33

Los Confederados

الأحزاب Al-Ahzab
Aya 28

Versículo (Español)

[33:28] ¡Oh, Profeta!, diles a tus esposas: "Si prefieren la vida mundanal y sus placeres transitorios, vengan que les daré la parte de los bienes materiales que les corresponden y acordaremos un divorcio decoroso.

Tafsir de Al-Qurtubi

{¡Oh Profeta! Di a tus esposas: si vosotras deseáis la vida de este mundo y su ornato, venid: os daré disfrute y os dejaré en libertad con una liberación hermosa} (28) فيه ثماني مسائل :

الأولى- Su dicho —Exaltado sea—: "¡Oh Profeta!" Dijeron nuestros sabios: esta aleya está conectada, en el sentido de lo que precede, con la prohibición de causar daño al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y él se había visto afectado por algunas de las esposas. Se dijo: le pidieron algo de los bienes de este mundo. Y se dijo: un aumento en el gasto. Y se dijo: le dañaron por los celos de unas respecto de otras. Y se dijo: se le ordenó —Dios le bendiga y le conceda paz— recitarles esta aleya y darles a elegir entre este mundo y la Otra Vida. Al-Shāfiʿī —Dios tenga misericordia de él— dijo: quien posee una esposa no está obligado a darle a elegir. Se ordenó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que diera a elegir a sus mujeres, y ellas lo eligieron. En suma: Dios —Glorificado sea— dio a elegir al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— entre ser un profeta-rey, y le ofreció las llaves de los tesoros de este mundo, y entre ser un profeta pobre. Consultó a Gabriel, y este le indicó la pobreza, y él la escogió. Y cuando la escogió —siendo la más elevada de las dos estaciones—, Dios —Poderoso y Majestuoso— le ordenó que diera a elegir a sus esposas, pues quizá entre ellas hubiera quien detestase permanecer con él en la estrechez, para exonerarlo. Y se dijo: la causa que hizo obligatorio el dar a elegir fue que una de sus esposas le pidió que le forjara un aro de oro; él le forjó un aro de plata y lo recubrió de oro —y se dijo: con azafrán—, pero ella rehusó salvo que fuese de oro. Entonces descendió la aleya de la elección, y les dio a elegir, y ellas dijeron: elegimos a Dios y a Su Mensajero. Y se dijo: una de ellas eligió la separación. Y Dios sabe más.

Al-Bujārī y Muslim transmitieron —y la formulación es la de Muslim— de Jābir ibn ʿAbd Allāh, quien dijo: Entró Abū Bakr pidiendo permiso para entrar ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y encontró a la gente sentada a su puerta, sin que se hubiese dado permiso a ninguno de ellos. Dijo: se dio permiso a Abū Bakr y entró. Luego vino ʿUmar, pidió permiso y se le dio; y encontró al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— sentado, con sus mujeres alrededor, abatido y silencioso. Dijo: —Por Dios, diré algo que haga reír al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y dijo: ¡Mensajero de Dios! Si hubieras visto a la hija de Jāriŷa: me pidió gasto, y me levanté hacia ella y le golpeé el cuello. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rió y dijo: «Ellas están a mi alrededor, como ves, pidiéndome gasto». Entonces Abū Bakr se levantó hacia ʿĀʾiša y le golpeó el cuello; y ʿUmar se levantó hacia Ḥafṣa y le golpeó el cuello; ambos decían: ¿Pedís al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo que no tiene? Y ellas dijeron: ¡Por Dios! No pediremos jamás al Mensajero de Dios cosa alguna que no tenga. Luego se apartó de ellas un mes, o veintinueve días; después descendió sobre él esta aleya: «¡Oh Profeta! Di a tus esposas...» hasta llegar a «...para las que obran con excelencia entre vosotras, una recompensa inmensa». Dijo: comenzó por ʿĀʾiša y dijo: «¡Oh ʿĀʾiša! Quiero exponerte un asunto; me gustaría que no te apresuraras en él hasta que consultes a tus padres». Ella dijo: ¿Y cuál es, Mensajero de Dios? Entonces le recitó la aleya. Ella dijo: ¿Acerca de ti, Mensajero de Dios, he de consultar a mis padres? Antes bien, elijo a Dios, a Su Mensajero y la Morada de la Otra Vida; y te pido que no informes a ninguna de tus mujeres de lo que he dicho. Él dijo: «Ninguna de ellas me preguntará sin que yo se lo informe. Dios no me envió como quien causa dificultad ni como quien se obstina en dificultar, sino que me envió como maestro que facilita». Y al-Tirmiḏī transmitió de ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella—, quien dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó dar a elegir a sus esposas; comenzó por mí y dijo: «¡Oh ʿĀʾiša! Voy a mencionarte un asunto; no hay inconveniente en que no te apresures hasta que pidas consejo a tus padres». Ella dijo: y él sabía que mis padres no me ordenarían separarme de él. Luego dijo: «En verdad, Dios dice: “¡Oh Profeta! Di a tus esposas: si vosotras deseáis la vida de este mundo y su ornato, venid: os daré disfrute y os dejaré en libertad con una liberación hermosa...”» hasta llegar a «...para las que obran con excelencia entre vosotras, una recompensa inmensa». Dije: ¿En esto he de pedir consejo a mis padres? Pues yo deseo a Dios, a Su Mensajero y la Morada de la Otra Vida. Y las esposas del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hicieron lo que yo hice. Dijo: este es un hadiz حسن صحيح. Dijeron los sabios: en cuanto a que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenara a ʿĀʾiša consultar a sus padres, fue porque la amaba, y temía que el ímpetu de la juventud la llevase a escoger separarse de él; y sabía, por sus padres, que no le aconsejarían separarse de él.

الثانية- Su dicho —Exaltado sea—: "Di a tus esposas". El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— tuvo esposas: entre ellas, con algunas consumó el matrimonio; con otras contrajo sin consumar; y con otras las pidió en matrimonio, pero no se completó el vínculo con ellas. La primera de ellas fue: Jadiŷa, hija de Juwaylid ibn Asad ibn ʿAbd al-ʿUzzā ibn Quṣayy ibn Kilāb. Antes de él estuvo con Abū Hāla [12787], cuyo nombre era Zurāra ibn al-Nabbāš al-Asadī; y antes de él estuvo con ʿAtīq ibn ʿĀʾiḏ. De este tuvo un varón llamado ʿAbd Manāf. Y de Abū Hāla tuvo a Hind ibn Abī Hāla, quien vivió hasta el tiempo de la peste y murió en ella. Y se dice: quien vivió hasta el tiempo de la peste fue Hind ibn Hind. Y oí a su plañidera decir cuando murió: ¡Ay, Hind ibn Hind! ¡Ay, hijastro del Mensajero de Dios! El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no se casó con otra junto a Jadiŷa hasta que ella murió. Tenía cuarenta años el día en que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella. Murió tras haber transcurrido de la profecía siete años —y se dijo: diez—. O tenía, cuando murió, sesenta y cinco años. Fue la primera mujer que creyó en él. Todos sus hijos fueron de ella, salvo Ibrāhīm. Dijo Ḥakīm ibn Ḥizām: murió Jadiŷa; salimos con ella desde su casa hasta que la enterramos en al-Ḥaŷūn. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— descendió a su fosa, y entonces aún no era norma la oración fúnebre sobre ella.

Y entre ellas: Sawda, hija de Zamʿa ibn Qays ibn ʿAbd Šams al-ʿĀmiriyya. Se islamizó tempranamente y prestó juramento. Antes estuvo con un primo suyo llamado al-Sukrān ibn ʿAmr; él también se islamizó, y ambos emigraron a la tierra de Abisinia en la segunda emigración. Cuando regresaron a La Meca, su esposo murió. Y se dijo: murió en Abisinia. Cuando concluyó su ʿidda, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la pidió en matrimonio; se casó con ella y consumó en La Meca, y emigró con ella a Medina. Cuando envejeció, quiso divorciarse de ella; ella le pidió que no lo hiciera y que la mantuviera entre sus esposas, y cedió su noche a ʿĀʾiša, como se menciona en el Ṣaḥīḥ; así, él la retuvo. Murió en Medina en Šawwāl del año cincuenta y cuatro.

Y entre ellas: ʿĀʾiša, hija de Abū Bakr al-Ṣiddīq. Estaba prometida a Ŷubayr ibn Muṭʿim; el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la pidió en matrimonio. Abū Bakr dijo: ¡Mensajero de Dios! Déjame solicitársela a Ŷubayr con una solicitud amable. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella en La Meca dos años antes de la Hégira —y se dijo: tres—, y consumó con ella en Medina cuando ella tenía nueve años. Permaneció con él nueve años. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— murió cuando ella tenía dieciocho años. No se casó con ninguna virgen sino con ella. Murió en el año cincuenta y nueve —y se dijo: cincuenta y ocho—.

Y entre ellas: Ḥafṣa, hija de ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb, qurayší, ʿadawiyya. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella y luego la divorció. Entonces vino Gabriel y dijo: «Dios te ordena que vuelvas con Ḥafṣa, pues ella ayuna mucho y ora mucho». Y él volvió con ella. Dijo al-Wāqidī: murió en Šaʿbān del año cuarenta y cinco, en el califato de Muʿāwiya, con sesenta años. Y se dijo: murió en el califato de ʿUṯmān, en Medina.

Y entre ellas: Umm Salama, cuyo nombre era Hind, hija de Abī Umayya al-Maḫzūmiyya; el nombre de Abī Umayya era Suhayl. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella en las noches restantes de Šawwāl del año cuatro; la casó con él su hijo Salama, según lo más correcto, y su hijo era pequeño. Murió en el año cincuenta y nueve. Y se dijo: en el año sesenta y dos; lo primero es más correcto. Dirigió su oración fúnebre Saʿīd ibn Zayd —y se dijo: Abū Hurayra—. Fue enterrada en al-Baqīʿ, con ochenta y cuatro años.

Y entre ellas: Umm Ḥabība, cuyo nombre era Ramla, hija de Abī Sufyān. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a ʿAmr ibn Umayya al-Ḍumayrī al-Najāšī para pedirle en matrimonio a Umm Ḥabība, y él se la dio en matrimonio. Esto fue en el año siete de la Hégira. Al-Najāšī entregó como dote, en nombre del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuatrocientos dinares, y la envió con Šuraḥbīl ibn Ḥasana. Murió en el año cuarenta y cuatro. Al-Dāraquṭnī dijo: Umm Ḥabība estuvo casada con ʿUbayd Allāh ibn Ŷaḥš; murió en la tierra de Abisinia siendo cristiano. Entonces al-Najāšī la casó con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y fijó como dote, en su nombre, cuatro mil; y la envió a él con Šuraḥbīl ibn Ḥasana.

Y entre ellas: Zaynab, hija de Ŷaḥš ibn Riʾāb al-Asadiyya. Su nombre era Barra, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la llamó Zaynab. El nombre de su padre era Barra. Ella dijo: ¡Mensajero de Dios! Cambia el nombre de mi padre, pues “Barra” es insignificante. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Si tu padre hubiera sido creyente, lo habríamos llamado con el nombre de un hombre de nosotros, de la Gente de la Casa; pero yo lo he llamado Ŷaḥš, y ŷaḥš es de la barra». Al-Dāraquṭnī mencionó este hadiz. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella en Medina en el año cinco de la Hégira. Murió en el año veinte, con cincuenta y tres años.

Y entre ellas: Zaynab, hija de Juḏayma ibn al-Ḥāriṯ ibn ʿAbd Allāh ibn ʿAmr ibn ʿAbd Manāf ibn Hilāl ibn ʿĀmir ibn Ṣaʿṣaʿa al-Hilāliyya. En la ŷāhiliyya era llamada “Madre de los pobres”, por alimentarlos. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella en Ramaḍān, al cumplirse treinta y un meses desde la Hégira. Permaneció con él ocho meses. Murió en vida de él, a finales de Rabīʿ al-Awwal, al cumplirse treinta y nueve meses, y fue enterrada en al-Baqīʿ.

Y entre ellas: Ŷuwayriyya, hija de al-Ḥāriṯ ibn Abī Ḍirār al-Ḫuzāʿiyya al-Muṣṭaliqiyya. Fue capturada en la expedición de Banū al-Muṣṭaliq y cayó en la parte de Ṯābit ibn Qays ibn Šammās; ella pactó su rescate, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pagó su rescate y se casó con ella. Esto fue en Šaʿbān del año seis. Su nombre era Barra, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la llamó Ŷuwayriyya. Murió en Rabīʿ al-Awwal del año cincuenta y seis. Y se dijo: en el año cincuenta, con sesenta y cinco años.

Y entre ellas: Ṣafiyya, hija de Ḥuyayy ibn Aḫṭab al-Hārūniyya. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la tomó cautiva el día de Jaybar y la escogió para sí. Ella se islamizó; él la manumitió y dispuso que su manumisión fuese su dote. Y en el Ṣaḥīḥ: que cayó en la parte de Diḥya al-Kalbī, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la compró por siete cabezas. Murió en el año cincuenta y dos. Y se dijo: en el año cincuenta y dos, y fue enterrada en al-Baqīʿ.

Y entre ellas: Rayḥāna, hija de Zayd ibn ʿAmr ibn Ḫanāfa, de Banū al-Naḍīr. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la tomó cautiva, la manumitió y se casó con ella en el año seis. Murió a su regreso de la Peregrinación de Despedida, y la enterró en al-Baqīʿ. Al-Wāqidī dijo: murió en el año dieciséis, y ʿUmar dirigió su oración fúnebre. Abū al-Faraŷ al-Ŷawzī dijo: he oído a quien dice que él tenía relaciones con ella por ملك اليمين y no la manumitió.

Digo: por esto —y Dios sabe más— Abū al-Qāsim ʿAbd al-Raḥmān al-Suhaylī no la mencionó en el cómputo de las esposas del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.

Y entre ellas: Maymūna, hija de al-Ḥāriṯ al-Hilāliyya. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella en Sarif, a diez millas de La Meca, en el año siete de la Hégira, en la ʿumra de al-Qaḍāʾ. Fue la última mujer con la que se casó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dios —Exaltado sea— decretó que muriera en el lugar donde el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— consumó con ella, y allí fue enterrada; esto fue en el año sesenta y uno. Y se dijo: sesenta y tres. Y se dijo: sesenta y ocho.

Estas son las conocidas entre las esposas del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y son aquellas con las que consumó. Dios esté complacido con ellas. En cuanto a las que se casó con ellas sin consumar, entre ellas: la Kalābiyya. Discreparon sobre su nombre: se dijo Fāṭima; se dijo ʿAmra; y se dijo al-ʿĀliya. Al-Zuhrī dijo: se casó con Fāṭima, hija de al-Ḍaḥḥāk al-Kalābiyya; ella buscó refugio de él y él la divorció. Ella solía decir: “Yo soy la desdichada”. Se casó con ella en Ḏū al-Qaʿda del año ocho de la Hégira, y murió en el año sesenta.

Y entre ellas: Asmāʾ, hija de al-Nuʿmān ibn al-Ŷawn ibn al-Ḥāriṯ al-Kindiyya, la Ŷawniyya. Qatāda dijo: cuando entró con ella, la llamó y ella dijo: ven tú. Entonces la divorció. Otros dijeron: ella es la que buscó refugio de él. En al-Bujārī dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con Umayma, hija de Šarāḥīl; cuando fue introducida ante él, extendió su mano hacia ella y pareció que ella lo detestó. Entonces ordenó a Abū Usayd que la preparara y la vistiera con dos prendas. En otra formulación, Abū Usayd dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recibió a la Ŷawniyya; cuando entró con ella, dijo: «Concédeme tu persona». Ella dijo: ¿Acaso una reina se concede a sí misma a la plebe? Él extendió su mano para ponerla sobre ella y tranquilizarla. Ella dijo: me refugio en Dios de ti. Él dijo: «Te has refugiado en un refugio». Luego salió hacia nosotros y dijo: «¡Oh Abū Usayd! Vístela con dos razaqíes [12788] y reúnela con su familia».

Y entre ellas: Qutayla, hija de Qays, hermana de al-Ašʿaṯ ibn Qays. Al-Ašʿaṯ la casó con él; luego se marchó a Ḥaḍramawt y la llevó consigo. Le llegó la noticia de la muerte del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y la devolvió a su tierra; él apostató y ella apostató con él. Luego se casó con ella ʿIkrima ibn Abī Ŷahl, y Abū Bakr sintió por ello un intenso pesar. ʿUmar le dijo: por Dios, ella no es de sus esposas: no le dio a elegir ni la veló. Y ciertamente Dios la exoneró [12789] de él mediante la apostasía. ʿUrwa negaba que se hubiera casado con ella.

Y entre ellas: Umm Šarīk al-Azdiyya, cuyo nombre era Ġaziyya, hija de Ŷābir ibn Ḥakīm [12790] Antes de él estuvo con Abū Bakr ibn Abī Salmā. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la divorció sin consumar. Ella es la que se ofreció a sí misma. Y se dijo: la que se ofreció a sí misma al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue Ḫawla, hija de Ḥakīm.

Y entre ellas: Ḫawla, hija de al-Huḏayl ibn Hubayra. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella, pero ella pereció antes de llegar a él.

Y entre ellas: Šarāf, hija de Ḫalīfa, hermana de Diḥya. Se casó con ella y no consumó.

Y entre ellas: Laylā, hija de al-Ḫaṭīm, hermana de Qays. Se casó con ella; era celosa y le pidió anular, y él se lo concedió.

Y entre ellas: ʿAmra, hija de Muʿāwiya al-Kindiyya. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella. Al-Šaʿbī dijo: se casó con una mujer de Kinda, y fue traída después de que él murió.

Y entre ellas: la hija de Ŷundub ibn Ḍamra al-Ŷundaʿiyya. Algunos dijeron: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se casó con ella; y algunos negaron que eso existiera.

Y entre ellas: la Ġifāriyya. Algunos dijeron: se casó con una mujer de Ġifār; le ordenó que se quitara sus ropas, vio una blancura y dijo: «Reúnete con tu familia». Y se dice: la blancura la vio en la Kalābiyya. Estas son aquellas con las que contrajo sin consumar —Dios le bendiga y le conceda paz—.

En cuanto a aquellas a las que pidió en matrimonio sin completarse el vínculo con ellas, y aquellas que se le ofrecieron a sí mismas:

Entre ellas: Umm Hāniʾ, hija de Abī Ṭālib, cuyo nombre era Fāḫita. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la pidió en matrimonio y ella dijo: soy una mujer con niños pequeños [12791]; se excusó ante él y él aceptó su excusa.

Y entre ellas: Ḍubāʿa, hija de ʿĀmir.

Y entre ellas: Ṣafiyya, hija de Bišāma ibn Naḍla. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la pidió en matrimonio; ella había sido tomada cautiva. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dio a elegir y dijo: «Si quieres, yo; y si quieres, tu esposo». Ella dijo: mi esposo. Entonces la envió. Banū Tamīm la maldijeron. Lo dijo Ibn ʿAbbās.

Y entre ellas: Umm Šarīk; ya se mencionó.

Y entre ellas: Laylā, hija de al-Ḫaṭīm; ya se mencionó.

Y entre ellas: Ḫawla, hija de Ḥakam ibn Umayya. Se ofreció a sí misma al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y él la pospuso; entonces se casó con ella ʿUṯmān ibn Maẓʿūn.

Y entre ellas: Ŷamra, hija de al-Ḥāriṯ ibn ʿAwf al-Murrī. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la pidió en matrimonio y su padre dijo: ella tiene un defecto, y no lo tenía. Luego su padre volvió a ella y ya tenía lepra; ella es la madre de Šabīb ibn al-Barṣāʾ, el poeta.

Y entre ellas: Sawda al-Qurašiyya. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la pidió en matrimonio y ella tenía niños pequeños. Ella dijo: temo que mis pequeños griten [12792] junto a tu cabeza. Él la elogió y suplicó por ella.

Y entre ellas: una mujer cuyo nombre no se mencionó. Muŷāhid dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pidió en matrimonio a una mujer y ella dijo: pediré permiso a mi padre. Se encontró con su padre y él le dio permiso. Se encontró con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y él dijo: «Ya nos hemos cubierto con un manto distinto de ti». Estas son todas las esposas del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y tuvo, de las concubinas, dos: Māriya la Copta y Rayḥāna, según Qatāda. Otros dijeron: tuvo cuatro: Māriya, Rayḥāna, otra hermosa que obtuvo en el cautiverio, y una esclava que le regaló Zaynab, hija de Ŷaḥš.

الثالثة- Su dicho —Exaltado sea—: "Si vosotras deseáis la vida de este mundo y su ornato". "إن" es una condición, y su respuesta es "venid"; así, vinculó la elección a una condición. Esto indica que la elección y el divorcio suspendidos a una condición son válidos: se ejecutan y se hacen efectivos. En contra de los ignorantes innovadores que pretenden que si el hombre dice a su esposa: “Estás divorciada si entras en la casa”, el divorcio no se produce aunque entre en la casa, porque el divorcio legal es únicamente el que se ejecuta de inmediato, y no otro.

الرابعة- Su dicho —Exaltado sea—: "venid". Es la respuesta de la condición; es un verbo en plural femenino, de tu dicho: تعال. Es una invitación a acudir a él; se dice: تعال con el sentido de “acércate”. Se estableció para quien posee majestad y elevación; luego, en el uso, pasó a emplearse para todo el que invita a acudir. En este lugar, sin embargo, está en su sentido originario, pues quien invita es el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. "os daré disfrute": ya ha precedido la exposición sobre la mutʿa en "al-Baqara" [12793] Y se recitó "أمتعُكن" con ḍamma en la ʿayn. Y asimismo "أسرحكن" con ḍamma en la ḥāʾ, como inicio independiente. Y la “liberación hermosa” es que sea un divorcio conforme a la Sunna, sin perjuicio ni privación de lo que le es debido.

الخامسة- Los sabios discreparon sobre la modalidad en que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dio a elegir a sus esposas, en dos opiniones: La primera: que les dio a elegir, con permiso de Dios —Exaltado sea—, entre permanecer en el vínculo matrimonial o el divorcio; y ellas escogieron permanecer. Lo dijeron ʿĀʾiša, Muŷāhid, ʿIkrima, al-Šaʿbī, Ibn Šihāb y Rabīʿa. Y entre ellos hay quien dijo: solo les dio a elegir entre este mundo —y entonces se separaría de ellas— y la Otra Vida —y entonces las retendría—, para que ellas tuvieran la estación más alta, como la tenía su esposo; y no les dio a elegir el divorcio. Lo mencionaron al-Ḥasan y Qatāda. Y entre los Compañeros, ʿAlī —en lo que Aḥmad ibn Ḥanbal transmitió de él— dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no dio a elegir a sus mujeres sino entre este mundo y la Otra Vida.

Digo: la primera opinión es más correcta, por el dicho de ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella— cuando se le preguntó por el hombre que da a elegir a su esposa; ella dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dio a elegir, ¿y fue eso divorcio? En una versión: lo elegimos y él no lo contó como divorcio. Y no consta del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— sino la elección ordenada entre permanecer y divorciarse. Por eso dijo: «¡Oh ʿĀʾiša! Voy a mencionarte un asunto; no hay inconveniente en que no te apresures en él hasta que pidas consejo a tus padres»; el hadiz. Y es sabido que no pretendía pedir consejo para escoger este mundo y su ornato en lugar de la Otra Vida. Quedó, pues, establecido que el pedir consejo ocurrió únicamente respecto de la separación o del matrimonio. Y Dios sabe más.

السادسة- Los sabios discreparon sobre la mujer a la que se le da a elegir si elige a su esposo. La mayoría de los sabios de los primeros y otros, y los imames de la fatwā, dijeron: no le es obligatorio divorcio alguno, ni uno ni más. Esta es la opinión de ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb, ʿAlī, Ibn Masʿūd, Zayd ibn Ṯābit, Ibn ʿAbbās y ʿĀʾiša. Y entre los tābiʿūn: ʿAṭāʾ, Masrūq, Sulaymān ibn Yasār, Rabīʿa e Ibn Šihāb. Y se transmitió también de ʿAlī y Zayd: si ella elige a su esposo, entonces es una (repudiación) irrevocable. Es la opinión de al-Ḥasan al-Baṣrī y al-Layṯ; y al-Ḫaṭṭābī y al-Naqqāš lo atribuyeron a Mālik. Se apoyaron en que su dicho: “elige” es una alusión (kināya) a la ejecución del divorcio; si lo atribuye a ella, se produce una repudiación, como su dicho: “estás separada”. Lo correcto es lo primero, por el dicho de ʿĀʾiša: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dio a elegir y lo elegimos, y no lo contó contra nosotras como divorcio. Lo sacaron los dos Ṣaḥīḥ. Ibn al-Munḏir dijo: el hadiz de ʿĀʾiša indica que la mujer a la que se le da a elegir, si elige a su esposo, no es divorcio; e indica que si se elige a sí misma, ello obliga al divorcio; e indica un tercer sentido: que si se elige a sí misma, es una repudiación sobre la cual su esposo posee الرجعة, pues no es lícito que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— divorcie en contra de lo que Dios le ordenó. Esto se transmitió de ʿUmar, Ibn Masʿūd e Ibn ʿAbbās. Y así lo dijeron Ibn Abī Laylā, al-Ṯawrī y al-Šāfiʿī. Y se transmitió de ʿAlī que si ella se elige a sí misma, es una (repudiación) irrevocable. Es la opinión de Abū Ḥanīfa y sus compañeros. E Ibn Juwayz Mandād lo transmitió de Mālik. Y se transmitió de Zayd ibn Ṯābit que si ella se elige a sí misma, son tres. Es la opinión de al-Ḥasan al-Baṣrī, y así lo dijo Mālik y al-Layṯ, porque el dominio solo se logra con ello. Y se transmitió de ʿAlī —Dios esté complacido con él— que si ella se elige a sí misma, no es nada. Y se transmitió de él que si ella elige a su esposo, es una repudiación رجعية.

السابعة- Un grupo de los medinenses y otros sostuvo que el otorgamiento de dominio (tamlik) y la elección (taḫyīr) son lo mismo, y que el fallo es lo que ella determine en ambos por igual. Es la opinión de ʿAbd al-ʿAzīz ibn Abī Salama. Ibn Šaʿbān dijo: muchos de nuestros compañeros lo han preferido, y es la opinión de un grupo de la gente de Medina. Abū ʿUmar dijo: según esta opinión, la mayoría de los juristas. Y lo conocido del madhhab de Mālik es distinguir entre ambos. Eso es que el tamlik, según Mālik, es que el hombre diga a su esposa: “te he dado dominio”, es decir: te he dado dominio sobre lo que Dios me ha concedido del divorcio: una, dos o tres. Como es válido que le otorgue dominio sobre parte de ello sin otra parte, y él lo alegue, su palabra es aceptada con juramento si ella lo contradice. Y un grupo de la gente de Medina dijo: él puede contradecir en el tamlik y en el taḫyīr por igual, respecto de la consumada. Lo primero es la opinión conocida de Mālik. Ibn Juwayz Mandād transmitió de Mālik que el esposo puede contradecir a la mujer a la que se le dio a elegir respecto de las tres, y que sea una repudiación irrevocable, como dijo Abū Ḥanīfa. Y así lo dijo Abū al-Ŷahm. Saḥnūn dijo: sobre ello está la mayoría de nuestros compañeros. La síntesis del madhhab de Mālik: que si la mujer a la que se le dio a elegir se elige a sí misma, siendo consumada, entonces es todo el divorcio; y si el esposo lo niega, no tiene negación. Y si ella elige una, no es nada: la elección es solo la separación definitiva; o la toma o la deja. Porque el sentido del taḫyīr es el dejar en libertad. Dios —Exaltado sea— dijo en la aleya de la elección: "venid: os daré disfrute y os dejaré en libertad con una liberación hermosa" [12794]; así, el sentido de “dejar en libertad” es la separación definitiva. Dios —Exaltado sea— dijo: "El divorcio es dos veces; luego, retención con conveniencia o liberación con excelencia" [al-Baqara: 229]. Y la “liberación con excelencia” es la tercera repudiación; se transmitió eso del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, como ya se indicó. Y desde el punto de vista del sentido: su dicho “elígeme” o “elígete a ti misma” exige que él no tenga ya poder sobre ella si ella se elige a sí misma, y que no posea nada de ella, pues le ha puesto en su mano que haga salir lo que él posee de ella o que permanezca con él si lo elige. Si ella elige parte del divorcio, no actúa conforme a lo exigido por la expresión, y queda como quien fue puesto a elegir entre dos cosas y eligió otra distinta. En cuanto a aquella con la que no se consumó, él puede contradecirla en el taḫyīr y el tamlik si ella excede de una, porque ella queda separada de inmediato.

الثامنة- La transmisión de Mālik discrepó sobre cuándo tiene ella la opción. Dijo una vez: tiene la opción mientras permanezca en la sesión, antes de levantarse o de ocuparse en algo que indique desatención. Si no elige ni decide nada hasta que se separen de su sesión, se anula lo que se le había conferido. Sobre esto está la mayoría de los juristas. Y dijo otra vez: tiene la opción para siempre, mientras no se sepa que la ha abandonado. Eso se sabe si le permite disponer de ella mediante coito o contacto. Según esto, si ella se niega y no elige nada, él puede elevar su caso ante el juez para que ella decida; o, si se niega, el juez anula el otorgamiento de dominio. Y según la primera opinión, si ella se ocupa en otra conversación, o en una acción, o en caminar, o en algo que no sea nada en la elección, como hemos mencionado, cae su elección. Algunos de nuestros compañeros argumentaron para esta opinión con Su dicho —Exaltado sea—: "No os sentéis con ellos hasta que se adentren en una conversación distinta" [12795][al-Nisāʾ: 140]. Además, el esposo le ha soltado la palabra para conocer de ella la elección, y se volvió como un contrato entre ambos: si ella lo acepta, y si no, cae; como quien dice: “te he donado” o “te he vendido”: si el otro acepta, y si no, la propiedad permanece, sin duda. Esta es la opinión de al-Ṯawrī, los kufíes, al-Awzāʿī, al-Layṯ, al-Šāfiʿī y Abū Ṯawr; y es la elección de Ibn al-Qāsim. Y el fundamento de la segunda transmisión es que eso ya ha pasado a su mano: ella lo ha poseído sobre su esposo por habérselo él otorgado; y cuando lo poseyó, fue obligatorio que permaneciera en su mano, como permanece en la mano del esposo.

Digo: esto es lo correcto, por su dicho —sobre él la paz— a ʿĀʾiša: «Voy a mencionarte un asunto; no hay inconveniente en que no te apresures hasta que pidas consejo a tus padres». Lo transmitió el Ṣaḥīḥ, lo sacó al-Bujārī y lo autentificó al-Tirmiḏī. Ya se mencionó al inicio del capítulo. Y es prueba para quien dijo: si el hombre da a elegir a su esposa o le otorga dominio, ella puede decidirlo aunque se separen de su sesión. Esto se transmitió de al-Ḥasan y al-Zuhrī; y lo dijo Mālik en una de sus dos transmisiones. Abū ʿUbayd dijo: lo que tenemos en este capítulo es seguir la Sunna respecto de ʿĀʾiša en este hadiz, cuando le dejó la elección hasta que pidiera consejo a sus padres, y no consideró que levantarse de su sesión fuese salir del asunto. Al-Marwazī dijo: esta es, para mí, la más correcta de las opiniones. Y lo dijeron Ibn al-Munḏir y al-Ṭaḥāwī.

[12787] [12788] [12789] [12790] [12791] [12792] [12793] [12794] [12795]

Notas y Referencias

[12787] En los libros de los Compañeros hay opiniones acerca de quién estuvo antes.

[12788] Su expresión «رازقيين», en dual, es un adjetivo de un sustantivo elidido por ser conocido. En una versión: «رازقينين». Y la razaqiyya: prendas de lino blancas y largas.

[12789] Así en los ejemplares y en Asad al-Ġāba; y su expresión es: «y Dios la exoneró mediante la apostasía». Y lo que hay en Šarḥ al-Mawāhib: «...y apostató con su hermano, quedando desligada de Dios y de Su Mensajero... etc.»

[12790] En al-Mawāhib: «Ŷābir ibn ʿAwf».

[12791] Es decir: con niños.

[12792] Es decir: que griten y vociferen.

[12793] Véase t. 3, p. 200 y ss.

[12794] Véase t. 3, p. 125.

[12795] Véase t. 5, p. 418.