27

Las Hormigas

النمل An-Naml
Aya 29

Versículo (Español)

[27:29] Ella [la reina de Saba] dijo: "¡Oh, nobles! Me han entregado una carta noble.

Tafsir de Al-Qurtubi

{DIJO: «¡Oh, notables! Ciertamente me ha sido arrojada una carta noble»} (29) En ella hay seis cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Dijo: “¡Oh, notables!”». En el discurso hay una elipsis, y el sentido es: fue, se lo arrojó a ellos, y la oyó mientras decía: «¡Oh, notables!». Luego describió la carta como “noble”, ya sea porque provenía de alguien grande a sus ojos y a los de ellos, y por ello la engrandeció en señal de veneración hacia Salomón —la paz sea con él—; esta es la opinión de Ibn Zayd. O bien porque aludió a que estaba sellada con un sello, pues la nobleza de la carta es su sello; y esto se transmitió del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y se dijo: porque comenzó en ella con «En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso». Y él —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Toda palabra que no comience con “En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso”, queda mutilada». Y se dijo: porque comenzó en ella por sí mismo, y eso no lo hacen sino los principales. Y en el hadiz de Ibn ‘Umar consta que escribió a ‘Abd al-Málik ibn Marwán para prestarle juramento de fidelidad: “De ‘Abd Alláh a ‘Abd al-Málik ibn Marwán, Príncipe de los Creyentes: te reconozco la escucha y la obediencia en la medida de mis fuerzas; y mis hijos te lo han reconocido asimismo”. Y se dijo: imaginó que era una carta venida del cielo, puesto que quien la entregó era un ave. Y se dijo: “noble” significa “hermosa”, como en su dicho: «y una morada noble» [Los Poetas: 58], es decir, un asiento hermoso. Y se dijo: la describió así por lo que contenía de suavidad en el decir y de exhortación en la invitación a adorar a Dios —Poderoso y Majestuoso—, y por la buena captación del ánimo y el trato afable, sin incluir injuria ni maldición, ni nada que altere el ánimo; y sin palabras viles ni enrevesadas, conforme a la costumbre de los enviados en la llamada a Dios —Poderoso y Majestuoso—. ¿Acaso no ves el dicho de Dios —Poderoso y Majestuoso— a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Invita al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación» [Las Abejas: 125], y Su dicho a Moisés y Aarón: «Y decidle palabras suaves, quizá recuerde o tema» [Ta Ha: 44]? Todos estos son enfoques buenos, y este es el mejor de ellos. Y se ha transmitido que nadie escribió “En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso” antes que Salomón. Y en la lectura de ‘Abd Alláh [12284]: «y ciertamente es de Salomón», con adición de una waw.

La segunda.— La calificación de “noble” aplicada a la carta es el colmo de la calificación; ¿acaso no ves Su dicho —Exaltado sea—: «Ciertamente es un Corán noble» [El Acontecimiento: 77]? Y la gente de este tiempo califica la carta de “grave”, “preciada” y “bendita”; pero si es de un rey dicen: “el poderoso”, y omiten “noble” por descuido, siendo esta la mejor de sus cualidades. En cuanto a la calificación de “poderoso”, el Corán ha sido descrito con ella en Su dicho —Exaltado sea—: «Y ciertamente es un Libro poderoso. No le llega la falsedad ni por delante ni por detrás» [Fussilat: 41-42]. Esa es su “poder”, y no pertenece a nadie sino a él; evitad, pues, usarla en vuestras cartas, y poned en su lugar “elevado”, cumpliendo el derecho de la autoridad y preservando la religión. Esto lo dijo el cadí Abú Bakr ibn al-‘Arabí.

La tercera.— La práctica de los antiguos, cuando escribían, era comenzar por sí mismos: “de Fulano a Fulano”; y así han venido las tradiciones. Al-Rabí‘ narró de Anas, quien dijo: nadie tenía mayor inviolabilidad que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y sus compañeros, cuando escribían, comenzaban por sí mismos. E Ibn Sirín dijo: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ciertamente la gente de Persia, cuando escriben, comienzan por sus grandes; así pues, el hombre no comienza sino por sí mismo». Abú al-Layth dijo en su libro “Al-Bustán”: si comenzara por el destinatario, sería lícito, porque la comunidad se ha puesto de acuerdo en ello y lo han hecho por un interés que vieron en ello, o porque abrogó lo anterior. Así, lo mejor en nuestro tiempo es comenzar por el destinatario y luego por uno mismo, porque comenzar por uno mismo se considera por su parte un menosprecio del destinatario [12285] y soberbia frente a él, salvo que escriba a un siervo de sus siervos o a un muchacho de sus muchachos.

La cuarta.— Si a una persona le llega una carta con un saludo o algo semejante, conviene que responda, porque la carta del ausente es como el saludo del presente. Se transmitió de Ibn ‘Abbás que consideraba obligatorio responder a la carta, del mismo modo que consideraba obligatorio responder al saludo. Y Dios sabe más.

La quinta.— Estuvieron de acuerdo en escribir “En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso” al comienzo de las cartas y misivas, y en sellarlas, porque ello aleja más la sospecha; y así ha discurrido la práctica, y con ello vino el relato de ‘Umar ibn al-Jattáb, quien dijo: “Toda carta que no esté sellada está desprovista de cierre”. Y en el hadiz: «La nobleza de la carta es su sello». Y dijo uno de los literatos —es Ibn al-Muqaffa‘—: quien escribe a su hermano una carta y no la sella, lo ha menospreciado; pues el sello es un sello. Y Anas dijo: cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— quiso escribir a los no árabes, se le dijo: “Ellos no aceptan sino una carta que lleve un sello”; entonces se hizo un anillo-sello y grabó en su engaste: «No hay divinidad sino Dios; Muhammad es el Mensajero de Dios». Y es como si yo estuviera viendo su fulgor [12286] y su blancura en su palma.

[12284] [12285] [12286]

Notas y Referencias

[12284] En el original: «y en la lectura de Ubayy», lo cual contradice lo que recogen los libros de tafsir; pues lo transmitido de Ubayy es que leyó: «an min Sulaymān wa-an bismi llāhi l-raḥmāni l-raḥīm», con apertura de la hamza, aligeramiento de la nūn y supresión de la hā’.

[12285] Adición que exige el contexto.

[12286] Al-wabīṣ: el brillo y el resplandor.