27

Las Hormigas

النمل An-Naml
Aya 82

Versículo (Español)

[27:82] Cuando ocurra lo que ha sido decretado para ellos, haré salir de la Tierra una bestia que les hablará [milagrosamente diciéndoles] que la gente no estaba convencida de Mis signos.

Tafsir de Al-Qurtubi

{۞وَإِذَا وَقَعَ ٱلۡقَوۡلُ عَلَيۡهِمۡ أَخۡرَجۡنَا لَهُمۡ دَآبَّةٗ مِّنَ ٱلۡأَرۡضِ تُكَلِّمُهُمۡ أَنَّ ٱلنَّاسَ كَانُواْ بِـَٔايَٰتِنَا لَا يُوقِنُونَ} (82) Palabras del Altísimo: «Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos, haremos salir para ellos una bestia de la tierra que les hablará». Se discrepó acerca del sentido de «se cumplió la sentencia contra ellos» y acerca de la bestia. Se dijo: el sentido de «se cumplió la sentencia contra ellos» es que se hizo obligatorio el enojo contra ellos; así lo dijo Qatāda. Y dijo Muǧāhid: es decir, se hizo verdadera contra ellos la sentencia de que no creerán. Y dijeron Ibn ʿUmar y Abū Saʿīd al-Judrī —Dios esté complacido con ambos—: cuando no ordenen el bien ni prohíban el mal, se hace obligatorio el desagrado contra ellos. Y dijo ʿAbd Allāh b. Masʿūd: el cumplimiento de la sentencia acontece con la muerte de los sabios, la desaparición del conocimiento y el levantamiento del Corán. Dijo ʿAbd Allāh: «Multiplicad la recitación del Corán antes de que sea levantado». Dijeron: «Estos ejemplares serán levantados; ¿qué será entonces de lo que hay en los pechos de los hombres?». Dijo: «Se hará pasar sobre él de noche, y amanecerán desprovistos de él; olvidarán “no hay divinidad sino Dios”, recaerán en las expresiones de la ǧāhiliyya y en sus poesías; y eso será cuando se cumpla la sentencia contra ellos».

Digo: Abū Bakr al-Bazzār lo transmitió con su cadena: dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Yūsuf al-Ṯaqafī; dijo: nos narró ʿAbd al-Maǧīd b. ʿAbd al-ʿAzīz, de Mūsā b. ʿUbayda, de Ṣafwān b. Sulaym, del hijo de ʿAbd Allāh b. Masʿūd —Dios esté complacido con él—, de su padre, que dijo: «Multiplicad la visita a esta Casa antes de que sea levantada y la gente olvide su lugar; y multiplicad la recitación del Corán antes de que sea levantado». Dijeron: «¡Oh Abū ʿAbd al-Raḥmān! Estos ejemplares serán levantados; ¿qué será entonces de lo que hay en los pechos de los hombres?». Dijo: «Amanecerán diciendo: “Solíamos hablar con unas palabras y decir un dicho”, y volverán a la poesía de la ǧāhiliyya y a los relatos de la ǧāhiliyya; y eso será cuando se cumpla la sentencia contra ellos». Y se dijo: la sentencia es la palabra del Altísimo: «Pero se ha hecho verdadera Mi sentencia: ciertamente llenaré el Infierno» [al-Saǧda: 13]. Así, el cumplimiento de la sentencia es la obligatoriedad del castigo sobre esos; y cuando lleguen a un límite en el que no se acepte su arrepentimiento y no se les engendre un hijo creyente, entonces se alzará la Hora. Lo mencionó al-Qušayrī. Y una sexta opinión: Ḥafṣa bt. Sīrīn dijo: pregunté a Abū al-ʿĀliya acerca de la palabra de Dios —Altísimo—: «Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos, haremos salir para ellos una bestia de la tierra que les hablará». Dijo: «Dios reveló a Noé: “No creerá de tu pueblo sino quien ya ha creído” [Hūd: 36]». Y fue como si hubiera sobre mi rostro un velo, y se retiró. Dijo al-Naḥḥās: Esta es una respuesta excelente; porque la gente es puesta a prueba y se les difiere, ya que entre ellos hay creyentes y virtuosos, y también quienes Dios —Poderoso y Majestuoso— sabe que creerán y se arrepentirán. Por eso se les concedió plazo y se nos ordenó tomar la ǧizya. Y cuando esto desaparezca, se hace obligatoria la sentencia contra ellos, y pasan a ser como el pueblo de Noé cuando Dios —Altísimo— dijo: «No creerá de tu pueblo sino quien ya ha creído» [Hūd: 36].

Digo: Todas las opiniones, al considerarlas, retornan a un único sentido. Y la prueba de ello es el final de la aleya: «Ciertamente, la gente no estaba segura de Nuestras aleyas». Y se recitó: «أن»: con hamza abierta; y vendrá. En Ṣaḥīḥ Muslim, de Abū Hurayra —Dios esté complacido con él—, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Tres cosas: cuando salgan, no beneficiará a alma alguna su fe si no había creído antes o no había adquirido en su fe algún bien [12320]: la salida del sol por su occidente, el Daǧǧāl y la bestia de la tierra». Ya se trató. Se discrepó mucho acerca de la determinación de esta bestia, su descripción y de dónde sale; lo hemos mencionado en el libro (al-Taḏkira), y lo mencionaremos aquí —si Dios, Altísimo, quiere— de manera completa. La primera de las opiniones es que se trata de la cría de la camella de Ṣāliḥ, y es la más correcta —y Dios sabe mejor—, por lo que Abū Dāwūd al-Ṭayālisī mencionó en su Musnad, de Ḥuḏayfa, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mencionó a la bestia y dijo: «Tiene tres salidas a lo largo del tiempo: sale en el extremo del desierto y su mención no entra en la ciudad —es decir, La Meca—; luego permanece oculta largo tiempo; después sale una segunda vez, más cerca que aquella, y su mención se difunde en el desierto y su mención entra en la ciudad» —es decir, La Meca—. Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Luego, mientras la gente está en la mezquita más grandiosa en santidad ante Dios, la mejor y más noble ante Dios —la Mezquita Sagrada—, no les sobresalta sino que ella está bramando entre el Rincón y el Maqām, sacudiéndose el polvo de la cabeza. Entonces la gente se dispersa de ella, en grupos y juntos; y permanece firme una compañía de creyentes, y supieron que no incapacitarían a Dios. Comenzó por ellos y les iluminó los rostros hasta dejarlos como si fueran el astro resplandeciente; y se internó en la tierra: no la alcanza quien la busca ni se salva de ella quien huye. Hasta el punto de que un hombre se refugia de ella en la oración, y ella le llega por detrás y le dice: “¡Oh fulano! ¿Ahora rezas?”, y se vuelve hacia él y le marca en el rostro; luego se marcha. Y la gente comparte los bienes y se reconcilian en las ciudades: se reconoce al creyente del incrédulo, hasta el punto de que el creyente dice: “¡Oh incrédulo! Págame mi derecho”». El lugar de la prueba en este ḥadīṯ de que es la cría está en su dicho: «y ella está bramando»; pues el bramido es propio de los camellos. Y ello porque la cría, cuando la camella fue matada, huyó; se le abrió una madriguera y entró en su interior, y luego se cerró sobre él. Está allí hasta que salga con el permiso de Dios —Poderoso y Majestuoso—. Y se transmitió que es una bestia velluda y peluda, con patas cuya longitud es de sesenta codos; y se dice que es al-Ǧassāsa, y es la opinión de ʿAbd Allāh b. ʿUmar. Y se transmitió de Ibn ʿUmar que tiene la forma de los seres humanos, estando en las nubes mientras sus patas están en la tierra. Y se transmitió que fue compuesta a partir de la creación de todo animal. Al-Māwardī y al-Ṯaʿlabī mencionaron: su cabeza es cabeza de toro, su ojo ojo de cerdo, su oreja oreja de elefante, su cuerno cuerno de ciervo, su cuello cuello de avestruz, su pecho pecho de león, su color color de tigre, su flanco flanco de gato, su cola cola de carnero, y sus patas patas de camello; entre cada articulación y articulación hay doce codos. Al-Zamajšarī: con el codo de Adán —la paz sea con él—. Y sale con ella el bastón de Moisés y el anillo de Salomón: marca el rostro del musulmán con el bastón de Moisés con una marca blanca, y su rostro se blanquea; y marca el rostro del incrédulo con el anillo de Salomón —la paz sea con él—, y su rostro se ennegrece. Así lo dijo Ibn al-Zubayr —Dios esté complacido con ambos—. En el libro de al-Naqqāš, de Ibn ʿAbbās —Dios esté complacido con ambos—: que la bestia es la serpiente que se alzaba sobre el muro de la Kaʿba, la cual el águila arrancó cuando Qurayš quiso construir la Kaʿba. Y al-Māwardī transmitió de Muḥammad b. Kaʿb, de ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—, que fue preguntado por la bestia y dijo: «¡No, por Dios! No tiene cola; y ciertamente tiene lo de la serpiente». Dijo al-Māwardī: en esta afirmación suya hay una indicación de que es de los humanos, aunque no lo haya explicitado.

Digo: Por esto —y Dios sabe mejor—, algunos exegetas tardíos dijeron: lo más cercano es que esta bestia sea un ser humano parlante que debate con la gente de la innovación y de la incredulidad y disputa con ellos para que queden sin argumento; así perece quien perece con prueba clara, y vive quien vive con prueba clara. Dijo nuestro shayj, el imām Abū al-ʿAbbās Aḥmad b. ʿUmar al-Qurṭubī, en su libro al-Mufhim: A este opinante le pareció lo más cercano por la palabra del Altísimo: «que les hablará». Y según esto, no habría en esta bestia un signo particular que quebrante la costumbre, ni sería una de las diez señales mencionadas en el ḥadīṯ; porque la existencia de debatientes y argumentadores contra la gente de la innovación es abundante, y no hay en ello un signo particular, por lo que no conviene que se mencione junto con las diez. Además, se pierde la especificidad de su existencia cuando se cumpla la sentencia. Y en ello hay un apartarse de nombrar a este humano debatiente, virtuoso y sabio —a quien los habitantes de la tierra deberían llamar con el nombre de “humano”, o “sabio”, o “imām”— para llamarlo “bestia”; y esto se aparta de la costumbre de los elocuentes y del respeto a los sabios, y no es el proceder de los sensatos. Por tanto, lo preferible es lo que dijeron los exegetas. Y Dios sabe mejor las realidades de los asuntos.

Digo: La dificultad acerca de esta bestia queda levantada por lo que hemos mencionado del ḥadīṯ de Ḥuḏayfa; que se tome como fundamento. Y se discrepó acerca de qué lugar sale. Dijo ʿAbd Allāh b. ʿUmar: sale del monte Ṣafā en La Meca; se resquebraja y sale de él. Y ʿAbd Allāh b. ʿAmr dijo algo semejante, y añadió: «Si quisiera poner mi pie sobre el lugar de su salida, lo haría». Y se transmitió en un relato del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «La tierra se abre por la bestia mientras Jesús —la paz sea con él— circunvala la Casa, y con él los musulmanes, por el lado del masʿā; y ella sale del Ṣafā y marca entre los ojos del creyente: “es creyente”, con una marca como si fuera un astro resplandeciente; y marca entre los ojos del incrédulo una mancha negra: “incrédulo”». Y se mencionó en el relato que tiene pelo y plumas; lo mencionó al-Mahdawī. Y de Ibn ʿAbbās: que sale de un desfiladero, y su cabeza toca las nubes mientras sus pies están en la tierra sin haber salido; y sale con ella el bastón de Moisés y el anillo de Salomón —la paz sea con ambos—. Y de Ḥuḏayfa: que sale tres veces: una salida en algunos desiertos, luego permanece oculta; y una salida en las aldeas, en la que los emires combaten hasta que la sangre abunda; y una salida desde la mezquita más grandiosa, más noble, más eminente y más excelente. Al-Zamajšarī: sale de entre el Rincón, frente a la casa de Banū Majzūm, a la derecha de quien sale de la mezquita: unos huyen y otros se quedan mirando. Y se transmitió de Qatāda que sale en Tihāma. Y se transmitió que sale de la mezquita de Kūfa, de donde hirvió el horno de Noé —la paz sea con él—. Y se dijo: de la tierra de al-Ṭāʾif. Dijo Abū Qabīl: ʿAbd Allāh b. ʿAmr golpeó con su pie la tierra de al-Ṭāʾif y dijo: «De aquí sale la bestia que habla a la gente». Y se dijo: de alguno de los valles de Tihāma; así lo dijo Ibn ʿAbbās. Y se dijo: de una roca en el desfiladero de Aǧyād; así lo dijo ʿAbd Allāh b. ʿAmr. Y se dijo: del mar de Sadūm; así lo dijo Wahb b. Munabbih. Estas tres últimas opiniones las mencionó al-Māwardī en su libro. Y al-Baġawī mencionó: Abū al-Qāsim ʿAbd Allāh b. Muḥammad b. ʿAbd al-ʿAzīz dijo: nos narró ʿAlī b. al-Ǧaʿd, de Fuḍayl b. Marzūq al-Raqāšī al-Aġarr —y se preguntó por él a Yaḥyā b. Maʿīn y dijo: “fiable”—, de ʿAṭiyya al-ʿAwfī, de Ibn ʿUmar, que dijo: «La bestia sale de una hendidura en la Kaʿba como el correr de un caballo: durante tres días no sale sino un tercio de ella».

Digo: Estas son las palabras de los Compañeros y de los Seguidores acerca de la salida de la bestia y su descripción; y refutan la afirmación de quien dijo, entre los exegetas, que la bestia no es sino un humano parlante que debate con la gente de la innovación y de la incredulidad. Y Abū Umāma transmitió que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Sale la bestia y marca a la gente sobre sus narices». Lo mencionó al-Māwardī. «تُكَلِّمُهُم» con ḍamma en la tāʾ y con šadda en la lām con kasra —de al-kalām (“habla”)— es la lectura de la generalidad; y lo indica la lectura de Ubayy: «تنبئهم» (“les informa”). Dijo al-Suddī: les habla acerca de la falsedad de las religiones fuera de la religión del islam. Y se dijo: les habla con lo que les aflige. Y se dijo: les habla con una lengua elocuente y dice con una voz que oye quien está cerca y quien está lejos: «Ciertamente, la gente no estaba segura de Nuestras aleyas», y dice: «¡Que la maldición de Dios sea sobre los injustos!». Y Abū Zurʿa, Ibn ʿAbbās, al-Ḥasan y Abū Raǧāʾ recitaron: «تَكْلِمُهم» con fatḥa en la tāʾ, de al-kalm (“herida”). Dijo ʿIkrima: es decir, los marca. Y dijo Abū al-Ǧawzāʾ: pregunté a Ibn ʿAbbās acerca de esta aleya: «تكلمهم» o «تكلمهم»; y dijo: «¡Sí, por Dios! Les habla y les hiere: habla al creyente y hiere al incrédulo y al libertino», es decir, lo hiere. Y dijo Abū Ḥātim: «تكلِّمهم» como cuando dices “los hiere”, y se inclina a que sea una forma intensiva de «تكلمهم». «أن الناس كانوا بآياتنا لا يوقنون»: es decir, en mi salida; porque su salida es una de las señales. Los kufíes, Ibn Abī Isḥāq y Yaḥyā recitaron: «أن» con apertura. Y la gente de los Dos Santuarios, la gente de al-Šām y la gente de Baṣra recitaron: «إن» con kasra en la hamza. Dijo al-Naḥḥās: en la lectura con apertura hay dos opiniones, y asimismo en la lectura con kasra. Dijo al-Ajfaš: el sentido es “que” (bi-an), y así recitó Ibn Masʿūd: «بأن». Y dijo Abū ʿUbayda: su lugar es acusativo por la incidencia del verbo sobre ella; es decir, les informa que la gente… Y al-Kisāʾī y al-Farrāʾ recitaron: «إن الناس» con kasra, como inicio independiente. Y dijo al-Ajfaš: es con el sentido de “dice: ciertamente la gente…”, es decir, los incrédulos, «no estaban seguros de Nuestras aleyas», es decir, del Corán y de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y eso será cuando Dios no acepte de un incrédulo fe alguna, y no queden sino creyentes e incrédulos en el conocimiento de Dios antes de su salida. Y Dios sabe mejor.

Notas y Referencias

[12320] El añadido procede de Ṣaḥīḥ Muslim.