuando se os invite, entrad"
refuerza la prohibición y especifica el momento de entrar: que sea al tiempo del permiso, a modo de etiqueta y de preservación de la noble presencia frente a una familiaridad reprobable.
Dijo Ibn al-ʿArabī: la estimación del discurso es: «pero cuando se os invite y se os dé permiso para entrar, entonces entrad»; de lo contrario, la mera invitación no constituye un permiso suficiente para entrar. Y la fa en la respuesta de «cuando» (إذا) es necesaria por lo que contiene de sentido de retribución.
La quinta-
"Y cuando hayáis comido, dispersaos"
Allah —Exaltado sea— ordena, tras la comida, que todos se separen y se dispersen. Lo pretendido es obligar a salir de la casa cuando se haya cumplido el propósito de comer. La prueba de ello es que entrar es ilícito, y solo se permitió por causa de la comida; cuando la comida termina, cesa la causa permisiva y la prohibición vuelve a su estado originario.
La sexta-
En esta aleya hay prueba de que el huésped come bajo la propiedad del anfitrión, no bajo su propia propiedad; porque dijo: «Y cuando hayáis comido, dispersaos», y no le concedió más que el comer, ni le atribuyó otra cosa; y la propiedad permanece en su estado originario.
La séptima-
Su dicho —Exaltado sea—:
"sin buscar familiaridad para conversar"
es una coordinación con Su dicho: «sin estar aguardando», y «sin» (غير) está en acusativo como حال del kāf y mīm en «para vosotros» (لكم), es decir: sin estar aguardando y sin buscar familiaridad. El sentido pretendido es: no permanezcáis buscando familiaridad en la conversación, como hicieron los compañeros del Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— en el banquete de Zaynab.
"Ciertamente, eso molestaba al Profeta y él se avergonzaba de vosotros; pero Allah no se avergüenza de la verdad"
es decir, no se abstiene de exponerla y manifestarla. Y puesto que eso ocurre en los seres humanos por la causa del pudor, se niega de Allah —Exaltado sea— la causa que lo provoca en los humanos.
Y en el Ṣaḥīḥ, de Umm Salama, que dijo: vino Umm Sulaym al Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— y dijo: «¡Oh Mensajero de Allah! Allah no se avergüenza de la verdad: ¿debe la mujer hacer el baño ritual si tiene un sueño erótico?» El Mensajero de Allah dijo: «Si ve el agua».
La octava-
Su dicho —Exaltado sea—:
"Y cuando les pidáis a ellas algún objeto"
Abū Dāwūd al-Ṭayālisī transmitió de Anas ibn Mālik que dijo: dijo ʿUmar: «Coincidí con mi Señor en cuatro…», el ḥadiz. En él: dije: «¡Oh Mensajero de Allah! Si impusieras a tus mujeres el velo, pues a ellas entra el virtuoso y el libertino». Entonces Allah —Poderoso y Majestuoso— hizo descender: «Y cuando les pidáis a ellas algún objeto, pedídselo desde detrás de un velo».
Se discrepó sobre «objeto» (متاع): se dijo: aquello de lo que se disfruta, de los préstamos (العواري)[12904]; y se dijo: una fatwā; y se dijo: hojas del Corán. Lo correcto es que es general para todo cuanto pueda pedirse: utensilios y demás medios de utilidad para la religión y la vida mundana.
La novena-
En esta aleya hay prueba de que Allah —Exaltado sea— permitió pedirles desde detrás de un velo, ante una necesidad que sobrevenga o una consulta jurídica en la que se les pida fatwā. Y en ello entran todas las mujeres por el sentido, y por lo que contienen los fundamentos de la Ley: que la mujer es toda ella ʿawra, su cuerpo y su voz, como ya se ha mencionado; no es lícito descubrir eso salvo por necesidad, como el testimonio contra ella, o una enfermedad en su cuerpo, o preguntarle sobre algo que ocurra y respecto de lo cual ella sea necesaria.
La décima-
Algunos sabios dedujeron, del hecho de que la gente tomara conocimiento de las esposas del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— desde detrás de un velo, la licitud del testimonio del ciego; y que el ciego mantiene relaciones con su esposa por reconocerla por su habla. La mayoría de los sabios admitió su testimonio; y no lo admitieron Abū Ḥanīfa, al-Shāfiʿī y otros.
Dijo Abū Ḥanīfa: es válido en las filiaciones.
Dijo al-Shāfiʿī: no es válido salvo en aquello que vio antes de perder la vista.
La undécima-
Su dicho —Exaltado sea—:
"Eso es más puro para vuestros corazones y para los corazones de ellas"
se refiere a los pensamientos que sobrevienen a los hombres respecto a las mujeres, y a las mujeres respecto a los hombres; es decir, eso es más alejado de la sospecha, más distante de la acusación y más fuerte en la protección. Esto indica que no conviene que nadie confíe en sí mismo en la soledad con quien no le es lícito, pues apartarse de ello es mejor para su estado, más protector para su alma y más completo para su preservación.
La duodécima-
Su dicho —Exaltado sea—:
"Y no os es lícito molestar al Mensajero de Allah"
la aleya: esto es reiteración de la causa y refuerzo de su norma; y reforzar las causas es más fuerte en las normas.
La decimotercera-
Su dicho —Exaltado sea—:
"ni casaros jamás con sus esposas después de él"
Ismāʿīl ibn Isḥāq transmitió: nos narró Muḥammad ibn ʿUbayd; nos narró Muḥammad ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: que un hombre dijo: «Si el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— fallece, me casaré con ʿĀʾisha». Entonces Allah —Exaltado sea— hizo descender: «Y no os es lícito molestar al Mensajero de Allah», la aleya.
Y descendió: «Y sus esposas son sus madres» [al-Aḥzāb: 6].
Dijo al-Qushayrī Abū Naṣr ʿAbd al-Raḥmān: dijo Ibn ʿAbbās: un hombre de los notables de Quraysh, de los diez que estaban con el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— en Ḥirāʾ, dijo para sí: «Si el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— muere, me casaré con ʿĀʾisha, pues es hija de mi tío paterno».
Dijo Muqātil: fue Ṭalḥa ibn ʿUbayd Allāh.
Dijo Ibn ʿAbbās: y este hombre se arrepintió de lo que se dijo a sí mismo; caminó hasta La Meca a pie, cargó diez caballos en el camino de Allah y liberó esclavos, y Allah lo expió.
Dijo Ibn ʿAṭiyya: se transmitió que descendió porque algunos de los compañeros dijeron: «Si el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— muere, me casaré con ʿĀʾisha». Eso llegó al Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— y le molestó; así aludió Ibn ʿAbbās a ello diciendo «algunos de los compañeros».
Y Makkī transmitió de Maʿmar que dijo: fue Ṭalḥa ibn ʿUbayd Allāh.
Digo: así también al-Naḥḥās transmitió de Maʿmar que fue Ṭalḥa, pero no es correcto.
Dijo Ibn ʿAṭiyya: ¡qué bien Ibn ʿAbbās! Y esto, a mi juicio, no es correcto respecto de Ṭalḥa ibn ʿUbayd Allāh.
Dijo nuestro shayj, el imām Abū al-ʿAbbās: se ha transmitido esta afirmación acerca de algunos de los virtuosos compañeros, ¡y están por encima de algo semejante!; y la mentira está en su transmisión[12905] Más bien, una afirmación así conviene a los hipócritas ignorantes. Se narra que un hombre de los hipócritas dijo, cuando el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— se casó con Umm Salama tras Abū Salama, y con Ḥafṣa tras Khunays ibn Ḥudhāfa: «¿Qué le pasa a Muḥammad, que se casa con nuestras mujeres? Por Allah, si muere, echaremos suertes con flechas sobre sus mujeres». Entonces descendió la aleya por esto; y Allah prohibió casarse con sus esposas después de él y les dio el estatuto de las madres. Esto es de sus particularidades, como distinción de su honor y como señal de su rango —Allah le bendiga y le conceda paz—.
Dijo al-Shāfiʿī —Allah tenga misericordia de él—: las esposas del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— de las que murió dejando viudez no es lícito que nadie se case con ellas; y quien lo considere lícito es incrédulo, por Su dicho —Exaltado sea—: «Y no os es lícito molestar al Mensajero de Allah, ni casaros jamás con sus esposas después de él».
Y se ha dicho: solo se prohibió casarse con sus esposas porque ellas son sus esposas en el Paraíso, y que la mujer en el Paraíso pertenece al último de sus esposos.
Ḥudhayfa dijo a su esposa: «Si te complace ser esposa en el Paraíso, si Allah nos reúne allí, no te cases después de mí; pues la mujer pertenece al último de sus esposos». Ya hemos mencionado lo que los sabios tienen sobre esto en (el Libro de al-Tadhkira), en los capítulos del Paraíso.
La decimocuarta-
Los sabios discreparon acerca de las esposas del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— tras su muerte: ¿siguieron siendo sus esposas o el matrimonio se disolvió con la muerte? Y si el matrimonio se disuelve con la muerte, ¿deben guardar ʿidda o no?
Se dijo: deben guardar ʿidda, porque murió dejando viudez, y la ʿidda es un acto de adoración.
Y se dijo: no hay ʿidda para ellas, porque es un plazo de espera con el que no se aguarda la licitud. Y esto es lo correcto, por su dicho —sobre él la paz—: «lo que deje tras el gasto de mi familia»; y se narró: «mi gente» (أهلي). Este es un nombre específico de la condición conyugal; así, mantuvo para ellas la manutención y la vivienda durante toda su vida por ser sus mujeres, y quedaron prohibidas para otro distinto de él. Este es el sentido de la permanencia del matrimonio. Y la muerte, respecto de él —sobre él la paz—, fue para ellas como la ausencia prolongada respecto de otros, por ser ellas sus esposas en la Otra Vida con certeza, a diferencia del resto de la gente: pues el hombre no sabe si estará con su familia en una misma morada; quizá uno esté en el Paraíso y el otro en el Fuego. Por esto se corta la causa respecto de las criaturas y permanece respecto del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz—. Y él —sobre él la paz— dijo: «Mis esposas en este mundo son mis esposas en la Otra Vida».
Y dijo —sobre él la paz—: «Todo vínculo y parentesco se corta salvo mi vínculo y mi parentesco, pues permanece hasta el Día de la Resurrección».
Rama: en cuanto a sus esposas —sobre él la paz— a las que se separó en vida, como al-Kalbiyya y otras, ¿era lícito para otro casarse con ellas? Hay discrepancia. Lo correcto es que sí es lícito, por lo narrado: que al-Kalbiyya, de la que el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— se separó, se casó con ʿIkrima ibn Abī Jahl, como ya se mencionó.
Y se dijo: quien se casó con ella fue al-Ashʿath ibn Qays al-Kindī.
Dijo el qāḍī Abū al-Ṭayyib: quien se casó con ella fue Muhājir ibn Abī Umayya, y nadie lo reprobó; ello indica que hay consenso.
La decimoquinta-
Su dicho —Exaltado sea—:
"En verdad, eso es, ante Allah, algo enorme"
se refiere a molestar al Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— o a casarse con sus esposas; lo incluyó entre los pecados mayores, y no hay pecado más grave que él.
La decimosexta-
Ya hemos expuesto la causa del descenso del velo a partir del ḥadiz de Anas y de la afirmación de ʿUmar. Él solía decir a Sawda, cuando salía —y era una mujer alta—: «Te hemos visto, ¡oh Sawda!», por su afán de que descendiera el velo; entonces Allah hizo descender la aleya del velo. No es remoto que la aleya descendiera por todas estas causas —y Allah sabe más—. Sin embargo, cuando Zaynab bint Jaḥsh murió, dijo: «Que no asista a su funeral sino quien sea maḥram de ella», en consideración al velo que descendió por causa de ella. Entonces Asmāʾ bint ʿUmays le indicó cómo cubrirla en el féretro, en una estructura abovedada, y le informó de que había visto eso en tierras de Abisinia; y ʿUmar lo hizo. Y se narró que eso se hizo en el funeral de Fāṭima, hija del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz—.
[12900]
:es decir, la que había sido esposa de Zayd; luego él la divorció y concluyó su plazo respecto de él.
[12901]
:véase la p. 182 de este volumen.
[12902]
:"anā" aquí es un verbo en pasado, con el sentido de «alcanzó» y «llegó», como en Lisān al-ʿArab y en Sharḥ al-Qāmūs.
[12903]
:en ḥ, sh: «a ellos».
[12904]
:al-ʿawārī: plural de al-ʿāriyya, aquello que se prestan y hacen circular entre sí.
[12905]
:en sh: «¡y están por encima de algo semejante!... y la mentira está en su transmisión»; el lugar de los puntos en el original está en blanco. Y en k: «¡y están por encima de algo semejante, y la mentira está en su transmisión».
Notas y Referencias
[12900] Es decir, la que había sido esposa de Zayd; luego él la divorció y concluyó su plazo respecto de él.
[12901] Véase la p. 182 de este volumen.
[12902] "أنى" aquí es un verbo en pasado, con el sentido de «alcanzó» y «llegó», como en Lisān al-ʿArab y en Sharḥ al-Qāmūs.
[12903] En ḥ, sh: "a ellos".
[12904] Al-ʿawārī: plural de al-ʿāriyya, aquello que se prestan y hacen circular entre sí.
[12905] En sh: "¡y están por encima de algo semejante!... y la mentira está en su transmisión"; el lugar de los puntos en el original está en blanco. Y en k: "¡y están por encima de algo semejante, y la mentira está en su transmisión".