Los Confederados
الأحزاب Al-AhzabVersículo (Español)
[33:1] ¡Oh, Profeta! Teme a Dios y no obedezcas a los que niegan la verdad y a los hipócritas. Dios lo sabe todo, es Sabio.
Tafsir de Al-Qurtubi
{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلنَّبِيُّ ٱتَّقِ ٱللَّهَ وَلَا تُطِعِ ٱلۡكَٰفِرِينَ وَٱلۡمُنَٰفِقِينَۚ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ عَلِيمًا حَكِيمٗا} (1)
Introducción de la sura:
Es medinense según la opinión de todos. Fue revelada acerca de los hipócritas y de su daño al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y de sus difamaciones contra él, contra sus matrimonios y otras cosas. Consta de setenta y tres aleyas. Y esta sura equivalía a la sura de Al-Baqara.
Y en ella había la aleya de la lapidación:
(El anciano y la anciana, si cometen fornicación, lapidadlos sin remisión, como escarmiento de parte de Dios; y Dios es Poderoso, Sabio).
Lo mencionó Abū Bakr al-Anbārī de Ubayy b. Kaʿb. Y esto lo entienden los sabios en el sentido de que Dios —Exaltado sea— elevó de Al-Aḥzāb hacia Él algo que excede lo que está en nuestras manos, y que la aleya de la lapidación fue elevada en su formulación.
Y nos transmitió Aḥmad b. al-Haytham b. Khālid, dijo: nos transmitió Abū ʿUbayd al-Qāsim b. Sallām, dijo: nos transmitió Ibn Abī Maryam, de Ibn Lahīʿa, de Abū al-Aswad, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha, que dijo:
La sura de Al-Aḥzāb equivalía, en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, a doscientas aleyas; pero cuando se escribió el muṣḥaf no se pudo hallar de ella sino lo que es ahora.
Dijo Abū Bakr:
El sentido de esto, según las palabras de la Madre de los Creyentes ʿĀʾisha, es que Dios —Exaltado sea— elevó hacia Él de la sura de Al-Aḥzāb algo que excede lo que tenemos.
Dije:
Este es uno de los aspectos de la abrogación; y ya se adelantó en «Al-Baqara» [1] un tratamiento completo al respecto, y alabado sea Dios.
Y narró Zirr, que dijo:
Ubayy b. Kaʿb me dijo: «¿Cuántas contáis que tiene la sura de Al-Aḥzāb?». Dije: «Setenta y tres aleyas».
Dijo: «¡Por Aquel por quien jura Ubayy b. Kaʿb!, ciertamente equivalía a la sura de Al-Baqara o era más larga. Y, en verdad, leíamos en ella la aleya de la lapidación:
“El anciano y la anciana, si cometen fornicación, lapidadlos sin remisión, como escarmiento de parte de Dios; y Dios es Poderoso, Sabio”».
Ubayy pretendía que eso formaba parte de lo que fue abrogado del Corán. En cuanto a lo que se cuenta de que ese añadido estaba en una hoja en la casa de ʿĀʾisha y que se la comió un animal doméstico, ello es de la autoría de los herejes y de los rāfiḍíes.
Palabra de Dios —Exaltado sea—:
«¡Oh Profeta! Teme a Dios».
Se vocalizó con ḍamma «ayy» porque es una llamada a un singular, y la partícula de advertencia le es inseparable. Y «el Profeta» es, para los gramáticos, un adjetivo de «ayy», salvo al-Akhfash, pues él dice: «Es una aposición (ṣila) de “ayy”».
Makkī dijo:
No se conoce en el habla de los árabes un nombre singular que sea ṣila de algo.
Al-Naḥḥās dijo:
Y ello es un error según la mayoría de los gramáticos; porque la ṣila no puede ser sino una oración. Y el artificio para sostener lo que dijo es que, como era un adjetivo inseparable, lo llamó ṣila; y así los kufíes llaman ṣila al adjetivo de un indefinido. Y no es lícito ponerlo en acusativo por el lugar (mawḍiʿ) según la mayoría de los gramáticos. Lo permitió al-Māzinī, haciéndolo como tu dicho: «¡Oh Zayd, el elegante!», poniendo «el elegante» en acusativo por el lugar de Zayd.
Makkī dijo:
Este es un adjetivo del que puede prescindirse; y del adjetivo de «ayy» no puede prescindirse, por lo que no es apropiado ponerlo en acusativo por el lugar. Además, el adjetivo de «ayy» es el llamado en el sentido, por lo que no es apropiado ponerlo en acusativo.
Y se transmitió que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando emigró a Medina, amaba la conversión al islam de los judíos: Qurayẓa, al-Naḍīr y Banū Qaynuqāʿ; y le siguieron [12691] algunos de ellos en la hipocresía. Así, él se mostraba suave con ellos, honraba a sus pequeños y a sus mayores, y si de ellos provenía algo reprobable lo pasaba por alto; y los escuchaba. Entonces fue revelada.
Y se dijo:
Que fue revelada acerca de lo que mencionaron al-Wāḥidī, al-Qushayrī, al-Thaʿlabī, al-Māwardī y otros, sobre Abū Sufyān b. Ḥarb, ʿIkrima b. Abī Jahl y Abū al-Aʿwar ʿAmr [12692] b. Sufyān: descendieron en Medina en casa de ʿAbd Allāh b. Ubayy b. Salūl, jefe de los hipócritas, después de Uḥud; y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— les había otorgado salvoconducto para que le hablaran. Se levantó con ellos ʿAbd Allāh b. Saʿd b. Abī Sarḥ y Ṭuʿma b. Abīriq.
Dijeron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, estando con él ʿUmar b. al-Khaṭṭāb:
«Renuncia a mencionar a nuestras divinidades al-Lāt, al-ʿUzzā y Manāt, y di que tienen intercesión y protección [12693] para quien las adore, y te dejaremos a ti y a tu Señor».
Al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le afligió lo que dijeron.
Entonces ʿUmar dijo:
«¡Mensajero de Dios! Permíteme matarlos».
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
(En verdad, les he dado salvoconducto).
Dijo ʿUmar: «Salid bajo la maldición de Dios y Su ira».
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó que salieran de Medina; entonces fue revelada la aleya.
«¡Oh Profeta! Teme a Dios», es decir: teme a Dios.
«Y no obedezcas a los incrédulos», de la gente de La Meca; es decir, Abū Sufyān, Abū al-Aʿwar y ʿIkrima.
«Y a los hipócritas», de la gente de Medina; es decir, ʿAbd Allāh b. Ubayy, Ṭuʿma y ʿAbd Allāh b. Saʿd b. Abī Sarḥ, en aquello de lo que se te ha prohibido; y no te inclines hacia ellos.
«Ciertamente Dios ha sido Omnisciente», de su incredulidad;
«Sabio», en lo que hace con ellos.
Al-Zamakhsharī dijo:
Y se transmitió que Abū Sufyān b. Ḥarb, ʿIkrima b. Abī Jahl y Abū al-Aʿwar al-Sulamī llegaron ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— durante la tregua que había entre él y ellos; y se levantaron con ellos ʿAbd Allāh b. Ubayy, Muʿtab b. Qushayr y al-Jadd b. Qays.
Dijeron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Renuncia a mencionar a nuestras divinidades». Y mencionó el relato con un sentido semejante a lo anterior; y que la aleya fue revelada acerca de la ruptura del pacto y la denuncia de la tregua.
«Y no obedezcas a los incrédulos», de la gente de La Meca.
«Y a los hipócritas», de la gente de Medina, en lo que te solicitaron.
Y se transmitió que la gente de La Meca invitó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a que se retractara de su religión, y le darían la mitad de sus bienes y lo casarían con la hija de Shayba b. Rabīʿa b.; y los hipócritas de Medina lo amenazaron con matarlo si no se retractaba. Entonces fue revelada.
Al-Naḥḥās dijo:
Y por Su dicho «Ciertamente Dios ha sido Omnisciente, Sabio» se indica que él se inclinaba hacia ellos para atraerlos al islam; es decir: si Dios —Poderoso y Majestuoso— hubiera sabido que tu inclinación hacia ellos contenía un beneficio, no te lo habría prohibido, porque Él es Sabio.
Luego se dijo:
Que el خطاب (discurso) es para él y para su comunidad.
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