Los Romanos
الروم Ar-RumVersículo (Español)
[30:39] Todo lo que presten con algún interés, esperando beneficiarse de los bienes ajenos, no tendrá recompensa de Dios. En cambio, aquellos que den en caridad anhelando el rostro de Dios, serán quienes tengan multiplicada la recompensa.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y lo que dais en usura para que se incremente en los bienes de la gente, no se incrementa ante Allah; pero lo que dais en zakat buscando el Rostro de Allah, ésos son los que multiplican.} (39)
En ella hay cuatro cuestiones:
La primera.— Cuando mencionó aquello con lo que se busca Su Rostro y por lo cual se obtiene firmeza, mencionó también otra cualidad y aquello con lo que asimismo se busca Su Rostro.
La mayoría recitó: «ātaytum» con alargamiento, con el sentido de “disteis / otorgasteis”. E Ibn Kazīr, Muŷāhid y Ḥumayd recitaron sin alargamiento, con el sentido de: “lo que hicisteis de usura para que aumente”; como dices: “he acertado” y “he errado”. Y estuvieron de acuerdo en el alargamiento en Su dicho: «y lo que dais de zakat». La ribā es el aumento, y ya pasó en «al-Baqara» su significado[12515]; allí es ilícita y aquí es lícita. Queda establecido por ello que es de dos clases: una lícita y otra ilícita.
Dijo ‘Ikrima acerca de Su dicho —Exaltado sea—: «Y lo que dais en usura para que se incremente en los bienes de la gente»: dijo: la ribā es de dos ribās: una lícita y otra ilícita. En cuanto a la ribā lícita, es la que se regala buscando algo mejor que ella.
Y de al-Ḍaḥḥāk acerca de esta aleya: es la ribā lícita que se regala para ser recompensado con algo mejor que ella; ni a favor ni en contra: no hay para él[12516] recompensa ni hay sobre él pecado.
Y así lo dijo Ibn ‘Abbās: «Y lo que dais en ribā» quiere decir el regalo de un hombre de algo esperando ser recompensado con algo mejor; eso es lo que no crece ante Allah y su autor no es recompensado, pero no hay pecado sobre él; y en este sentido descendió la aleya.
Dijeron Ibn ‘Abbās, Ibn Ŷubayr, Ṭāwūs y Muŷāhid: esta aleya descendió acerca de la dádiva de recompensa.
Dijo Ibn ‘Aṭiyya: y lo que corre su mismo curso, de lo que hace el ser humano para ser retribuido por ello —como el saludo y otras cosas—, aunque no haya pecado en ello, no hay recompensa en ello ni incremento ante Allah —Altísimo sea—. Y lo dijo el juez Abū Bakr ibn al-‘Arabī.
Y en el libro de al-Nasā’ī, de ‘Abd al-Raḥmān ibn ‘Alqama, dijo: llegó la delegación de Ṯaqīf al Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— y con ellos había un presente; y dijo: «¿Es un presente o una limosna[12517]? Pues si es un presente, con él sólo se busca el Rostro del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— y la satisfacción de una necesidad; y si es una limosna, con ella sólo se busca el Rostro de Allah —Poderoso y Majestuoso—». Dijeron: no, más bien es un presente. Entonces la aceptó de ellos y se sentó con ellos, preguntándoles y ellos preguntándole.
Y dijo también Ibn ‘Abbās, e Ibrāhīm al-Naḫa‘ī: descendió acerca de gente que da a sus parientes y a sus hermanos con el sentido de beneficiarlos, proveerlos y favorecerlos, y para aumentar sus bienes de un modo que les sea provechoso.
Dijo al-Ša‘bī: el sentido de la aleya es que aquello con lo que una persona sirve a alguien y se le facilita para beneficiarse de él en su vida mundanal, ese beneficio con el que se retribuye el servicio no crece ante Allah.
Y se dijo: esto era ilícito para el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— en particular; dijo Allah —Altísimo sea—: «Y no des esperando recibir más»[12518][al-Muddaṯṯir: 6]. Así, le prohibió dar algo para tomar a cambio más que ello.
Y se dijo: es la ribā prohibida; y el sentido de: «no se incrementa ante Allah», según esta opinión, es que no se dictamina a favor de quien la toma, sino que pertenece a quien se le tomó.
Dijo al-Suddī: esta aleya descendió acerca de la ribā de Ṯaqīf; porque ellos practicaban la ribā y Qurayš la practicaba con ellos.
La segunda.— Dijo el juez Abū Bakr ibn al-‘Arabī: el texto explícito de la aleya se refiere a quien da una dádiva buscando[12519] el aumento de los bienes de la gente como retribución.
Dijo al-Muhallab: los sabios discreparon acerca de quien da una dádiva buscando su recompensa y dice: “yo sólo pretendía la recompensa”. Dijo Mālik: se examina el caso; si es alguien como él de los que buscan recompensa del donatario, entonces tiene derecho a ello; como la dádiva del pobre al rico, la dádiva del sirviente a su dueño, y la dádiva del hombre a su emir y a quien está por encima de él. Y es una de las dos opiniones de al-Šāfi‘ī.
Y dijo Abū Ḥanīfa: no tiene derecho a recompensa si no la estipuló; y es la otra opinión de al-Šāfi‘ī.
Dijo: y la dádiva por recompensa es inválida, no le aprovecha; porque es una venta por un precio desconocido. Y el kufí argumentó que el fundamento de la dádiva es la liberalidad; si hiciéramos obligatorio en ella el contraprestación, se anularía el sentido de la liberalidad y pasaría a ser del género de los intercambios; y los árabes han distinguido entre el término “venta” y el término “dádiva”: reservaron el término “venta” para aquello en lo que se merece una contraprestación, y la dádiva es lo contrario.
Y nuestra prueba es lo que Mālik روایتó en su Muwaṭṭa’ de ‘Umar ibn al-Ḫaṭṭāb —Allah esté complacido con él—, que dijo: cualquier hombre que da una dádiva viendo que es para recompensa, permanece sobre su dádiva hasta que quede satisfecho con lo que reciba por ella.
Y algo semejante de ‘Alī —Allah esté complacido con él—, que dijo: las dádivas son tres: una dádiva con la que se busca el Rostro de Allah; una dádiva con la que se buscan los rostros de la gente; y una dádiva con la que se busca la recompensa. En cuanto a la dádiva de recompensa, su autor puede retractarse de ella si no es recompensado por ella.
Y al-Buḫārī —Allah tenga misericordia de él— tituló: (Capítulo: la reciprocidad en la dádiva) y citó el ḥadiz de ‘Ā’iša, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— aceptaba el presente y recompensaba por él; y recompensó por una camella lechera[12520] y no censuró a su dueño cuando pidió la recompensa; sólo censuró su descontento con la recompensa, pues era superior al valor. Lo transmitió al-Tirmiḏī.
La tercera.— Lo que mencionó ‘Alī —Allah esté complacido con él— y lo detalló acerca de la dádiva es correcto; pues el donante, en su dádiva, no deja de estar en una de tres situaciones:
Una: que con ella busque el Rostro de Allah —Altísimo sea— y pretenda por ella la recompensa de Él.
La segunda: que con ella busque los rostros de la gente, por ostentación, para que lo alaben por ella y lo elogien a causa de ella.
La tercera: que con ella busque la recompensa del donatario; y ya pasó la discusión sobre ello.
Y dijo —Allah lo bendiga y le conceda paz—: «Las obras son por las intenciones, y cada cual tendrá lo que haya tenido intención». En cuanto a quien, con su dádiva, busca el Rostro de Allah —Altísimo sea— y pretende por ella la recompensa de Su parte, la tendrá ante Allah por Su favor y Su misericordia. Dijo Allah —Poderoso y Majestuoso—: «Y lo que dais de zakat buscando el Rostro de Allah, ésos son los que multiplican».
Y asimismo quien mantiene los lazos con sus parientes para que sea rico y no sea una carga: la intención en ello es lo que se sigue; si lo hace para aparentar con ello en lo mundanal, no es por el Rostro de Allah; pero si lo hace por el derecho del parentesco que tiene sobre él y por el vínculo del útero entre ambos, entonces es por el Rostro de Allah.
En cuanto a quien, con su dádiva, busca los rostros de la gente por ostentación para que lo alaben por ella y lo elogien a causa de ella, no hay beneficio para él en su dádiva: ni recompensa en este mundo ni premio en la Otra Vida. Dijo Allah —Poderoso y Majestuoso—: «¡Oh vosotros que creéis! No invalidéis vuestras limosnas con el reproche y el daño, como quien gasta su riqueza por ostentación ante la gente»[12521][al-Baqara: 264], la aleya.
Y en cuanto a quien, con su dádiva, busca la recompensa del donatario, tendrá lo que pretendió con su dádiva; y puede retractarse de ella mientras no sea recompensado por su valor, según la escuela de Ibn al-Qāsim; o mientras no quede satisfecho con algo superior a su valor, según el sentido aparente de la palabra de ‘Umar y ‘Alī. Y es la opinión de Muṭarrif en al-Wāḍiḥa: que la dádiva, mientras el objeto mismo permanezca, aunque aumente o disminuya, el donante puede retractarse de ella, incluso si el donatario le recompensa por ella con más que ella.
Y se ha dicho: si el objeto mismo permanece y no ha cambiado, entonces toma lo que quiera.
Y se ha dicho: le obliga el valor, como en el matrimonio de delegación; pero si la dádiva ya se ha perdido, entonces no tiene sino el valor, por consenso. Lo dijo Ibn al-‘Arabī.
La cuarta.— Su dicho —Altísimo sea—: «liyarbū». La mayoría de los siete recitadores recitó: «liyarbū» con yā’, atribuyendo el verbo a la ribā.
Y Nāfi‘, en solitario, recitó con ḍamma en la tā’ y con la wāw en reposo, en forma de interpelación, con el sentido de: “para que seáis poseedores de incrementos”. Y ésta es la lectura de Ibn ‘Abbās, al-Ḥasan, Qatāda y al-Ša‘bī.
Dijo Abū Ḥātim: es nuestra lectura.
Y Abū Mālik recitó: «litarbūhā», con pronombre femenino.
«no se incrementa ante Allah»: es decir, no se purifica ni se recompensa por ello; pues Él no acepta sino lo que se ha pretendido con Su Rostro y ha sido puro para Él. Y ya precedió en «al-Nisā’»[12522]
«Y lo que dais de zakat»: dijo Ibn ‘Abbās: es decir, de limosna.
«buscando el Rostro de Allah, ésos son los que multiplican»: es decir, eso es lo que Él acepta y lo multiplica para él diez veces o más, como dijo: «¿Quién es el que presta a Allah un buen préstamo, para que Él se lo multiplique en múltiplos[12523] numerosos?» [al-Baqara: 245].
Y dijo: «Y el ejemplo de quienes gastan sus bienes buscando la complacencia de Allah y afirmación de sí mismos es como el de un jardín en una colina»[12524][al-Baqara: 265].
Y dijo: «ésos son los que multiplican», y no dijo: “vosotros sois los que multiplicáis”, porque pasó de la interpelación a la tercera persona, como Su dicho: «hasta que, cuando estabais en la nave y navegaba con ellos»[12525][Yūnus: 22].
En cuanto al sentido de “al-muḍ‘ifūn”, hay dos opiniones:
Una: que se les multiplican las buenas obras; ya lo mencionamos.
La otra: que se les ha multiplicado el bien y el deleite; es decir, son poseedores de múltiplos, como se dice: fulano es “muqw” si sus camellos son fuertes, o si tiene compañeros fuertes; y “musmin” si sus camellos son gordos; y “mu‘ṭiš” si sus camellos están sedientos; y “muḍ‘if” si sus camellos son débiles.
Y de ello es la palabra del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz—: «¡Oh Allah! Me refugio en Ti del malvado que hace caer en lo malvado, el demonio lapidado». Pues “al-muḫbiṯ”: aquel a quien le ha alcanzado la maldad.
Se dice: fulano es “radī’”, es decir, es malo en sí mismo; y “murdī’”: sus compañeros son malos.
[12515][12516][12517][12518][12519][12520][12521][12522][12523][12524][12525]
Notas y Referencias
[12515] Véase t. 3, p. 348 y ss.
[12516] En ŷ: «y no hay en ello recompensa».
[12517] Lo que está entre corchetes angulares falta en Š.
[12518] Véase t. 19, p. 66.
[12519] La palabra «yatlubu» (busca) falta en ŷ y Š.
[12520] Al-laqḥa (con kasra en la lām y con fatḥa): la camella lechera.
[12521] Véase t. 3, p. 311.
[12522] Véase t. 5, p. 410.
[12523] Véase t. 3, p. 237 y p. 314.
[12524] Véase t. 3, p. 237 y p. 314.
[12525] Véase t. 8, p. 324.