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La Familia de Imran

آل عمران Ali 'Imran
Aya 180

Versículo (Español)

[3:180] Los que mezquinan lo que Dios les ha concedido, que no crean que es un bien para ellos ser avaros. Por el contrario, es un mal. El Día del Juicio Final llevarán colgando de su cuello aquello a lo que con tanta avaricia se aferraron. A Dios pertenece la herencia de cuanto hay en los cielos y la Tierra. Dios está bien informado de lo que hacen.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَلَا يَحۡسَبَنَّ ٱلَّذِينَ يَبۡخَلُونَ بِمَآ ءَاتَىٰهُمُ ٱللَّهُ مِن فَضۡلِهِۦ هُوَ خَيۡرٗا لَّهُمۖ بَلۡ هُوَ شَرّٞ لَّهُمۡۖ سَيُطَوَّقُونَ مَا بَخِلُواْ بِهِۦ يَوۡمَ ٱلۡقِيَٰمَةِۗ وَلِلَّهِ مِيرَٰثُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلۡأَرۡضِۗ وَٱللَّهُ بِمَا تَعۡمَلُونَ خَبِيرٞ} (180) En ella hay cuatro cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y no piensen quienes…» «quienes» [3735] está en posición de nominativo, y el primer objeto directo está elidido. Al-Jalīl, Sībawayh y al-Farrā’ dijeron: el sentido es: «la avaricia es un bien para ellos»; es decir: «que los avaros no piensen que la avaricia es un bien para ellos». Solo se omitió por cuanto «son avaros» indica la avaricia; y ello es como su dicho: «Quien sea veraz, será mejor para él»; es decir: «la veracidad será para él un bien». Y de esto es el dicho del poeta:

«Cuando al necio se le prohíbe, corre hacia ello *** y contradice; y el necio tiende a la contradicción»

El sentido es: «corre hacia la necedad»; pues «el necio» indica la necedad. En cuanto a la lectura de Ḥamza con tā’, es muy lejana; así lo dijo al-Naḥḥās. Y su admisibilidad sería que la estimación fuese: «No pienses que la avaricia de quienes son avaros es un bien para ellos». Dijo al-Zajjāj: es como «y pregunta a la aldea». Y «هو» en su dicho «هو خيرا لهم» es, para los basríes, un elemento separador; y para los kufíes, el pilar (al-ʿimād). Dijo al-Naḥḥās: y en árabe es posible «هو خير لهم» como inicio y predicado.

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «Más bien, es un mal para ellos» es inicio y predicado; es decir, la avaricia es un mal para ellos. Y la sīn en «سيطوقون» es la sīn de amenaza; es decir: «serán ceñidos», dijo al-Mubarrad. Esta aleya descendió acerca de la avaricia con el dinero, del gasto en el camino de Dios y del cumplimiento del zakāt obligatorio. Y esto es como su dicho: «y no la gastan en el camino de Dios» [al-Tawba: 34], la aleya. A esto se inclinó un grupo de exégetas, entre ellos Ibn Masʿūd, Ibn ʿAbbās, Abū Wā’il, Abū Mālik, al-Suddī y al-Shaʿbī. Dijeron: y el sentido de «serán ceñidos con aquello de lo que fueron avaros» es lo que se ha transmitido en el ḥadiz de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «A quien Dios conceda riqueza y no entregue su zakāt, se le representará el Día de la Resurrección como una serpiente macho calva[3736][3737] con dos manchas negras[3738], que lo ceñirá el Día de la Resurrección; luego lo tomará por sus dos comisuras[3739] y dirá: “Yo soy tu riqueza, yo soy tu tesoro” —y luego recitó esta aleya—: “Y no piensen quienes son avaros…”», la aleya. Lo transmitió al-Nasā’ī[3740] E Ibn Mājah lo transmitió de Ibn Masʿūd, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «No hay nadie que no entregue el zakāt de su riqueza sin que se le represente el Día de la Resurrección como una serpiente calva, hasta que se le ceñirá al cuello». Luego el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— nos recitó su corroboración del Libro de Dios —Exaltado sea—: «Y no piensen quienes son avaros con lo que Dios les ha dado de Su favor…», la aleya. Y se ha transmitido de él —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: «No hay pariente que acuda a un pariente suyo y le pida de lo sobrante que tiene, y este se lo niegue por avaricia, sin que se le haga salir el Día de la Resurrección una serpiente del Fuego, relamiéndose[3741], hasta que se le ceñirá». E Ibn ʿAbbās dijo también: en verdad descendió acerca de la Gente del Libro y su avaricia al ocultar la explicación de lo que supieron sobre el asunto de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Eso mismo dijeron Mujāhid y un grupo de gente de conocimiento. Y el sentido de «سيطوقون», según esta interpretación, es: «cargarán con el castigo de aquello de lo que fueron avaros»; pues procede de la capacidad (ṭāqa), como dijo —Exaltado sea—: «y sobre quienes pueden soportarlo» [al-Baqara: 184], y no procede de “ceñir con un collar”. Dijo Ibrāhīm al-Nakhaʿī: el sentido de «سيطوقون» es: «se les hará, el Día de la Resurrección, un collar de fuego». Esto concuerda con la primera interpretación —es decir—[3742] la de al-Suddī. Y se dijo: se les impondrán sus obras como el collar se impone al cuello. Se dice: «a fulano se le hizo collar su obra, como el collar de la paloma»; es decir, se le impuso su obra. Y ya dijo —Exaltado sea—: «Y a todo ser humano le hemos impuesto su augurio en su cuello»[3743][al-Isrā’: 13]. Y de este sentido es el dicho de ʿAbd Allāh b. Jaḥsh a Abū Sufyān:

«Haz llegar a Abū Sufyān noticia de *** un asunto cuyas consecuencias son arrepentimiento.

La casa[3744] de tu primo la vendiste *** con ella saldas por ti la deuda.

Y vuestro aliado —por Dios, Señor *** de la gente— es diligente en el juramento.

Vete con ella, vete con ella: *** se te ha ceñido como el collar de la paloma»

Esto concuerda con la segunda interpretación. Y al-bujl y al-bajal, en la lengua, es que el ser humano impida el derecho que le es obligatorio. En cambio, quien impide un bien que no le es obligatorio no es avaro, pues no se le censura por ello. La gente del Ḥijāz dice: «yabjalūn» y «qad bajilū». Y el resto de los árabes dice: «bajilū yabjalūn». Lo transmitió al-Naḥḥās. Y «bajila yabjalu bujlan wa bajlan», según Ibn Fāris.

La tercera: Sobre el fruto de la avaricia y su provecho. Es lo que se narró: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a los Anṣār: «¿Quién es vuestro señor?». Dijeron: al-Jadd b. Qays, pese a la avaricia que hay en él. Entonces dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: «¿Y qué enfermedad es más incurable[3745] que la avaricia?». Dijeron: ¿Y cómo es eso, Mensajero de Dios? Dijo: «Unos hombres se asentaron en la costa del mar y, por su avaricia, detestaron que los huéspedes descendieran sobre ellos. Dijeron: “Que los hombres se alejen de nosotras, las mujeres, para que los hombres se excusen ante los huéspedes por la lejanía de las mujeres, y las mujeres se excusen por la lejanía de los hombres”. Lo hicieron, y eso se prolongó en ellos, hasta que los hombres se ocuparon de los hombres y las mujeres de las mujeres». Lo mencionó al-Māwardī en el libro «Adab al-dunyā wa-l-dīn». Y Dios sabe más.

La cuarta: Se discrepó acerca de la avaricia (bujl) y la mezquindad codiciosa (šuḥḥ): si son un solo significado o dos. Se dijo: la avaricia es abstenerse de sacar aquello que ya has obtenido. Y la mezquindad codiciosa es el afán por obtener lo que no tienes. Y se dijo: la mezquindad codiciosa es avaricia con codicia; y esto es lo correcto, por lo que مسلم transmitió de Jābir b. ʿAbd Allāh: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Guardaos de la injusticia, pues la injusticia serán tinieblas el Día de la Resurrección; y guardaos de la mezquindad codiciosa, pues la mezquindad codiciosa destruyó a quienes os precedieron: los llevó a derramar su sangre y a considerar lícitas sus cosas sagradas». Esto refuta a quien dijo: la avaricia es impedir lo obligatorio, y la mezquindad codiciosa impedir lo recomendable; pues si la mezquindad codiciosa fuese impedir lo recomendable, no entraría bajo esta grave amenaza y esta severa censura en la que hay perdición en esta vida y en la Otra[3746] Y apoya este sentido lo que al-Nasā’ī transmitió de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Jamás se reúnen el polvo en el camino de Dios y el humo del Infierno en las fosas nasales de un hombre musulmán; y jamás se reúnen la mezquindad codiciosa y la fe en el corazón de un hombre musulmán». Esto indica que la mezquindad codiciosa es más intensa en la censura que la avaricia; si bien ha venido lo que indica su equiparación, y es su dicho —cuando se le preguntó—: “¿Puede el creyente ser avaro?”. Dijo: «No». Y al-Māwardī mencionó en el libro «Adab al-dunyā wa-l-dīn» que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a los Anṣār: «¿Quién es vuestro señor?». Dijeron: al-Jadd b. Qays, pese a la avaricia que hay en él; el ḥadiz. Ya ha precedido.

Su dicho —Exaltado sea—: «Y a Dios pertenece la herencia de los cielos y la tierra». Informó —Exaltado sea— de Su permanencia y de la continuidad de Su dominio; y de que, en la eternidad sin fin, es como en la eternidad sin comienzo: autosuficiente respecto de los mundos. Así, hereda la tierra tras la aniquilación de Su creación y la desaparición de sus posesiones; y permanecen los dominios y las riquezas sin que haya quien las pretenda. Esto discurre según el curso de la herencia en la costumbre de las criaturas; pero no es herencia en sentido real, porque el heredero, en verdad, es quien hereda algo que antes no era de su propiedad. Y Dios —Glorificado sea— es el Dueño de los cielos y la tierra y de lo que hay entre ambos; los cielos y cuanto hay en ellos, y la tierra y cuanto hay en ella, son Suyos. Y las riquezas no eran sino un préstamo en manos de sus poseedores; cuando mueren, el préstamo retorna a su Dueño, a quien pertenecía en su origen. Y el análogo de esta aleya es su dicho —Exaltado sea—: «Ciertamente, Nosotros heredamos la tierra y a quienes están sobre ella»[3748][Maryam: 40], la aleya. El sentido en ambas aleyas es que Dios —Exaltado sea— ordenó a Sus siervos que gasten y no sean avaros antes de morir y dejar eso como herencia para Dios —Exaltado sea—; y no les beneficia sino lo que gastaron.

Notas y Referencias

[3735] - En Ṭ y en jـ.

[3736] - Al-šujāʿ (con ḍamma): la serpiente macho, o la que se yergue sobre su cola y acomete al peatón y al jinete.

[3737] - Al-aqraʿ: aquel cuya piel de la cabeza se ha pelado, por la abundancia de su veneno y la prolongación de su vida.

[3738] - Las dos “pasas” (al-zabībatān): los dos puntos negros sobre sus ojos; es lo más horrendo y más vil que hay entre las serpientes. Y se dijo: son dos protuberancias en las comisuras de la serpiente.

[3739] - Las dos lahzamatān: sus comisuras. Y se dijo: aquí son dos huesos salientes en las mandíbulas, bajo las orejas.

[3740] - Esta es la versión de al-Bujārī de Abū Hurayra, y con esa redacción. En cuanto a lo que transmitió al-Nasā’ī, es con otra redacción, de Ibn Masʿūd. Véase Ṣaḥīḥ al-Bujārī y Sunan al-Nasā’ī en el capítulo del zakāt.

[3741] - “La serpiente se relamió” (talammaẓat): sacó su lengua, como el relamerse del que come.

[3742] - Adición que exige el contexto.

[3743] - Véase jـ10, p. 229.

[3744] - Cuando los Banū Jaḥsh emigraron de La Meca a Medina, dejaron sus casas como emigración cerrada, sin morador; entonces Abū Sufyān las vendió a ʿAmr b. ʿAlqama. ʿAbd Allāh dijo a Abū Sufyān estos versos tras la conquista de La Meca. (Véase la Sīra de Ibn Hišām, p. 339, edición de Europa).

[3745] - Es decir: ¿qué defecto es más feo que él?

[3746] - En jـ: la perdición de esta vida, de la Otra y de la religión.

[3747] - En los originales: “la herencia”. Lo correcto es lo mencionado.

[3748] - Véase jـ11, p. 105.