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La Familia de Imran

آل عمران Ali 'Imran
Aya 103

Versículo (Español)

[3:103] Aférrense todos a la religión de Dios y no se dividan en sectas. Recuerden la gracia de Dios cuando los hermanó uniendo sus corazones siendo que eran rivales unos de otros, y cuando se encontraban al borde de un abismo de fuego, los salvó de caer en él. Así les explica Dios Sus signos para que sigan la verdadera guía.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَٱعۡتَصِمُواْ بِحَبۡلِ ٱللَّهِ جَمِيعٗا وَلَا تَفَرَّقُواْۚ وَٱذۡكُرُواْ نِعۡمَتَ ٱللَّهِ عَلَيۡكُمۡ إِذۡ كُنتُمۡ أَعۡدَآءٗ فَأَلَّفَ بَيۡنَ قُلُوبِكُمۡ فَأَصۡبَحۡتُم بِنِعۡمَتِهِۦٓ إِخۡوَٰنٗا وَكُنتُمۡ عَلَىٰ شَفَا حُفۡرَةٖ مِّنَ ٱلنَّارِ فَأَنقَذَكُم مِّنۡهَاۗ كَذَٰلِكَ يُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمۡ ءَايَٰتِهِۦ لَعَلَّكُمۡ تَهۡتَدُونَ} (103) En ella hay dos cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y aferraos». La ‘iṣma es la protección/defensa; de ahí que a la escolta (badhraqa) se la llame: ‘iṣma. Y la badhraqa es la custodia de la caravana, y ello consiste en enviar con ella a quien la proteja de quien pueda dañarla. Dijo Ibn Jālawayh: la badhraqa no es árabe, sino una palabra persa que los árabes arabizaron; se dice: «el sultán envió una badhraqa con la caravana». Y «cuerda» (ḥabl) es un vocablo polisémico; su origen en la lengua es «la causa/medio por el que se llega al objetivo y a la necesidad». Y ḥabl: la cuerda del hombro (ḥabl al-‘ātiq)[3298] Y ḥabl: una franja alargada de arena; y de ello el ḥadiz[3299]: «Por Dios, no dejé ningún ḥabl sin detenerme en él; ¿tengo entonces peregrinación?», y el ḥabl es la rienda. Y el ḥabl es el pacto; dijo al-A‘šà:

«Y cuando te hace pasar los pactos de una tribu *** toma de la otra hacia ti sus pactos», queriendo decir: la seguridad. Y el ḥabl es la calamidad; dijo Kaṯīr[3300]:

«No te apresures, ¡oh ‘Azz!, a comprender *** si lo que trajeron los chismosos fue consejo o fue con ḥubūl».

Y la ḥibāla[3301]: la trampa del cazador. Y todo ello no es lo pretendido en la aleya, salvo lo que tiene el sentido de «pacto», según Ibn ‘Abbās. Y dijo Ibn Mas‘ūd: «La cuerda de Dios es el Corán». Lo transmitieron ‘Alī y Abū Sa‘īd al-Juḍrī del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y de Muǧāhid y Qatāda, algo semejante. Y Abū Mu‘āwiya, de al-Haǧarī[3302], de Abū al-Aḥwaṣ, de ‘Abd Allāh, dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «En verdad, este Corán es la cuerda de Dios». Y transmitió Taqī b. Majlad: nos narró Yaḥyà b. al-Ḥumayd; nos narró Hušaym, de al-‘Awwām b. Ḥawšab, de al-Ša‘bī, de ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd, acerca de: «Y aferraos a la cuerda de Dios todos juntos y no os dividáis», que dijo: «la comunidad (al-ǧamā‘a)»; se transmitió de él y de otros[3303] por diversas vías. Y el sentido de todo ello es cercano y se entremezcla, pues[3304] Dios —Exaltado sea— ordena la concordia y prohíbe la división: la división es perdición y la comunidad es salvación. Y Dios tenga misericordia de Ibn al-Mubārak, cuando dijo:

«La comunidad es la cuerda de Dios: aferraos *** a su asidero firmísimo, para quien se somete».

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «Y no os dividáis», es decir, en vuestra religión[3305], como se dividieron los judíos y los cristianos en sus religiones, según Ibn Mas‘ūd y otros. Y cabe que su sentido sea: no os dividáis siguiendo las pasiones y los fines diversos; y sed, en la religión de Dios, hermanos; con lo cual sería una prohibición de la ruptura de relaciones y del darse la espalda. Y lo indica lo que viene después, que es Su dicho —Exaltado sea—: «Y recordad la gracia de Dios sobre vosotros cuando erais enemigos y Él unió vuestros corazones y amanecisteis, por Su gracia, hermanos». Y en ello no hay prueba de la prohibición de la discrepancia en las ramas (furū‘), pues eso no es discrepancia: la discrepancia es aquello con lo que se hace imposible la concordia y la reunión. En cuanto al dictamen de las cuestiones de iǧtihād, la discrepancia en ellas se debe a[3306] la extracción de las obligaciones y a las sutilezas de los significados de la Ley; y los Compañeros no dejaron de discrepar en los dictámenes de los casos sobrevenidos, y aun así permanecían concordes[3307] Y dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «La discrepancia de mi comunidad es misericordia». Dios solo prohibió una discrepancia que es causa de corrupción. Transmitió al-Tirmiḏī de Abū Hurayra —Dios esté complacido con él— que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Los judíos se dividieron en setenta y una sectas, o setenta y dos sectas; y los cristianos, igual; y mi comunidad se dividirá en setenta y tres sectas». Dijo al-Tirmiḏī: este ḥadiz es auténtico. Y lo sacó también de Ibn ‘Umar, que dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Ciertamente, le acontecerá a mi comunidad lo que le aconteció a los Hijos de Israel, exactamente como una sandalia a la otra; hasta el punto de que, si entre ellos hubiera quien se llegara a su madre públicamente, habría en mi comunidad quien hiciera eso. Y los Hijos de Israel se dividieron en setenta y dos credos, y mi comunidad se dividirá en setenta y tres credos: todos en el Fuego salvo un solo credo». Dijeron: ¿cuál es, Mensajero de Dios? Dijo: «Aquello en lo que estoy yo y mis Compañeros». Lo sacó por la vía de ‘Abd Allāh b. Ziyād al-Ifrīqī, de ‘Abd Allāh b. Yazīd, de Ibn ‘Umar, y dijo: este ḥadiz es bueno (ḥasan), extraño (ġarīb); no lo conocemos sino por esta vía. Dijo Abū ‘Umar: y ‘Abd Allāh al-Ifrīqī es digno de confianza; su gente lo declaró fiable y lo elogió, y otros lo debilitaron. Y lo sacó Abū Dāwūd en su Sunan por la vía de Mu‘āwiya b. Abī Sufyān, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Dijo: sabed que quienes os precedieron de la Gente del Libro se dividieron en setenta y dos credos, y que esta comunidad se dividirá en setenta y tres: setenta y dos en el Fuego y una en el Paraíso, y es la comunidad (al-ǧamā‘a). Y ciertamente saldrán de mi comunidad grupos a los que arrastrarán esas pasiones, como la rabia[3308] se infiltra en su víctima: no deja de él vena ni articulación sin penetrar en ella». Y en las Sunan de Ibn Māǧa, de Anas b. Mālik, que dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Quien abandone este mundo en la sinceridad para con Dios, solo a Él, y en Su adoración sin asociado, y en el establecimiento de la oración y el pago del azaque, muere —por Dios— y Él está complacido con él». Dijo Anas: y esa es la religión de Dios con la que vinieron los mensajeros y la transmitieron de su Señor, antes del tumulto de los relatos y de la discrepancia de las pasiones. Y la confirmación de ello está en el Libro de Dios, en lo último que fue revelado. Dice Dios: «Si se arrepienten» [al-Tawba: 11]; dijo: abandonan los ídolos y su adoración; «y establecen la oración y dan el azaque»[3309] Y dijo en otra aleya: «Si se arrepienten, establecen la oración y dan el azaque, entonces son vuestros hermanos en la religión». Lo sacó por la vía de Naṣr b. ‘Alī al-Ǧahḍamī, de Abū Aḥmad, de Abū Ǧa‘far al-Rāzī, de al-Rabī‘ b. Anas, de Anas. Dijo Abū al-Faraǧ al-Ǧawzī: si se dijera: estas sectas son conocidas; la respuesta es que conocemos la división y los fundamentos de las sectas, y que cada grupo de las sectas se subdividió en sectas, aunque no abarquésemos los nombres de esas sectas y sus doctrinas. Se nos ha hecho patente, por los fundamentos de las sectas, las ḥarūriyya, los qadaríes, los ǧahmíes, los murǧíes, los rāfiḍíes y los ǧabríes. Y dijo parte de la gente de ciencia: el origen de estas sectas extraviadas son estas seis; y cada una de ellas se dividió en doce sectas, con lo que resultaron setenta y dos sectas.

Las ḥarūriyya se dividieron en doce sectas: la primera de ellas, los Azraqíes: dijeron: «no sabemos de nadie que sea creyente», y declararon incrédulos a los de la qibla, salvo a quien profesara su doctrina. Y los Ibāḍíes: dijeron: «quien adopta nuestra doctrina es creyente; y quien se aparta de ella es hipócrita»[3311] Y los Ṯa‘labíes: dijeron: «Dios —Poderoso y Majestuoso— no decretó ni predestinó». Y los Jāzimíes: dijeron: «no sabemos qué es la fe, y toda la creación está excusada». Y los Jalafíes: pretendieron que quien abandona el yihad, varón o mujer, ha incurrido en incredulidad. Y los Kūzíes[3312]: dijeron: «a nadie le es lícito tocar a nadie, porque no conoce lo puro de lo impuro; ni comer con él hasta que se arrepienta y se lave». Y los Kanzíes: dijeron: «a nadie le es lícito dar su riqueza a nadie, pues quizá no sea merecedor; más bien, que la entierre en la tierra hasta que aparezca la gente de la verdad». Y los Šamrāḫíes: dijeron: «no hay inconveniente en tocar a mujeres ajenas, porque ellas son albahacas»[3313] Y los Ajnasíes: dijeron: «al muerto, tras su muerte, no le alcanza ni bien ni mal». Y los Ḥakamíes: dijeron: «quien somete el juicio a una criatura es incrédulo». Y los Mu‘tazilíes: dijeron: «se nos ha confundido el asunto de ‘Alī y Mu‘āwiya; nos desentendemos de ambos bandos». Y los Maymūníes: dijeron: «no hay imán sino con el consentimiento de la gente de nuestro afecto». Y los Qadaríes se dividieron en doce sectas: los Aḥmaríes: son quienes pretendieron que, como condición de la justicia por parte de Dios, Él debe entregar a Sus siervos el dominio de sus asuntos y poner barrera entre ellos y sus desobediencias. Y los Ṯanawíes: son quienes pretendieron que el bien es de Dios y el mal es del demonio. Y los Mu‘tazilíes[3314]: son quienes afirmaron la creación del Corán y negaron los atributos[3315] de la Señoría. Y los Kaysānīes: son quienes dijeron: «no sabemos si estos actos son de Dios o de los siervos; y no sabemos si la gente será recompensada después o castigada». Y los Šayṭānīes: dijeron: «Dios —Exaltado sea— no creó al demonio». Y los Šarīkíes: dijeron: «todas las malas acciones están predestinadas, salvo la incredulidad». Y los Wahmīes: dijeron: «los actos de las criaturas y sus palabras no tienen entidad; y la buena acción y la mala acción no tienen entidad». Y los Zibríes[3316]: dijeron: «todo libro que descendió de parte de Dios, obrar conforme a él es verdad, sea abrogante o abrogado». Y los Mas‘adíes[3317]: pretendieron que quien desobedece y luego se arrepiente, no se le acepta su arrepentimiento. Y los Nākithíes: pretendieron que quien quebranta el juramento de fidelidad al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no incurre en pecado. Y los Qāsiṭíes: siguieron a Ibrāhīm b. al-Naẓẓām en su dicho: «quien pretenda que Dios es ‘algo’ es incrédulo»[3318]

Y los Ǧahmíes se dividieron en doce sectas: los Mu‘aṭṭila: pretendieron que todo aquello a lo que alcanza la imaginación del ser humano es creado; y que quien afirme que Dios es visto es incrédulo. Y los Marīsíes: dijeron: «la mayoría de los atributos de Dios —Exaltado sea— son creados». Y los Multaziqa: situaron al Creador —Glorificado sea— en todo lugar. Y los Wāridíes: dijeron: «no entra en el Fuego quien conoce a su Señor; y quien entra en él no sale jamás». Y los Zanādiqa[3319]: dijeron: «a nadie le es lícito afirmarse un Señor, porque la afirmación solo se da tras la percepción de los sentidos; y lo que no se percibe no se afirma». Y los Ḥaraqíes: pretendieron que el incrédulo es quemado por el Fuego una sola vez, y luego permanece quemado para siempre, sin sentir el calor del Fuego. Y los Majlūqíes: pretendieron que el Corán es creado. Y los Fāniyya: pretendieron que el Paraíso y el Fuego se extinguen; y algunos de ellos dijeron que no fueron creados. Y los ‘Abdiyya[3320]: negaron a los mensajeros y dijeron: «no son sino sabios». Y los Wāqifiyya: dijeron: «no decimos que el Corán sea creado ni no creado». Y los Qabriyya: niegan el castigo de la tumba y la intercesión. Y los Lafẓiyya: dijeron: «nuestra pronunciación del Corán es creada».

Y los Murǧíes se dividieron en doce sectas: los Tārikiya: dijeron: «Dios —Poderoso y Majestuoso— no impuso a Su creación obligación alguna salvo creer en Él; quien cree en Él, que haga lo que quiera». Y los Sā’ibiyya: dijeron: «Dios —Exaltado sea— dejó a Su creación libre para que hicieran lo que quisieran». Y los Rāǧiya: dijeron: «no se llama obediente al obediente ni desobediente al desobediente, porque no sabemos qué tiene ante Dios —Exaltado sea—». Y los Sālibiyya[3321]: dijeron: «la obediencia no forma parte de la fe». Y los Bahīšiyya[3322]: dijeron: «la fe es conocimiento; y quien no conoce la verdad de la falsedad, ni lo lícito de lo ilícito, es incrédulo». Y los ‘Amaliyya: dijeron: «la fe es obra». Y los Manqūṣiyya: dijeron: «la fe no aumenta ni disminuye». Y los Mustaṯniyya: dijeron: «la excepción forma parte de la fe». Y los Mušabbiha: dijeron: «vista como vista y mano como mano»[3323] Y los Ḥašwiyya: dijeron[3324]: «el dictamen de todos los ḥadices es uno»; para ellos, quien abandona lo supererogatorio es como quien abandona lo obligatorio. Y los Ẓāhiriyya: quienes negaron el qiyās. Y los Bid‘iyya: los primeros que introdujeron estas innovaciones en esta comunidad.

Y los Rāfiḍa se dividieron en doce sectas: los ‘Alawiyya: dijeron: «la misión profética era para ‘Alī y Gabriel se equivocó». Y los Amīriyya: dijeron: «‘Alī es socio de Muḥammad en su asunto». Y los Šī‘a: dijeron: «‘Alī —Dios esté complacido con él— es el albacea del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y su walī después de él; y la comunidad cayó en incredulidad al jurar fidelidad a otro que no fuera él». Y los Isḥāqiyya: dijeron: «la profecía está conectada hasta el Día de la Resurrección; y todo el que conoce el conocimiento de la Gente de la Casa es profeta». Y los Nāwūsiyya: dijeron: «‘Alī es el mejor de la comunidad; quien prefiera a otro sobre él ha incurrido en incredulidad». Y los Imāmiyya: dijeron: «no es posible que el mundo exista sin un imán de la descendencia de al-Ḥusayn; y al imán le instruye Gabriel —la paz sea con él—; cuando muere, otro ocupa su lugar». Y los Zaydiyya: dijeron: «todos los descendientes de al-Ḥusayn son imanes en las oraciones; cuando se encuentra a uno de ellos, no es válida la oración detrás de otro que no sea ellos, sea piadoso o libertino». Y los ‘Abbāsiyya: pretendieron que al-‘Abbās tenía más derecho al califato que otros. Y los Tanāsujiyya: dijeron: «las almas transmigran; quien fue bienhechor, su alma sale y entra en una criatura que es feliz en su vida». Y los Raǧ‘iyya: pretendieron que ‘Alī y sus compañeros regresan al mundo y se vengan de sus enemigos. Y los La‘āna[3325]: maldicen a ‘Uṯmān, Ṭalḥa, al-Zubayr, Mu‘āwiya, Abū Mūsà, ‘Ā’iša y otros. Y los Mutarabbaṣa: se asemejaron en el atuendo al de los ascetas y, en cada época, erigieron a un hombre al que atribuyen el asunto; pretenden que es el Mahdī de esta comunidad; cuando muere, erigen a otro.

Luego los Ǧabríes se dividieron en doce sectas: entre ellos, los Muḍṭariyya[3326]: dijeron: «el ser humano no tiene acto; más bien, Dios hace todo». Y los Af‘āliyya: dijeron: «tenemos actos, pero no tenemos capacidad en ellos; no somos sino como bestias conducidas por una cuerda». Y los Mafrūġiyya: dijeron: «todas las cosas ya han sido creadas; ahora no se crea nada». Y los Naǧǧāriyya: pretendieron que Dios —Exaltado sea— castiga a la gente por Su acto, no por el de ellos. Y los Manāniyya: dijeron: «atente a lo que te viene al corazón: haz aquello en lo que presientas el bien». Y los Kasbiyya: dijeron: «el siervo no adquiere ni recompensa ni castigo». Y los Sābiqiyya: dijeron: «quien quiera, que obre; y quien quiera [que no obre][3327]; pues al feliz no le dañan sus pecados y al desdichado no le beneficia su piedad». Y los Ḥibbiyya: dijeron: «quien bebe la copa del amor de Dios —Exaltado sea—, se le caen las adoraciones de los pilares». Y los Jawfiyya: dijeron: «quien ama a Dios —Exaltado sea— no le es posible temerle, porque el amado no teme a su amado». Y los Fikriyya[3328]: dijeron: «quien aumenta en conocimiento, se le reduce en esa medida la adoración». Y los Jašabiyya[3329]: dijeron: «el mundo es igual entre los siervos; no hay superioridad entre ellos en lo que les heredó su padre Adán». Y los Maniyya[3330]: dijeron: «de nosotros es el acto y para nosotros es la capacidad».

Y vendrá la exposición de la secta que se añadió en esta comunidad al final de la sura «al-An‘ām»[3331], si Dios —Exaltado sea— quiere. Y dijo Ibn ‘Abbās a Sammāk al-Ḥanafī: «¡Oh Ḥanafī, la comunidad, la comunidad! Pues las naciones pasadas solo perecieron por su división. ¿Acaso no has oído a Dios —Poderoso y Majestuoso— decir: “Y aferraos a la cuerda de Dios todos juntos y no os dividáis”?». Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Abū Hurayra, que dijo: dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «En verdad, Dios se complace para vosotros en tres cosas y detesta para vosotros tres: se complace para vosotros en que Le adoréis y no asociéis con Él nada; y en que os aferréis a la cuerda de Dios todos juntos y no os dividáis[3332]; y detesta para vosotros tres: el “se dijo” y el “dijo”, la abundancia de preguntas y el derroche de bienes». Así, el Altísimo nos impuso aferrarnos a Su Libro y a la Sunna de Su Profeta, y remitirnos a ambos cuando haya discrepancia; y nos ordenó reunirnos en el aferramiento al Libro y a la Sunna, en creencia y en obra. Eso es causa de la concordia de la palabra y del ordenamiento de la dispersión, con lo cual se completan los intereses de este mundo y de la religión, y la salvación de la discrepancia. Y ordenó la reunión y prohibió la división que se dio en las dos gentes del Libro. Este es el sentido de la aleya en su totalidad; y en ella hay prueba de la validez del consenso (iǧmā‘), según se menciona en su lugar de los fundamentos del fiqh. Y Dios sabe más.

Su dicho —Exaltado sea—: «Y recordad la gracia de Dios sobre vosotros cuando erais enemigos y Él unió vuestros corazones y amanecisteis, por Su gracia, hermanos; y estabais al borde de un abismo del Fuego y os salvó de él». Ordenó —Exaltado sea— recordar Sus gracias, y la mayor de ellas es el islam y el seguimiento de Su Profeta Muḥammad —sobre él la paz—, pues por él desaparecieron la enemistad y la división, y se dieron el amor y la concordia. Lo pretendido son al-Aws y al-Jazraǧ, aunque la aleya es general. Y el sentido de «y amanecisteis, por Su gracia, hermanos» es: os convertisteis, por la gracia del islam, en hermanos en la religión. Y todo «aṣbaḥtum» en el Corán significa «os convertisteis», como Su dicho —Exaltado sea—: «Si vuestra agua amaneciera hundida»[3333][al-Mulk: 30], es decir, si se volviera profunda. Y «hermanos» (al-ijwān) es plural de «hermano» (aj); se le llamó «hermano» porque busca el camino de su hermano, es decir, lo pretende. Y el šafā de toda cosa es su borde; así también su šafīr; de ello Su dicho —Exaltado sea—: «al borde de un talud a punto de derrumbarse»[3334][al-Tawba: 109]. Dijo el raǧazí:

«Hemos cavado para los peregrinos su cubo[3335]*** y sobre su borde brota verdura».

Y ašfà ‘alà l-šay’ es asomarse a algo; de ello: el enfermo ašfà ‘alà l-mawt, está al borde de la muerte. Y «no queda de ello sino šafā», es decir, poco. Dijo Ibn al-Sikkīt: se dice del hombre al morir, de la luna al borrarse y del sol al ponerse: «no queda de él sino šafā», es decir, poco. Dijo al-‘Aǧǧāǧ:

«Y un alto mirador para quien se asoma *** me asomé a él sin šafā o con šafā».

Su dicho «sin šafā» es decir: el sol se puso. «O con šafā»: y de él quedó un resto. Es de las palabras de raíz con yā’, y tiene una lengua en la que es de wāw. Y dijo al-Naḥḥās: el origen de šafā es šafaw; por eso se escribe con alif y no se inclina (no se imāla). Y dijo al-Ajfaš: como no es posible en él la imāla, se sabe que es de wāw; y porque la imāla se da con la yā’; y su dual es šafawān. Dijo al-Mahdawī: esto es una comparación con la que se pretende su salida de la incredulidad a la fe.

Notas y Referencias

[3298] - Ḥabl al-‘ātiq: unión de lo que hay entre el hombro (‘ātiq) y el omóplato.

[3299] - Ḥadiz de ‘Urwa b. Muḍarris: «Vine a ti desde las dos montañas de Ṭayy».

[3300] - En los ejemplares base: «Labīd». La corrección, según Lisān al-‘Arab y Šarḥ al-Qāmūs, voz «ḥabl».

[3301] - En ǧـ: «ḥibāl»; la corrección según d, Lisān y otros.

[3302] - Al-Haǧarī: con hā’ y ǧīm con fatḥa; nisba a Haǧar. Es Ibrāhīm b. Muslim al-‘Abdī. (Según Tahḏīb al-Tahḏīb).

[3303] - El añadido está en b.

[3304] - En w y d: «pues el Libro de Dios».

[3305] - El añadido está en d.

[3306] - En d: «causa para extraer».

[3307] - En d: «en continuidad (mutawāṣilūn)».

[3308] - Al-kalab (con vocalización): enfermedad que afecta al ser humano por la mordedura de un perro rabioso; le sobreviene una especie de locura, y no muerde a nadie sin que este contraiga la rabia; le aparecen síntomas perniciosos y se abstiene de beber agua hasta morir de sed.

[3309] - Véase ǧـ8, p. 73 y p. 80.

[3310] - No hemos hallado en las fuentes la mención de algunas de las sectas que siguen.

[3311] - Los ibadíes dicen: quien adora a Dios conforme a lo que le ha llegado del islam y obra según ello, se salva mientras no derribe un pilar de la religión ni se precipite en el error; y no son ḥarūriyya.

[3312] - En ǧـ y a: «al-Karawiyya», con rā’ y wāw; y en z: «al-Kadariyya».

[3313] - En los ejemplares base: «porque ellos».

[3314] - Así en los ejemplares base: todas; y no hay mu‘tazila fuera de los qadaríes.

[3315] - El añadido está en z.

[3316] - En b, d y w: «al-Zabūndiyya».

[3317] - En d, b y w: «al-Mutbariyya».

[3318] - En a: «no es incrédulo».

[3319] - En b, w y d: «al-Ziyāriqa».

[3320] - En b, d y w: «al-‘Īriyya».

[3321] - En d: «al-Šākkiya».

[3322] - En b, w y z: «al-Bayhasiyya»; y en d: «al-Bīsamiyya».

[3323] - Así en los ejemplares base; hay una omisión evidente, quizá: «dijeron: Dios tiene vista».

[3324] - En b: «hicieron».

[3325] - En d: «al-La‘āniyya».

[3326] - Así en b; y en los otros ejemplares base, alterado.

[3327] - Así en d; y en otros ejemplares base: «quien quiera, que haga; y quien quiera, que no haga».

[3328] - En b, hـ, d y w; y en z, ḥـ, a: «al-Farkiyya»; y en ǧـ: «al-Nakriyya». En d: «omitió». En el resto de los ejemplares base hay omisión.

[3329] - En ǧـ y z: «al-Ḥašiyya», con ḥā’ no enfática; y en b: «al-Jašabiyya». En a: «al-Ḥayšiyya», con yā’ y šīn. En d: «al-Ḥasbiyya».

[3330] - En b, hـ, d y z: «al-Ma‘iyya», con ‘ayn.

[3331] - Véase: ǧ7, p. 141.

[3332] - Falta en algunas copias: «y que aconsejéis sinceramente a quien Dios ha puesto al frente de vuestro asunto».

[3333] - Véase ǧـ18, p. 222.

[3334] - Véase ǧـ8, p. 264.

[3335] - Al-saǧla: el gran cubo lleno de agua. Aquí se pretende: el pozo.