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La Familia de Imran

آل عمران Ali 'Imran
Aya 194

Versículo (Español)

[3:194] ¡Señor nuestro! Concédenos lo que has prometido a través de Tus Mensajeros y no nos humilles el Día de la Resurrección. Tú no faltas a Tu promesa".

Tafsir de Al-Qurtubi

{¡Señor nuestro! Concédenos lo que nos prometiste por medio de Tus mensajeros, y no nos avergüences el Día de la Resurrección. Ciertamente, Tú no faltas a la promesa} (194) Decimotercera cuestión: Su dicho —Exaltado sea—: «¡Señor nuestro! Concédenos lo que nos prometiste por medio de Tus mensajeros»; es decir: por las lenguas de Tus mensajeros; como en «y pregunta a la aldea» [3816] Al-A‘mash y al-Zuhrī leyeron «ruslik» (Tus mensajeros) con aligeramiento (takhfīf); y ello es lo que se ha mencionado acerca de la petición de perdón de los profetas y de los ángeles por los creyentes, y de que los ángeles piden perdón por quienes están en la tierra; y lo que se ha mencionado de la súplica de Noé por los creyentes, y de la súplica de Abraham, y de la petición de perdón del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— por su comunidad. «y no nos avergüences»; es decir: no nos castigues, ni nos destruyas, ni nos expongas a la ignominia; ni nos humilles, ni nos alejes, ni nos aborrezcas el Día de la Resurrección. «Ciertamente, Tú no faltas a la promesa». Si se dijera: ¿cuál es el sentido de su dicho «¡Señor nuestro! Concédenos lo que nos prometiste por medio de Tus mensajeros» [Āl ‘Imrān: 194], cuando ya sabían que Él no falta a la promesa? La respuesta es por tres vías:

La primera: que Dios —Glorificado sea— prometió a quien creyera el Paraíso; así pues, pidieron ser de aquellos a quienes se les prometió eso, sin la vergüenza y el castigo.

La segunda: que invocaron con esta súplica a modo de adoración y sumisión; y la súplica es la médula de la adoración. Esto es como Su dicho: «Dijo: “¡Señor! Juzga con la verdad”» [3817][Los Profetas: 112], aunque Él no juzga sino con la verdad.

La tercera: pidieron que se les concediera, de manera inmediata, lo que se les prometió de la victoria sobre su enemigo; pues es un relato acerca de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y se lo pidieron para fortalecer la religión. Y Dios sabe más. Y se transmitió de Anas ibn Mālik que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «A quien Dios —Poderoso y Majestuoso— le haya prometido por una obra una recompensa, se la cumplirá por misericordia; y a quien le haya prometido por una obra un castigo, respecto de él tiene la elección». Y los árabes censuran el incumplimiento en la promesa y elogian el incumplimiento en la amenaza, hasta el punto de que uno de ellos dijo [3818]:

No temerá el primo, mientras viva, mi acometida *** ni me ocultaré [3819] por temor del que amenaza

Y yo, cuando le amenazo o le prometo [3820]*** incumplo mi amenaza y cumplo mi promesa

Notas y Referencias

[3816] - Véase t. 9, p. 245.

[3817] - Según la lectura de Nāfi‘, véase t. 11, p. 351.

[3818] - Es ‘Āmir ibn al-Ṭufayl, como en Lisān al-‘Arab.

[3819] - En هـ و ي: «أختبي».

[3820] - Así en todos los testimonios; y en Lisān al-‘Arab: «وإني إن»; y en al-Tāj: «وإني وإن».