28

El Relato

القصص Al-Qasas
Aya 7

Versículo (Español)

[28:7] Inspiré a la madre de Moisés: "Amamántalo, y cuando temas por él déjalo [en un cesto de mimbre] en el río. No temas ni te entristezcas, porque te lo devolveré y lo haré un Mensajero".

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y revelamos a la madre de Moisés: «Amamántalo; y cuando temas por él, arrójalo al río; no temas ni te entristezcas: ciertamente, Nosotros te lo devolveremos y haremos de él uno de los enviados»} (7) Palabras del Altísimo: «Y revelamos a la madre de Moisés: “Amamántalo”». Ya ha precedido el sentido de la revelación (waḥy) y sus acepciones. Se discrepó acerca de esta revelación a la madre de Moisés: Un grupo dijo: fue una palabra en su sueño. Y Qatāda dijo: fue una inspiración. Y un grupo dijo: fue por medio de un ángel que se le aparecía; dijo Muqātil: Gabriel vino a ella con ello. Según esto, es una revelación de información, no una inspiración. Y todos coincidieron en que ella no era profetisa; y el envío del ángel a ella fue a la manera del hablar del ángel al leproso, al calvo y al ciego en el ḥadiz conocido. Lo transmitieron al-Bujārī y Muslim, y ya lo hemos mencionado en la sura «Barā’a» [12327] y otras cosas de lo que se ha narrado acerca de que los ángeles hablan a las gentes sin que haya profecía. Y los ángeles saludaban a ʿImrān b. Ḥuṣayn, sin que por ello fuese profeta. Su nombre era Ayārjā, y se dijo Ayārjt, según lo que mencionó al-Suhaylī. Al-Ṯaʿlabī dijo: y el nombre de la madre de Moisés era Lūḥā [12328] hija de Hānd b. Lāwī b. Yaʿqūb. «“Amamántalo”». ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīr leyó: «an irḍaʿīhi», con kasra en la nūn y alif de enlace, suprimiendo la hamza de «arḍiʿ» por aligeramiento; luego puso kasra en la nūn por el encuentro de dos consonantes en reposo. Mujāhid dijo: y la revelación acerca de la lactancia fue antes del parto. Y otros dijeron: después. Al-Suddī dijo: cuando la madre de Moisés dio a luz, se le ordenó que lo amamantase inmediatamente tras el parto y que hiciese con él lo que hay en la aleya; porque el temor fue inmediatamente tras el parto. Ibn Jurayj dijo: se le ordenó amamantarlo cuatro meses en un huerto; y cuando temiese que llorase —porque su leche no le bastaba— hizo con él esto. Y lo primero es más evidente, aunque lo segundo lo apoya Su dicho: «y cuando temas por él», y «cuando» (iḏā) es para lo que se espera en el tiempo venidero. Se narra que le hizo un arca de papiro y la recubrió con pez por dentro; puso a Moisés en ella y la arrojó al Nilo de Egipto. Ya ha pasado su historia en «Ṭā-Hā» [12329] Ibn ʿAbbās dijo: cuando los Hijos de Israel se multiplicaron en Egipto, se ensoberbecieron contra la gente y cometieron pecados; entonces Dios les impuso a los coptos, que les infligieron el peor castigo, hasta que Dios los salvó por mano de Moisés. Wahb dijo: me ha llegado que Faraón degolló, en la búsqueda de Moisés, a setenta mil recién nacidos. Y se dice: noventa mil. Y se narra que, cuando se acercó su parto y le sobrevino el dolor, una de las parteras encargadas de las embarazadas de los Hijos de Israel era amiga suya, y dijo: «Que tu afecto me aproveche hoy». La asistió; y cuando cayó a tierra, la sobrecogió una luz entre sus ojos, le tembló cada articulación y su amor entró en su corazón. Luego dijo: «No he venido sino para matar a tu recién nacido e informar a Faraón; pero he encontrado por tu hijo un amor como jamás he encontrado. Guárdalo». Cuando salió, llegaron los espías de Faraón; ella lo envolvió en un paño y lo puso en un horno encendido con fuego, sin saber qué hacía, cuando su mente se turbó. Lo buscaron y no hallaron nada; se marcharon, y ella no sabía dónde estaba. Oyó su llanto desde el horno, y Dios hizo para él del fuego frescor y salvación.

Palabras del Altísimo: «Y no temas». Tiene dos interpretaciones: una: no temas por él el ahogamiento. Lo dijo Ibn Zayd. La segunda: no temas por él la pérdida. Lo dijo Yaḥyà b. Salām. «Y no te entristezcas». También tiene dos interpretaciones: una: no te entristezcas por su separación. Lo dijo Ibn Zayd. La segunda: no te entristezcas de que sea matado. Lo dijo Yaḥyà b. Salām. Se dijo: ella lo puso en un arca cuya longitud era de cinco palmos y su anchura de cinco palmos; puso la llave con el arca y lo arrojó al río tras haberlo amamantado cuatro meses. Y otros dijeron: tres meses. Y otros dijeron: ocho meses, según el relato de al-Kalbī. Se contó que, cuando el carpintero terminó de fabricar el arca, delató a Faraón su noticia; y éste envió con él a quien lo tomase. Entonces Dios borró sus ojos y su corazón, y no reconoció el camino; y tuvo la certeza de que era el recién nacido del que Faraón temía. Creyó desde ese momento; y es el creyente de la familia de Faraón. Lo mencionó al-Māwardī. Ibn ʿAbbās dijo: cuando se ocultó de ella, Satanás la hizo arrepentirse, y dijo para sí: «Si hubiese sido degollado junto a mí, lo habría amortajado y enterrado, y eso me habría sido más querido que arrojarlo al mar». Entonces dijo Dios, Altísimo: «Ciertamente, Nosotros te lo devolveremos y haremos de él uno de los enviados», es decir, a la gente de Egipto. Al-Aṣmaʿī contó: oí a una muchacha beduina cantar y decir:

Pido perdón a Dios por todo mi pecado *** besé a un hombre sin que me fuese lícito

como gacela, suave en su coquetería *** y llegó la medianoche y no recé

Y dije: «¡Que Dios te aniquile, qué elocuente eres!». Ella dijo: «¿Acaso esto se cuenta como elocuencia junto a la palabra del Altísimo: “Y revelamos a la madre de Moisés: ‘Amamántalo’”», la aleya? Pues reunió en una sola aleya dos órdenes, dos prohibiciones, dos informaciones y dos buenas nuevas.

[12327] :رجع ج 8 ص 188 وما بعدها طبعة أولى أو ثانية. [12328] :وقيل في اسمها أيضا: يوخابذ. وقيل: يوخاييل، وقيل غير ذلك. [12329] :راجع ج 11 ص 195 وما بعدها طبعة أولى أو ثانية.

Notas y Referencias

[12327] Véase t. 8, p. 188 y ss., edición primera o segunda.

[12328] Y se dijo también acerca de su nombre: Yūjābaḏ. Y se dijo: Yūjāyīl; y se dijo otra cosa distinta.

[12329] Véase t. 11, p. 195 y ss., edición primera o segunda.