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La Familia de Imran

آل عمران Ali 'Imran
Aya 185

Versículo (Español)

[3:185] Todo ser probará el sabor de la muerte, y cada uno recibirá su recompensa íntegra el Día de la Resurrección. Quien sea salvado del Fuego e ingresado al Paraíso habrá realmente triunfado, porque la vida mundanal es solo un placer ilusorio.

Tafsir de Al-Qurtubi

{TODA ALMA GUSTARÁ LA MUERTE; y sólo se os pagarán íntegros vuestros salarios el Día de la Resurrección. Quien sea apartado del Fuego e introducido en el Jardín, ése habrá triunfado. Y la vida de este mundo no es sino disfrute engañoso} (185) En ella hay siete [3756] cuestiones:

La primera: Cuando —Glorificado y Exaltado sea— informó acerca de los avaros y de su incredulidad en su dicho: «Ciertamente, Allah es pobre y nosotros somos ricos», y ordenó a los creyentes la paciencia ante su daño en Su dicho: «Ciertamente seréis puestos a prueba» [Āl ʿImrān: 186], indicó que eso es de lo que se extingue y no perdura; pues el plazo de la vida mundanal es cercano, y el Día de la Resurrección es el día de la retribución. «Gustará la muerte»: procede del “gustar”; y esto es algo de lo que el ser humano no tiene escapatoria, ni de lo que ningún ser vivo puede sustraerse. Y ya dijo Umayya ibn Abī aṣ-Ṣalt:

Quien no muera de golpe [3757] muere de vejez *** la muerte es una copa, y el hombre es su gustador.

Y dijo otro:

La muerte es una puerta y toda la gente entra por ella *** ¡ojalá supiera yo, tras la puerta, cuál es la morada!

La segunda: La lectura de la generalidad es «ḏāʾiqatu l-mawt» (gustadora de la muerte) en construcción de iḍāfa. Y leyeron al-Aʿmaš, Yaḥyà e Ibn Abī Isḥāq: «ḏāʾiqatun l-mawt» con tanwīn y “al-mawt” en acusativo. Dijeron: porque aún no la ha gustado. Y ello es que el nombre de agente (ism al-fāʿil) es de dos tipos: uno, que sea con sentido de pasado; y el segundo, con sentido de futuro. Si pretendes el primero, no cabe en él sino la iḍāfa a lo que viene después, como cuando dices: “éste golpeó a Zayd ayer”, y “mató a Bakr ayer”; porque corre el curso del nombre rígido, que es el nombre propio, como “el siervo de Zayd” y “el compañero de Bakr”. Dijo el poeta:

El guardián de la deshonra de la tribu *** no les llega por detrás ningún وَكَفُ [3758]

Y si pretendes el segundo, es lícito el genitivo, y el acusativo con tanwīn en lo que es de esta índole es lo originario; porque corre el curso del verbo en imperfecto. Si el verbo no es transitivo, no transita, como “oscurecedor Zayd”. Y si es transitivo, lo haces transitar y lo pones en acusativo con él; así dices: “Zayd es golpeador de ʿAmr”, con el sentido de “golpea a ʿAmr”. Y es lícito suprimir el tanwīn y hacer iḍāfa por aligeramiento, como dijo al-Murār:

Pregunta a las preocupaciones por todo el que da su cabeza *** salvado, mezclado, de color rojiblanco, blanquecino [3759]

Devastador de sus correas, manifiesto su cuello *** en un hombro que empuja a la montura, recio [3760]

Suprimió el tanwīn por aligeramiento; y el original es: “muʿṭin raʾsahu” con tanwīn y acusativo. Y algo semejante a esto está también en la Revelación, en Su dicho —Altísimo sea—: «¿Acaso ellas son quitadoras de Su daño?» [az-Zumar: 38], y lo que sea semejante. [3761]

La tercera: Luego, sabe que la muerte tiene causas y señales. Entre las señales de la muerte del creyente está el sudor de la frente. Lo transmitió an-Nasāʾī en el ḥadiz de Burayda, quien dijo: oí al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: «El creyente muere con el sudor de la frente». Ya lo hemos explicado en «at-Taḏkira». Cuando agoniza, se le hace repetir la šahāda; por su dicho —sobre él la paz—: «Haced repetir a vuestros moribundos: no hay divinidad sino Allah», para que sea lo último de sus palabras y se le selle con el testimonio; y no se le repite insistentemente para que no se fastidie. Y es recomendable recitar «Yā Sīn» en ese momento; por su dicho —sobre él la paz—: «Recitad Yā Sīn sobre vuestros moribundos». Lo transmitió Abū Dāwūd. Y al-Āǧurrī mencionó en el Libro de la exhortación, en el ḥadiz de Umm ad-Dardāʾ, del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «No hay muerto junto al cual se recite la sura Yā Sīn sin que se le facilite la muerte». Cuando se consuma y la vista sigue al espíritu —como informó —que Allah le bendiga y le conceda paz— en Ṣaḥīḥ Muslim—, y se elevan los actos de adoración y cesa la obligación legal, se dirigen sobre los vivos normas: entre ellas, cerrarle los ojos; e informar de su muerte a sus hermanos virtuosos. Unos lo reprobaron y dijeron: es parte del anuncio fúnebre (naʿy). Lo primero es más correcto, y ya lo hemos explicado en otro lugar. Entre ellas, apresurarse a prepararlo con el lavado y el entierro para que no se precipite en él la alteración. Dijo —que Allah le bendiga y le conceda paz— a unas gentes que retrasaron el entierro de su muerto: «Apresuraos a enterrar vuestra carroña». Y dijo: «Daos prisa con el féretro», el ḥadiz; y vendrá.

En cuanto a su lavado, es una sunna para todos los musulmanes, excepto el mártir, según lo ya expuesto. Se dijo: su lavado es obligatorio; lo dijo el juez ʿAbd al-Wahhāb. Y lo primero es la doctrina del Libro [3762]; y sobre estas dos opiniones están los sabios. La causa de la discrepancia es su dicho —sobre él la paz— a Umm ʿAṭiyya respecto al lavado de su hija Zaynab, según lo que está en el libro de Muslim. Y se dijo: es Umm Kulthūm, según lo que está en el libro de Abū Dāwūd: «Lavadla tres, o cinco, o más que eso si lo veis», el ḥadiz. Y éste es el fundamento, para los sabios, en el lavado de los difuntos. Se dijo: lo pretendido con esta orden es exponer el dictamen del lavado, y por tanto sería obligatorio. Y se dijo: lo pretendido es enseñar la manera del lavado, y por tanto no habría en ello indicio de obligatoriedad. Dijeron: y lo indica su dicho: «si lo veis», y esto exige sacar el sentido aparente de la orden de la obligatoriedad, porque lo remitió a su parecer. Se les dijo: en esto hay lejanía; porque remitir «si lo veis» a la orden no es lo que primero se entiende; antes bien, lo que primero se entiende es que esta condición vuelve a lo más cercano mencionado, que es «más que eso», o al margen de elección en los números. En suma, no hay discrepancia en que el lavado del difunto está legislado y practicado en la Ley, y no se abandona. Su descripción es como la del lavado por impureza mayor (ǧanāba), según es conocido. Y no se sobrepasan siete lavados en el lavado del difunto por consenso, según lo transmitió Abū ʿUmar. Si sale de él algo después de los siete, se lava sólo el lugar; y su norma es la norma del que está en estado de ǧanāba si tiene una emisión después de su lavado. Cuando termina su lavado, lo amortaja con sus prendas, y ello es:

La cuarta: El amortajamiento es obligatorio según la mayoría de los sabios. Si tiene bienes, se toma de la totalidad de su patrimonio según la mayoría de los sabios, salvo lo transmitido de Ṭāwūs, que dijo: del tercio, sea el patrimonio poco o mucho. Si el difunto es de aquellos cuya manutención incumbía a otro en vida —como el amo si era esclavo, o el padre, o el esposo, o el hijo—, entonces recae sobre el amo por acuerdo; y sobre el esposo, el padre y el hijo con discrepancia. Luego, sobre el Bayt al-Māl o sobre el conjunto de los musulmanes como obligación colectiva. Lo que se determina necesariamente por la determinación del deber es cubrir la ʿawra. Si hay excedente pero no cubre todo el cuerpo, se cubre su cabeza y su rostro en honor a su rostro y para ocultar lo que aparezca del cambio de sus rasgos. El fundamento de esto es la historia de Muṣʿab ibn ʿUmayr: dejó el día de Uḥud una namira [3763] que, si se le cubría la cabeza, quedaban al descubierto sus pies; y si se le cubrían los pies, quedaba al descubierto su cabeza. Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ponedla hacia su cabeza y poned sobre sus pies algo de iḏḫir». [3764] Muslim transmitió el ḥadiz.

El número impar es recomendable, según todos los sabios, en el sudario; y todos están de acuerdo en que no hay en ello un límite. Lo recomendable de él es el blanco. Dijo —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Vestid de vuestras ropas el blanco, pues es de las mejores de vuestras ropas, y amortajad con él a vuestros muertos». Lo transmitió Abū Dāwūd. Y el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— fue amortajado en tres paños blancos saḥūliyya de algodón. [3765] El sudario en otro color que el blanco es lícito, salvo que sea seda o ḫazz. Si los herederos disputan sobre el sudario, se les obliga a uno semejante a su vestimenta de viernes y festividades. Dijo —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Cuando uno de vosotros amortaje a su hermano, que embellezca su sudario». Lo transmitió Muslim. Salvo que el difunto haya dejado testamento de menos que eso. Si dejó testamento con derroche, se dijo: se anula el excedente. Y se dijo: se toma del tercio. Lo primero es más correcto; por Su dicho —Altísimo sea—: «Y no derrochéis» [al-Anʿām: 141]. [3766] Y dijo Abū Bakr: «Ciertamente, es para el pus derretido». [3767] Cuando termina su lavado y amortajamiento, y es puesto sobre su lecho y los hombres lo cargan sobre sus hombros, y ello es:

La quinta: La norma es apresurar el paso; por su dicho —sobre él la paz—: «Daos prisa con el féretro: si es virtuoso, es un bien al que lo adelantáis; y si no es eso, es un mal que os quitáis de los cuellos». No como hacen hoy los ignorantes: caminar despacio, detenerse con él una y otra vez, y recitar el Corán con melodías, hasta lo que no es lícito ni permitido, según lo que hacen los habitantes de las tierras egipcias con sus muertos. An-Nasāʾī روایتó: nos informó Muḥammad ibn ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos narró Ḫālid; dijo: nos informó ʿUyayna ibn ʿAbd ar-Raḥmān; dijo: me narró mi padre; dijo: presencié el funeral de ʿAbd ar-Raḥmān ibn Samura, y Ziyād salió caminando delante del lecho. Entonces unos hombres de la gente de ʿAbd ar-Raḥmān y sus clientes salían al encuentro del lecho y caminaban hacia atrás diciendo: “Despacio, despacio, ¡que Allah os bendiga!”. Iban avanzando a pasitos, hasta que, cuando estábamos en parte del camino de al-Mubarrad, [3768] nos alcanzó Abū Bakra —Allah esté complacido con él— sobre una mula. Cuando vio lo que hacían, cargó contra ellos con su mula y se inclinó hacia ellos con el látigo, diciendo: “¡Dejadlo! Por Aquel que honró el rostro de Abū l-Qāsim —que Allah le bendiga y le conceda paz—, ciertamente vimos con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y casi corríamos con ella a carrera”. Entonces la gente se dispersó. Y Abū Māǧida روایتó de Ibn Masʿūd, que dijo: preguntamos a nuestro Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— acerca de caminar con el féretro, y dijo: «Por debajo del trote: si es un bien, se le apresura hacia él; y si es otra cosa, lejos para la gente del Fuego», el ḥadiz. Dijo Abū ʿUmar: lo que sostiene el conjunto de los sabios en ello es apresurar por encima de lo habitual un poco; y la prisa les es más querida que la lentitud. Y se reprueba la prisa que perjudica a los débiles de la gente que lo sigue. Dijo Ibrāhīm an-Naḫaʿī: “Id un poco despacio con ella y no avancéis a pasitos como el avance de judíos y cristianos”. Unos interpretaron el “apresuraos” del ḥadiz de Abū Hurayra como apresurar el entierro, no el caminar; y no es nada, por lo que hemos mencionado. Y Allah es Quien concede el acierto.

La sexta: En cuanto a la oración por él, es obligatoria como deber colectivo, como el yihād. Ésta es la conocida de las doctrinas de los sabios: Mālik y otros; por su dicho respecto al Naǧāšī: «Levantaos y orad por él». Y dijo Aṣbaġ: es sunna. Y se transmitió de Mālik. Vendrá para este sentido una explicación adicional en «Barāʾa». [3769]

La séptima: En cuanto a enterrarlo en la tierra, introducirlo en ella y cubrirlo, eso es obligatorio; por Su dicho —Altísimo sea—: «Entonces Allah envió un cuervo que escarbaba en la tierra para mostrarle cómo ocultar la vergüenza de su hermano» [al-Māʾida: 31]. [3770] Allí se mencionará el dictamen de la construcción de la tumba y lo recomendable en ello, y la manera de colocar al difunto en ella. Y vendrá en «al-Kahf» el dictamen de construir una mezquita [3771] sobre ella, si Allah —Altísimo sea— quiere.

Éste es un compendio de los dictámenes de los difuntos y de lo que les es debido por parte de los vivos. De ʿĀʾiša: dijo el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «No injuriéis a los muertos, pues ya han llegado a lo que adelantaron». Lo transmitió Muslim. Y en las Sunan de an-Nasāʾī, de ella también, dijo: se mencionó ante el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— a un difunto con mal, y dijo: «No mencionéis a vuestros difuntos sino con bien».

Su dicho —Altísimo sea—: «Y sólo se os pagarán íntegros vuestros salarios el Día de la Resurrección». El salario del creyente es recompensa; y el salario del incrédulo es castigo. Y no consideró la gracia ni la calamidad en la vida mundanal como salario ni retribución, porque es el ámbito de la extinción. «Quien sea apartado del Fuego»: es decir, alejado. «E introducido en el Jardín, ése habrá triunfado»: habrá alcanzado lo que espera y se habrá salvado de lo que teme. Al-Aʿmaš روایتó de Zayd ibn Wahb, de ʿAbd ar-Raḥmān ibn ʿAbd Rabb al-Kaʿba, de ʿAbd Allāh ibn ʿAmr, del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Quien desee ser apartado del Fuego e introducido en el Jardín, que le llegue su muerte mientras atestigua que no hay divinidad sino Allah y que Muḥammad es el Mensajero de Allah, y que trate a la gente como ama ser tratado». De Abū Hurayra: dijo el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «El lugar de un látigo en el Jardín es mejor que el mundo y cuanto hay en él. Leed, si queréis: “Quien sea apartado del Fuego e introducido en el Jardín, ése habrá triunfado”».

Su dicho —Altísimo sea—: «Y la vida de este mundo no es sino disfrute engañoso»: es decir, engaña al creyente y lo embauca, de modo que cree en la larga permanencia, siendo que es perecedera. El disfrute (matāʿ) es aquello con lo que se disfruta y de lo que se obtiene provecho, como el hacha, la olla y la escudilla; luego se desvanece y no permanece su posesión. Esto lo dijo la mayoría de los exégetas. Dijo al-Ḥasan: como el verdor de la planta y el juego de las niñas: no tiene resultado. Y dijo Qatāda: es un disfrute abandonado que pronto se desvanecerá con su gente; por ello conviene al ser humano tomar de este disfrute, mediante la obediencia a Allah —Glorificado sea—, cuanto pueda. Y ciertamente acertó quien dijo:

Es la morada, morada de daño y de suciedad *** y morada de extinción y morada de mudanza [3772]

Si la obtuvieras por completo *** morirías sin haber colmado de ella el deseo

¡Oh tú que esperas la larga eternidad! *** y la larga eternidad para él es perjuicio

Cuando encaneces y se va la juventud *** no hay bien en la vida tras la vejez

Y “al-ġurūr” (con ġayn abierta) es el demonio: engaña a la gente con falsas esperanzas y promesas mentirosas. Dijo Ibn ʿArafa: al-ġurūr es aquello de lo que ves un exterior que amas, y en él hay un interior detestable o desconocido. Y el demonio es ġurūr, porque impulsa hacia lo que ama el alma, y detrás de ello hay lo que aflige. Dijo: y de esto es la venta de ġarar: aquello que tiene un exterior de venta que engaña y un interior desconocido.

Notas y Referencias

[3756] - Así en los ejemplares; y la división es ocho, excepto en جـ, donde es siete, y sobre ello se apoya.

[3757] - «Murió ʿabṭa»: es decir, joven y sano.

[3758] - «Al-kaf»: el defecto; y el verso es de ʿAmr ibn Imriʾ al-Qays, y se dice que de Qays ibn al-Ḫaṭīm. (Según Lisān al-ʿArab).

[3759] - Su dicho «muʿṭī raʾsahu»: es decir, dócil. Y «nāǧ»: veloz. Y «aṣ-ṣuhba»: que su blancura tienda al enrojecimiento. Y «al-mutaʿayyis» y «al-aʿyas»: el blanco, y es el mejor de los colores de los camellos. El sentido: aparta tus preocupaciones inherentes por la separación de quien amas y su alejamiento de ti, con todo camello en el que montes para el viaje.

[3760] - Describe un camello de gran cavidad abdominal; cuando se le ciñe la montura, devora sus correas (aḥbul, plural de ḥabl) y las consume por la amplitud de su vientre. «Al-iġtiyāl»: llevarse algo. «Al-mubīn»: el largo y esbelto. «Zaban»: empujó y apartó. «Al-ʿarandas»: el recio. Y se transmite: «matīn ʿunuquhu» (fuerte su cuello). (Según Šarḥ aš-Šawāhid de aš-Šantamarī).

[3761] - El añadido es de جـ y ط y د y هـ.

[3762] - Así en todos los ejemplares.

[3763] - «An-namira» (con fatḥa y luego kasra): manto con líneas blancas y negras, o capa de lana que visten los beduinos.

[3764] - «Al-iḏḫir» (con kasra en la hamza): hierba de buen aroma, con la que se techan las casas sobre la madera.

[3765] - Su dicho: «saḥūliyya»: se transmite con fatḥa en la sīn y con ḍamma. Con fatḥa, se atribuye a as-suḥūl, que es el batanero, porque “yusliḥuhā”, es decir, la lava; o a Saḥūl, que es una aldea en Yemen. En cuanto a la ḍamma, es plural de «saḥl», que es el paño blanco puro; y no es sino de algodón. Y «al-kursuf», como «ʿuṣfur»: el algodón.

[3766] - Véase t. 4, p. 110.

[3767] - «Al-muhla» (con mīm con tres posibles vocalizaciones): el pus y la sanies que se derriten y fluyen del cuerpo.

[3768] - «Al-Mubarrad», como «minbar»: un lugar cerca de Medina.

[3769] - Véase t. 8, p. 218.

[3770] - Véase t. 6, p. 141.

[3771] - Véase t. 10, p. 378.

[3772] - En جـ: «al-ʿibar».