33

Los Confederados

الأحزاب Al-Ahzab
Aya 34

Versículo (Español)

[33:34] [Oh, esposas del Profeta] transmitan los versículos de Dios y la sabiduría que se mencionan en sus casas. Dios es Sutil, está informado de todas las cosas.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَٱذۡكُرۡنَ مَا يُتۡلَىٰ فِي بُيُوتِكُنَّ مِنۡ ءَايَٰتِ ٱللَّهِ وَٱلۡحِكۡمَةِۚ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ لَطِيفًا خَبِيرًا} (34) En él hay tres cuestiones:

La primera- Su dicho —Exaltado sea—: "Y recordad lo que se recita en vuestras casas de las aleyas de Dios y de la Sabiduría". Estas expresiones indican que la Gente de la Casa son sus mujeres. Los sabios discreparon acerca de quiénes son la Gente de la Casa. Aṭā’, ‘Ikrima e Ibn ‘Abbās dijeron: son sus esposas exclusivamente, sin que haya varón junto a ellas. Y sostuvieron que por “la casa” se quiso decir la morada del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, por Su dicho —Exaltado sea—: "Y recordad lo que se recita en vuestras casas". Y un grupo —entre ellos al-Kalbī— dijo: son ‘Alī, Fāṭima, al-Ḥasan y al-Ḥusayn exclusivamente; y sobre ello hay hadices del Profeta —sobre él la paz—. Y argumentaron con Su dicho —Exaltado sea—: "para apartar de vosotros la impureza, Gente de la Casa, y purificaros" con mīm; y si fuera para las mujeres exclusivamente habría sido: "de vosotras" y "purificaros". No obstante, cabe que se haya expresado conforme al término “ahl” (familia), como cuando un hombre dice a su compañero: “¿Cómo está tu gente?”, queriendo decir: tu esposa y tus mujeres; y él responde: “Están bien”. Dijo Dios —Exaltado sea—: "Dijeron: ¿Te asombras del designio de Dios? La misericordia de Dios y Sus bendiciones sean sobre vosotros, Gente de la Casa" [12819][Hūd: 73]. Lo que se desprende de la aleya es que es general para toda la Gente de la Casa, de las esposas y de otros. Y solo dijo: "y purificaros" porque el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, ‘Alī, al-Ḥasan y al-Ḥusayn estaban entre ellos; y cuando se reúnen el masculino y el femenino, prevalece el masculino. Así, la aleya exige que las esposas sean de la Gente de la Casa, pues la aleya trata de ellas y el dirigirse a ellas lo indica el contexto del discurso. Y Dios sabe más. En cuanto a lo que dijo Umm Salama: “Esta aleya descendió en mi casa; entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— llamó a ‘Alī, a Fāṭima, a al-Ḥasan y a al-Ḥasan, y entró con ellos bajo un manto jaybarí y dijo: (Estos son la Gente de mi Casa) —y recitó la aleya—; y dijo: (¡Oh Dios! Aparta de ellos la impureza y purifícalos con una purificación completa)”. Dijo Umm Salama: “¿Y yo con ellos, Mensajero de Dios?”. Dijo: (Tú permanece en tu lugar; y tú estás en bien). Lo transmitió al-Tirmiḏī y otros, y dijo: este es un hadiz extraño. Y dijo al-Qušayrī: y Umm Salama dijo: “Introduje mi cabeza bajo el manto y dije: ‘¿Soy yo de ellos, Mensajero de Dios?’”. Dijo: (Sí). Y dijo al-Ṯa‘labī: son los Banū Hāšim; esto indica que por “la casa” se quiere decir la casa del linaje, de modo que al-‘Abbās, sus tíos paternos y los hijos de sus tíos paternos están entre ellos. Y se narró algo semejante de Zayd b. Arqam —Dios esté complacido con todos ellos—. Según la opinión de al-Kalbī, Su dicho: "Y recordad" sería el inicio del خطاب de Dios —Exaltado sea—, es decir, el خطاب del mandato de Dios —Poderoso y Majestuoso— a las esposas del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, a modo de exhortación y de enumeración de la gracia, recordando lo que se recita en sus casas de las aleyas de Dios —Exaltado sea— y de la Sabiduría. Los sabios del ta’wīl dijeron: "las aleyas de Dios" es el Corán; "y la Sabiduría" es la Sunna. Y lo correcto es que Su dicho: "Y recordad" está coordinado con lo anterior. Y dijo: "de vosotros" por Su dicho "Gente"; pues “ahl” es masculino, y las denominó —aunque sean hembras— con el nombre en masculino; por eso resultó "de vosotros". Y no se tiene en cuenta la opinión de al-Kalbī y de sus semejantes, pues en este tafsir tiene cosas que, de haber sido en tiempo de los piadosos predecesores, se lo habrían impedido y le habrían puesto coto. Todas las aleyas, desde Su dicho: "¡Oh Profeta! Di a tus esposas" hasta Su dicho: "En verdad, Dios es Sutil, Conocedor", están trabadas unas con otras; ¿cómo habría pasado en medio a ser un discurso separado para otras que no fueran ellas? Lo que ocurrió en las noticias es que el Profeta —sobre él la paz—, cuando le descendió esta aleya, llamó a ‘Alī, a Fāṭima, a al-Ḥasan y a al-Ḥusayn; entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— tomó un manto y los envolvió con él, luego alzó su mano hacia el cielo y dijo: (¡Oh Dios! Estos son la Gente de mi Casa. ¡Oh Dios! Aparta de ellos la impureza y purifícalos con una purificación completa). Esta es una súplica del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por ellos después del descenso de la aleya; quiso incluirlos en la aleya con la que se había خطاب a las esposas. Entonces al-Kalbī y quienes le siguieron la hicieron exclusiva para ellos, siendo una súplica para ellos, externa al تنزيل.

La segunda- El término “recordar” admite tres sentidos: Uno: es decir, recordad el lugar de la gracia, pues Dios os puso en casas en las que se recitan las aleyas de Dios y la Sabiduría. El segundo: recordad las aleyas de Dios y estimad su valor, y reflexionad sobre ellas hasta que estén presentes en vosotras, para que os exhortéis con las admoniciones de Dios —Exaltado sea—; y quien está en tal estado debe embellecer sus actos. El tercero: "recordad" con el sentido de “memorizad, recitad y mantened las lenguas adheridas”, como si dijera: memorizad los mandatos de Dios —Exaltado sea— y Sus prohibiciones; y eso es lo que se recita en vuestras casas de las aleyas de Dios. Así, Dios —Glorificado sea— ordenó que informaran de lo que descendía del Corán en sus casas, y de lo que veían de los actos del Profeta —sobre él la oración y la paz—, y oían de sus palabras, hasta transmitirlo a la gente, para que obren y tomen ejemplo. Esto indica la licitud de aceptar, en la religión, el reporte de un solo transmisor, sea varón o mujer.

La tercera- Dijo Ibn al-‘Arabī: en esta aleya hay una cuestión sutil: Dios —Exaltado sea— ordenó a Su Profeta —sobre él la oración y la paz— transmitir lo que se le reveló del Corán y enseñar lo que se le enseñó de la religión; de modo que, si lo recitaba a uno —o a quienes coincidiera—, el deber quedaba cumplido para él; y a quien lo oyera le incumbía transmitirlo a otro. Y no le era obligatorio mencionarlo a todos sus compañeros; ni le incumbía, si enseñaba eso a sus esposas, salir a la gente y decirles: “descendió tal” o “fue tal”. Por eso dijimos: es lícito actuar conforme al reporte de Busra [12820] respecto a la obligatoriedad de la ablución por tocar el miembro viril, pues ella narró lo que oyó y transmitió lo que retuvo. Y no es necesario que eso lo transmitan los hombres, como dijo Abū Ḥanīfa, aun cuando se ha transmitido de Sa‘d b. Abī Waqqāṣ e Ibn ‘Umar.

[12819]: véase t. 9, p. 70. [12820]: es Busra bint Ṣafwān b. Nawfal; narró del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.

Notas y Referencias

[12819] Véase t. 9, p. 70.

[12820] Es Busra bint Ṣafwān b. Nawfal; narró del Profeta صلى الله عليه وسلم.