La Familia de Imran
آل عمران Ali 'ImranVersículo (Español)
[3:143] Anhelaban la muerte antes de salir a su encuentro, y la vieron con sus propios ojos.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَلَقَدۡ كُنتُمۡ تَمَنَّوۡنَ ٱلۡمَوۡتَ مِن قَبۡلِ أَن تَلۡقَوۡهُ فَقَدۡ رَأَيۡتُمُوهُ وَأَنتُمۡ تَنظُرُونَ} (143)
Palabras del Altísimo:
«Y ciertamente estabais deseando la muerte».
Es decir, el martirio, antes de encontraros con ella. Al-A‘mash recitó:
«antes de que la encontraseis»;
es decir, antes de la muerte violenta.
Y se ha dicho: antes de que os encontraseis con las causas de la muerte. Ello se debe a que muchos de quienes no asistieron a Badr deseaban un día en el que hubiese combate; pero cuando llegó el día de Uhud, huyeron. Entre ellos hubo quien se mantuvo firme hasta ser muerto; y entre ellos estuvo Anas ibn al-Nadr, tío de Anas ibn Malik.
En efecto, cuando los musulmanes se desbandaron, dijo:
«¡Oh Dios! Me declaro inocente ante Ti de lo que han traído éstos»;
y se lanzó al combate diciendo:
«¡Ea! ¡Es el aroma del Paraíso! En verdad que lo percibo»;
y avanzó hasta alcanzar el martirio.
Dijo Anas: «No lo reconocimos sino por las yemas de sus dedos, y hallamos en él más de ochenta heridas». Y acerca de él y de quienes se le asemejan descendió:
«Hombres que fueron veraces en lo que pactaron con Dios»
[3535][Los Confederados: 23].
Así pues, la aleya es una reprensión dirigida a quien huyó, máxime cuando entre ellos hubo quienes instaron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— a salir de la ciudad; y ello vendrá.
El desear la muerte, por parte de los musulmanes, remite al deseo del martirio, fundado en la firmeza y la paciencia en el yihad, no a que los incrédulos los maten; pues eso es desobediencia e incredulidad, y no es lícito querer la desobediencia. En este sentido debe entenderse la súplica de los musulmanes a Dios para que les conceda el martirio: piden la paciencia en el yihad, aunque ello conduzca a la muerte.
Palabras del Altísimo:
«mientras miráis».
Dijo al-Akhfash: es una reiteración con sentido de énfasis respecto a Su dicho:
«y ciertamente la visteis»,
como en:
«y no hay ave que vuele con sus dos alas»
[3536][Los Rebaños: 38].
Y se ha dicho: significa «mientras tenéis vista», sin dolencia en vuestros ojos, como cuando
[3537] se dice: «He visto tal y tal, y no hay dolencia en tu ojo»; es decir, ciertamente lo viste con una visión real. Esto vuelve al sentido del énfasis.
Y algunos dijeron: «mientras miráis» a Muhammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. En la aleya hay una elipsis, esto es: «ciertamente la visteis mientras mirabais; ¿por qué, pues, huisteis?».
[3535]
:- Véase t. 14, p. 158.
[3536]
:- Véase t. 6, p. 419.
[3537]
:- En b, w, d y hـ.